26326(09-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26326   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 128  

          Bogotá    D.C.,    noviembre    nueve   (9)   de   dos   mil   seis  (2006)   

VISTOS  

          De  plano  adopta  la  Sala  la  decisión  que  en  derecho resulte  procedente  en  relación  con  la  solicitud elevada por el representante de la  parte  civil,  reconocida dentro del juicio adelantado en contra de JOSÉ  RODOLFO  BAENA  RUIDIAZ,  RAFAEL  FERNANDO PÉREZ MARTÍNEZ Y  ANGELMIRO  QUIROGA  ARIZA,  orientada a obtener que se  disponga  el  cambio  de  radicación  del  proceso  que  por  el  homicidio del  Congresista    Fernando   Pisciotti   Van   Strahlen  cursa  en  el Juzgado Penal del Circuito Especializado  de Santa Marta.   

ANTECEDENTES    Y  SOLICITUD   

          Según  lo  refiere  el  solicitante,  el  hecho  que  motivó  este  diligenciamiento    fue    el    homicidio    de    su    hermano   Fernando   Pisciotti,  ocurrido  el  9  de  diciembre de 2003 en el municipio de El Banco (Magdalena).   

          Y  agrega  que,  si bien inicialmente la instrucción fue adelantada  por  una  Fiscal  Seccional  de  tal  municipio, el Fiscal General de la Nación  dispuso  mediante  Resolución del 10 de diciembre de 2003, que el sumario fuera  instruido  por  un  Fiscal  de  la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho  Internacional  Humanitario  con  sede  en Bogotá. Posteriormente, la actuación  fue  remitida  a  una  Fiscalía  adscrita  a  la  referida  Unidad  con sede en  Barranquilla,  despacho  que profirió resolución de acusación “en  contra de quienes hacían parte del grupo armado que se encargó  de    la   ejecución   material   del   asesinato”  investigado.   

          Y  que la fase del juicio correspondió adelantarla al Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado  de  Santa Marta, trámite dentro del cual, una vez  surtido  el  rito  legal  pertinente  se  dispuso  dar  comienzo  a la audiencia  pública de juzgamiento el 20 de noviembre del año en curso.   

          Luego,  el solicitante manifiesta que “es  del  conocimiento  público  general  y  nacional que en casi la totalidad de la  región  caribe se ha enseñoreado mediante actuación abierta y hasta notoria y  reconocida  por  no  pocas  instituciones  oficiales, la intervención de grupos  armados  y  hasta  ya  legitimados como las AUC”, que  han  sometido  a  desmanes  y  a  su voluntad a la población, como ocurre en el  Departamento del Magdalena.   

          Y  añade  que ya se ha identificado a Juan  Carlos   Luna   Correa,  hermano  del  Gobernador  del  Departamento  del  Magdalena  y  a Matías Oliveros del  Villar,  actual Alcalde de El Banco, como vinculados a  las  AUC,  quienes  ejercen  poder  político,  económico  y  social  sobre  la  administración  local  y  departamental,  sin  que  los funcionarios judiciales  hayan podido actuar en su contra.   

También  dice  que,  al  igual  que algunos  testigos  dentro  del  averiguatorio en el cual actúa como parte civil, ha sido  víctima  de  constantes  amenazas,  las  cuales atribuye a grupos aparentemente  desmovilizados,   pero  que  actúan  con  el  auspicio  de  las  organizaciones  paramilitares.   

Afirma   que   el   funcionario   a  quien  correspondió  adelantar  la  fase  de juzgamiento, le ha negado la práctica de  pruebas  importantes  y  ha  desconocido  la conexidad de los hechos por los que  aquí  se  procede, con otros sucesos cuya investigación es adelantada tanto en  Santa  Marta,  como  en  El Banco, con lo cual ha dificultado el esclarecimiento  del     homicidio    de    su    hermano    Fernando  Pisciotti.   

          De  otra  parte,  argumenta  que  ni  el  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  de Valledupar, ni el Penal del Circuito de El Banco, aceptaron la  demanda  de  constitución  de  parte  civil  que  presentó  dentro  de  sendos  diligenciamientos  allí  adelantados  contra  personas  vinculadas  a grupos de  autodefensa,  para  lo  cual  se  adujo  que  no  se investigaba el homicidio de  Fernando             Pisciotti.   

          En  apoyo  de  lo  expuesto,  allega  declaraciones  extraproceso de  Nohora    de    Jesús   Ospino   Torres   y   Jaime  Ulloa  Velandia,  a  través  de  las  cuales  aseveran  que  además de haber sido  víctimas  de  amenazas, saben de las que se han dirigido contra el peticionario  por  haber  sido  reconocido  como parte civil dentro del proceso adelantado por  razón  del  homicidio de su consanguíneo. Y anexa a la solicitud ejemplares de  revistas    y    periódicos    que    se   ocupan    del   “fenómeno  paramilitar  y de su innegable infiltración e injerencia  en  el  medio  político  y  sobre  la  presión económica a funcionarios de la  Fiscalía General de la Nación”.   

          Con  fundamento  en  lo  expuesto,  el solicitante depreca a la Sala  disponer  el cambio de radicación del referido expediente a fin de asegurar las  garantías   procesales,   la  publicidad  del  juzgamiento  y  la  seguridad  e  integridad   personal   de   los   sujetos  procesales  y  de  los  funcionarios  judiciales.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Dado que el Distrito Judicial de Santa Marta  sólo  cuenta  con  un Juzgado Penal del Circuito Especializado, es claro que la  solicitud  de  cambio  de radicación objeto de estudio se encuentra orientada a  que  el proceso sea adelantado en otro distrito judicial, motivo por el cual, la  Sala  es  competente para resolver la petición de conformidad con la preceptiva  del numeral 8º del artículo 75 de la Ley 600 de 2000.   

Advertido   lo   anterior,  se  tiene  que  reiteradamente  ha  señalado  la  Sala  que  el  cambio  de  radicación  es un  mecanismo  residual  y  extremo,  por  virtud  del cual se alteran las reglas de  competencia  por razón del territorio, que sólo procede cuando se demuestra de  manera  contundente  que  en  el  lugar donde se adelanta la actuación procesal  existen  circunstancias  que  afectan  de manera real y efectiva “el  orden  público,  la  imparcialidad  o  la  independencia  de la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad del  juzgamiento,  la  seguridad o integridad personal de los sujetos procesales o de  los  funcionarios  judiciales”  (artículo 85 de Ley  600 de 2000).   

Para  que tales situaciones tengan la virtud  excepcional  de variar el mencionado factor de competencia, es preciso que quien  las  invoca  proceda  a acreditarlas probatoriamente, pues de conformidad con lo  establecido  en el artículo 87 del estatuto procesal penal tiene la carga de la  prueba.  Además,  es  necesario  demostrar  que  aquellas circunstancias poseen  aptitud  suficiente,  trascendente  y  concreta  para  vulnerar o poner en grave  peligro  la  función  jurisdiccional  en el sitio o región donde se tramita el  juicio  o  desvirtuar  la  imparcialidad  que debe regirlo, y por ende, permitan  vislumbrar  su  efectiva injerencia en el trámite cuyo cambio de radicación se  solicita.   

En  el asunto que concita la atención de la  Sala  es claro que los motivos señalados por el solicitante no se ajustan a las  mencionadas exigencias, por las siguientes razones:   

De una parte, no acredita de manera alguna su  condición  de  sujeto  procesal  ni  el  actual estado del diligencimiento y de  otra,  no  explica de qué manera la providencia por cuyo medio le fue negada la  práctica  de  las  pruebas  que solicitó denota parcialidad del juzgador, como  que  ni  siquiera  allegó  copia de la misma, amén de que contra tal decisión  pudo   intentar  en  su  momento  los  recursos  ordinarios  dispuestos  por  el  legislador.   

          Tampoco  realiza  esfuerzo  alguno  por  acreditar  que las reales o  supuestas  irregularidades  que  en  su  criterio  se  presentan dentro de otros  expedientes  tramitados  en  contra de grupos paramilitares en los cuales no fue  admitido  como  parte  civil,  tengan  injerencia  real  y efectiva en el juicio  adelantado  contra  JOSÉ RODOLFO BAENA RUIDIAZ, RAFAEL  FERNANDO    PÉREZ    MARTÍNEZ    Y    ANGELMIRO    QUIROGA   ARIZA.   

Como  el  peticionario refiere que tanto él  como  los  testigos  de  cargo han sido víctimas de amenazas, encuentra la Sala  que,  en  primer  término,  no  especifica en qué han consistido aquellas y en  segundo  lugar,  no las acredita en concreto de manera alguna, dejando a la Sala  sin  conocer  las  razones  por las cuales se pudiera inferir que tales amenazas  tienen  la  virtud  de incrementar el riesgo natural que implica el ejercicio de  la  abogacía,  o que comportan maniobras capaces de atentar contra la seguridad  personal  de cualquiera de los sujetos procesales o de los declarantes, dado que  sus  simples afirmaciones genéricas sobre el particular no prueban los factores  de  perturbación  señalados en la ley, capaces de impedir el normal desarrollo  del   juicio1.   

Además, un mecanismo apto para garantizar la  seguridad   de  los  nombrados  en  precedencia  es  el  aviso  oportuno  a  las  autoridades    respectivas    para    que    adopten    adecuadas   medidas   de  amparo.   

Sobre el particular ha señalado la Sala que  “la  influencia de grupos ilegales en diversas zonas  del  país,  entre las que indudablemente se encuentra (…) como es de público  conocimiento,  no  constituye  de  suyo  argumento  suficiente  para  variar  la  competencia  territorial  en  este  asunto  como  que el riesgo, que no debe ser  simplemente  latente  porque entonces no habría lugar de la geografía nacional  apto  para  realizar  la  actividad  judicial, no denota las características de  inminencia     que     aconsejarían     adoptar    esa    decisión”2.   

         En  efecto,  si  bien  es  cierto que el Departamento del Magdalena,  como  muchas  otras  zonas  del  país,  ha sufrido los embates de los grupos de  autodefensa,  la  Sala  estima  oportuno  señalar  que la afectación del orden  público a la que se refiere el   

artículo   85   de  la   Ley   600  de  2000,  no  apunta a toda eventual circunstancia que produzca  zozobra  o  alarma  en  el  conglomerado social, sino a aquella que se encuentre  directamente  relacionada con los hechos objeto del juicio, pues de lo contrario  se  arribaría  a  la  equívoca conclusión de que en la vasta zona geográfica  del  país donde se encuentra deteriorado el orden público por la influencia de  grupos  al  margen de la ley no sería posible mantener incólume la competencia  de los funcionarios judiciales por el factor territorial.   

          Finalmente  es  necesario  señalar que el solicitante no expresa ni  la  Sala  advierte,  de  qué  manera  si  el  juicio  adelantado  en  contra de  JOSÉ RODOLFO BAENA RUIDIAZ y  otros,   se  desarrolla  en  la  ciudad  de  Santa  Marta,  puede  afectarse  la  imparcialidad  de  los  funcionarios  judiciales,  pueden  ser  conculcadas  las  garantías  de  los sujetos procesales o se compromete la publicidad del juicio,  motivo  por  el  cual  se observa que se trata de afirmaciones indemostradas del  solicitante.   

De  conformidad  con lo expuesto, como no se  encuentran  acreditados  los  supuestos  de  hecho  establecidos  en la ley para  acceder  al  cambio  de  radicación  solicitado,  en  cuanto el peticionario no  demuestra  sus aseveraciones, ello constituye razón suficiente para que la Sala  niegue la solicitud formulada en tal sentido.   

En mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

  RESUELVE   

          NEGAR  el cambio  de  radicación  solicitado,  de  conformidad  con  las  razones expuestas en la  anterior motivación.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

          Devuélvase a su lugar  de origen.   

          Cúmplase,   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Auto del 13 de diciembre de 2001. Rad. 18977, entre otros.   

2 Auto  del 24 de abril de 2001. Rad. 18124, entre otros.     

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