24813(06-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24813  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 54  

Bogotá, D.C., seis de junio de dos mil seis.   

          Decide  la  Sala  el  conflicto  negativo  de competencias suscitado  entre  el  Juzgado  séptimo  de  ejecución  de penas y medidas de seguridad de  Bogotá   y   el   Juzgado   Promiscuo  del  circuito  de  Guaduas  (Cundinamarca).   

ANTECEDENTES   

          Mediante  providencia  del  17 de mayo de 2005, el Juzgado Promiscuo  del  Circuito  de  Guaduas  (Cundinamarca),  condenó a Jaime Roberto Villamizar  Agudelo  y  Raúl  Antonio  Fonseca  a la pena principal de 40 meses de prisión  como  autores  de  los  delitos  de  porte  ilegal  de armas de fuego de defensa  personal y uso de documento público falso.   

          En  escrito del 5 de septiembre de 2005, los sentenciados informaron  al  Juez  que  se  encontraban  recluidos  en la Cárcel Nacional Modelo de esta  ciudad,  razón  por  la  cual,  mediante  auto del 16 de septiembre de 2005, se  ordenó  remitir  lo  actuado  al  Juez  de  ejecución  de  penas  y medidas de  seguridad de la ciudad de Bogotá.   

          El  Juzgado  séptimo  de ejecución de penas y medidas de seguridad  de  Bogotá,  mediante  auto del 26 de septiembre de 2005, dispuso, con apoyo en  los  artículos  79  y  81  del  código  de  procedimiento  penal,  regresar la  actuación  al  Juzgado  de  origen,  en  atención  a  que los condenados no se  encuentran  privados  de  la libertad con ocasión de las decisiones del Juzgado  de Guaduas.   

          Este  último  despacho,  esta  vez  mediante  decisión  del  11 de  octubre  de  2005,  dispuso  regresar  la actuación al Juzgado de ejecución de  penas  y medidas de seguridad, con base en el artículo 79 de la ley 600 de 2000  y   el   acuerdo   54   de  1994,  proferido  por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura.   

En su apoyo, citó además el auto del 22 de  noviembre de 1995 de esta Corte, según el cual,   

          “El  precepto  anterior  es claro en establecer para los jueces de  ejecución  de  penas y medidas de seguridad un factor de competencia distinto a  los  establecidos  para los despachos de la jurisdicción ordinaria. Se trata de  un  factor  de índole personal, de tal manera que la competencia para asumir el  conocimiento  de  la ejecución punitiva, depende de que el respectivo condenado  se  encuentre  recluido  en uno de los establecimientos carcelarios del circuito  del  funcionario;  y  hasta  tal punto se mantiene ese factor de competencia que  sigue   al   convicto   al  lugar  donde  fuere,  pues  de  ser  trasladados  de  penitenciaría,  su  expediente  debe ser enviado al juez de ejecución de penas  que  esté  radicado en el lugar de ubicación del centro de reclusión, o en su  defecto,  al  juez  que  hubiere  dictado  el  fallo  de  primera  o  de  única  instancia.”   

          El  Juzgado  séptimo de ejecución de penas y medidas de seguridad,  consideró  que  los  procesados  se  encuentran  en  reclusión  en  la Cárcel  Nacional  Modelo  por  cuenta  del  Juzgado  penal del circuito especializado de  Cundinamarca  y de la Fiscalía de Cáqueza, de manera que no es el competente y  sin mas se negó a conocer de la ejecución de la pena.   

          El  11  de  diciembre del año pasado, el Juzgado de Guaduas ordenó  remitir  el  expediente  a  la  Corte,  pues  habiéndose planteado el conflicto  negativo  de  competencias,  que  fue  aceptado  por el juzgado de ejecución de  penas,  este  último  indebidamente  lo  volvió a regresar, sin fundamento, al  juzgado de origen.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Primero.  De  acuerdo con el numeral 4 del  artículo  75  del  código  de  procedimiento  penal, le corresponde a la Corte  dirimir  los  conflictos  de  competencia  que  se  suscitan  en  asuntos  de la  jurisdicción  penal, entre dos juzgados de diferentes distritos judiciales, tal  y como ahora ocurre.   

          Segundo.   El   conflicto   negativo   de  competencias  surge cuando dos o mas funcionarios judiciales se niegan a conocer  de  una  actuación,  por  estimar  que no es de competencia de ninguno de ellos  (artículo   93   ley   600   de   2000).   

          No  se  trata, por supuesto, de aducir cualquier razón para negarse  a  conocer  de  la  actuación, pues esta institución no es un instrumento para  desembarazarse  de  los  asuntos,  sino  un  medio  para  garantizar que el juez  natural,   como   garante  del  debido  proceso,  conozca  del  proceso  que  le  corresponde  por  competencia  resolver.            

          Tercero. El artículo 1 del acuerdo 054 de  1994 del Consejo Superior de la Judicatura, dispone lo siguiente:   

          “Los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad,  conocen   de   todas   las  actuaciones  relacionadas  con  la  ejecución punitiva de los condenados que se  encuentran  en las cárceles del respectivo circuito donde estuvieren radicados,  sin   consideración   al   lugar  donde  se  hubiere  proferido  la  respectiva  sentencia.”   

          La  disposición  es  clara  y no se necesita de mayor esfuerzo para  comprender  que  en ella se diseñó un fuero de carácter personal, consistente  en  señalar que es el juez del lugar en donde se encuentra el condenado, el que  debe  conocer  de  la  ejecución  de  la pena, así se encuentre en ese momento  privado  de  la  libertad por cuenta de otro despacho diferente al que profirió  la decisión condenatoria.   

          Ahora,  que  al  juez  de  ejecución de penas y medidas de seguridad se le antoje no conocer del  asunto,  simplemente  porque  cree que los convictos se encuentran en la Cárcel  Judicial  La  Modelo por cuenta de otros despachos distintos al que profirió la  condena,  no  es una razón para desconocer las normas de competencia, pues como  ha  quedado  claro, el fuero personal impone que sea aquel en donde se encuentra  en   reclusión   el   condenado,   quien  debe  vigilar  la  ejecución  de  la  sanción.   

          Así lo ha dicho la Sala:   

          “La  ejecución  de  la  sentencia  atañe  al Juez de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad, cuya competencia, cuando el condenado se halla  privado  de  la  libertad, no depende de la naturaleza de la conducta punible, o  del  territorio  donde se cometió, o del despacho judicial que dictó el fallo,  ni  el  número  de  condenas,  ni  cuál  de  ellas se encuentra descontando el  sentenciado,  sino  de  un  factor personal relativo al lugar donde se encuentre  descontando  la  pena  y  si  en  ese lugar existe o no un juez de ejecución de  penas   y   medidas   de   seguridad.”   1   

          En  consecuencia,  la  Sala  dirimirá el conflicto en el sentido de  asignarle  el  conocimiento de la ejecución de la pena privativa de la libertad  impuesta  a  Jaime  Roberto  Villamizar Agudelo y Raúl Antonio Fonseca, al Juez  séptimo  de  ejecución  de penas y medidas de seguridad de Bogotá, a quien se  le remitirá la actuación.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  La  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de  Casación Penal,   

Resuelve  

          Asignar  la  competencia  para  vigilar  la  pena  impuesta  a Jaime  Roberto  Villamizar  Agudelo  y  Raúl  Antonio  Fonseca,  al  Juez  séptimo de  ejecución  de  penas y medidas de seguridad de Bogotá, a quien se le remitirá  la actuación.   

          Infórmese  de  esta  determinación  al  Señor  Juez promiscuo del  circuito de Guaduas.   

Cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO         

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO             ALVARO  O  PEREZ  PINZON                

MARINA         PULIDO        DE  BARON             JORGE  QUINTERO  MILANES              

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de casación penal, providencia del 13 de febrero de  2006, radicado 24915.     

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