25754(10-08-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25754  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE C ASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta  No. 84                                                                              Magistrado Ponente:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá,  D.  C.,  diez  de agosto de dos mil  seis.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Elidelio  Garzón  Melo contra la sentencia  dictada  el 7 de marzo de 2006 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Neiva,  mediante  la  cual  condenó  al  procesado a 210 meses de prisión como  autor  responsable  de  los  delitos de homicidio consumado, homicidio tentado y  porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.    

Antecedentes.   

1.  El 20 de octubre de 2001, en la Vereda El  Vergel,  comprensión  territorial  del  Municipio  de  Tarqui (Departamento del  Huila),  Elidelio Garzón Melo  accionó  un  arma  de  fuego contra los hermanos Adolfo Ochoa Barrera y Albeiro  Ochoa  Barrera, causando la muerte del primero y heridas que le determinaron una  incapacidad provisional de 35 días al segundo.   

2.  La Fiscalía vinculó al proceso mediante  declaración  de  persona ausente al implicado, a quien acusó el 5 de agosto de  2004  por  los  delitos de homicidio consumado, homicidio tentado y porte ilegal  de    armas    de   fuego   de   defensa   personal1.   

3.  En  la  audiencia  pública, la Fiscalía  pidió  absolución  por  ausencia  de  prueba  para  condenar.  El  Juzgado  de  conocimiento,  en  sentencia de 6 de mayo de 2005, acogió la petición del ente  acusador  y  absolvió  al  acusado,  en  aplicación del principio in dubio pro  reo2.   

La Fiscalía, representada por una funcionaria  distinta  de  la  que  intervino  en la audiencia, apeló el fallo para pedir la  condena,  por  estimar  que  la  prueba  allegada al informativo permitía tener  certeza de la responsabilidad del acusado en los hechos.    

4.  El  Tribunal  dio  curso  a la apelación  interpuesta  y  mediante sentencia de 7 de marzo de 2006, que la defensa recurre  en  casación,  revocó la de primera instancia para  condenar al procesado  por   los   delitos   imputados  en  la  resolución  de  acusación3.   

La         demanda.   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo  segundo, contenida en la artículo 207 del estatuto procesal  penal,  el  actor  acusa  la sentencia impugnada de violar en forma indirecta la  ley  sustancial,  por  errores  de hecho por “apreciación errónea y falta de  apreciación  de  pruebas,  por  falso  juicio  de  identidad”, que llevaron a  desconocer el in dubio pro reo.   

En la tarea de demostrar el error denunciado,  sostiene  que  el  Tribunal  olvidó  realizar  un  juicio  comparativo  de  las  declaraciones  rendidas  por  los protagonistas del hecho, señores Henry   Ochoa   (tío   del   occiso)   y  Albeiro   Ochoa  (hermano),  agresores,  con  las declaraciones de su defendido y de quienes apoyan su dicho,  señores  Bertulfo Chavarro Valencia, Cristian Orlando  Betancourt y María Aldubi Medina Otaya.   

Transcribe   apartes  de  las  afirmaciones  principales  de  cada  uno  de  estos  testigos  y  afirma  que  los  hechos  se  presentaron  tal  como  los  relató  el  procesado, lo cual fluye no solo de su  dicho,  sino  del  hecho  de  haberse  presentado  al  proceso después de estar  ausente  de  la comarca durante mucho tiempo, y de las versiones de las personas  de      la      Vereda      que      declararon      en      la     fase     del  juicio.           

Luego se refiere a los datos consignados en la  inspección  judicial  practicada en el lugar de los hechos, que informan de las  distancias   existentes   entre   el   establecimiento  donde  se  hallaban  los  protagonistas  del  hecho, el sitio donde cayó la víctima, y el lugar donde se  encontraban  algunos  testigos, para afirmar que esta prueba fue ignorada, y que  de  haber  sido  tenida  en  cuenta  por  el  Tribunal,  el  fallo  habría sido  absolutorio,  porque  la  información  que  recoge  corrobora  los  dichos  del  procesado  y  de  los  testigos  cuyas  versiones  fueron  desestimadas  por  el  Tribunal.   

Estos testigos (los que reafirman el dicho del  acusado),  sostuvieron  haber visto lo que acontecía en el lugar, concretamente  que  éste  fue  perseguido  por  los  hermanos  Ochoa  Barrera  y  su tío; que el procesado trató de evitar  el  problema;  y que el occiso se ausentó del sitio y “fue levantado o alzado  en  el  lugar donde se desencadenaron finalmente los hechos”; afirmaciones que  no   fueron   objeto   de   un   estudio   serio   y  ponderado  por  parte  del  Tribunal.     

El error denunciado surge igualmente del valor  probatorio  dado  por  el  Tribunal  a  los  testimonios  de  los  agresores del  acusado,   a  los  cuales  les  dio  credibilidad,  no  obstante haber sido  desacreditados  por  los testigos a los cuales se ha venido haciendo referencia,  quienes  presenciaron  parcialmente  hechos,  e  incluso  por los anunciados por  ellos,  entre los que se encuentran Gumersindo Perafán  Muñoz,  José  Onías  Escarpeta  Jaramillo y Henry Ochoa Trujillo.    

Señala  que  las  pruebas  acogidas  por  el  Tribunal  no  tienen la fuerza probatoria  que les ha sido otorgada, “por  cuanto  sus dichos, tienen la afectación del interés personal, en el resultado  del  mismo  los que frente a las demás pruebas recolectada (otros testimonios e  inspección  judicial),  se  caen  por  su  propio peso, vale decir, incurren en  clara    contradicción    y    por    ende   son   parcializadas,   falaces   y  acomodadas”.   

A manera de síntesis, asegura que el Tribunal  realizó  una  interpretación errónea de la prueba, cayendo en un falso juicio  de  identidad,  que  lo  llevó a dictar una providencia totalmente alejada a la  realidad  de  lo  acontecido,  y  en  contravía  de  los  principios de la sana  crítica.  Por tanto, pide casar la sentencia impugnada, y absolver al procesado  de los cargos imputados en la resolución de acusación.   

SE        CONSIDERA:   

La  demanda  objeto  de estudio no cumple las  exigencias  mínimas de claridad, precisión y fundamentación requeridas por el  artículo  212  del  estatuto  procesal  penal  y la técnica casacional para su  admisibilidad  formal.  La  razón  es sencilla: El error propuesto (de  hecho  por falso juicio de identidad)  no   es  formalmente  demostrado  por  el  censor,  y  el  que  pareciera  estar  denunciando  (de raciocinio),  tampoco encuentra desarrollo ni acreditación en el libelo.   

La Corte ha sido insistente en sostener que el  error  de  hecho por falso juicio de identidad se presenta cuando el juzgador al  apreciar  un  determinado  medio de prueba, transpone su contenido literal, o le  hace  agregaciones  o  supresiones  a su contenido, modificando lo que realmente  dice.  Y  que  la  demostración  de  este  error impone confrontar el contenido  material  del  medio con la aprehensión que de su texto hizo el fallador,   para mostrar que no son coincidentes.   

También  ha dicho que este error es distinto  del  que surge en la valoración del mérito de la prueba por desconocimiento de  las  reglas  de  la sana crítica, nominado por la jurisprudencia de   raciocinio,   puesto  que  éste,  además  de  ser  de  carácter  valorativo,  implica un objeto de demostración  distinto,  en  cuanto  impone  acreditar,  no  equivocaciones  en la lectura del  contenido  de  la prueba, sino en la valoración de su mérito por inobservancia  de  los  principios de la lógica, las reglas de experiencia o los postulados de  la ciencia.   

En el escrito de sustentación del recurso el  demandante  plantea  la  existencia de un error de identidad por distorsión del  contenido  de  la  prueba,  pero  lo que realmente propone es uno de raciocinio,  como  quiera  que toda la argumentación gira alrededor de la afirmación de que  el  Tribunal  se  equivocó  al  darle credibilidad a las manifestaciones de los  familiares  del  occiso,  y negarle mérito a las afirmaciones del procesado, no  obstante  aparecer  estas  últimas corroboradas por otros testimonios y por los  datos que recoge la inspección judicial.   

Este planteamiento imponía encauzar el ataque  al   amparo   del  referido  error  (de  raciocinio),  y  precisar cuál principio de la lógica, cuál regla  de   experiencia  o  cuál  postulado  de  la  ciencia  fue  desconocido  en  la  valoración   del   mérito   de  los  referidos  testimonios,  y  demostrar  su  trascendencia,  labor  que  en  manera  alguna  acomete,  quedando  el  discurso  sustentatorio  del  recurso  reducido  al  planteamiento  de  un simple criterio  personal  sobre  la  credibilidad  que para el censor ameritarían los distintos  grupos de testigos.   

Se  inadmitirá  por  tanto  la  demanda  en  cuestión,  por  no  reunir los requisitos mínimos de contenido requeridos para  ser  declarada en forma, pero la Corte, en ejercicio de la facultad oficiosa que  le  confiere  el  artículo 216 del estatuto procesal penal, ordenará continuar  el  trámite  casacional y correr traslado al Procurador Delegado para que emita  concepto,  pues  advierte  que  la  Fiscal que impugnó la sentencia absolutoria  podría  no  tener  interés  para hacerlo, y que en un tal supuesto se estaría  ante  la  violación  de  una garantía fundamental por inobservancia del debido  proceso,  que  tornaría  nula la actuación cumplida por el Tribunal en segunda  instancia.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir  la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado Elidelio Garzón Melo.   

2. Correr traslado al Procurador Delegado para  que  conceptúe sobre la posible vulneración de la garantía constitucional del  debido proceso.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ               ALFREDO GOMEZ  QUINTERO               

Aclaración de voto  

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON                   MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARON               

     Salvamento   parcial   de  voto   

JORGE        L.        QUINTERO  MILANES             YESID   RAMIREZ  BASTIDAS               

JULIO         E.         SOCHA  SALAMANCA             JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1  Folios 34 y 49-53 del cuaderno original 1.   

2  Folios 137-145, 152-157 y 158-165 ídem.   

3  Folios 5-16 del cuaderno original 2.     

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