25655(04-07-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25655   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº: 62   

          Bogotá, D.C., cuatro de julio de dos mil seis.   

VISTOS  

Dirime  la  Sala  la  colisión  negativa de  competencia  trabada  entre  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado de  Valledupar,  Cesar,  y el Juzgado Penal del Circuito de Chiriguaná de esa misma  jurisdicción,  en  virtud  de  la  cual  las  citadas  dependencias  judiciales  rehúsan   conocer   del   juicio   que  debe  adelantarse  contra  JOHN  JAIRO  ESQUIVEL  CUADRADO, a quien se  acusa  de  múltiples  delitos  de  homicidio  agravado  y  hurto  calificado  y  agravado, en concurso.   

ANTECEDENTES   DEL  CASO   

1.  Mediante  resolución  del 2 de enero de  2006,  el  Fiscal  Especializado  adscrito a la Unidad Nacional de Fiscalías de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario, acusó a JOHN  JAIRO ESQUIVEL CUADRADO como presunto  coautor   material  del  concurso  homogéneo de homicidios consumados bajo  circunstancias    de   agravación   –Art.    104-6    y   7   de   la   Ley   599   de   2000–,  en  concurso  heterogéneo  con las  conductas    punibles    de    hurto    calificado   y   agravado   –Arts.  350-2 y 351-8 y 10 del Dto. 100  de    1980–,   habida  consideración  de que a eso de las 3:00 de la madrugada del 28 de enero de 2000  hizo  su incursión al corregimiento de Santa Cecilia, comprensión municipal de  Astrea,  Cesar,  un  grupo  armado  de  las  denominadas  Autodefensas Unidas de  Colombia  -AUC-  bajo  cuyo  mando, se dice, actuaba el antes nombrado; luego de  seleccionar  a sus víctimas, atarlas de manos y hacerlas tender sobre el suelo,  en  posición  bocabajo  fueron  acribillados  con  impactos de arma de fuego 12  pobladores  de  la citada localidad. La ejecución se perpetró a la 3: 00 de la  tarde,  aproximadamente, de la señalada fecha. Seguidamente, a los sacrificados  y  a  otros  residentes  del  lugar  se les despojó de sus pertenencias -reses,  electrodomésticos,   dinero   en   efectivo  y  joyas-,  todo  en  cuantía  de  $205’440.000 conforme a lo  indicado   por  los  propios  perjudicados,  o  por  valor  de  $177’782.935   según   lo   estimó   el  perito.      

2. Ejecutoriada la resolución acusatoria -la  cual  ninguno  de  los  sujetos procesales impugnó-, la actuación se envió al  Reparto    de   los   Jueces   Penales   del   Circuito   de   Valledupar,   correspondiéndole  su  conocimiento  al 4° de esa categoría y especialidad de  la  ciudad  en  mención, cuya titular mediante auto del 13 de marzo del año en  curso  remitió por competencia las diligencias al Juzgado Penal del Circuito de  Chiriguaná,  para  lo  cual  adujo  que  en  esta  jurisdicción ocurrieron los  acontecimientos  objeto  del  juzgamiento  en  cuestión.  Al  efecto,  planteó  colisión  negativa  de  competencia  de  no  ser acogidos sus argumentos.    

3.  Sin  embargo,  por  auto del 23 de marzo  siguiente  el Juez Penal del Circuito de la localidad citada en último lugar se  declaró  incompetente  para  conocer  de la referida actuación, al estimar que  por  “las circunstancias probadas dentro del proceso,  estos  hechos  sin  duda  constituyen la conducta punible de homicidio con fines  terroristas,     puesto     que     el     grupo     insurgente     -sic-  al  mando  de  este  sujeto empleó  armas  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  militares  (…) causando estragos,  devastación  y  creando  de  paso un peligro común o general para las personas  toda  vez,  además  de la ofensa al bien jurídico de la vida, amenazaron otros  bienes  jurídicos  tutelados  como  es  la seguridad y la tranquilidad pública  -sic-   (…)”.   

Entendida de esta manera las cosas, adujo, la  conducta  descrita  con  antelación  cabe  enmarcarse  en  el Art. 104-8 del C.  Penal,  delito  cuyo  conocimiento  está  adscrito  a  los  Jueces  Penales del  Circuito  Especializado  de acuerdo con lo regulado en el Art. 5°-2 transitorio  de  la  Ley  600  de  2000.  Luego, por competencia, remitió el expediente a la  justicia  especializada  de  Valledupar  para  que allí se tramitara el juicio.   

4.  Fue  así  como el expediente arribó al  Juzgado  Penal  del  Circuito Especializado de esta última ciudad, cuya titular  en  oposición  a los argumentos del juez remitente por auto del 19 de abril del  presente  año  declinó  el  conocimiento  del  asunto,  como  quiera que, a su  juicio,  sin  razón  plausible y en contravía de lo que la jurisprudencia y la  doctrina  tienen decantado sobre el tema, dicho funcionario se desprendió de un  trámite    procesal    propio   de   su   competencia,   pues   “(…)  la  resolución  de acusación es el marco jurídico fáctico  de  la  actuación  del  fallador,  es decir, que el juez a quien le corresponde  asumir   el   juzgamiento   de   determinado   proceso,  dictará  la  sentencia  circunscribiéndose  a  las  imputaciones  hechas  en  ese  pronunciamiento, sin  agregar   otras   que   no   hayan  sido  tenidas  en  cuenta  (…)”.  Por  consiguiente,  agrega, para determinar el juez competente  que  deba  adelantar la etapa del juicio mal pueden realizarse disquisiciones no  hechas  por la Fiscalía, entidad competente para calificar las investigaciones.  De  ahí  que  es  menester  acudir  a  la  calificación  que  ofrece el pliego  acusatorio,  sin  que  tenga  cabida  su modificación dado que no es el momento  para  hacerla,  cuya  oportunidad se encuentra regulada en el Art. 404 del C. de  P. P.   

Así,  lo  que  pretende  el  Juez Penal del  Circuito  de  Chiriguaná  es  modificar  la  calificación  que  a  los  hechos  impartió  la  Fiscalía,  sin  que  le  esté  permitido hacerlo por ahora, con  desconocimiento  de  la  competencia  que le es propia dada la naturaleza de los  actos  delictivos  objeto  de  la imputación, los que tuvieron ocurrencia en su  jurisdicción.   

Acorde,  entonces,  con  su  tesis,  la Juez  Especializada  de  Valledupar  devolvió  la  actuación  al  citado  juzgado de  Chiriguaná  para  lo  de  su cargo, no sin antes proponer colisión negativa de  competencia.     

5.  Recibido  nuevamente  el proceso en esta  última  dependencia,  su  titular  insistiendo  en sus iniciales planteamientos  aceptó  el  conflicto  propuesto  y lo remitió a la Corte para su definición,  pues,  en  su  criterio,  el  Fiscal que calificó el mérito sumarial no empece  motivar   su   decisión   “casi   en   un  90  por  ciento”  en  el  sentido  de  tener  los  homicidios  imputados    como    perpetrados    con   fines   terroristas,   “inexplicablemente  en  un párrafo concluye que los hechos encuadran  en   las   circunstancias   de   los   numerales   6   y  7  del  artículo  104  (…)”,   incurriendo   sin   duda  alguna  en  una  desatinada  calificación,  porque  lo  que se tiene demostrado en la actuación  con  los  elementos  de  juicio  que  a  la  misma  se  incorporaron,  es que la  circunstancia  de  agravación establecida en el ordinal 8° del citado precepto  “tiene  idénticos  elementos  a  la  prevista en el  pliego   de   cargos,   puesto   que   el   modus  operandis   –sic–  en el grupo  armado  hace  previsible  o  propia,  las  circunstancias  de  indefensión o de  sevicia,  ya  que  éstas  son  o  pueden  ser  propia  de un acto de terrorismo  (…)”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Corresponde a la Sala de Casación Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, como lo estipula el artículo 18 transitorio  del  Código de Procedimiento Penal -Ley 600 de 2000-, dirimir los conflictos de  competencias   que   se   susciten   entre   los   Jueces  Penales  de  Circuito  Especializados y los Jueces Penales del Circuito.   

2.  Razón  le  asiste  a  la Juez Penal del  Circuito   Especializada  trabada  en  el  presente  conflicto  en  declinar  su  competencia  para  proseguir  con  este  trámite  procesal,  como quiera que la  acusación  constituye  el  marco  de  referencia  y límite de la sentencia. Si  ésta  desborda  los parámetros de aquélla, como lo pretende el Juez Penal del  Circuito  de  Chiriguaná,  ineluctablemente habrá de llegarse a la conclusión  de  la  afectación  del  principio de congruencia y, por ende, de la violación  del  derecho  fundamental al debido proceso por desquiciamiento de su estructura  básica.   

Tiene dicho la jurisprudencia de la Sala, que  el  proceso  tiene  una estructura formal y una estructura conceptual. La formal  guarda  relación  con  el  conjunto de actos que lo integran como unidad dentro  del   marco   de  una  secuencia  lógico-jurídica,  y  la  conceptual  con  la  definición  progresiva  y  vinculante de su objeto. El principio de congruencia  es  expresión de esta última, y el acto por antonomasia definidor del mismo en  sus   ámbitos   personal,   material   y   jurídico,   es  la  resolución  de  acusación.    

Este  acto procesal fija las reglas de juego  para  el  juicio  y  delimita  el  terreno dentro del cual debe desarrollarse el  debate:  Concreta  las personas contra las cuales se dirigen los cargos, precisa  los  hechos y circunstancias constitutivos de la imputación fáctica, y señala  los  delitos  y  normas que integran la imputación jurídica. Las precisiones e  imputaciones  que  aquí  se  hagan  constituyen  ley del proceso y se erigen en  frontera  inquebrantable  para  todos los sujetos procesales, y también para el  Juez.  Esta  es  la  regla.  Cualquier  variación  o modificación, requiere el  cumplimiento  de  un  procedimiento  especial, en los términos señalados en la  ley        y        la        jurisprudencia.1       

   

Ahora   bien,   de  acuerdo   con  el  ordenamiento  y  con  la  interpretación jurisprudencial que de las preceptivas  contenidas  en  los  Arts.  404  y 405 ha realizado la Sala, la variación de la  calificación  jurídica  sólo  es  procedente  cuando  se  trata de hacer más  gravosa  la  situación  del procesado, no sólo en cuanto al género del delito  sino   en  relación  con  la  especie,  forma  de  participación,  imputación  subjetiva,  desconocimiento  de  una circunstancia atenuante o deducción de una  de agravación que modifique los límites punitivos en su contra.   

Con  las  nociones que vienen de precisarse,  claro  resulta  entonces  que, dados los términos en que se encuentra concebido  el  pliego acusatorio, la competencia para conocer del presente asunto radica en  el  Juzgado Penal del Circuito de Chiriguaná, no sólo por la naturaleza de los  delitos  imputados  al  procesado por la Fiscalía al calificar el sumario, sino  también  porque  en  el  territorio  de  su  jurisdicción  se  consumaron  los  mismos.   

Otra cosa es que, en desarrollo del juicio se  advierta  la  necesidad de variar la calificación jurídica provisional, evento  en  el cual debe acudirse al procedimiento explicitado en el mentado Art. 404 de  la  Ley  600  de  2000,  porque,  como  de  igual  manera  lo  ha  precisado  la  Sala:   

“Para la Corte  la  controversia suscitada respecto de los términos de la acusación, carece de  fundamento,  pues  si  bien, y en ello ha sido persistente la jurisprudencia, la  resolución  que  la contiene constituye pieza fundamental del proceso en cuanto  corresponde  al  pliego de cargos que el Estado formula al procesado para que se  defienda  en  el juicio, por lo que su construcción anfibológica, ambigüedad,  oscuridad  o  doble sentido puede dificultar o imposibilitar la labor defensiva,  y,  de  contera,  daría  lugar  a  declarar  la nulidad de lo actuado, no puede  desconocerse  que  para que el debate en el juicio oral tenga la amplitud debida  sin  atentar  contra el derecho de defensa, el ordenamiento procesal no exige al  funcionario  que  profiere  la  acusación fijar en la providencia el tipo penal  definitivo  -o  una  de  las  varias  posibilidades  de  realización  que éste  ofrezca-  y  por  el  cual  inexorablemente  deba  proferirse  el fallo, sino la  calificación  jurídica  provisional  del  comportamiento atribuido que incluya  todas  las circunstancias genéricas y específicas que lo agraven o atenúen, y  los  ingredientes  objetivos  y  subjetivos  que  especifiquen  el tipo por cuya  realización se acusa.   

“El  carácter  provisional  que  el Nuevo estatuto procesal otorga a la calificación jurídica  de  la  conducta  en  la  resolución  acusatoria,  incluso  tiene  prevista  la  posibilidad  para  el  acto  de  juzgamiento  su variación una vez concluida la  práctica  de  pruebas,  “por error en la calificación o prueba sobreviniente  respecto  de un elemento básico estructural del tipo, forma de coparticipación  o  imputación  subjetiva,  desconocimiento  de  una  circunstancia  atenuante o  reconocimiento  de  una agravante que modifiquen los límites punitivos”, como  en  tal  sentido se establece del artículo 404 de la ley 600 de 2000 por la que  se rige el asunto en examen.   

“Indica  ello,  que  a  diferencia de lo que acontecía en el Código procesal derogado (Decreto  2700  de  1991),  en  el  que  la  calificación  jurídica  de  la conducta era  intangible  y  en  tal  medida  no  podía  variarse  por  fuera  del  capítulo  correspondiente  sin  desquiciar la estructura lógica y conceptual del proceso,  y,  por  tanto,  si  el  Juez  consideraba  que era necesario variarla por fuera  del   nomen  juris  o en disfavor del procesado, no había más remedio que  decretar  la  nulidad,  en el nuevo estatuto (ley 600 de 2000) durante el juicio  no  sólo es posible variar la calificación en cuanto al género de delito sino  en  relación  con  la  especie,  forma de coparticipación (cómplice-coautor),  imputación  subjetiva (culpa – preterintención – dolo), desconocimiento de una  atenuante  o  reconocimiento  de una circunstancia agravante, que modifiquen los  límites punitivos en contra del enjuiciado.   

“Se explica esto  en  que el nuevo esquema del proceso cambió la noción de congruencia genérica  entre  el  pliego  enjuiciatorio y la sentencia que exigía el anterior sistema,  por  el  de  congruencia específica, de manera que el fallo debe proferirse por  el  núcleo  básico  de  la conducta imputada en la resolución de acusación o  sus  variaciones  jurídicas introducidas durante el juzgamiento y sobre las que  se  hubiere dado la controversia debida en guarda del equilibrio de las partes y  el   derecho   de   defensa,  sin  que  se  faculte  al  juez  para  agravar  la  responsabilidad  del  acusado  adicionando hechos nuevos, suprimiendo atenuantes  reconocidas  en  la  acusación,  o  incluyendo agravantes no contempladas en el  enjuiciamiento  o  en  su variación, pudiendo sólo, acorde con lo acreditado y  debatido  en la investigación y el juicio, en ejercicio de la soberanía y como  interviniente  supraparte  en  el  proceso,  declarar  el  derecho  sustancial y  condenar  en  consonancia  con  la  acusación o sus modificaciones, absolver, o  degradar  la responsabilidad imputada en la acusación y condenar atenuadamente,  pero    actuando    siempre    con    criterios    de   lealtad,   igualdad,   e  imparcialidad,   y  respetando  la  legalidad  y  el  núcleo central de la  imputación  que es intangible e indisponible, sin que en todos los casos en que  se  produzca  variación  de  la calificación jurídica sea necesario acudir al  medio  extremo  de la nulidad, pues su declaración la reserva la ley sólo para  cuando  no haya otra manera de subsanar el vicio sustancial que afecta el debido  proceso.”2   

       

En  el sentido ya indicado se resolverá la  colisión,  y  al  Juez  Penal  del  Circuito  de  Chiriguaná  se  remitirá el  expediente  para  lo de su cargo, en tanto que copia de este auto se enviará al  Juzgado Penal del Circuito Especializado de Valledupar.   

          En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA,     Sala     de     Casación     Penal,   

RESUELVE  

         

DECLARAR  que  la  competencia  para conocer del juicio que debe  adelantarse   en   razón   del   presente  asunto  en  contra  de  JOHN  JAIRO  ESQUIVEL CUADRADO,  radica  en el Juzgado Penal del Circuito  de  Chiriguaná, Cesar. En consecuencia, se dispone la inmediata remisión de la  actuación  al  Juzgado  al  cual  se  le atribuye la competencia, para lo de su  cargo.  Por  la  Secretaría  de  la Sala se dará aviso de lo aquí decidido al  Juzgado Penal del Circuito Especializado de Valledupar.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                      ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                       

Permiso  

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN             MARINA    PULIDO    DE    BARÓN           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS     

JAVIER    ZAPATA    ORTIZ                                                    TERESA       RUIZ  NUÑEZ   

                                                Secretaria     

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sentencia  de  29  de  septiembre  de  2005, Rdo. 23914.   

2 C. S.  de  J.,  Sentencia  de  segunda  instancia  de  26  de  febrero  de  2002,  Rdo.  18874.     

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