24864(12-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24864   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  Aprobado   acta  N°  115   

Bogotá, D. C., doce (12) de octubre de dos  mil seis (2006).   

         V I S T O S   

Sería del caso que la Corte se pronunciara  sobre  la  admisibilidad  formal  de  la  demanda de casación presentada por el  defensor   de   JAIME   JIMÉNEZ  ACOSTA,  si  no  fuera porque observa que la acción penal de los delitos  por   los   que  se  profirió  sentencia  se  encuentra  prescrita.   

A  N  T E C E D E N T E  S   

1.  Los hechos fueron sintetizados por  el juzgador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“El día dos (2)  de   mayo  de  2000,  el  doctor  ÁLVARO  CHAVEZ  HERNÁNDEZ,  Fiscal  10°  de  Villavicencio,  compareció  a  la  Fiscalía 18 Delegada con el fin de formular  denuncia    contra    el   señor   JAIME   JIMÉNEZ  ACOSTA,  miembro de la secretaría judicial, quien en  un  oficio  remitido  a  las  oficinas de tránsito falsificó su firma. Dice el  denunciante  que  él  fue encargado de la Fiscalía 18 Seccional, con el fin de  reemplazar  al  doctor  MORALES  que se encontraba en vacaciones. Para los   días  28,  29 y 30 de marzo de dicho año asistió en compañía de otros   fiscales  a  un  simposio  en  la  ciudad de Bogotá por cuenta de la Fiscalía;  cuando  regresó  en  diálogo  con  la  señora  ELVIA GUERRERO, funcionaria de  tránsito,  le  comentó  que  había un oficio en las oficinas de tránsito que  llevaba  su  nombre; como para esa fecha él no se encontraba, se le hizo raro y  procedió  a  averiguar  qué  sucedía,  verificando que al señor JAIME  JIMÉNEZ ACOSTA le fue impuesto un  comparendo  por  tener mal parqueada la motocicleta de su propiedad y que con el  fin  de  evitar  la  multa  llevó  dos oficios a tránsito, uno de ellos con su  firma,  la  cual al revisarla no le corresponde, ni es de su puño y letra y con  estos    documentos,    logró    que    no    se    le   sancionara”.   

2.   Adelantada  la  investigación  y  clausurada  la  misma, la Fiscalía Segunda Seccional de Villavicencio, el 24 de  octubre  de  2000,  profirió  resolución  de  acusación  contra  Jaime  Jiménez Acosta por los delitos de  “falsedad  material  de  particular  en  documento  público  agravada  por  el  uso” (artículos 220 y  222,  inciso 2°, del Decreto 100 de 1980) y “fraude  procesal”  (artículo 182, ibidem), providencia que  quedó  ejecutoriada el 7 de noviembre del mencionado  año.   

3.   Culminado  el  juicio, el Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito de Villavicencio, mediante sentencia fechada el 10  de  octubre  de  2002,  condenó  al  procesado  Jaime  Jiménez  Acosta  a  la  pena principal de 3 años de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por el mismo término de la pena privativa de la libertad,  como  “autor responsable de los delitos de falsedad  de  particular en documento público con la circunstancia de agravación del uso  del   mismo,   cometido  en  concurso  con  el  de  fraude  procesal”.   

4.   Apelado  el fallo por el defensor  del   procesado,  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Pamplona,  Corporación  que conoció del asunto por disposición de la Sala Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura, según Acuerdo 1764 de 2003, el 4 de  agosto de 2005, adoptó las siguientes determinaciones:   

4.1.  Revocó parcialmente la sentencia  y,  en  su  lugar,  absolvió  al  procesado  del  delito  de  fraude  procesal,  y   

4.2.   Confirmó  la  condena  por  la  conducta  punible  de  falsedad  material  de  particular  en documento público  agravada por el uso.    

Contra la anterior decisión el defensor del  procesado  interpuso recurso extraordinario de casación, el cual fue concedido.  El  9 de noviembre de 2005,  encontrándose   dentro   del   término  legal,  presentó  la  correspondiente  demanda.    

LA     DEMANDA     DE   CASACIÓN   

El defensor del procesado acusa al Tribunal  de     haber     incurrido     en     “violación  indirecta”  de  la  ley  sustancia, “por  exclusión evidente al haber decisión de fondo sin uno de los  elementos  integrantes  del  hecho  punible, conforme al artículo 2 del Código  Penal,  esto  es,  por haber incurrido parcialmente en la causal primera, cuerpo  primero  de  casación,  al  no  consagrar  lo  ordenado  por el artículo 4 del  Código Penal”.   

Considera  el  libelista  que  los  hechos  probados  en  el proceso “apunta a establecer que en  ningún  momento  se  dio uso al documento cuya firma se postró en el documento  que  por  una  u  otra  razón  fue  a  dar  a las oficinas de la Secretaría de  Tránsito   Municipal  de  Villavicencio”,  máxime  cuando  el mismo no fue la causa por la cual se expidió la resolución N° 0967  del  14  de  abril  de  2000,  por medio de la cual se resolvió “retirar   el  comparendo  número  127248ª  del  25  de  marzo  de  2000”.   

Luego de citar unas jurisprudencias de esta  Corporación     y    de    recordar    cuáles    son    los    “elementos     constitutivo     del     hecho    punible”,  afirma  que  en  este  caso hubo ausencia de antijuridicidad,  toda  vez  que no se causó ningún perjuicio en contra del bien jurídico de la  fe pública.   

Después   de  reiterar  sus  argumentos,  concluye  solicitando  a  la  Corte  casar parcialmente el fallo y, en su lugar,  absolver  a  su  defendido  por  el  punible  por  el  cual fue condenado.    

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.   Como  se indicó, sería del caso  que  la  Corte  se  pronunciara  sobre  la admisibilidad formal de la demanda de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado,  sino observara que la acción  penal  de  los  delitos  por  los  cuales  se  profirió  sentencia se encuentra  prescrita.   

2.   En efecto, como quedó registrado  en  los  antecedentes  de  esta  providencia,  la Fiscalía Segunda Seccional de  Villavicencio,  el  24  de  octubre de 2000, profirió resolución de acusación  contra     Jaime    Jiménez    Acosta  por  los  delitos de falsedad material de particular en documento  público  agravado  por  el  uso  y  fraude  procesal,  conductas punibles que se hallaban consagradas en los  artículo  220, 222, inciso 2°, y 182 del Decreto 100 de 1980, respectivamente,  normas  vigentes  para  la  época  de  los  hechos,  las cuales, para el primer  punible,  contemplaba  pena  de  prisión  que  oscilaba  entre  3 y 12 años de  prisión,  y,  para  el  segundo,  de 1 a 5 años, punibilidad que fue tenida en  cuenta por el juzgador al momento de dictar sentencia.   

Ahora bien, el actual Código Penal (Ley 599  de  2000)  en  su  artículo  287  tipifica  el  delito  de falsedad material en  documento  público,  asignándole  pena de prisión de 3 a 6 años. Así mismo,  el  artículo  290  aumenta dicha sanción hasta en la mitad por razón del  uso,  lo  que  conlleva  a  concluir  que  la  pena  máxima  queda  en 9 años,  punibilidad  que,  sin duda, es más favorable que la que contemplaba la antigua  norma.   

A su vez, el artículo 453 de la citada Ley  599  de 2000 consagra el delito de fraude procesal con pena de prisión de 4 a 8  años,  extremos  punitivos  que  posteriormente  quedaron  entre  6 y 12 años,  según  la  modificación  realizada  por el artículo 11 de la Ley 890 del 2 de  junio  de  2004,  pudiéndose  colegir  que la norma del viejo Código Penal era  más benigna, pues la sanción máxima era de 5 años de prisión.   

De  lo  anterior,  ha  de concluirse que el  término  de  prescripción para el delito de falsedad material de particular en  documento  público  agravado  por  el  uso  es  de  9 años, según los citados  artículos  287  y  290  del  actual  Código  Penal, preceptivas aplicables por  favorabilidad,  mientras  que  para  el delito de fraude procesal es de 5 años,  según  el  artículo 182 del Decreto 100 de 1980, vigente para la época de los  hechos.   

No   obstante,   como   se   produjo   la  interrupción  del  término  prescriptivo de la acción penal con la ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación (7 de noviembre de  2000),  evento en el cual principia a correr de nuevo  por  un  tiempo  igual  a  la  mitad  del máximo indicado, pero en ningún caso  inferior  a  5 años ni superior a 10 (artículo 84 del Decreto 100 de 1980, hoy  artículo   86  de  la  Ley  599  de  2000),  se  infiere  que  el  término  de  prescripción en el juicio es de 5 años.   

Significa  ello,  entonces,  que la acción  penal  de  los  delitos de falsedad material de particular en documento público  agravado  por  el  uso  y fraude procesal prescribió el 7 de noviembre de 2005,  esto  es,  en  el  transcurso  del  término  con que  contaba el impugnante para presentar la demanda de casación.   

Por  lo tanto, al ser incuestionable que la  acción  penal  se  ha  extinguido  por causa del fenómeno de la prescripción,  necesariamente  se  impone  la  declaratoria  de  tal  fenómeno  procesal y, en  consecuencia,   se   dispondrá   la  cesación  de  todo  procedimiento  contra  Jaime  Jiménez  Acosta en  relación  con los citados punibles, razón por la cual la Sala se abstendrá de  pronunciarse sobre la admisibilidad de la demanda de casación.   

El  juzgado  de primera instancia adoptará  las medidas relacionadas con lo decidido en esta providencia.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   Abstenerse   de   emitir  pronunciamiento  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  JAIME JIMÉNEZ ACOSTA.   

2.  DECLARAR  que  la  acción penal por los delitos de  falsedad  material  de  particular  en  documento  público  agravado por el uso y fraude procesal a que se contrae este  expediente  y  en  el que aparece como procesado JAIME  JIMÉNEZ   ACOSTA,   se   encuentra   prescrita.  En  consecuencia,  decretar en su favor la cesación de la  actuación procesal.   

3.   El  juzgado  de primera instancia  deberá adoptar todas las medidas atinentes a esta decisión.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

                                                                                                                                                         

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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