11002 (24-11-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    COLISION     DE  COMPETENCIA/  CONCURSO/  PORTE  ILEGAL  DE  ARMAS   

1.-La incompetencia del Juez para conocer de  un  determinado  proceso  debe  estar  referida  a los delitos por los cuales se  profirió  resolución  de acusación, en manera alguna a ilícitos relacionados  con  hechos que no fueron objeto de estudio en el pliego de cargos, toda vez que  el  Juez  de conocimiento no puede desbordar el marco fáctico que la acusación  le fija.   

2.-La modalidad conductual consistente en el  porte  de la pistola 7.65 mm. no puede entenderse comprendida por el porte y uso  de   la   granada  de  fragmentación,  por  tratarse  de  conductas  natural  y  jurídicamente  autónomas.  Cierto  es  que ambas son armas de fuego, según la  clasificación  que  trae  el  Decreto  2535 de 1993, pero mientras la una es de  defensa  personal,  la  otra es de uso privativo de la fuerza pública. De allí  que el concurso en estos casos sea real, no aparente.   

Proceso No. 11002  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                                  Aprobado acta No.173   

                                                                  Magistrado Ponente:   

                                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa  Fe de Bogotá, D. C., veinticuatro de  noviembre de mil novecientos noventa y cinco.   

                      Dirime la  Sala  la  colisión  negativa  de competencias suscitada entre el Juzgado Veinte  Penal  del  Circuito de Cali y un Juzgado Regional de la misma ciudad, dentro de  la  causa  que  se adelanta contra RAMON ALBERTO DUQUE  RAMIREZ  ó  RAMON ALBERTO  DUQUE  DUQUE,  por  los  delitos de homicidio y porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

                                             Antecedentes.-   

                   1). El 15 de  abril  de  1994,  en la fuente de soda y cafetería denominada “La Media Torta”,  ubicada  en  el  parque  central  de Jamundí (Valle), fue gravemente herido con  arma  de  fuego  el  comerciante Arturo Giraldo Sánchez, quien falleció cuando  era trasladado al hospital de la localidad.   

                          2).  Inmediatamente  después  de  estos  hechos,  varios  agentes  de  la  policía,  animados  por  las voces de ayuda de algunas personas, iniciaron la persecución  y  capturaron  al  procesado  Ramón Alberto Duque Ramírez, quien aceptó haber  disparado  contra  Giraldo  Sánchez con una pistola 7.65 mm., de la cual logró  deshacerse.   

                      3). Casi  simultáneamente,  a instancia también de la ciudadanía, otro grupo de agentes  inició  la  persecución  de  un  segundo  individuo, quien para cubrir la fuga  disparó  e hizo detonar una granada de fragmentación causando heridas a varias  personas,  entre  ellas a un agente de la policía. La persecución terminó con  la  muerte  del  referido  sujeto,  a  quien, por los documentos que portaba, se  identificó  como  Milton  Pineda  Gutiérrez. En su poder, empuñado en la mano  derecha,  las autoridades hallaron un revólver calibre 38 largo, provisto de un  cartucho y cinco vainillas.   

                      4). A lo  largo  del  proceso, el acusado ha sostenido que actuó solo, pero del análisis  de  los proyectiles recuperados en la necropsia de Giraldo Sánchez se desprende  que  en  la  acción homicida se utilizaron 2 tipos de arma: una pistola calibre  7.65 mm. y un revólver 38 largo (fls.240 y 241 cd.2)   

                       5).  La  prueba  testimonial  allegada al proceso no suministra información alguna sobre  los  autores  del  hecho,  ni siquiera sobre el número de partícipes, salvo la  declaración  de Alfredo Salcedo Tascón (fls.38 cd.1), en la cual se afirma que  dos  personas  salieron  corriendo  en  direcciones  distintas  del lugar de los  hechos.   

                       6).  Al  resolver  la  Fiscalía  108  de Jamundí la situación jurídica del procesado,  profirió  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva en su contra, por  los  delitos  de  homicidio  y  porte  ilegal de armas de defensa personal, este  último  referido  a  la  posesión  de  la  pistola  con  la cual disparó a la  víctima.  En  relación  con  los hechos que terminaron con la muerte de Milton  Pineda   Gutiérrez,   se  dijo  que  la  precariedad  probatoria  no  permitía  relacionarlos  con  los que eran objeto de investigación, aunque tampoco podía  descartarse su posible vinculación (fls.45 y ss.cd.1).   

                      7). Dicho  funcionario  continuó  con  la investigación, dispuso su cierre y la calificó  mediante  proveído  de  9  de agosto de 1994, con resolución de acusación por  los  delitos  de  homicidio  y  porte  ilegal  de armas de fuego y municiones de  defensa  personal,  teniendo  como  sustento  fáctico la muerte del comerciante  Giraldo  Sánchez  y  el  porte  de  la pistola con la cual el procesado habría  disparado.  Sobre  la  circunstancia  de  haber  estado  éste acompañado de la  persona   que   se   enfrentó   a   la   policía  utilizando  una  granada  de  fragmentación,  se  dijo  que  ya la Fiscalía había considerado “improcedente  tal  circunstancia  puesto  que  no existe a través de la investigación alguna  prueba  que  establezca  con certeza que el acusado el día y hora de los hechos  se encontraba con el citado sujeto” (fls.261 cd.2).   

                       8).  El  conocimiento  de  la causa correspondió al Juzgado Veinte Penal del Circuito de  Cali,  despacho  que  después  de  agotar  el período de pruebas y celebrar la  audiencia   pública,   se  declaró  incompetente  para  conocer  del  proceso,  argumentando  que  los  hechos investigados encuentran adecuación típica en el  Decreto  2266 de 1991, puesto que la muerte de Arturo Giraldo Sánchez obedeció  a  un  plan urdido por el procesado y el sujeto dado de baja, como lo indican el  testimonio  de  Alfredo  Salcedo  Tascón  y  los resultados de los análisis de  balística,  además  de  que  los  agentes  de la policía informan ampliamente  sobre    la    explosión    de    la    granada    de   fragmentación.   Luego  sostiene:   

                        “Estas  observaciones  conducen  a  establecer  la  existencia  de  un  delito fin, para  asegurar  la  impunidad  del  reato de homicidio. El delito fin se llevó a cabo  mediante  el empleo de explosivo -granada de fragmentación- de uso privativo de  la  fuerza  pública  (Decreto  2535 de 1993, art.8º), operándose el fenómeno  jurídico  de la conexidad donde se predica la existencia de varios delitos, uno  de  la  competencia  de  la  jurisdicción  regional, intimamente relacionados y  envueltos  en  una  acción  finalística.  Esto  implica consecuencialmente una  conexidad  de carácter procesal legal, que obliga a que se investiguen y fallen  en  un  solo  proceso,  en  obedecimiento a los principios de la competencia, la  unidad y la economía procesal”.   

                    Apoyado en  estas  consideraciones  y  en  el  contenido  del  artículo  89  del Código de  Procedimiento  Penal  (art.13  ley  81 de 1993), dispuso el envío del proceso a  los  Fiscales  Regionales  para  que  decretaran  la  nulidad  del  cierre de la  investigación,  proponiéndoles  colisión  negativa  de competencias, de donde  fue  remitido  a  los  Jueces  de  la especialidad (fls.463, 471 y 481, cuaderno  No.2).   

                     9). El  Juez  Regional  asignado al caso, coincide con los planteamientos de la Juez del  Circuito,  en  el  sentido  de  que  la  conexidad entre el homicidio de Giraldo  Sánchez  y  la violación al Decreto 3664 de 1986 es evidente,  puesto que  el  procesado  actuó  en  compañía  de  otro  sujeto  que  se enfrentó a las  autoridades  utilizando  una  granada  de  fragmentación.  Por esto, “el Fiscal  Seccional  carecía  de  competencia  para  calificar  el mérito del sumario en  relación   con   el   delito  que  se  deriva  del  porte  de  una  granada  de  fragmentación  y  su  utilización  contra  los  agentes  del orden, atribuible  también  a  Ramón  Alberto Duque en la medida en que estaba unido al fallecido  Milton  Pineda  Gutiérrez  por un mismo y único designio criminal, es decir el  homicidio  de  Arturo  Giraldo  Sánchez,  hecho  éste que puede verse como una  violación  al  artículo  2º  del  Decreto 3664 de 1986, por ser la granada un  arma  de  uso  privativo  de  las Fuerzas Armadas, o bien como una violación al  artículo  12  del  Decreto  180 de 1988 por haberla lanzado a la vía pública,  por  lo  que,  siendo  ambos punibles de competencia de la justicia regional, no  cabe  duda de que dicho funcionario carecía de competencia para hacer cualquier  pronunciamiento  al  respecto,  incluso el que hizo en la resolución acusatoria  de  considerar  ‘improcedente’  la  circunstancia anotada en el informe sobre el  otro individuo que utilizó la granada” (fls.492).   

                  Considera,  sin  embargo,  que  la  Juez del Circuito debe continuar con el conocimiento del  proceso  por  el  delito  de  homicidio,  previa  declaratoria  de nulidad de lo  actuado  en  relación  con  la  posible  violación  del  Decreto  3664 de 1986  (nulidad  parcial),  “siguiendo  la  tesis  de  que  el  tipo  de  mayor riqueza  descriptiva  (en  este  caso  el artículo 2º del Decreto 3664 de 1986) atrae o  implica  el  de  menor  contenido  o  punición,  en  virtud  del  mecanismo  de  adecuación   típica   llamado  por  algunos  principio  de  consunción,  para  compulsar  copia  con  destino  a la Fiscalía Regional de Cali, a fin de que se  investiguen tales conductas en proceso separado” (fls.493).   

                                           Consecuente  con  sus  planteamientos,  remitió el proceso a esta  Corporación para que dirima el conflicto.   

                         SE  CONSIDERA:   

                         La  incompetencia  del  Juez  para  conocer  de  un  determinado  proceso debe estar  referida  a  los  delitos por los cuales se profirió resolución de acusación,  en  manera  alguna  a  ilícitos relacionados con hechos que no fueron objeto de  estudio  en  el  pliego de cargos, toda vez que el Juez de conocimiento no puede  desbordar el marco fáctico que la acusación le fija.   

                  En el caso  sub  júdice,  la  calificación  del  mérito  del sumario se circunscribió al  homicidio  del  comerciante  Giraldo  Sánchez  y  la  posesión  de una pistola  calibre  7.65  mm.,  conductas  ambas  de  competencia de los Jueces Penales del  Circuito,  según  lo  disponen  los  artículos  71.4  y  72.1, literal c), del  Código  de Procedimiento Penal (modificados por los artículos 9º y 10º de la  ley  81  de  1993),  en  armonía  con el artículo 11 del Decreto 2535 de 1993.   

                     No  es  cierto,  como  lo  sostiene  el  Juez  Regional,  que la Fiscalía Delegada haya  calificado  el  delito  derivado  del  porte  y  utilización  de una granada de  fragmentación;  por el contrario, es evidente que se abstuvo de hacerlo, puesto  que  nunca  aceptó la vinculación del procesado con el sujeto dado de baja por  la  policía,  como  puede inferirse de las argumentaciones plasmadas en el auto  mediante  el  cual  resolvió  la  situación jurídica y, principalmente, en la  providencia  calificatoria,  en  donde se limitó a señalar que ya la Fiscalía  había  estimado “improcedente” dicha vinculación (fls.261 cd.2). Esto explica,  a  su  vez,  el  motivo  por  el  cual  en dicho pronunciamiento tampoco se hace  alusión  a  las  lesiones  personales  causadas  a un agente de la policía y a  varios transeúntes con dicho artefacto.   

                     En  el  actual  sistema  acusatorio,  el  Fiscal no está obligado a calificar todos los  extremos  fácticos  de  la  investigación,  como  sí  ocurría en el régimen  procesal  inmediatamente  anterior.  Hoy  día, la calificación del mérito del  sumario  debe  extenderse  exclusivamente  a los hechos o procesados respecto de  los   cuales   el   investigador  considera  que  existe  prueba  para  proferir  resolución  de  preclusión  o de acusación. En relación con los que no   cumplen    estos    presupuestos    se    entiende    que    la   investigación  continúa.   

                  Son formas  legalmente  autorizadas de rompimiento de la conexidad procesal, que surgen como  consecuencia  de  una  decisión  que al Juez de conocimiento no le es permitido  controvertir.   

                     Si  al  estudiar  el  caso,  el  Fiscal  Delegado  no  encontró  prueba suficiente para  relacionar  al procesado con el sujeto que utilizó la granada de fragmentación  e  hirió  a  varias  personas,  la  decisión  no podía ser distinta de la que  adoptó,  es  decir,  entrar  a calificar el sumario por los hechos en relación  con  los  cuales  la  prueba  le  permitía tomar una decisión de fondo, siendo  competente para hacerlo.    

                    

                    Dígase,  finalmente,  que  la  modalidad conductual consistente en el porte de la pistola  7.65  mm.  no  puede  entenderse comprendida por el porte y uso de la granada de  fragmentación,  por  tratarse de conductas natural y jurídicamente autónomas.  Cierto  es  que  ambas  son armas de fuego, según la clasificación que trae el  Decreto  2535  de  1993, pero mientras la una es de defensa personal, la otra es  de  uso privativo de la fuerza pública. De allí que el concurso en estos casos  sea real, no aparente.   

                      Ahora  bien,   corresponde   al  Juez  de  conocimiento  verificar  si  los  hechos  no  calificados,  continuaron  siendo  investigados  por la Fiscalía, concretamente  por  la  Fiscalía Regional, a donde debieron haber pasado por competencia, pues  de  no  haberse  esto ordenado, se impone hacerlo a fin de que la investigación  continúe.  Un  simple  dictamen de balística sería suficiente para determinar  si  el  proyectil  38  largo  encontrado  en  el  cuerpo de Giraldo Sánchez fue  disparado   por   el  revólver  hallado  a  Milton  Pineda  Gutiérrez  y,  por  consiguiente,  para  concluir si participó en el hecho con Duque Ramírez, o si  su presencia en el lugar era casual.   

                  Puesto que  el  conocimiento  de  los  hechos por los cuales fue calificado el proceso está  asignado  a  los  Juzgados  Penales del Circuto, se dispondrá que la actuación  vuelva  al Juzgado 20 de esa especialidad en la ciudad de Cali, para que prosiga  la causa.   

                  En mérito  de   lo   expuesto,   LA   CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACION  PENAL,   

                   R E S U E  L V E:   

                    DECLARAR  que  la  competencia  para conocer de este proceso corresponde al Juzgado Veinte  Penal   del  Circuito  de  Cali,  a  donde  se  ordena  remitir  el  expediente.  Comuníquese esta decisión al Juzgado Regional colisionante.   

                                           Notifíquese y cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA, FERNANDO E. ARBOLEDA  RIPOLL,  RICARDO  CALVETE  RANGEL,  JORGE  CORDOBA POVEDA, CARLOS AUGUSTO GALVEZ  ARGOTE,  CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR,DIDIMO  PAEZ  VELANDIA,  JUAN  MANUEL TORRES  FRESNEDA.   

Patricia   Salazar   Cuellar,SECRETARIA   

     

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