24596(19-01-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 24596  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

APROBADO ACTA No. 03  

Bogotá,  D. C., diecinueve (19) de enero del  dos mil seis (2006).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  LUIS      RUBIO     y     RUBÉN  TORO  ANACONA  contra la sentencia  dictada  el  5  de julio del 2005 por el Juzgado 4º Penal del Circuito de Cali,  que  confirmó  la  condena a 13 meses y 9 días de prisión, multa de $ 3.333 e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término de la pena privativa de la libertad que les impuso el Juzgado 26  Penal   Municipal   de   la   misma   ciudad   por   el   delito   de   lesiones  personales.   

ANTECEDENTES   

En  la  noche  del  18  de  agosto de 1996 se  presentó  una  riña  en zona rural del municipio de Cali, en la que resultaron  lesionados   Libardo  Galíndez  y  Neftalí  Hoyos  a  manos  de  los  hermanos  LUIS  RUBIO  y RUBÉN TORO ANACONA.   

Mediante resolución del 9 de agosto del 2000,  un  fiscal  local  de  Cali acusó a los señores TORO  ANACONA   por  un  concurso  de  delitos  de  lesiones  personales  dolosas,  providencia que fue confirmada el 23 de marzo del 2001 por  un fiscal delegado ante el Tribunal Superior de la misma ciudad.   

Celebrada  la  audiencia  pública,  el 29 de  noviembre  del  2002  el  Juzgado  26  Penal  Municipal  de  Cali condenó a los  procesados  a 13 meses y 9 días de prisión, multa de $ 3.333 e inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por término igual al de la  pena  privativa  de  la  libertad.  La  sentencia,  apelada por el defensor, fue  confirmada  en su integridad el 5 de julio del 2005 por el Juzgado 4º Penal del  Circuito de la misma ciudad.   

LA DEMANDA Y SUS CONSIDERACIONES  

Aunque  al  momento  de interponer el recurso  dijo   el   abogado  que  acudiría  a  la  casación  discrecional          o          excepcional -como en efecto correspondía  por  tratarse  de  un fallo de segunda instancia dictado por un juzgado penal de  circuito-  luego,  al  presentar  la  demanda,  olvidó  que  un recurso de esas  características  exige  un requisito adicional a los contenidos en el artículo  212  del  estatuto  procesal,  como  que  además  de  éstos  es preciso que el  libelista  persuada  a la Corte de que debe pronunciarse sobre la demanda porque  se  estima necesario para el desarrollo de la jurisprudencia o para la garantía  de los derechos fundamentales.   

En  lugar de ello, de una vez acusó el fallo  de  segunda  instancia por violación indirecta de la ley sustancial “debido a  errores manifiestos en la apreciación de la prueba”.   

Que  el  censor  no  hubiera  precisado  el  desarrollo  jurisprudencial  que  pretendía  de la Corte ni las garantías cuyo  restablecimiento  anhelaba, mucho menos cómo fueron afectadas o desconocidas en  el  fallo  de  segunda  instancia, no permite avanzar en el examen de los demás  requisitos  técnico-formales  de  la  demanda,  pues  la  sustentación  de  la  procedencia  de  la  casación  excepcional  es un presupuesto de procedibilidad  insoslayable  cuyo  incumplimiento  conduce,  por  sí  solo,  a su inadmisión.   

En  estas condiciones, por no cumplir con las  exigencias  previstas en el artículo 205 del Código de Procedimiento Penal, la  Corte  inadmitirá  la demanda como lo ordena el artículo 213 de la misma obra,  sin  que  tampoco  sea  procedente  casar  de  oficio  la  sentencia  de segunda  instancia,  porque  la  Sala  no advierte transgresión alguna de las garantías  fundamentales.   

Observa,  sí,  que  no  obstante  habérsele  imputado  a  los procesados en la resolución acusatoria un concurso de lesiones  personales  dolosas,  en la sentencia de primera instancia, después de plurales  referencias  a  las  dos víctimas, al momento de tasar la pena sólo se tuvo en  cuenta  la  lesión  de  mayor gravedad sin aludir siquiera al concurso y, mucho  menos,  fijar  incremento  alguno  por  la  segunda  conducta.  Pese  a ello, al  examinar  el  tema de los perjuicios se valoraron los causados a cada uno de los  afectados  y  se  impuso  la  respectiva  condena  por  esos  conceptos. En esos  términos fue confirmada la sentencia.   

No  cabe  duda, entonces, que el A     quo    encontró    probada    la  responsabilidad  de  los  procesados  con relación a las dos ilicitudes por las  que   fueron  acusados,  aunque  esa  conclusión  no  quedó  reflejada  en  la  consecuencia punitiva.   

Con  todo,  esta omisión no podrá ser ahora  corregida  por la Corte, pues en virtud de la prohibición de reforma peyorativa  la  pena  impuesta  en  las  instancias  no puede ser incrementada, dado que los  procesados    fueron    los    únicos   impugnantes   del   fallo   de   primer  grado.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia   

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por   el   defensor   de   LUIS  RUBIO  y    RUBÉN   TORO   ANACONA.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                               ÁLVARO     O.     PÉREZ  PINZÓN                    

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN         JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS    

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                     JAVIER         ZAPATA  ORTIZ   

             Con       salvamento       de  voto   

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *