24569(26-01-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24569  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta número 05   

Bogotá D.C., veintiséis de enero de dos mil  seis.   

          Decide  la  Corte  lo pertinente con relación a la admisión de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado Luis   Miguel  Tapias  Cárdenas, en  contra  de  la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Montería  el 21 de junio de 2005, mediante la cual  confirmó  la  del  Juzgado  segundo  penal del circuito de la misma ciudad, que  condenó al sindicado como coautor del delito de homicidio simple.   

HECHOS  

          Así     pueden     narrase    según    lo    probado    en    las  instancias:   

          En  la  noche  del  4  de  mayo de 2003, Ciro Manuel Donado Flórez  llegó  hasta  la  heladería  El  Viga,  ubicada en el barrio Canta Claro de la  ciudad  de  Montería,  junto  con  su  hermano  y  dos amigas, con el objeto de  compartir  algunos  tragos  de  licor. Momentos después, tres individuos que se  encontraban  en  una  mesa  contigua,  aprovechando que sus amigas y su familiar  bailaban,  abordaron  a Ciro Manuel y le dispararon causándole la muerte no sin  antes  quitarle  el  arma  que  portaba.  Uno  de  ellos,  llamado  Luis   Miguel  Tapias  Cárdenas,  salió  apresuradamente  del  lugar  haciendo  disparos  al  aire,  siendo  capturado en  seguida  por  agentes  que  coincidencialmente  se  encontraban  cerca al lugar,  encontrándole  en  su  poder el arma que momentos antes le habían arrebatado a  Ciro Manuel.   

ACTUACION  PROCESAL   

          El  4  de  mayo  de  2003,  luego que el mismo día se realizara la  diligencia  de  levantamiento  del  cadáver  de  Ciro Manuel Donado Flórez, la  fiscalía  14  seccional de Montería abrió investigación previa con el fin de  lograr    la   identificación   de   los   autores   del   hecho   (fs., 4).   

          El  mismo  día,  la policía puso a disposición de la fiscalía a  Luis     Miguel     Tapias    Cárdenas,  quien  fue  aprehendido  encontrándole  en su poder una arma de  fuego,  cuando  salía  corriendo  de  la  heladería La Viga, en donde momentos  antes   se   habían   escuchado   disparos   de   arma  de  fuego  (fs., 10).   

En la misma fecha abrió investigación penal  y   dispuso   vincular   mediante   diligencia  de  indagatoria  a  Tapias  Cárdenas,  a quien efectivamente  la  fiscalía  cuarta  seccional  escuchó  el  6 de mayo siguiente (fs.,  31),  para  luego  el  13  de mayo  abstenerse  de imponerle medida de aseguramiento. (fs.,  68).   

          El  8  de agosto de 2003, se clausuró la investigación y luego de  escuchar  los  planteamientos de algunos de los sujetos procesales, la fiscalía  acusó  al  sindicado, mediante decisión del 23 de septiembre. por la comisión  del   delito   de   homicidio  (fs.,  191).   

          El  juicio  lo  tramitó  el  Juez  cuarto  penal  del  circuito de  Montería,   (fs.,   237),  autoridad  que el 13 de noviembre decretó la nulidad de lo actuado a partir del  auto  por  medio del cual se calificó la investigación en contra, entre otros,  de  Tapias  Cárdenas  (fs.,  241),  el cual luego revocó, disponiendo subsanar la  irregularidad  realizando  las notificaciones de la acusación en la forma legal  a    que   hubiese   lugar   (fs.,   250).   

         

          El  4  de  marzo  y  el  29  del  2004  se realizaron las audiencia  preparatoria  (fs.,  291) y  pública,  (fs.,  301), como  antesala  a  la  decisión  del 3 de mayo siguiente, mediante la cual el Juzgado  condenó  a  José  Gabriel  Ramos  Mora  y Luis Miguel  Tapias  Cárdenas  a la pena principal de 18 años de  prisión  como  coautores  del  delito  de homicidio por el cual fueron acusados  (fs.,311).   

          La  Sala  penal  de  decisión  del  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Montería, mediante sentencia del 21 de junio de 2005, confirmó la  decisión   de   primer   grado   (fs.,  45  cuaderno  tribunal).   

          Contra    esta    decisión,    el    defensor    de   Tapias  Cárdenas  interpuso  el  recurso  extraordinario de casación   

DEMANDA     DE  CASACION   

Con  apoyo en el cuerpo segundo de la causal  primera  de  casación,  el demandante acusa a la sentencia de segunda instancia  por   infracción  indirecta  de  la  ley  sustancial  al  haber  incurrido  los  juzgadores en errores de hecho en la apreciación de las pruebas.   

Señala que los hechos no guardan identidad  con  la  forma  como fueron narrados en la sentencia de primer grado, pues José  Gabriel  Ramos  Mora  y  otro sujeto fueron quienes atentaron contra Ciro Manuel  Donado    Florez,    limitándose    Luis   Miguel  Tapias  Cárdenas  a tomar el arma que llegó hasta donde se encontraba y a realizar  unos cuantos disparos al aire antes de salir del lugar.   

Agrega  que  el  sindicado  tomó el arma y  salió  del  lugar, accionándola, como consecuencia de su estado de nervios, lo  cual  demuestra que no fue él sino otros sujetos quienes dispararon contra Ciro  Donado  Flórez,  como se encuentra probado con la declaración de Deglis Romero  Vega,  quien  estaba  con  la  víctima  cuando fue ultimado, la del hermano del  occiso   y  los  testimonios  de  Carlos  Méndez  Padilla  y  Johana  Cervantes  Solera.   

Además,  dice  el  recurrente,  Ingleberto  López    Torres    aseguró    que    Luis   Tapias  Cárdenas  tomó  el  arma  antes  que los verdaderos  homicidas  le  dispararan  a Ciro Donado Flórez y que luego se escucharon otros  disparos,  sin  saber  quién  de ellos los hizo, aun cuando asegura que en todo  caso  fue  con  éstos  últimos  que  se causó el deceso de la joven víctima.   

Es evidente, concluye el recurrente, que la  persona  que  defiende  no causó la muerte, y al respecto considera innecesario  reiterar obre ese punto.   

Sin  embargo,  considera necesario resaltar  que  el  juzgado  equivocadamente  opinó  que  Tapias  Cárdenas actuó mediando división de trabajo, en el  contexto  de  una  acción  que empezó arrebatándole el arma al soldado Donado  Flórez.  Esa  idea,  concluye,  la  extrae  el  juzgado  de las contradictorias  versiones  de  los  dos  principales  sindicados;  empero,  ninguna disposición  enseña  que  de una contradicción nace un indicio. Al contrario, del análisis  sistemático  de  la  prueba,  considera  que el juez podía concluir que no fue  Tapias  Cárdenas  quien le  disparó  al  soldado,  pues  éste  al  salir del lugar, disparando el arma, lo  único que buscaba era defender su integridad física.   

Lo anterior, a su juicio, es suficiente para  demostrar  la  inocencia  del  procesado. Como también lo es el hecho de que el  proyectil  que se encontró en el cuerpo del occiso no procedía del arma que le  fue encontrada.   

Por   último,  indica  que  Tapias  Cárdenas  no  tuvo  una adecuada  defensa  durante el juicio, porque fue asistido por un defensor de oficio que no  contrainterrogó  a  uno  de  los testigos de cargo en la audiencia pública, lo  cual  era  menester  para  disipar  cualquier indicio que pudiese comprometer la  responsabilidad del procesado.   

          La  duda  aflora,  dice,  y  debe reconocerse a favor el procesado,  como  entre  otras  cosas lo plasmó el Magistrado disidente en el salvamento de  voto   a   la   decisión   de   la   mayoría,   el   cual   transcribe  en  su  integridad.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

          La  dogmática  del recurso de casación se construye sobre la base  de  un  presupuesto  incuestionable:  es  un  juicio  de constitucionalidad y de  legalidad  a  la  sentencia de segunda instancia (no a  la  de  primera,  salvo  que  con  la  de  segundo  grado  constituya una unidad  temática  inescindible),  encaminado  a proteger las  garantías  fundamentales  de  los  sujetos procesales, la recta aplicación del  derecho  sustancial,  la  unificación  de la jurisprudencia y la reparación de  los  agravios  inferidos  a quienes intervienen en el proceso penal (artículo    206    de    la    ley   600   de   2000).   

De  acuerdo  con  ello,  no  por culto a la  forma,  sino  a  los  principios  que  rigen  el  recurso  extraordinario, quien  concurre  a  esta  sede  no  lo  puede  hacer  con un discurso similar al que se  utiliza  en  las  instancias,  sino con argumentos que respeten el sentido de la  causal  que  sirve  de  apoyo  a los cargos, modulados en un lenguaje coherente,  claro  y  preciso  como expresión del principio de autosuficiencia (artículo  212 de la ley 600 de 2000), en  orden  a que la Corte estudie el tema dentro del principio de limitación que al  recurso le es inherente.   

          Todo  ello  no  se  logra  cuando  como ocurre ahora, el demandante  confunde  el  sentido  y la razón de ser de sus argumentos, pues con base en el  cuerpo  segundo  de  la  causal  primera,  aun  cuando  afirma  que  denunciará  exclusivamente  errores  de  hecho  como  supuestos  de  infracción  de  la ley  sustancial  –  que  no indica -, en perjuicio del principio de autonomía de las  causales  termina  en  el  mismo  contexto postulando la nulidad del proceso por  falta  de  defensa  técnica, sin indicar desde luego la trascendencia del vicio  de garantía.   

Mas allá de esos desaciertos, el demandante  pasa  por  alto que las nulidades se rigen por los principios de convalidación,  trascendencia  y  protección  (numerales 1, 3, 4 y 5  inciso  2  del artículo 310 de la ley 600 de 2000), y  que  en  ese contexto es que debe explicarse la sustantividad y trascendencia de  la  falta  de  defensa  técnica a la cual hace alusión, a partir obviamente de  demostrar  que  las  irregularidades a las que se refiere existen en el proceso.   

          Aparte  de  esa  incongruencia que desdibuja el cargo y le resta la  claridad  y  la precisión conceptual que se exige como expresión del principio  de  autosuficiencia, es de ver que el demandante no señala a que clase de error  de  hecho  se  refiere, si es de raciocinio,  de identidad o de existencia,  pues  en  apartes  cuestiona  el proceso argumentativo del juez en la sentencia,  siempre  del  juez  –  no  del  tribunal,  que  es  la que debe atacarse en sede  extraordinaria  -,  sin  indicar  siquiera  de  qué manera se desconocieron las  reglas  de  la  sana  crítica,  los  principios  de la lógica, las leyes de la  ciencia o las máximas de la experiencia.   

          En  otros  apartes,  se  queja  de que el juez no hubiese tenido en  cuenta  que  el  occiso fue ultimado con una arma calibre 38 y que la que le fue  encontrada  al  sindicado  no  corresponde  a  esas  especificaciones,  pero  no  confronta  ese aparte con lo que el tribunal dijo acerca de la autoría mediante  división   de  trabajo,  que  es  esencialmente  funcional  y  en  la  cual  no  necesariamente  todos  los actores ejecutan el verbo rector del tipo, aun cuando  si dominan el hecho.   

   

          De  manera  que  al  hacer referencia, de una parte, a temas que no  corresponden  a  la  causal  seleccionada, y al no desarrollar los cargos con la  precisión  que  se  requiere,  la  demanda  no  satisface  los presupuestos del  artículo   212   de   la   ley   600   de   2000   y   por   tal   razón  debe  inadmitirse.   

          No  encuentra  la  Corte,  además, que se concreten violaciones de  las  garantías fundamentales que la Sala esté en el deber de proteger y que le  abrirían  espacio a su actuación oficiosa (artículo  216 ley 600 de 2000).   

         

En consecuencia, La  Corte    Suprema    de    Justicia,    sala   de   casación   penal,   

Resuelve  

         

Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  Luis  Miguel Tapias Cárdenas.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

  NOTIFIQUESE    y  CUMPLASE   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO         

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO             ALVARO  O  PEREZ  PINZON                

MARINA         PULIDO        DE  BARON                  JORGE              QUINTERO  MILANES              

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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