23954(16-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 23954  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

Aprobada Acta N° 057  

Bogotá, D. C., junio dieciséis (16) de dos  mil seis (2006).   

VISTOS:  

Conoce  la  Sala  del recurso de apelación  oportunamente  interpuesto  por  el defensor y el procesado doctor DAVID ENRIQUE  ROMANO  ASCANIO,  Juez  Cuarto Civil Municipal de Cartagena, contra la sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de la misma ciudad, a  través  de la cual lo condenó a la pena principal de cincuenta y un (51) meses  de  prisión,  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo  término,  multa  de  cincuenta  y  dos  salarios mínimos mensuales vigentes, y  le  negó  el  sustituto  de la condena de ejecución  condicional,  al hallarlo autor penalmente responsable de la conducta punible de  prevaricato por acción.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

          1.  El  Tribunal  Superior de Cartagena los relató de la siguiente  manera:   

“Tuvieron  ocurrencia  el  día  25  de  noviembre  de  1996,  día  en  que  se  emitió  por parte del sindicado, en su  condición  de  Juez  Cuarto Civil Municipal de esta ciudad, sentencia dentro de  la  acción de tutela presentada a través de apoderado por los señores Antonio  Prada   Fortul,  Ramón  Márquez Iguarán, Fredy Martelo Baena y Dagoberto  Cabadía  Camacho,  por  medio  de  la cual se tuteló el derecho a la igualdad,  violado  por  FONCOLPUERTOS.  Dicha  tutela  se  impetró  para solicitarle a la  entidad  accionada  se  reajustaran  sus  pensiones  legales  de  jubilación de  acuerdo  con  la Convención Colectiva de  Trabajo y el Acta Aclaratoria de  Mayo  20  de  1993,  suscrita  por  el  sindicato  de trabajadores y el Terminal  Marítimo  de  Buenaventura;  ya que también se debe aplicar a los trabajadores  de  los  puertos  de  la  Costa  Atlántica,  alegando  en  tal sentido un trato  desigual.  Tal  desigualdad  la  manifestaron  en  el  hecho  de que para éstos  últimos  se  estableció  un  tope  para  pensión  de  17.5  salarios mínimos  legales,  mientras que para los primeros no se fijaron topes. Lo cual consideran  discriminatorio.”   

          2.  Debido  a  que la anterior decisión fue objeto de impugnación  por  el  apoderado  de  FONCOLPUERTOS,  el Juzgado Segundo Civil del Circuito de  Cartagena  en  sentencia  del 31 de enero de 1997 revocó lo referente al amparo  al derecho a la igualdad y tuteló el de petición.   

          3.  Las diligencias fueron remitidas a la Corte Constitucional para  lo  de  su competencia, y esa Corporación mediante decisión del 27 de enero de  1998  (T-010)  confirmó  la  decisión del Juez de segunda instancia, y ordenó  que  la  Fiscalía  General  de la Nación adelantara las investigaciones con el  fin  de  establecer  los  presuntos  responsables  de  actos  irregulares que se  notaron  en las diferentes acciones de tutela revisadas y que iban en detrimento  de los intereses del Estado.   

          4.  El  Director de Fiscalía remite por competencia a la Unidad de  Fiscalía  ante  el  Tribunal  de Cartagena las copias compulsadas por la Unidad  Investigativa  Especial de Foncolpuertos, para que se adelante la investigación  en   contra  del  Juez  Cuarto  Civil  Municipal  de  Cartagena,  Doctor  ROMANO  ASCANIO.   

          5.  Como  consecuencia de lo anterior la  Fiscalía  Segunda  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Cartagena, mediante  resolución  de  fecha  marzo  10  de 1999 abrió formalmente instrucción penal  contra el referido funcionario.   

          6.  El  3  de agosto siguiente se oyó en  declaración   de  indagatoria  al  doctor  ROMANO  ASCANIO  quien  sostuvo  que  efectivamente  profirió  la  decisión  objeto  de  reproche; que era la única  tutela  que  había  resuelto  en  ese sentido; que para esa época (1996)   todavía  no  estaba  definido  cuál  era  el criterio a seguir para el pago de  sueldos  y pensiones a los trabajadores, es decir,  que para ese momento se  presentaba  “un  poco de caos y de acomodamiento de  la  legislación  sobre  derecho de tutela”; que las  decisiones  que  revisaron  y revocaron la sentencia lo único que le merecen es  respeto  y  acatamiento,  pues lo realizado es soporte del debido proceso de las  dos  instancias;  y,  finalmente,   que  todas  sus  actuaciones  han  sido  “enmarcadas  en  la  legalidad  con  un  espíritu  liberal  que  propugne por el crecimiento del derecho por lo que nunca he tenido  el  temor  de  expresar  mis  criterios,  siempre con el sentido claro de que el  superior   pueda   no   estar   de   acuerdo   con   mis  decisiones”     (Fls.    24    –29 cdno. No.1).   

          7.  La  Fiscalía le resolvió situación  jurídica  el  28 septiembre de 2000 absteniéndose de  proferirle  medida  de  aseguramiento y   dispuso la preclusión de la  investigación  porque consideró que no se daban los presupuestos exigidos para  imputarle  al  investigado  el  delito de prevaricato por acción. El Procurador  Judicial  asignado  a  este  proceso interpuso recurso de apelación el cual fue  resuelto  por  la  Fiscalía  Delegada ante esta Corporación mediante proveído  del  28  de noviembre siguiente, a través del cual revocó la decisión y en su  lugar  dispuso  proferir  medida  de aseguramiento de detención preventiva como  presunto   autor   del   delito   antes  mencionado,  porque  el  doctor  ROMANO  ASCANIO    a   sabiendas  que  existía  otro  medio  de  defensa  judicial  –justicia   laboral-  decidió  acceder  a  las  pretensiones  de los accionantes, demostrando con dos  determinaciones  la  arbitrariedad  de  su  decisión  y el querer quebrantar el  ordenamiento jurídico.   

8.  El  16  de  marzo  de  2001  y  ante la  solicitud  del  interesado  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal lo escucha en  ampliación  de  indagatoria  donde manifiesta que como al momento de su primera  injurada  desconocía  las razones por la cuales fue citado, en esta oportunidad  quiere  aclarar  algunos puntos, que si los hubiera conocido la Delegada ante la  Corte   habría   confirmado   la   preclusión   decretada   con  anterioridad.   

Comienza diciendo entre otras cosas: (i) que  no  tiene relación de amistad con el apoderado de los accionantes;  (ii) a  la  demanda  de tutela se anexaron dos fallos proferidos por los Juzgados Noveno  Penal  Municipal  de  Cartagena y Segundo Penal del Circuito de Santa Martha, en  donde  se le reconocía a trabajadores de FONCOLPUERTOS el derecho fundamental a  la  igualdad  y a los cuales en ese momento había que otorgarles la presunción  de  acierto y legalidad; (iii) la parte demanda no contestó el libelo de tutela  motivo  por  el  cual  dio  por  ciertos  los  hechos  y tuteló el derecho a la  igualdad  solicitado;  (iv) a pesar de la insistencia del representante judicial  de   los   accionantes  en  que  la  impugnación  era  extemporánea,  decidió  concederla  ante el superior; (v) por la época que profirió el fallo objeto de  tutela  se  tenía una total desinformación sobre el tema; (vi) fue a partir de  1997  que  la  Corte  Constitucional  decidió  unificar la jurisprudencia   sobre  el  reconocimiento y pago de acreencias adeudadas a los trabajadores para  finalmente  determinar  que era competencia de los jueces laborales; y, (vii) el  hecho  de  que  la  máxima  autoridad  jurisdiccional constitucional encontrara  algunas  irregularidades no implica la ilicitud de su actuar.   

9.  Clausurada  la  etapa  instructiva  se  profirió  en  contra del mencionado funcionario resolución de acusación el 11  de  junio  de  2001  por  el  delito de prevaricato por acción, providencia que  alcanzó  ejecutoria  el 24 de julio siguiente cuando la Fiscalía Delegada ante  la Corte Suprema de Justicia la confirmó.   

10.  La  fase  procesal  del  juicio  fue  adelantada  por  el  Tribunal  Superior  de  Cartagena,  Corporación  que en la  audiencia  preparatoria  y  a  solicitud de la Fiscalía Delegada ordenó, entre  otras  pruebas,  llevar  a  cabo inspección judicial en el Juzgado Cuarto Civil  Municipal  con  el fin de establecer si cuando era su titular el aquí procesado  conoció  de  otras  acciones  de  tutela  en  el  mismo sentido para establecer  –según el ente acusador-  “aspectos   relacionados   con   su   personalidad  jurídica  que  derivan  de  su  desempeño  como  funcionario judicial, lo cual  podrá   redundar  en  el  descubrimiento  negativo  o  positivo  de  formas  de  culpabilidad”.   

La anterior diligencia se llevó a cabo el 7  de  diciembre  de  2001,  y allí se estableció que la única acción de tutela  que  conoció  el  despacho judicial ya mencionado corresponde a la discutida en  este  proceso,  situación  que  se  corroboró  en  los libros de Reparto de la  Oficina Judicial de Cartagena.   

11.  El 21 de enero de 2002 se adelantó la  respectiva  audiencia  pública  y  una  vez concluida, el Tribunal Superior del  Distrito   Judicial  de  Cartagena  dictó  el  4  de  mayo  de  2005  sentencia  condenatoria  en  los  términos  inicialmente  indicados,  decisión  que, como  atrás  se  indicó,  es  objeto  de  la  apelación interpuesta por la defensa.   

LA    DECISIÓN  IMPUGNADA:   

Los   siguientes  fueron  los  argumentos  aducidos por el Tribunal al proferir la sentencia condenatoria:   

          1.  La decisión proferida por el doctor ROMANO ASCANIO, es típica  de  prevaricato  por  acción   pues  en  ella el procesado expresó que al  momento  de  resolver  la  acción  de  tutela  ya  mencionada y no obstante los  demandantes  contar  con  otro  medio de defensa judicial, como lo es el proceso  laboral,  decide  tutelar  el derecho fundamental a la igualdad, y por ende, con  su  actuar  desplazó  al  juez  ordinario  laboral,  haciendo posible un pago a  través  de  un  procedimiento  que  a  todas  luces  viola  el  orden jurídico  establecido.   

          2.   La  anterior  conducta  es  manifiestamente ilegal porque  debido  a  su experiencia como juez de la República, no podía el doctor ROMANO  ASCANIO  desconocer  la subsidiariedad de la acción de tutela, menos en el caso  de  los  accionantes  quienes  no  se hallaban frente a un perjuicio inminente e  irremediable  ni  se  vislumbraba  que  con  tal omisión se afectara su mínimo  vital.   

          3.   La  acción de tutela no está instituida para el pago de  acreencias  laborales  como  tampoco  para  ordenar  la indemnización moratoria  porque  ésta  es  una  sanción  que  se  impone  al  empleador que no paga los  salarios   al   momento   de  la  terminación  del  contrato  de  trabajo,  las  prestaciones   sociales   e   indemnizaciones  que  correspondan  al  trabajador  despedido  sin justa causa, motivo por el cual la indemnización moratoria no es  automática  sino  que  el  juez  laboral  debe  valorar  el  comportamiento del  empleador  a  fin  de  verificar  si  ésta fue guiada por la buena fe, y de ser  así,  quedará  eximido  de dicha responsabilidad, pero para un pronunciamiento  en esa materia es necesario adelantar una controversia judicial.   

          4.  Los  fallos  de  tutela  en  los  que  el doctor ROMANO ASCANIO  soporta  sus decisiones no tienen la fuerza necesaria para ser tenidos en cuenta  porque  los  supuestos  fácticos  considerados en ella no se asemejan en manera  alguna a la reclamación que se le estaba formulando.   

          5.  Para  determinar  el  dolo en la conducta imputada, el Tribunal  parte  del  hecho  de  que el procesado sabía y de su indagatoria aflora que la  decisión   tomada  era  abiertamente  contraria  a  la  ley  reguladora  de  la  reclamación  a  él  formulada, sin embargo, voluntariamente hizo uso irregular  del  mecanismo de protección de los derechos fundamentales al proferir el fallo  mencionado,  sin  que por ninguna parte se vislumbrara un perjuicio irremediable  para  los actores, pues conforme a las teorías predominantes sólo basta que se  tenga  conciencia  de  que  el  pronunciamiento  se  aparta  ostensiblemente del  derecho  sin que importe el motivo específico que el servidor tenga para actuar  así,  conciencia  que  deviene de la trayectoria del sindicado en su calidad de  juez  de  la  República, de su conocimiento respecto de la acción de tutela y,  en general, de su formación profesional e intelectual.   

         LA IMPUGNACIÓN:   

          Contra   el   fallo   el  defensor  y  el  procesado  oportunamente  interpusieron   recurso   de   apelación,  el  cual  fue  concedido  por  el  a  quo.   

          Sus fundamentos son, en síntesis, los siguientes:   

          1.  El  doctor  DAVID  ENRIQUE  ROMANO  ASCANIO  manifiesta  que no  incurrió  en el delito de prevaricato porque al interpretar la ley aplicable al  caso  juzgado  lo  hizo  con  el  convencimiento  de  que  la manera correcta de  resolverlo  era  dándole  prioridad al postulado constitucional de la igualdad,  con  lo  cual no buscaba incurrir en la conducta punible de prevaricato sino que  se    limitó    a    dar    una   solución   a   un   asunto   puesto   a   su  conocimiento.   

          2.  En  la  providencia objeto de reproche no se logró demostrar a  plenitud  el  dolo,  pues  el  mismo Tribunal acepta que en el año en el que se  emitió  la decisión de tutela referida no existía un criterio jurisprudencial  unificado  sobre  la  procedencia  del amparo frente a las acreencias laborales,  entonces,  a  lo  sumo  puede   predicársele  es  el  proferimiento de una  decisión   lamentablemente   equivocada   por  errónea  interpretación,  pero  sin  el propósito de  actuar contra derecho.   

          3.   Su   comportamiento   estuvo   fundado   en   los   diferentes  pronunciamientos  de la Corte Constitucional y en los fallos de tutela que se le  presentaron  como  anexos  de  la  demanda,  en  donde se reconocían acreencias  laborales.   

          4.  En  el  expediente no obra ninguna prueba que indique un ánimo  avieso  o  de franco favorecimiento de los accionantes, por el contrario reposan  pruebas  que  le  favorecen  y  una de ellas, quizás la de mayor relevancia, la  constituye  la  concesión  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra la  sentencia  objeto  de  cuestionamiento  en este proceso, a pesar de la petición  del  apoderado  de  los  demandantes  para  que  lo  negara  por  extemporáneo,  decisión  con  la  cual  le  dio  la oportunidad a Foncolpuertos de ejercer sus  derechos  procesales,  pues  en el trámite normal no presentó ninguna clase de  objeción,   lo   cual   demuestra   el   propósito   de  hacer  las  cosas  en  derecho.   

          5.  Pone  de  manifiesto  que  la  jurisprudencia  de  esta Sala ha  sostenido  que  sólo  incurre  en  prevaricato  por acción el servidor que sin  justa  causa  y  con  ánimo  consciente  y  voluntario  de  transgredir la ley,  profiere  resolución,  dictamen  o  concepto  manifiestamente contrario a ella,  comportamiento  cuya  demostración  no se logró en el presente asunto, pues de  acuerdo  a  como  ocurrieron  nunca   dirigió  su  actuar  a quebrantar el  ordenamiento jurídico.   

         6.  Culmina  el  escrito coadyuvado por su defensor, destacando el  excesivo  número de fallos que se produjeron otorgando amparo constitucional de  derechos  fundamentales  presuntamente  vulnerados  por  Foncolpuertos y el caos  generado por ello.   

         Con  fundamento en lo anterior, demanda de la Corte la revocatoria  de  la  sentencia  recurrida y, en su lugar, la absolución de los cargos que se  le han formulado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

         

        1.  Corresponde  a  la Sala Penal de la  Corte  Suprema de Justicia atendiendo a lo dispuesto por el artículo 75.3 de la  Ley  600 de 2000, conocer de los recursos de apelación incoados contra aquellas  decisiones  en  que  por  ley  proceden,  es  decir,  las  proferidas en primera  instancia  por  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito Judicial dentro de las  causas  adelantadas  contra los jueces municipales, entre otras autoridades, por  delitos  que  cometan  en  ejercicio  de  sus  funciones  o por razón de ellas.  Su  función  se  contraerá  a revisar los aspectos  impugnados   y   aquellos   que   les   resulten  inescindiblemente  vinculados.   

         2.   El doctor  ROMANO ASCANIO  y  su  defensor,  aspiran  a  que  esta  Corporación deje sin piso la sentencia  condenatoria   dictada  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cartagena  porque  consideran que en el actuar del funcionario no se estructuró  el  factor  subjetivo que integra el delito de prevaricato por acción que se le  imputa,  es  decir,  su pretensión está orientada a demostrar que su actuar es  atípico  por  no  reunir  todos  los  elementos  que  exige  la ley para que la  conducta sea punible.   

         3.  Establecido  lo  anterior,  procede  la   Sala  a estudiar  conforme   a  los  planteamientos  del  escrito  de apelación si le asiste  razón  a  los  recurrentes,  o  por  el  contrario  la  decisión tomada por el  Tribunal Superior de Cartagena debe ser confirmada:   

         3.1  Para  que  se estructure el delito de prevaricato por acción,  se   hace   necesario  la  presencia  de  dos  factores:  uno  objetivo  y  otro  subjetivo.   

          3.2   Al   referirse  al  primero,  los  impugnantes  no discuten la efectiva contrariedad “manifiesta” que existe en  la  providencia  dictada el 25 de noviembre de 1996, por el entonces Juez Cuarto  Civil  Municipal  de Cartagena doctor DAVID ENRIQUE ROMANO ASCANIO y lo previsto  en  el numeral primero del artículo 6° del Decreto 2591 de 1991, en el cual se  establece  que  la acción de tutela no procede cuando  existan  otros  recursos  o  medios de defensa judiciales, salvo que aquélla se  utilice    como    mecanismo    transitorio    para    evitar    un    perjuicio  irremediable.   

          Es  el  mismo juez investigado autor de la providencia que resuelve  la  acción  de  tutela  incoada  por los pensionados de FONCOLPUERTOS, quien al  momento  de  analizar  los principios rectores que rigen la procedencia de dicho  instituto  hace  hincapié  en  el  de subsidiariedad para determinar que existe  otro  medio  de  defensa  judicial, sólo que con el fin de darle prevalencia al  artículo  13  de la Constitución Política, en cuanto consagra el derecho a la  igualdad,  con  una  argumentación  superficial  y  sin  realizar  el  test  de  razonabilidad  para  establecer  si  existía  verdaderamente la discriminación  alegada,  desemboca  en  la  protección  de  éste,  sin  detenerse siquiera un  momento en el estudio del derecho de petición también invocado.   

         4.  Retomando  el factor subjetivo, bueno es precisar que el delito  de  prevaricato  sólo  admite  la  modalidad  dolosa, la cual se concreta en la  conciencia  de  proferir  una decisión contraria al ordenamiento jurídico, sin  que  exija para su demostración que medie amistad o animadversión hacia alguno  de  los  sujetos  procesales,  ni  la  existencia  de un interés específico de  contradecir   abiertamente el derecho, al punto que imprescindible se torna  confrontar  los  argumentos  expuestos  en  la  adopción de la decisión que se  acusa  de  prevaricadora  con  las razones dadas por el juez al ser escuchado en  indagatoria   dirigidas   a   justificar   su   conducta,  teniendo  en  cuenta,  además,   el  criterio  que en ese caso fue prevalente para la definición  del    asunto   y   las   circunstancias   específicas   que  rodearon  su  proferimiento.   

        4.1  En  el  trámite  de la acción de  tutela  incoada  por  el apoderado de Antonio Prada Fortul y otros, por medio de  la  cual  le  solicitan  al Juez Cuarto Civil Municipal de Cartagena, les ampare  sus  derechos fundamentales de petición e igualdad presuntamente vulnerados por  FONCOLPUERTOS,  pronto  se  advierte  la  intención  del  doctor  DAVID ENRIQUE  ROMANO   ASCANIO de favorecer a los accionantes con la decisión tachada de  ilegal,  pues  no  obstante  desde  un comienzo aceptar que: (i) la tutela sólo  procede  cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial, salvo  que  aquella  se  utilice  como  mecanismo  transitorio para evitar un perjuicio  irremediable;   (ii)   invocar  los  diferentes  principios  que  regulan  dicho  mecanismo  protector; (iii) determinar que a falta de uno de ellos la acción se  torna  improcedente; y, (iv) expresar “que existe la  vía  ordinaria  laboral  para  el reclamo hecho por los accionantes”,  sin  conexión  lógica  con  tales razones decide amparar el  derecho a la igualdad.   

Se  habla  del querer quebrantar la ley por  parte  del  aquí procesado pues los items arriba mencionados, que analizados en  conjunto  por el más desprevenido de los funcionarios, llevan a concluir que la  decisión  que finalmente se tomaría sería la de negar el amparo solicitado, o  a  lo  sumo,  tutelar  el  derecho  de   petición, lo que revela su propia  contradicción  argumentativa  y falta de sustento de la decisión de amparar la  igualdad  frente  a  otros  derechos  para  de esta manera ocultar su intención  dolosa al dictar la sentencia con apariencia de legalidad.   

4.2 La Sala no desconoce que de acuerdo a la  información  contenida  en  los  antecedentes  judiciales  la  experiencia  del  procesado  era  escasa  en  la  solución de asuntos de esta naturaleza y era el  primer  proceso  de  tutela  contra  FONCOLPUERTOS  que  atendió  ese  despacho  judicial,  al  menos  hasta  el momento de la indagatoria (3 de agosto de 1999),  pero  ello  no  es  óbice  para apartarse tan infundadamente de la ley, pues es  indiscutible  que  quien  asume  la responsabilidad de ser Juez de la República  debe  contar  con  la suficiente formación jurídica para tal cometido, más en  este  caso,  en donde el procesado en la diligencia de audiencia pública al ser  interrogado   sobre   los   estudios   realizados,   contestó:  “en  todos estos 10 años de ocupar el cargo de Juez Civil Municipal  –llevaba 6 años para la  época  de  los  hechos-,  he  realizado  cursos  de actualización, seminarios,  talleres  en  derecho  y  diplomados  alrededor de dos a cuatro cursos por año,  cursé  estudios  de   especialización en derecho comercial…”,  actividades éstas que le exigían una mayor atención en los  asuntos  de  su  conocimiento,  por  nuevos que fueran, e independientemente del  criterio  que  tuviera  sobre los mismos, pues si impone éste sobre lo previsto  en  la  ley,  corre  el  riesgo de prevaricar, como efectivamente ocurrió en la  decisión objeto de reproche.   

4.3.  La  exigencia  relacionada con que el  juez   constitucional  tiene  que  ser  un  experto en todas las áreas del  conocimiento  no  es  absoluta,  pues  de  lo  que  se  trata es de verificar si  derechos  fundamentales se encuentran amenazados o vulnerados, mas no adentrarse  en  el conocimiento profundo de trámites especialísimos, de ahí la razón por  la  cual  el  análisis  efectuado  en  esta  providencia se haya centrado en la  normatividad      básica     aplicable     a     la     tutela     –el   artículo    86   de   la  Constitución  Política  y  su  Decreto  reglamentario 2591 de 1991- para   compararla  con  el  trámite  adoptado  por  el  juez constitucional y su fallo  final.   

La   solución   del   asunto  puesto  en  conocimiento   del  doctor  ROMANO  ASCANIO  no  exigía  condiciones  altamente  especializadas:  primero,  porque  desde  un comienzo se reconoció tanto por el  demandante  como  por  el  aquí procesado la existencia legal de otro mecanismo  judicial,  tanto  es  así,  que  el apoderado de los accionantes informa que ya  había  elevado un derecho de petición ante FONCOLPUERTOS y estaban a la espera  de   una   respuesta;  y,  segundo,  porque  no  se  estaba  ante  un  perjuicio  irremediable   que   hiciera   necesaria   la  intervención  directa  del  juez  constitucional,  en  última  instancia  si  su interés era menguar la presunta  discriminación  a  que  estaban  siendo  sometidos  los  quejosos, hubiera sido  suficiente  el  amparo  del  derecho  de  petición  para  obligar  a la entidad  demandada  a  dar  respuesta  a  los  petentes,  pues  de lo contrario se haría  acreedora  a  las  sanciones  previstas  en  el artículo 52 del Decreto 2591 de  1991.   

4.4  Finalmente,  como  lo  ha  dicho  la  jurisprudencia  de  esta  Corte,  el  actuar  doloso  en el prevaricato requiere  entendimiento  de  la  manifiesta  ilegalidad  de  la  resolución  proferida  y  conciencia  de que con tal proveído se vulnera sin derecho el bien jurídico de  la   recta   y   equilibrada  definición  del  conflicto  que  es  sometido  al  conocimiento  del servidor público, quien debe producir una decisión ceñida a  la  ley  y a la justicia, lo cual no sucedió en este caso, pues sin demostrarse  los  presupuestos  básicos  para  conceder  la protección de cualquier derecho  fundamental,  se  itera,  la  inexistencia  de  otro  mecanismo  judicial  y  la  demostración  de  un  perjuicio  irremediable,  el  doctor DAVID ENRIQUE ROMANO  ASCANIO,  de  plano y sin soporte jurídico que haga siquiera pensar a esta Sala  que  era  posible irse por el sendero escogido por él, decidió conscientemente  apartarse de  la voluntad del constituyente y del legislador.   

Significa  lo  anterior  que el Juez Cuarto  Civil  Municipal  de Cartagena realizó la conducta desbordando arbritrariamente  sus  funciones,  como  el mismo lo aceptó, pues existían otros mecanismos para  atender  la presunta desigualdad invocada en la acción de tutela, de manera que  no  puede admitirse que erró al creer y estar convencido que actuaba dentro del  giro  propio de sus atribuciones, pues el error de tipo que elimina la tipicidad  dolosa,  esto  es,  el elemento cognitivo del elemento negativo del dolo, supone  la  falta  de conocimiento de los ingredientes del tipo objetivo, que como se ha  visto,  el  Juez  sí  conocía,  luego  no  cabe  duda  de  la  demostración y  concurrencia del injusto penal por el que fue llamado a juicio.   

5. El argumento de los recurrentes sobre la  inexistencia  de  un criterio jurisprudencial unificado sobre la procedencia del  amparo  frente a las acreencias laborales y que la decisión del 25 de noviembre  de  2005  fue  el  resultado  de  los  diferentes  pronunciamientos  de la Corte  Constitucional  y  de  los  juzgados,  anexos  éstos  últimos  a la demanda de  tutela,  no  es  de  recibo  porque revisada nuevamente la sentencia por ningún  lado  se  observa  que se haya tomado como soporte para la decisión final uno o  varios  pronunciamientos  en  especial, pues cuando se acude a la jurisprudencia  como  fuente  formal auxiliar del derecho, dicho apoyo debe conducir a sustentar  una   tesis   jurídica  que  ha  sido  predicada  en  un  caso  sustancialmente  similar   y  que sirve generalmente para respaldar posturas compatibles con  el significado y sentido de las premisas que les han antecedido.   

6.  Tampoco sirve de excusa el argumento de  no  existir  ánimo avieso o de franco favorecimiento hacia los accionantes o el  hecho  de haber concedido la impugnación por fuera de término, debido a que el  delito  por  el  cual  fue  acusado el doctor ROMANO ASCANIO es de aquellos cuya  estructuración  no  requiere  de  prueba  relativa  al móvil que impulsó a la  realización  de  la  conducta prohibida, además, porque para su configuración  no  se ha previsto un especial elemento normativo o un dolo específico relativo  a   obtener   un  provecho  económico  o  de  cualquier  otra  especie  con  el  proferimiento  de  la  decisión  manifiestamente  ilegal,  de tal suerte que el  juicio  respectivo  ha  de  girar en torno a la realización o no de la conducta  descrita   en   el   tipo   penal,   con   los  componentes  subjetivos  que  la  integran.   

Y,  finalmente,  el  conceder la alzada por  fuera  de  término  previsto  en  la  ley,  antes  que  demostrar  su buena fe,  corresponde  más  es  a  la  rectificación  de su error, que en nada afecta lo  dicho  en  acápites  anteriores  cuando  se  determinó  que  en  este  caso se  estructuró el delito de prevaricato.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,    

RESUELVE:   

1°.-  CONFIRMAR  en   todas  sus  partes  la  sentencia  condenatoria  proferida  el  4  de  mayo  de  2005 por la Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Cartagena.   

2°.-  Devolver  el  expediente al lugar de  origen.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                  

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                           ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

                                                                                                                                                                                                                                                  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                            JORGE            LUIS            QUINTERO  MILANÉS                   

                                                                           I M P E D I D O   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *