22285(19-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22285  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.119  

Bogotá,  D.C., diecinueve (19) de octubre de  dos mil seis (2006).   

VISTOS:  

Califica  la  Sala  la  demanda  de casación  presentada  a  nombre de RUBÉN DUARTE MONTOYA, contra la sentencia proferida el  23  de  noviembre  de  2003  por el Tribunal Superior de Neiva, que confirmó la  dictada  en primera instancia por el Juzgado 2º Penal del Circuito de Pitalito,  mediante  la  cual se condenó a dicho procesado y a Calixto Quigua Hermosa a la  pena  principal  de  43  meses  y  10  días  de  prisión  y  a la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por idéntico lapso, a cada  uno,  como  coautores  de  los  delitos  de  hurto calificado y agravado y porte  ilegal de armas para la defensa personal.   

HECHOS:  

Así los resumió el Tribunal:  

“Cuando  se disponía a cargar un recebo en  la  finca  de  Fabio Medina en la vereda Pantanos del municipio de Timaná el 18  de  mayo  de  2001  a las cuatro y media de la tarde, el conductor Rafael Muñoz  Valderrama  debió apearse de la volqueta Internacional 4700, modelo 1995, color  roja  de  placa  VZE 673, obligado por dos sujetos que lo amenazaron con arma de  fuego,  ataron,  le cubrieron el rostro con su camisa y le lastimaron la espalda  con un  cuchillo que uno de ellos apuntaba.   

“Advertido  el dueño de la cantera por el  conductor  del  cargador  que  vio salir la volqueta sin el conductor que había  entrado,  se  dieron  a la persecución de los ladrones al tiempo que avisaron a  la  Policia  de  Timaná que en improvisado operativo, dio alcance a la volqueta  en  la  vereda  Buenos Aires por la vía a la vereda de Gallardo en el municipio  de  Suaza,  donde  se  presentó un cruce de disparos y se dio captura a Calixto  Quigua  Hermosa  y a Rubén Duarte Montoya quien resultara herido en una pierna.  Un  sujeto  desengranó  la  volqueta que rodó hacia el abismo sufriendo graves  daños.  En  el  lugar  se  retuvo  un  campero  Susuki SJ410 con placa NFI 211,  colores  rojo  y  blanco  y  una motocicleta Honda XLR-125, color azul amazonas,  modelo  2001  con  placa  MKA-39 de propiedad de María Ramos Cuellar Fajardo, y  además  de  los  documentos  de  esos  vehículos,  los de la motocicleta Honda  XL-125,  color  blanca de placas HOX 23 cuya tarjeta de propiedad está a nombre  de  José  Alberto  Pacheco  Mora y la del seguro obligatorio a nombre de Rubén  Duarte Montoya.   

“A  horas tempranas del día siguiente, se  dio  captura  a José Aarón Castro Cuellar y a Elías Quigua Hermosa quienes se  presentaron  a la Estación de Policía de Timaná a averiguar por lo ocurrido y  se  les  retuvo  en  una  motocicleta  Honda  XL 125, color blanca en la cual se  movilizaban  y cuyos documentos fueron hallados con los del campero y de la otra  motocicleta  en  el  lugar  de los hechos. A éstos se les incautó un teléfono  celular y dos carnés de Comcel a nombre de otras personas ”.   

LA DEMANDA:  

Primer  cargo   

Con  base  en  el inciso segundo de la causal  primera  del  artículo  207 de la Ley 600 de 2000, acusa el demandante el fallo  de  segundo grado de violar la ley sustancial por errores de hecho, “por  equivocado  raciocinio  (falsos  juicios  de  identidad) que  llevaron  al  juzgador  a  una mala apreciación probatoria al haber desconocido  las  debidas  reglas  de la sana crítica para la obtención del conocimiento en  grado  de  certeza  sobre  la responsabilidad de los condenados”, todo  lo  cual  condujo  a la aplicación indebida de los artículos  232 y 238 del Código de Procedimiento Penal.   

El sentenciador ignoró la duda que emergía a  favor  de  su  defendido, pues la prueba recaudada en la actuación no conduce a  certeza  sobre  su  responsabilidad.   El  Tribunal  dedujo  el  indicio de  presencia   durante  todo  el  acontecer  delictual  porque  RUBÉN  DUARTE  fue  reconocido  en fila de personas por el conductor de la volqueta, como la persona  que  tomó  el volante cuando se la arrebataron, y además, el agente Villacruz,  dijo que él fue quien resultó herido y viajaba en un suzuki.   

Tal  conclusión,  a juicio del demandante no  consulta  la lógica ni las reglas de la sana crítica, puesto que existe prueba  que  explica  lo sostenido por RUBÉN DUARTE en la diligencia de indagatoria. En  ese     sentido,     se     cuenta     con    la    declaración    –creíble- de su hermano Patricio Duarte  Hermosa,  quien  sostuvo que ese día le prestó su vehículo Suzuki para que se  desplazara  hasta  Pitalito  a  cuadrar  una máquina despulpadora de café y un  motor,  actividad normal en un comerciante de café como RUBÉN y en una región  donde Pitalito es el pueblo más grande e industrial.   

Es   igualmente  razonable  y  creíble  lo  manifestado  en  cuanto  a  su  presencia  en  el  sitio  donde fue alcanzada la  volqueta,  pues  se  trata de vías estrechas, destapadas, por las que transitan  pequeños  vehículos,  motocicletas  y animales. Por eso, RUBÉN tuvo que parar  el  campero  “por el obstáculo de la volqueta que es  un  vehículo  grande  y que casualmente había represado la vía teniéndose en  cuenta  que  se  había  juntado  la moto donde se moviliza CALIXTO quien iba de  viaje  para  la  misma  región  de  aquel”, y en ese  momento  llegó  la  policía,  quien  iba  prevenida  contra  los  perseguidos.  Entonces,  se presentó la balacera, y como es apenas comprensible RUBÉN trató  de  resguardarse  pero  resultó herido, mientras que los verdaderos atracadores  lograron escapar, quedando en el lugar los transeúntes.   

Según  lo manifestado por el testigo Gustavo  Ortiz  Murcia,  al parecer, los individuos que se llevaron la volqueta la iban a  entregar  en  el  aludido  sitio.  Por  eso puede entenderse que allí estuviera  parada  impidiendo el paso, lo que obligó a los ocupantes del Suzuki y la moto,  a parar y a bajarse.   

Crítica la apreciación del Tribunal, según  la  cual la copia del duplicado de la cédula de ciudadanía de ELOY corresponde  a  la  de  uno de los autores del delito, y que la perdió mientras huia, porque  se  trató  de  un  hecho  indiferente  para  la  investigación, ya que a dicha  persona no se le vinculó por no existir mérito para ello.   

En el mismo orden, califica de no confiable la  declaración  de   Rafael  Muñoz  Valderrama  porque  proviene  de alguien  interesado  en  que se castigue el delito, pues no se entiende cómo puede estar  seguro  que  RUBÉN  fue la persona que tomó el mando de la volqueta, si según  él  fue amarrado y recostado contra el suelo. Al contrario, le resultaba fácil  sindicar  a  su  defendido después de enterarse de su captura y de que resultó  herido en una pierna.   

Tampoco comparte la apreciación del Tribunal,  según  la  cual  Rafael  Muñoz sí estaba en condiciones de memorizar a Rubén  porque  tenía  que  subirse  por  el  mismo lado por el que se bajaba, pues una  volqueta  tiene  dos  puertas  y  el  declarante  no dijo por donde se subió el  agresor.   

Alude al pedido absolutorio de la Fiscalía en  la  audiencia pública frente a las dudas existentes sobre la identificación de  los  autores  del  delito, y enfatiza, que en verdad, como lo reconoció el ente  acusador,   ni  siquiera  los  agentes  Fandiño  Gómez,  José  Manuel  Vélez  Domínguez  y  Herminson  Villacruz,  quienes  participaron en la captura fueron  claros en ello.   

Con  base en lo expuesto, solicita se case la  sentencia    recurrida    y   se   dicte   una   de   reemplazo   de   carácter  absolutorio.   

Segundo  cargo   

También  por  violación indirecta de la ley  sustancial  por  errores  de  hecho,  pero en este evento, por falsos juicios de  existencia,   propone   el   demandanre   este   reparo   al  fallo  de  segundo  grado.   

El sentenciador profirió decisión de condena  dando por establecido un hecho cuya prueba no existe.   

Se refiere específicamente al delito de porte  ilegal  de  armas  para  la  defensa  personal,  pues  a  su  defendido no se le  encontró  arma  alguna,  y  los  testimonios  de  los  agentes  de  la policía  refirieron  que  en  el  lugar  se  encontró  una  chapuza  para revólver y un  cartucho  calibre  38  largo,  que  no  fueron  reconocidos  como  suyos  por el  procesado.   

Adicionalmente José Manuel Vélez Domínguez,  uno  de los policiales que intervino en la captura de RUBÉN, indicó que cuando  lo  requisó  le  encontró  una  chapuza en la pretina del pantalón pero no le  halló arma alguna, y que en el Suzuki había un cartucho 38 largo.   

Luis  Eduardo  Fandiño, también refirió la  chapuza;  y  de  igual  manera en el informe policivo se hizo referencia a tales  elementos.   

Concluye,  así,  que  dichos  accesorios  no  permitían  imputar el delito de porte ilegal de armas, porque ni la chapuza, ni  el cartucho son armas y no se estableció su propiedad.   

Pide, así, se case la sentencia y se dicte la  que en derecho corresponda.   

CONSIDERACIONES:  

Por  no  ajustarse  a  los  requisitos  del  artículo  212  de  la  Ley 600 de 2000 la demanda puesta a consideración de la  Sala debe inadmitirse.   

En  efecto,  en  ninguno  de  los  dos cargos  propuestos  como sustento de la pretensión casacional se logra evidenciar yerro  alguno  recurrible  en  casación,  capaz de poner al menos en tela de juicio la  presunción  de  acierto  y  legalidad que ampara a los fallos judiciales cuando  arriban a esta sede.   

Dice   el   censor,   en   el  primer   cargo,   acudir   al  motivo  de  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  por  errores  de  raciocinio  por  desconocimiento   de  las  reglas  de  la  sana  crítica  y  cita  como  normas  sustanciales  vulneradas  los  artículos 232 y 238 del Código de Procedimiento  Penal,  disposiciones  que  por  regular  aspectos  probatorios son de carácter  instrumental  y  no sustancial. En contraste, y siendo que el reparo se endereza  a  demostrar  la existencia de la duda a favor del procesado en cuanto tiene que  ver  con  el  ilícito  contra  el  patrimonio  económico,  no  se  invoca como  disposición  quebrantada  aquella  que  consagra  el principio del in  dubio  pro  reo, y mucho menos aquellas  que tipifican como delictiva la conducta imputada.   

Asimismo, y aunque los yerros que enrostra al  fallo  son  de tipo apreciativo desde el punto de vista de la aplicación de las  reglas  de  la  sana  crítica,  a  las  razones  que  expone  para demostrar la  veracidad  de sus elucubraciones valorativas subyace un claro interés por sacar  avante  su personal y particular forma de concebir los hechos y las pruebas, los  cuales  presenta  como  más  razonables  y  lógicos  frente  a  los  del  Juez  colegiado,  pues  en  últimas  el fundamento argumentativo se remite a insistir  que  se  debió  acoger como cierta la versión exculpativa de su defendido y la  de  su hermano en cuanto pretendió respaldarlo sobre los motivos por los cuales  se   movilizaba   por   esa  vía,  ese  día  y  a  esa  hora,  en  el  campero  suzuki.   

En contraste, busca oponerse al poder suasorio  conferido  en  las  instancias  a  la  declaración  rendida  por  Rafael Muñoz  Valderrama, el conductor de la volqueta.   

Lo  anterior, indica, que el demandante asume  una  postura  de  instancia  al  enfrentarse  al  fallo  a  partir  de críticas  impregnadas  de  su  propia convicción, que por lo mismo, no son el producto de  una  confrontación  objetiva  del  contenido material de las pruebas cuyo poder  persuasivo  pretende  recuperar  a  favor  de  la  situación  del  sindicado, y  aquellas  que  busca desestimar, con la verdad que encontró el Tribunal una vez  cotejados  en  conjunto  todos  esos  elementos  de  juicio  que  le permitieron  concluir  en  grado  de certeza sobre su participación, una vez ponderados bajo  los criterios de la lógica la ciencia o la experiencia común.   

Lo  que hace el censor es tomar sólo algunas  manifestaciones  de  la  sentencia  que  no  le  resultan  acertadas, sin que en  últimas  logre  constatar  el  equívoco  del  juicio apreciativo, precisamente  porque   no   las   asume   desde  fuente,  esto  es,  la  prueba  materialmente  considerada   

Algo  similar, es predicable del segundo  cargo. Aduce el libelista un falso  juicio  de  existencia  en cuanto tiene que ver con el delito de porte ilegal de  armas para la defensa personal porque no se halló arma alguna.   

Sin  embargo,  los  argumentos  de los que el  propio  demandante  se  vale para acreditar la razón de ser del cargo, más que  respaldarlo  lo  desvirtúan,  pues no discute que el delito se hubiera cometido  utilizando  armas  de  fuego.  Además,  los  elementos  hallados  en  poder del  sindicado,  son  indicativos  de  que necesariamente portaba un artefacto de tal  naturaleza.   

En  estas  condiciones,  la premisa de la que  parte  el  casacionista  es  falsa, porque apuntaría a concluir que este delito  contra  la seguridad pública sólo se tipifica si el arma ilegalmente portada o  utilizada  se  incauta  por  parte  de  las  autoridades  y  se  incorpora  a la  actuación.   

Por  tales razones, entonces, la demanda como  ya  se  advirtió,  será  inadmitida, sin que sea en este caso necesario correr  traslado  oficioso  al Ministerio Público, pues no se advierte la existencia de  circunstancias   configuradoras   de   nulidad   o   violatorias  de  garantías  fundamentales de los sujetos procesales   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia,                   Sala                   de                  Casación  Penal,                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada a nombre de RUBÉN DUARTE MONTOYA.   

2.  Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Excusa justificada  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                        

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                         MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                                 

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                 YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                    

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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