25930(12-09-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25930   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 96  

Bogotá,  D.C., doce de septiembre de dos mil  seis.    

V    I   S   T   O  S   

Para  establecer si satisface las exigencias  señaladas  en el artículo 212 de la Ley 600 de 2000, examina la  Corte la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de la procesada DIANA LUCÍA  TORRES  MONTES,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Medellín el 15 de marzo de 2006,  confirmatoria,  con  modificaciones,  de la dictada por el Juzgado 5° Penal del  Circuito  de la misma ciudad el 8 de septiembre de 2005, por medio de la cual se  condenó  anticipadamente  a  TORRES MONTES a las penas de 28 meses de prisión,  multa   equivalente  a  1.1  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término de la pena privativa de la libertad, como autora responsable del  delito   de   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes.   

HECHOS  

Las sentencias de las instancias los narraron  así:   

“…A  eso  de  las  9  y 30 minutos de la  mañana  del  sábado  seis  de  agosto de 2005, agentes de la Policía Nacional  capturaron  a  la señora DIANA LUCÍA TORRES MONTES, como quiera que practicado  un  registro personal le fue hallada una bolsa plástica en cuyo interior fueron  encontradas  41 papeletas de pasta básica de cocaína con un peso aproximado de  35  gramos,  razón  por  la  cual  fue dejada a disposición de las autoridades  respectivas junto con la sustancia hallada…”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          El  7  de  agosto  de 2005, la Fiscalía Delegada ante el Juez Penal  del  Circuito  dispuso  la  apertura  de  la  investigación  en contra de DIANA  LUCÍA, quien fue vinculada mediante indagatoria el mismo día.   

          El  ente  instructor  le  resolvió la situación jurídica el 11 de  agosto  de 2005, imponiéndole medida de aseguramiento consistente en detención  preventiva por el delito de porte de estupefacientes.   

          Más  tarde,  la  sindicada manifestó que se acogía al trámite de  la  sentencia  anticipada,  por lo cual, la diligencia de formulación de cargos  en  la  que admitió su responsabilidad por el delito de que trata el inciso 2°  del  artículo  376 del Código Penal, se verificó el 1° de septiembre de 2005  ante  la  Fiscalía  65  Delegada  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito  de  Medellín.   

          La  condena  anticipada fue proferida el 8 de septiembre de 2005 por  el  Juzgado  5°  Penal del Circuito de Medellín, imponiendo a TORRES MONTES la  pena  principal  de  42 meses y veinte días de prisión y multa por $678.222, y  la  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas por el mismo  lapso  de  la  pena  restrictiva  de la libertad, como responsable del delito de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

          La  sentencia fue impugnada por el defensor, dando lugar al fallo de  segunda  instancia  proferido  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  el  15  de  marzo  de  2006,  en  el que confirmó la condena, con la  modificación  en  la  punibilidad  arriba consignada. En la misma se le negaron  los   subrogados  de  la  ejecución  condicional  de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.   

LA DEMANDA  

Un  único  cargo  al  amparo  de  la causal  primera  del  artículo  207  de  la  Ley 600 de 2000 presenta el defensor de la  procesada  DIANA  LUCÍA  TORRES  MONTES,  alegando  el quebranto directo de los  artículos  9,  10,  11,  12  del  Código  Penal, la preceptiva contenida en el  artículo  29  de  la  Carta  Política  y  el  artículo  8-2 de la Convención  Americana sobre Derechos Humanos, por aplicación indebida.   

          Advierte  que  en  este  caso,  el juzgado de conocimiento profirió  sentencia  anticipada por la conducta prevista en el artículo 376 de la Ley 599  de  2000,  pero,  le  faltó  aplicar  el artículo 9° del Código Penal, cuyos  requisitos  se  erigen  como  indispensables  para  que  la  conducta  pueda ser  considerada  como  punible,  es  decir, que ha de estar demostrada su tipicidad,  antijuridicidad   y   culpabilidad,   por   cuanto,  no  resulta  suficiente  la  aceptación  de  los  cargos  con  fines  de  sentencia  anticipada, sino que el  fallador  debe  verificar las categorías fundamentales de la conducta punible y  los  elementos fáctico-jurídicos que permitan la adecuación de la conducta al  tipo  penal  que  se  le  imputa, debiendo, además, investigar integralmente lo  favorable  y  lo desfavorable al sindicado, según el artículo 20 de la Ley 600  de 2000.   

          Estima  que si bien la conducta de su asistida cumple algunos de los  elementos  objetivos  del  tipo  penal  de  porte,  fabricación  y  tráfico de  estupefacientes,  la  cantidad  que  se  le  incautó  está  permitida  por  la  jurisprudencia  constitucional  colombiana,  y  destaca  el  contenido  dado  al  principio  de  lesividad   por la Sala en el fallo del 8 de agosto de 2005,  radicado No. 18.609.   

          Con  fundamento  en  otro pronunciamiento de la Sala, el actor aduce  que  el  comportamiento  desplegado por su defendida es una “mera conducta”,  pues  aunque  cumple  con  el  presupuesto de la tipicidad, no es antijurídico,  porque  la  cantidad  de  droga  incautada  no  puso efectivamente en peligro ni  tampoco  lesionó  materialmente bien jurídico alguno, por lo que no daba lugar  a estudiar su culpabilidad.   

          Trae  a  colación el inciso 10 del artículo 40, en cuanto autoriza  que  en  los  casos  de sentencia anticipada, “ (…)  podrán  practicarse diligencias urgentes de instrucción orientadas a evitar la  desaparición,   alteración   de   las   pruebas   o  vestigios  del  hecho”,  obligación  que  debió  acatar  el  juez, en orden a  verificar  lo  ocurrido  y  a  obtener  el  material  probatorio  que permitiera  vislumbrar  la  imposición  de una pena, una vez acreditara la existencia plena  del tipo penal descrito en el artículo 376 del Código Penal.   

          Sin  más,  culmina  su  escrito  solicitando a la Corte que case la  sentencia  impugnada  revocando  el  fallo  o,  en  su  lugar,  se  “decrete la NULIDAD DE TODO LO ACTUADO”.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

          A  la  luz  del sistema procesal contenido en la Ley 600 de 2000, en  reiterada  doctrina,  la  Sala  ha  establecido que la aceptación voluntaria de  responsabilidad  con  miras  al  proferimiento  de  sentencia anticipada, en los  términos    del   artículo   40   ídem,  se  rige por el principio de irretractabilidad, en cuanto implica  para  el  procesado  la  renuncia  a controvertir la prueba y el contenido de la  acusación  efectuada  en  la  respectiva  diligencia,  y  que  por lo tanto, la  limitación  del  interés  para  recurrir  consagrado  en  el  inciso  10º del  precepto  citado,  se  extiende a la casación, puesto que de  no ser así,  el  recurso  extraordinario  se  convertiría  en  un  mecanismo  de burla de la  restricción allí prevista.   

          De   allí   que,   en   tratándose  de  sentencia  anticipada,  la  impugnación  del  fallo  en  casación  no  tolera  la  discusión  de aspectos  distintos  de  los  taxativamente  señalados  en  el  referido  inciso  10  del  artículo  40  de  la Ley 600 de 2000, es decir, la dosificación de la pena, de  los  mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad y la extinción  del dominio sobre bienes.   

No  obstante,  en  el  caso  que  ocupa  la  atención  de  la  Sala, en el único cargo planteado el impugnante alega que el  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes por el que fue  condenada  su  representada,  no  se  estructura por ausencia de antijuridicidad  material,  planteamiento  que  implícitamente  contiene  una retractación a la  aceptación  que de la responsabilidad en dicho ilícito hizo voluntariamente la  procesada  DIANA  LUCÍA TORRES MONTES y que, por implicar el desconocimiento de  la  acusación  efectuada  en  la diligencia respectiva, resulta impertinente de  ser propuesto en sede extraordinaria.   

Aunque lo dicho sobre la ausencia de interés  sería  suficiente  para  rechazar  la  demanda, no sobre agregar que el libelo,  desde  el  punto  de  vista  técnico formal, incumple los presupuestos mínimos  legalmente    establecidas   para  su  admisión.  Ello  porque  aunque  la  propuesta  de  ataque  se  dirigió  hacia  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  la  argumentación  se encamina a cuestionar omisiones probatorias,  pues  en  últimas  el  demandante  termina  alegando  que el juez incumplió la  obligación  contenida en el artículo 40, inciso 10º de la Ley de 2000, porque  admitida  la  responsabilidad  no entró a “verificar  lo  ocurrido  y  el material probatorio que permitiera vislumbrar la imposición  de una pena”.   

   

Pero  olvida  el  demandante  que  por haber  acudido  el  procesado  al  trámite  de  la  sentencia anticipada, ejercitó su  facultad  de  renunciar  a  la  controversia fáctica y jurídica por los hechos  punibles  que  le  fueron  imputados, para allanarse, expresa y libremente a los  mismos,   aceptando  de  esta  manera  su  responsabilidad  penal  en  el  hecho  atribuido.   

Visto, entonces, que el impugnante carece de  interés  para  recurrir,  y  además, que la demanda no cumple los presupuestos  mínimos  de  forma  y  contenido  requeridos  para  su  admisión,  la  Sala la  rechazará,  conforme  a  lo  previsto en el artículo 213 del estatuto procesal  penal que rige el caso.   

De  otro  lado,  no  se observa violación a  garantía  fundamental  alguna  que  en  virtud del artículo 216 del Código de  Procedimiento Penal conduzca a la Sala a actuar oficiosamente.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR la demanda  de   casación   presentada  a  nombre  de  la  procesada  DIANA  LUCÍA  TORRES  MONTES.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN             MARINA      PULIDO     DE  BARÓN                         

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS            YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

                

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA            JAVIER  ZAPATA  ORTIZ   

                  TERESA RUIZ NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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