21592(19-07-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21592  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 073  

Bogotá, D. C., diecinueve  (19) de julio de dos mil seis (2006).   

V   I   S   T   O   S  :   

Se decide el recurso de casación interpuesto  por  el  defensor  común  de  los procesados DANIEL JOVÁN ORTIZ ORTIZ y ÓSCAR  ROJAS  VALIENTE  contra  el  fallo  del  7  de  abril  de 2003, proferido por el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, mediante el cual confirmó  el  emitido  el  29  de  enero  del  mismo  año por el Juzgado Noveno Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  que condenó a cada uno de los antes nombrados  como  responsables  de  los  delitos  de  homicidio agravado, hurto calificado y  agravado  en  grado  de  tentativa, y fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego  o  municiones,  a  la  pena  principal de trescientos setenta y dos (372)  meses  de  prisión  y  a  la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  por el término de diez (10) años, sanciones cuya ejecución ordenó  simultáneamente.   

Adicionalmente   les   fue   impuesta   la  obligación  solidaria  de  pagar la cantidad equivalente, en moneda nacional, a  ciento  cincuenta  (150) salarios mínimos legales mensuales vigentes a favor de  la  familia  de  Jaime  Caviedes Meneses, como indemnización por los perjuicios  morales   derivados   del   delito   del   cual   fue  víctima  el  acabado  de  nombrar.   

HECHOS  Y  SÍNTESIS  PROCESAL  :   

    

1. Los primeros fueron descritos por el Tribunal así:     

“El  26 de abril de 2000, a las 3:30 p. m.  aproximadamente,  en  el  establecimiento  de  comercio  denominado Ferretería  JC,  ubicado  en la calle 41  Sur  número  1F-04, barrio  San  Martín de Loba de esta ciudad, tres sujetos dieron muerte a JAIME CAVIEDES  MENESES, con arma de fuego.”   

2.            Abierta la investigación y vinculados al  proceso   mediante   indagatoria  DANIEL  JOVÁN  ORTIZ  ORTIZ  y  ÓSCAR  ROJAS  VALIENTE1,  la  Fiscalía  Treinta  y Seis Delegada ante los Juzgados Penales  del  Circuito  de  Bogotá,  al resolverles la situación jurídica en decisión  del  28  de  noviembre de 2001, les impuso medida de aseguramiento de detención  preventiva  por  el  concurso  de  delitos  integrado  por  homicidio  agravado,  tentativa  de  hurto  calificado y agravado, y fabricación, tráfico y porte de  armas      de      fuego      o      municiones2.   

3.            Cerrada la instrucción, la misma Unidad  de   Fiscalía,   el   18   de   marzo   de   20023,   al  calificar  el  mérito  sumarial  acusó  a DANIEL JOVÁN ORTIZ ORTIZ y ÓSCAR ROJAS VALIENTE  como  presuntos   coautores   del  concurso  triple  de  delitos  antes  especificado,  determinación  que  convalidó  totalmente  y en segunda instancia la Unidad de  Fiscalía  Delegada  ante  el Tribunal Superior de Bogotá, en resolución del 6  de  mayo de 20024.   

4.            Al  Juzgado Noveno Penal del Circuito de  esta  capital  le  correspondió  adelantar  el  juicio y celebrada la audiencia  pública  resolvió condenar a los procesados, en los términos señalados en la  parte inicial de esta providencia.   

5.             La  sentencia  fue  impugnada  por  los  acusados  y  su  respectivo defensor, y el Tribunal Superior de Bogotá mediante  la    suya    del    7    de    abril    de   20035,    la   confirmó   en   su  integridad.   

6.            El fallo de segundo grado fue objeto del  recurso  de  casación  que  ahora  se  decide, interpuesto por el representante  judicial de DANIEL JOVÁN ORTIZ ORTIZ y ÓSCAR ROJAS VALIENTE.   

LA  DEMANDA :  

CARGO PRINCIPAL: Nulidad  por   violación   al   debido   proceso   (artículo  29  de  la  Constitución  Política).   

1.            Este  reparo  lo postula al amparo de la  causal  tercera  de  casación  consagrada  en  el  artículo 307 del Código de  Procedimiento  Penal  de 2000, por considerar que la resolución acusatoria y el  fallo    impugnado    se    profirieron    con    fundamento   en   “…las       pruebas       evacuadas       en      la      etapa  preliminar…” por iniciativa del Cuerpo Técnico de  Investigación,  desbordando la facultad exclusiva asignada a dicha institución  de  individualizar e identificar a los posibles autores delictuales, y sin darle  la  oportunidad  a  los  acusados, ni a sus defensores de controvertirlas en los  segmentos  procesales  subsiguientes  debido a la imposibilidad que se presentó  para  lograr la comparencia de los deponentes, no obstante la solicitud que hizo  la  defensa  del  ejercicio  por  parte  de  los  funcionarios judiciales de sus  poderes disciplinarios ante la renuencia de los citados.   

          2.        A  la  vez  que  caracteriza  el  sistema  procesal  diseñado en el  Estatuto  Procesal Penal de 2000 por las cuatro etapas que lo integran, a saber:  la  investigación  previa,  la investigación formal, el juicio y la ejecución  de  la  sentencia,  destaca  de la primera su regulación en los artículos 322,  326  y  314  ibídem, alusivos, en su orden, a las finalidades, a la posibilidad  de  suspensión  al  vencimiento  del  término  de  ciento  ochenta (180) días  fijados  para  su  duración  y  a la naturaleza de criterios orientadores de la  investigación  asignada  a  las exposiciones recibidas a quienes pudieren tener  conocimiento de la posible comisión de la conducta punible.   

          3.        De  la  actuación  preliminar destaca el acta del levantamiento del  cadáver  de  Jaime Caviedes Meneses elaborada el 27 de abril de 2000, es decir,  en  la  misma  fecha  del  deceso;  el  oficio N° 0092 del 9 de mayo siguiente,  proveniente  del  Agente  Héctor  Cifuentes  León,  comunicando que una semana  antes  telefónicamente  había  recibido  información  anónima  acerca de que  ÓSCAR  ROJAS, alias “El Chape”, y otro sujeto apodado “El Gordo”, cuyas  notas  civiles  y  morfológicas  también  le  fueron  suministradas,  eran los  posibles  autores  del  referido  homicidio;  la  comunicación del 17 de agosto  proveniente  del  CTI  para informar sobre las direcciones de las residencias de  dichas  personas  y  recomendar el allanamiento y registro; la suspensión de la  mencionada  etapa  preprocesal  por  la  Fiscalía  el  14  de marzo de 2001; el  enteramiento   al   Delegado  de  dicha  institución  de  la  continuación  de  actividades  de  indagación  sobre  los posibles autores del homicidio referido  adelantadas  por  miembros  de  la DIJIN; y la apertura formal de investigación  penal  el  28 de octubre de 2001 contra DANIEL JOVÁN ORTIZ ORTIZ y ÓSCAR ROJAS  VALIENTE, unida a la orden de vincularlos mediante indagatoria.   

En  el decurso de la instrucción la defensa  solicitó  los  testimonios  de  las  personas  que  habían  declarado ante los  investigadores  de  Policía  Judicial  con  el  fin  de  ejercer  el derecho de  contradicción  respecto  de dichas pruebas, sin embargo el llamado que les hizo  el  instructor  mediante telegramas fue desatendido, y sin realizar ningún otro  esfuerzo  para  repetir  dichas  pruebas  fueron  utilizadas como sustento de la  resolución  acusatoria  y  se  les  hizo  trascender  a  los fallos de primer y  segundo grado.   

4.            Predica  de  los  miembros  de  la DIJIN  desbordamiento   de  sus  funciones  porque  en  lugar  de  haberse  limitado  a  individualizar  e  identificar  a  los  probables  coautores  de  los  episodios  punibles invadieron la esfera investigativa de la Fiscalía.   

5.            Con  base  en  los anteriores argumentos  solicita  casar  la  sentencia impugnada y, en consecuencia, declarar la nulidad  de  esta  actuación  a  partir  de la resolución que declaró cerrado el ciclo  instructivo  con  el  fin de que se califique el mérito del sumario con base en  pruebas  legal y oportunamente allegadas a la instrucción y/o se recepcionen en  legal    forma    los    testimonios    obtenidos    durante    la   indagación  preliminar.   

CARGO  SUBSIDIARIO: Nulidad por vulneración  del derecho a la defensa.   

1.            El libelista insiste en el arribo de las  exposiciones  libres  y  espontáneas obtenidas por la policía judicial durante  la  etapa  de  indagación  preliminar,  a espaldas de los acusados, lo cual les  impidió  a  los  defensores su contradicción en las etapas subsiguientes. Más  adelante  argumenta  que  tales exposiciones son insuficientes para concluir con  exactitud  que  los  coautores  del  concurso  delictual  averiguado  fueron los  justiciables  nombrados, menos aún, si se tiene en cuenta que con base en ellas  se  elaboraron  cuatro retratos hablados cuando en realidad los atacantes fueron  tres.   

2.             Descalifica   el   mérito  probatorio  otorgado  al  reconocimiento  en  fila  de  personas  durante el cual un testigo  -cuyo  nombre se abstuvo de  suministrar-   endilgó  directamente  a  uno  de  los acusados el homicidio de Jaime Caviedes Meneses en  razón  de  la  inseguridad demostrada en desarrollo de dicha diligencia, que, a  su  juicio,  obedece  a  la  dificultad  de  percepción  del  rostro de quienes  intervienen  en homicidios a mano armada derivada de la rapidez con que actúan,  de  la  mayor  atención  prestada  a  las  armas  utilizadas  en estos casos en  detrimento  de  la  fijación  de  la  fisonomía  de  quienes las portan y a la  probabilidad  de  que  el testigo hubiera visto al implicado reconocido antes de  la   realización   del   acto   procesal   por   compartir   ambos   el   mismo  vecindario.   

3.            Finalmente  estima  que  de  no  haberse  conculcado  el derecho de defensa se hubieran despejado las dudas suscitadas por  las  entrevistas practicadas durante la etapa preliminar de investigación y, en  consecuencia,  solicita de manera subsidiaria casar la sentencia impugnada y, en  su  defecto, anular la actuación a partir del cierre de la instrucción con los  mismos propósitos señalados en el colofón del anterior cargo.   

CONCEPTO  DEL   MINISTERIO  PÚBLICO :   

1.            El  Procurador  Cuarto  Delegado para la  Casación  Penal inició su concepto criticando la postulación de los cargos de  nulidad  por  violación del derecho al debido proceso y de defensa en una mutua  relación  de  subsidiariedad por cuanto dicha modalidad de reparos en todos los  casos  debe  ser  propuesta  a nivel principal, eso sí, teniendo el cuidado, en  caso  de  formular  varias tachas al amparo de la señalada causal de casación,  de  seguir un orden de acuerdo a la mayor cobertura invalidante de la actuación  procesal.   

2.            Encontró innecesaria la presentación de  los  cargos en forma independiente en razón de la conexidad existente entre los  argumentos  con  los  cuales  los  sustentó, pues en ambos casos los orientó a  cuestionar  que  se  le  hubiera  impedido  al  representante  judicial  de  los  incriminados  contradecir  las  pruebas obtenidas por la Policía Judicial en la  indagación  previa,  omisión con posibilidad de traducirse en vulneración del  derecho al debido proceso y a la defensa.   

3.            El  antitecnicismo en la formulación de  los  mencionados  ataques  lo  deriva,  además,  del hecho de que al recabar el  casacionista  en  la  extralimitación  de  funciones  de los investigadores que  recaudaron   los   referidos   elementos   de   convicción  haya  insinuado  la  configuración  de  la cláusula de exclusión prevista en el último inciso del  artículo  29  de  la  Constitución  Política  e invocado el artículo 314 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  alusivo a la carencia de valor testimonial o  indiciario   de   las   mencionadas  exposiciones,  argumentación  en  la  cual  entremezcla  indebidamente la posible incursión de los juzgadores en errores de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad  o  de  convicción  constitutivos de  violación indirecta de la ley sustancial.   

Agrega  que  olvida  el  libelista  que  los  defectos  mencionados simplemente conllevan a la exclusión procesal del medio o  a  su  desconocimiento al momento de su valoración por parte del juzgador, más  no a la anulación de la actuación.   

4.            Al  establecer la ley procesal penal que  uno  de  los  fines  de la investigación preliminar es la obtención de pruebas  sobre  los  autores  y  partícipes  de la conducta punible resulta infundada la  afirmación  del  demandante  de  que  las  obtenidas  en dicha fase lo fueron a  espaldas  de  los  imputados  con  afectación del derecho a contradecirlas como  expresión  del  derecho  de  defensa,  pero  especialmente,  porque  entre  las  diferentes  facetas  de la mencionada garantía también se encuentra el derecho  a  solicitar  y  aportar  pruebas, a impugnar decisiones judiciales y a criticar  mediante   alegatos   y   en   desarrollo   del   debate   oral   la   actividad  probatoria.   

5.            Después de elaborar una síntesis de la  actuación  cumplida  por  la  Policía  Judicial  por  orden  impartida  por la  Fiscalía   en   la  etapa  de  investigación  previa  y  de  admitir  que  con  posterioridad  a  su  suspensión por preclusión del término legal fijado para  el  efecto,  miembros  de  la mencionada institución adjuntaron nuevas pruebas,  las  inviste  de  legalidad  en  razón  de  que la resolución inhibitoria y la  simultánea  decisión  de  archivar  provisionalmente  el  expediente  no hacen  tránsito a cosa juzgada.   

6.            Llama la atención sobre el descuido del  libelista  en  el análisis del material investigativo en cuanto ignoró que las  declaraciones  de  cargo de José Mora Martínez, Ángelo Fabián Lugo y Casiano  Alexander  Cárdenas  fueron  ampliadas  en  la  audiencia  pública, diligencia  especialmente  diseñada  para  ejercer con amplitud y en profundidad el derecho  de  contradicción,  sobre todo dadas las condiciones de inmediación inherentes  a su recaudo en estrados.   

Pero  estima  que  tampoco se desconoció la  mencionada  garantía procesal por no haber sido ampliadas las versiones de Abel  Mateus  Montenegro,  Lucinda  Bastidas,  Liliana Calderón Rendón y Jhon Micael  Lamus,  los  dos  últimos  por obstáculos insalvables que se le presentaron al  fiscal  instructor,  “…por  no  ser  una  exigencia legal su ratificación o  ampliación”.   

7.            Resalta el olvido del demandante sobre la  edificación  de  las  sentencias de condena con base en el testimonio del menor  Ángelo  Fabián  Lugo  y el reconocimiento que hizo de ÓSCAR ROJAS VALIENTE en  fila  de  personas,  como  coautor  de  los  hechos  investigados,  sin  que  la  dificultad  de  evocación  que  se  le  presentó  sobre su fisonomía le reste  crédito  a  tal  señalamiento,  especialmente  por el respaldo ofrecido por la  deponente Ligia Caviedes Bernal, compañera permanente del occiso.   

En   conclusión,   al   no   advertir  el  entorpecimiento  objetivo  de  la  labor  de  la  defensa,  negó  éxito  a los  reparos.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   SALA :   

CAUSAL     TERCERA     DE     CASACIÓN:     Pronunciamiento  de  la  sentencia  en un juicio viciado de nulidad  (artículo 207, numeral 3° del Código de Procedimiento Penal).   

         La  formulación  de  dos  cargos  al  amparo  de  la  causal antes  enunciada  en  relación  de mutua dependencia, sustentados a partir de la misma  actuación  y  con  base  en  los  similares  argumentos,  si bien revela alguna  deficiencia  en  la  estructuración  formal  de  la  demanda,  conforme  lo  ha  destacado  el  Procurador Delegado, esto no impide avocar el debate propio de la  impugnación extraordinaria en los siguientes sentidos:   

1.           Nulidad  por  violación  del  debido  proceso.   

El  cargo  se  concreta  a  señalar  que la  Policía     Judicial     adjuntó     a     esta     actuación    “…las    pruebas    (de   carácter  testimonial,  según  se  infiere  del  contexto del libelo, pero que en ningún  momento  el  libelista  especificó)  evacuadas en la  etapa   preliminar…”  por  iniciativa  propia,  en  evidente  desconocimiento  de  los  artículos  322,  326  y  314 del Código de  Procedimiento  Penal  de  2000,  reguladores  de  las  finalidades  y  motivo de  suspensión  de  la  citada  etapa  preprocesal,  y definitorio de la naturaleza  probatoria  de los medios cognoscitivos obtenidos durante ella, porque los adujo  y  allegó  después  de  haber  sido  suspendida dicha etapa por la Fiscalía y  porque  con  tal actividad desbordó la única función que se le ha asignado de  recaudar   las  pruebas  indispensables  para  lograr  la  individualización  o  identificación    de    los    autores    o    partícipes   de   la   conducta  punible.   

         Según  precisión  del  Delegado con respaldo en el expediente, los  elementos  acopiados  en  la  etapa  preliminar  del  proceso  por  la  Policía  Judicial, fueron:   

    

* El  oficio  N°  0092  del  9  de  mayo  de  2000,  trasmitiendo  a  la Fiscalía la  información  anónima  recibida  telefónicamente  por  un miembro de la SIJIN,  Policía   Metropolitana   de   Bogotá,   señalando   a  ÓSCAR  ROJAS,  alias  “Chepe”,  y  a  otro  individuo apodado el “Gordo”, como los autores del  homicidio  de Jaime Caviedes Meneses, e indicando algunas de sus notas civiles y  personales6.     

    

* En  resolución  del  23  de  junio  de  2000,  la Fiscalía 33 Seccional de Bogotá  avocó  conocimiento  de  las  diligencias  preliminares  practicadas  hasta ese  momento  y ordenó otras, para cuya evacuación comisionó al Jefe de Homicidios  de  la  DIJIN  de  esta  capital  mediante  el  oficio del 26 de julio del mismo  año7,  razón  por  la cual uno de los investigadores de tal dependencia  recibió   testimonio   a  Abel  Mateus  Montenegro8    y    a   Ligia   Caviedes  Bernal9,  personas  cuya citación ordenó la Fiscalía el 16 de febrero de  200110   logrando   oír   en   declaración   a   la  última11.     

    

* Una  vez  ordenada  la suspensión de la fase preliminar por vencimiento del término  legal  de  ciento  ochenta  días,  se  dispuso  el  archivo  provisional de las  diligencias,  todo  mediante  providencia  del  14  de marzo de 200112,    sin  embargo,  con oficio del 8 de octubre del mismo año, contentivo de referencia a  la  misión  investigativa  previamente  citada,  un  investigador  de  Policía  Judicial,  adscrito  a la Policía Nacional, rindió informe sobre las gestiones  desplegadas  y  allegó los testimonios de José Mora Martínez, Miryan Caviedes  Bernal  y  del  menor  Ángelo  Fabián Lugo Rojas, recibidos el 24 de agosto de  2000;  el  de  Jorge  José  Mora  Martínez  obtenido  al día siguiente; el de  Custodia  González  Murcia  recepcionado  el 3 de agosto de 2001; los de Aramis  Hernández  Hernández  y  Trinidad  Cárdenas  Gil obtenidos el 31 de agosto de  2001;  los  de  Jairo Arboleda Ojeda y Lucinda Bautista Bautista recaudados el 3  de  septiembre  de  2001;  los  de  Liliana Calderón Rendón, Jhon Miguel Lamus  Calderón  y  Abel Mateus Montenegro escuchados el 5 de septiembre de 2001; y el  de   Casiano   Alexander   Cárdenas   León  logrado  el  6  se  septiembre  de  200113.  También  remitió  cuatro  retratos  hablados  elaborados con la  ayuda de los deponentes acabados de nombrar.     

La  anterior  relación  evidencia  que  las  declaraciones  antes  relacionadas  no  fueron  recibidas  por iniciativa de los  miembros  de  la  Policía  Judicial, como lo sostiene el actor, sino que fueron  aducidas  al proceso con sujeción al artículo 316 del Código de Procedimiento  Penal,  esto es, en cumplimiento de comisión expresa del Fiscal que tenía a su  cargo  por  competencia  la  instrucción del proceso, luego sí se incorporaron  con  el  lleno  de  los  requisitos  legales. Tampoco es cierto que todas fueron  obtenidas  después  del  decreto  de suspensión de la indagación previa, pues  las  cuatro primeras fueron recaudadas antes, luego su arribo en la citada etapa  procesal  no se produjo vulnerando el debido proceso14   

, por tanto, válidamente podía acogerlas el  Ad-quem   al   dictar  la  sentencia  atacada, como en efecto hizo respecto de las exposiciones de José de  Jesús  Mora  Martínez, Miryan Caviedes y del menor Ángelo Fabián Lugo Rojas,  inicialmente recopiladas.   

No es posible descalificarlas tampoco por el  supuesto  desbordamiento  funcional predicado por el demandante del investigador  receptor  de  dicho  material  en cuanto no se limitó a establecer a través de  ellas  la  individualización  e identidad de los autores del concurso triple de  delitos  averiguado,  si  se tiene en cuenta que al incluir el artículo 322 del  Estatuto  Procesal  Penal  de  2000,  entre las finalidades de la investigación  previa,   no   sólo  los  tópicos  acabados  de  mencionar  sino  también  la  determinación  de  si  ha  tenido  ocurrencia  la  conducta  denunciada,  si es  perseguible  penalmente  y  si  está  descrita en la ley penal como punible, se  puede  concluir  que  el cuestionario formulado a dichos testigos no rebasó los  parámetros legales.   

         En  oportunidad  anterior  la  Sala  así  se expresó sobre el tema  discutido:   

“En modo alguno el recaudo de esos medios  de  prueba  en  la  fase de indagación preliminar puede ser objeto de reproche,  por  cuanto no existiendo claridad, y sí dudas sobre la participación de (…)  en  el  delito,  lo procedente y jurídico era proseguir y hasta agotar esa fase  hasta  que,  despejada  la incertidumbre en uno u otro sentido, se pudiera optar  por  uno  de  los  dos  extremos,  resolución  inhibitoria  o  de  apertura  de  instrucción.  Nótese  que  entre  las  finalidades de la investigación previa  -“en  caso  de  duda  sobre  la  procedencia de la apertura de la instrucción”-  están  las  de  “determinar  si ha tenido ocurrencia la conducta…y…recaudar  pruebas  indispensables  para  lograr la individualización o identificación de  los  autores  o  partícipes”,  según  ordenaba el artículo 319 del Código de  Procedimiento       Penal      de      1991”.15   

         Finalmente,  no  puede  soslayarse  el desacierto del recurrente al  enmarcar  el reparo dentro de la causal tercera de casación, dado que este tipo  de  yerro  debe  alegarse  al  amparo  de  la  causal  primera, predicándose la  violación  indirecta de la ley sustancial por error de derecho por falso juicio  de  legalidad,  opinión  también  emitida  por el Delegado, pues de llegarse a  demostrar   la   existencia   de  las  irregularidades  denunciadas,  éstas  no  afectarían  la  estructura  del  proceso  sino  exclusivamente  el  elemento de  convicción  del  que  se  predica  el  vicio  de  legalidad,  e  implicaría la  imposibilidad  de erigirla como sustento de cualquier decisión judicial, según  lo  sostiene  el  mismo  demandante  al  intentar quebrar el fallo impugnado por  haber sido edificado en ellas.   

         

         No  logró  el  censor  demostrar  la trascendencia del cargo, pues  revisada  la sentencia del Tribunal se observa que entre las pruebas acogidas en  sustento  del  juicio  de  coautoría  penal  emitido en contra de DANIEL JOVÁN  ORTIZ  ORTIZ  y  de  ÓSCAR ROJAS VALIENTE, fueron incluidas las obtenidas en la  audiencia  pública  y la sentencia condenatoria dictada en contra de éstos por  el  Juzgado  45  Penal  del  Circuito  de  esta  ciudad,  el  22  de  octubre de  199916,  por  los delitos de hurto calificado y agravado, y fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego  o  municiones,  entre otras pruebas de  carácter pericial.   

         En conclusión, el cargo será desestimado.   

2.           Nulidad por conculcación del derecho de  defensa.   

          Censura  el  libelista  la  práctica  de  pruebas  por  la Policía  Judicial  en la indagación preliminar “a espaldas” de los incriminados y de  sus  defensores,  actuación  que,  a  su  juicio, impidió la contradicción de  dicho  material  acarreando  vulneración  del mencionado derecho fundamental de  sus representados.   

          El  ataque  carece de fundamento, en primer lugar, porque si bien en  la  recepción  de  los  testimonios  obtenidos  durante  la indagación previa,  obviamente  antes  de  su  suspensión,  no  estuvo  presente  el  imputado o su  defensor,  esto  no  implica la vulneración de sus garantías, por la potísima  razón  de  que  su  inasistencia  obedeció a que para entonces aún no habían  sido  identificados  plenamente  los  responsables del concurso triple delictual  averiguado;  en  segundo  término,  porque  durante  la  instrucción  el menor  Ángelo  Fabián Lugo Rojas intervino en diligencia de reconocimiento en fila de  personas   a   la   cual  acudió  el  defensor  de  los  sindicados17   y   en  desarrollo  de  la  audiencia  pública  -como      atinadamente      destaca      el     Delegado-  nuevamente  fue oído este deponente y  se  recibieron  las  declaraciones de José de Jesús Mora Martínez18 y de Casiano  Alexander                  Cárdenas19,  espacio  éste  diseñado  fundamentalmente  para  la  controversia  y  efectivamente  aprovechado  por  la  defensa al interrogar a los dos primeros testimoniantes nombrados.   

         La  tercera razón consiste en que si desde el mismo momento en que  fueron  vinculados  a través de indagatoria los procesados, tanto ellos como su  defensor   tuvieron   a   su   disposición  el  material  obtenido  durante  la  investigación   preliminar,   es  evidente  que  contaron  con  la  posibilidad  jurídica  de  controvertirlo, pues según lo ha señalado la Sala, el ejercicio  del  derecho  de  contradicción no se funda exclusivamente en la posibilidad de  contrainterrogar,   su  espectro  es  mucho  más  amplio,  por  cuanto  incluye  presentar  otros  medios  en oposición a los esgrimidos en contra, impugnar las  decisiones  que  valoran  los  elementos  de  juicio,  entre otras opciones, que  también  comportan  el  cabal  ejercicio  del contradictorio, posibilidades que  fueron   exploradas   por   la   parte   defensiva   en   este  caso20.   

Es de advertir que el disenso del libelista  con  el mérito probatorio otorgado al único reconocimiento en fila de personas  efectuado  durante  la  instrucción aparece fuera del contexto de la discusión  sobre  el  motivo  de  nulidad  planteado,  razón  por  la  cual  la Sala no se  manifestará  sobre  dicho  punto,  menos  aún,  por  considerar  que  el valor  asignado  corresponde a la libertad de apreciación probatoria que tiene el juez  dentro  del  marco  de la sana crítica, cuyo desbordamiento, de ser atacable en  casación,  le impone al libelista el deber de seguir las pautas de formulación  y  sustentación fijadas respecto de la causal de violación indirecta de la ley  sustancial por error de hecho derivado de falso raciocinio.   

Así, pues, evidenciado el desacierto de las  censuras  no  es  posible  casar  el  fallo  impugnado con el fin de anular esta  actuación  a partir de la resolución acusatoria, en la forma pretendida por el  recurrente.   

         

A mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

R E S U E L V E :  

1.          NO   CASAR la sentencia impugnada. Y,   

2.          ADVERTIR que  contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  devuélvase  al Tribunal de  origen y cúmplase.   

  MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Permiso  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                   ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                                            MARINA PULIDO DE BARÓN   

  JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ  BASTIDAS   

  JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1  C.  orig. N°  1, fols. 132-142.   

2  C.  N°1, fols. 121-133   

3  C.  N° 1, fols. 279-288.   

4  C.  orig. de segunda instancia de la Fiscalía, fols. 3-10.   

5  C.  original N° 4, fols. 5-15.   

6  C.  orig. N° 1, fol. 38.   

7  C.  orig. N° 1, fol. 43.   

8  C.  orig. N° 1, fol. 49.   

9  C.  orig. N° 1, fol. 53.   

10 C.  orig. N° 1, fol. 55.   

11 C.  orig. N° 1, fo. 58.   

12 C.  orig. N° 1, fol. 62.   

13 C.  orig. N° 1, fols. 70-101.   

14 En  el  mismo  sentido  se  pronunció  la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, Sent.  del 15 de abril de 2004, rad. N°  17.603.   

15  CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA,    Sent.  del 24 de enero de 2002, rad. N°  14.180.   

16 C.  orig. N° 1, fols. 173-189.   

17 C.  orig. N° 1, fol. 173.   

18 C.  orig. N° 2, fols. 60 y 63, en su orden.   

19 C.  orig. N° 2, fol. 81.   

20  CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sent.,  del  3  de  agosto  de  2005,  rad.  N°  22.290.     

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