ATP133-2026

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      Tutela          Primera Instancia Rad. 151334          

Segundo          Alfredo Carrillo Huertas          

11001020400020250338600              

  

JORGE  HERNÁN DÍAZ SOTO  

Magistrado  ponente  

  

ATP133-2026  

Radicación  n.° 151334  

(Acta  n.° 015)  

  

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de enero de dos mil veintiséis (2026).  

  

I.  ASUNTO  

  

A  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,  Sala de Decisión de Tutelas n.°1, le correspondería  pronunciarse sobre la acción Constitucional interpuesta por  Juan Pablo  Alba Serna en  favor de  Segundo  Alfredo Carrillo Huertas.  La  dirige  contra  la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Boyacá,  el Juzgado  Primero Penal del Circuito de Ramiriquí (Boyacá) y el  Juzgado Tercero Penal del Circuito de Tunja (Boyacá). El  libelista alegó la  supuesta vulneración al debido proceso, defensa técnica,  acceso a la administración de justicia, petición y  doble conformidad. Pero se observa el incumplimiento de uno de los  requisitos de procedencia de la acción constitucional.  

  

II.  ANTECEDENTES Y FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN  

            

1. Del          escrito de tutela se extrae, en lo que atañe la presente          acción, lo siguiente:  

                              

1. Juan                  Pablo Alba Serna, en calidad de defensor de confianza de Segundo                  Alfredo Carrillo Huertas, promovió acción de tutela                  dentro del proceso penal n.° 15001600883220200131300, seguido                  por el delito de acceso carnal abusivo con menor de catorce años.                  Indicó que, tras la condena de primera instancia, fue                  otorgado poder especial para asumir la defensa técnica en la                  segunda instancia, el cual fue oportunamente radicado ante los                  despachos judiciales competentes.    

                              

2. Sostuvo                  que, pese a la presentación reiterada de derechos de                  petición, la Sala Penal del Tribunal Superior de Boyacá,                  el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Tunja y el Juzgado Primero                  Penal del Circuito de Ramiriquí omitieron reconocer la                  personería del defensor. Tampoco sobre el estado del                  recurso, no identificaron al magistrado ponente ni suministraron el                  expediente digital. Afirmó que dicho silencio institucional                  produjo la suspensión material del trámite de segunda                  instancia y generó una situación de indefensión                  técnica, con afectación actual y continuada de los                  derechos fundamentales del procesado y de su defensor.    

                              

3. Solicitó                  que se ampararan los derechos fundamentales de petición,                  debido proceso, defensa técnica, acceso a la administración                  de justicia y doble conformidad penal del procesado. En                  consecuencia, pidió que se ordene a las autoridades                  accionadas el reconocimiento formal de la personería del                  defensor, la entrega inmediata del expediente digital completo. Del                  mismo modo, que informen el reparto, el nombre del magistrado                  ponente y el estado actual del recurso, y establecieran canales                  efectivos de comunicación.    

                              

4. Adicionalmente,                  requirió que se impartieran órdenes correctivas para                  evitar la continuación del perjuicio constitucional,                  incluidas aquellas orientadas a garantizar la participación                  efectiva de la defensa en la segunda instancia. De ser procedente,                  la fijación de fecha y hora para la lectura de la sentencia                  correspondiente.    

  

III.  CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Legitimación  en la causa por activa  

            

2. La          acción de tutela es un mecanismo judicial de protección          constitucional desprovisto de formalidades cuando se trata de          invocar ante el juez constitucional el amparo de los derechos          fundamentales propios. Sin embargo, en relación con la          legitimación por activa, las exigencias varían cuando          se pretende la protección de los derechos de terceros.  

            

3. Al          respecto, el artículo 10 del Decreto 2591 de 1991 señala:  

  

[…]  Legitimidad e interés. La acción de tutela podrá  ser ejercida, en todo momento y lugar, por cualquier persona  vulnerada o amenazada en uno de sus derechos fundamentales, quien  actuará por sí misma o a través de  representante.  Los poderes se presumirán auténticos.  

  

También  se pueden agenciar derechos ajenos cuando el titular de los mismos no  esté en condiciones de promover su propia defensa. Cuando  tal circunstancia ocurra, deberá manifestarse en la solicitud.  

  

También  podrá ejercerla el Defensor del Pueblo y los personeros  municipales.  

            

4. De          la lectura del articulado se puede establecer lo siguiente:  

  

(i)  Se encuentra legitimada para ejercer la acción de tutela la  persona cuyos derechos fundamentales han sido vulnerados o  amenazados, ya sea actuando directamente o por intermedio de un  representante  judicial o por agente oficioso.  

  

(ii)  Cuando se actúa por conducto de representante judicial, el  cual debe ser necesariamente un abogado titulado, surge la obligación  de acreditar la existencia del correspondiente mandato. Como están  en juego derechos fundamentales, se exige la concesión de un  poder especial,  el cual, no obstante, se  presume auténtico  conforme a las reglas que rigen el proceso de tutela.  

  

(iii)  Así mismo, cuando quien interpone la acción  constitucional actúa en calidad de agente  oficioso, le asiste  algunas obligaciones. Primero, la de manifestar  expresamente dicha  calidad en el escrito de tutela. Segundo, la de acreditar  la situación de indefensión  en la que se encuentra el titular de los derechos fundamentales cuya  protección se invoca, de conformidad con los requisitos  establecidos por la jurisprudencia constitucional.  

            

5. La          jurisprudencia constitucional ha precisado la importancia de la          acreditación de la legitimidad en la causa por activa como          requisito de procedibilidad de la acción de tutela. Al          respecto, la Corte Constitucional en la sentencia CC T-511 de 2017,          basada en la sentencia CC T-416 de 1997, recordó que:  

  

            

6. En          esa dirección, trayendo a colación la sentencia SU-454          de 2016, la Corte Constitucional reiteró que «el          estudio de la legitimación en la causa de las partes es          un deber de los jueces y constituye un presupuesto procesal de la          demanda»          (énfasis fuera del original).  

            

7. Así,          la legitimación en la causa por activa en el trámite          de tutela se configura cuando quien interpone la acción          ostenta un interés directo y particular en la protección          del derecho fundamental invocado. Dicha legitimación se          presenta en tres supuestos:  

            

i. Cuando          el accionante es titular del derecho fundamental afectado;

ii. Cuando          actúa en representación de otro, ya sea mediante          representación legal —como          en el caso de los padres respecto de sus hijos menores de edad—          o mediante mandato judicial debidamente acreditado; y

iii. Cuando          la solicitud se formula en calidad de agente oficioso, ante la          imposibilidad del titular del derecho de ejercer la acción          por sí mismo.  

            

8. En          los supuestos previstos en los numerales (ii) y (iii), esto es,          cuando se actúa mediante representación judicial o en          calidad de agente oficioso, ley y jurisprudencia han establecido          requisitos específicos de procedibilidad. En el primer caso,          se exige la acreditación del poder judicial, en tanto          habilita formalmente al abogado para actuar en nombre del titular          del derecho. En el segundo, es indispensable que el accionante          manifieste expresamente su condición de agente oficioso y,          además, que demuestre la imposibilidad en que se encuentra el          titular del derecho fundamental para promover directamente la acción          de tutela, a efectos de verificar la legitimación en la causa          por activa.  

            

9. Sobre          la agencia oficiosa, la jurisprudencia constitucional ha definido          una regla especial cuando en la tutela no se manifiesta expresamente          que se agencian derechos de personas imposibilitadas para acudir por          sí mismas a un proceso que afecta sus derechos. Para estos          casos la jurisprudencia ha dicho que:  

  

[…]  8. En relación con la agencia oficiosa, el artículo 86  de la Constitución Política señala que la acción  de tutela puede ejercerla toda persona “… por sí  misma o por quien actúe a su nombre” para la protección  inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales, cuando  quiera que éstos resulten vulnerados o amenazados por la  acción u omisión de cualquier autoridad pública.  En el mismo sentido, el artículo 10 del Decreto 2591 de 1991  señala que “También se pueden agenciar derechos  ajenos cuando el titular de los mismos no esté en condiciones  de promover su propia defensa. Cuando tal circunstancia ocurra,  deberá manifestarse en la solicitud”.  

  

9.  En esos términos, la agencia oficiosa en materia de tutela es  un instrumento procesal de origen constitucional, por el cual se  busca la eficacia de principios como la efectividad de los derechos  constitucionales (artículo 2º C.P.), la prevalencia del  derecho sustancial (artículo 228 de la Carta Política),  y la solidaridad social (artículos 1º y 95.2  constitucionales), así como una faceta del derecho fundamental  al acceso a la administración de justicia (artículos  229 C.P.).  

  

10.  Sin embargo, la Corporación ha establecido que la relevancia  constitucional de la agencia oficiosa no implica que su ejercicio no  pueda ser regulado, al punto que ha sostenido que ésta sólo  opera cuando el titular del derecho no puede asumir su defensa  personalmente (o mediante apoderado), debido a que es la persona que  considera amenazado un derecho fundamental quien decide, de manera  autónoma y libre, la forma en que persigue la protección  de sus derechos constitucionales, y determina la necesidad de acudir  ante la Jurisdicción. Estas consideraciones se desprenden  directamente de la autonomía de la persona (artículo  16, C.P.) y del respeto por la dignidad humana (artículo 1º,  C.P.), fundamento y fin de los derechos humanos.  

  

11.  A partir de estos lineamientos, esta Corte ha señalado, en  reiterada jurisprudencia, que los elementos normativos que informan  la agencia oficiosa son los siguientes:  

  

“(i)  La manifestación del agente oficioso en el sentido de actuar  como tal. (ii) La circunstancia real, que se desprenda del escrito de  tutela ya por figurar expresamente o porque del contenido se pueda  inferir, consistente en que el titular del derecho fundamental no  está en condiciones físicas o mentales para promover su  propia defensa. (iii) La existencia de la agencia no implica una  relación formal entre el agente y los agenciados titulares de  los derechos (iv) La ratificación oportuna por parte del  agenciado de los hechos y de las pretensiones consignados en el  escrito de acción de tutela por el agente”.»  

   

            

10. En          síntesis, es posible agenciar derechos de otros cuando su          titular se encuentra imposibilitado          para promover por sí mismo la tutela.          Pero si la calidad de agente oficioso no se acredita ni se prueba          –siquiera sumariamente–, así como el          apoderamiento judicial, el juez de tutela debe rechazar la demanda          por falta de legitimación o interés.  

            

11. En          el caso concreto, Juan          Pablo Alba Serna afirmó          que actúa como apoderado judicial de Segundo          Alfredo Carrillo Huertas          en contra de las          autoridades judiciales accionadas por          las omisiones atribuibles a dichas autoridades dentro del proceso          penal n.° 15001600883220200131300. Afirmó que el silencio          institucional frente a la situación que puso de presente          vulneró los derechos fundamentales al debido proceso, a la          defensa técnica, al acceso a la administración de          justicia, al derecho de petición y a la doble conformidad del          procesado.  

            

12. En          auto de 11 de diciembre de 2025, la Sala, al examinar el escrito de          tutela y sus anexos, advirtió que          Juan Pablo Alba          Serna afirmó que          actuaba en representación de Segundo Alfredo Carrillo          Huertas. Sin embargo, si bien allegó poder para actuar como          defensor dentro del proceso penal respectivo, no aportó poder          especial que lo habilitara para interponer la acción de          tutela en favor del mencionado ciudadano. En razón de las          imprecisiones advertidas en la identificación de las          autoridades accionadas, en la delimitación de los hechos          presuntamente vulneradores y en la formulación de las          pretensiones, se requirió al actor, por conducto de la          Secretaría. Se le otorgó un término de tres (3)          días para que, so pena de rechazo aclarara la demanda y          precisara si actuaba con poder especial para la tutela o en calidad          de agente oficioso.  

            

13. De          conformidad con el informe secretarial de 20 de enero de 2026, se          constató que juan          pablo alba serna no dio          cumplimiento el requerimiento formulado mediante el precitado auto,          pese a que le fue comunicado en debida forma. En efecto, vencido el          término de 3 días concedido para que se hicieran las          precisiones y aclaraciones pedidas, no          se recibió respuesta alguna.          Esta circunstancia evidenció la persistencia de la falta de          legitimación en la causa por activa y habilitó la          consecuencia procesal anunciada, consistente en el rechazo de la          demanda constitucional.  

14. Conviene          recordar que, conforme a lo dispuesto por el artículo 86 de          la Constitución Política y el artículo 10 del          Decreto 2591 de 1991, la acción de tutela solo puede ser          ejercida por quien resulte directamente lesionado en sus derechos          fundamentales o por su representante legal o apoderado debidamente          facultado para tal efecto. En ese contexto, la sola acreditación          de la defensa técnica en un proceso penal no suple la          exigencia de un poder especial para promover la acción          constitucional.  

            

15. De          igual forma, el objeto del amparo no se encaminó a la          protección directa de derechos fundamentales del actor, sino          a cuestionar supuestas irregularidades procesales ocurridas dentro          de una actuación judicial ajena. Más no se acreditó          la representación válida del titular de los derechos          invocados. En esas condiciones, el escrito de tutela careció          de legitimación por activa y deviene improcedente, por cuanto          el actor no es titular de los derechos invocados ni actúa en          representación legítima del supuesto afectado.  

            

16. En          consecuencia, se dispone el rechazo de la demanda presentada por          falta de legitimación en la causa por activa. Esto, sin          perjuicio de que, de estimarlo pertinente, el interesado acuda a los          mecanismos ordinarios o a las actuaciones que el ordenamiento          jurídico prevea para la defensa de los derechos del ciudadano          a quien dice representar.  

  

Por  lo expuesto,  la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – EN  SALA DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA No. 1,  administrando justicia, en nombre de la República y por  autoridad de la Ley,  

  

V.  RESUELVE:  

  

PRIMERO.  RECHAZAR  por falta de legitimación en la causa por activa, la acción  de tutela presentada por  Juan  Pablo Alba Serna.  

  

SEGUNDO.  NOTIFICAR  a  los sujetos procesales por el medio más expedito el presente  fallo, informándoles que puede ser impugnado dentro de los  tres días siguientes, contados a partir de su notificación.  

  

TERCERO.  Si  no fuere impugnado, envíese la actuación a la Corte  Constitucional para su eventual revisión, dentro del término  indicado en el artículo 31 del Decreto 2591 de 1991.  

  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

FERNANDO LEON  BOLAÑOS PALACIOS  

  

  

JORGE HERNÁN  DÍAZ SOTO  

  

  

CARLOS ROBERTO  SOLÓRZANO GARAVITO  

  

  

  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

  

  

      

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