AP1364-2024(61629)

MARZO

Asistente Jurídico Inteligente

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MYRIAM  ÁVILA ROLDÁN  

Magistrada  ponente  

AP1364-2024  

Radicación  n.º 61629  

CUI:  76001600019320200769501  

Aprobado acta  n.º 062  

Santa Rosa de  Viterbo (Boyacá), quince (15) de marzo de dos mil veinticuatro  (2024).  

I. OBJETO DE LA  DECISIÓN  

La  Corte expone las razones por las cuales ha de inadmitirse  la demanda de casación  presentada en nombre de BRYAN ANDRÉS MURILLO ARIAS, contra la  sentencia del 15 de febrero de 2022, proferida por la Sala de Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali. Mediante esa  decisión, se confirmó la condena impuesta a aquél  como coautor del delito de hurto calificado y agravado.  

II. HECHOS  

1. El 14 de          septiembre de 2020, a las 11:00 a.m., Katherine Miranda Sánchez          iba a bordo de su motocicleta en compañía de su          hermana y su sobrino de un año y medio. En inmediaciones del          Hospital Mario Correa Rengifo, en Cali, fueron interceptados por dos          hombres con armas -al          parecer de fuego-;          uno de ellos le apuntó en la cabeza al niño y amenazó          a Katherine con matar al infante si no entregaba la moto. En          consecuencia, ella accedió y entregó las llaves.  

            

2. Los dos sujetos          emprendieron la fuga. Uno de ellos conduciendo la motocicleta, pero          más adelante, en el barrio Las Cascadas, ésta se          apagó. Alertados del suceso, agentes de la Policía          Nacional arribaron al lugar, capturaron al conductor, quien se          identificó como BRYAN ANDRÉS MURILLO ARIAS, y          recuperaron el vehículo. Hasta allí llegó la          señora Miranda Sánchez, quien lo reconoció como          uno de los hombres que momentos antes participaron del asalto.  

III.  ANTECEDENTES PROCESALES PERTINENTES  

            

3. Con fundamento en          los referidos hechos, por la vía del procedimiento abreviado,          el 15 de septiembre de 2020 ante el Juzgado 33 Penal Municipal con          Función de Control de Garantías de esa ciudad, el          fiscal corrió traslado de la acusación al señor          MURILLO ARIAS, a quien atribuyó la probable comisión,          en calidad de coautor, del delito de hurto calificado agravado          (arts.          239; 240 inc. 2° y 241-10 del C.P.).          En la diligencia, el acusado aceptó los cargos y fue detenido          preventivamente en su domicilio.  

            

4. Verificada          la legalidad del allanamiento y corrido el traslado del art. 447 del          C.P.P., el juez 35 Penal Municipal de Cali dictó sentencia el          22 de noviembre          de 2021. Declaró penalmente responsable al acusado como          coautor del delito de hurto calificado y agravado, al tiempo que lo          condenó          a las penas de prisión e inhabilitación para el          ejercicio de derechos y funciones públicas por 45 meses. Por          otra parte, negó la suspensión condicional de la pena          y la prisión domiciliaria.  

            

5. En respuesta al          recurso de apelación interpuesto por el defensor, el tribunal          confirmó el fallo de primer grado.  

            

6. Dentro del          término legal, el prenombrado sujeto procesal interpuso el          recurso extraordinario de casación y allegó la          respectiva demanda, lo que motiva el conocimiento del proceso por la          Corte.  

IV.  SÍNTESIS DE LA DEMANDA DE CASACIÓN  

            

7. Por la vía          del art. 181-1 del C.P.P., el censor alega que el tribunal “violó          la ley de aplicación de la norma más favorable”,          motivo por el cual “dio          mala aplicación de falta de aplicación, interpretación          errónea o aplicación indebida”          del art. 269 del C.P.  

            

8. De ese aserto          “concluye”          que al sentenciado se le debió rebajar la pena en el          porcentaje máximo previsto por esa norma (75%),          como quiera que, por una parte, es un infractor primario; por otra,          no se tuvo en cuenta su condición de farmacodependiente. Por          ello, hay que “otorgarle          la oportunidad de recuperarse”.  

            

9. En consecuencia,          solicita a la Corte casar parcialmente la sentencia impugnada, a fin          de que reajuste la sanción penal considerando el mayor          beneficio de las tres cuartas partes.  

            

I. CONSIDERACIONES  

            

10. La anunciada          inadmisibilidad de la demanda de casación deriva del          incumplimiento de las exigencias previstas en los arts. 183 y 184          inc. 2° del C.P.P. Además de las evidentes imprecisiones          e insuficiencias de planteamiento y sustentación, la censura          es manifiestamente infundada, pues se basa en premisas del todo          erróneas que, de          entrada, son          incapaces de trastocar el sentido de la decisión impugnada.          De ello se sigue la irrelevancia de un fallo de casación para          cumplir con alguno de los propósitos del recurso          extraordinario.  

            

11. Desde lo formal,          el reproche carece de los presupuestos lógicos para analizar          una hipótesis de violación directa          de la ley sustancial. Al invocar concomitantemente las tres          modalidades de error respecto a una misma norma, la censura se torna          ininteligible, en vista de su base contradictoria. No es posible          pregonar que, a la vez, una norma se aplicó y no se aplicó.  

            

12. Ahora, si bien          bajo la categoría de “mala          aplicación”,          podría entenderse que de lo que se queja el censor es de una          indebida hermenéutica del art. 269 del C.P. -pues          esta es la norma, aplicada por el ad          quem          y que en todo caso invoca para resolver el asunto-          tampoco están dados los presupuestos para estudiar de fondo          una hipótesis de interpretación indebida.  

            

13. En efecto, el          alegato del censor en manera alguna identifica alguna proposición          normativa a la que los juzgadores de instancia le hubieran podido          atribuir un sentido          jurídico que          no tiene, asignándole efectos distintos o contrarios a los          que corresponden o que no causa (cfr.          entre otros, CJS AP 25 abr. 2007, rad. 26.938). De          otro lado, tampoco propone cuál debería ser la          hermenéutica correcta a desarrollar.  

            

14. Simplemente,          pasando por alto que, en la determinación de la rebaja          prevista en el art. 269 del C.P., el juez tiene un margen de          apreciación en el que ha de orientarse por ciertos criterios          (definidos          por la jurisprudencia),          el censor reclama la aplicación del mayor descuento. Y ello          lo hace acudiendo a una comprensión del todo equivocada del          concepto de favorabilidad, el cual supone un tránsito de          leyes aquí inexistente, para exigir sin más el mayor          beneficio punitivo.  

            

15. En esos términos,          además, salta a la vista la ineptitud sustancial del reclamo,          como quiera que la refutación es desatinada e insuficiente.          La censura no identifica cuáles fueron las premisas fijadas          por los juzgadores para valorar el porcentaje de rebaja de pena por          indemnización integral y, por sustracción de materia,          no las confronta argumentativamente.  

            

16. La concesión          de un 50% de rebaja de pena por efectos de la indemnización          integral fue establecida por el ad          quem en los          siguientes términos:  

Cuando se ha dado  la figura de la reparación, acorde con lo previsto en el  artículo 269 del C.P., se debe aplicar una rebaja, tanto a la  pena de prisión como a la multa, pero ese monto a mermar debe  tener en cuenta criterios establecidos por la Jurisprudencia de la  Corte Suprema de Justicia (CSJ SP16816-2014),  tales como:  

-El momento  procesal  en el que se realizó la reparación a las víctimas.  

-La  forma de cancelación del valor de la restitución e  indemnización, si ésta se hace a plazos dependiendo de  estos sea mayor o menor el monto de pena a restar, verificando eso sí  el medio de garantía de pago.  

-Si el  pago se hace del valor del objeto material del delito y de la  indemnización o  si el objeto material del delito se recupera con ocasión de la  actuación de la autoridad policial,  de la víctima o de terceros y el victimario solo indemniza.  

-Si la  cancelación o la restitución e indemnización fue  por sí o por un tercero.  

De lo  anterior, se deduce que la  indemnización no se efectuó de forma inmediata a la  ocurrencia de los hechos  ni en la audiencia de traslado del escrito de acusación, del  15 de septiembre de 2020, sino de forma posterior, habiendo  trascurrido más de un año.  En consecuencia, la rebaja de la pena de las ¾ partes o el 75%  de que trata el artículo 269 del Código Penal no es  procedente.  

Así las  cosas, la Sala le asiste razón a la juez de primera instancia  en haber aplicado el descuento del 50% a la pena por indemnización  integral, en  atención al tiempo que transcurrió  entre la fecha de los hechos y los actos de reparación.  

            

17. Por su parte, el          a quo, sobre el          particular, consideró:  

En  punto al monto de descuento concedido en aplicación del  artículo 269 del C.P. la Corte Suprema de Justicia (SP4776  -2018, rad.51.100) expuso:  

“el  descuento consagrado en el canon 269 del Código Penal Para  delitos contra el patrimonio económico está  condicionado al interés  mostrado por el acusado en cumplir pronta o lejanamente,  total, o parcialmente, con la reparación de derechos  vulnerados a las víctimas. Bajo ese criterio. En ambos casos,  la Sala estima pertinente aplicar un descuento del 50% en  atención al tiempo que transcurrió entre la fecha de  los hechos y los actos de reparación, así como las  actuaciones que se agotaron en ese lapso, sin dejar de lado las  circunstancias que rodearon cada asunto y el desgaste que implica  para los perjudicados”.  

En  este caso… toda vez que a la víctima se le restituyeron  los objetos birlados y se consignó una suma de dinero por  concepto de indemnización, atendiendo  el tiempo transcurrido desde la ocurrencia de los hechos, más  de un año después, y la etapa procesal en que se  acredita la misma,  se concederá la rebaja mínima de la pena quedando una  pena definitiva de 45 meses de prisión.  

            

18. Bien se ve,          entonces, que los juzgadores de instancia orientaron la          determinación cuestionada por el demandante con los          lineamientos fijados por la jurisprudencia de esta Corte (cfr.,          entre otros, CSJ SP 13 nov. 2013, rad. 41.4641),          sin que los confronte ni ponga en evidencia las razones por las          cuales, desde el plano interpretativo, son equivocados.  

            

19. En lugar de ello,          acude a criterios desatinados          para reclamar tercamente una mayor rebaja de pena en cuya          determinación entran en consideración aspectos          postdelictuales que en nada considera el censor. Y es más:          ello lo hace rompiendo la unidad lógica del reproche por          violación directa,          que supone la intangibilidad de los hechos que se declararon          probados y la subyacente valoración probatoria, lo cual          también impide la admisión de la censura.  

            

20. En ese sentido,          al margen de que sea un aspecto impertinente para la valoración          de la rebaja de pena reclamada, lo cierto es que la supuesta          condición de enfermedad mental puesta de presente por el          demandante fue          descartada por el          juez de primera instancia, a la hora de negar la sustitución          de la reclusión carcelaria por enfermedad, debido a que no se          acreditó debidamente tal condición.  

            

21. Además, el          censor oculta que la condición de infractor primario sí          se tuvo en cuenta por los juzgadores, pero en el ámbito          legalmente          pertinente, pues la          ausencia de antecedentes penales fue considerada para dosificar la          pena en el primer cuarto.  

            

22. En consecuencia,          no habiéndose presentado los cargos en casación con          respeto de los requisitos mínimos para su estudio de fondo,          es innegable su indebida fundamentación, lo cual constituye          razón suficiente para inadmitir la demanda. Además, la          Sala no advierte la presencia de supuestos justificantes para          superar los defectos del libelo, con el propósito de          decidirlo de fondo.  

En mérito  de lo expuesto, la  Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia.  

RESUELVE  

Primero:  INADMITIR la  demanda de casación.  

Segundo:  ADVERTIR  que, de conformidad con lo dispuesto en el art. 184 inc. 2º de  la Ley 906 de 2004, contra la presente decisión procede el  mecanismo de insistencia, con atención de las reglas definidas  jurisprudencialmente por la Sala.  

Notifíquese  y Cúmplase.  

DIEGO  EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

MYRIAM  ÁVILA ROLDÁN  

GERARDO  BARBOSA CASTILLO  

FERNANDO  LEÓN BOLAÑOS PALACIOS  

GERSON  CHAVERRA CASTRO  

JORGE  HERNÁN DÍAZ SOTO  

LUIS  ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

HUGO  QUINTERO BERNATE  

CARLOS  ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Reiterado en CSJ SP16816-2014, rad. 43.959; CSJ SP11895-2015, rad.          44.618; CSJ SP4776-2018, rad. 51.100 y CSJ SP2675-2019, rad. 51.306,          entre otros.  

Calle          12 No. 7 – 65 Palacio de Justicia – Bogotá, Colombia.          

PBX:          (571) 562 20 00 Exts.1126 -1142 – 1143 – 1144 – 1145 Fax: 1125 –          1428          

www.cortesuprema.gov.co

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