STP7671-2021

2021 mayo

Asistente Jurídico Inteligente

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SALA DE  DECISIÓN DE TUTELAS  2  

HUGO QUINTERO  BERNATE  

Magistrado  Ponente  

STP7671-2021  

Radicación  116361  

(Aprobado  Acta No.103)  

Bogotá, D.  C., cuatro (4) de mayo de dos mil veintiuno (2021).  

VISTOS:  

Resuelve  la Sala la acción de tutela interpuesta por JOSÉ  GONZALO LÓPEZ GÓMEZ, a través de apoderada,  contra la Sala de Descongestión 4 de la Sala Laboral de la  Corte Suprema de Justicia.  Al  trámite fueron vinculadas las  partes e intervinientes dentro del proceso que promovió el  accionante, contra la Administradora Colombiana de Pensiones  -Colpensiones-.  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN:  

Del  escrito de tutela y las pruebas aportadas al trámite se extrae  que el señor JOSÉ GONZALO LÓPEZ GÓMEZ  presentó demanda ordinaria laboral contra Colpensiones, para  que se le reconociera y pagara la pensión de invalidez en  virtud de la condición más beneficiosa.  

Como  sustento de sus pretensiones, indicó que mediante  dictamen de la Junta Regional de Calificación de Invalidez se  le diagnosticó un 54,55% de pérdida de capacidad  laboral y contaba con más de 300 semanas para la época  de estructuración; que en la historia laboral faltaron semanas  por reportar por su empleador entre el 26 de junio de 1991 y el 31 de  diciembre de 1994, no obstante, cotizó de manera continua  desde el año 1976, tiempo que no se reflejó en su  historial.  

Con  base en la valoración precitada, solicitó el  reconocimiento de la prestación económica en virtud a  la invalidez configurada, sin que a ello accediera la administradora  de pensiones ante la ausencia de los requisitos previstos en la  normatividad.  

El  proceso le correspondió al Juzgado 6º Laboral del  Circuito de Medellín que, mediante decisión del 24 de  septiembre de 2010, declaró probada la excepción de  inexistencia del derecho y la obligación. La parte demandante  apeló la providencia.  

El  29 de junio de 2012, la Sala Laboral del Tribunal Superior de  Medellín confirmó la sentencia. Inconforme con lo  resuelto por el ad  quem, el  trabado en litigio recurrió en casación.  

El  14 de noviembre de 2018, la Sala de Descongestión 4 de la Sala  Laboral de la Corte Suprema de Justicia no casó el fallo de  segundo grado.  

A juicio del  promotor del resguardo, la decisión adoptada por la autoridad  cuestionada afecta sus derechos laborales, en tanto, en su concepto,  “Las  referidas decisiones son arbitrarias, pues, las autoridades  judiciales accionadas desconocieron los precedentes constitucionales,  en relación con la condición más beneficiosa y  el principio de favorabilidad en materia pensional, cuando se trata  de sujetos de especial protección constitucional, como es el  señor José Gonzalo López Gómez, porque,  contaba con más de 300 semanas cotizadas en toda su vida  laboral, por lo cual la norma aplicable es el Acuerdo 049 de 1990.  En ese orden de ideas, afirma que la providencia opugnada desconoce  el precedente jurisprudencial (sentencias de tutela de la Sala Civil  de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte Constitucional); se  apartó de las normas laborales que imponen determinar  la existencia de una relación laboral, así como la  imposición automática de la indemnización  moratoria y la liquidación.  De ahí la trasgresión de los derechos al debido  proceso, mínimo vital y seguridad jurídica al  configurarse un defecto procedimental (cambio de la jurisprudencia de  la sala permanente) y uno sustantivo (la accionada se apartó  de la normatividad vigente sin motivación alguna).  

Así  mismo, advirtió que es una persona de especial protección  al ser adulto mayor (68 años) y padecer múltiples  enfermedades que desde hace varios años le impiden laborar,  encontrándose desprovisto de lo mínimo para su  subsistencia.  

Como consecuencia  de lo anterior, el promotor de la acción busca se deje sin  efectos la sentencia proferida en sede de casación y se ordene  a la  autoridad en comento proferir una providencia acorde con sus  intereses, toda vez que no tuvo en cuenta el verdadero número  de semanas cotizadas antes de la estructuración de la  invalidez.  

TRÁMITE  DE LA ACCIÓN:  

Mediante  auto del 22 de abril de 2021, la Sala admitió la presente  solicitud de protección constitucional, negó la medida  provisional y corrió el traslado respectivo a las autoridades  accionadas y vinculadas.  

1.  La Administradora Colombiana de Pensiones explicó que en el  caso planteado operó la cosa juzgada, sin que medie asomo de  los requisitos de procedibilidad contra las providencias judiciales.  

Por  tal razón, solicitó se niegue la protección  invocada.  

2.  La Sala accionada se opuso a la prosperidad de la acción por  falta del requisito de inmediatez, toda vez que la decisión  atacada data del 14 de noviembre de 2018 y solo hasta abril de 2021  acude a la tutela, lo que torna improcedente el amparo.  

A  pesar de ello, adujo que si se analiza de fondo el asunto planteado,  tampoco está llamada a salir avante la pretensión del  actor, porque la determinación se ajustó al caso  concreto, a la normatividad vigente y consultó la  jurisprudencia de la sala especializada.  

3.  El Patrimonio Autónomo de Remanentes del Instituto de Seguros  Sociales en Liquidación -P.A.R.I.S.S.-, solicitó la  desvinculación del trámite en tanto que las funciones  de la entidad son ajenas a las peticiones plasmadas en la demanda.  

Los  demás involucrados guardaron silencio dentro del término  de traslado respectivo.  

CONSIDERACIONES  DE LA CORTE:  

1.  De  conformidad con lo previsto en el artículo 37 del Decreto 2591  de 1991, el numeral 7 del canon 2.2.3.1.2.1 del Decreto 1069 de 2015,  modificado por el art. 1º del Decreto 333 de 2021 y el art. 44  del  Reglamento General de la Corte Suprema de Justicia–, esta Sala  es competente para tramitar y decidir la acción de tutela, por  estar dirigida contra la Sala de Casación Laboral de la Corte  Suprema de Justicia.  

            

1. La          acción de tutela es un mecanismo judicial concebido por el          artículo 86 de la Constitución Política para la          protección inmediata de los derechos fundamentales, cuando          resulten amenazados o vulnerados por cualquier autoridad, o los          particulares en los casos allí establecidos.  

            

2. Cuando          esta acción se dirige contra decisiones o actuaciones          judiciales, es necesario, para su procedencia, que se cumplan los          requisitos de inmediatez y subsidiariedad, se acredite la existencia          de un perjuicio irremediable y se demuestre que la decisión o          actuación incurrió en una vía de hecho por          defecto orgánico, procedimental, fáctico, sustantivo,          de motivación, error inducido, desconocimiento del precedente          o violación directa de la Constitución (C-590/05 y          T-332/06).  

            

3. El          requisito de inmediatez exige que la acción se presente          dentro de un plazo razonable y proporcional, atendiendo las          circunstancias de cada caso, contado desde la fecha en la cual se          presentó la violación o la amenaza del derecho          fundamental, salvo que se presente alguna causa de justificación          en el ejercicio tardío del mecanismo de protección.  

En el presente  asunto, no se cumple esta exigencia, toda vez que el amparo  se dirige contra la providencia dictada en sede casacional el 14  de noviembre de 2018,  es decir, una decisión proferida hace 29 meses –contados  hasta la interposición de la queja respectiva-, tiempo que, en  principio, desborda  los parámetros de razonabilidad y proporcionalidad fijados por  la jurisprudencia, sin que las razones esbozadas en el libelo  justifiquen la tardanza para acudir al mecanismo excepcional.  

4. Con todo, el  promotor cuestiona el fallo del 14 de noviembre de 2018,  dictado por la  Sala  de Descongestión 4 de la Sala Laboral de esta Corte,  por incurrir  en una vía de hecho por defecto fáctico, por  valoración defectuosa del acervo probatorio, al desconocer que  reunía las semanas mínimas de cotización para  alcanzar el emolumento vitalicio, máxime si se tiene en cuenta  su actual condición de discapacidad por enfermedades crónicas  degenerativas.  

Esta  clase de error (fáctico)  se presenta cuando el funcionario judicial, i)  deja de valorar una prueba determinante para la resolución del  caso; ii)  supone pruebas inexistentes, o iii)  las valora con desapego de los dictados de la racionalidad.  

Así mismo,  se queja por la indebida aplicación de la ley y el  desconocimiento del precedente jurisprudencial, sin  embargo, la providencia que se pretende dejar sin efectos, esto es,  la sentencia SL5253-2018, obedece a la aplicación de la  normatividad y jurisprudencia laboral vigente.  

Revisado  el pronunciamiento censurado, se tiene que la Sala  accionada no casó la sentencia dictada el 29 de junio de 2012  por la Sala Laboral del Tribunal Superior de Medellín, con  apoyo en los siguientes fundamentos:  

i) Las partes  procesales admitieron como cierto que al afiliado se le dictaminó  una pérdida de la capacidad laboral de origen común del  54,55%, con fecha de estructuración del 29 de marzo de 2003;  

ii) Que para el  momento de la estructuración de la invalidez no era cotizante  activo; y,  

iii) Durante el  periodo comprendido entre el 29 de marzo de 2002 y el 29 de marzo de  2003, el señor López Gómez no realizó  ningún tipo de aporte al sistema de pensiones.  

Sobre la prueba  acusada, monto del tiempo aportado antes de la estructuración  de la invalidez, estimó que, conforme lo prevén los  artículos 38 y 39 de la Ley 100 de 1993 y la jurisprudencia en  la materia (CSJ SL3905-2018), permiten al juez laboral dar aplicación  a la condición más beneficiosa, cuando en su vigencia  se cumplan los supuestos de la norma anterior, que para el sub  judice, se  trataba del Acuerdo 049 de 1990.  

No obstante, el  demandante tampoco reunía las exigencias contenidas en dicha  normatividad, que para alcanzar el derecho a la pensión son:  a) acreditar 150 semanas de aportes dentro de los 6 años  precedentes al estado de invalidez; o, b) haber cotizado 300 semanas  en cualquier tiempo, exigencia que no superó el demandante,  tal y como lo dedujo el tribunal luego de consultar el historial  aportado por las partes, en  el que se refleja un total de 264,13  semanas; sin embargo, el problema jurídico planteado por el  recurrente versó en que no se tuvo en cuenta el tiempo que el  empleador dejó de cotizar en favor del trabajador.  

Al respecto  puntualizó la Sala que encontró probado en el proceso  lo siguiente:  

“En el  reporte de semanas (f.° 55 a 56), se tiene que el recurrente  cotizó los siguientes períodos:  

De lo anterior  se concluye que a 1 de abril de 1994 contaba con 264,13 semanas. Pero  a folio 13 se encuentra que Representaciones Bonnie n.° aportante  02016116906 presenta unos periodos en deuda, pero no como lo pretende  el señor López Gómez desde 01/01/1988 hasta  31/12/1994, sino los que expresamente fueron reconocidos por el ISS  en ese mismo documento, de la siguiente manera:  

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

1989-01-01                                                                                                                                                                                              

28                                                                  días                                                  

1989-11-23                                                                                                                                                                                              

14                                                                  días                                                  

1990-01-01                                                                                                                                                                                              

28                                                                  días                                                  

1991-01-01                                                                                                                                                                                              

35                                                                  días                                                  

1992-01-01                                                                                                                                                                                              

35                                                                  días                                                  

1993-01-01                                                                                                                                                                                              

28                                                                  días                                                  

1994-03-01                                                                                                                                                                                              

30                                                                  días                                                  

1994-12-31                                                                                                                                                                                              

30                                                                  días                                                                                                                                      

Para un total  de 258 días, equivalentes a 36,85 semanas en mora, y a 1 de  abril de 1994 corresponden a 228 días, para un total de 32,57  semanas.  

Y de conformidad  con la relación de los montos cotizados y los reportados en  mora por parte de la empresa “Representaciones Bonnie”,  admitió que debían sumarse acorde con la línea  jurisprudencial CSJ SL34202-2008, SL13128-2014, SL14172-2017 y  SL16415-2017 que así lo indica, pero a ello se llega solo si  se acompaña la mora con el actuar pasivo de la administradora  de pensiones en promover las acciones de cobro correspondientes  contra el patrono (CSJ SL 22 Jul. 2008, rad. 34270), situación  que acaeció.  

Acto seguido,  advirtió que encontró simultaneidad de aportes con  otros empleadores, motivo por el cual contabilizó una sola vez  los periodos comprendidos entre el 26 de enero de 1990 y 3 de mayo de  1991 y, entre el 3 de mayo de 1991 y el 26 de junio siguiente, porque  el trabajador estuvo al tiempo afiliado por parte del empleador  moroso y otros dos más.  

De lo anterior  concluyó:  

(…)  Así las cosas, a 1 de abril de 1994, contaba con un total de  296,71 equivalentes a 264,14 semanas aceptadas por la entidad y 32,57  semanas en mora de Representaciones Bonnie, no alcanzando a completar  las 300 semanas requeridas para ser beneficiario de la pensión  de invalidez en virtud del principio de la condición más  beneficiosa.  

Por eso, confirmó  la sentencia dictada por la Sala Laboral del Tribunal de Medellín,  que negó la prestación de invalidez.  

Para  la Corte, esta decisión no se ofrece arbitraria ni caprichosa,  ni violatoria del ordenamiento jurídico, pues se encuentra  precedida de un análisis serio y debidamente fundamentado,  soportado en los hechos probados, las disposiciones normativas y la  jurisprudencia aplicable al caso, cuyo contraste permite a esta  Colegiatura descartar la procedencia del amparo.  

Es de recordar,  una vez más, que las discrepancias que puedan presentarse en  torno a una determinada decisión que es desfavorable, no  habilitan la interposición de una acción de tutela,  porque este mecanismo excepcional no fue diseñado como una  instancia alternativa, sustitutiva ni adicional de los mecanismos  ordinarios de impugnación.  

Por  tanto, la sentencia censurada se torna intangible, y el juez de  tutela no puede, en virtud del principio de autonomía de la  función jurisdiccional (artículo 228 de la Carta  Política) que ampara sus actuaciones y decisiones, intervenir  para modificarlas, solo porque el  impugnante no la comparte, o tiene una comprensión diversa de  la del funcionario.  

5. Tampoco resulta  cierto que la autoridad demandada desconoció el precedente de  la sala permanente, como  viene de verse, en la decisión controvertida, la Sala de  Descongestión 4 de la Sala de Casación Laboral no  desconoció el precedente judicial, por el contrario, reiteró  la jurisprudencia de su propia especialidad, la cual tiene carácter  vinculante, obligatorio, y es un criterio propio de la autonomía  e independencia que gozan las autoridades judiciales en el ejercicio  de sus funciones.  

Se  trata, como se dejó visto, de una decisión debidamente  fundamentada, sustentada en argumentos razonables, que descartan que  sea producto de la arbitrariedad o el capricho, y que hayan,  consecuentemente, vulnerado o puesto en riesgo los derechos  fundamentales invocados por la parte actora.  

6. Finalmente,  en el presente caso no se acreditó la existencia de un  perjuicio irremediable que posibilite la intervención  anticipada del juez constitucional, ya que si bien  las personas de la tercera edad se encuentran en una situación  de debilidad e indefensión, por lo que requieren de una  protección constitucional reforzada, “esa  sola y única circunstancia no es suficiente para acreditar la  procedencia de la acción de tutela para resolver asuntos sobre  acreencias pensionales, por lo que se requiere la demostración  probatoria del daño causado al actor, materializado en la  vulneración de sus derechos fundamentales”  (Cfr. Corte Constitucional sentencia T-471 de 2017)  

Además,  “si  se alega como perjuicio irremediable la afectación del mínimo  vital, la Corte ha señalado que, si bien en casos  excepcionales es posible presumir su afectación, en general  quien alega una vulneración de este derecho como consecuencia  de la falta de pago de alguna acreencia laboral, debe acompañar  su afirmación de alguna prueba, al menos sumaria. Esta  Corporación ha reconocido que la informalidad de la acción  de tutela no exonera al actor de probar, aunque sea de manera  sumaria, los hechos en los que basa sus pretensiones.”  (Cfr.  CC Sentencia T – 236 de 2007). Adicional a ello, las actuales  condiciones económicas del peticionario derivan de los  resultados legales obtenidos en el proceso ordinario laboral por él  promovido, sin que se pueda enrostrar un menoscabo en razón a  las consecuencias propias del trámite judicial.  

Por tanto, se  niega el amparo invocado.  

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Decisión  de  Tutelas  2 de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por autoridad de la  Ley,  

RESUELVE:  

1. NEGAR  el  amparo promovido por JOSÉ GONZALO LÓPEZ GÓMEZ,  en  contra de la Sala de  Descongestión de la Sala Laboral de la Corte Suprema de  Justicia.  

2.        NOTIFICAR  esta  providencia de conformidad con el artículo 30 del Decreto 2591  de 1991.  

3.        De  no ser impugnada esta determinación, REMITIR  el  expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisión.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE.  

HUGO  QUINTERO BERNATE  

LUIS  ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

FABIO  OSPITIA GARÓN  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

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