STP1245-2020

2020

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP1245  – 2020  

Radicación  No. 108616  

(Aprobado  Acta No. 21)  

Bogotá  D.C., cuatro (04) de febrero de dos mil veinte (2020)  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por Julio  César Rodríguez Torres  contra el fallo de tutela proferido por la Sala Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá el 29 de noviembre de  2019,  que  negó por improcedente el amparo constitucional invocado contra  el  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad  por  la presunta vulneración de los derechos fundamentales al  debido proceso, igualdad y libertad.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio al Juzgado  Veintiocho de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Bogotá.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

JULIO CESAR  RODRÍGUEZ, interpone acción de tutela porque considera  que se le han vulnerado sus derechos fundamentales al debido proceso  y libertad, porque, el 16 de abril de 2013, fue condenado por el  Juzgado Primero Penal Especializado de Bogotá, y actualmente  la ejecución de la condena es conocida por el Juzgado 18 (sic)  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, autoridad, que  el 28 de febrero de 2019, negó su solicitud de concesión  de la libertad condicional, pese a que, desde su perspectiva reúne  todos los requisitos previstos para su concesión, y, bajo el  único argumento de que la conducta por la que fue condenado,  es catalogada como grave, providencia frente a la cual interpuso los  recursos de reposición y apelación.  

Informa  que el 27 de mayo pasado, el Juzgado Ejecutor, no repuso la decisión  cuestionada y, posteriormente para el 4 de julio siguiente, la  autoridad demandada confirmó la decisión que le niega  la libertad condicional, lo que considera, transgrede sus derechos  fundamentales, por vía de hecho, pues cuenta con los  requisitos previstos para su concesión de acuerdo con la Ley  1709 de 2014, solicitando concretamente, dejar sin efecto la decisión  del 11 de septiembre de los cursantes, a través de la cual se  niega su pedimento.  

EL  FALLO IMPUGNADO    

La  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  mediante decisión adoptada el 29 de noviembre del año  inmediatamente anterior, negó por improcedente el amparo  constitucional.  

Para  arribar a tal decisión, el juez colegiado constitucional de  primer grado sostuvo que las providencias que han resuelto de manera  adversa el pedimento de libertad condicional se encuentran previstas  de razonamientos coherentes, sin que posteriormente se hayan  configurado circunstancias nuevas tendientes a evidenciar la  obligación de realizar otro juicio valorativo en torno a la no  necesidad de tratamiento penitenciario intramural, ello en busca de  remover los discernimientos jurídicos ya expuestos en  anteriores oportunidades y, por tanto, la decisión adoptada  por las autoridades judiciales demandadas no comporta rasgos de  ilegalidad, antes bien, se ciñe al estricto cumplimiento del  artículo 30 de la Ley 1709 de 2014 que impone el deber legal  de analizar la conducta por la cual fue sancionado penalmente.  

LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte actora la impugnó  con la finalidad que sea recovada, para que en su lugar, se acceda al  amparo de los derechos invocados y, consecuencia, se ordene a las  autoridades judiciales demandadas a adoptar una nueva decisión  respecto de la concesión del subrogado penal de libertad  condicional, atendiendo la finalidad de la Ley 1709 de 2014.  

El recurso de  impugnación se fundamentó en los siguientes reproches:  

            

i. Falta          de notificación personal del auto admisorio de la demanda al          actor, como lo dicta la ley, lo que imposibilitó el ejercicio          de sus derechos, como lo es la adición de argumentos.  

            

ii. El fallo de          primera instancia es incongruente, comoquiera que no resolvió          de fondo el objeto de la acción, es decir, omitió          estudiar las pretensiones planteadas, concretamente, la vulneración          del derecho de igualdad.  

            

iii. La          autoridad de primera instancia desconoció la vía de          hecho en que incurrieron los funcionarios judiciales accionados, la          cual se configuró por el desconocimiento de la finalidad de          la Ley 1709 de 2014 – deshacinamiento          de los centros de reclusión -,          toda vez que ante el cumplimiento de los requisitos objetivos          previstos en la norma, no se deben valorar aquellos de carácter          subjetivo.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo previsto en el artículo 32 del Decreto          2591 de 1991, esta Sala es competente para resolver el recurso de          impugnación interpuesto por la parte accionante contra la          decisión proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior          del Distrito Judicial de Bogotá.  

            

2. Al          respecto, el problema jurídico que convoca a la Sala consiste          en determinar si frente a las providencias del 18 de febrero, 27 de          mayo, 4 de julio y 11 de septiembre de 2019,          por las que se ha negado la concesión del subrogado penal de          libertad condicional, se          configuran los requisitos de procedibilidad de la acción de          tutela contra decisiones judiciales y por tanto, debe revocarse el          fallo de tutela de primer grado para en su lugar concederse el          amparo constitucional invocado.  

            

3. Requisitos de          procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar                  decisiones judiciales, salvo que comporten vías de hecho, la                  acción es improcedente, porque su finalidad no es la de                  revivir oportunidades o momentos procesales culminados, reponer                  términos de ejecutoria que permitan la impugnación de                  las decisiones, y tampoco constituirse en el escenario donde puedan                  efectuarse valoraciones probatorias diferentes a la que realizó                  el juez de conocimiento, a quien corresponde hacer esa labor de                  acuerdo con la competencia que le asigna la ley.    

Si  así fuera,  ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de defensa de  derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a la  seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de                  procedibilidad que implican una carga para el accionante, tanto en                  su planteamiento como en su demostración, como lo ha                  expuesto la propia Corte Constitucional.2    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b.  Que hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y  extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona  afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un  perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c.  Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela  se hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado  a partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos  que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y  que hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata  de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales3          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin motivación,          que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de          explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus          decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación          reposa la legitimidad de su órbita funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado          [4].

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en  atención a la fuerza normativa de la cosa juzgada y al respeto  de la autonomía judicial, la acción consagrada en el  artículo 86 de la Constitución Nacional, cuando se  dirige a cuestionar una decisión judicial, tiene carácter  excepcional, y su prosperidad está atada a que se cumplan los  requisitos de procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que  quien acude a ella tiene la carga no sólo respecto de su  planteamiento, sino de su demostración.  

            

3. Análisis          del caso concreto  

                              

1. Cuestión                  preliminar    

                                                        

1. Conforme                          a los reparos vertidos por el opugnador en su escrito de alzada,                          se tiene que uno de ellos se encamina a plantear la declaratoria                          de la nulidad del presente trámite debido a la falta de                          notificación personal del auto admisorio de la demanda de                          tutela al promotor del amparo.              

                                                        

2. El                          modo o acto procesal de garantizar la activación del                          derecho de defensa en un proceso judicial y/o administrativo son                          las denominadas notificaciones, cuya finalidad se dirige a                          materializar el principio de publicidad de la función                          jurisdiccional previsto en el ordenamiento constitucional –                          art. 228 -, por tanto, la noción de notificación se                          refiere a “un                          acto procesal mediante el cual se hacen saber o se ponen en                          conocimiento de las partes o de terceros las decisiones adoptadas                          por los funcionarios respectivos, con las formalidades señaladas                          en las normas legales…Por                          efecto de dicho acto, sus destinatarios tienen la posibilidad de                          cumplir las decisiones que se les comunican o de impugnarlas en el                          caso de que estén en desacuerdo con ellas y ejercer su                          derecho de defensa. Por esta razón, el mismo constituye un                          elemento básico del debido proceso previsto en el Art. 29                          de la Constitución.”5              

                                                        

3. En                          lo que respecta a los actos de notificación que se surtan                          al interior del trámite de tutela, estos han sido reglados                          de forma expresa por la normas especiales que cobijan ese tipo de                          procedimiento, encontrando que el Decreto 2591 de 1991 en su                          artículo 3° consagra entre los principios del trámite                          constitucional en referencia “…se                          desarrollará con arreglo a los principios de publicidad”,                          por                          su parte, el artículo 16                          señala “las                          providencias que se dicten se notificarán a las partes o                          intervinientes, por el medio que el juez considere más                          expedito y eficaz”.              

Por  otra parte, el acto administrativo general reglamentario 306 de 1992  indica que “ARTÍCULO 5º- De  la notificación de las providencias a las partes. De  conformidad con el artículo 16 del Decreto 2591 de 1991 todas  las providencias que se dicten en el trámite de una acción  de tutela se deberán notificar a las partes o a los  intervinientes…El juez velará porque de acuerdo con las  circunstancias, el medio y la oportunidad de la notificación  aseguren la eficacia de la misma y la posibilidad de ejercer el  derecho de defensa.”, disposición  reiterada en el artículo 2.2.3.1.1.4. del Decreto 1069 de  2015.  

Por  consiguiente, refulge con claridad que las normas especiales que  reglamentan el trámite de la acción de tutela consagran  como principio fundante el de publicidad, el cual se alcanza o  materializa con el acto procesal de enteramiento de las providencias  judiciales proferidas al interior del proceso supra  legal,  sin embargo, en ningún momento consagran algún tipo de  forma específica de notificación, tan solo exige que la  comunicación sea expedita y eficaz, esto es, que sea rápida,  oportuna y que garantice al destinatario el conocimiento efectivo,  completo y fidedigno del contenido de la providencia, en aras de  salvaguardar el derecho al debido proceso de las partes que integran  el contradictorio (CC A – 065 de 2013).  

Bajo  ese marco jurídico, es notoria la importancia del acto de  notificación de las providencias judiciales a las partes e  intervinientes, pues con dicha comunicación se activan sus  herramientas jurídicas de acción y contradicción,  por tanto, ante la ausencia de tal acto judicial se incurre en una  irregularidad o yerro que afectará la validez de la actuación.                                                        

4. Así,                          en relación con el deber de notificar el auto de avóquese,                          proceder que tiene incidencia en la garantía consagrada en                          el artículo 29 Superior, el máximo tribunal de la                          jurisdicción constitucional ha señalado que:              

[…]  Según se infiere de las normas anteriores, las decisiones que  profiera el juez de tutela deben comunicarse al  accionante,  al demandado y a los terceros que pudieren verse afectados, con el  fin de que éstos tengan conocimiento sobre las mismas y puedan  impugnar las decisiones que allí se adopten. La jurisprudencia  de esta Corporación  ha expresado de manera reiterada que  la notificación no es un acto meramente formal, sino que “debe  surtirse en debida forma y de manera eficaz, es decir, con  independencia de la forma adoptada, materialmente debe garantizarse  que el acto se haga público, sea puesto en conocimiento del  interesado, con el fin de que no se viole el debido proceso”.  

   

Dentro  de las decisiones que deben notificarse en el curso del proceso de  tutela está el auto admisorio de la demanda,  notificación que es de suma importancia, pues es el mecanismo  procesal a partir del cual se efectúa la debida integración  del contradictorio. La Corte en varias oportunidades ha señalado  la necesidad de notificar al demandado la iniciación del  procedimiento que se origina con la presentación de una acción  de tutela en su contra, con el propósito de que pueda ejercer  su derecho de defensa y hacer uso de las garantías propias del  debido proceso, que le asisten en su calidad de sujeto pasivo de la  acción. (Énfasis ajeno a texto original) (CC A-123 de  2009).  

                                                        

5. Ahora                          bien, en lo que respecta a la aplicación de la figura                          jurídica de las nulidades procesales al interior de los                          trámites de tutela, debe advertirse que aquello se torna a                          todas luces procedente y necesario, toda vez que, a pesar de la                          naturaleza constitucional del escenario, el mismo no está                          exento de adolecer de vicios que puedan afectar su validez, que en                          muchas circunstancias pueden desembocar en el quebrantamiento de                          derechos fundamentales de las partes e intervinientes.              

Por  consiguiente, comoquiera que las normas especiales propias de la  acción constitucional de protección de derechos  fundamentales no regulan el tema de las nulidades procesales,  aquellas se deberán regir por los postulados legales previstos  en la legislación procesal civil, Código General del  Proceso, de conformidad con la remisión que efectúan  los artículos 2.2.3.1.1.3 del Decreto 1069 de 2015 y el  artículo 4º del Decreto 306.  

En ese orden de  ideas, el canon 133 del C.G.P. señaló que el proceso es  nulo en todo o en parte, solamente en los siguientes casos:  

[…]  8.  Cuando no se practica en legal forma la notificación del auto  admisorio de la demanda a personas determinadas, o el emplazamiento  de las demás personas aunque sean indeterminadas, que deban  ser citadas como partes, o de aquéllas que deban suceder en el  proceso a cualquiera de las partes, cuando la ley así lo  ordena, o no se cita en debida forma al Ministerio Público o a  cualquier otra persona o entidad que de acuerdo con la ley debió  ser citado.  

Del  anterior precepto normativo, con claridad se advierte que la  irregularidad aquí consagrada cobija no solo al extremo  pasivo, como anteriormente lo regulaba el numeral 8 del artículo  140 del C.P.C.6,  sino que se extiende a todas las personas que tienen un interés  legítimo en el asunto, dentro de las que hace parte el  accionante, en tratándose de acciones de tutela.  

Como  complemento de lo precedente, se tiene que el régimen de  nulidades procesales también se encuentra sujeto a una serie  de principios que en caso de no ser satisfechos evitan la  invalidación de la actuación, estos son, la  especificidad, protección, convalidación y  trascendencia, último cuya teleología se encamina a que  «[…]el  defecto  procesal menoscabe  irremediablemente  los derechos de los sujetos procesales, por atentar contra sus  garantías o suprimirlas  (núm°  4, art. 144 del C.P.C, hoy núm.  4°, art. 136 del C.G.P.).»  (CSJ SC3653-2019, 10 de sep. 2019).  

                                                        

6. Conforme                          los derroteros jurídicos traídos a colación,                          descendiendo al caso objeto de estudio, en efecto, al revisar el                          expediente se demostró que la autoridad judicial de primera                          instancia incurrió en un yerro de orden procesal al no                          haber notificado al accionante el auto del 8 de noviembre de 2019,                          por el cual avocó el conocimiento del resguardo                          constitucional de la referencia, desconociendo de este modo los                          postulados legales, sin embargo, a criterio de esta Sala, tal                          incorrección resulta ser intrascendente, puesto que en                          manera alguna afectó de manera real o material el derecho                          al debido proceso del promotor de la súplica, antes bien,                          el ejercicio de las prerrogativas que le asisten dentro de este                          escenario son garantizadas con el conocimiento de la alzada                          propuesta, mecanismo a través del cual podía                          adicionar los argumentos, no hechos, que soportan su tesis de                          vulneración y, además de ello, en caso de                          considerarlo necesario, solicitar al juez de segunda otros                          elementos de prueba, conforme lo prevé el artículo                          32 del Decreto 2591 de 19917,                          lo cual no hizo, así que la trasgresión denunciada                          por el actor sólo se erigen como circunstancias hipotéticas                          e inciertas.              

Bajo  tales postulados, la Sala no  accede al reparo de invalidez formulado por el impugnante contra el  fallo de primera instancia y, en consecuencia, se procederá al  estudio de los reproches sustanciales.  

                              

2. De las                  providencias que negaron la concesión del subrogado penal de                  libertad condicional    

                                                        

1. En                          el presente caso se encuentra que el accionante censura los autos                          del 18 de febrero, 27 de mayo, 4 de julio y 11 de septiembre de                          2019 proferidos por las autoridades judiciales accionadas,                          mediante los cuales han negado el otorgamiento del subrogado penal                          de libertad condicional, al considerar que han desconocido la                          finalidad que inspiró la promulgación de la Ley 1709                          de 2014, toda vez que, en su sentir, ante                          el cumplimiento de los requisitos objetivos previstos en la norma,                          no se deben valorar aquellos de carácter subjetivo.              

                                                        

2. En                          lo atinente a las exigencias generales de procedibilidad de la                          acción de tutela para el cuestionamiento de providencias                          judiciales, la                          Sala no encuentra mayor reparo en declarar la satisfacción                          de los parámetros reseñados frente a los proveídos                          cuestionados, toda vez que no                          existe ningún otro medio ordinario o extraordinario de                          defensa judicial en cabeza de la parte accionante para demandar la                          protección de sus garantías fundamentales.              

                                                        

3. Para                          efectos de estudio del tema objeto de debate, resulta                          indispensable traer a colación el contenido de la                          providencia judicial proferida el 4 de julio de 2019, en sede de                          segunda instancia, por el Juzgado                          Primero Penal del Circuito Especializado de Bogotá, por                          la que se negó el subrogado penal de libertad condicional                          peticionado, bajo los siguientes argumentos:              

[…]  Por ello, en el momento de proferir la sentencia, este despacho  ponderó frente a la gravedad del comportamiento desplegado por  el ciudadano RODRÍGUEZ TORRES, que era un delito de carácter  grave pues privilegio el interés personal sobre los bienes  jurídicos colectivos como la salud pública y los demás  intereses que se encuentran atacados por razón del tráfico  y consumo de sustancias estupefacientes.  

Estas  consideraciones, prohijadas también por el despacho ejecutor  de la sanción, no han sido hasta el presente momento  revaluadas y mantienen total vigencia, estimándose que la  conducta del encartado reviste graves connotaciones, pronosticando  por tanto la necesidad que la sanción cumpla en el caso de  este ciudadano todas las finalidades para las cuales fue impuesta.  

[…]  sino que además de ello no hay elementos de juicio que  permitan efectuar una ponderación diferente a la efectuada por  este despacho al momento de impartir la sentencia de condena…por  lo cual, hasta tanto no surjan elementos diferentes y de mayor peso  específico para modificar este criterio, la única  posibilidad con que cuenta dicho implicado es cumplir la sentencia  que le fue irrogada.  

Cabe  agregar que, en las providencias del 18 de febrero y 27 de mayo del  2019, proferidas en primera instancia, las cuales conforman una  unidad jurídica con el pronunciamiento que desató el  recurso de apelación, los juzgadores aparte de declarar el  cumplimiento del requisito objetivo previsto en la norma, verificaron  el desempeño y comportamiento del accionante durante su vida  en reclusión, la cual fue calificada como ejemplar y buena, a  tal punto que obtuvo resolución favorable para el subrogado  reclamado.  

                                                        

4. Así                          las cosas, debe la Corte concluir que la decisión de negar                          la concesión del subrogado penal en comento estuvo                          precedida del análisis serio de la controversia planteada y                          de la aplicación de las normas pertinentes, en tanto, las                          autoridades judiciales accionadas sí examinaron la                          situación actual del demandante respecto del tratamiento                          penitenciario, conforme al informe favorable de su conducta                          emitido por el establecimiento carcelario, el juicio de valor                          entre el tratamiento de resocialización y la valoración                          de la conducta desplegada por el demandante, la cual se fundamentó                          en las circunstancias fácticas, elementos y consecuencias                          jurídicas que cimentaron la sentencia condenatoria,                          derivándose de tal apreciación valorativa la                          necesidad que el condenado continúe privado de la libertad,                          dada las particularidades en que se desarrolló la conducta                          penal objeto de juzgamiento.              

Por  consiguiente, refulge  con nitidez que las determinaciones judiciales con las cuales se negó  la concesión del subrogado penal de libertad condicional, se  ajustaron y cimentaron en los cánones legales y  constitucionales que la regulan, esto es, el artículo 64 del  C.P. con la modificación introducida por el artículo 30  de la Ley 1709 de 2004, precepto normativo que fue sometido a control  de constitucionalidad ante la Corte Constitucional, que en sentencia  C-757 de 2014, luego de analizar, confrontar y ponderar el contenido  del precitado artículo 30 con el orden jurídico legal y  constitucional interno, concluyó que  la normatividad en cita,  es exequible a la luz de los principios del non  bis in ídem,  juez natural (C.P. art. 29) y de la separación de poderes  (C.P. art. 113). Además, tampoco desconoce la prevalencia de  los tratados de derechos humanos en el orden interno.  

Sin  embargo, dado que el texto resultante podría implicar la  vulneración del principio de legalidad, debido a que el  legislador asignó a los jueces de ejecución de penas el  deber de decidir sobre la libertad condicional con base en la  conducta punible, pero sin dar «los  parámetros para ello»,  tal como aduce el accionante, esa Corporación condicionó  la interpretación de dicha disposición en concordancia  con lo ordenado en la sentencia C-194  de 2005, es decir, para  conceder o negar el subrogado referido se debe tener en cuenta todas  las circunstancias, elementos y consideraciones hechas por el juez  penal en la sentencia condenatoria, sean estas favorables o  desfavorables al condenado y, por tal razón, el  juez vigilante de la pena no solo debe verificar el cumplimiento de  los requisitos previstos en los numerales 1 a 3 del artículo  30 de la Ley 1709 de  2014 que modificó el art. 64 del Código Penal, sino que  para abordar dicho análisis debe previamente valorar la  conducta punible acorde a las directrices interpretativas impartidas  en la sentencia de constitucionalidad reseñada, contrario  parece entenderlo el accionante.  

                                                        

5. Por                          otra parte, en lo que concierne al auto adiado 11 de septiembre de                          2019, por el cual se dispuso estarse a lo decidido en las                          providencias previamente analizadas, por nueva solicitud de                          concesión de libertad condicional bajo los mismos                          fundamentos ya estudiados, resulta                          pertinente recordar que esta Corporación ha enfatizado que                          es deber del juez de ejecución de penas y medidas de                          seguridad atenerse a lo antes resuelto en cuestiones previamente                          examinadas, pues «no                          es viable debatir reiteradamente asuntos jurídicamente                          consolidados, en particular cuando sobre las temáticas                          decididas, se insiste sin introducir variante alguna, casos en los                          cuales habrá de sujetarse a lo dispuesto en aplicación                          de los  principios de economía                          procesal, eficiencia y cosa juzgada,                          puesto que, de lo contrario, podrían controvertirse                          perennemente los asuntos judiciales, lo cual implicaría no                          solamente una limitación injustificada de la seguridad                          jurídica sino un desgaste inoficioso de la administración                          de  justicia»                          (CSJ STP. 15 Jul. de                          2008. Rad. 37488)                          (resaltado fuera de texto).              

Del  panorama anterior, esta Sala no advierte incorrección o  dislate alguno, pues  de las pruebas allegadas al expediente se advierte que el accionante  simplemente reiteró ante la precitada autoridad su petición  de libertad condicional bajo la misma premisa ya decidida, sin aducir  nuevos elementos de juicio o circunstancias tendientes a modificar el  fundamento de las decisiones del 18  de febrero, 27 de mayo y 4 de julio de 2019,  como si ese asunto pudiera continuar debatiéndolo  indefinidamente sin consideración alguna a la fuerza  ejecutoria de las providencias por la cual previamente fue resuelta  la cuestión.  

                                                        

6. Por                          último, en lo que corresponde a la vulneración del                          derecho de igualdad, dicho cargo debe ser desestimado al no                          haberse acreditado su configuración, toda vez que el                          pronunciamiento judicial que usa el accionante para sustentar la                          trasgresión, auto del 13 de septiembre de 2019 proferido                          por el Juzgado Segundo Penal del Circuito con Función de                          Conocimiento de Soacha, fue i) emitido con posterioridad a las                          decisiones aquí confutadas y, ii) por una autoridad del                          mismo rango judicial, razones suficientes para concluir que tal                          determinación no puede fungir como precedente y menos para                          pregonar un trato desigual injustificado.              

                                                        

7. Como                          colofón de lo expuesto, en el presente asunto no se                          demostró la configuración de alguno de los defectos                          que estructuran la vía de hecho, por cuanto en las                          decisiones judiciales, no se avizoraron ni la ausencia de                          motivación ni mucho menos la presencia de argumentos                          caprichosos, arbitrarios o irracionales que reclamen la                          intervención urgente y excepcional del juez constitucional,                          en procura de conjurar los agravios inferidos a los derechos                          fundamentales de la parte activa, máxime cuando lo que se                          observa es que la                          solicitud de amparo se sustenta en la discrepancia de criterios                          del accionante y de los funcionarios decisores, a tal punto que                          incluye argumentos de dialéctica jurídica para                          demostrar la disconformidad con lo decidido y, por tanto, la                          simple discrepancia o desacuerdo con el contenido de una decisión                          no habilita la interposición de la acción de tutela,                          porque este mecanismo excepcional no fue diseñado como una                          instancia adicional o alternativa.              

Sin  más consideraciones, ante la ausencia de vulneración o  amenaza de garantías fundamentales del actor, la  Sala confirmará  el fallo de primera instancia.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONFIRMAR  la sentencia proferida el  29 de noviembre de 2019  por la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  por las razones  expuestas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

3º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folio          43, cuaderno de primera instancia.  

2          Cfr. Corte          Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de 2006.  

3          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

4          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

5          Sentencia          C- 783 de 2004.  

6          8. Cuando          no se practica en legal forma la notificación al demandado o          a su representante, o al apoderado de aquél o de éste,          según el caso, del auto que admite la demanda o del          mandamiento ejecutivo, o su corrección o adición.  

7          […]El          juez, de oficio o a petición de parte, podrá solicitar          informes y ordenar la práctica de pruebas y proferirá          el fallo dentro de los 20 días siguientes a la recepción          del expediente…  

      

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