STP6504-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ FRANCISCO  ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado Ponente  

STP6504-2019  

Radicación n.°  104507  

Acta n. ° 122  

Bogotá  D.C., veintiuno (21) de mayo de dos mil diecinueve (2019)  

VISTOS  

Resuelve  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,  Sala de Decisión de Tutelas, la acción interpuesta por  Álvaro Guillermo Fajardo Apráez, en su condición  de Procurador 30 Judicial I para el apoyo a las víctimas de la  ciudad de Cali, contra la Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Cali, Juzgado Veintiuno Penal del Circuito,  Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad y  Fiscalía 135 Seccional, autoridades judiciales unipersonales  que pertenecen de igual manera al Distrito Judicial de Cali, por la  presunta vulneración de los derechos fundamentales al debido  proceso, presunción de inocencia, libertad y dignidad humana  de titularidad del ciudadano Andrés Felipe Reyes.  

Fueron  vinculados como terceros con interés legítimo en el  asunto la institución FORJAR, Fundación Hogar Nuestro  Señor de los Milagros y a las autoridades, partes e  intervinientes en el proceso penal de radicado 760016000193201080981.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS DE LA  ACCIÓN  

La parte  accionante solicita la tutela de los derechos fundamentales al debido  proceso, presunción de inocencia, libertad y dignidad humana  cuyo titular es Andrés Felipe Reyes.  

A partir  de la solicitud de amparo y de los soportes allegados por la parte  accionante, se extraen los siguientes hechos:  

            

1. Informó          el libelista que en su calidad de Procurador 30 Judicial I con sede          en la ciudad de Cali, fue asignado mediante Resolución No.          360 de 2018 para actuar ante el Juzgado Primero de Ejecución          de Penas de la misma ciudad y, debido          a ello, le correspondió el conocimiento del proceso penal de          radicado No. 760016000193201080981 adelantado contra Andrés          Felipe Reyes.  

            

2. Informó          el actor que el ciudadano en cita fue condenado por el delito de          tráfico, fabricación o porte de estupefacientes a una          pena de prisión de 64 meses, al demostrarse su          responsabilidad penal, por el Juzgado Veintiuno Penal del          Circuito de la capital del departamento de Valle          mediante sentencia adiada 2 de marzo de 2015, la cual fue confirmada          por el Tribunal accionado el 5 de mayo de la misma anualidad.  

            

3. Relató          el quejoso constitucional que debido a lo anterior, para surtir la          fase de ejecución de la sanción penal, el 10 de agosto          de 2015 se le asignó por reparto al Juzgado Primero de          Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Cali.  

            

4. Expuso el promotor          de la súplica que el 1º de marzo de 2019 se efectúo          la captura de Andrés Felipe Reyes, a causa de la sentencia          condenatoria reseñada, motivo por el cual, fue puesto a          disposición del juzgado ejecutor en mención.          Actualmente se encuentra recluido en el Establecimiento          Penitenciario y Carcelario de Jamundí – COJAM -.  

            

5. Indicó el          funcionario público accionante que durante el periodo          comprendido entre el 19 de noviembre de 2010 a 1º de marzo de          2019 – fecha de la captura – Andrés Felipe Reyes          padeció de una crisis de salud, a consecuencia del consumo de          sustancias estupefacientes como la marihuana y heroína.  

            

6. No obstante lo          expuesto, apuntó que la persona prenombrada, desde la época          del juicio y la sentencia – 2014 y 2015 -, se sometió a          varios tratamientos de rehabilitación, obteniéndose          resultados positivos y, por ello, la estancia en un reclusorio no          brinda las condiciones necesarias para su proceso de recuperación.  

            

7. Bajo          ese marco fáctico, la parte accionante pretende la          prosperidad del amparo constitucional, sin esgrimir de forma puntual          pretensión sustancial, tan solo i) peticionó que la          acción tuitiva se conceda con efectos transitorios y, ii)          advirtió que la vulneración reclamada proviene de las          autoridades judiciales accionadas.  

RESPUESTA  DE LAS AUTORIDADES ACCIONADAS Y VINCULADAS  

            

1. Juzgado Dieciséis Penal Municipal con          Función de Control de Garantías de Cali1.          El secretario de dicha agencia judicial peticionó su          desvinculación del presente constitucional, toda vez que no          vulneró derecho fundamental alguno de la parte accionante.  

Informó el  empleado judicial que en audiencia preliminar adelantada el 20 de  noviembre de 2010, se legalizó la captura de Andrés  Felipe Reyes, se le imputaron cargos por el delito de tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes, se ordenó la  libertad inmediata del procesado tras no haberse impuesto medida de  aseguramiento, decisiones que no fueron objeto de recurso.  

Finalmente, en relación  con las pretensiones elevadas por la parte actora, expuso que no se  cumplen con los requisitos de inmediatez y subsidiariedad, razón  por la cual la decisión debe ser de carácter  improcedente.  

            

2. Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito          Judicial de Cali2.          En ejercicio del derecho de contradicción y defensa que          le asiste al interior del presente trámite constitucional, la          magistrada Mónica Calderón Cruz solicitó que la          acción tuitiva sea declarada improcedente, por cuanto no se          cumple el requisito de subsidiariedad que impone toda tutela          interpuesta contra providencia judicial, dado que el ordenamiento          jurídico penal consagra la acción de revisión          para adelantar el correspondiente cambio de la jurisprudencia en          la dogmática de estructura del reato tráfico,          fabricación o porte de estupefacientes, siendo para ello          necesario adelantar un estudio probatorio que no corresponde al          campo constitucional.  

            

3. Centro de Servicios Judiciales para los          Juzgados Penales Municipales y Circuitos de Cali3.          El Juez Coordinador resaltó que la dependencia a la cual          representa solo realiza trámites administrativos, las cuales          se extienden hasta que las diligencias son remitidas a los Jueces de          Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, motivo por el          cual, en manera alguna han trasgredido los derechos fundamentales          del ciudadano Andrés Felipe Reyes.  

            

4. Juzgado Primero de Ejecución de Penas          y Medidas de Seguridad4.          El funcionario judicial titular de dicho despacho judicial          informó que mediante auto de sustanciación adiado 10          de abril de 2019 dispuso solicitar al Instituto Nacional de Medicina          Legal – Seccional Cali – para el adelantamiento de          valoración por psiquiatría forense a Andrés          Felipe Reyes, la cual se llevará a cabo el 18 de junio de          2019, en aras de resolver la petición de solicitud de prisión          domiciliaria elevada por la defensa técnica del prenombrado y          el Procurador que acciona.  

            

5. Las demás partes e          intervinientes dentro del presente trámite constitucional,          guardaron silencio.  

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo previsto en el artículo 37 del Decreto          2591 de 1991, los numerales 5 y 11 del          artículo del artículo 2.2.3.1.2.1 del Decreto 1069 de          2015, modificado por el artículo 1 del Decreto 1983 de 2017,          esta Sala es competente para resolver la          acción de tutela interpuesta por álvaro          Guillermo Fajardo Apráez, en su condición de          Procurador 30 Judicial I para el apoyo a las víctimas de la          ciudad de Cali, contra la Sala Penal del Tribunal Superior del          Distrito Judicial de Cali, Juzgado Veintiuno Penal del Circuito,          Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad          y Fiscalía 135 Seccional, autoridades judiciales          unipersonales que pertenecen de igual manera al Distrito Judicial de          Cali, por ser el superior funcional del órgano          judicial colegiado.  

            

2. El problema jurídico que          convoca a la Sala consiste en establecer si en relación con          las providencias judiciales de fecha 2 de marzo y 5 de mayo de 2015          proferidas por el Juzgado Veintiuno Penal del Circuito y la Sala          Penal del Tribunal Superior pertenecientes al Distrito Judicial de          Cali, se configuran los requisitos de procedibilidad de la acción          de tutela contra providencias judiciales y, en consecuencia, es          procedente conceder el amparo invocado.  

Requisitos de  procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones  judiciales.  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar decisiones judiciales, salvo que comporten                  vías de hecho, la acción es improcedente, porque su                  finalidad no es la de revivir oportunidades o momentos procesales                  culminados, reponer términos de ejecutoria que permitan la                  impugnación de las decisiones, y tampoco constituirse en el                  escenario donde puedan efectuarse valoraciones probatorias                  diferentes a la que realizó el juez de conocimiento, a quien                  corresponde hacer esa labor de acuerdo con la competencia que le                  asigna la ley.    

Si  así fuera, ha dicho la Corte, el recurso de amparo,  instrumento de defensa de derechos fundamentales, trocaría en  medio adverso a la seguridad jurídica y a la estabilidad  social. Por estas razones el juez de tutela debe respetar las  competencias regladas atribuidas a otras autoridades, sin afectar su  autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de procedibilidad que implican una                  carga para el accionante, tanto en su planteamiento como en su                  demostración, como lo ha expuesto la propia Corte                  Constitucional (CC C -590 de 2005                  y T-332 de 2006).    

Por este  motivo, y como ha sido desarrollado por la jurisprudencia  constitucional, la acción de tutela contra providencias  judiciales exige:  

a. Que la  cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia  constitucional.  

b.  Que hayan sido agotados todos los medios  -ordinarios y extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la  persona afectada, salvo que se trate de evitar la consumación  de un perjuicio iusfundamental irremediable.  

c.  Que se cumpla el requisito de la  inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere interpuesto en un  término razonable y proporcionado a partir del hecho que  originó la vulneración.  

d. Cuando  se trate de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la  misma tiene un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se  impugna y que atañe a los derechos fundamentales del  accionante.  

e.  Que el accionante identifique de manera  razonable tanto los hechos que generaron la vulneración como  los derechos vulnerados y que hubiere alegado tal vulneración  en el proceso judicial, siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que la decisión judicial contra la  cual se formula la acción de tutela no se corresponda con  sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590 de 2005, luego en las  decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006, reforzando lo dicho en la  primera de las mencionadas providencias, en el sentido que, cuando se  trata de acciones de tutela contra  providencias judiciales, las mismas solo pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto  de las exigencias específicas, como fue recogido en la  sentencia C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación  se relacionan:  

a.        Defecto orgánico,  que se presenta cuando el funcionario judicial que profirió la  providencia impugnada carece absolutamente de competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide          con base en normas inexistentes o inconstitucionales o que presentan          una evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y          la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin motivación,          que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de          explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus          decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación          reposa la legitimidad de su órbita funcional.

7. Desconocimiento del precedente, hipótesis          que se presenta, por ejemplo, cuando la Corte Constitucional          establece el alcance de un derecho fundamental y el juez ordinario          aplica una ley limitando sustancialmente dicho alcance. En estos          casos la tutela procede como mecanismo para garantizar la eficacia          jurídica del contenido constitucionalmente vinculante del          derecho fundamental vulnerado.

8. Violación directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en atención a la fuerza  normativa de la cosa juzgada y al respeto de la autonomía  judicial, la acción consagrada en el artículo 86 de la  Constitución Nacional, cuando se dirige a cuestionar una  decisión judicial, tiene carácter excepcional, y su  prosperidad está atada a que se cumplan los requisitos de  procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que quien acude a  ella tiene la carga no sólo respecto de su planteamiento, sino  de su demostración.  

Análisis  del caso concreto.  

            

1. Como          primera acotación jurídica, deviene pertinente, dada          la calidad en que actúa el accionante, referirse a que el          requisito procesal general de la legitimación en la causa por          activa se encuentra satisfecho, debiendo reiterarse que          los agentes del Ministerio Público están legitimados          para interponer acciones de tutela encaminadas a la protección          del derecho al debido proceso dentro del proceso penal de tendencia          acusatoria (Cfr.          CC T-293 de 2013), prerrogativa iusfundamental cuyo núcleo          cobija el debate probatorio que se surta al interior de la actuación          punitiva.  

            

2. Conforme          los términos expuestos en el líbelo tutelar por el          representante del Ministerio Público, en el presente caso se          encuentra que la censura constitucional propuesta se dirige          principalmente contra las providencias judiciales de fecha 2          de marzo y 5 de mayo de 2015 proferidas por el Juzgado Veintiuno          Penal del Circuito y la Sala Penal del Tribunal Superior          pertenecientes al Distrito Judicial de Cali, en su orden, dado          que tales pronunciamientos judiciales adolecen del defecto fáctico,          por cuanto las autoridades judiciales en mención al momento          de proferir condena penal dieron por probado, sin contar con medios          de prueba, el elemento subjetivo de la tipicidad de la conducta          punible de tráfico, fabricación o porte de          estupefacientes, esto es, que la sustancia incautada tenía un          fin distinto al consumo, circunstancia que desatiende el actual          criterio adoptado por la Sala de Casación Penal de la Corte          Suprema de Justicia.  

De igual  manera, se observa que el Procurador Judicial accionante se duele que  la pena privativa de la libertad impuesta en contra de Andrés  Felipe Reyes resulta incompatible con su estado actual de salud, toda  vez que entorpece el proceso de rehabilitación al que se  encuentra sometido por su adicción a sustancias  estupefacientes.  

            

3. En el caso bajo examen, a partir del marco          jurídico presentado y la revisión de las pruebas          obrantes en el plenario, en aras de          verificar los requisitos generales de procedibilidad de la acción          de tutela, la Sala abordará el estudio de los parámetros          referidos a i) «que la          tutela se hubiere interpuesto en un término razonable y          proporcionado a partir del hecho que originó la vulneración»          y, ii) «que hayan sido          agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa          judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de          evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental          irremediable», por cuanto sobre          los demás pautas reseñadas no se advierte          incumplimiento alguno, siendo estas las razones de la premisa          conclusiva aquí vertida.  

                              

1. Del principio de inmediatez.    

                                                        

1. Respecto al tema aquí tratado, el                          promotor de la súplica constitucional aseveró que la                          acción constitucional es oportuna, toda vez que conoció                          del presupuesto fáctico trasgresor i) al momento de ser                          asignado como procurador ante el Juzgado Primero de                          Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Cali, por                          tener acceso a los pormenores de la condena penal y, ii) a la                          reciente captura de Andrés Felipe Reyes.              

                                                        

2. En lo atinente al principio                          de inmediatez que rige la acción de tutela formulada contra                          decisiones judiciales, la Corte Constitucional mediante la                          sentencia T-328 de 2010 determinó que el plazo razonable se                          determina a partir de las particularidades de cada caso, de manera                          que «En algunos                          casos, seis (6) meses podrían resultar suficientes para                          declarar la tutela improcedente; pero, en otros eventos, un                          término de 2 años se podría considerar                          razonable para ejercer la acción de tutela…».              

Como fue  recordado por esta Sala mediante la decisión STP366-2019  emitida el pasado 22 de enero de 2019 dentro del radicado 102200, la  jurisprudencia ha trazado unas reglas para determinar si la acción  de tutela presentada cumple con el requisito de inmediatez, las  cuales fueron recogidas por la Corte Constitucional mediante la  sentencia T-243 de 2008:  

Ahora bien, ¿cuáles factores deben ser tenidos en  cuenta para determinar la razonabilidad del lapso? La Corte ha  establecido, cuando menos, cuatro de ellos: (i) si existe un motivo  válido para la inactividad de los accionantes; (ii) si la  inactividad justificada vulnera el núcleo esencial de los  derechos de terceros afectados con la decisión; (iii) si  existe un nexo causal entre el ejercicio tardío de la acción  y la vulneración de los derechos fundamentales del interesado;  (iv) si el fundamento de la acción de tutela surgió  después de acaecida la actuación violatoria de los  derechos fundamentales, de cualquier forma en un plazo no muy alejado  de la fecha de interposición.  

De igual modo, la Corte Constitucional en  sentencia T– 622 de 2016 adicionó a la postura jurídica  sobre el principio de inmediatez que la acción de tutela  resulta admisible, aún el paso considerado de tiempo entre su  interposición y el presupuesto fáctico trasgresor,  siempre que i) la vulneración o amenaza a los derechos  fundamentales sea permanente en el tiempo y, ii) se establezca que  «la  especial situación de aquella persona a quien se le han  vulnerado sus derechos fundamentales, convierte en desproporcionado  el hecho de adjudicarle la carga de acudir a un juez; por ejemplo el  estado de indefensión, interdicción, abandono, minoría  de edad, incapacidad física, entre otros”.  

                                                        

3. Tras efectuar el análisis del dossier,                          en el presente caso, a partir de las pruebas recaudadas se                          evidencia que las providencias judiciales aquí                          cuestionadas, se profirieron el 2 de marzo y 5 de mayo de 2015,                          entre tanto, la acción de tutela fue impetrada el 6 de mayo                          de la presente anualidad5,                          por tanto, pasaron más de cuatro años, lo que                          permite colegir que objetivamente transcurrió un lapso muy                          extenso y, por ello, se entienda la carencia de urgencia de                          conjurar la presunta violación acusada.              

Ahora  bien, comoquiera que el paso objetivo del tiempo no se erige como  causal automática de improcedencia, en tanto que existan  criterios que constituyan causas razonables para justificar la  actividad tardía del accionante.  

Así  las cosas, en el caso bajo examen se tiene que i) el conocimiento  efectivo de los pormenores del caso fueron adquiridos por el  funcionario actor una vez fue designado como agente del Ministerio  Público ante el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y  Medidas de Seguridad, lo cual se materializó mediante  resolución No. 360 del 1º de noviembre de 20186,  circunstancia de la cual se infiere la imposibilidad del procurador  accionante de acudir de manera más temprana al mecanismo de  protección de derechos fundamentales, por carecer de  legitimidad procesal ante el juzgado ejecutor para verificar el  expediente y lograr así conocer el presupuesto fáctico  trasgresor que denuncia y, ii) Según epicrisis médica  de Andrés Felipe Reyes, se observa que para la fecha de la  emisión de las providencias judiciales debatidas en este  estadio procesal constitucional, esta persona se encontraba sometido  a proceso de rehabilitación por dependencia en el consumo de  múltiples sustancias psicoactivas7,  circunstancia que lo enmarca dentro de la categoría de una  persona de especial protección por su estado de debilidad  física conforme lo señala la historia clínica.  

Bajo ese  contexto, la Sala advierte que la presente censura constitucional  resulta oportuna, dado que encuentra la configuración de  razones justificantes que impidieron acudir de manera pronta a la  acción de tutela – contado a partir de las  fechas de proferimiento de las providencias judiciales confutadas  -, pues la constatación o conocimiento de la supuesta  afectación a derechos fundamentales por parte de quien acciona  se efectivizó al momento de ejercer sus funciones ante el juez  que vigila la sanción penal de Andrés Felipe Reyes y,  además, dado el estado de salud del titular de los derechos  fundamentales que se invocan en la presente contienda supra legal,  por consiguiente, al conjugar las circunstancias anotadas es que se  puede colegir la imposibilidad en la que se encontraba el accionante  para acudir con antelación al medio de control de protección  de derechos fundamentales.  

                              

2. Del principio de                  subsidiariedad.    

                                                        

1. En relación con este                          punto, conforme a la literalidad del inciso 4º                          del artículo 86 constitucional, la acción de tutela                          comporta un carácter subsidiario o residual consistente en                          que “Esta                          acción solo procederá cuando el afectado no disponga                          de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice                          como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio                          irremediable.”, por tanto, en                          caso de no satisfacerse tal parámetro de procedibilidad la                          acción tuitiva se torna improcedente al tenor de lo                          previsto en el numeral 1º del artículo 6º del                          Decreto 2591 de 1991 (CC T-282 de 2012).              

De  esta manera, valga anotar que el principio de subsidiariedad no puede  ser concebido únicamente como un requisito formal o procesal,  sino que se consagra como una verdadera garantía  constitucional dirigida a preservar la armonía del  ordenamiento jurídico, habida cuenta que previene que la  acción de tutela i) supla o reemplace los legalmente  concebidos, ii) se desnaturalice ante el uso indiscriminado y  caprichoso de los ciudadanos, iii) se convierta en medio alternativo  o facultativo que complemente los mecanismos judiciales ordinarios de  defensa, en aras de obtener un pronunciamiento más ágil  y expedito (CC T – 471 de 2017).  

                                                        

2. Descendiendo al sub judice, la parte actora sostiene que                          las sentencias sometidas a debate constitucional no se acompasan                          con la nueva postura jurisprudencial adoptada por la Sala de                          Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia en torno a                          la obligación de declarar la atipicidad del delito de                          tráfico, fabricación o porte de                          estupefacientes, por cuanto la presunción de                          antijuridicidad de que se pregonaba con antelación –                          dosis superaba el tope o límites permitidos en la Ley 30 de                          1986 era para fin distinto al consumo – ya no tiene aplicación                          y, por ende, al resultar inane dicha presunción no se                          estructuraron por completo los elementos de la conducta punible,                          más precisamente la tipicidad subjetiva conforme la nueva                          tesis jurisprudencial.              

                                                        

3. Así las cosas, la parte actora                          sostiene que las sentencias sometidas a debate constitucional no                          se acompasan con la postura jurisprudencial adoptada por la Sala                          de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia en torno                          a la obligación de declarar la atipicidad del delito de                          tráfico, fabricación o porte de                          estupefacientes, ante el incumplimiento probatorio del órgano                          fiscal de demostrar que el exceso en la sustancia incautada tenía                          un fin distinto a su consumo.              

Conforme al reproche formulado, al parangonar el  contenido de las sentencias confutadas se evidencia que las mismas se  sujetan a la interpretación jurisprudencial adoptada para la  época de su emisión, esto es en el año 2015, que  pregonaba que el porte de estupefacientes en una cantidad  superior a la establecida legalmente como dosis de uso personal, es  una conducta típica que se presume antijurídica y, por  ende, asistía el deber de desvirtuarse dicha presunción  que pregonaba que la sustancia incautada que superaba los topes de  Ley no se orientaba al consumo estrictamente personal, postura que  desestima la configuración de una vía de hechos por  desconocimiento del precedente judicial.  

En ese orden, el criterio dogmático de  atipicidad, sostenido por el procurador accionante,  del delito de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes, por el verbo de “lleve consigo” cuando  la sustancia tiene la finalidad de consumo personal se fijó  desde el año 2016 por esta Sala Especializada en sede  casacional, bajo los siguientes términos:  

Por tanto, la dosis personal que genera atipicidad de  la conducta por la circunstancia de cantidad no  es solamente la que determina el  literal j) del artículo 2 de la Ley 30 de 1986, como  hasta ahora se ha venido entendiendo por la jurisprudencia,  sino también la que se demuestre en el proceso en un monto  superior a esa regulación pero  siempre que sea necesaria para el consumo del sujeto que está  siendo procesado dada su situación personal en el caso  concreto, pues la presunción  establecida por el legislador acerca de lo que se debe entender por  dosis personal es legal y admite demostración en contrario.  

Entonces, la  atipicidad de la conducta para los consumidores o adictos dependerá  de la finalidad  cierta  (no supuesta o fingida) de su consumo personal, lo que puede  desvirtuarse en cada caso según las circunstancias modales,  temporales o espaciales, como cuando la cantidad supera  exageradamente la requerida por el consumidor, adicto o enfermo, o la  intención es sacarla o introducirla al país,  transportarla, llevarla consigo, almacenarla, conservarla,  elaborarla, venderla, ofrecerla, adquirirla, financiarla,  suministrarla o portarla con ánimo diverso al consumo  personal. (CSP, 9 marzo de 2016, rad. 41760, reiterada en CSJ  SP-4131, 6 abr. 2016, rad. 43512; CSJ SP-3605, 15 mar. 2017, rad.  43725, CSJ SP497-2018, 28 de febrero de 2018, rad. 50512, CSJ  SP025-2019, 23 de enero de 2019, rad. 51204) (Se  resalta)  

Ante ese  panorama jurídico, surge de manera indubitable para  la Sala precisar, en punto a la postura de cambio jurisprudencial  sostenida por el gestor de la súplica, que el ordenamiento  procesal penal consagró el medio de defensa idóneo para  ventilar dicha pretensión sustancial, al ofrecer una decisión  integral y definitiva a la cuestión planteada, con respeto al  debido proceso probatorio, en caso de surtirse, y de contradicción  propio del asunto para remover la cosa juzgada de la providencia que  se demande, siendo este la acción de revisión –  numeral 7 del art. 192 de la Ley 906 de 2004 -, postura jurídica  que resulta armónica con la jurisprudencia de la Corte  Constitucional cuando señaló:  

En efecto, de acuerdo con lo establecido en los  artículos 86, inciso 3º, de la Constitución y 6º,  numeral 1º, del Decreto Estatutario 2591 de 1991, además  de la jurisprudencia de esta Corporación, la acción de  tutela solo es procedente en los eventos en que el accionante no  dispone de otros medios de defensa judicial, salvo que se utilice  como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable. En  el caso concreto, el compañero de la accionante aún  tiene a su favor la acción de revisión, catalogada  por la jurisprudencia constitucional como eficaz e idónea para  defender derechos afectados por sentencias ejecutoriadas,  la cual se encuentra consagrada enel  artículo 192 del Código de Procedimiento Penal (Ley 906  de 2004):  

(…) En torno a la acción de revisión,  la Corte ha sostenido que la misma es un dispositivo idóneo  para atacar las decisiones judiciales ejecutoriadas.  

   

(…) Esa posición ha sido reiterada por  este Tribunal en sentencias T-1292 de 2005, T-196 de 2006, T-212 de  2006, T-644 de 2006, T-226 de 2007, T-442 de 2007 y T-251 de 2014. En  ellas se insistió que la acción de tutela se tornaba  improcedente cuando el accionante podía acudir a la acción  de revisión. (CC T – 406 de 2017).  

   

En efecto  nótese, que la hipótesis de idoneidad jurídica  de la acción de revisión que aquí se sostiene,  conforme se observa de los términos expuestos por el  accionante, se basa en que aquella se erige como la herramienta  judicial conducente para discurrir o debatir sobre la variación  del criterio jurídico en lo que respecta a la acreditación  del elemento subjetivo del tipo penal de tráfico, fabricación  o porte de estupefacientes, pues fíjese que la inconformidad  que propone el Ministerio Público orbita en el criterio de  sustraer la aplicación de la presunción de  antijuridicidad reseñada, y lograr así sustentar que la  conducta punible por la cual se condenó a Andrés Felipe  Reyes no se estructuró por completo por no haberse configurado  la tipicidad subjetiva – finalidad o destino estricto de la  sustancia estupefaciente incautada-.  

En  consecuencia, será la acción extraordinaria de revisión  el escenario propicio, ante el juez natural, para desplegar el  análisis jurídico que permitan declarar o no la  prosperidad de la acción judicial, siempre que el accionante  sea diligente en el cumplimiento de la carga que le asista al momento  de formular la correspondiente demanda, tesis que resulta armónica  y garante con la cláusulas de competencias fijadas por el  legislador, lo que garantiza la no intervención o suplantación  de funciones por el juez constitucional, menos cuando la decisión  judicial refutada es ajustada a los cánones  de la legalidad para la fecha de su emisión.  

                                                        

4. Por otro lado, en lo que                          respecta al disenso expresado por el Procurador Judicial                          demandante dirigido a enrostrar que la pena privativa                          de la libertad impuesta en contra de Andrés Felipe Reyes                          resulta incompatible con su estado actual de salud, al entorpecer                          el proceso de rehabilitación al que se encuentra sometido                          por su adicción a sustancias estupefacientes, debe anotarse                          que la legislación adjetiva penal prevé que dicho                          asunto es del resorte del Juez vigilante de la pena – art.                          38-6 y 477 de la Ley 906 de 2004 -, autoridad judicial que deberá                          adoptar las medidas pertinentes para evaluar el estado de salud de                          Andrés Felipe Reyes, como en efecto se está                          realizando, pues mediante auto de fecha 10 de abril del presente                          año se ordenó la valoración por psiquiatría                          forense para determinar si su condición actual es                          compatible con la vida en reclusión formal intramural o si                          por el contrario requiere de atención en centro                          especializado8,                          la cual se llevará a cabo el 18 de junio de esta                          anualidad9.              

Lo  anterior, justamente para decidir sobre la viabilidad o concesión  del subrogado penal que corresponda, en este caso el de prisión  domiciliaria por solicitud de la defensa técnica10.  En consecuencia, no puede pretender el accionante por medio de  la acción de tutela suplantar o privar a los órganos  judiciales competentes de estudiar y pronunciarse de fondo sobre la  prosperidad de la pretensión sustancial, y menos aún,  desconocer los canales ordinarios dispuestos por el legislador para  tal fin, que para el caso se encuentran en curso.  

            

4. Bajo esos          derroteros, en este asunto no se satisface el presupuesto de          subsidiariedad de la tutela, por contarse con las herramientas de          defensa judicial idóneas para la defensa de los derechos          reclamados al brindar una protección integral y definitiva a          la situación denunciada por la parte actora, tanto en lo que          atañe al cambio jurisprudencial alegado y la incompatibilidad          de la vida en reclusión intramural por el estado de salud, y          además de ello, no se probó de          manera siquiera sumaria las condiciones de inminencia,          urgencia, gravedad, impostergabilidad, que revisten el concepto de          perjuicio irremediable11          (CC T 282 de 2012), lo que hace que su acción sea          improcedente, toda vez que no se acreditó que a la fecha el          proceso de rehabilitación en que se encuentra Andrés          Felipe Reyes resulte entorpecido por la vida en reclusión,          máxime si se tiene en cuenta que el régimen          penitenciario y carcelario de Colombia – art. 104 de la Ley 65          de 1993, modificado por el canon 65 la norma 1709 de 2014 –          garantiza a las personas privadas de la libertad el acceso a todos          los servicios del sistema general del salud que requiera según          su condición física.  

            

5. Debido a lo expuesto, al          constatar la Sala que la presente súplica constitucional no          cumple con la totalidad de los requisitos genéricos de          procedibilidad reseñados, ello impide que se aborde el          estudio de fondo sobre la presencia o configuración de alguna          de las causales específicas de procedibilidad de la acción          tuitiva contra providencias judiciales, como a bien lo ha sostenido          la jurisprudencia constitucional bajo la siguiente fórmula          «Las condiciones          generales de procedencia son aquellas cuya ocurrencia habilita al          juez de tutela para adentrarse en el contenido de la providencia          judicial que se impugna. Dicho de otro modo, son las condiciones          sine quibus non          es posible abordar el estudio de la providencia judicial impugnada»          (CC T-012 de 2018).  

            

6. Los          precedentes razonamientos constituyen           fundamento suficiente para          negar por improcedente el          amparo constitucional demandado.  

Por lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  DENEGAR POR IMPROCEDENTE el amparo invocado  por Álvaro Guillermo Fajardo Apráez, en su condición  de Procurador 30 Judicial I para el apoyo a las víctimas de la  ciudad de Cali, contra la Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Cali, Juzgado Veintiuno Penal del Circuito,  Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad y  Fiscalía 135 Seccional, autoridades judiciales unipersonales  que pertenecen de igual manera al Distrito Judicial de Cali, por las  razones anotadas en precedencia.  

2º  NOTIFICAR a los sujetos procesales por el medio más  expedito el presente fallo, informándoles que puede ser  impugnado dentro de los tres días siguientes, contados a  partir de su notificación.  

3º  Si no fuere impugnado, envíese la actuación a la  Corte Constitucional para su eventual revisión, dentro del  término indicado en el artículo 31 del Decreto 2591 de  1991.  

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ FRANCISCO  ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO FERNÁNDEZ  CARLIER  

NUBIA YOLANDA NOVA  GARCÍA  

Secretaria  

1          Folio 130, cuaderno original.  

2          Folio 131 y 132, cuaderno original.  

3          Folio 99 a 101, cuaderno original.  

4          Folio 148, cuaderno original.  

5          Folio 96, cuaderno original.  

6          Folio 7, cuaderno original.  

7          Folio 60  

8          Folio 132, documentos anexos a DVD visible a          folio 148 del expediente de tutela.  

9          Folio 136, documentos anexos a DVD visible a          folio 148 del expediente de tutela.  

10          Folio 73 a 79, documentos anexos a DVD visible a          folio 148 del expediente de tutela.  

11          “En lo que hace propiamente a la procedencia de la acción          como mecanismo transitorio y con el objeto de evitar un perjuicio          irremediable, como lo ha venido acuñando la          jurisprudencia de esta Corporación, cuando la persona          interpone la acción de tutela como mecanismo transitorio para          evitar la ocurrencia de un perjuicio irremediable, este tiene la          carga de probar, aunque sea sumariamente, la existencia de un          perjuicio que: (i) sea inminente, es decir que          produzca, de manera cierta y evidente, la amenaza de un derecho          fundamental; (ii) imponga la adopción de medidas          urgentes para conjurarlo; (iii) amenace          gravemente un bien jurídico que sea importante en          el ordenamiento jurídico y; (iv) dada su urgencia          y gravedad, imponga la impostergabilidad del          amparo a fin de garantizar el restablecimiento del orden          social justo en toda su integridad, pues, de lo contrario, la acción          se torna improcedente.”  

      

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