STP16766-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP16766  – 2019  

Radicación  No. 107882  

(Aprobado  Acta No. 321)  

Bogotá  D.C., tres (03) de diciembre de dos mil diecinueve (2019)  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por Diego  Alberto García Marulanda  contra el fallo de tutela proferido por la Sala Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Villavicencio el 21 de octubre de  2019,  que  negó por improcedente el amparo constitucional invocado contra  el  Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de la misma ciudad.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio al Centro de  Servicios Administrativos de los Juzgados de Ejecución de  Penas y Medidas de Seguridad de Villavicencio, al Juzgado Primero de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Guaduas  (Cundinamarca) y al Juzgado Tercero Penal del Circuito de la capital  del Meta.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

[…]  Expone el accionante que fue condenado a 21 años y 6 meses de  prisión por el Juzgado Tercero Penal del Circuito de  Villavicencio, por el delito de homicidio.  

Agregó  que el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad de Guaduas, Cundinamarca, le concedió mediante auto  del 30 de noviembre de 2015 la libertad condicional, en consecuencia  se trasladó a la ciudad de Villavicencio, lugar en el que se  encuentra su arraigo.  

Comentó  que luego el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas  de Seguridad de Acacías, le revocó dicho mecanismo  sustitutivo de la libertad, sin notificarlo del trámite que  establece el artículo 447 del C.P.P., como tampoco de la  decisión, que le permitiera interponer recursos.  

Por lo  anterior, solicitó se ampare su derecho fundamental al debido  proceso.  

EL  FALLO IMPUGNADO    

La  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Villavicencio, mediante decisión adoptada el 21 de octubre del  año en curso, negó por improcedente el amparo  constitucional.  

Para  arribar a tal decisión, el juez colegiado constitucional de  primer grado sostuvo que la presente acción de protección  de derechos fundamentales no satisfizo los requisitos generales de  procedibilidad cuando es dirigida a cuestionar providencias  judiciales, más precisamente, el principio rector de  subsidiariedad, comoquiera que tuvo la oportunidad procesal de  controvertir el auto del 12 de abril de 2018 a través de los  recursos de reposición y apelación, empero, se abstuvo  de hacerlo sin indicar el motivo de tal omisión, razón  por la que el mecanismo tuitivo no puede ser empleado como  instrumento supletorio para debatir asuntos propios de la justicia  ordinaria.  

LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte actora la impugnó  sin esbozar argumento alguno en el cual apoyar su inconformidad.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo previsto en el artículo 32 del Decreto          2591 de 1991, esta Sala es competente para resolver el recurso de          impugnación interpuesto por la parte accionante contra la          decisión proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior          del Distrito Judicial de Villavicencio.  

            

2. Al          respecto, el problema jurídico que convoca a la Sala consiste          en determinar si frente a la providencia del 12 de abril de 2018,          por la que se revocó el subrogado penal de libertad          condicional, se          configuran los requisitos de procedibilidad de la acción de          tutela contra decisiones judiciales y por tanto, debe revocarse el          fallo de tutela de primer grado para en su lugar concederse el          amparo constitucional invocado.  

            

3. Requisitos de          procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar                  decisiones judiciales, salvo que comporten vías de hecho, la                  acción es improcedente, porque su finalidad no es la de                  revivir oportunidades o momentos procesales culminados, reponer                  términos de ejecutoria que permitan la impugnación de                  las decisiones, y tampoco constituirse en el escenario donde puedan                  efectuarse valoraciones probatorias diferentes a la que realizó                  el juez de conocimiento, a quien corresponde hacer esa labor de                  acuerdo con la competencia que le asigna la ley.    

Si  así fuera,  ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de defensa de  derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a la  seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de                  procedibilidad que implican una carga para el accionante, tanto en                  su planteamiento como en su demostración, como lo ha                  expuesto la propia Corte Constitucional.2    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b.  Que hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y  extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona  afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un  perjuicio iusfundamental irremediable.  

c.  Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela  se hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado  a partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos  que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y  que hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata  de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales3          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin motivación,          que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de          explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus          decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación          reposa la legitimidad de su órbita funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado          [4].

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en  atención a la fuerza normativa de la cosa juzgada y al respeto  de la autonomía judicial, la acción consagrada en el  artículo 86 de la Constitución Nacional, cuando se  dirige a cuestionar una decisión judicial, tiene carácter  excepcional, y su prosperidad está atada a que se cumplan los  requisitos de procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que  quien acude a ella tiene la carga no sólo respecto de su  planteamiento, sino de su demostración.  

            

4. Análisis          del caso concreto  

                              

1. En                  el presente caso la presunta vulneración de los derechos                  fundamentales invocados por la parte actora radica en que la                  autoridad judicial accionada revocó el subrogado penal de                  libertad condicional del cual gozaba el accionante sin previamente                  haberse dado aplicación al traslado previsto en el artículo                  447 de la Ley 906 de 2004 y, además de ello, tampoco le                  notificó el contenido de la providencia que aquí                  censura.    

                              

2. En                  el caso bajo examen, a partir del marco jurídico presentado                  y la revisión de las pruebas obrantes en el plenario,                  refulge con claridad para la Sala que la solicitud de amparo, no                  cumple con los siguientes requisitos generales de procedibilidad:                  i) «que                  la tutela se hubiere interpuesto en un término razonable y                  proporcionado a partir del hecho que originó la vulneración»                  y,                  ii) «que                  hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios-                  de defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se                  trate de evitar la consumación de un perjuicio                  iusfundamental irremediable»,                  siendo estas las razones de la premisa conclusiva aquí                  vertida.    

                              

3. Del                  principio de inmediatez    

                                                        

1. Cuando                          la acción de tutela se formula contra decisiones                          judiciales, la Corte Constitucional mediante la sentencia T-328 de                          2010 determinó que el plazo razonable se determina a partir                          de las particularidades de cada caso, de manera que «En                          algunos casos, seis (6) meses podrían resultar suficientes                          para declarar la tutela improcedente; pero, en otros eventos, un                          término de 2 años se podría considerar                          razonable para ejercer la acción de tutela…».              

Como ha sido  recordado por esta Sala, la jurisprudencia ha trazado unas reglas  para determinar si la acción de tutela presentada cumple con  el requisito de inmediatez, las cuales fueron recogidas por la Corte  Constitucional mediante la sentencia T-243 de 2008:  

Ahora  bien, ¿cuáles factores deben ser tenidos en cuenta para  determinar la razonabilidad del lapso? La Corte ha establecido,  cuando menos, cuatro de ellos: (i) si existe un motivo válido  para la inactividad de los accionantes; (ii) si la inactividad  justificada vulnera el núcleo esencial de los derechos de  terceros afectados con la decisión; (iii) si existe un nexo  causal entre el ejercicio tardío de la acción y la  vulneración de los derechos fundamentales del interesado; (iv)  si el fundamento de la acción de tutela surgió después  de acaecida la actuación violatoria de los derechos  fundamentales, de cualquier forma en un plazo no muy alejado de la  fecha de interposición.  

                                                        

2. En                          el presente caso, a partir de las pruebas recaudadas se advierte                          que el proveído censurado data del 12 de abril de 20185,                          entre tanto, la acción de tutela fue impetrada el 8 de                          octubre de la presente anualidad6,                          por ende, han transcurrido más de un (1) año y cinco                          (5) meses de inactividad procesal para cuestionar la validez de                          tales pronunciamientos.              

Ahora  bien, comoquiera que el  paso objetivo del tiempo no se erige como causal automática de  improcedencia, en tanto que existan criterios que constituyan causas  razonables para explicar la actividad tardía de la parte  accionante, si bien la parte activa de manera expresa y puntual no  indicó alguna, tampoco encuentra la Sala un potencial evento  de excusación, toda vez que, contrario lo afirma el  accionante, las pruebas enseñan que el interesado conocía  desde el 12 de abril de 2018 la decisión desfavorable a su  libertad, a pesar de negarse a firmar el acto de comunicación7.  

                                                        

3. Bajo                          el panorama fáctico y jurídico que precede, la                          Sala advierte                          que la presente censura constitucional resulta inoportuna, por                          cuanto el interregno que avanzó entre la providencia                          judicial cuestionada, previamente citada, y la interposición                          de la súplica constitucional para el caso concreto se                          ofrece desproporcionado, pues si se califica como una decisión                          arbitraria, lo natural y lógico habría sido advertir                          el yerro cometido y rechazarlo de manera inmediata por las vías                          jurídicamente idóneas, por consiguiente, no                          se puede obviar el cumplimiento de este requisito porque además                          de desconocer la naturaleza expedita de este mecanismo, ello                          contrariaría la seguridad jurídica que orienta a la                          administración de justicia.              

                              

4. Del                  principio de subsidiariedad    

                                                        

1. En                          relación al tema de estudio en este acápite,                          conforme                          a la literalidad del inciso 4º del artículo 86                          constitucional, la acción de tutela comporta un carácter                          subsidiario o residual consistente en que “Esta                          acción solo procederá cuando el afectado no disponga                          de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice                          como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio                          irremediable.”, por                          tanto, en caso de no satisfacerse tal parámetro de                          procedibilidad la acción tuitiva se torna improcedente al                          tenor de lo previsto en el numeral 1º del artículo 6º                          del Decreto 2591 de 1991 (CC                          T-282 de 2012).              

En  ese orden de ideas, resulta pertinente recordar que acorde con la  jurisprudencia nacional el aludido principio envuelve tres  características importantes que llevan a su improcedencia  contra providencias judiciales, a saber: «(i)  el asunto está en trámite; (ii) no se han agotado los  medios de defensa judicial ordinarios y extraordinarios; y (iii) se  usa para revivir etapas procesales en donde se dejaron de emplear los  recursos previstos en el ordenamiento jurídico»  (C.C.S.T-103 de 2014), hipótesis esta última, respecto  de la cual, la Corte Constitucional, ha dejado por sentado:  

[…]  En  conclusión, es necesario que quien alega la vulneración  de sus derechos fundamentales haya agotado los medios de defensa  disponibles en la legislación para el efecto. Esta exigencia  responde al principio de subsidiariedad de la tutela, que pretende  asegurar que la acción constitucional no sea considerada en sí  misma una instancia más en el trámite jurisdiccional,  ni un mecanismo de defensa que reemplace aquellos otros diseñados  por el legislador. Menos aún, que resulte ser un camino  excepcional para solucionar errores u omisiones de las partes o para  corregir oportunidades vencidas en los procesos jurisdiccionales  ordinarios.  

De esta manera,  valga anotar que el mentado carácter no puede ser concebido  únicamente como un requisito formal o procesal, sino que se  consagra como una verdadera garantía constitucional dirigida a  preservar la armonía del ordenamiento jurídico, habida  cuenta que previene que la acción de tutela i) supla o  reemplace los legalmente concebidos, ii) se desnaturalice ante el uso  indiscriminado y caprichoso de los ciudadanos, iii) se convierta en  medio alternativo o facultativo que complemente los mecanismos  judiciales ordinarios de defensa, en aras de obtener un  pronunciamiento más ágil y expedito (CC T – 471  de 2017).  

                                                        

2. Bajo                          ese derrotero jurídico, descendiendo al sub                          lite, las                          probanzas enseñan al unísono que contra la                          providencia judicial confutada en este estadio procesal no se                          interpuso de manera directa o a través de apoderado                          judicial los recursos ordinarios que                          legalmente procedían, los cuales fueron expresamente                          señalados como lo dispone el artículo 171 del CPP de                          2000, sin encontrar justificación razonable en la desidia                          procesal de quien ahora acciona en sede constitucional, pues                          nótese que el interesado ni siquiera aludió                          circunstancia alguna para escudar su conducta omisiva.              

                                                        

3. Significa                          lo anterior, que quien ahora acciona en tutela bajo su propia                          voluntad dejó precluir las instancias ordinarias para                          exponer sus inconformidades y reclamar la protección de sus                          derechos, por manera que no resulta admisible que pretenda a                          través de esta acción residual, subsidiaria y                          excepcional, censurar las actuaciones desplegadas por el                          funcionario competente por fuera de los canales dispuestos por el                          legislador, pues ello, se reitera, torna absolutamente                          improcedente la solicitud de amparo, máxime cuando la                          providencia aquí cuestionada fue de pleno conocimiento del                          gestor del amparo.              

                              

5. Debido                  a lo expuesto, al constatar la Sala que la presente solicitud de                  amparo no cumple con los requisitos generales de inmediatez y                  subsidiariedad, dicha                  situación                  jurídica impide que se estudie de fondo la presencia o                  configuración de alguna de las causales específicas                  de procedibilidad de la acción tuitiva contra providencias                  judiciales, como bien lo ha sostenido la jurisprudencia                  constitucional bajo la siguiente fórmula «Las                  condiciones generales de procedencia son aquellas cuya ocurrencia                  habilita al juez de tutela para adentrarse en el contenido de la                  providencia judicial que se impugna. Dicho de otro modo, son las                  condiciones sine                  quibus non es                  posible abordar el estudio de la providencia judicial impugnada»                  (CC                  T-012 de 2018),                  por                  tanto, las pretensiones frente a esta censura devienen                  improcedentes, como acertadamente sostuvo el juez colegiado                  constitucional de primera instancia.    

Sin  más consideraciones, la Sala confirmará el fallo  impugnado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONFIRMAR  la sentencia proferida el  21 de octubre de 2019  por la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Villavicencio,  por las razones  expuestas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

3º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folios          34 y 35, cuaderno de primera instancia.  

2          Cfr. Corte          Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de 2006.  

3          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

4          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

5          Folio          28, cuaderno de primera instancia.  

6          Folio 1, cuaderno de primera instancia.  

7          Folio          62, expediente.  

      

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