STP15108-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

        

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP15108  – 2019  

Radicación  n.° 107330  

(Aprobación  Acta No. 279)  

Bogotá D.C., veintidós  (22) de octubre de dos mil diecinueve (2019)  

VISTOS  

Resuelve la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia, Sala de Decisión de  Tutelas, la acción interpuesta por Leila Dolores Merlo  Arguello contra la Sala de Casación Laboral de esta  Corporación Judicial y la Sala Laboral del Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, por la presunta vulneración  de los derechos fundamentales al debido proceso, defensa y acceso a  la administración de justicia.  

Fueron vinculados como terceros con  interés legítimo en el asunto el Juzgado 18 Laboral del  Circuito de Bogotá, la empresa Autotoyota S.A. y las demás  partes, autoridades e intervinientes en el proceso laboral de  radicado 11001 31 050 18 2013 00016 (en sede de casación bajo  el radicado 73281).  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

A partir de la solicitud de amparo se  extraen los siguientes hechos:  

            

1. Informó la libelista          que interpuso demanda laboral ordinaria en contra de Autotoyota S.A.          con la finalidad de obtener el reajuste salarial y prestacional          correspondiente. Luego de surtido el trámite procesal          pertinente, el 3 de junio de 2014, el Juzgado 18 Laboral del          Circuito de Bogotá emitió sentencia de fondo,          condenando a la demandada a la liquidación de horas extras,          prima de servicios, vacaciones, aportes a la seguridad social,          cesantías e interés de las mismas, las demás          pretensiones fueron negadas, razón por la cual, la decisión          fue apelada por los extremos procesales.  

            

2. Expuso la accionante que el 27 de febrero de          2015 la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de          Bogotá profirió el fallo de          segunda instancia, absolviendo a la demandada de las condenas          impuestas en primera instancia, motivo por el que se interpuso          recurso extraordinario de casación.  

            

3. Manifestó la parte          actora que el 7 de septiembre de 2015, su apoderada judicial          presentó renuncia al poder conferido, lo cual se reiteró          el 13 de octubre del mismo año, postulación que fue          aceptada por el Tribunal accionado mediante auto del 29 de          septiembre de esa anualidad.  

            

4. Reseñó la          promotora del amparo que el 11 de mayo de 2016, la Sala de          Casación Laboral de esta Corporación Judicial admitió          el recurso de casación y dio traslado del mismo al recurrente          para su sustentación dentro del término de ley, el que          feneció el 13 de julio de 2016.  

            

5. Indicó la demandante          que por auto del 25 de enero de 2017 se declaró desierto el          medio extraordinario de impugnación.  

            

6. Bajo ese marco fáctico,          la parte actora pretende la prosperidad del amparo          constitucional, con la pretensión sustancial que se amparen          los derechos fundamentales invocados, y para ello, i) se dejen si          efectos las providencias del 29 de septiembre de 2015, 11 de mayo de          2016, 25 de enero de 2017 y, ii) se declare la nulidad de la          actuación desde el 29 de septiembre de 2015 o 11 de mayo de          2016, en aras de que se le garantice la oportunidad de nombrar nuevo          apoderado judicial y se le brinde la oportunidad de sustentar el          recurso extraordinario de casación impetrado.  

RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES ACCIONADAS Y  VINCULADAS  

            

1. Las partes e intervinientes          dentro del presente trámite constitucional, guardaron          silencio.  

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo previsto en el artículo 37 del Decreto          2591 de 1991, los numerales 5 y 11 del artículo 2.2.3.1.2.1          del Decreto 1069 de 2015, modificado por el artículo 1 del          Decreto 1983 de 2017, y el artículo          44 del Reglamento General de esta Corporación, esta Sala es          competente para resolver la acción de tutela interpuesta por          Leila Dolores Merlo Arguello contra la Sala de Casación          Laboral de esta Corporación Judicial y la Sala Laboral del          Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá.  

            

2. Al          respecto, el problema jurídico que convoca a la Sala consiste          en determinar si frente a las providencias del 29 de          septiembre de 2015, 11 de mayo de 2016, 25 de enero de 2017, por las          que i) se aceptó la renuncia del poder conferido por la          demandante, ii) se admitió el recurso de casación y          ordenó el traslado para su sustentación y, iii) se          declaró desierto el medio de impugnación en comento,          en su orden, se configuran los          requisitos de procedibilidad de la acción de tutela contra          providencias judiciales y, por ende, debe concederse el amparo          invocado.  

            

3. Requisitos          de procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales  

                              

1. El artículo 86 de la Constitución                  Política establece que toda persona tiene derecho a promover                  acción de tutela ante los jueces con miras a obtener la                  protección inmediata de sus garantías fundamentales,                  cuando por acción u omisión le sean vulnerados o                  amenazados por cualquier autoridad pública o por                  particulares en los casos expresamente previstos en la ley, siempre                  que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo, cuando la                  tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha precisado la Sala que las  características de subsidiariedad y residualidad que son  predicables de la acción de tutela, aparejan como consecuencia  que no pueda acudirse a tal mecanismo excepcional de amparo para  lograr la intervención del juez constitucional en procesos en  trámite, porque ello a más de desnaturalizar su  esencia, socava postulados constitucionales como la independencia y  la autonomía funcionales que rigen la actividad de la Rama  Judicial al tenor de la preceptiva contenida en el artículo  228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar decisiones judiciales, salvo que comporten                  vías de hecho, la acción es improcedente, porque su                  finalidad no es la de revivir oportunidades o momentos procesales                  culminados, reponer términos de ejecutoria que permitan la                  impugnación de las decisiones, y tampoco constituirse en el                  escenario donde puedan efectuarse valoraciones probatorias                  diferentes a la que realizó el juez de conocimiento, a quien                  corresponde hacer esa labor de acuerdo con la competencia que le                  asigna la ley.    

Si así  fuera, ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de  defensa de derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a  la seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como ha sido                  recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de procedibilidad que implican una                  carga para el accionante, tanto en su planteamiento como en su                  demostración, como lo ha expuesto la propia Corte                  Constitucional.1    

Por este motivo, y como ha sido  desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la acción  de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión que se  discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b. Que hayan sido  agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa  judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de  evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c. Que se cumpla  el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere  interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir  del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate de una  irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene un  efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y que  atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e. Que el  accionante identifique de manera razonable tanto los hechos que  generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que  hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f. Que la decisión  judicial contra la cual se formula la acción de tutela no se  corresponda con sentencias de tutela.  

Los anteriores  requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues han sido  reiterados por la Corte Constitucional, primero en la sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata de acciones  de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo pueden  tener cabida «…si se  cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro de  estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta» (Textual).  

En punto de las exigencias  específicas, como fue recogido en la sentencia C-590 de 2005,  han sido establecidas las que a continuación se relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales2          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin          motivación, que implica el incumplimiento de los funcionarios          judiciales de explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos          de sus decisiones, en el entendido que precisamente en esa          motivación reposa la legitimidad de su órbita          funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado3.

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda entonces claro  que en atención a la fuerza normativa de la  cosa juzgada y al respeto de la autonomía judicial, la acción  consagrada en el artículo 86 de la Constitución  Nacional, cuando se dirige a cuestionar una decisión judicial,  tiene carácter excepcional, y su prosperidad está atada  a que se cumplan los requisitos de procedibilidad anteriormente  enunciados. De manera que quien acude a ella tiene la carga no sólo  respecto de su planteamiento, sino de su demostración.  

            

3. Análisis del caso          concreto  

                              

1. En el                  presente caso se encuentra que la censura constitucional propuesta                  por la parte actora se dirige a denunciar que las providencias                  confutadas adolecen de defecto sustantivo o material, orgánico                  y procedimental absoluto, al considerar que la aceptación de                  la renuncia al mandato judicial por ella otorgado se dio sin el                  lleno de los requisitos previstos en el artículo 69 del                  CPC., por cuanto la profesional del derecho nunca cumplió                  con la comunicación exigida, situación que derivó                  en la imposibilidad de sustentar en debida forma el recurso                  extraordinario de casación interpuesto dentro del proceso                  laboral reseñado, y por tanto, el procedimiento estuvo                  viciado por la presencia de la irregularidad denunciada.    

                              

2. En el caso                  bajo examen, a partir del marco jurídico presentado y la                  revisión de las pruebas obrantes en el plenario, refulge con                  claridad para la Sala que la solicitud de amparo, no cumple con el                  requisito general de procedibilidad «que                  la tutela se hubiere interpuesto en un término razonable y                  proporcionado a partir del hecho que originó la                  vulneración».    

                                                        

1. Por tanto, en lo atinente                          al principio de inmediatez que rige la acción de tutela                          formulada contra decisiones judiciales, la Corte Constitucional                          mediante la sentencia T-328 de 2010 determinó que el plazo                          razonable se determina a partir de las particularidades de cada                          caso, de manera que «En algunos                          casos, seis (6) meses podrían resultar suficientes para                          declarar la tutela improcedente; pero, en otros eventos, un                          término de 2 años se podría considerar                          razonable para ejercer la acción de tutela…».              

Como fue recordado por esta Sala, la  jurisprudencia ha trazado unas reglas para determinar si la acción  de tutela presentada cumple con el requisito de inmediatez, las  cuales fueron recogidas por la Corte Constitucional mediante la  sentencia T-243 de 2008:  

Ahora  bien, ¿cuáles factores deben ser tenidos en cuenta para  determinar la razonabilidad del lapso? La Corte ha establecido,  cuando menos, cuatro de ellos: (i) si existe un motivo válido  para la inactividad de los accionantes; (ii) si la inactividad  justificada vulnera el núcleo esencial de los derechos de  terceros afectados con la decisión; (iii) si existe un nexo  causal entre el ejercicio tardío de la acción y la  vulneración de los derechos fundamentales del interesado; (iv)  si el fundamento de la acción de tutela surgió después  de acaecida la actuación violatoria de los derechos  fundamentales, de cualquier forma en un plazo no muy alejado de la  fecha de interposición.  

Descendiendo al sub examine,  del plexo probatorio se evidencia que las providencias judiciales  aquí cuestionadas, se profirieron el 29 de septiembre de 2015,  11 de mayo de 2016, 25 de enero de 2017, entre tanto, la acción  de tutela fue impetrada el 7 de octubre de la presente anualidad4,  por tanto, han transcurrido dos (2) años, ocho (8) meses y  once (11) días de inactividad procesal contados a partir del  proferimiento de la última de las providencias censuradas  constitucionalmente.  

Ahora bien,  comoquiera que el paso objetivo del tiempo no se erige como causal  automática de improcedencia, en tanto que existan criterios  que constituyan causas razonables para explicar la actividad tardía  de la parte accionante, debe decirse que, para el asunto de interés  se tiene que la parte actora en el líbelo introductor no  arguyó ninguna situación de justificación del  ejercicio tardío de la acción constitucional, que  permitiera tener por satisfecho el principio rector de inmediatez.  

No obstante lo  anterior, esta Sala observa que el 10 de febrero de 2017, la aquí  accionante interpuso recurso de súplica contra el auto del 25  de enero del mismo año5,  postulación que fue resuelta el 31 de enero de 2018.  

Así las  cosas, si bien se considera que el interregno que avanzó entre  el 25 de enero de 2017 a 31 de enero de 2018 tiene justificación  jurídicamente idónea para efectos del estudio del  requisito de inmediatez, debe señalarse que, aun así,  la presente censura constitucional resulta inoportuna, por cuanto el  periodo que avanzó entre la providencia judicial que resolvió  el recurso de súplica y la interposición del amparo  para el caso concreto se ofrece desproporcionado, ya que trascurrió  un (1) año, ocho (8) meses y seis (6) días, por ende,  si se califica como una decisión arbitraria, lo natural y  lógico habría sido advertir el yerro cometido y  rechazarlo de manera inmediata y, por consiguiente, no se puede  obviar el cumplimiento de este requisito porque además de  desconocer la naturaleza expedita de este mecanismo, ello  contrariaría la seguridad jurídica que orienta a la  administración de justicia.  

                              

3. Debido a lo expuesto, al                  constatar la Sala que la presente solicitud de amparo no cumple con                  los requisitos generales de subsidiariedad y del deber de denunciar                  la vulneración en el respectivo proceso judicial ante el                  juez natural, dicha situación jurídica impide que se                  estudie de fondo la presencia o configuración de alguna de                  las causales específicas de procedibilidad de la acción                  tuitiva contra providencias judiciales, como a bien lo ha sostenido                  la jurisprudencia constitucional bajo la siguiente fórmula                  «Las condiciones                  generales de procedencia son aquellas cuya ocurrencia habilita al                  juez de tutela para adentrarse en el contenido de la providencia                  judicial que se impugna. Dicho de otro modo, son las                  condiciones sine                  quibus non es                  posible abordar el estudio de la providencia judicial impugnada»                  (CC T-012 de 2018),                  por tanto, las                  pretensiones frente a esta censura devienen improcedentes.    

                              

4. Los                  precedentes razonamientos constituyen                   fundamento suficiente para                  negar por improcedente el                  amparo constitucional demandado.    

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º DENEGAR  POR IMPROCEDENTE el amparo invocado por Leila Dolores Merlo  Arguello contra la Sala de Casación Laboral de esta  Corporación Judicial y la Sala Laboral del Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, por las razones anotadas en  precedencia.  

2º NOTIFICAR a los  sujetos procesales por el medio más expedito el presente  fallo, informándoles que puede ser impugnado dentro de los  tres días siguientes, contados a partir de su notificación.  

3º Si no  fuere impugnado, envíese la actuación a la Corte  Constitucional para su eventual revisión, dentro del término  indicado en el artículo 31 del Decreto 2591 de 1991.  

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Cfr. Corte Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de          2006.  

2          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

3          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

4          Folio 7, cuaderno.  

5          Folio 58 a 60, cuaderno de primera instancia.  

      

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *