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2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP10791-2019  

Radicación  No. 105772  

Acta  n.  ° 196  

Bogotá.  D.C., seis (06) de agosto de dos mil diecinueve (2019).  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por  Cristian  Vásquez Arias,  contra el fallo de tutela proferido por la Sala de Casación  Laboral de la Corte Suprema de Justicia el 29 de mayo de 2019,  que  negó el amparo constitucional invocado contra la Sala  de Casación Civil de esta Corporación Judicial y  la Sala  Civil – Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Pereira,  por la presunta vulneración al derecho fundamental al debido  proceso.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio a las partes  e intervinientes en la acción de tutela No. 2019-00290.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

[…]  Se extrae que el promotor presentó una acción de tutela  contra la Sala Civil – Familia del Tribunal Superior de  Pereira, el Juzgado Civil del Circuito de Santa Rosa de Cabal y la  Procuraduría Delegada para Asuntos Civiles.  

Expone que el  trámite se radicó ante la Sala Civil de esta  Corporación, colegiado que en auto de 13 de marzo de 2019  remitió las diligencias al Tribunal Superior de Pereira en  cumplimiento a las reglas de reparto previstas en el Decreto 1983 de  2017. Arguye que la autoridad convocada «desconoció los  autos de Sala Plena de la H Corte Constitucional, entre ellos el  «597, 572, 575, de 2018 y 557 de 2015».  

Acude al  presente mecanismo de amparo constitucional, para que «se  declare la nulidad de la sentencia de tutela, por falta de  competencia, ya que quien debe fallarla es la CSJ SCC, pues fue allí  donde presen[tó] la tutela y este nunca pudo remitirla y menos  perder competencia»…  

EL  FALLO IMPUGNADO    

La  Sala de Casación Laboral de esta Colegiatura, mediante  decisión adoptada el 29 de mayo del año en curso, negó  el presente amparo constitucional.  

Para  arribar a tal decisión, el juez colegiado constitucional de  primer grado anotó que la Sala Civil homóloga mediante  auto del 13 de marzo de 2019 ordenó la remisión de la  acción de tutela al Tribunal Superior Sala Civil –  Familia de Pereira, por tratarse de una vinculación aparente  de esa colegiatura distrital, toda vez que lo realmente cuestionado  era una providencia dictada por el Juzgado Civil del Circuito de  Santa Rosa de Cabal, actuar que a criterio del a  quo no es  caprichoso, por el contrario, se ajustó al marco de la  autonomía e independencia que le otorga la Constitución  y la ley, por tanto, la acción tuitiva no puede ser empleada  para definir la competencia de un órgano judicial y menos  cuando el Tribunal accionado no repeló su competencia en el  asunto.  

LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte accionante la impugnó  dentro del término legal,  sin esbozar argumento alguno a su postulación judicial.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo normado          en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, artículo          2º del Decreto 1983 de 2017 – modificatorio del artículo          2.2.3.1.2.4 del Decreto 1069 de 2015 –,          y el          artículo 44 del Reglamento General de esta Corporación,          esta Sala es competente para resolver el recurso de impugnación          interpuesto por Cristian          Vásquez Arias          contra el fallo de tutela proferido por la Sala de Casación          Laboral de la Corte Suprema de Justicia.  

            

2. Al          tenor de los términos consignados en el líbelo          introductor se puede extraer que el          problema jurídico medular que convoca a la Sala en esta          oportunidad, consiste en establecer          si frente a la providencia calendada 13 de marzo de 2019 proferida          por la Sala          de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, por          la cual se remitió por competencia a la Sala          Civil – Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de          Pereira el          conocimiento de la queja constitucional, radicado inicial          2019-00779, interpuesta por quien hoy también funge como          accionante contra la autoridad judicial en cita, el Juzgado Civil          del Circuito de Santa Rosa de Cabal y la Procuraduría          Delegada para Asuntos Civiles, se configuran los requisitos de          procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales y por tanto, debe revocarse el fallo de tutela de primer          grado para en su lugar concederse el amparo constitucional invocado.  

Requisitos de  procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones  judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar                  decisiones judiciales, salvo que comporten vías de hecho, la                  acción es improcedente, porque su finalidad no es la de                  revivir oportunidades o momentos procesales culminados, reponer                  términos de ejecutoria que permitan la impugnación de                  las decisiones, y tampoco constituirse en el escenario donde puedan                  efectuarse valoraciones probatorias diferentes a la que realizó                  el juez de conocimiento, a quien corresponde hacer esa labor de                  acuerdo con la competencia que le asigna la ley.    

Si  así fuera,  ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de defensa de  derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a la  seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de                  procedibilidad que implican una carga para el accionante, tanto en                  su planteamiento como en su demostración, como lo ha                  expuesto la propia Corte Constitucional2.    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b.  Que  hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios-  de defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se  trate de evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c.  Que  se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se  hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado a  partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que  el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos que  generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que  hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que  la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata  de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto orgánico,  que se presenta cuando el funcionario judicial que profirió la  providencia impugnada carece absolutamente de competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide          con base en normas inexistentes o inconstitucionales o que presentan          una evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y          la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin motivación,          que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de          explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus          decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación          reposa la legitimidad de su órbita funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado          [3].

8. Violación directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en  atención a la fuerza normativa de la cosa juzgada y al respeto  de la autonomía judicial, la acción consagrada en el  artículo 86 de la Constitución Nacional, cuando se  dirige a cuestionar una decisión judicial, tiene carácter  excepcional, y su prosperidad está atada a que se cumplan los  requisitos de procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que  quien acude a ella tiene la carga no sólo respecto de su  planteamiento, sino de su demostración.  

            

3. Análisis          del caso concreto  

                              

1. En                  el presente caso se infiere                  que la censura constitucional propuesta por la parte actora,                  principalmente, se dirige a denunciar que la providencia confutada                  adolece del defecto por desconocimiento del precedente, al                  considerar que la                  Sala                  de Casación Civil de esta Corporación Judicial rehusó                  el conocimiento de una súplica constitucional por no ser el                  superior funcional de la autoridad judicial demandada, contrariando                  múltiples autos de la Corte Constitucional que se han                  emitido respecto del tema de competencia en las acciones de esta                  naturaleza, y por consiguiente, todo actuación desplegada al                  interior del proceso constitucional de    

radicado  66001221300020190029000  debe ser nulitada, incluida la respectiva sentencia.  

                              

2. En                  el caso bajo examen, a partir del marco jurídico presentado                  y la revisión de las pruebas obrantes en el plenario,                  refulge con claridad para la Sala que la solicitud de amparo, no                  cumple con los siguientes requisitos                  generales de procedibilidad: i) «que                  hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios-                  de defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se                  trate de evitar la consumación de un perjuicio                  iusfundamental irremediable» y                  ii) «Que el accionante…hubiere                  alegado tal vulneración en el proceso judicial, siempre que                  esto hubiere sido posible»,                  siendo estas las razones de la premisa conclusiva aquí                  vertida.    

                              

3. En                  relación con lo anterior, conforme                  a la literalidad del inciso 4º del artículo 86                  constitucional, la acción de tutela comporta un carácter                  subsidiario o residual consistente en que “Esta                  acción solo procederá cuando el afectado no disponga                  de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice                  como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable”,                  por                  tanto, en caso de no satisfacerse tal parámetro de                  procedibilidad la acción tuitiva se torna improcedente al                  tenor de lo previsto en el numeral 1º del artículo 6º                  del Decreto 2591 de 1991 (CC                  T-282 de 2012).    

En  ese orden de ideas, resulta pertinente recordar que acorde con la  jurisprudencia nacional el aludido principio envuelve tres  características importantes que llevan a su improcedencia  contra providencias judiciales, a saber: «(i)  el asunto está en trámite; (ii) no se han agotado los  medios de defensa judicial ordinarios y extraordinarios; y (iii) se  usa para revivir etapas procesales en donde se dejaron de emplear los  recursos previstos en el ordenamiento jurídico»  (C.C.S.T-103/2014), hipótesis esta última, respecto de  la cual, la Corte Constitucional, ha dejado por sentado:  

En ese orden de  ideas, es reiterativa la posición de la Corte en cuanto a la  improcedencia de la tutela cuando en desarrollo de un proceso  judicial las partes pudieron valerse de los recursos judiciales  ordinarios pero estos no fueron empleados oportunamente, ya que no  puede constituirse en la vía para discutir situaciones  jurídicas consolidadas que adquirieron firmeza por la  caducidad de los recursos y acciones que no fueron utilizados  oportunamente por los interesados.  

[…]  

En  conclusión, es necesario que quien alega la vulneración  de sus derechos fundamentales haya agotado los medios de defensa  disponibles en la legislación para el efecto. Esta exigencia  responde al principio de subsidiariedad de la tutela, que pretende  asegurar que la acción constitucional no sea considerada en sí  misma una instancia más en el trámite jurisdiccional,  ni un mecanismo de defensa que reemplace aquellos otros diseñados  por el legislador. Menos aún, que resulte ser un camino  excepcional para solucionar errores u omisiones de las partes o para  corregir oportunidades vencidas en los procesos jurisdiccionales  ordinarios.  

De  esta manera, valga anotar que el  mentado carácter no puede ser concebido únicamente como  un requisito formal o procesal, sino que se consagra como una  verdadera garantía constitucional dirigida a preservar la  armonía del ordenamiento jurídico, habida cuenta que  previene que la acción de tutela i) supla o reemplace los  legalmente concebidos, ii) se desnaturalice ante el uso  indiscriminado y caprichoso de los ciudadanos, iii) se convierta en  medio alternativo o facultativo que complemente los mecanismos  judiciales ordinarios de defensa, en aras de obtener un  pronunciamiento más ágil y expedito (CC T – 471  de 2017).  

                              

4. Bajo                  tal derrotero, descendiendo al sub                  lite, al revisar                  los medios de prueba adosados al expediente se tiene por probado lo                  siguiente:    

                                                        

1. El                          11 de marzo del presente año, Cristian                          Vásquez Arias presentó                          acción de tutela en contra de la                          Sala                          Civil – Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial                          de Pereira, el                          Juzgado Civil del Circuito de Santa Rosa de Cabal y la                          Procuraduría Delegada de Asuntos Civiles, cuyo conocimiento                          correspondió a la Sala                          de Casación Civil de esta Corporación Judicial.              

                                                        

2. Mediante                          auto adiado 13 de marzo de 2019, la Sala Civil Homóloga                          ordenó la remisión de la queja constitucional al                          Tribunal accionado por                          carecer de competencia.              

                                                        

3. La                          Sala                          Civil – Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial                          de Pereira i)                          el 27 de marzo de 2019, avocó conocimiento del amparo                          referenciado, ii) el 9 de abril del año en curso negó                          por improcedente la súplica constitucional y, iii) el 26 de                          abril de la presente anualidad negó por extemporáneo                          el recurso de impugnación.              

                              

5. Del                  panorama fáctico traído a colación, es dable                  concluir que                  el libelista desechó la oportunidad y los mecanismos                  judiciales previstos a su favor – recurso de impugnación                  y/o nulidades procesales – para discurrir la falta de competencia                  de la autoridad judicial que profirió la sentencia de                  tutela, situación que no puede ser suplida por vía                  del amparo, dado que este no fue instituido con tal finalidad, o lo                  que es igual, no procede la solicitud de protección                  constitucional para subsanar el descuido pretérito, y por                  tanto, bajo su                  propia voluntad decidió no someter a consideración de                  los jueces naturales el argumento jurídico que hoy pretende                  subsanar o corregir con el empleo o uso del mecanismo excepcional                  de protección de derechos fundamentales.    

            

4. Debido          a lo expuesto, al constatar la Sala que la presente solicitud de          amparo no cumple con el requisito general de subsidiariedad,          dicha situación          jurídica impide que se estudie de fondo la presencia o          configuración de alguna de las causales específicas de          procedibilidad de la acción tuitiva contra providencias          judiciales, como a bien lo ha sostenido la jurisprudencia          constitucional bajo la siguiente fórmula «Las          condiciones generales de procedencia son aquellas cuya ocurrencia          habilita al juez de tutela para adentrarse en el contenido de la          providencia judicial que se impugna. Dicho de otro modo, son las          condiciones sine          quibus non es          posible abordar el estudio de la providencia judicial impugnada»          (CC T-012 de 2018), por          tanto, las pretensiones frente a esta censura devienen          improcedentes.  

Sin  más consideraciones, la Sala confirmará el fallo  impugnado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONFIRMAR  la sentencia proferida el  29 de mayo de 2019 por  la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia,  por las razones  expuestas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

3º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folio          24, cuaderno No. 2 de primera instancia.  

2          Cfr. Corte          Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de 2006.  

3          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

      

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