AP3952-2019(53178)

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

AP3952-2019  

Radicación  No. 53178  

(Aprobado  acta No. 217)  

Bogotá,  D.C., veintisiete (27) de agosto de dos mil diecinueve)  

La  Sala examina la admisibilidad de la demanda de casación  presentada por la defensa contra la sentencia de 26 de abril de 2018,  por la cual el Tribunal Superior de Bogotá confirmó la  proferida el 12 de septiembre de 2017 por el Juzgado Séptimo  Penal del Circuito para Adolescentes de la misma ciudad, que condenó  a A.F.S.A. como autor del delito de acceso carnal abusivo con menor  de catorce años agravado.  

HECHOS  

Una  tarde de sábado del segundo semestre de 2014, A.F.S.L., nacido  el 26 de noviembre de 1999, invitó a O.D.M.V., quien para  entonces tenía 6 años de edad, a su apartamento,  ubicado en el conjunto Parque Central Salitre de Bogotá (donde  ambos residían con sus respectivas familias) con el pretexto  de que verían una película.  

Una  vez en dicha unidad residencial, donde en ese momento no había  nadie más, y luego de jugar videojuegos por un rato, A.F.S.L.  se desvistió parcialmente y se masturbó hasta eyacular,  tras lo cual introdujo su pene en la boca de O.D.M.V.  

ANTECEDENTES  PROCESALES  

1. En audiencia preliminar celebrada el 2 de mayo de 2016 ante el  Juzgado Cuarto Penal Municipal de Adolescentes con Función de  Control de Garantías de Bogotá, la Fiscalía le  formuló imputación a A.F.S.L. como autor del delito de  actos sexuales con menor de catorce años agravado, definido en  los artículos 208 y 211, numerales 2° y 7°, de la Ley  599 de 20001.  

El adolescente no  aceptó los cargos.  

2.  El escrito de acusación fue radicado el 9 de junio de 20162  y el asunto fue repartido para su conocimiento al Juzgado Segundo  Penal del Circuito para Adolescentes de Bogotá, pero la  titular del despacho, en audiencia de 31 de agosto de esa anualidad,  se declaró impedida para darle trámite3.  

Consecuente  con lo anterior, la carpeta pasó al Juzgado Séptimo de  igual sede, especialidad y jerarquía, ante el cual, en  diligencia de 21 de octubre de 2016, la acusación fue  formulada4.  

3.  La audiencia preparatoria tuvo lugar el 24 de mayo de 20175,  mientras que el juicio oral se agotó en sesiones de 106,  277  y 288  de julio de la misma anualidad, fecha última en la que el  despacho anunció que el sentido del fallo sería  sancionatorio.  

4.  Mediante sentencia de 12 de septiembre de 2017, el Juzgado impuso a  A.F.S.L. la sanción de privación de la libertad en  centro de atención especializado por 30 meses9.  

Dicha  providencia fue apelada por la defensa y confirmada en su integridad  por el Tribunal Superior de Bogotá en fallo de 26 de abril de  201810,  contra el cual el mismo sujeto procesal presentó la demanda de  casación cuya admisibilidad examina ahora la Corte.  

LA DEMANDA  

Con  invocación de la causal primera de casación, aduce que  el ad quem incurrió en plurales errores de hecho por falso  juicio de identidad, por virtud de los cuales dejó de aplicar  los preceptos normativos que consagran la presunción de  inocencia.  

Tras  consignar algunas consideraciones atinentes a las pruebas pericial y  testimonial, sostiene que la Fiscalía no probó la  materialidad del delito y la responsabilidad del adolescente en el  grado de conocimiento exigido para proferir condena.  

En  desarrollo de tal aserto, afirma que «la  sentencia no se basó en las pruebas de todo orden que se  allegaron al proceso», pues  «aseguro  (sic) apartes de testimonios no vertidos en ese sentido y concluyo  (sic) circunstancias de tiempo y modo inexistentes en el debate y/o  contrarios a lo vertido bajo la gravedad de juramento».  

En  ese orden, dice que A.F.S.L. es estudiante de una institución  militar donde cursa sus estudios «con  las mejores referencias de conducta y disciplina», tanto  así, que incluso los vigilantes del conjunto donde  supuestamente ocurrieron los hechos «lo  conocen y pueden dar fe de su comportamiento».  Estos últimos – Oneida Cabrera Hernández «y  compañero» -, testificaron  que nunca vieron al sentenciado vender dulces a otros menores en ese  lugar, lo cual desmiente lo dicho por la madre de la víctima,  Lida Patricia Villanueva Naranjo, quien sostuvo que aquél  recurría a ese método para engañar a los niños  del sector.  

Además  de lo anterior, la nombrada Villanueva Naranjo incurrió en  contradicciones en sus distintas salidas procesales, mientras que el  propio O.D.M.V., al ser entrevistado por el C.T.I., dijo ignorar el  colegio en que estudiaba A.F.S.L., con lo cual «empieza  a edificarse un error en la identidad del agresor».  

Adicionalmente,  dice el censor, se probó que el acusado estuvo incapacitado  desde julio «con  inmovilización de un pie y uso de muletas», lo  cual el ofendido habría recordado si de verdad los hechos  hubiesen sucedido como los describió, y aunque la víctima  y su madre afirmaron que A.F.S.L. encerró al primero en la  habitación de su padre para la perpetración del delito,  las fotos del apartamento introducidas en juicio indican que «las  habitaciones internas no cuentan con puertas».  

Añade  que, según el relato de O.D.M.V., el acusado no lo amenazó  ni ofreció dádivas para que guardara silencio, lo cual  resulta «inusual  en un victimario», y  fueron aportados documentos por los cuales se comprobó que el  adolescente debía asistir obligatoriamente a la sede campestre  de su colegio – cerca de Chía – todos los sábados,  por lo cual regresaba a su vivienda alrededor de las 4:00 P.M.  

Por  otra parte, alega que la apreciación profesional de Maythem  Méndez Romero, psicóloga clínica que examinó  a O.D.M.V., en el sentido de que los niños abusados no suelen  mentir no es una «verdad  incuestionable», máxime  que el también psicólogo José Leonardo Acevedo  sostuvo en juicio, en contravía de ello, que la tasa de  menores que faltan a la verdad en relación con supuestos  abusos puede ascender al 50%.  

De  igual manera, afirma, fallo atacado dio credibilidad a lo dicho por  la progenitora de O.D.M.V., con lo cual el sentenciador perdió  de vista que aquélla se demoró más de un mes en  denunciar lo sucedido, de modo que se trata de una prueba que no debe  ser «tenida  en cuenta por carecer de… coherencia, imparcialidad y  verificación».  

Así,  concluye el demandante, el ad quem dio «a  las pruebas un contenido distinto a que (sic) realmente expresa  (sic)», por  lo que pide que el mismo sea casado y, en su lugar, se absuelva a  A.F.S.L. del cargo imputado.  

CONSIDERACIONES  DE LA CORTE  

1.  La casación es un recurso extraordinario, por medio del cual  puede el interesado controvertir ante esta Corporación los  fallos de segunda instancia, siempre que en los mismos se adviertan  errores de juzgamiento o procedimiento permisivos de afirmar la  ilegalidad de los mismos.  

Se  trata, entonces, de un mecanismo de impugnación reglado,  sometido a las precisas pautas de técnica y debida  fundamentación desarrolladas por la jurisprudencia de la Sala,  que no constituye una herramienta para prolongar debates propios de  las instancias ni para cuestionar o controvertir el criterio judicial  plasmado en las sentencias objeto de revisión, cuya  sustentación ha de estar orientada a la acreditación de  alguna de las causales taxativas definidas en el artículo 181  de la Ley 906 de 2004.  

En  tal virtud, la demanda por la cual se promueve la casación no  es un escrito de libre confección, ni puede presentarse como  un alegato dirigido a imponer una particular perspectiva sobre la  apreciación de las pruebas o la interpretación del  derecho, menos aún, en tanto las providencias cuestionadas  llegan a esta sede revestidas de una doble presunción de  acierto y legalidad.  

Así,  para que sea viable examinar de fondo el asunto, el recurrente debe,  a través de un discurso lógico, coherente, claro y  apegado a la práctica de la casación, poner en  evidencia que la sentencia de segundo grado fue emitida en un juicio  viciado de nulidad, o bien, que el fallador, al apreciar las pruebas,  incurrió en errores de hecho o de derecho que, de no haber  ocurrido, hubiesen determinado una resolución judicial  distinta.  

En  esa lógica, resultan ajenas al concreto ámbito del  recurso extraordinario – y, por ende, inadmisibles –  aquellas demandas que, apartándose del cometido señalado,  se limitan a proponer un disenso respecto de las consideraciones de  los juzgadores, como si de una tercera instancia se tratara.  

2.  Ello es lo que sucede en el caso examinado. La Sala observa que el  recurrente, lejos de presentar un escrito dirigido a poner en  evidencia que los fallos de instancia exhiben errores susceptibles de  corrección en esta sede, busca simplemente imponer su personal  apreciación probatoria sobre la efectuada por las instancias,  o lo que es igual, utilizar la casación como una prolongación  del debate propio del juicio y los recursos ordinarios.  

El  actor, no obstante anunciar la supuesta ocurrencia de una serie de  errores de hecho por falso juicio de identidad, nada hace por  acreditar tales dislates. Dicho cometido suponía para aquél  la carga de contrastar el contenido material de las pruebas con lo  que, al respecto, consignaron y consideraron las instancias, para, de  ese modo, poner en evidencia que fueron objetivamente adicionadas,  cercenadas o tergiversadas.  

En  vez de proceder así, restringió su discurso a la  exposición de opiniones y posturas subjetivas sobre el mérito  suasorio de las pruebas practicadas en el juicio público, con  lo cual nada dice sobre la posible configuración de los yerros  de hecho denunciados.  

Que  la demanda presentada en este asunto constituye un típico  alegato de instancia sustraído en todo de la técnica  propia del recurso de casación es algo que se hace evidente al  constatarse que aquélla es una réplica casi exacta del  recurso de apelación presentado por el abogado que representó  a A.F.S.L. en el curso del proceso, al punto que itera incluso buena  parte de los errores ortográficos advertidos en este último.  

Véanse,  a modo de ejemplo, los siguientes apartes:  

                                

Recurso de                          apelación                                                                      

Demanda de                          casación          

«…el                          despacho no se basó en las pruebas de todo orden que se                          allegaron y no es su fundamento para edificar el fallo impugnado…                          sino que extrañamente aseguro (sic) apartes de testimonios                          no vertidos en ese sentido y concluyo (sic) circunstancias de                          tiempo y modo inexistentes en el debate y/o contrarios a lo                          vertido bajo la gravedad del juramento.                          

                          

(…)                          

                          

Partamos                          entonces de un hecho público, notorio y difícil de                          desconocer en el entorno de dicho conjunto, donde presuntamente se                          sucedieron los hechos…                          por los que se ha condenado a mi patrocinado. Es un joven que                          desde la primaria ha estudiado en un Colegio Militar… con                          las mejores referencias de conducta y disciplina… Ello para                          significar que siempre lo vieron todos en el conjunto, incluidos                          los celadores… de UNIFORME MILITAR y por ello dable                          acreditar que sí lo conocen y pueden dar fe de su                          comportamiento dentro del conjunto…                          

                          

Son                          estos empleados de seguridad, Oneida Cabrera Hernández y su                          compañero, quienes… refieren nunca haber visto a                          A.F.S.L. vendiendo dulces o golosinas en el parque a otros                          menores…»11.                                                                      

«…la                          sentencia no se basó en las pruebas de todo orden que se                          allegaron al proceso, sino que extrañamente aseguro (sic)                          apartes de testimonios no vertidos en ese sentido y concluyo (sic)                          circunstancias de tiempo y modo inexistentes en el debate y/o                          contrarios a lo vertido bajo la gravedad del juramento…                          

                          

(…)                          

Partamos                          entonces de un hecho público, notorio y difícil de                          desconocer en el entorno de dicho conjunto, donde presuntamente se                          sucedieron los hechos… por los que se ha condenado a mi                          patrocinado. Es un joven que desde primaria ha estudiado en un                          Colegio Militar… con las mejores referencias de conducta y                          disciplina… Ello para significar que siempre lo vieron                          todos en el conjunto, incluidos los celadores… de UNIFORME                          MILITAR y por ello dable acreditar que sí lo conocen y                          pueden dar fe de su comportamiento dentro del conjunto…                          

Son                          estos empleados de seguridad, Oneida Cabrera Hernández y su                          compañero, quienes… refieren nunca haber visto a                          A.F.S.L. vendiendo dulces o golosinas en el parque a otros                          menores…»12.          

«Contrario                          a tales afirmaciones y sobre el mismo punto, en la entrevista                          practicada a ODMV y aducida en juicio por la funcionaria CTI                          (sic), al indagársele si sabía en qué colegio                          estudiaba A.F. CONTESTO (sic) NO SE (sic). No tiene ese                          conocimiento de quien nombra como su agresor y debiera haber visto                          por el tiempo de convivencia en el mismo conjunto….                          

                          

Respecto                          de las circunstancias de tiempo, modo y lugar, igualmente son                          cambiantes las aseveraciones en las plurales diligencias vertidas                          por LIDA PATRICIA VILLANUEVA NARANJO y por demás contrarias                          en algunos aspectos en lo dicho por su menor hijo ODMV.                          

                          

De reseñar,                          los momentos previos y posteriores al presunto día de                          marras, así como el desarrollo y convicción de la                          progenitora sobre la época, mes o meses en que se                          sucedieron.                          

                          

Dice                          la madre del menor ODMV que cuando el niño empezó a                          contarle, ella inmediatamente recordó el día que le                          pidió permiso para ir a ver la película y se ubicó                          en septiembre de 2014, antes del 31 de octubre, día de                          Halloween…                          

                          

Estas                          fechas como posibles para el caso de marras, son de una                          significancia absoluta, pues se probó y eso si (sic) más                          allá de cualquier duda, que durante todo ese periodo, desde                          julio, A.F. estuvo incapacitado con la inmovilización de un                          pie y uso de muletas; circunstancias que la denunciante o el menor                          no refirieron en ninguna oportunidad…»13.                                                                      

«Contrario                          a tales afirmaciones y sobre el mismo punto, en la entrevista                          practicada a ODMV y aducida en juicio por la funcionaria del CTI,                          al indagársele si sabía en qué colegio                          estudiaba A.F. CONTESTO (sic) NO SE (sic). No tiene ese                          conocimiento de quien nombra como su agresor y debiera haber visto                          por el tiempo de convivencia en el mismo conjunto….                          

                          

Respecto de                          las circunstancias de tiempo, modo y lugar, igualmente son                          cambiantes las aseveraciones en las plurales diligencias vertidas                          por LIDA PATRICIA VILLANUEVA NARANJO y por demás contrarias                          en algunos aspectos en lo dicho por su menor hijo ODMV. Es de                          reseñar, los momentos previos y posteriores al presunto día                          de marras, así como el desarrollo y convicción de la                          progenitora sobre la época, mes o meses en que se                          sucedieron.                          

                          

Estas                          fechas como posibles para determinar la ocurrencia del hecho y                          aspecto fundamental del juicio probatorio,                          se probó,                          que                          durante todo ese periodo, desde julio, A.F. estuvo incapacitado                          con la inmovilización de un pie y uso de muletas;                          circunstancias que la denunciante o el menor no refirieron en                          ninguna oportunidad…»14.          

«Siguiendo                          hiladamente, tampoco es de poca monta como se ha dicho en la                          teoría del caso y aceptado como irrelevante por el                          Despacho, el que en el relato de la progenitora de ODMV y de este                          mismo, así como en el escrito de acusación, se haya                          dicho que mi patrocinado lo encerró en el cuarto del padre,                          para la realización de los actos ilícitos; cuando                          con… las fotos introducidas por el señor JOSÉ                          DEL CARMEN SANTANA GORDILLO, se demostró que las                          habitaciones internas no cuentan con puertas…»15.                                                                      

«Siguiendo                          hiladamente, tampoco es de poca monta como sea (sic) dicho en la                          teoría del caso y aceptado como irrelevante por EL (sic)                          Despacho, el que en el relato de la progenitora de ODMV y de este                          mismo, así como en el escrito de acusación, se haya                          dicho que mi patrocinado lo encerró en el cuarto del padre,                          para la realización de los actos ilícitos; cuando                          con… las fotos introducidas por el señor JOSÉ                          DEL CARMEN SANTANA GORDILLO, se demostró que las                          habitaciones internas no cuentan con puertas…»16.          

«Véase                          como también milita en el análisis que se hace de                          todo el material que también ODMV expresa que el presunto                          agresor, NUNCA, le pidió, insinuó o amenazo (sic)                          para que no contara; comportamiento inusual en un victimario, que                          siempre procura arroparse bajo variada paleta de comodines que le                          aseguren la posible impunidad…»17.                                                                      

«Véase                          como también milita en el análisis que se hace de                          todo el material que también ODMV expresa que el presunto                          agresor, NUNCA, le pidió, insinuó o amenazo (sic)                          para que no contara; comportamiento inusual en un victimario, que                          siempre procura arroparse bajo variada paleta de comodines que le                          aseguren la posible impunidad…»18.          

«Finalmente,                          debe dársele la credibilidad que merecen los documentos                          aportados… contienen con claridad absoluta la participación                          de mi defendido en las asistencias obligatorias en sede campestre                          al norte de la ciudad, colindante con el Municipio de Chía…                          amén de que su desplazamiento hacia su residencia era                          dispendioso, largo y demorado… como los empleados de la                          empresa de vigilancia expresan, este llegaba a las 3:30, 4:00 P.M.                          o más tarde…»19.                                                                      

«Finalmente,                          debe dársele la credibilidad que merecen los documentos                          aportados… contienen con claridad absoluta la participación                          de mi defendido en las asistencias obligatorias en sede campestre                          al norte de la ciudad, colindante con el Municipio de Chía…                          amén de que su desplazamiento hacia su residencia era                          dispendioso, largo y demorado… como los empleados de la                          empresa de vigilancia expresan, este llegaba a las 3:30- 4:00 P.M.                          o más tarde…»20.          

«Así                          las cosas, es de resaltar que en cuanto a la profesional MAYTHEM                          MENDEZ ROMERO (sic), esta rinde un concepto que en ultimas (sic)                          es su apreciación y obvio respetable, pero no contentivo de                          una verdad incuestionable…                          

                          

Téngase                          en consideración, como el profesional Dr JOSE LEONARDO                          ACEVEDO (sic)… ante pregunta de la defensa sobre el                          comportamiento en general de los niños en estos temas,                          precisa que puede incluso hablarse de un 50% en el que dicen la                          verdad y otro 50% en el que están mintiendo…»21.                                                                      

«Así                          las cosas, es de resaltar que en cuanto a la profesional MAYTHEN                          MENDEZ ROMERO (sic), esta rinde un concepto que en ultimas (sic)                          es su apreciación y obvio respetable, pero no contentivo de                          una verdad incuestionable…                          

                          

El                          Dr. JOSÉ LEONARDO ACEVEDO… ante pregunta de la                          defensa sobre el comportamiento en general de los niños en                          estos temas, precisa que puede incluso hablarse de un 50% en el                          que dicen la verdad y otro 50% en el que están                          mintiendo…»22.    

La  simple contrastación entre el cuerpo de la demanda de casación  y el texto del recurso de apelación hace evidente que la  totalidad de los argumentos contenidos en aquélla, formulados  bajo el pretexto de demostrar supuestos errores de hecho,  corresponden en su integridad a las alegaciones con fundamento en las  cuales otro profesional del derecho, al impugnar verticalmente el  fallo de primer grado, pretendió su revocatoria.  

Por  ello, a su vez, deviene patente el carácter anti técnico  del recurso extraordinario promovido en nombre de A.F.S.L., en tanto  surge incontestable que, antes que demostrar la ocurrencia de dislate  alguno, busca apenas insistir en una controversia ya agotada y  extraña a esta sede, relacionada, por ejemplo, con la  credibilidad atribuida al testimonio de la madre del ofendido, o a la  circunstancia fáctica de si el acusado solía o no  vender dulces en el conjunto donde residía.  

3. Lo expuesto precedentemente resulta suficiente para inadmitir la  demanda. Con todo, y para abundar en consideraciones, no sobra  indicar que, en cualquier caso, las quejas formuladas por el censor  resultan irrelevantes en el cometido de controvertir los fundamentos  probatorios de los fallos impugnados, los cuales – se reitera –  gozan de la doble presunción de acierto y legalidad.  

Por  ejemplo, el recurrente manifiesta que A.F.S.L. estuvo incapacitado  durante julio de 2014 y portaba muletas, por lo cual resulta poco  creíble que la víctima, al poner en conocimiento de su  madre y las autoridades lo sucedido, no refiriera esa circunstancia.  Pierde de vista, con ello, que el ad quem tuvo por demostrado que  aquél «estuvo  enyesado por 30 días»23,  por  ende, que «la  agresión pudo ocurrir antes o después del accidente que  sufrió…en su pie»24.  

Denuncia  también el actor que, según el relato del menor  ofendido y conforme se consignó en la acusación, el  delito se cometió luego de que el acusado lo encerrara en la  habitación de su padre, pero, según se probó  fotográficamente, ese recinto no tiene puerta. Con esa censura  contraviene el principio de corrección material, pues, aunque  es cierto que en el escrito de acusación se hizo tal  afirmación, no lo es que O.D.M.V. manifestase que fue  encerrado. El menor dijo que los hechos ocurrieron «en  el cuarto del papá de él» y  que «la  casa estaba sola», pero  jamás que el enjuiciado lo hubiese enclaustrado25.  De ahí que, de acuerdo con lo considerado por el a quo, tal  circunstancia resultase inocua de cara a la valoración de la  responsabilidad de A.F.S.L.26  

Con  similar orientación, alega el mandatario del adolescente que  éste concurría cada sábado a la sede norte de su  colegio, ubicada en las afueras de la ciudad, y, en tal virtud, solía  regresar a su residencia alrededor de las 4:00 P.M. Soslaya con ello  que, conforme lo coligió el Tribunal con apoyo en lo declarado  por la madre del niño, los hechos sucedieron «entre  las 4 o 5 de la tarde»27,  por  lo cual el aserto no conlleva ninguna confrontación real o  material de las providencias de instancia.  

Finalmente,  el mandatario de A.F.S.L. indica que el concepto rendido por Maythem  Méndez Romero, psicóloga clínica que examinó  a O.D.M.V., no puede tenerse como una «verdad  incuestionable», como  también que, según José Leonardo Acevedo Rincón,  un 50% de los menores que dicen haber sufrido abusos mienten. Con  todo, no se entiende cuál es la incidencia de tales  consideraciones en el caso concreto.  

En  primer lugar, porque las instancias no cimentaron la condena en las  apreciaciones profesionales de Méndez Romero ni derivaron la  certeza probatoria de su dicho, al cual únicamente se acudió  como un criterio adicional para la valoración de lo sostenido  por la víctima y, muy puntualmente, en cuanto la profesional  explicó que los hechos referidos por el niño (en  concreto, la descripción de la eyaculación) corresponde  a una situación «de  la que un niño de seis años… no tendría  por qué tener conocimiento»28.  

No  es, entonces, que se haya tomado como verdad inamovible lo expuesto  por la perito en relación con la veracidad de los menores  abusados, según lo entiende el demandante, sino que su  criterio profesional fue tenido en cuenta como un elemento de juicio  adicional a los demás incorporados por la Fiscalía.  

Por  otro lado, en tanto lo adverado por el también psicólogo  Acevedo Rincón correspondió a una observación  genérica y abstracta sobre su experiencia respecto de la  conducta de algunos menores, que, sin embargo, no comportó un  análisis de la veracidad de lo declarado por O.D.M.V., como,  de hecho, no podía comportarlo, pues la definición del  mérito suasorio de un testimonio corresponde discernirla  exclusivamente al Juez a partir de la valoración conjunta e  integral de las pruebas allegadas al proceso.  

4.  Así las cosas, advertido que la demanda no cumple con los  requisitos mínimos de debida fundamentación cuyo  acatamiento constituye condición necesaria para su examen de  fondo, la misma necesariamente deberá ser inadmitida, máxime  que la Sala no observa circunstancia alguna que haga necesaria su  intervención oficiosa.  

5.  Toda vez que el defensor contractual de A.F.S.L. limitó el  cumplimiento del encargo de confianza conferido a replicar el escrito  de apelación elaborado por quien lo precedió en la  representación judicial del adolescente, se ordenará  compulsar copia de esta decisión al Consejo Seccional de la  Judicatura de Bogotá, para que, en el marco de sus  competencias, establezca si hay lugar a iniciar investigación  disciplinaria en su contra.  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,  

RESUELVE  

1. INADMITIR  la  demanda de casación  promovida por el apoderado judicial de A.F.S.L., de conformidad con  la parte motiva de esta providencia.  

2. ORDENAR que por  la Secretaría se realice la compulsación de copias de  que trata el numeral 5° del aparte considerativo de la presente  decisión.  

Contra  este  auto procede el recurso de insistencia.  

Notifíquese  y cúmplase,  

EYDER  PATIÑO CABRERA

Magistrado  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA

Magistrado  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER

Magistrado  

LUIS  ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA

Magistrado  

JAIME HUMBERTO  MORENO ACERO

Magistrado  

PATRICIA  SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  

LUIS GUILLERMO  SALAZAR OTERO  

Magistrado  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCIA

Secretaria  

1          CD          1, récord 6:00 y ss.; f. 18, c. 1.  

2          Fs.          23 y ss., c. 1.  

3          CD          3, récord; f. 65, c. 1.  

4          CD 4, récord 4:00          y ss.; f. 76, c. 1.  

5          CD          5; fs. 136 y ss., c. 1.  

6          CD          6; f. 150, c. 1.  

7          CD 7; fs.          176 y ss., c. 1.  

8          CD          8; fs. 205 y ss., c. 1.  

9          Fs.          231 y ss., c. 1.  

10          Fs.          14 y ss., c. del Tribunal.  

11          Fs.          241 y ss., c. 1.  

12          Fs.          54 y ss., c. del Tribunal.  

13          Fs.          240 y ss., c. 1.  

14          Fs.          55 y ss., c. del Tribunal.  

15          F.          240, c. 1.  

16          F.          56, c. del Tribunal.  

17          F.          240, c. 1.  

18          F.          56, c. del Tribunal.  

19          F.          239, c. 1.  

20          Fs.          56 y ss., c. del Tribunal.  

21          F.          238, c. 1.  

22          Fs.          57 y ss., c. del Tribunal.  

23          F.          35, c. del Tribunal.  

24          F.          39, c. del Tribunal.  

25          Fs.          169 y ss., c. 1.; CD 8, récord 1:11:00 y ss.  

26          F.          223 (vto.), c. 1.  

27          F.          21, c. del Tribunal.  

28          F.          38, c. del Tribunal.  

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