STP9243-2014(42847)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

STP9243-2014  

Radicación N° 42847  

(Aprobado acta Nº 226)   

          Bogotá,   D.C.,  dieciséis  (16)  de  julio  de  dos  mil  catorce  (2014).   

          Sería  del  caso  verificar  los  requisitos  de  lógica  y debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de  DAIRO  JOSÉ VILORIA GARCÍA,  de  no  ser  porque  la  Sala  advierte  que  en  este  asunto  ha  ocurrido  la  prescripción  de  la  acción  penal,  previo  a la emisión de la sentencia de  segunda instancia.   

A N T E C E D E N T E S  

         

          1.  Los  hechos que dieron lugar a las diligencias, fueron expuestos  durante   el   transcurso   de   la  actuación  en  los  siguientes  términos:   

“En  virtud de la compulsación de copias  que  la  Fiscalía  Tercera  Delegada  ante el Juzgado Único Penal del Circuito  Especializado  de  Sincelejo,  ordenara  en la resolución de fecha agosto 31 de  2007,  dentro  del  radicado  No.  68219, se dio inicio a una investigación por  cuerda  procesal  diferente en aras de establecer la presunta participación del  ciudadano  DAIRO  JOSÉ  VILORIA GARCÍA con  los  grupos  ilegales que operaron en el Golfo de Morrosquillo  en  el  departamento  de Sucre, al mando del ex jefe paramilitar Rodrigo Antonio  Mercado  Peludo,  alias “Cadena”, e igualmente el grado de participación en  virtud  de  su  militancia en ese grupo armado ilegal del desplazamiento forzado  de  que  se dice fueron víctimas campesinos que tenían cultivos en la finca El  Rosario  localizada  en  el  corregimiento  de  Plan  Parejo,  jurisdicción del  municipio  de  San  Onofre,  Sucre,  la  cual  fuera  de propiedad del procesado  VILORIA  GARCÍA, pero que  por  estar  este  predio  soportando  un  embargo  judicial, pasó a manos de un  secuestre,  quien  dispuso que algunos campesinos de la zona entraran en el para  cultivarlo”.   

          2.  Culminada la  investigación   correspondiente,   la   Fiscalía   Primera  de  la  Unidad  de  Conocimiento  de  Asuntos  Humanitarios  de  Montería  calificó el mérito del  sumario,  el  3  de  mayo  de  2010,  con resolución de acusación en contra de  DAIRO    JOSÉ    VILORIA    GARCIA    como  presunto  coautor  de  los delitos de desplazamiento forzado y  concierto  para  delinquir  agravado  (artículos  180  y  340,  inciso 2°, del  Código  Penal).1   

          3.   Asignadas   las  diligencias  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado   de   Sincelejo,  y  realizadas  las  audiencias  preparatoria  y  pública,  el  estrado judicial en cita emitió sentencia el 8 de abril de 2013,  en  la  que  descartó  la  calificación  jurídica  de la acusación por dudas  respecto  a  la  configuración  de  los  tipos  penales  allí contemplados, no  obstante,  impuso  al  procesado  la  pena principal de prisión por quince (15)  meses  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y  funciones  públicas  por  ese  término,  al  hallarlo  autor responsable de la  conducta  punible  de  constreñimiento  ilegal  (artículo  182 ibídem). En la  misma  decisión  se  abstuvo  de  condenarlo  al  pago  de perjuicios, negó la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y le concedió la libertad  provisional  por  haber  cumplido  en  detención  preventiva  el  tiempo  de la  sanción                  impuesta.2   

          4.  Apelada  esta  determinación por la defensa, fue confirmada por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Sincelejo -Sala Penal- el 15 de  agosto de 2013.3   

          5.     El     defensor     de    VILORIA  GARCÍA,    en  escrito  allegado  durante  el  término  de  traslado  para  la  impugnación  del  fallo de sentencia de segunda instancia, interpuso el recurso  extraordinario  de  casación  y  presentó  dos cargos  en su contra.   

          En    el    cargo    primero,  invocando  el  artículo  220,  numeral  2°, de la Ley 600 de 2000, denunció la incongruencia  entre  la  acusación y la sentencia, en tanto su prohijado fue llamado a juicio  por  los  delitos de desplazamiento forzado y concierto para delinquir agravado,  siendo condenado por constreñimiento ilegal.   

          Y   en   el   cargo   segundo,  citando  el  numeral  1°  del  canon  mencionado en precedencia,  refiere  la  violación del derecho sustancial, artículos 82, numeral 4°, y 83  ibídem,  al  no  decretarse la prescripción de la conducta punible por la cual  se  dictó  sentencia. Lo anterior, dice, porque esta decisión fue emitida once  (11)  años  después  de la ocurrencia de los hechos, mientras que el delito de  constreñimiento  ilegal,  está sancionado con prisión entre uno (1) y dos (2)  años.   

          En   ese   orden,  solicitó  casar  “y  revocar la sentencia condenatoria”.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

          1.  Con independencia de las ostensibles falencias de argumentación  percibidas  a  partir  de  la  reseña  de  la  demanda,  se vislumbra que en el  sub examine la acción penal  ha  fenecido,  evento en el cual, en sede de casación, la Corte ha identificado  la concurrencia de estas hipótesis:   

“1. Cuando la prescripción opera después  de  la  sentencia  de  segunda  instancia, se debe decretar directamente y cesar  procedimiento  con  independencia  del contenido de la demanda (se prescinde del  juicio  de  admisibilidad),  por  haberse  dictado el fallo en forma válida, en  cuanto se hallaba vigente la facultad sancionadora del Estado.   

2.   Cosa   diferente  ocurre  cuando  la  prescripción  opera  antes  de  la sentencia de segunda instancia, evento en el  cual  la potestad sancionadora del Estado había decaído y, en consecuencia, el  fallo  carece  de  la  condición  de  validez  que se predica del primer evento  […]   

[…]  2.1 Si el error ha sido planteado en  la  demanda,  se  debe  admitir  el  libelo y definir el cargo mediante fallo de  casación,   con   prescindencia   de   los   restantes   ataques  si  han  sido  planteados.   

2.2 Si  el  recurrente  no  formuló  el  reproche, le corresponde a la  Corte  analizar  la  ocurrencia  del  fenómeno  extintivo, casar de oficio para  anular  el  fallo  y,  como  consecuencia,  inadmitir la demanda por ausencia de  objeto   […]”   (CSJ   SP,   21  Ago  2013,  Rad.  40587).   

          En  ese  contexto,  a la última solución transcrita será a la que  arribará  la  Corte  en  esta  ocasión,  modulando  el proceder descrito en el  precedente,  teniendo en cuenta que, si bien es cierto se citó en la demanda la  ocurrencia  de  la  prescripción,  ningún  razonamiento  se  ofreció  en ella  encaminado   a   demostrar   su  configuración.  Lo  anterior,  porque  ninguna  fundamentación  consistente  se ofreció sobre el particular, ya que el reclamo  simplemente  hizo  alusión a que la extinción de la acción penal se verificó  por  la  fecha  de  los  hechos  y  la de la sentencia de primera instancia, sin  abordar   el   análisis  de  diversas  variables  insoslayables  al  instituto,  verbi  gratia, los términos  específicos  para  su cómputo o la normatividad aplicable, entre otros asuntos  que  debían  concurrir  en  el  cargo  en  orden  a  su  proposición jurídica  completa.  De igual forma, se obvió que un reproche de esta naturaleza, en sede  de  casación,  procede  por vía de la causal tercera, de nulidad, y luego debe  evidenciarse  con  los  presupuestos  de  la  primera (CSJ AP, 09 Jun 2010, Rad.  33791), lo que aquí no se hizo.   

         Entonces,  retomando, aun cuando la prescripción no se acreditó de  ninguna  manera  en  la  demanda,  ello  no  es  óbice  para reconocer que esta  sucedió  antes  de  proferirse  el  fallo  de  segunda  instancia,  conforme la  dinámica  que  a  continuación  se  relaciona  y  que,  se recalca, debió ser  expuesta   en   la   censura   para   que   pudiera   ser   admitida4:   

          2.  El  acto  que  se le reprocha a VILORIA  GARCÍA,    al  tenor  de  la  resolución que ordenó la compulsa de copias, se  contrae  a  que  de  consuno  con  el  comandante paramilitar Marco Tulio Pérez  Guzmán,  alias “El Oso”, cobró dinero a varios campesinos para permitirles  proseguir  con  sus  cultivos  en  un  fundo  de  su  propiedad, a través de un  contrato          de          arrendamiento5.  Valga  recordar  que en este  predio  recaía  un  embargo, interregno en el cual, el secuestre designado para  su  administración,  permitió  a  algunos  labriegos  que ejercieran en él la  agricultura.  Ahora  bien,  no  aparece  una  fecha  precisa del día en que los  labriegos  fueron  reunidos  para ser notificados del requerimiento en mención,  por  ende,  como  referencia  para la configuración del constreñimiento, ha de  tomarse  el  día en que la tenencia y posesión del inmueble por orden judicial  le   fue   devuelta   a   VILORIA  GARCIA,   esto   es,   el   21  de  agosto  de  2001.6      

          Por    consiguiente,    contrario    a    lo    referido    por   el  Tribunal7,  la calificación jurídica que determina el cómputo del término  prescriptivo  corresponde  a  la  fijada  en la sentencia, según lo ha dicho de  forma reiterada la jurisprudencia de la Sala:   

“La   ley   penal  colombiana  vincula,  inexorablemente,  casi todas sus instituciones al cuadro normativo previsto para  los  hechos  que  se  regulan  en  ella.  Sin  embargo dicho cuadro normativo va  adquiriendo  su  perfil  definitivo  a través del juicio de valor que sobre los  hechos  y  sobre  el  derecho  se  lleva  a cabo progresiva y provisionalmente a  través del trámite y las etapas procesales.   

De  allí  se  deriva, entonces, como lo ha  sostenido  la  Corte,  que  las  variaciones  a la calificación jurídica de la  conducta  imputada,  introducidas a través del proceso, deben considerarse para  los  cómputos  propios  de  la  prescripción  y produciendo efectos que se han  asimilado  a  los  de la retroactividad. (Confrontar sentencias de marzo 24/81 y  noviembre  16/93  por ejemplo). Esto no puede ser sino así, si se repara en que  la  acción  penal  que  prescribe es la generada por el delito respectivo y que  éste  por  su  parte, adquiere su identificación plena y definitiva en el acto  de sentencia.   

De   este   modo,   mientras  el  sistema  prescriptivo  esté  diseñado con referencia a la identificación jurídica del  hecho  punible, pues que allí se constata la duración de su pena y por ende el  término  de  prescripción,  tendrán que admitirse las repercusiones que sobre  el  fenómeno extintivo de la acción tenga la calificación definitiva, sea que  se  afecten con ello fases superadas del proceso o que, como acá, se influya la  sentencia misma impidiendo su ejecutoria.   

No se trata de plantear acá la conveniencia  o   inconveniencia   de  que  un  sistema  como  el  indicado  produzca  en  las  calificaciones  jurídicas que se formulan durante el trámite, actos jurídicos  inestables  o  inseguros,  sino  de  que mientras el sistema de prescripción se  sostenga  sobre  este  modelo  y  estas  regulaciones  de  derecho  positivo, es  inevitable  que  el  fenómeno  prescriptivo  esté  sujeto  al  vaivén  de  la  calificación  definitiva  hecha  en  la  sentencia  y que ella produzca efectos  sustanciales  y  procesales  sobre todas las consecuencias jurídicas derivables  de la misma.   

Si no fuese así el asunto, prevalecería en  el  proceso lo formal sobre lo sustancial, sobre la justicia material, e incluso  podrían  llegarse  a patrocinar formas de deslealtad procesal. Piénsese si no,  en  que  por  otra vía hermenéutica como la sostenida por la Corte hasta abril  de   1977,   el  sujeto  de  la  función  acusadora   podría  impedir  la  prescripción  de un delito deduciendo agravantes inexistentes en la resolución  de  acusación  en  desmedro  del derecho del imputado a su declaratoria, puesto  que  se  daría  carácter  de inmutable a lo que no lo tiene por naturaleza, es  decir  al  acto calificatorio, cuya misión al interior del proceso es netamente  funcional  pues  no tiene por objeto decidir la litis sino el ámbito dentro del  cual   se   desenvolverán   la   acusación   y   la   defensa”  (CSJ  SP,  05  Mar  1996,  Rad. 8336, reiterada CSJ SP, 13 May 2009,  Rad. 31424).    

         

          3.  Así las cosas, al cotejarse el artículo 182 del Código Penal,  se  observa  que  el  delito  de  constreñimiento ilegal, por el cual se dictó  sentencia,  se  sanciona con pena de prisión entre uno (1) y dos (2) años. Por  su  parte,  el  artículo  83  de  la  misma  obra  prevé  que la acción penal  prescribe  en  tiempo  igual  al  máximo  de la pena fijada en la ley, si fuere  privativa  de  la libertad, sin que pueda ser inferior a cinco (5) ni superior a  veinte (20) años.   

          De  esta  manera,  conforme con la fecha indicada en precedencia, la  acción   penal   feneció   el   21  de  agosto  de  2006,  fecha  en la que ni siquiera se había iniciado  la  investigación  en  la que se compulsaron las copias que dieron lugar a este  trámite.  De  contera,  resulta  irrelevante  verificar  si  se interrumpió el  cómputo  del  término  prescriptivo  con  la  ejecutoria  de la resolución de  acusación  (artículo  86  ibídem),  ya  que  ello ocurrió el 1° de junio de  2010.   

          4.  La  prescripción  es  un fenómeno objetivo de extinción de la  acción  penal  contemplado  en el artículo 82, numeral 4°, del Código Penal,  que  una  vez  constatado  implica que el Estado pierde la facultad de continuar  con  el  trámite  investigativo  o  de juzgamiento y de aplicar el ius  puniendi,  pues  esta ha finiquitado  por  el  paso  del  tiempo.  Así,  la  única  decisión procedente luego de su  configuración,  es  la  de  decretarla  y  ordenar  la consecuente cesación de  procedimiento, como en efecto se declarará.   

De igual modo, debe señalarse que de acuerdo  con  lo  consagrado  en  el  artículo  98  del  Código Penal, la acción civil  proveniente  de  la  conducta punible prescribe en el mismo término fijado para  la    acción   penal,   por   consiguiente,   esta   también   se   declarará  fenecida.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

R E S U E L V E  

         PRIMERO:  INADMITIR,  por  carencia de  fundamento,  la  demanda de casación presentada por el defensor de DAIRO JOSÉ VILORIA GARCÍA.   

          SEGUNDO: CASAR DE  OFICIO  la  sentencia del 15 de agosto de 2013 dictada  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Sincelejo, a través de la  cual  confirmó  el  fallo proferido el 8 de abril del mismo año por el Juzgado  Penal   del   Circuito   Especializado   de   esa   ciudad,   por   PRESCRIPCIÓN  de  la  acción  penal  del  delito   de  constreñimiento  ilegal.  En  consecuencia,  se  dispone  la   CESACIÓN  DEL  PROCEDIMIENTO  adelantado   en   contra   de   DAIRO  JOSÉ  VILORIA  GARCÍA, con ocasión de la conducta punible referida.  De   igual   forma,   se   decreta   la  PRESCRIPCIÓN  de  la  acción  civil,  conforme  lo consignado en la  parte considerativa de esta providencia.   

          TERCERO:  Por  intermedio  del  juzgado  de  primera  instancia,  líbrense  los  oficios  de  rigor  a  las autoridades pertinentes, a efectos de  comunicar esta determinación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno   

Cópiese, comuníquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folio 347 y siguientes cuaderno copias 2   

2  Fl. 59 y s.s cuaderno original 4   

3  Fl. 4 y s.s cuaderno Tribunal   

4  De  conformidad  con  el principio de limitación, la  Corte  no  puede  suplir las deficiencias de la demanda, o corregirlas, para dar  por  satisfechos  los  postulados  lógicos  que  le  dan  paso  a su estudio de  fondo.   

5  Cfr. Fl. 64 c.c 2   

6  Cfr. Oficio 1288 Juzgado Segundo Laboral del Circuito  de Sincelejo (Fl. 20 c.c 2)   

7  Consideró    sobre   el   tema   el   ad  quem:  “No  sería razonable, ni sensato analizar el término  de  prescripción de la acción penal frente al delito de constreñimiento (sic)  para  delinquir,  porque  la  Fiscalía  investigó  y  acusó  a  [VILORIA   GARCÍA]  por  el  delito  de  desplazamiento  forzado,  no  pudiendo el ente investigador anticipar que con el  correr  del  tiempo,  ya  en  fase  del  juicio,  el  juzgado  iba  a  hacer una  readecuación  de  la  conducta,  encuadrándola  en un tipo penal excesivamente  benévolo”. (Fl. 14 cuaderno Tribunal)     

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