SP914-2016(45905)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado Ponente  

SP914-2016  

Radicado N. 45905  

Aprobado Acta N. 25  

          Bogotá,  D.  C.,  tres (03) de febrero de dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS:   

El  Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Montería,  mediante  sentencia proferida el 12 de marzo de 2015, declaró a  ABEL    MARIANO           VÁSQUEZ           MARTÍNEZ,          exjuez  Promiscuo  del  Circuito  de  Chinú (Córdoba), como autor  responsable  de  los  delitos de peculado por apropiación a favor de terceros y  prevaricato por acción.   

El  aludido  fallo,  fue  impugnado  por la  defensa  y la fiscalía mediante recursos de apelación que se resuelven en este  proveído.   

HECHOS:  

El   9  de  junio  de  2009,  el  abogado  SAIN JAVIER MENDOZA URANGO,  en  representación  de  los  señores ÁLVARO ANTONIO  MARTÍNEZ  BRAVO, RODOLFO JOSÉ PÉREZ TORDECILLA, LUIS OSCAR NIETO, HENRY SERPA  PETRO,  PEDRO  SEGUNDO  SALGADO  ÁLVAREZ,  PEDRO  JOSÉ BULA BULA, LUIS ALFONSO  PÉREZ  ERRANO,  BENJAMÍN  ANTONIO  BETTI GALVIS, RODNY RAÚL RIVERO QUIÑONES,  MARTHA  LUZ  LÓPEZ  FERNÁNDEZ,  EDISON ENRIQUE ÁVILA MURILLO, ALFREDO GUZMÁN  FERIZ,  JUAN ALBERTO COTRICH ROSELLÓN, MIGUEL ANTONIO CASTRO ANTEQUERA, OSWALDO  ANTONIO  ARRIETA  DURANGO,  NILSON  DE  JESÚS  GARCÉS  MEJÍA Y RODOLFO NELSON  NEGRETE  PÉREZ, todos extrabajadores de TELECOM,   instauró  ante  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de San Andrés de Sotavento (Córdoba), acción de tutela,  en    contra    del    Patrimonio    Autónomo    de   Remanentes   –  PAR-,  solicitando el amparo de los  derechos  fundamentales  a la igualdad, mínimo vital, salud, vida, educación y  seguridad social.   

Una  vez admitida la demanda y libradas las  comunicaciones  pertinentes a la parte accionada, con el fin de que ejerciera su  derecho  de  contradicción,  mediante  fallo del 24 de julio siguiente, la Juez  Promiscuo  Municipal  resolvió  no  tutelar  los  derechos  invocados  por  los  accionantes,  tras  considerar  que  los  extrabajadores de TELECOM tenían otro  medio  judicial para hacer valer sus derechos y no se configuraba el presupuesto  de inmediatez en el caso subexamine.   

Al ser impugnada tal decisión, se remitió  la  actuación  al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Chinú (Córdoba), cuyo  titular   es   el  aquí  acusado  ABEL  MARIANO           VÁSQUEZ           MARTÍNEZ,  quien     el    3    de    septiembre    de    2009    resolvió    «tutelar los derechos invocados por los  actores  y,  en  consecuencia,  ordenó  que  la  entidad  accionada  pagara los  salarios  y  prestaciones  dejadas de percibir por los extrabajadores desde el 1  de  febrero  de  2006;  al  tiempo  que  decretó el embargo y retención de los  dineros    que    el    Patrimonio    Autónomo   de   Remanentes   –PAR-   tuviese   en   las  entidades  financieras,  por  la suma de dos mil ochocientos siete millones ciento seis mil  sesenta    pesos   ($2.807.106.060)   ».   

ANTECEDENTES    PROCESALES:   

    

1. El 10 de septiembre de 2013, ante  el   Juez  Primero  Penal  Municipal  Ambulante  con  Funciones  de  Control  de  Garantías   de  Sincelejo-  Sucre,  se  formuló  imputación  contra  el  Juez  ABEL    MARIANO            VÁSQUEZ           MARTÍNEZ,  como  probable  autor  de los  punibles  de  peculado  por  apropiación  a  favor  de terceros agravado por la  cuantía  y  prevaricato  por  acción,  mismos  cargos por los que se presentó  escrito de acusación el 21 de noviembre de la referida anualidad.     

    

1. Adelantadas   las   audiencias  preparatoria  y  de  juicio  oral, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Montería       resolvió       condenar      al      acusado      VASQUÉZ           MARTÍNEZ   a  10  años  de pena privativa de la libertad, multa de  50  S.M.L.M.V,  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término  de la sanción intramuros, por considerarlo  autor  de  los  delitos de prevaricato por acción y peculado por apropiación a  favor   de  terceros  agravado  por  la  cuantía;  concediéndole  la  prisión  domiciliaria,  previa  suscripción  del  acta  de  compromiso  y  el pago de la  caución correspondiente.     

    

1. El 13 de marzo del año en curso,  culminada  la  lectura  del  fallo, la Fiscalía y la defensa presentaron sendos  recursos  de  apelación  en  contra  de la referida decisión, los cuales ahora  procede la Corte a resolver.     

LA      SENTENCIA    IMPUGNADA:   

La  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal  Superior  de  Montería  consideró  que se encuentran reunidos los presupuestos  exigidos  por  el  artículo  381  de  la  Ley  906  de  2004  para  condenar  a  ABEL    MARIANO           VÁSQUEZ           MARTÍNEZ,  como  autor de los delitos de  prevaricato  por  acción  y  peculado por apropiación a favor de terceros, por  las razones que siguen:   

    

1. La  no  existencia  de  elemento  material  probatorio  alguno  que  justifique  que los extrabajadores de TELECOM  dejaran  trascurrir más de tres años (desde el 31 de enero de 2006 hasta el 24  de  junio  de  2009)  para  intentar reclamar ante las instancias judiciales sus  pretensiones,  pese  a  lo  cual  el  «señor Juez de  segunda  instancia…  Jamás  ordenó  desplegar  actividad  alguna  para  esos  efectos,  denotando  una  conducta  proclive  a  satisfacer los intereses de los  accionantes,   sin  previa  verificación  de  la  existencia  de  los  derechos  reclamados.»     

    

1. Los reiterados pronunciamientos de  la  Corte  Constitucional  frente al problema del retén social en los cuales se  ha  plasmado  como primera exigencia para la prosperidad de la acción de tutela  «que  se  lleve  la  prueba  de  la  inmediatez y la  demostración  de que se afectó el mínimo vital de los accionantes»,  condición  que  de  cumplirse  en  todo  caso solo amerita un  reintegro  transitorio, mientras los afectados instauran las acciones ordinarias  pertinentes en la búsqueda de un amparo definitivo.     

    

1. El    Juez    VÁSQUEZ           MARTÍNEZ,  dejando  de  lado  de  manera  injustificada  las  razones  del juez de primera instancia para negar la tutela,  procedió  a  revocarla  y en su lugar, concedió el amparo solicitado, conducta  que  estimó  claramente  prevaricadora porque contrarió precedentes judiciales  de  la  Corte  Constitucional al respecto, con lo cual permitió además que los  accionantes  se apropiaran de una cuantiosa suma de dinero al ordenar el embargo  de   recursos   financieros  del  PAR-  TELECOM.  Con  esta  decisión  también  desconoció  que  dicha medida cautelar es extraña a los procesos de tutela, ya  que  la  acción constitucional no está destinada a propósitos patrimoniales o  dinerarios exclusivamente.     

    

1. En  tratándose de casos de reten  social,  la  Corte  Constitucional había aceptado pacíficamente la posibilidad  de  ordenar  reintegros  por  afectación del mínimo vital, pero «nunca  el  congelamiento  de  recursos  de las entidades accionadas  [,  pues] esta medida suele  obstaculizar  la  satisfacción  de  obligaciones,  de  las cuales, podían a su  turno,    depender    el    goce   efectivo   de   derechos   fundamentales   de  terceros.»     

    

1. El  a  quo  desestimó la alegada  ausencia   del   dolo   en  la  ejecución  de  la  conducta  que  se  tacha  de  prevaricadora, al considerar que:     

«el dolo con que actuó el procesado surge  claro  cuando  se  establece,  que una vez recibió la acción de tutela que dio  origen  a  este  proceso,  nunca  practicó  prueba  alguna,  como  ya  dijimos,  tendiente  a  establecer la afectación del mínimo vital de los accionantes. De  haberlo  hecho,  de  seguro  hubiese podido verificar si efectivamente se estaba  conculcando  o  no,  con  lo  que  hubiese  dejado  satisfecho lo referente a la  inmediatez,  porque  precisamente  de  haberse  demostrado  que se venía con el  mínimo  vital  afectado  y  que no se había intentado la acción de tutela con  anterioridad  por  fuerza  mayor  o  caso  fortuito,  evidente  hubiera  sido la  omisión  de  una  acción por fuera de la órbita del derecho. Pero contrario a  ello,  el  señor  Juez  aquí  acusado,  actuando de manera grosera, tutela sin  fundamento  alguno,  unos  derechos que nunca se probaron, dando así a su fallo  un  carácter  de  prevaricador,  pues  se  aleja  de  todo  el  orden jurídico  establecido  en  nuestro  país  en  esa  materia.»1   

    

1. Y  en  relación  con  la conducta peculadora, infirió demostrados  los elementos del tipo, afirmando:     

«es  incuestionable  que también se incurre por el acusado en la conducta punible de  Peculado   por   apropiación   a  favor  de  terceros,  pues  con  su  conducta  prevaricadora  permitió  la  ilícita  apropiación  de  los  dineros  del Par-  Telecom,  que  él  mismo en su providencia había ordenado embargar en cuantía  superior  a  los  dos mil millones de pesos. Es que de no ordenarse el embargo y  secuestro  de  esos  dineros,  no estaríamos hablando hoy de la apropiación de  los mismos.   

En efecto, lo que permite la apropiación de  los  dineros,  fue  la  orden  de  embargo  que  emitió  el  Juez,  que  estuvo  acompañada  de  otra  orden  más,  aquella  que ordenó la liquidación de las  prestaciones  económicas  presuntamente  adeudadas  y  que  permitió  que  los  trabajadores  recibieran  las  indemnizaciones  en  el  año  2006,  y luego los  dineros    producto    de    la   acción   de   tutela   aquí   tantas   veces  mencionada.»   

Conforme  a  lo anteriormente reseñado, el  Tribunal  resolvió  imponerle  a  ABEL  MARIANO           VÁSQUEZ           MARTÍNEZ  las  penas  principales  de 10 años de prisión y multa por 50 S.M.L.M.V; así como,  la       accesoria       de       «inhabilitación   permanente   para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo término de la pena principal»;    concediéndole   la  prisión  domiciliaria en los siguientes términos:   

«De conformidad  con  la  pena  impuesta,  al  procesado  no  se  le  concederá  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena, pero teniendo en cuenta su edad, que  en  este  caso  son sesenta y cinco años, pues nació el 9 de enero de 1950, se  le  concederá  la  prisión  domiciliaria, teniendo en cuenta que además de la  edad  que  tiene el procesado, no existe prohibición alguna para ello, pues las  normas  que hoy contemplan la improcedencia de es sustituto, no estaban vigentes  para   la  época  de  los  hechos,  luego  le  es  aplicable  el  principio  de  favorabilidad.  Además,  para  esta  Corporación es evidente, que el procesado  estando  privado de su libertad en su residencia, cumple con las funciones de la  pena,  pues  de  todas  formas  su libertad está restringida y ello deberá ser  vigilado  en  debida forma por el Inpec.»2   

LA IMPUGNACIÓN:  

La  sentencia  que viene de explicarse, fue  recurrida  en  apelación  por  el  representante  de la Fiscalía General de la  Nación   y   por   la   defensa   técnica,   con  los  siguientes  motivos  de  disenso:   

La Fiscalía  

El   representante   del   ente  acusador  manifestó  que  su  desacuerdo  con  el fallo de condena radica en que el a quo  concedió  al  procesado  el  sustituto  de  la prisión domiciliaria sin que se  reunieran los requisitos de ley para su otorgamiento.   

En  orden a dar solidez a sus afirmaciones,  realizó  un  análisis normativo de las instituciones jurídicas que regulan la  prisión  domiciliaria y la sustitución de la ejecución de la pena, señalando  de  ésta última que la competencia para su otorgamiento, según lo indicado en  el  artículo  461  de  la  Ley  906 de 2004, se encuentra en cabeza del Juez de  Ejecución   de   Penas   y   Medidas   de   Seguridad   y   no   del   juez  de  conocimiento.   

La defensa  

El   defensor   del  procesado  en  forma  desordenada  manifiesta  como motivos de su inconformidad: Primero, que el fallo  de   tutela   objeto  de  investigación,  no  fue  seleccionado  por  la  Corte  Constitucional  para  adelantar su revisión y, por ende, adquirió el carácter  de  cosa  juzgada,  convirtiéndolo  en  una  decisión  inmutable y definitiva.  Segundo,  afirma  que  el  a quo pretermitió valorar las copias de la sentencia  absolutoria  proferida  a  favor  de  su defendido por el Consejo Superior de la  Judicatura  el  30  de  septiembre  de  2014, pese a que éste elemento material  probatorio  fue  allegado  «al  señor Fiscal… con  meses  de  anterioridad  a  la  celebración  del  juicio oral…y fue puesto de  presente   en   el   juicio…   fundamentándose   en   el  artículo  344  del  C.P.P.».  Tercero,  alega  que como tales argumentos  defensivos  no  fueron objeto de análisis en el fallo de condena, éste adolece  de  «motivación deficiente o incompleta»,  siendo  procedente  la  declaratoria  de  nulidad  del  mismo.  Precisó al respecto:   

«la  jurisprudencia  constitucional  ha reconocido la posibilidad de entablar acción  de  tutela para solicitar la aplicación de Reten Social, cuando éste beneficio  ha  sido desconocido injustificadamente por la Administración Publica… [En…  el  caso  particular… la liquidación de salarios y prestaciones fue elaborada  por  funcionarios  del  PAR,  la  tutela tuvo como fundamento la ley[,]    precedentes    judiciales    ya  referenciados[,]   los  tutelantes  tenían  la  calidad  de  padres  de  familia,  circunstancia que se  encuentra  probada  hasta  la  saciedad[.]     Se     demostró     la    afectación    a    sus    derechos  fundamentales[,] sobre todo  al  mínimo vital, se demostró la subsidiariedad que la tutela era idónea para  estos   casos…   que…   el   principio  de  inmediatez  se  cumple  dada  la  vulnerabilidad  [en] que se  encontraba[n]    los  tutelantes…  que  el  único  propósito  y  objetivo  que tuvo el señor ABEL  MARIANO   VASQUEZ   al  amparar  los  derechos  fundamentales  fue  cumplir  con  [l]a  Ley  y  [l]a   Constitución   y   [el]   bloque   de   constitucionalidad  fungiendo   como  juez  constitucional[;]   que   jamás  su  pronunciamiento  puede  considerarse  grosero,  arbitrario…  irrazonable[,]  ya  que  son  simple  especulaciones porque en el  debate  jurídico la Fiscalía jamás de los jamases pudo ni puede demostrar que  el  acusado actuó con dolo, es decir que jamás se podrá encuadrar su proceder  en  ninguna  infracción  penal[,] menos en prevaricato por acción y peculado a  favor  de  terceros… inclusive no se hacía necesario… este debate jurídico  puesto  que  la  tutela  cuestionada  había  hecho  tránsito  a  COSA  JUZGADA  Constitucional,  y no le era dado a la fiscalía ni a los honorables Magistrados  revivir  este  debate  que  ya  se  encontraba  cerrado, ejecutoriado[,] que era  inmutable  y definitivo, en otras palabras ya había sido estudiada por la Corte  Constitucional    lo    que    le    daba    el    carácter    de    ejecutoria  constitucional.»3   

Para  fortalecer  su  argumento,  acota las  consideraciones  expuestas  por  la Corte Constitucional en las sentencias T-645  de  2009  y  SU-337  de  2014,  enfatizando  en  los  párrafos  atinentes  a la  competencia   de   la   autoridad  constitucional  para  ordenar  «la   reubicación   de   madres   y   padres   cabezas  de  familia  desvinculados       de      TELECOM»4; concluyendo  sus alegaciones así:   

«señores  Magistrados  en  Colombia existía el precedente (sic)  judicial  de  la  sentencia  T-645  del 2009 la Corte  Constitucional  estudió a fondo tutelas dirigida contra el PAR y muy a pesar de  que    habían   transcurrió   (sic)   términos   amplio   (sic)  antes       de       intentarlas      las      consider[ó]       y      acept[ó]  como  procedentes,  luego entonces  podemos  concluir  que  mi  representado  actuó  profirió  su fallo con base a  precedentes  jurisprudenciales  y con fundamento a la valoración probatoria que  para  él  en  ese  momento según la sana crítica y la lógica demostraban los  aspectos  indispensables,  necesarios  para  amparar  los derechos fundamentales  invocados.»5   

Con  sustento en las anteriores razones, la  defensa  del  procesado  solicita  se  revoque  la  sentencia impugnada y, en su  lugar, se le absuelva de todos los cargos.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE:   

    

1. Competencia:     

A  la  Sala  de Casación Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia   le   corresponde  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto,  de  acuerdo  con  la  competencia que le asigna el numeral 3° del  artículo  32  de  la Ley 906 de 2004, toda vez que la acción penal es ejercida  contra  ABEL MARIANO            VÁSQUEZ           MARTÍNEZ, Juez Promiscuo del Circuito de  Chinú (Córdoba).   

    

1. De la nulidad planteada:     

Delimitada la atribución que le asiste a la  Corte  Suprema  para  conocer del presente caso, seguidamente examinará la Sala  el  tema  de la nulidad de la actuación que como tesis principal plantea por la  defensa,  en  el  entendido  que,  de  tener eco sus argumentaciones, no habría  lugar  a  realizar  pronunciamiento  diferente  al  de  acceder a la pretensión  invalidatoria  incoada  y  por  tanto  el  fallo atacado desparecería del mundo  jurídico.   

El    impugnante   aborda   de   manera  descontextualizada   la   sentencia   proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Montería,  citando dos apartados aislados de la misma, para significar que esas  son   las   únicas   referencias   efectuadas   en   torno   al  «carácter  de  cosa  juzgada  que  adquirió  el  fallo  de  tutela  [proferido     por    su    defendido],  al  no  haber sido seleccionado por la Corte Constitucional para  adelantar  su  revisión», reprochando, por contera,  que  el  a  quo  no  destinara un apartado específico a la definición amplia y  profunda del tema en cuestión.   

Dicho  argumento desconoce que la decisión  judicial,  desde  luego  imbuida de una gran importancia y demandante de clara y  suficiente   motivación,  no  comporta  fórmulas  sacramentales  que  permitan  establecer  una  innecesaria, cuando no absolutamente inconveniente, uniformidad  en  el discurso, precisamente en atención a que la independencia judicial y las  necesidades   propias   del   caso  concreto  muestran  el  camino  de  ilación  discursiva.   

Sobre  el  particular,  ha  señalado  esta  Sala:   

«Ahora bien, aunque la Sala ha identificado  cuatro  (4)  situaciones  que  implican la falta de motivación de la sentencia,  sólo   tres   de  ellas  han  sido  consideradas  como  errores  in  procedendo  generadores  de nulidad y por lo tanto atacables a través de la causal tercera,  a  saber:  a)  cuando  hay  ausencia  absoluta  de  motivación,  b)  cuando  la  motivación  es  incompleta  o  deficiente,  y,  c)  cuando  la  motivación  es  ambivalente  o  dilógica.  La cuarta causa, generada por la llamada motivación  falsa…  La  primera causa, ha dicho la Sala, se presenta cuando el fallador no  expone  las  razones  de  orden  probatorio ni los fundamentos jurídicos en los  cuales  sustenta  su  decisión;  la  segunda,  cuando omite analizar uno de los  aspectos  señalados  o  los motivos aducidos son insuficientes para identificar  las  causas  en las que ella se sustenta; la tercera, cuando las contradicciones  que  contiene  la  motivación  impiden  desentrañar su verdadero sentido o las  razones  expuestas  en  ella  son  contrarias  a  la  determinación  finalmente  adoptada  en  la  resolutiva;  y,  la  cuarta cuando la motivación del fallo se  aparta abiertamente de la verdad probada.   

Frente a la motivación falsa, ha precisado  la  Sala  que  debe  entenderse como aquella que es inteligible, pero equivocada  debido  a  errores  relevantes  en  la  apreciación  de las pruebas, porque las  supone,  las ignora, las distorsiona, o desborda los límites de racionalidad en  su  valoración,  y  esa es la razón por la cual debe demandarse por la vía de  la  causal  primera,  cuerpo  segundo.» 6   

En  este  sentido,  ya claramente se tiene  establecido  que  no  existen  fórmulas  exactas  para  emprender  la  tarea de  fundamentación  del  fallo,  pues ello se cumple cuando de la lectura del texto  integral  se  advierte  sin contratiempos qué es lo decidido y cómo se soporta  en los planos fáctico, jurídico y probatorio.   

El  fallo  atacado,  ha  de  precisarse,  comienza  por  reseñar  los  hechos,  el  decurso procesal, el contenido de los  alegatos  y  el  fundamento  probatorio de las partes, para después ocuparse de  analizar  todos  y  cada  uno de los tópicos de la tesis defensiva, al punto de  analizar   la   extensa   línea   jurisprudencial   establecida  por  la  Corte  Constitucional  respecto  de  los  requisitos  de procedencia de las acciones de  tutela  en los casos de la extinta TELECOM, lo cual evidencia que la providencia  condenatoria  no  carece  de  una indebida motivación que conlleve a la nulidad  del proceso.   

Sin  embargo,  en  aras  de  brindar  una  respuesta  que  satisfaga la inconformidad del impugnante, es importante traer a  colación  aquellos  parámetros  normativos  que  regulan  la selección de los  fallos   de   tutela   para   su  eventual  revisión  por  parte  de  la  Corte  Constitucional,  toda  vez  que  las normas, que a continuación se transcriben,  evidencian  el  carácter  discrecional de esa facultad y, por ende, infirman el  argumento  defensivo  de  «que el fallo proferido por  el  sentenciado,  que concedió la tutela, se ajusta a la Ley, por no haber sido  seleccionada   para   su  revisión,  por  dicha  Alta  Corporación».   

Así  tenemos,  conforme  lo estipulan los  artículos  33,  34,  35  y 36 del Decreto Ley 2591 de  1991, por medio del cual se reglamentó la acción de tutela, que:   

«Artículo     33.     REVISIÓN     POR     LA    CORTE  CONSTITUCIONAL.  La  Corte  Constitucional designará  dos  de  sus  Magistrados para que seleccionen, sin motivación expresa y según  su  criterio,  las  sentencias de tutela que habrán de ser revisadas. Cualquier  Magistrado  de  la  Corte,  o  el  Defensor del Pueblo, podrán solicitar que se  revise  algún  fallo  de  tutela  excluido  por  éstos cuando considere que la  revisión  puede  aclarar  el alcance de un derecho o evitar un perjuicio grave.  Los casos de tutela que no sean excluidos de   

Artículo  34.  DECISIÓN EN SALA.  La  Corte  Constitucional  designará  los  tres  Magistrados  de  su  seno  que  conformarán  la  Sala que habrá de revisar los fallos de tutela de conformidad  con    el    procedimiento    vigente   para   los   Tribunales   del   Distrito  Judicial. Los cambios de jurisprudencia deberán ser  decididos  por  la Sala Plena de la Corte, previo registro del proyecto de fallo  correspondiente.   

Artículo   35.   DECISIONES   DE   REVISIÓN.  Las  decisiones  de revisión que revoquen o modifiquen el fallo,  unifiquen  la  jurisprudencia constitucional o aclaren el alcance general de las  normas   constitucionales   deberán  ser  motivadas.  Las  demás  podrán  ser  brevemente justificadas.   

La  revisión  se  concederá en el efecto  devolutivo,  pero la Corte podrá aplicar lo dispuesto en el artículo 7 de este  Decreto.   

Artículo   36.   EFECTOS   DE   LA  REVISIÓN.  Las  sentencias  en  que  se  revise una decisión de tutela solo  surtirán  efectos en el caso concreto y deberán ser comunicadas inmediatamente  al  juez  o  tribunal  competente  de  primera instancia, el cual notificará la  sentencia  de  la  Corte a las partes y adoptará las decisiones necesarias para  adecuar su fallo a lo dispuesto por ésta.»   

Y en el reglamento interno adoptado por la  Corte                 Constitucional7   

,      mediante      Acuerdo 05 de 1992 del 15 de octubre, se consagraba:   

«Artículo 49.  Sala  de Selección de Tutelas. Cada mes la Sala Plena  de  la  Corte  Constitucional designará a dos de sus integrantes para conformar  la  Sala  de  Selección de Tutelas, en forma rotativa y por sorteo. Para agotar  la lista, se partirá del magistrado que no haya sido sorteado.   

   

La  secretaría  general  informará  de  inmediato  a  los  Magistrados  que  integran  la  sala  de selección, sobre la  acciones  de  tutela  que deban someterse a consideración de dicha Sala para lo  cual  remitirá  una reseña esquemática en la que se consignará como mínimo,  el  número  de  radicación,  la  identificación  de  las  partes y el derecho  fundamental supuestamente vulnerado.   

   

Los asuntos seleccionados por la respectiva  Sala,  serán  repartidos a los Magistrados de la Corte de manera rotativa y por  orden  alfabético  de  apellidos,  quienes  integrarán  para  resolverlos, las  respectivas Salas de Revisión.   

   

Según el artículo 33 del decreto 2591 de  1991,  es  facultad  de  la Sala de Selección escoger de forma discrecional las  sentencias  de  tutela que serán objeto de revisión.  En  tal  virtud, las peticiones que se reciban de personas interesadas en que se  revise  un  fallo  de tutela, serán respondidas por el Secretario General de la  Corporación,    de    conformidad    con   lo   ordenado   por   la   Sala   de  Selección.   

   

De  la misma manera, se procederá en caso  de  petición  de  insistencia  de  los particulares en la revisión de un fallo  excluido  de  revisión,  la cual es facultativa del Defensor del Pueblo o de un  Magistrado  de la Corte Constitucional, en los términos del citado artículo 33  del decreto 2591 de 1991.   

   

Decreto  262  de  22  de  febrero de 2000.  ARTICULO  7º.  Funciones.  El  Procurador  General  de  la  Nación  cumple las  siguientes  funciones:…12. Solicitar ante la Corte Constitucional la revisión  de  fallos  de  tutela,  cuando  lo  considere necesario en la defensa del orden  jurídico,   el   patrimonio   público   o   de   los   derechos  y  garantías  fundamentales.   

   

Artículo  50.  Salas  de  Revisión  de  Tutelas.  A  medida  que  se repartan los negocios de  tutela  se irán conformando las Salas de Revisión, una por cada reparto, así:  El  Magistrado  a  quien  corresponda  alfabéticamente recibirlo, presidirá la  Sala  conformada  con  los  dos  Magistrados  que  le  sigan  en  orden. La Sala  decidirá  por  mayoría  absoluta  y  el  Magistrado  disidente podrá salvar o  aclarar   su   voto.»   (Subrayas  fuera  del  texto  original)   

   

El  referido  trámite  de  selección  de  tutelas  fue modificado por el artículo 55 del Acuerdo 02 de 2015, a cuyo tenor  se prevé:   

«Artículo 55.  Sala  de Selección de Tutelas. Cada mes la Sala Plena  de  la  Corte  Constitucional designará a dos de sus integrantes para conformar  la  Sala  de  Selección de Tutelas, en forma rotativa y por sorteo. Para agotar  la  lista,  se partirá del magistrado que no haya sido sorteado. La Secretaría  General  informará  de inmediato a la Unidad de Análisis sobre las acciones de  tutela  que  tengan que someterse a consideración de dicha Sala, solicitudes de  insistencia  y  solicitudes  de  los  ciudadanos  presentadas para revisión. De  igual  manera,  con  antelación  a la realización de la Sala de Selección, la  Unidad  de  Análisis  y Seguimiento rendirá su respectivo informe, cuyo insumo  serán  las  reseñas  esquemáticas  que  elabore  el personal asignado por los  respectivos  despachos,  cuadros de apoyo, insistencias y peticiones ciudadanas.  Los  asuntos  seleccionados  por  la respectiva Sala, serán sorteados entre los  Magistrados  de  la  Corte  de  manera  rotativa  y  por  orden  alfabético  de  apellidos,  quienes  integrarán  para  resolverlos,  las  respectivas  Salas de  Revisión.  La facultad discrecional con que cuenta la  Sala  de  Selección, se ejercerá de conformidad con los principios y criterios  orientadores.   

(…)  

Queda  prohibido  a  cualquier Magistrado,  funcionario  o  empleado  de  la  Corte  Constitucional  incidir indebidamente o  intentar  hacerlo,  en  la  selección  de  cualquier  expediente.  Quien  tenga  conocimiento   de   esta   práctica  deberá  informarlo  de  inmediato  a  las  autoridades   competentes.   Ningún  Magistrado  podrá,  durante  la  Sala  de  Selección,  decidir  sobre su propia insistencia, ni le podrá ser repartido el  expediente  en  caso  de ser seleccionado.» (Subrayas  fuera del texto original)   

Huelga  aclarar  que  la precitada norma no  resulta  aplicable  al  caso  concreto, por no encontrarse vigente al momento en  que  tuvieron  ocurrencia las conductas aquí reprochadas al procesado, toda vez  que,  recuérdese, la providencia prevaricadora fue proferida el 3 de septiembre  de 2009.   

Así,  entonces,  se  itera,  una  vez  se  profiere  sentencia en firme dentro de una acción de  tutela,  el  expediente  es  enviado  a  la  Corte Constitucional para que ésta  determine  si  la  selecciona  o  no  para revisión, dado que dicha facultad es  discrecional,  es  decir, no es obligatoria y, por ello, ésta no constituye una  instancia más dentro de tal proceso de amparo.   

Ahora  bien,  igualmente, alega la defensa  que  el  a  quo  pretermitió  valorar  las  copias  de  un  fallo disciplinario  proferido  a  favor  de su representado el 30 de septiembre de 2014, no obstante  haberlas    allegado   al   representante   del   ente   acusador   «con   meses   de   anterioridad  a  la  celebración  del  juicio  oral», surgiendo de tal omisión la transgresión al  debido  proceso,  producto  de  la  que  entiende  indebida  motivación  de  la  sentencia emitida por la primera instancia.   

Para   sustentar   su   propuesta,  cita  pertinente  jurisprudencia  de  la Sala en torno de dicho tópico, para de allí  extractar  que  el Tribunal incumplió su obligación de adecuada sustentación,  pues dejó de valor tal elemento material probatorio.   

Empero,  tras  analizar  los  registros de  audio  de  las  audiencias  preparatoria y de juicio oral, la Corte concluye que  tal   alegación  resulta  infundada,  toda  vez  que  el  abogado  defensor  de  VÁSQUEZ   MARTÍNEZ  no  solicitó  la práctica de  prueba  alguna  durante  tal  fase  procesal,  lo  cual  tornaba inviable que la  Corporación  de  instancia  procediera a analizar la sentencia proferida por el  Consejo  Superior de la Judicatura el 30 de septiembre de 2014, pues dicho fallo  constituye  un  elemento  material  probatorio  que  no  fue  incorporado  a  la  actuación.  De  esta  for       ma,  se  desestima  la  ocurrencia  de  la  incorrección  denunciada y, por ende, la afectación de las  garantías procesales.   

    

1. Estudio de los escritos impugnatorios:     

Como quiera que la impugnación presentada  por  la defensa está referida a la conformidad del fallo de tutela proferido el  3  de  septiembre  de  2009 con el ordenamiento jurídico, la Sala examinará el  contenido  de  esa  decisión,  a  efectos  de  establecer si es manifiestamente  contraria  a la Ley, esto es, si es objetivamente típica, o si por el contrario  carece de relevancia en el ámbito del derecho penal.   

Ahora  bien,  de  llegar  a confirmarse el  supuesto  de  hecho  sobre  el  cual  edificó  el  a  quo  la  declaratoria  de  responsabilidad         penal         del         procesado        VÁSQUEZ           MARTÍNEZ, la Corte procederá a resolver  las  manifestaciones  de inconformidad del representante de la Fiscalía General  de  la  Nación,  atinentes  a  habérsele concedido el sustituto de la prisión  domiciliaria  al  procesado  sin  que se reunieran los requisitos de ley para su  otorgamiento.   

Del prevaricato por acción.  

Como claramente se advierte, los motivos de  inconformidad  de  la defensa apuntan a pregonar la atipicidad de la conducta de  su defendido.   

Con  el propósito de abordar el análisis  del  anterior  cuestionamiento,  resulta  necesario  tener en cuenta que el tipo  penal  de  prevaricato  por acción se encuentra definido en la Ley 599 de 2000,  así:   

Artículo    413.    Prevaricato   por  acción.   El   servidor   público   que   profiera  resolución,  dictamen o concepto manifiestamente contrario a la ley, incurrirá  en  prisión  de tres (3) a ocho (8) años, multa de cincuenta (50) a doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, e inhabilitación para el  ejercicio   de   derechos  y  funciones  públicas  de  cinco  (5)  a  ocho  (8)  años.   

En  su aspecto objetivo, se ha considerado  un  ilícito  de  resultado,  eminentemente  doloso  en  el  que la descripción  típica  tiene  la  siguiente estructura básica: a) Tipo penal de sujeto activo  calificado,  para  cuya comisión se requiere la calidad de servidor público en  el  autor,  aspecto  que  no  ofreció ningún tipo de controversia y, b) Que se  profiera  una  resolución, dictamen o concepto contrario a la ley, es decir que  exista  una  contradicción  evidente  e  inequívoca  entre  lo resuelto por el  funcionario    y   lo   mandado   por   la   norma8.   

La jurisprudencia de la Corte, a propósito  del  elemento normativo manifiestamente contrario a la  ley, ha considerado:   

«que   la   contradicción   entre   lo  demandado   por la ley y lo resuelto sea notoria, grosera o “de tal grado  ostensible  que  se  muestre  de  bulto con la sola comparación de la norma que  debía  aplicarse…  que  para  hablar  de  prevaricato es necesario establecer  cuándo  los  argumentos  del servidor, dentro de un campo determinado, resultan  aceptables,  pues  una interpretación loable frente a las singulares trazas que  ofrece  un  caso  puede  permitir  el  rechazo  del  prevaricato…  que  si  el  comportamiento  del funcionario no está acompañado de razones justificatorias,  es  decir,  acordes con los hechos y con el precepto legal, si obedece a su mero  capricho,  el  acto  es  manifiestamente contrario a la ley (ibídem); y que tal  delito  se  configura  si  el  servidor  público  profiere  concepto, dictamen,  resolución,  auto  o  sentencia  manifiestamente apartado de la norma jurídica  aplicable  al  caso,  haciendo  prevalecer  su  capricho sobre la voluntad de la  disposición  legal, lo que significa comparar el mandato legal contentivo de la  norma   con   lo   hecho   por   el  funcionario.»9   

De tal forma que el juicio de tipicidad de  la  conducta  que  se  predica  prevaricadora, involucra una labor compleja, por  cuanto  no basta efectuar una constatación objetiva entre lo que la ley manda o  prohíbe  y  lo  que  con  base  en  ella  se  decidió; sino que, además, debe  adelantarse  un  juicio  de  valor  a partir del cual se establezca si   la   ilegalidad   denunciada   resiste   el   calificativo  de  ostensible10.   

Sobre  este  punto,  y  para  comprender a  cabalidad  la  conducta  desplegada  por  el acusado, necesario resulta hacer un  recuento      de      la     actuación     adelantada     por     ABEL  MARIANO  VÁSQUEZ  MARTÍNEZ en  aquel  entonces titular del Juzgado Promiscuo del Circuito de Chinú, con motivo  de  la  acción  de tutela que instauraron diecisiete (17) ex trabajadores de la  extinta   TELECOM  contra  el  Patrimonio  Autónomo  de  Remanentes–PAR.  Del  anexo  correspondiente, se  establece que:   

    

1. La  referida  demanda de amparo,  radicada  con  el  número  2009-0027,  fue  admitida y tramitada por el Juzgado  Promiscuo  Municipal  de San Andrés de Sotavento (Córdoba), quien resolvió el  día  24  de  julio  de 2009 no tutelar los derechos fundamentales invocados por  los                    accionantes11,   por   las   siguientes  razones:     

«La acción de  tutela  es un mecanismo excepcional y subsidiario, solo procede cuando no existe  otro  medio de defensa judicial, salvo que se utilice como mecanismo transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable…  Conforme  decisiones  de  la Corte  Constitucional,  la  acción  de  tutela  no es el mecanismo judicial procedente  para  obtener  el pago de acreencias laborales, los cuales corresponden por vía  ordinaria  laboral…por  vía  de tutela no se pueden revivir posibles derechos  laborales  que  a  la  fecha  pueden  encontrarse  prescritos… No se cumple el  requisito  de  la  inmediatez,  pues  según  los  accionantes los hechos vienen  sucediendo  desde  el  año  2006…  han  transcurrido más de tres años, y la  Corte  Constitucional  ha sido reiterativa en la exigencia del mismo.»   

    

1. El  referido  fallo  de  tutela  fue  impugnado por el apoderado de los accionantes,  recurso  de  apelación  que  fuera  desatado  el  3  de  septiembre de 2009 por  ABEL    MARIANO            VÁSQUEZ           MARTÍNEZ,  titular del Juzgado Promiscuo  del Circuito de Chinú, quien dispuso en la parte resolutiva:     

«PRIMERO.  REVOCAR EN TODAS SUS PARTES la  sentencia  impugnada  y  en  su  lugar  TUTELAR  los  derechos invocados por los  actores,  y  en  consecuencia  ordenó  al  PATRIMONIO  AUTONOMO  DE  REMANENTES  –PAR-, que dentro de las  48  horas siguientes a la notificación de dicha sentencia, reconozca, liquide y  pague  los  salarios  y  demás prestaciones que por ley y convención colectiva  dejaron  de  percibir  los  actores  desde  el  1  de  febrero de 2006 hasta que  desaparezca  el PAR, tiempo en que han estado cesantes los accionantes en razón  del  despido;  además a repararles integralmente cualquier emolumento dejado de  percibir,  esto  a  título  de indemnización, ante la imposibilidad de ordenar  reintegro  a  las  actividades  que  desempeñaban  en  la  extinta  TELECOM, en  cuantía que resulte de la respectiva liquidación.   

SEGUNDO. Para hacer efectivo el pago de las  prestaciones  sociales  adeudadas y no hacer ilusorio el amparo de sus derechos,  Decrétese  el embargo y retención de los dineros que el PATRIMONIO AUTONOMO DE  REMANENTES  –PAR-… tenga  en  todos  los  bancos del país, los cuales deben ser dejados a disposición de  este  Despacho  Judicial en la cuenta de depósitos judiciales del Banco Agrario  de  Colombia,  sucursal  Sahagún  (Córdoba),  hasta  por  la  suma  de DOS MIL  OCHOCIENTOS  SIETE  MILLONES  CIENTO SEIS MIL SESENTA PESOS ($2.807.106.060.oo),  que  equivale  al  monto aproximado adeudado a los extrabajadores, más el pagar  en  este  sentencia  de conformidad con lo normado en el artículo 7 del Decreto  259  de  1991,  artículo  681,  modificado  por  el Decreto 2282 de 1989, art.1  mod.339.  Modificado  Ley  794  de  2003,  artículo  67,  inciso  11 del C.P.C.  Envíese por secretaria los comunicados de rigor.»   

    

1. El 5 de  agosto  de  2010  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  de  descongestión de  Barranquilla,  consideró  que  la  referida  decisión  configuraba una vía de  hecho,  razón  por  la  que  a más de proferir pliego de cargos contra el Juez  VÁSQUEZ   MARTÍNEZ,  ordenó compulsar copias de la  actuación  a  la  Fiscalía  General  de  la Nación para que se investigara la  conducta del mencionado funcionario judicial.     

De la reseña fáctica atrás expuesta, se  debe  tener  por  demostrado  que  en  el fallo de tutela proferido por el aquí  acusado   el   3   de   septiembre   de   2009,  se  evidencian  las  siguientes  irregularidades:   

(i)Desconoció el principio de inmediatez,  identificado  por  la Corte Constitucional como un presupuesto necesario para la  procedencia de la acción de tutela contra decisiones judiciales.   

En  efecto,  el  artículo  86 de la Carta  Política  establece que la acción de tutela tiene por objeto reclamar ante los  jueces      «la     protección     inmediata  de los derechos fundamentales  cuando  quiera  que  éstos resulten vulnerados o amenazados por la acción o la  omisión de cualquier autoridad pública».   

A  partir  del  referido  postulado,  la  jurisprudencia  constitucional  ha  desarrollado  el  principio  de  inmediatez,  según  el  cual  la acción de tutela, pese a no tener un término de caducidad  expresamente  señalado  en  la  Constitución o en la Ley, procede dentro de un  plazo   razonable   y   proporcionado,  contado  a  partir  del momento en que se produce la vulneración o  amenaza del derecho.   

La  exigencia de dicho término tiene como  objeto  impedir  el  uso  del mecanismo excepcional como medio para disimular la  propia  negligencia  o  como elemento que atente contra los intereses y derechos  de  terceros  interesados;  así  como,  para  garantizar los principios de cosa  juzgada   y   seguridad   jurídica,   que   se  predican  de  toda  providencia  judicial.   

En  torno  al  principio de inmediatez, la  Corte Constitucional en la sentencia SU-961 de 1999, adoctrinó:   

Si  el  elemento  de  la  inmediatez  es  consustancial  a  la  protección  que  la  acción brinda a los derechos de los  ciudadanos,  ello  implica que debe ejercerse de conformidad con tal naturaleza.  Esta   condiciona   su   ejercicio   a  través  de  un  deber  correlativo:  la  interposición oportuna y justa de la acción.   

(…)  

Si  la  inactividad  del  accionante  para  ejercer  las  acciones ordinarias, cuando éstas proveen una protección eficaz,  impide  que  se  conceda  la  acción  de  tutela,  del mismo modo, es necesario  aceptar  que  la  inactividad  para  interponer  esta última acción durante un  término  prudencial,  debe llevar a que no se conceda. En el caso en que sea la  tutela  y  no  otro medio de defensa el que se ha dejado de interponer a tiempo,  también   es   aplicable  el  principio  establecido  en  la  Sentencia  arriba  mencionada  (C-543/92),  según  el  cual  la falta de ejercicio oportuno de los  medios  que  la  ley  ofrece  para  el  reconocimiento  de sus derechos no puede  alegarse  para beneficio propio, máxime en los casos en que existen derechos de  terceros involucrados en la decisión.   

En dicho contexto, contrario a lo afirmado  por  la  defensa  del  procesado,  los  accionantes  no  allegaron  pruebas para  justificar  su  tardanza  en  la  reclamación de las prestaciones patrimoniales  ante       las       instancias      judiciales12,  razón  por  la  cual  no  resultaba  aplicable  el supuesto de hecho señalado por la Corte Constitucional  en   la   sentencia   SU-377  de  2014  como  una  excepción  al  principio  de  «inmediatez»,  entendido  éste como un requisito de procedibilidad, toda vez que consideró:   

«Respecto  de entidades que han concluido  procesos  de  liquidación  pueden  presentarse  distintos  tipos  de  casos. Es  posible  que  al final de su existencia jurídica la entidad hubiese desconocido  algún  derecho fundamental. Tampién puede ocurrir que la supuesta vulneración  se  haya  presentado  mucho  antes de que definitivamente se liquidara.  En  esta  última  hipótesis,  puede que haya quienes interpongan sus tutelas sólo  después  de  clausurada  la  compañía, y dentro de estos puede haber personas  que   hubiesen  intentado  gestiones  –judiciales  y  administrativas- para defender sus derechos, y otras  que  hayan  permanecido  completamente  inactivas.  De cualquier modo, dentro de  estos  contextos,  es en principio irrazonable dejar trascurrir un tiempo amplio  (dos  o  más  años)  para  reclamar  prestaciones  patrimoniales. En  estos  casos  se cumple con la inmediatez cuando la tardanza se  justifique    suficientemente.    Es  decir,  si  por ejemplo el actor ha obrado con diligencia en la  defensa  de  sus  derechos,  o  ha  estado  sometido  a  fuerza  mayor, o si era  desproporcionado  en  su  caso  adjudicarle  la  carga  de  acudir a un juez con  prontitud,  debido a su estado de interdicción, incapacidad física,  entre  otros.  En  función  de  las condiciones de debilidad de  algunos  sujetos,  y del contexto en el cual se inscribe el problema, es posible  adaptar  estos  principios  con  el  fin de resolver cuestiones de inmediatez en  función  de  una  solución  constitucionalmente admisible del caso concreto.»  (Subrayas fuera del texto original).   

(ii)  Igualmente,  del  recuento  fáctico  precedente,  se  tiene que el aquí acusado pretendió tergiversar, también, el  principio  de  subsidiariedad,  toda  vez que de acuerdo con lo dispuesto por el  artículo  86  de  la  Constitución  Política,  la  acción  de  tutela  es un  mecanismo  preferente,  excepcional  y residual a través del cual se obtiene la  protección  inmediata  de  los  derechos  fundamentales, constituyéndose en un  medio  eficaz  para  evitar  la  arbitrariedad  de la Administración Pública y  excepcionalmente  de particulares. Este medio de defensa judicial se rige, entre  otros,  por  el  principio  de  subsidiariedad, el cual hace referencia a que el  interesado  debe  agotar  los  medios  ordinarios  de defensa cuando éstos sean  oportunos  y  eficaces,  de  modo  que  asegure  una adecuada protección de sus  derechos,  excluyendo  la  posibilidad de usar el recurso de amparo como primera  opción ya que resulta improcedente.   

(iii)  Conforme  con  lo  señalado por la  jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional,  no  resultaba viable ordenar una  medida  cautelar  como  la  decretada  por  el Juez VÁSQUEZ MARTÍNEZ sobre las  cuentas del Patrimonio Autónomo de Remanentes, toda vez que:   

«Primero,    el   embargo   resultaba  injustificado  al  asumir  como probable un incumplimiento por parte de la PAR a  las  resoluciones  de  un juez de tutela. Segundo, porque el embargo afectaba el  cumplimiento  de  otras  obligaciones  anteriores,  y  además  el  programa  de  cancelación  de  pasivos  y administración de remanentes, en algunos casos sin  estar  aún  concluido  el  proceso. Tercero, debido a que incluso si se hubiera  presentado  un  fundado  temor a incumplimiento, había instrumentos al servicio  de  la  eficacia  de  la  decisión,  previstos en la ley, razón por la cual el  embargo   resultaba   innecesario   (Dcto.   2591   de  1991  art.  27  y  57  y  s.s.)».13   

Como  puede concluirse, el fallo de tutela  proferido  por  el  Juez  Promiscuo  del Circuito de Chinú (Córdoba) resultaba  abiertamente  contrario a los principios y reglas consagradas en el Decreto 2591  de  1991 y en la jurisprudencia constitucional, por tanto no resultan admisibles  las  explicaciones  brindadas  por el recurrente en cuanto pretendió justificar  –sin  conseguirlo-      el      comportamiento      del  acusado.   

Corolario  a lo anteriormente expuesto, se  confirmará  el  fallo  de  condena proferido por la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  Montería, pues se constata que se encuentran cabalmente  cumplidos   todos   los  requisitos  para  declarar  penalmente  responsable  al  procesado          ABEL          MARIANO           VÁSQUEZ           MARTÍNEZ como  autor   de   los   delitos   de   prevaricato   por   acción   y  peculado  por  apropiación.   

De la prisión domiciliaria  

El  Tribunal,   luego  de  imponer la sanción y negar la  ejecución  condicional  de  la ejecución  de  la  pena,  consideró  procedente  reconocer   al  condenado  la  prisión  domiciliaria  prevista  en el artículo 38  del  Código Penal pero sin hacer mención   de   los   requisitos  objetivos  y  subjetivos   indicados   en   esa  norma,  sino  que  para  tal  efecto  tuvo en  cuenta  la  edad  del  procesado  (65 años)   y  la  circunstancia  de  que no existe prohibición legal para reconocer el mencionado sustituto.   

Al  respecto considera la Sala    que    el   razonamiento   del   a  quo   resulta   equivocado,  en  la  medida  en  que  el    factor    que    tuvo    en   cuenta  para  reconocer  el mecanismo sustitutivo no está  contemplado como uno de los requisitos  que  prevé el artículo 38  del          Código         Penal,  vigente  para  la  época  de  los  hechos, que regula   lo  relativo  a  la  prisión  domiciliaria,  el  cual  señala  que ésta  procede  (i) siempre que la sentencia se imponga por conducta  punible   cuya   pena  mínima  prevista     en    la    ley    sea     de     cinco     años    de  prisión       o       menos      y,  (ii)  que  el desempeño  personal, laboral, familiar o social  del  sentenciado  permita  al juez deducir seria, fundada y motivadamente que no  colocará  en  peligro  a  la  comunidad  y  que  no  evadirá el cumplimiento de la pena.   

En  ese orden,  le   correspondía  al  fallador   de   primer   grado   analizar   si   frente   al  caso  concreto  se  cumplían     las  referidas exigencias, que  advierte  la  Sala  no concurren, concretamente el factor objetivo, en la medida  en    que   uno   de  los  delitos por los que  Vásquez  Martínez  fue  condenado  contempla una  pena   mínima  superior a cinco años      de     prisión14,     razón  que resultaba suficiente para disponer la ejecución  de  la  pena  al interior de un centro de reclusión.   

Ahora  bien,  examinado  el motivo por el  que    el    a   quo  estimó   procedente   la   aplicación  de la prisión domiciliaria, observa  la    Corte    que   el   mismo   está    relacionado   con   la   causal   de   sustitución   de   la   detención  preventiva,  prevista    en    el    artículo   314,      numeral     2º,  de  la  Ley 906 de 2004, relativa a  que  ésta  podrá sustituirse por la del lugar de  residencia  «cuando  el  imputado  o  acusado fuera  mayor  de  sesenta  y cinco (65) años siempre que su  personalidad,  la  naturaleza  y  modalidad  del  delito  hagan  aconsejable  su  reclusión  en  el  lugar  de  residencia».   

Sin   embargo,   de   acuerdo   con   la  jurisprudencia        de        la        Sala15,  el  mencionado  precepto,  aplicable  por razón de lo dispuesto en el artículo 461 de la Ley 906 de 2004,  como   un  mecanismo  sustitutivo  de  la  pena  de  prisión,  solo  puede  ser  reconocido,  una  vez  ejecutoriada  la  respectiva  sentencia,  por  el juez de  ejecución de penas y medidas de seguridad, puesto que:   

«…  en  el  sistema   de   enjuiciamiento   penal   con   tendencia   acusatoria   no   cabe  pronunciamiento  alguno  de  los jueces de instancia sobre la sustitución de la  prisión  intramural  por  la domiciliaria por cuanto, a voces del artículo 461  de  la  Ley 906 de 2004, esta es una competencia reservada al juez de ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad. Únicamente, en la hipótesis de encontrar  satisfechos   los  presupuestos  normativos  que  regulan  el  instituto  de  la  detención  domiciliaria,  al  momento  de  proferir  sentencia, habría lugar a  conceder    la    sustitución    de   la   medida,   no   así,   la   prisión  domiciliaria»16.   

Así  las  cosas, emerge claro que, de una  parte,  no  procede el reconocimiento de la prisión domiciliaria regulada en el  artículo  38  del  Código Penal por ausencia del requisito objetivo y, de otro  lado,  el  Tribunal no era competente para pronunciarse en la sentencia sobre la  sustitución  de  la prisión intramural por la domiciliaria, de conformidad con  el  artículo  461  de  la  Ley  906 de 2004; por tanto, se revocará el numeral  segundo de la parte resolutiva del fallo impugnado.   

En mérito de lo expuesto, la Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

PRIMERO: CONFIRMAR  la  condena  proferida  por  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Montería     el     12     de    marzo    de    2015    contra    ABEL             MARIANO           VÁSQUEZ           MARTÍNEZ,  exjuez  Promiscuo  del Circuito de Chinú (Córdoba),  al  hallarlo  autor  responsable  de  los delitos de peculado por apropiación a  favor de terceros y prevaricato por acción.   

SEGUNDO:  REVOCAR  el  numeral  segundo  de la  sentencia  impugnada,  y en su lugar, declarar que el  procesado  ABEL    MARIANO  VÁSQUEZ   MARTÍNEZ  no  tiene   derecho   al   sustituto   de   la  prisión  domiciliaria.   

Líbrese orden  de  captura en su contra para que cumpla la sanción impuesta.   

Líbrense las  copias   de   que   trata   el   artículo  462  del  Código  de Procedimiento  Penal.   

Contra    esta   decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

Gustavo Enrique Malo Fernández  

José Luis Barceló Camacho  

José Leonidas Bustos Martínez  

Fernando Alberto Castro Caballero  

Eugenio Fernández Carlier  

Eyder Patiño Cabrera  

Patricia Salazar Cuéllar  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Folio  343.   

2 Folio  338   

3 Folio  337 y s.s.   

4 Folio  365   

5  Folios 359 a 360   

6 CSJ,  AP del 4 de sept de 2003, radicado No. 17257.   

7  Adoptado  por  el  Acuerdo 01 de 1992; adicionado por  los  Acuerdos  03  y  04  de  1992  y  recodificado mediante Acuerdo 05 de 1992.  Posteriormente,  adicionado  y  modificado  por  los  Acuerdos 01 de 1995, 01 de  1996,  01  de  1997, 01 de 1999, 01 de 2000, 01 de 2001, 01 de 2004, 01 de 2007,  02 de 2007 y 01 de 2008.   

8 CSJ  SP del 27 de julio de 2011, rad. 35656.   

9 CSJ  SP del 27 de sept de 2002, rad. 17680.   

10 CSJ  SP de 13 de julio de 2006, rad. No. 25627.   

11 Los  derechos  a la igualdad, trabajo, mínimo vital, la salud, la vida, educación y  seguridad social de menores y del núcleo familiar.   

12  Folios 1 al 289 del cuaderno 1.   

13  Corte Constitucional, sentencia SU 377 de 2014.   

14  Peculado por apropiación   

15 CSJ  AP,  11  dic.  2013,  rad.  41300;  CSJ  AP,  30  jul.  2014,  rad. 38262; entre  otras.   

16  Ibídem     

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