SP8355-2015(45494)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

SP8355-2015  

Radicación N° 45494  

Aprobado Acta No. 225  

Bogotá, D.C., primero (1) de julio de dos mil quince (2015).   

VISTOS  

Derrotado  el  proyecto  presentado  por  el  Ponente     inicial,     la     Sala    Mayoritaria,    de    oficio,  examina  si  a  la procesada ORFA NELLY  HERRERA,  condenada  en  las  instancias  por  el  Juzgado Penal del Circuito de  Riosucio  (Caldas)  y  el  Tribunal  Superior  de  Manizales,  que  la  hallaron  penalmente  responsable  del  delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia  de  armas  de  fuego,  accesorios,  partes  o  municiones,  se le vulneraron sus  garantías fundamentales.   

HECHOS  

En   el   auto  inadmisorio,   la   Corte  prohijó  el  siguiente  resumen  de  los mismos:   

Según  la  narración  que  efectuó  la  Fiscalía  desde el escrito de acusación, el 10 de julio de 2013 en horas de la  tarde  los  agentes  del  orden  fueron  alertados  por  la comunidad sobre unos  disparos  en  la vereda San Cayetano, sector “Los Galones” jurisdicción del  municipio  de  Supía,  Caldas.  Al  acudir  a  dicha  zona se llevó a cabo una  diligencia  de  registro  voluntario a la casa de habitación de la señora ORFA  NELLY  HERRERA  en  donde  al  parecer  se  habían  efectuado las detonaciones,  personaje  que  al ser entrevistada (sic) permitió  el  ingreso de la autoridad en donde se encontró debajo  del  colchón de la alcoba principal un bolso color azul oscuro y en su interior  un  arma  de fuego, subametralladora, tipo mini uzi, calibre 9 mm, con proveedor  para   su   uso,   14   cartuchos   calibre  9  mm  y  una  vainilla  del  mismo  calibre.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar del 11 de julio de  2013,  el  Juzgado Promiscuo Municipal con funciones de control de garantías de  Supía  (Caldas)  legalizó  el  registro,  la  captura y la imputación que, en  contra  de ORFA NELLY HERRERA,  formuló la Fiscalía por el delito de    fabricación,  tráfico,  porte o tenencia de armas de fuego,  accesorios,   partes   o  municiones  –en la modalidad de tener-.   

El  funcionario judicial no le impuso medida  de                   aseguramiento1.   

2.  En  igual sentido, se radicó escrito de  acusación    el    30    de    agosto   posterior2,     que    se    sustentó  públicamente  el  5 de noviembre ulterior ante el Juzgado Penal del Circuito de  Riosucio3.   

3.  Las audiencias preparatoria y del juicio  oral  se  surtieron  el  16 de diciembre de ese año4   y   el   25   de  marzo  de  20145, respectivamente.   

4. El Juzgado Penal del Circuito de Riosucio  profirió   sentencia   el   5  de  junio  de  2014  y  condenó  a  ORFA  NELLY  HERRERA  por  el  delito  de  fabricación,  tráfico,  porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes  o           municiones          –en la modalidad de tener-,  a 9 años de prisión e igual término  para  las  accesorias  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  y  privación  para  el  derecho  a la tenencia y porte de  arma6.   

5. La decisión fue apelada por la defensa y  confirmada  el  10  de  noviembre  siguiente  por  la Sala de Decisión Penal de  Descongestión  del  Tribunal  Superior de Manizales7.   

6.  El  defensor  de  la  acusada  interpuso  recurso  de  casación  y  presentó  la demanda correspondiente, la cual no fue  seleccionada  por  esta  Sala en proveído del 20 de mayo del año en curso. Sin  embargo,  se  habilitó  el  recurso  para  examinar  la  posible violación del  principio de legalidad de la pena.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  En  auto  del pasado 20 de mayo, la Sala  encontró  necesario «analizar la posible afectación  del  principio  de legalidad de la pena, en concreto, al imponer la accesoria de  privación   del   derecho   a   la  tenencia  y  porte  de  armas».   

2.  Verificada  la  actuación  procesal, se  tiene  que  el  Juzgado  Penal del Circuito de Riosucio, en sentencia confirmada  por  el  Tribunal  Superior  de  Manizales,  impuso  a  la  acusada  9  años de  prisión8  e  igual término para la accesoria de privación del derecho a la  tenencia  y  porte  de  arma.   

Al   adelantar   esa   labor,   se   constata   que  el  a   quo   no  consignó  un  motivación  específica  para  fijar dicha sanción y, adicionalmente, no acudió al sistema  de   cuartos   regulado   en  el  artículo  61  del  Código  Penal.   

2.1.  En  cuanto  al primer aspecto, la Sala  Mayoritaria  ha  sostenido  que, si bien los jueces tienen el deber de sustentar  el  monto  de las penas principales y accesorias – salvo la inhabilitación para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas en los casos en que su duración  corresponda   a   la   de   la   pena   privativa   de  la  libertad-,  lo  cierto  es  que, tratándose de la  privación  del  derecho  a  la  tenencia y porte de armas cuando se procede por  delitos  de  fabricación,  tráfico  y  porte de armas de fuego o municiones de  defensa  personal  o de uso privativo de las Fuerzas Armadas, esa obligación se  entiende  cumplida  con  la  declaración  en  la  sentencia de que el procesado  fabricó,   traficó   o   portó  armas  de  fuego  o  municiones  sin   permiso   de  autoridad  competente  (CSJ   SP   17166-2014,   rad.   42536).   

Así  lo  corroboró  recientemente  en  CSJ  SP-2636-2015,  rad. 43881), decisión en la cual, recordando lo consignado en el  fallo acabado de citar, sostuvo:   

La  Sala  concluyó  nuevamente  que  era  necesario  recordar a los Jueces el deber de sustentar la fijación de las penas  principales  y  accesorias,  salvo  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas en los casos en que su duración corresponda a  la de la pena privativa de la libertad.   

Mayoritariamente,  a la par, se estableció  como  criterio  general  que en casos de fabricación, tráfico y porte de armas  de  fuego  o  municiones  de  defensa personal o de uso privativo de las Fuerzas  Armadas   –sea  que  se  impute   sólo  esa  conducta  punible  o  en  concurso  de  delitos—,  se  entiende cumplida la garantía  de  motivación  de  la  imposición  de la sanción accesoria de privación del  derecho  a  la tenencia y porte de armas, con la declaración en la sentencia de  que  el procesado fabricó, traficó o portó armas de fuego o municiones “sin  permiso  de autoridad competente”. En otras palabras, la declaración judicial  de  que ajustó su comportamiento a cualquiera de las conductas descritas en los  artículos  365  o  366  del  Código Penal (también al artículo 367 ibídem),  constituye   suficiente   fundamento  para  privar  del  mencionado  derecho  al  condenado.  Se  rectifica  con  este  criterio,  entonces,  el  plasmado  en  el  precedente  jurisprudencial del 16 de diciembre de 2014 (CSJ SP 17166-2014, Rad.  42536).   

No  está de más advertir que esos delitos  de  peligro  común,  que  pueden ocasionar graves perjuicios a la comunidad, se  sancionan  cada  vez con mayor severidad en cuanto se constituyen en presupuesto  obvio  de  la violencia nacional. Ese aumento de la punibilidad, a la vez, está  inscrito    –no   hay  duda—  en  políticas de  desarme  de  la población claramente orientadas a contrarrestar la criminalidad  asociada  a  la  utilización  de  armas  de  fuego  (o químicas, biológicas o  nucleares),  la  cual  se  muestra  como  uno  de  los principales problemas que  obstaculizan el desarrollo del país.   

No  resulta  sensato,  en  ese contexto, en  casos  de  condena  por  delitos  de  fabricación,  tráfico y porte de armas y  municiones,  exigir  para  la imposición de la pena de privación del derecho a  la  tenencia  y  porte  de  armas  de  fuego  una fundamentación adicional a la  declaración  de  existencia  de la conducta punible. Simple y llanamente porque  se  plantea  lógica,  necesaria y proporcional su deducción en tales casos. No  se  entendería  que  a quien se reprocha penalmente fabricar, traficar o portar  armas  de  fuego o municiones, o armas químicas, biológicas o nucleares, no se  le   despoje   del   derecho   a   poseerlas   por  el  tiempo  que  permita  la  ley.   

Por  consiguiente,  no se excluirá, en este  caso,  la  sanción accesoria de privación del derecho a la tenencia y porte de  arma.   

2.2. Ahora bien, en relación con el término  de    la   sanción   accesoria,   esto   es   de   9  años, impuesto a ORFA NELLY  HERRERA,  sí  se  advierte  violación  al  principio  de legalidad.   

En  efecto,  con tal proceder se desatendió  que  el  artículo  51  del  Código  Penal,  al  ocuparse  de  la  “Duración     de     las     penas     privativas    de    otros  derechos”,  estableció  que  la  restricción  de  que se trata va de uno (1) a  quince  (15)  años.  Así mismo, que esta Corporación ha considerado que, para  su  imposición, el juzgador  debe  atender las directrices legalmente establecidas para ello, esto es, acudir  al  sistema  de cuartos previsto en el canon 61 ibidem  (CSJ  SP16880-2014,  10  dic.  2014,  rad. 42432; CSJ  SP17166-2014,  16  dic.  2014,  rad. 42536; CSJ SP3441-2015, 25 marzo 2015, rad.  45317 y CSJ SP4322-2015, 16 abr. 2015, rad. 45399)   

En  ese  orden,  la  Corte  debe corregir el  yerro.  Para  tal  efecto, se debe dividir el monto máximo de la sanción entre  cuatro  y  luego  sí,  atendiendo los parámetros empleados por el a  quo  al  momento de establecer la pena  privativa      de      libertad,     ubicarse  en  el extremo inferior del mínimo, que en este evento es  de un (1) año.   

Por  consiguiente,  se  casará  oficiosa  y  parcialmente  el  fallo  de  segundo  grado  para  fijar  la  pena  accesoria de  privación   del   derecho   a   la   tenencia   y  porte  de  arma  en  un  (1)  año.   

En   lo  demás,  el  proveído  no  sufre  modificación alguna.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia, administrando justica en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Casar  oficiosa  y parcialmente la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior de Manizales el 10  de  noviembre  de  2014, en el  sentido  de  fijar  en un (1) año la pena accesoria de privación del derecho a  la  tenencia  y  porte  de  arma  de  fuego  que debe purgar ORFA NELLY HERRERA.   

En lo demás el fallo se mantiene.  

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

(Salvamento parcial de voto)  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

SALVAMENTO  PARCIAL  DE VOTO A LA SENTENCIA  SP8055 de 2015(Rad.: 45494)   

Con  el  habitual respeto por la decisión  mayoritaria,     salvo     parcialmente    mi    voto    en    los    siguientes  términos:   

Aunque  estoy  de  acuerdo  con  la Sala en  cuanto  que  en  esta  ocasión  hubo  menoscabo de las garantías de la acusada  Orfa  Nelly Herrera porque en  el  proceso  de  dosificación  punitiva  de la pena accesoria de privación del  derecho  a la tenencia y porte de arma se desconoció el principio de legalidad,  toda  vez que el juzgador ha debido aplicar el sistema de cuartos, conforme a lo  dispuesto  en el artículo 61 del Código Penal, discrepo de la decisión habida  cuenta   que  la  imposición  de  esa  sanción  no  tuvo  ninguna  motivación  específica  en  las  sentencias de instancia y tampoco era posible extraerla de  la exhibida para el injusto penal.   

En ese orden, lo debido era casar oficiosa  y     parcialmente    el    fallo    de    segundo    grado    y    excluir,   de  la  condena  impuesta  a  Orfa  Nelly  Herrera,  la  referida sanción.   

Es   que,  por  expreso  mandato  de  los  artículos  52 y 59 del Código Penal, la imposición de una pena accesoria debe  estar  precedida de una justificación, así sea mínima, de las razones por las  cuales  ella  se  hace  necesaria en el caso concreto. Por consiguiente, soy del  criterio  que  es  obligado  para  el  juez  consignar  en  el fallo los motivos  «de  la determinación cualitativa y cuantitativa de  la pena».   

A  mi  juicio,  se  ha  debido  mantener la  postura  de  la  Corte,  plasmada en CSJ SP, 11 may. 2011, rad. 34614, reiterada  luego en CSJ SP, 11 dic. 2013, rad. 41543, en donde se sostuvo:   

…no  es posible confundir la motivación  acerca  de  la  realización  del  injusto con la motivación relacionada con la  imposición  de  la  pena.  La  primera  atañe  a  las pruebas que sustentan la  manifestación  en  el  mundo  exterior de una conducta típica y antijurídica,  mientras  que  la  segunda  concierne  al  reproche  personal (manifestada en la  sanción  punitiva)  que  debe  hacérsele  al  autor  de  dicho comportamiento,  situación  que  en cada evento implica el análisis de una serie de principios,  fines y valores distintos.   

(…)  

De  esta  manera,  la  motivación  de  la  imposición  de  la  pena,  ya  sea  principal  o  accesoria,  tendría  que ser  diferente  e  independiente  a  la  sustentación de la ejecución del ilícito,  tanto en uno como en otro caso.   

En mi parecer, así se proceda por un delito  de  porte  de  armas  de  fuego  de  defensa personal, es inadmisible privar del  derecho  a tener armas sin que exista un porqué, pues ello implica crear reglas  de  excepción  al  deber de motivar, a pesar de que no fueron concebidas por el  legislador,  quien  ninguna  diferenciación  o  categorización hizo, y, por el  contrario,  fue  exigente, como debe serlo en un Estado de Derecho, en punto que  las decisiones se hallen sustentadas.   

La  motivación es una garantía del debido  proceso,  en  especial,  del derecho de defensa del procesado, y permite ejercer  el  de  contradicción. Por ende, la inexistente motivación del juez en torno a  la  imposición  de  una determinada medida, infringe esos derechos y, por ende,  lesiona    el   derecho   de   todo   ciudadano   a   una   garantía   judicial  efectiva.   

Considero, con el acostumbrado respeto, que  la  exigencia  de  previa  motivación judicial para aplicar una medida no puede  condicionarse  a  la  poca  o  escasa  lesividad  de  aquella.  El mandato legal  (artículos  52  y  59  del  Código  Penal)  es  claro  y  general.  No  admite  excepciones de ninguna índole.   

Fecha   ut  supra.   

EYDER PATIÑO CABRERA  

    

1 Disco  compacto obrante al inicio del cuaderno principal.   

2  Folios 14 a 16 Id.   

3  Folios 23 y 24 Id.   

4  Folios 25 y 26 Id.   

5  Folios 35 a 39 Id.   

6  Folios 42 a 51 del cuaderno principal.   

7  Folios 78 a 93 Id.   

8  El  mínimo legal.     

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