SP723-2015(42300)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

SP723-2015  

Radicación No.: 42.300  

Acta No. 32  

Bogotá D.C., cuatro (4) de febrero de dos mil  quince (2015).   

VISTOS  

Agotado el trámite de que trata el artículo  195  de  la  Ley 906 de 2004, resuelve la Sala la demanda de revisión formulada  por  el  apoderado  del  condenado  RICARDO  MIGUEL  TOVAR  COLLAZOS,  contra la  sentencia  dictada  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Neiva que  confirmó  con  modificaciones, la que dictó el Juzgado Primero Penal Municipal  de  esa  ciudad,  mediante  la cual fue condenado por la comisión del delito de  extorsión   agravada  en  el  grado  de  tentativa1.   

HECHOS  

En  la  decisión  de  segunda  instancia se  consignaron así:   

El  15  de junio de 2010, la señora SANDRA  PATRICIA  DAGUA  OSPINA  denunció  que  era  objeto  de exacciones a través de  llamadas,  en  las  que le exigían cincuenta millones de pesos ($50.000.000), a  cambio  de  no  atentar  contra  su  vida  y la de su familia.  Finalmente,  víctima  y  agresor acordaron la entrega del dinero, desembolso que se efectuó  el   17   de  junio  pasado,  donde  se  capturó  a  D…N…R…,  quien  en interrogatorio señaló a RICARDO MIGUEL TOVAR COLLAZOS  como responsable de la conducta investigada.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Por  los  hechos  descritos, ante el Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  con  Función  de  Control de Garantías de Neiva, se  llevaron  a  cabo,  el  19  de  agosto  de 2010, las diligencias preliminares de  legalización  de  la  captura  y  formulación de imputación por el punible de  extorsión  agravada  en  la  modalidad de tentativa, cargo que no aceptó TOVAR  COLLAZOS.    El   despacho  judicial  le  impuso  medida  de  aseguramiento  privativa de la libertad.   

El 20 de los que avanzaban, la Fiscalía, el  procesado  y  su  defensor  suscribieron  un  preacuerdo, mediante el cual TOVAR  COLLAZOS  admitía su responsabilidad por el punible referido.  Los sujetos  procesales  pactaron  el monto de las penas, que fijaron en cuantía de 96 meses  la de prisión y la de multa, en 2.000 S.M.M.L.V.    

En  ese  acto,  llevaron a cabo el ejercicio  dosimétrico  incrementando los límites punitivos de acuerdo al contenido de la  Ley  890  de  2004  pero no le aplicaron a la pena definitiva rebaja alguna, por  expresa  prohibición  del  artículo  26  de  la  Ley  1121 de 20062.   

El  preacuerdo  fue avalado el 13 de octubre  siguiente  por  el  Juzgado Primero Penal Municipal con Función de Conocimiento  de  Neiva, despacho que el 15 de diciembre de la anualidad que cursaba, llevó a  cabo la respectiva audiencia de lectura de sentencia.    

El  día  anterior  a  la realización de la  citada  diligencia,  el  defensor  del  procesado  allegó dictamen pericial con  avalúo  de  perjuicios  y  copia  de  la respectiva consignación del valor que  indicó  el  perito,  en la cuenta de depósitos judiciales, razón por la cual,  solicitó  al  A  Quo  que  se  considerara  la  rebaja  de pena de que trata el  artículo 269 del Código Penal.   

El  despacho  de  conocimiento  avaló  la  reparación  de  los  perjuicios  hecha a la víctima del punible, razón por la  cual  le concedió la rebaja de las tres cuartas partes de la pena, como así lo  autoriza el artículo 269 ejusdem.   

Por ende, lo condenó a las penas principales  de  24  meses de prisión y multa de 500 S.M.L.M.V.  Le impuso la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  intramural  y  le  negó  la suspensión condicional de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

Inconforme   con   esa   providencia,   la  representante  del  ente  acusador  la apeló y al conocer de la alzada, la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Neiva,  mediante sentencia del 4 de marzo de  2011,  modificó  parcialmente  la  de primer nivel, para reconocer la rebaja de  pena  por indemnización integral en la mitad, como lo estipula el artículo 269  en  comento.   Lo anterior, porque la reparación se hizo en forma tardía,  es  decir,  un  día  antes  de  dictarse  la  sentencia y como quiera que en la  tasación  hecha  por el perito, no se contemplaron los perjuicios morales ni se  acreditó   su   resarcimiento.    En  consecuencia,  reajustó  las  penas  principales   y   las   dejó   en  48  meses  de  prisión  y  multa  de  1.000  S.M.L.M.V.     Confirmó    en   lo   demás   el   proveído   de   primer  nivel.   

Contra  esa  determinación  no se interpuso  recurso  alguno,  por  lo  que  quedó  en  firme  el  14  de marzo del año que  avanzaba3.   

  LA    DEMANDA   DE  REVISIÓN   

Luego de hacer un recuento de los hechos y la  actuación  procesal,  el  defensor  público del condenado RICARDO MIGUEL TOVAR  COLLAZOS,  demanda la sentencia condenatoria dictada por el Tribunal Superior de  Neiva,     al    amparo    de    la    causal  séptima  del  artículo  192  de  la  Ley  906 de 2004, que  permite  acudir  a  la  vía  de  revisión  «cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya cambiado favorablemente el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la sentencia condenatoria, tanto  respecto   de   la   responsabilidad   como   de   la  punibilidad».   

En  un  capítulo  que denomina «desarrollo  de  la causal de la rebaja de la pena por reparación  integral»,  transcribe ampliamente las decisiones CSJ  SP,  29  de  junio  de  2008,  Rad.  29.788;  CSJ SP, 1º de julio de 2009, Rad.  30.800;  y  CSJ  STP,  10  de agosto de 2010, para decir que la Corte Suprema de  Justicia  ha  variado  su posición, en el entendido de que no debe excluirse la  reducción  de  pena  por  reparación, pues es un derecho del condenado y no un  beneficio.   

A  continuación, bajo el título denominado  «desarrollo  de  la  causal  por incremento punitivo  contenido  en  la  ley 890 de 2004» informa que en las  decisiones  de  instancia  se  atendió  tal  aumento,  pero dicha posición fue  modificada  por  la  Sala de Casación Penal a partir de la decisión CSJ SP, 27  de  febrero  de  2013,  Rad.  33.254  que  cita  también  de  manera detallada,  justificando    entonces    la    variación    jurisprudencial   que   favorece  significativamente los intereses de su prohijado.   

Por lo anterior, en el libelo solicitó a la  Corte  que se declare fundada la causal en cita, y en tal razón, que se otorgue  la  rebaja de pena y la correspondiente redosificación de la condena impuesta a  su  prohijado,  inaplicando  el incremento punitivo de que trata el artículo 14  de la Ley 890 de 2004.   

Además,  depreca  que  le  sea concedida al  señor  TOVAR  COLLAZOS  la rebaja de pena por reparación integral de que trata  el  artículo  269  del Código Penal, pues «se trata  de  un  derecho  que  le  asiste  al imputado o acusado, de reparar los daños y  perjuicios  que  se  generaron  con ocasión de la comisión de un delito y así  obtener  con  ella la rebaja correspondiente de pena»,  la  que fue negada por el Ad  Quem   y   que   la   Sala   debe   conceder,   atendiendo   a  los  precedentes  jurisprudenciales    que    invocó   en   la   demanda   y   favorecen   a   su  defendido.   

ACTUACIÓN SURTIDA EN LA CORTE  

Mediante  auto  del 5 de febrero de 2014, se  admitió  la  demanda  y  se  solicitó  el  expediente  que  se  pide  revisar.   

El  2  de  mayo siguiente, se dispuso correr  traslado  para  que  los intervinientes solicitaran los elementos de convicción  que   estimaran   conducentes.   Dentro  del  término  respectivo,  ni  el  Procurador  Segundo Delegado para la Casación Penal, ni el defensor, formularon  alguno  y dada la causal invocada, tampoco estimó necesario hacerlo la Corte de  manera oficiosa.   

ALEGATOS DE LOS INTERVINIENTES  

La  audiencia  pública  correspondiente  se  llevó  a  cabo  el  19  de  enero del presente año.  A ella asistieron el  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal  y  el  apoderado  del  demandante en revisión.   

En  la citada diligencia, los intervinientes  se  pronunciaron  al  unísono por la prosperidad de las pretensiones, porque la  jurisprudencia  de  la  Corte varió en forma favorable a partir de la decisión  CSJ  SP, 27 de febrero de 2013, Rad. 33.254, para concluir que las prohibiciones  del  artículo  26  de  la  Ley  1121 del 2006 sólo son admisibles cuando no se  aplica el aumento del artículo 14 de la Ley 890 del 2004.   

Insistió  además  el  defensor  de RICARDO  MIGUEL  TOVAR  COLLAZOS,  en  la  procedencia de la causal invocada, frente a la  rebaja  de  pena  por  reparación  integral  de  que trata el artículo 269 del  Código  Penal,  fundando  su  pedimento  en  la decisión CSJ SP, 1 de julio de  2009,  Rad.  30.800.   El  Delegado  de  la  sociedad  avaló también esta  pretensión del actor.   

La  delegada  de  la  Fiscalía  excusó  su  asistencia  y no fue posible localizar a la víctima4.   

CONSIDERACIONES  

1.  El defensor de  RICARDO  MIGUEL TOVAR COLLAZOS, demanda la revisión de la sentencia dictada por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Neiva, que confirmó la condenatoria  proferida  por  el  Juzgado Primero Penal Municipal con Función de Conocimiento  de esa ciudad.   

Son  dos  las  censuras propuestas contra la  decisión,  ambas  al  amparo de la causal contenida en el numeral 7º de la Ley  906 de 2004, como se pasa a explicar:   

1.1. La primera, se  encamina  a  que  se  le conceda la rebaja de la pena por reparación integral a  TOVAR  COLLAZOS,  como  así  lo  avala  el artículo 269 del Código Penal para  quienes  indemnicen  los  perjuicios  ocasionados  a  la víctima en los delitos  contra  el  patrimonio  económico,  contenidos en el título VII ejusdem y como  quiera  que  fue  condenado  por  el  delito  de  extorsión  en la modalidad de  tentativa, contenido en ese acápite.    

Para ello, el defensor trajo a colación las  decisiones  CSJ  SP,  29  de junio de 2008, Rad. 29.788; CSJ SP, 1º de julio de  2009,  Rad. 30.800; y CSJ STP, 10 de agosto de 2010, para decir que allí varió  la  Sala  de  Casación  Penal  su  postura, en el entendido de que «se  trata  de  un derecho que le asiste al imputado o acusado, de  reparar  los  daños  y perjuicios que se generaron con ocasión de la comisión  de   un   delito   y   así  obtener  con  ella  la  rebaja  correspondiente  de  pena».   

Establece la citada disposición, que el juez  debe  disminuir  la pena a imponer frente a los delitos contenidos en el título  VII  en  comento,  en  un  monto  que  va de la mitad a las tres cuartas partes,  siempre  y  cuando  el  responsable  restituya  el  objeto material del delito e  indemnice los perjuicios ocasionados al ofendido.   

1.1.1.  Para  el  caso,  el  14  de  diciembre de 2010, el defensor de TOVAR COLLAZOS presentó un  recibo  de consignación hecha en la cuenta de depósitos judiciales en favor de  la  víctima  por  valor  de  ciento  veintiún  mil  pesos  ($121.000),  con el  respectivo  avalúo  hecho  por un perito auxiliar de la justicia, afirmando que  con  esa suma se reparaban el daño emergente y el lucro cesante ocasionados con  la  conducta,  por  lo  que  pidió al Juez, aplicar a su prohijado la rebaja de  pena   de   que   trata   el   artículo   269   del  Código  Penal5.   

A  tal  solicitud  accedió  el  A Quo, tras  argumentar,  con  sustento en jurisprudencia de la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia,  que  dicha  rebaja «se  trata  de un derecho no consagrado dentro de las prohibiciones del artículo 26,  Ley  1121  de 2006», razón por la cual redujo la pena  de  96  meses  de  prisión  en  las  tres  cuartas  partes  y  la  dejó  en 24  meses.   Misma  situación  que  sucedió  con la sanción de multa, que de  2.000 salarios mínimos, pasó a 500 S.M.M.L.V.   

La   Fiscalía  interpuso  el  recurso  de  apelación  contra  la  sentencia,  estimando que debía imponerse no la máxima  proporción  de que trata el artículo 269, sino la mínima, es decir, la mitad,  en  razón a que la indemnización consignada por el condenado, no correspondía  realmente al daño sufrido por la ofendida.   

El Tribunal Superior de Neiva hizo eco de las  pretensiones  del  ente  acusador  y  por  tal  razón, luego de observar que no  habían  sido  reparados  los  perjuicios morales ocasionados a la víctima y la  indemnización   había   sido   tardía,  modificó  la  rebaja  punitiva  para  reconocerla en la mitad.    

Por ello, modificó la condena impuesta para  dejarla  en  cuarenta  y  ocho  (48) meses de prisión y multa de 1.000 salarios  mínimos.   

1.1.2. Ahora bien,  invoca  el  demandante  las decisiones CSJ SP, 29 de junio de 2008, Rad. 29.788;  CSJ  SP,  1º  de  julio  de  2009,  Rad.  30.800;  y  CSJ  STP, 10 de agosto de  2010,   como  sustento  de  la  causal  invocada  en  lo  que  respecta  al  reconocimiento  de  la rebaja de pena por reparación integral del artículo 269  del Código Penal.   

Pero dos yerros cometió en la sustentación  de  la causal por este aspecto.  El primero, se funda en que las decisiones  que   trae  a  colación,  son  anteriores  a  la  ejecutoria  de  la decisión condenatoria dictada contra su  prohijado    (en   firme   el   14   de   marzo   de  2011), por lo que no podría hablarse en el caso de un  cambio  jurisprudencial  favorable  hecho  por  la  Corte,  frente  al  criterio  jurídico que sustentó la decisión condenatoria.   

El  segundo,  se  centra en que contrario al  dicho  del  defensor,  los  funcionarios  de  conocimiento sí le reconocieron a  RICARDO  MIGUEL  TOVAR  COLLAZOS,  la  rebaja por indemnización integral de que  trata  el  artículo  269  del  Código  Penal,  como se explicó en el acápite  antecedente.   

Por lo tanto, frente a este planteamiento es  imperioso declarar infundada la causal de revisión propuesta.   

1.2.  La segunda  censura  está  encaminada  a  inaplicar  el incremento punitivo de que trata el  artículo  14 de la Ley 890 de 2004 al caso, con base en la postura que la Corte  adoptó  a  partir  de  la  decisión  CSJ  SP,  27  de  febrero  de  2013, Rad.  33.254.   

1.2.1. Dijo esta  Corporación  en  la  citada  providencia, que en los supuestos en los cuales el  procesado  se allane a cargos o acuerde con la Fiscalía, pero se estuviese ante  las  prohibiciones  del  artículo  26  de  la Ley 1121 del 2006, no hay lugar a  aplicar el incremento contenido en el artículo 14 de la Ley 890.   

Esa tesis, parte de la base de que la norma  del  2006  prohíbe  conceder  cualquier  tipo de prebendas cuando, como en este  caso,  se  trate  del  delito  de  extorsión, razón por la cual es desacertado  aplicar  el  aumento  allí señalado, si de lo que se trata es de propiciar una  justicia premial.   

En  la  providencia  señalada,  a  modo de  conclusión, la Corte afirmó:   

Por   consiguiente,   a  la  luz  de  la  argumentación  aquí  desarrollada,  fuerza  concluir  que habiendo decaído la  justificación  del  aumento  de  penas  del  art.  14 de la Ley 890 de 2004, en  relación  con  los  delitos  incluidos  en  el  art.  26 de la Ley 1121 de 2006  –   para  los  que  no  proceden   rebajas   de   pena   por   allanamiento  o  preacuerdo  –, tal incremento punitivo, además de  resultar   injusto   y   contrario  a  la  dignidad  humana,  queda  carente  de  fundamentación,  conculcándose de esta manera la garantía de proporcionalidad  de la pena…   

Así mismo, en ejercicio de su función de  unificación  de  la  jurisprudencia,  la Sala advierte que, en lo sucesivo, una  hermenéutica  constitucional apunta a afirmar que los  aumentos  de pena previstos en el art. 14 de la Ley 890 de 2004 son inaplicables  frente   a   los   delitos   reseñados  en  el  art.  26  de  la  Ley  1121  de  2006. No sin antes advertir que tal determinación de  ninguna  manera comporta una discriminación injustificada, en relación con los  acusados  por  otros  delitos que sí admiten rebajas de pena por allanamiento y  preacuerdo,  como quiera que, en eventos de condenas precedidas del juicio oral,  la   mayor  intensidad  punitiva  no  sería  el  producto  de  una  distinción  arbitraria  en el momento de la tipificación legal, ajustada por la Corte, sino  el  resultado  de haber sido vencido el procesado en el juicio, sin haber optado  por  el  acogimiento  a  los  incentivos procesales ofrecidos por el legislador;  mientras  que,  frente  a sentencias condenatorias por aceptación de cargos, la  menor  punibilidad,  precisamente,  sería  la consecuencia de haberse acudido a  ese  margen  de negociación, actualmente inaccesible a los delitos referidos en  el  art. 26 de la Ley 1121 de 2006 (Resaltado fuera de  texto).   

La  anterior  postura  fue reiterada por la  Corte en sentencia CSJ SP, 19 de junio de 2013, Rad. 39.719 así:   

Durante las alegaciones orales, de consuno  la  Fiscalía y la representación del Ministerio Público, pidieron se aplicase  de  oficio,  en favor del procesado, la más reciente jurisprudencia de la Sala,  consignada en el radicado 33254 del 27 de febrero de 2013.   

La  decisión en comento, cabe recordar, a  partir  de  la  aplicación del principio de proporcionalidad y la verificación  del  querer  del  legislador  al expedir la Ley 890 de 2004, concluyó que a los  delitos  a  los  cuales  cobija  la  prohibición  de  rebajas  o beneficios del  artículo  26  de  la  Ley  1121  de  2006,  entre  ellos la conducta punible de  extorsión,  no  les es aplicable el incremento generalizado de pena establecido  en el artículo 14 de la primera normatividad citada.   

Empero,  de lo expuesto por la Corte hacen  los  representantes  de  la Fiscalía y la Procuraduría una equivocada lectura,  pues,  no  deriva  de  allí  que la eliminación del incremento opere general e  indiscriminada  para  esos  delitos reseñados en el artículo 26 de la Ley 1121  de    2006,   sin   que   importen   las   vicisitudes   procesales   del   caso  concreto.   

Todo  lo  contrario,  en la jurisprudencia  objeto  de  análisis,  dentro al apartado final del tópico referido al tema en  cuestión, la Corte advirtió:…   

Claramente  el apartado trascrito contiene  una  restricción  al concepto de inaplicación del aumento de penas establecido  en  el  artículo  14  de  la  Ley  890  de 2004, pues, precisamente para que el  principio  de  igualdad  respecto  de  personas a quienes se condena por la vía  ordinaria  en  delitos  diferentes,  no  sea  vulnerado,  establece como premisa  básica  que  el  no incremento sólo opera cuando el  procesado  se  acoge  a  los  mandamientos de justicia premial que contienen las  figuras     del     allanamiento     a    cargos    y    preacuerdos.   

Vale  decir, en los casos en los cuales la  persona  vinculada por delitos contemplados en el artículo 26 de la Ley 1121 de  2006,  no hace manifiesta su intención de acogerse a la terminación anticipada  del  proceso,  vía  allanamiento  o  preacuerdo, y ello no se materializa en la  consecuente  definición anticipada del asunto, la pena aplicable debe consultar  también  el  incremento  dispuesto  en  el  artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004.   

Pues,   de  no  ocurrir  así  quedaría  huérfana  de  soporte  la  tesis  que gobierna la jurisprudencia examinada, que  tiene  como  objeto central de definición la imposibilidad de incrementar penas  de Ley 890, a quienes no acceden a la justicia premial.   

Cuando  el  asunto  discurre por el camino  ordinario  del juicio oral, ya se hace necesario igualar a todas las personas de  conformidad  con  lo  establecido  por el artículo 14 de la tantas veces citada  Ley  890 de 2004, no sólo porque aquí en nada incide la justicia premial, sino  porque  de no hacerse así se establece una desigualdad gratuita e injustificada  a  favor  de  quienes,  precisamente,  cometen  delitos graves que el legislador  estimó necesitados de más draconiano trato.   

Por  lo  demás,  si  se dejara de lado la  necesaria  acotación  del  criterio  establecido  por la Corte, ningún sentido  tendría   la  exhortación  que  en  la  decisión  jurisprudencial  objeto  de  examen,    se  hace  para  que  el  legislador  en  lugar  de  limitar  las  posibilidades  de  terminar los asuntos rápidamente a través de los mecanismos  de  justicia  premial,  las flexibilice a efectos de hacer funcional y eficaz el  sistema, so pena de su colapso.   

Apenas natural surge que si la posibilidad  del  no  incremento de pena en los delitos objeto de prohibición de beneficios,  resulta  consecuencia de acceder a alguno de los institutos de justicia premial,  ello  servirá  de acicate para que así suceda y se eviten los efectos dañosos  de la congestión judicial.   

En consecuencia, la Corte reafirma que por  inescapables  razones  de  igualdad y funcionalidad del sistema, la prohibición  del  incremento  de  penas general dispuesto en el artículo 14 de la ley 890 de  2004,  respecto  de  los delitos enlistados en el artículo 26 de la Ley 1121 de  2006,  únicamente remite a aquellos casos en los cuales la persona se allanó a  cargos  o llegó a un acuerdo con la Fiscalía y en atención a ello se terminó  anticipadamente el proceso».   

1.2.2.   Los  lineamientos  plasmados  en  el cambio jurisprudencial que invoca el demandante,  se  cumplen  en  el  evento  considerado,  pues cabe recordar que RICARDO MIGUEL  TOVAR  COLLAZOS, debidamente asesorado por su defensor, celebró un preacuerdo  con  la Fiscalía para admitir  su  responsabilidad  por  el  delito  de  extorsión agravada en la modalidad de  tentativa.   

Ahora bien, la pena a imponer fue uno de los  aspectos  considerados  en  el  preacuerdo y se observa, que al llevar a cabo la  labor  de  dosificación  punitiva,  el  ente  acusador  aplicó  al  delito  de  extorsión,  el  aumento  contemplado en el artículo 14 de la Ley 890 del 2004,  pero  le  negó  a TOVAR COLLAZOS «rebajas de ninguna  clase  por  prohibición  del  artículo 26 de la Ley 1121 de 2006»6 7.   

Entonces,  se  impone  declarar  fundada la  causal  contenida  en  el numeral 7º del artículo 192 de la Ley 906 de 2004 en  lo  que  a  este tópico respecta y de contera, dar cabida a la postura adoptada  por  la  Corte  a  partir  de  la  decisión CSJ SP, 27 de febrero de 2013, Rad.  33.254,   lo   cual  comporta  una  redosificación  de  la  pena  por  cumplir,  descartando  de  ella  el  aumento  del artículo 14 de la Ley 890 del 2004, con  respeto  a  los criterios pactados en el preacuerdo y avalados por los jueces de  instancia.   

La  Fiscalía  aplicó el artículo 244 del  Código  Penal  que, sin el agravante de la Ley 890, señala prisión de 12 a 16  años   y   multa   de  600  a  1200  S.M.M.L.V.   Además,  contempló  la  circunstancia  de agravación contenida en el numeral 3º del artículo 245, que  fija  la  multa  de  3.000 a 6.000 salarios y dispone que la prisión se aumente  hasta  en  una  tercera  parte,  proporción  que,  hecho  el cálculo según el  artículo  60.2  penal,  deja  los  topes  de  12  a  21,33  años  (o 144 y 256 meses).   

En aplicación del dispositivo amplificador  del   tipo   de   la   tentativa,  previsto  en  el  artículo  27  del  Código  Penal8,  los  límites  quedan  de  6  a 16 años de prisión (o  72  y  192  meses)  y  1.500  a 4.500  salarios de multa.   

         Establecidos  los  extremos mínimo y máximo de movilidad entre 6 y  16  años,  que  equivalen  a  72 y 192 meses, respectivamente, se determinó el  ámbito  punitivo  en  120  meses  (192-72)  y  se  dividió en cuartos, para un  resultado  de  30  meses,  que  a  su  vez  equivalen a 2 años y 6 meses.   Entonces:   

6  años                                                        a                                             16 años   

72  meses                                              a                                                                            192 meses   

CUARTOS  

Primero:   

30 meses            

Segundo:   

30 meses            

Tercero:   

30 meses            

Cuarto:   

30 meses  

72  meses  a  102  meses             

102  meses 1 día a  132 meses             

132  meses 1 día a  162 meses             

162  meses 1 día a  192 meses  

1.500   a  2.250  S.M.L.M.V.             

2.251   a  3.000  S.M.M.L.V.             

3.001   a  3.750  S.M.M.L.V.             

3.751   a  4.500  S.M.M.L.V.  

La   Fiscalía   solicitó   al  juzgador  «que  se imponga el mínimo de la pena que indica el  tipo  penal  en  este  caso;  pena que se fija de la que se determina de la pena  mínima   indicada,   previa  consideración  de  las  circunstancias  de  menor  punibilidad».   

A  ello  accedió  el juez de conocimiento,  quien  determinó  que  la pena pactada «se ajustó a  la  legalidad», razón por la cual la fijó en el tope  mínimo        del       cuarto       inferior9.   

Trasladados esos lineamientos al ámbito que  se  impone  aplicar,  se  tiene que la pena final sería de 6 años (72 meses) y  multa  de  1.500 salarios mínimos legales mensuales vigentes para el año 2010.   

Empero,  como  derivado  del  recurso  de  apelación   formulado   por   la   Fiscalía,  el  Ad  Quem  le  disminuyó  el  reconocimiento  de  la  rebaja de pena contenida en el artículo 269 del Código  Penal10  a  la  mitad,  es  preciso  reajustar  la  tasación anteriormente  descrita,  en  esa  misma  cuantía,  respetando los argumentos contenidos en la  sentencia  de  segundo grado, que llevaron al Tribunal a modificar la de primera  instancia en ese monto.    

Por  lo anterior, se declararán sin valor,  parcialmente,  las  sentencias  del  15 de diciembre de 2010 y del 4 de marzo de  2011,  proferidas  por  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  Función de  Conocimiento  de Neiva y la Sala Penal del Tribunal Superior de la misma ciudad,  exclusivamente  para  dejar  las  penas  principales de prisión, en 3 años (36  meses)  y  la  de  multa en 750 S.M.M.L.V. para el año 2010, sanciones que debe  cumplir   RICARDO  MIGUEL  TOVAR  COLLAZOS,  como  coautor responsable del delito de extorsión agravada en la  modalidad de tentativa por el que fue condenado.   

En  el  mismo  monto que la privativa de la  libertad,  quedará  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas.   

2.   No   se  pronunciará  la  Sala  sobre  la  libertad  del  condenado,  como  quiera  que,  verificado  el  sistema de información de la Rama Judicial, se evidencia que el  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Neiva,  mediante  auto del 7 de febrero de 2014, la decretó, en razón del cumplimiento  de  la  pena  impuesta  por  cuenta  de este proceso11.   

Se  ordenará,  por secretaría de la Sala,  i)   oficiar  al  Juzgado  Primero  Penal Municipal con Función de Conocimiento de Neiva, para que libre a  las  autoridades  correspondientes,  las  comunicaciones  a  que  haya  lugar; y  ii)  remitir  copia de esta  determinación  a los Juzgados Primero y Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas  de  Seguridad  de  Neiva, para lo de su cargo, respecto de la sanción penal que  en la actualidad purga TOVAR COLLAZOS.    

En  mérito de lo expuesto, la SALA   DE   CASACIÓN   PENAL  DE  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  administrando  justicia  en  nombre de la República y  por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.  DECLARAR   FUNDADA   la   causal  7ª  de  revisión  invocada  por  el defensor de RICARDO MIGUEL  TOVAR  COLLAZOS, en lo que respecta a la inaplicación  del incremento punitivo del artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

2.  DEJAR     SIN     VALOR,    PARCIALMENTE,  las  sentencias  del  15 de  diciembre  de  2010  y del 4 de marzo de 2011, proferidas por el Juzgado Primero  Penal  Municipal  con  Función  de  Conocimiento  de  Neiva y la Sala Penal del  Tribunal      Superior      de      la      misma      ciudad,      exclusivamente   para  dejar  las  penas  principales  de  prisión, en 3 años (36 meses) y la de multa en 750 S.M.M.L.V.  para  el  año 2010, sanciones que debe cumplir RICARDO  MIGUEL  TOVAR  COLLAZOS,  como coautor responsable del  delito  de  extorsión  agravada  en  la  modalidad  de tentativa por el que fue  condenado.   En el mismo monto que la privativa de la libertad, quedará la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas.   

3.  DECLARAR   INFUNDADA   la  causal  7ª  de  revisión  invocada  por  el  defensor  del  condenado,  en lo que respecta a la  rebaja  de pena de que trata el artículo 269 del Código Penal, por las razones  expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

4.          En todo lo demás, los fallos permanecen  vigentes.   

5. Ordénese, por  secretaría  de  la  Sala, i)  oficiar  al  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con Función de Conocimiento de  Neiva,  para  que libre a las autoridades correspondientes, las comunicaciones a  que   haya   lugar;  y  ii)  remitir  copia  de  esta  determinación  a  los  Juzgados  Primero  y Cuarto de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de Neiva, para lo de su cargo,  respecto  de  la sanción penal que en la actualidad purga TOVAR COLLAZOS.    

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

ACLARACIÓN DE VOTO  

        Con  el  respeto  debido  hacia las opiniones y el criterio ajenos,  procedo  a  consignar las razones que me llevaron a aclarar el voto en relación  con la decisión adoptada por la Corte dentro de este proceso.   

        Debo   previamente   precisar,   como   ya   lo   hice   en  pasada  oportunidad12,  que  estuve de acuerdo con la parte resolutiva de la providencia  que   motiva  esta  aclaración,  porque  allí  se  materializa  una  decisión  proferida  por la Corte que, a términos del numeral 7º del artículo 192 de la  Ley  906  de  2004, constituye jurisprudencia favorable para el sentenciado, por  cuya  virtud  en  este  instante  resulta  de obligatoria aplicación en sede de  revisión.   

        Sin   embargo,   como  no  compartí  en  su  momento  el  criterio  mayoritario,  según  así  lo  expresé  en  aquella  ocasión,  he considerado  necesario  suscribir  con  aclaración  de voto la decisión que ahora adopta la  Sala  para  dejar  constancia  de mi desacuerdo con las razones que motivaron el  aludido cambio jurisprudencial.   

Pues  bien,  según  la  Sala mayoritaria,  resulta  improcedente  el  incremento  generalizado  de  penas  consagrado en el  artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004  para  las  conductas enlistadas en el  artículo  26  de  la  Ley  1121  de  2006  con  el fin de permitir un margen de  maniobra  a  la Fiscalía en procura de conseguir fallos anticipados por vía de  los  acuerdos  y allanamientos, porque con tal aumento se violaría el principio  de     proporcionalidad     de     la    sanción13   

.  

        Al  respecto,  debo  manifestar  que  si  bien  corresponde  a  los  funcionarios  judiciales  interpretar  la  legislación  y  no  limitarse  a ser  únicamente   la   “boca   de  la  ley”  mediante  el  escueto  proceso  de  subsunción  derivado  del  “silogismo     de     la    justicia”,  en  el  cual  la premisa mayor era el texto legal, la premisa  menor  el  caso  y  de  allí se extraía, sin más, la consecuencia, como en su  momento  lo  postuló  Cesare  Beccaría,  uno  de  los  adalides  del Estado de  derecho,  también considero ineludible recordar que en virtud del artículo 230  de  la  Carta Política, los jueces estamos sometidos al imperio de la ley, y en  virtud   de   ello,   no   resulta   viable   que   invocando  el  principio  de  proporcionalidad  de  la pena, se desborden los precisos lineamientos dispuestos  por  el  legislador  en  punto  de la imposición de las sanciones, pues ello no  solamente  comporta  desorden  e  inclusive arbitrariedad, sino que rompe con el  principio  de  seguridad  jurídica, amén del principio de legalidad tan caro a  los sistemas jurídicos democráticos de derecho.   

Olvida la Sala mayoritaria que el principio  de  proporcionalidad  de  la pena se encuentra limitado por los precisos baremos  dispuestos  en la ley, dentro de los cuales se encuentra el ámbito de movilidad  punitiva  del  sentenciador, pues de no haber sido tal el querer del legislador,  habría  señalado que la tasación de la pena fuera establecida prudencialmente  por  el  juzgador  conforme  a  ciertos  criterios,  sin  establecer  mínimos y  máximos.   

Tan  cierto será lo anterior, que fue con  la  Ley  599  de  2000  que  el  legislador  delimitó  aún  más el ámbito de  discrecionalidad   de  los  jueces  en  la  cuantificación  de  las  penas,  al  incorporar  el  sistema  de  cuartos,  circunstancia  a  partir de la cual puede  colegirse  que,  contrario a la tesis mayoritaria, se ha pretendido conseguir la  interdicción  de  la  arbitrariedad,  en  procura  de  honrar  el  principio de  legalidad.   

Para   una   mejor  comprensión  de  mi  desacuerdo con la referida decisión, me permito rememorar que:   

1.          Mediante la Ley 906 del 31 de agosto de  2004  se  implementó el sistema penal acusatorio, vigente gradualmente a partir  del 1º de enero de 2005.   

2.          El  7 de julio de la misma anualidad se  sancionó  la  Ley  890 a través de la cual, fundamentalmente, se incrementaron  las  sanciones  establecidas en la Ley 599 de 2000, con el propósito de otorgar  un  margen  de  maniobra a la Fiscalía General de la Nación en la negociación  de las penas en procura de  conseguir  acuerdos  y  allanamientos con los procesados, según se constata sin  dificultad  en las exposiciones y debates que en el Congreso de la República se  libraron sobre tal normatividad, como sigue:   

i)          “Atendiendo  los  fundamentos  del  sistema acusatorio, que prevé  mecanismos  de  negociación  y  preacuerdos, en claro  beneficio  para  la  administración  de  justicia  y los acusados, se  modifican  las  penas…”14    (subrayas   fuera   de  texto).   

ii)             “La  razón  que  sustenta  tales  incrementos  (de  las  penas establecidas en la Ley  599    de    2000,    se    aclara)    está  ligada  con  la  adopción de un sistema de rebaja de penas,  materia    regulada   en   el   Código   de   Procedimiento   Penal,  que  surge como resultado de la implementación de mecanismos de  ‘colaboración’  con  la  justicia  que  permitan  el  desarrollo  eficaz  de  las  investigaciones  en  contra  de  grupos  de  delincuencia organizada y, al mismo  tiempo,  aseguren  la imposición de sanciones proporcionales a la naturaleza de  los    delitos    que   se   castigan”15  (subrayas  fuera de texto).   

iii)            “El  primer  grupo  de  normas  (aquellas  relativas  a la  dosificación  de  la pena, se aclara), está ligado a  las  disposiciones  del  estatuto  procesal penal (Ley  906   de   2004,   se   precisa)   de   rebaja  de  penas  y colaboración con la justicia, que le permitan  un  adecuado  margen  de  maniobra a la Fiscalía, de modo que las sanciones que  finalmente  se  impongan  guarden proporción con la gravedad de los hechos, y a  la  articulación  de las normas sustantivas con la nueva estructura del proceso  penal”16    (subrayas   fuera   de  texto).   

iv)          “Teniendo en  cuenta   que   se   hace   necesario   ajustar   las  disposiciones  del Código Penal a los requerimientos que implica la adopción y  puesta  en  marcha del sistema acusatorio, solicitamos  a  la Plenaria de la Cámara de Representantes dar segundo debate al proyecto de  ley   número   251   de   2004   Cámara,   01   de   2003   Senado”17    (subrayas   fuera   de  texto).   

v)          “El actual  proyecto   de   ley,   insisto   hasta   la   saciedad,  únicamente  tiene  una  justificación  y  una explicación: permitir poner en  funcionamiento  el Código de Procedimiento Penal, que  se   convertirá   en  ley  de  la  república  y  que  fue  expedido  por  esta  Corporación”18    (subrayas   fuera   de  texto).   

vi)          “Lo que hay  que  modificar  son algunos artículos del Código, en razón a que como  entra a operar el sistema acusatorio será necesario aumentar  algunas  penas  para  que haya margen de negociación,  porque  de  lo  contrario  la sociedad se vería burlada con base en las rebajas  que    pueda    hacer    el    fiscal”19.   

De  modo que el objetivo perseguido por el  legislador  con  la  implementación  de  la Ley 890 de 2004 no riñe con el del  artículo  26  de la Ley 1121 de 2006 porque, conforme atrás se explicó, éste  consistió  en excluir a los condenados por delitos de terrorismo, financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo, extorsión y conexos, de cualquier rebaja  de  pena  o subrogado penal, por tanto, no resulta atinado aducir que en aras de  preservar  el principio de proporcionalidad de la pena, sea viable asumir que al  negarse  las  rebajas de pena por sentencias anticipadas derivadas de acuerdos o  allanamientos,  no  es procedente el incremento punitivo dispuesto en la Ley 890  de    2004    para   los   condenados,   entre   otros,   por   el   delito   de  extorsión.   

3. De otro lado, he de hacer hincapié que  mi  punto  de  vista disidente frente a esta posición también se robustece con  las  razones  de  política  criminal  y  de  protección de los derechos de las  víctimas  que  llevaron  a consagrar la prohibición del artículo 26 de la Ley  1121 de 2006.   

        En  efecto,  al consultar la exposición de motivos que llevaron al  legislador  a introducir dicho precepto, se logra establecer que su finalidad no  fue  otra  a  la  de  responder  con  dureza  punitiva  a  la comisión de tales  punibles,  sin  permitir,  se reitera, las rebajas de penas o el otorgamiento de  subrogados.   

        Esto  último  como  respuesta  necesaria  y  proporcional del  legislador  al  clamor  de  una sociedad inerme que ve cómo se han incrementado  desorbitadamente   estas  modalidades  delictivas,  a  cargo,  generalmente,  de  estructuradas  organizaciones  que  han  encontrado  en la extorsión una fuente  inagotable  de  ingresos, sacando provecho del temor y el estado de indefensión  del  ciudadano  ante  el  abandono  de  un  Estado que, en la realidad, no logra  garantizar su seguridad.   

        Es  por eso que a través de la jurisprudencia no se puede descocer  el  propósito  exteriorizado  del constituyente derivado de erradicar o, por lo  menos,  atemperar  esa  realidad criminal, mediante el instrumento legítimo que  hace  parte  de  su  libertad de configuración legislativa en materia penal, de  negar   todo   beneficio  o  subrogado  a  quienes  sean  condenados  por  tales  delincuencias,  sin  que  ello  pueda aparejar, desde luego, la imposibilidad de  aplicar  el  incremento de penas contemplado en el artículo 14 de la Ley 890 de  2004  a  quienes  se  encuentren  en  la  hipótesis  regulada  en  el precitado  artículo  26,  pues de procederse en sentido contrario haría ello nugatoria la  pretensión  perseguida  por  ese  precepto  de  dispensar  un mayor tratamiento  punitivo a tales personas.   

Dejo  de  la  anterior forma plasmadas las  razones  que  me llevaron a suscribir la decisión de la Sala con aclaración de  voto.   

Con la mayor atención,  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha ut supra.  

   

    

1  Las  sentencias  de  primera  y  segunda instancia se  dictaron  el  15    de  diciembre  de  2010  y  el  4     de  marzo  de  2011,  respectivamente.   

2  Folios 26 a 30 de la carpeta original No. 1.   

3 Folio  42  del  cuaderno  de  la  Corte.   

4  Folio 102 del cuaderno de la Corte.   

5  Folios   84   a   87   del   cuaderno  original  No.  1.   

6  Artículo 26. Exclusión      de     beneficios     y     subrogados. Cuando   se   trate   de  delitos  de  terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión y  conexos,  no  procederán  las  rebajas  de  pena  por  sentencia  anticipada  y  confesión,  ni  se  concederán subrogados penales o mecanismos sustitutivos de  la  pena  privativa  de  la  libertad  de  condena  de  ejecución condicional o  suspensión  condicional  de  ejecución  de  la  pena,  o libertad condicional.  Tampoco  a  la  prisión domiciliaria como sustitutiva de la prisión, ni habrá  lugar  ningún  otro  beneficio  o  subrogado  legal, judicial o administrativo,  salvo   los   beneficios   por   colaboración  consagrados  en  el  Código  de  Procedimiento Penal, siempre que esta sea eficaz.   

7 Ver  folios 27 a 32 del cuaderno original No. 1.   

8  El que iniciare la ejecución de una conducta punible  mediante  actos idóneos e inequívocamente dirigidos a su consumación, y ésta  no   se   produjere  por  circunstancias  ajenas  a  su  voluntad,  incurrirá  en  pena  no  menor de la mitad del mínimo ni mayor de  las  tres  cuartas  partes  del máximo de la señalada para la conducta punible  consumada.   

9  Folio 92 ídem.   

10     ARTICULO         269.         REPARACION. El   juez   disminuirá   las   penas  señaladas  en los capítulos anteriores de la mitad a  las  tres  cuartas  partes,  si  antes  de  dictarse sentencia de primera o única  instancia,  el  responsable  restituyere  el  objeto  material  del  delito  o  su  valor, e indemnizare los perjuicios ocasionados al  ofendido o perjudicado.   

11  Folio    107    y   s.s.   del   cuaderno   de   la  Corte.   

12  Aclaración  presentada  a  la  sentencia  del  16 de  diciembre de 2014 (rad. 42301).   

13  Cfr. Sentencia de 26 de febrero de 2013, rad. 33254.   

14  Exposición  de  motivos  del Proyecto de ley por el cual se modifica la Ley 599  de 2000.   

15  Ponencia  para  primer  debate  al  Proyecto  de  ley  01 de 2003 por el cual se  modifica la Ley 599 de 2000. Senado.   

16  Informe  de  ponencia  para  primer debate al Proyecto de ley 251 de 2004 por el  cual se modifica la Ley 599 de 2000. Cámara de Representantes.   

17  Informe  de  ponencia  para segundo debate al Proyecto de ley 251 de 2004 por el  cual se modifica la Ley 599 de 2000. Cámara de Representantes.   

18  Intervención  del  Vicefiscal  General  de  la  Nación en el segundo debate al  Proyecto  de ley 251 de 2004 por el cual se modifica la Ley 599 de 2000. Cámara  de Representantes.   

19  Discusión  en  segundo  debate  del  Proyecto de ley 251 de 2004 por el cual se  modifica la Ley 599 de 2000. Cámara de Representantes.     

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