SP4127-2014(34047)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

SP4127-2014  

Radicación n°. 43239  

(Aprobado acta n°. 93)  

Bogotá,  D.C.,  dos (2) de abril de dos mil  catorce (2014).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  se  pronuncia  de  fondo  sobre la  demanda  de  casación  presentada  por  la  apoderada  judicial de Marlen     Roa    Balaguera,      Erika     Andrea     Oliveros  Roa  y  Luz  Amparo  Bedoya  Marín,  contra  la  sentencia del 4 de octubre de 2013, en virtud de la cual el Tribunal  Superior  de  Armenia  confirmó,  con alguna modificación, la dictada el 24 de  marzo  de  2011  por  el  Juzgado  5°  Penal del Circuito de esa ciudad, por el  delito de estafa agravada.   

HECHOS  

El   Ad   quem  resumió   la  cuestión  fáctica  de  la  siguiente  manera:   

El 25 de julio de 2006, las señoras Blanca  Inés  García  Usma,  María  del  Carmen  Villalba, Alba Lucía Gaviria, Ligia  Inés   Morales,   entre  otras,  actuando  a  través  de  apoderado  judicial,  formularon  denuncia  penal por la presunta comisión del delito de ESTAFA, pues  manifestaron   que   al  interior  de  la  fundación  madres  cabeza  de  hogar  “FUMIEMACAHO”  creada en 1995 y direccionada por Marlen Roa Balaguera, Erika  Andrea  Oliveros,  Martha Elena Castaño Morales, Luz Amparo Bedoya Marín y Luz  Stella  Serna  de  Ospina,  se  propuso  la  implementación  de  un programa de  vivienda  denominado  “Villa  Marlén” que se ejecutaría en el municipio de  Montenegro.  Para  cumplir tal propósito, se canalizarían recursos del Estado,  ONG extranjeras y de los propios beneficiarios.   

Fue así como a través de recursos propios  se  realizaron  diseños  arquitectónicos,  movimientos  de tierra, estudios de  suelo,  licencias  y además se tramitó la consecución de un subsidio familiar  para  vivienda  de  interés  social,  otorgándose  el  mismo  por  el Gobierno  Nacional  a  43 aspirantes. Las beneficiarias además de trabajar durante varios  años,  entregaron  dineros  y  realizaron  rifas.  Las  escrituras públicas se  otorgaron en el año 2002.   

La  casa  modelo fue construida en el mismo  predio  del  lote  adquirido para el plan de vivienda y comprendía dos alcobas,  cocina,  patio  de  ropas,  batería  sanitaria,  lavadero,  comedor y sala, sin  embargo,  lo  que  finalmente se entregó a cada una de las beneficiarias fue un  salón  múltiple  de  18  metros, sin divisiones internas ni puertas y para ese  año  aún  no se habían instalado los servicios de alcantarillado y acueducto,  por  lo  que  en  el  año  2006  el  INURBE  determinó  que  las  viviendas se  encontraban                inconclusas1.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   Adelantada   la   investigación,  en  providencia  del 16 de noviembre de 2007, la Fiscalía Coordinadora de la Unidad  Delegada  ante los Juzgados Penales del Circuito de Armenia calificó el mérito  del    sumario    con    resolución    de    acusación   contra   Marlen     Roa    Balaguera,      Erika     Andrea     Oliveros  Roa, Luz  Amparo    Bedoya   Marín,  Martha    Elena   Castaño   Morales   y  Luz  Stella  Serna de Ospina,  por  el  delito  de  estafa  agravada,  conforme  a  los  artículos  246  y  247-1  del  Código  Penal,  en  tanto que  precluyó,  a  favor  de  todas, la investigación por el injusto de falsedad en  documento privado.   

Allí   mismo,   admitió  la  demanda  de  constitución  de  parte  civil,  pero  solo  respecto  de  Blanca Inés García  Morales,  Alba Alicia Gaviria de Rincón, Ligia Inés Morales Pérez, Luz María  Ciro  de  Arbeláez,  Blanca Libia Toro de Rios, Luz Marina Henao Gómez, Sandra  Patricia  Henao  Echeverri,  Blanca  Nubia  Morales,  María Durley Ossa Ocampo.  Elvira  Rosa  Giraldo  Bermúdez,  Gabriela  Toro  Arce  y Janeth Marlene Botina  Quinchua.   

En  cuanto  a  las  demás  personas  allí  anunciadas,  el  funcionario  instructor dijo que corresponden a la Etapa II del  proyecto  Villa  Marlen,  por lo cual se dispuso la expedición de copias de los  apartes  pertinentes de la actuación, para que las acusadas fueran investigadas  bajo   los   cauces   de   la   Ley   906  de  20042.   

La  anterior decisión fue confirmada por la  Fiscalía  Tercera  Delegada  ante  los  Tribunales  Superiores  de  Risaralda y  Quindío,    el    9    de    abril    de    20083.   

2.  Una vez culminada la audiencia pública,  en  sentencia  del  24 de marzo de 2011, el Juzgado Quinto Penal del Circuito de  Armenia  condenó  a  Martha  Elena  Castaño  Morales  y   Luz   Amparo   Bedoya  Marín,  a  sesenta y ocho (68) meses de prisión, y a  Marlen    Roa   Balaguera  y  Erika  Andrea Oliveros  Roa,  a setenta y dos (72) meses  de  prisión,  como coautoras de la misma conducta punible objeto de acusación,  así  como  a  la  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  tiempo igual al de la pena corporal y la prohibición  de  intervenir  en  la  ejecución  de  proyectos de vivienda por el término de  quince  (15)  años,  para  las  dos  primeras, y por veinte (20) años para las  demás.   

También les impuso la obligación de pagar,  en  forma  solidaria,  los  perjuicios  materiales  y  morales  causados  con la  infracción  y  les negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena  y la prisión domiciliaria.   

A Luz Stella Serna de Ospina, la absolvió de  los cargos formulados en la acusación.   

3.  El  Tribunal  Superior  de  Armenia,  al  desatar  el  recurso de apelación propuesto por el defensor de las procesadas y  por  el  apoderado  de  la  parte civil, modificó la decisión del A  quo, en el sentido de fijar en sesenta  (60)  meses  la  pena  de  prisión  para Roa Balaguera  y  Oliveros  Roa,    y   en   cincuenta   y   seis   (56)   meses,   para   Castaño  Morales    y  Bedoya Marín, aclarando que la accesoria  de   inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  «será  la  misma  impuesta  en  el  fallo de primer  nivel»,  esto  es, «por el  mismo  tiempo  de  la aflicción principal y la prohibición de intervenir en la  ejecución  de proyectos de vivienda por veinte años para las primeras y quince  años para las segundas».   

En todo lo demás, confirmó la decisión, en  providencia del 4 de octubre de 2013.   

LA DEMANDA  

Cargo único.  

La  actora  invoca  la  causal  tercera  del  artículo  207  del Código de Procedimiento Penal y acusa la sentencia de haber  sido  dictada  en  un  juicio  viciado  de nulidad que afecta el debido proceso,  derivado  de la falta de aplicación de los artículos 38 y 83 del Código Penal  e   indebida   aplicación   de   los   preceptos   246   y   247   ejusdem.   

En  orden  a demostrar el acaecimiento de la  prescripción  de  la  acción  y,  tras  referir  el  contenido  de las citadas  disposiciones,  recuerda  que  el  mérito  del  sumario  se  calificó  el 7 de  noviembre  de  2007, decisión que quedó en firme el 9 de abril de 2008, cuando  fue confirmada en segunda instancia.   

La sentencia de primer nivel se profirió el  24  de  marzo  de  2011  y,  en  ella,  la  juez  de conocimiento condenó a las  procesadas  como  coautoras  penalmente responsables de infringir los artículos  246  y  247  del  Código  Penal, que consagran pena de prisión de cuatro (4) a  ocho  (8)  años, por lo cual, el término de cinco (5) años que se debe contar  a  partir  de  la  resolución  de  acusación,  se  cumplieron el 9 de abril de  2013.   

Recordó que en la decisión no se consideró  el  aumento  de  pena  del  parágrafo del artículo 31 del Código Penal, ni la  circunstancia  de  agravación prevista en el canon 267 de la misma obra, por no  haber sido incluidas en la pieza acusatoria.   

No obstante, el Tribunal dictó la sentencia  de  segunda instancia el 4 de octubre de 2013, cuando se encontraba prescrita la  acción  penal  y, además, se  pronunció  oficiosamente  sobre  la  agravante  de  la  cuantía prevista en el  artículo  267,  numeral 1º del Código Penal, señalando que como la Fiscalía  de  segunda  instancia  la había mencionado, ese era el marco a tener en cuenta  para el cómputo, incurriendo así en otra equivocación.   

Solicita  se  declare la prescripción de la  acción penal y, en consecuencia, la cesación de procedimiento.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

El señor Procurador Segundo Delegado para la  Casación  Penal,  advierte,  de  entrada,  que  la  acción  penal se encuentra  prescrita y así solicita que se declare.   

En  síntesis, refiere que la resolución de  acusación   cobró   ejecutoria   el   9  de  abril  de  2008,  calificando  el  comportamiento  como  una  estafa  agravada por el numeral 1º del artículo 247  del  Código  Penal,  por  lo  cual el término de prescripción en la etapa del  juicio,  que es de cinco (5) años, se cumplió el 8 de abril de 2013, cuando no  se había proferido el fallo de segundo grado.   

CONSIDERACIONES  

          Cuestión previa.   

          Observa  la  Sala que la demandante no tiene legitimidad para actuar  en    representación    de    Martha    Elena    Castaño   Morales,  como  lo aduce en su libelo, por cuanto  el    profesional   del   derecho   que   recurrió   en   casación4     y  posteriormente    le    sustituyó    el    poder5,   venía  representando  los  intereses   de   Marlen   Roa   Balaguera,  Erika  Andrea  Oliveros Roa  y  Luz  Amparo Bedoya Marín6.   

Esta  aclaración  no  impide  que  la  Sala  extienda  a  aquella  enjuiciada los efectos de la decisión que adopte, así su  defensor                   técnico7  no  hubiese  interpuesto  el  recurso extraordinario.   

1.  En  efecto, como se plantea en el único  cargo  propuesto,  y  lo conceptúa el representante del Ministerio Público, en  la  presente  actuación penal se consolidó el fenómeno de la prescripción de  la  acción  penal  y  ello  ocurrió  antes de la emisión del fallo de segunda  instancia.   

Obsérvese:  

2. Acorde con lo dispuesto en los artículos  83  y  86  del  Código  Penal  del  año 2000, la acción penal prescribe en un  tiempo  igual  al  máximo  punitivo  fijado en la ley para cada delito, pero en  ningún  caso  será inferior a cinco (5) años ni excederá de veinte (20). Con  la  ejecutoria de la resolución de acusación, dicho término se interrumpe y a  partir  de  ese momento comienza a correr de nuevo por la mitad del señalado en  el  artículo  83,  evento  en  el  cual,  no  podrá  ser  inferior a cinco (5)  años,  ni  superior  a diez  (10).   

3. Según se anunció, en el presente asunto  se  acusó y condenó a las procesadas por el delito de estafa agravada prevista  en  los  artículos  246  y  247-1  del Código Penal, que sancionan con pena de  cuatro  (4)  a  ocho (8) años de prisión,  cuando el comportamiento tiene relación con vivienda de interés  social.   

          De  donde  se  sigue  que,  en consideración al monto máximo de la  pena  prevista  para  la conducta imputada, el término prescriptivo es de cinco  (5) años.   

          3.1.  Al  respecto,  llama la atención el desatino en que incurrió  el  funcionario  instructor  al momento de definir la calificación jurídica de  la  infracción,  porque  a pesar de reconocer que se trataba de un delito masa,  omitió  hacer  expresa  mención  del  parágrafo del precepto que contempla la  figura  y  su  consecuencia  punitiva,  y  tampoco  se  pronunció  acerca de la  circunstancia de agravación referente a la cuantía del ilícito.   

          Por  su  parte,  la  Fiscalía  de  segunda instancia, al desatar el  recurso  de apelación propuesto por la defensa de las implicadas, razonó sobre  la  ocurrencia  de  un  delito masa y señaló que procedía la circunstancia de  agravación  genérica  del  artículo  267  numeral 1º. Sin embargo, no podía  modificar  la  calificación  del  A  quo,  como  en  efecto  no  lo  hizo,  en  virtud de la prohibición de  reforma en peor.   

         

El  fiscal  seccional  que  intervino  en la  diligencia  de  audiencia  pública,  distinto  al  que calificó el mérito del  sumario,  refirió que en la comisión de la conducta punible de estafa agravada  por  el  artículo  247  numeral  1º  del Código Penal, también concurría el  motivo  que  se  viene  comentando,  el  de la cuantía, sin atender que, en los  términos  de  la acusación, esa manifestación comportaba una modificación de  la  calificación  jurídica,  susceptible  de  ser  promovida  conforme  a  los  parámetros  del  artículo  404  del Código de Procedimiento Penal y la línea  jurisprudencial de esta Corporación.   

Dadas  esas  circunstancias, la falladora de  primer  nivel  advirtió  que en virtud del principio de congruencia no tendría  en  cuenta  el  aumento  de  pena previsto en el parágrafo del artículo 31 del  Código  Penal, «porque si  bien  la  fiscalía  hizo referencia a la comisión de un delito masa no se hizo  mención    a    la   consecuencia   punitiva   adversa   contenida   en   dicha  norma»8.  Puntualmente descartó que esa norma y  la  circunstancia  agravante  contenida  en  el  artículo 267 de la misma obra,  referente    a    la    cuantía,   pudieran   ser   consideradas   «al   no   haber  sido  insertadas  en  la  acusación  de  manera  inequívoca      fáctica      y     jurídicamente     por     la     fiscalía  instructora»9.   

          Por  manera que, siendo la acusación la pieza procesal que delimita  el  marco  general en los aspectos fáctico y jurídico, los cuales no sufrieron  variación  en los términos previstos por la Ley 600 de 2000, no había lugar a  considerar  factores  distintos a los que quedaron sentados en el calificatorio,  así aparezcan de bulto.   

          Al  respecto, se  observa  que el Tribunal Superior de Armenia aclaró que concurría la precitada  circunstancia  genérica  de  agravación,  dada  la  cuantía  del ilícito y el grave daño a las víctimas,  precisando  que  si bien no podía ser derivada para efectos de la dosificación  punitiva,   sí  debía  ser  considerada  para  efectos  de  la  prescripción,  «como quiera que siendo la acusación el marco sobre  el  cual  ha de situarse el juicio, así quedó establecido en la resolución de  segunda     instancia    de    la    Fiscalía”10.   

          Planteamiento  que  se  exhibe  desacertado  y  ajeno  al  acontecer  procesal,  porque  la  fiscalía  no  hizo tal concreción jurídica en la pieza  acusatoria  de  primera instancia, según se dejó expuesto renglones atrás, ni  la    adecuación    típica    de    la    conducta    fue    modificada    con  posterioridad.   

4.  Ahora  bien,  como  en  este  caso  la  resolución  de  acusación se dictó el dieciséis (16) de noviembre de dos mil  siete  (2007)  y  cobró  ejecutoria  el  nueve  (9)  de  abril  de dos mil ocho  (2008),  cuando la Fiscalía  Delegada  ante  los  Tribunales  Superiores  de  Armenia  y  Quindío desató el  recurso  de  apelación,  es  nítido  que  el lapso en cuestión se cumplió el  nueve  (9)  de  abril  de  dos  mil  trece  (2013),  cuando  las  diligencias se  encontraban  en  el  Tribunal  Superior  de  Armenia,  pendientes  de desatar el  recurso  de  apelación formulado por los apoderados de la defensa y de la parte  civil   contra   el   fallo   del  A  quo11.   

En  consecuencia,  la  colegiatura no tenía  competencia  para dictar la sentencia de segundo grado, situación que se exhibe  abiertamente  irregular  y desconocedora del debido proceso porque, se itera, en  ese  momento ya se había agotado el término para el ejercicio del ius puniendi.   

5.  Lo  anterior  es  suficiente para que la  Sala,  atendiendo  al  cargo  propuesto  y  al concepto del Procurador Delegado,  proceda  a  decretar  la  nulidad de lo actuado a partir del 9 de abril de 2013,  fecha  en  la que acaeció el fenómeno extintivo, y a declarar la prescripción  de  la  acción  penal.  Como  consecuencia,  dispondrá  la  cesación  de todo  procedimiento     a     favor    de    Marlen    Roa  Balaguera,   Erika       Andrea       Oliveros   Roa,  y   Luz   Amparo   Bedoya  Marín,  extensiva  a Martha  Elena Castaño Morales, por el delito de estafa agravada.   

Corolario de la decisión, se cancelarán las  medidas  restrictivas  personales  o  sobre  bienes  que se hayan impuesto a las  procesadas en mención.   

Del  mismo  modo,  debe  señalarse  que, de  conformidad  con  lo  consagrado  en  el  artículo  98  de  la Ley 599 de 2000,  igualmente  la  acción civil proveniente de la conducta punible ha prescrito en  relación con las penalmente responsables.   

6.  Finalmente,  como  se  advierte  que  el  juzgado   de   conocimiento  demoró  casi  tres  (3)  años  en  adelantar  las  actuaciones  propias  de  la  fase  del  juicio y dictar la sentencia de primera  instancia,  y  que  el  Tribunal  tardó  dos años y medio, aproximadamente, en  dictar  el  fallo  de  segundo  grado,  se  compulsará  copia  de la actuación  correspondiente  con destino a la Sala Disciplinaria del Consejo Seccional de la  Judicatura    de    la    ciudad    de   Armenia,   para   los   fines   legales  pertinentes.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.  CASAR  la  sentencia  dictada  el  4 de octubre de 2013 por el Tribunal Superior de Armenia  y,  en  consecuencia,  declarar la nulidad de lo actuado a partir del 9 de abril  de 2013.   

Segundo.       Declarar      prescritas      y  extinguidas las acciones penal y civil derivadas de la  conducta    punible    de    estafa    agravada,    atribuida   a   Marlen     Roa    Balaguera,   Erika  Andrea  Oliveros   Roa,  Luz  Amparo  Bedoya  Marín y  Martha Elena Castaño Morales.   

Decretar  en  su  favor  la  cesación  de  procedimiento.   

Tercero. El juzgado  de  primera  instancia  deberá  tomar todas las medidas como consecuencia de la  extinción de la acción penal.   

Cuarto.     Compulsar    copia  de  la  actuación  correspondiente  con  destino  a  la Sala  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional de la Judicatura de la ciudad de Armenia,  por     las     razones    señaladas    en    la    parte    motiva.   

Notifíquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO  CASTRO CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA   DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA    SALAZAR   CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios 8 y 9 Cuaderno del Tribunal.   

2  Folios 105 a 152 Cuaderno original 3.   

3  Folios 189 a 215 Ib.   

4 Folio  45 Cuaderno del Tribunal.   

5 Folio  51 Ib.   

6  Folio1460 Cuaderno original 5.   

7 Folio  796 Cuaderno original 3.   

8 Folio  1439 Ib.   

9 Folio  1438 vto Ib.   

10  Folios 35 y 35 Cuaderno del Tribunal.   

11  Folios 1 y siguientes Ib.     

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