AP4436-2014(41817)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARIA DEL ROSARIO GONZÀLEZ MUÑOZ  

Magistrada  Ponente   

AP4436-2014  

Radicación N° 41817  

(Aprobado Acta Nº 243)  

Bogotá,  D.C., treinta (30) de julio de dos  mil catorce (2014)   

OBJETO DE LA DECISION  

          La  Sala  se pronuncia sobre la procedencia de tramitar el incidente  de   objeción   al   dictamen   pericial  de  daños  y  perjuicios  propuesto  por el procesado William          Hernán          Pérez         Espinel.   

ANTECEDENTES  

    

1. El día 30 de  abril  de  2013  la  Fiscalía  General  de  la Nación profirió resolución de  acusación     en     contra     de     William  Hernán Pérez Espinel,  como    presunto   autor  responsable  de los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y  peculado  por  apropiación  en  favor  de  terceros,  por  razón de los hechos  ejecutados  en  su  condición  de  Gobernador  del  Departamento  de  Casanare,  decisión  que  al  quedar  en firme habilitó la remisión de las diligencias a  esta Corporación.     

    

1. En la  audiencia  preparatoria realizada el día 28  de  enero  de 2014, la Sala dispuso la  práctica  de  un  dictamen  pericial  encaminado  a  establecer  el  monto  de  los eventuales daños   y  perjuicios   materiales  causados  con  la  ilicitud  que se juzga, para lo cual se solicitó     al     Cuerpo     Técnico    de  Investigación que apoya a  la      Sala,     la  designación de un experto  contable.     

         3.              Previo  estudio  de  las diligencias, el  perito    rindió   el  informe                  FGN-DNCTI-SIGACSJ     No.    1209,  radicado  en la Secretaría de la Sala el 5         de         mayo  del año  en  curso,  en  el  cual, partiendo de una   suma   de  $107.300.540,  estimada en  la   acusación  como  el  sobrecosto  alrededor  del  cual  se  suscitaron  las  conductas ilícitas      objeto      de   juzgamiento,   calculó  —hasta el  31  de  marzo  de  2014—  el  daño  emergente  y el  lucro    cesante   en   un   total   de  $458.755.413,  tomando   como   referente   el  interés    certificado    por    la    Superintendencia   Financiera   de  Colombia   y   el   IPC1.   

    

1. El dictamen se dejó a disposición  de  las  partes,  y dentro del término previsto en el artículo 254-2 de la Ley  600   de   2000,   el   procesado   lo   objetó,   ofreciendo   los  siguientes  argumentos     

    

* Dicha experticia vulnera  el    principio    de    presunción    de    inocencia    «porque  al  tasarse los perjuicios significa que  se   parte   de   la   base   que  ha  cometido  los  delitos»2,  con  abierto  desconocimiento de la tesis que ha proclamado en el  trámite,    en    cuanto    medió    «un    esquema    delegatario»  en  la  contratación  cuestionada,  a  cargo  del Secretario de  Educación de la época.     

    

* El   tema  del  error  mencionado  en el artículo 255 del Código de Procedimiento Penal, hace expresa  referencia  a  la estructura del proceso y sus garantías, de ahí, la inminente  protección  del axioma que reclama; advierte que si bien lo relacionado con los  perjuicios  está  regulado en las normas del Código Civil, aplicables por vía  de  integración,  lo  cierto  es  que  la  responsabilidad  penal  apunta  a la  infracción de la norma.     

    

* Bajo  estos  supuestos  demanda,  de  una  parte,  que  su escrito se tramite como incidente, y de otra,  tener  como  pruebas  las constancias secretariales sobre el estado del proceso.  Subsidiariamente,    «se  difiera  para el momento de dictar sentencia la valoración y contradicción del  dictamen  en  cuanto  al  tema  de  los  presuntos perjuicios»3.     

    

* El   peritaje   está  cimentado  sobre una base falaz e incierta, dice, pues se tomó otro de su misma  naturaleza   obrante   en   la   actuación,   el   cual   ha   sido  objeto  de  reparo.     

   Para  finalizar,  interroga  si  «¿[e]s o no  cierto  que  en  materia  de AIU estos pueden alcanzar inclusive porcentajes que  van  del 15% al 30% de acuerdo con valores reales de la modalidad del contrato y  de  utilidad  que se espera de los particulares cuando acuden a participar en la  contratación  pública?»4.   

CONSIDERACIONES  

    

1. Conforme los artículos 270 y ss. de  la  Ley  600  de  2000,  el dictamen pericial puede ser objetado por los sujetos  procesales,   «hasta   antes  de  que  finalice  la  audiencia   pública»,  debiéndose  en  todo  caso,  precisar  el  error  en  el  cual  se  incurre  y  solicitar  las  pruebas  para  demostrarlo.     

Cumplidos  esos presupuestos se tramita como  incidente  y  del  escrito  donde  se  postula,  se  corre traslado a los demás  sujetos   procesales   por   el   término  común  de  cinco  días5 para que hagan  las manifestaciones pertinentes.   

    

1. Ello  significa,   que   el   legislador   consagró   precisas   exigencias  para  su  postulación,  las cuales no se satisfacen con la sola mención del interés por  objetar    la    pericia    para     que,   per  se,  el  funcionario  judicial  disponga  el  trámite  incidental  establecido, pues como ha venido señalando la Sala de tiempo atrás  y de manera pacífica, resulta forzoso     

«Precisar  el  error,  entendido éste, en  términos  generales,  como  el conocimiento equivocado de una cosa y que, en el  campo  de  la  prueba técnica, se traduciría en el falso concepto que se tenga  sobre  el objeto de los fenómenos científicos, técnicos o artísticos materia  de la pericia».   

O lo que es lo mismo, el solicitante tiene la  carga  de  fijar  la  incorrección  con estricto acatamiento a los presupuestos  acabados  de  reseñar, los cuales no se traducen en oponerse a las conclusiones  de  la  experticia cuando éstas, eventualmente, se ofrezcan desfavorables a sus  intereses,  sino  indicar de manera precisa  «en  qué  consistió  el  yerro,  en qué parte del dictamen se presentó, y de qué  manera     dio     lugar     a     variar     las     conclusiones».  (CSJ  AP,  04  Mar. 2003, Rad. 9230).   

    

1. En  el  presente  caso y para empezar, se advierte totalmente infundada la tesis central  del  procesado  según la cual la designación del perito encaminada a tasar los  eventuales  perjuicios  materiales,  vulnera  el  principio  de  presunción  de  inocencia,  en tanto, la normatividad procesal autoriza hacerla en eventos donde  sea  aconsejable  la  intervención  de  expertos  en  la  materia con el fin de  ofrecer   mayores  garantías  a  las  partes  (artículo  249  del  Código  de  Procedimiento Penal).     

Luego el supuesto yerro que podría orientar  el  trámite  incidental  deprecado, quedó en el mero enunciado, en tanto   el  acusado  no  enseña  en  qué consistió y cómo determinó una conclusión  falsa  en  el  perito.  Así,  quedó confinado a los intentos del procesado por  restarle  mérito  o  cuestionar el alcance suasorio de la prueba, ejercicio que  no  puede servir de fundamento a la objeción, pues si acaso sería válido como  tesis  defensiva  para  ser  planteada  en  la  oportunidad  procesal  adecuada.   

    

1. Lo dicho  no  obsta  para  señalar,  que las cifras globales que ofrece el dictamen sobre  daño  emergente  y  lucro  cesante,  tasadas  por  el experto, tienen carácter  ilustrativo,  por  cuanto  será  en  la  sentencia,  consultando  las distintas  pruebas  aportadas  a  la  luz  de  la  sana  crítica, donde si el procesado es  declarado penalmente responsable se fijará su monto definitivo.     

    

1. Entonces,  tan  sólo  en  eso  resulta  válida  la  solicitud  del  objetante  de  diferir «para  el  momento  de dictar sentencia la valoración y contradicción del dictamen en  cuanto  al tema de los presuntos perjuicios»6.     

En  esas  circunstancias no se dispondrá la  apertura del incidente.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

No  disponer  la  apertura del incidente de  objeción      al      dictamen      pericial.   

         Contra   esta  decisión  procede        el       recurso       de       reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Cfr.  folios 202-212 c.o. 1 Corte.   

2 Cfr.  folio 233 ib.   

3 Cfr.  folio 234 c.o. 1 Corte.   

4 Cfr.  folio 236   

5  Artículo 139 de la Ley 600 de 2000.   

6 Cfr.  folio 234 c.o. 1 Corte.     

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