SP3614-2014(35816)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

SP3614-2014  

Radicado No. 35816  

Magistrado Ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 84  

Bogotá,  D. C., veinte (20) de marzo de dos  mil catorce (2014).   

VISTOS:  

Agotada la audiencia pública de alegaciones,  procede  la  Sala  a  emitir el fallo correspondiente, en la presente acción de  revisión  instaurada  a  través  de  apoderado  por  el  señor  IVÁN ALFONSO  GORDILLO,  contra  las  sentencias  proferidas  por  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Santa  Rosa  de  Viterbo  el 5 de diciembre de 2007, y el Tribunal  Superior  del  mismo  distrito  el 19 de agosto de 2008, por medio de las cuales  fue  condenado como autor responsable del delito de fraude procesal a la pena 72  meses  de  prisión  e  interdicción  de  derechos y funciones públicas por el  mismo término.   

HECHOS    Y   LA   ACTUACIÓN   PROCESAL  DEMANDADA:   

Fueron  definidos  por la Corte en decisión  del 6 de mayo de 2009, de la siguiente manera:   

1. El 25 de abril de  2003,  en  la  empresa de Servicios Públicos de Sogamoso, Fredy Alexander Adame  Erazo,  entonces  gerente  de  esa  entidad,  se  presentó  en  la  sección de  contabilidad,   lugar   en   el   que  IVÁN  ALFONSO  GORDILLO  estaba  consumiendo bebidas alcohólicas con  otros   empleados,  siendo  agredido  verbalmente  por  este  con  imprecaciones  deshonrosas  y  reclamos  airados  porque  aquél  no tuvo en cuenta a todas las  secretarias de la compañía en la celebración del día de ellas.   

Tal   hecho  originó  una  investigación  disciplinaria  para  quienes  estaban  en el jolgorio, a la que no fue vinculado  GORDILLO,  no  obstante  lo  cual,  este  recibió  un  mes  y  medio después, carta de la empresa dando por  terminado  su  contrato  de  trabajo  por  justa causa con base en los referidos  acontecimientos,  motivo  por el que este inició en la jurisdicción laboral un  proceso  por  despido  injustificado, en cuyo desarrollo, el 7 de marzo de 2006,  al  responder  a  un  interrogatorio de parte, bajo juramento y advertido de las  consecuencias  legales  de  faltar  a la verdad, aseguró, entre otros aspectos,  que  en  la  fecha  de  marras no ingirió bebidas alcohólicas en la empresa de  Servicios  Públicos  de Sogamoso y que tampoco agredió verbalmente al entonces  gerente.   

En  primera  instancia  el  juicio  laboral  terminó  con  la desestimación de las pretensiones del empleado, decisión que  el  26  de octubre de 2006 fue revocada por el Tribunal de Santa Rosa de Viterbo  con  base  en  que,  de  acuerdo con las pruebas “la  conducta  del  actor  en  el  lugar  de  trabajo  pudo  ser  anormal”,  pero como se omitió incluirlo “en  la  investigación que se adelantó contra otras personas por los mismos hechos,  se    considera…    que   no   existió   justa   causa   para   realizar   el  despido”.   

2.   Mediante  apoderado,   Fredy   Alexander   Adame  Erazo  formuló  denuncia  penal  contra  IVÁN  ALFONSO  GORDILLO por  los  delitos  de  falso  testimonio,  injuria  y  calumnia, noticia criminal que  originó  la  celebración, el 30 de octubre de 2006, de audiencia preliminar de  imputación  por  esas conductas punibles, las cuales no fueron aceptadas por el  indiciado.   

3. El 14 de febrero  de  2007,  el fiscal del caso presentó escrito de acusación únicamente por el  delito  de  falso testimonio descrito en el artículo 442 de la Ley 599 de 2000,  en  armonía  con la modificación introducida por la Ley 890 de 2004, artículo  14,  y  efectuadas  las audiencias preparatoria y de juzgamiento ante el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Santa Rosa de Viterbo, su titular, el 5 de diciembre  de  2007,  dictó  sentencia  condenatoria  contra  el procesado por la referida  conducta  punible,  imponiéndole  como  pena  principal  noventa  (90) meses de  prisión,  y  como  pena  accesoria  inhabilidad para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso, negándole además los subrogados de  suspensión condicional de la pena y prisión domiciliaria.   

4. Inconforme con el  fallo,  el  defensor  apeló  del  mismo,  y  el  Tribunal  Superior de Distrito  Judicial  de Santa Rosa de Viterbo, mediante el suyo de 19 de agosto de 2008, lo  confirmó  excepto  en  cuanto  al monto de las sanciones principal y accesoria,  las cuales redujo a setenta y dos (72) meses.   

Contra  la  sentencia  de  segundo  grado el  acusado   interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  cuya  demanda  fue  inadmitida  el  6  de  mayo  de  2009. Finalmente, en decisión fechada el 15 de  julio  de 2009, la Corte decidió no acceder a la insistencia de admisión de la  demanda presentada por el Procurador Delegado.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

La demanda se funda en la causal tercera del  artículo  192  de la Ley 906 de 2004: Cuando después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o surjan pruebas, no  conocidas  al tiempo de los debates que establezcan la inocencia del condenado o  su inimputabilidad.   

Sostiene  el  libelista  que  la  condena al  señor  GORDILLO,  se  fundamentó en los testimonios rendidos en el juicio oral  por  CARLOS  JULIO  CELY  MEDINA  y FABIOLA MACÍAS BARRERA, quienes expusieron,  contrariando  la  declaración  rendida  por IVAN G0RDILLO en el juicio laboral,  que  éste  sí  había  proferido  agravios en contra del gerente de la empresa  ADAME  ERAZO, lo que lleva al juez penal a considerar que efectivamente GORDILLO  había  faltado  a la verdad en su interrogatorio o declaración rendida ante el  Juez Laboral.   

Sostiene  el demandante que, si bien esa fue  la  declaración  de  los  testigos  CELY  MEDINA  y  MACÍAS  BARRERA, no se le  permitió  introducir  en  el  juicio  oral, las declaraciones que estos habían  rendido  en  mayo  de  2003,  en  el curso de un proceso disciplinario en la que  exponían  que no habían escuchado lo que se dijeron los señores ADAME ERAZO y  GORDILLO.   

Aduce, que si bien la prueba documental, esto  es,  las  dos  declaraciones  rendidas por CELY MEDINA y MACÍAS BARRERA, fueron  introducidas  al  proceso  desde  la  audiencia  preparatoria  y de ella tenían  conocimiento  tanto  la  Fiscalía  como el Ministerio Público, y fue decretada  como  prueba,  “luego  en  concepto  de la defensa del señor GORDILLO, no era  necesario  introducirla nuevamente en la audiencia del juicio oral, … donde se  le  manifestó  a  la juez de primera instancia de Santa Rosa de Viterbo, que se  renunciaba  a  la  declaración  de  estas dos personas FABIOLA MACÍAS y CARLOS  JULIO  CELY,  pues  ya  habían declarado en la audiencia de juicio oral y de su  versión  se  desprendían  suficientes  elementos  de  juicio para que con esta  prueba  documental  se  encontrara  absoluta certeza de que faltaban a la verdad  …”   

Aduce  que  la  introducción  de  la prueba  documental  que  contenía  las declaraciones de los dos testigos referidos, fue  finalmente  rechazada  por  la Fiscalía lo cual fue aceptado por el Despacho de  conocimiento.  Con  esta decisión se le cercenó a la defensa la oportunidad de  demostrar la mentira de los testigos mencionados.   

Argumenta el libelista que todo obedece a un  rigorismo  procesal,  a  pesar de que la ley reconoce la primacía de las normas  rectoras  sobre  las  procesales  y  razona:  “Ahora  se  considera, que estas  pruebas  documentales  tienen  la  entidad y fortaleza para generar dos aspectos  que  justifican  la  presente acción; la primera de haberse evaluado en derecho  tiene   la  suficiente  institucionalidad  para  haber  expedido  una  sentencia  diferente  a la ordenada por el despacho, pues la condena debió ser absolutoria  y  segundo,  el  desprecio  de  la justicia ordinaria penal por esta prueba y su  análisis,  cumple  los presupuestos para ser considerada como una prueba nueva,  considerando además que el fallo es un fallo injusto.”   

Culmina indicando que se pretende probar que  las  declaraciones  rendidas  en  un  juicio disciplinario por MACÍAS BARRERA y  CELY  MEDINA,  obraban  en  el  expediente  penal, estaban a disposición de las  partes  y  no  fueron tenidas en cuenta, por lo tanto tienen carácter de prueba  nueva.   

ALEGACIONES     DE     LOS     SUJETOS  PROCESALES:   

Habiéndose   adelantado   la   diligencia  correspondiente,  sólo  se  hizo  presente  el  apoderado  del demandante cuyos  argumentos trascendentales se compendian así:   

Afirmó la  prosperidad  de la causal de revisión invocada. Sostiene que el  17  de  mayo  de  2007,  en  la audiencia preparatoria se decretaron las pruebas  solicitadas  por  la  Fiscalía  y la Defensa, entre las cuales coincidieron los  testimonios  de FABIOLA MACÍAS BARRERA y CARLOS JULIO  CELY MEDINA.   

Indica que en la audiencia del juicio oral,  los   citados   ciudadanos  declararon  como  testigos  de  la  Fiscalía,  pero cuando fueron llamados como  testigos  de  la  defensa,  ya habían abandonado el recinto, lo que lo llevó a  desistir  de la prueba, al interpretar además que las declaraciones que habían  rendido   en   el   juicio  disciplinario  ya  obraban  en  el  juicio  y habían sido recepcionadas por los  sujetos procesales desde la audiencia preparatoria.   

Aduce  que  aspira  a que los documentos que  contienen   las   declaraciones   rendidas   en   un  juicio  disciplinario  por  FABIOLA  MACÍAS  BARRERA y CARLOS JULIO CELY MEDINA,  sean  tenidas como prueba nueva. Destaca que el contenido de estas declaraciones  rendidas  apenas 15 días después de los hechos, revela que ellos no escucharon  lo  que  se dijeron el señor GORDILLO y el señor ADAME el 25 de abril de 2003,  día  del altercado y contradice la versión dada en el juicio oral.  De  esta  forma aduce, debe creerse en lo expuesto en  las declaraciones rendidas al interior del juicio disciplinario y  no  a las rendidas dos años  después.   

Señala  que las declaraciones aludidas y no  consideradas  por  el  Juzgador,  por  lo  menos  generan  duda, en consecuencia  reclama aplicación del principio in dubio pro reo.   

CONSIDERACIONES:  

1.  La  Corte  es  competente  para  conocer de la presente acción de revisión, de acuerdo con lo  preceptuado en el artículo 32-2 de la Ley 906 de 2004.   

2.  Acerca   de   la  revisión.  Como  se  ha  entendido  de  manera  pacífica,  la  acción  de  revisión  corresponde  a un  mecanismo  excepcional,  en  virtud  del  cual  se ataca la cosa juzgada, cuando  quiera  que  la  sentencia  condenatoria,  o  las  providencias de preclusión o  cesación  de procedimiento que se encuentran ejecutoriadas, contengan o amparen  situaciones  injustas. La cosa juzgada no puede ser obstáculo a la búsqueda de  la  verdad,  especialmente,  de aquella verdad que concuerda con la justicia. De  manera  pues  que la acción de revisión, esto es, el proceso que se desarrolla  con  fundamento  en ella, tiene por finalidad tratar de encontrar o realizar ese  equilibrio  verdad-justicia  y  poner  fin a situaciones inicuas que repugnan al  orden  jurídico,  insostenibles  en  un  Estado  Social  de Derecho.   

                                            3.  La causal  invocada.  La  demanda  incoada se funda en la causal  3  del  artículo  192  de  la  Ley  906  de 2004, en  virtud  de  la  cual,  procede  la  revisión  cuando  con    posterioridad   a   la   sentencia  condenatoria, surgen hechos o pruebas nuevos, que demuestran la  inocencia o la inimputabilidad del condenado.   

                     Sin duda  alguna,  el surgimiento de un hecho nuevo o de una prueba nueva demostrativos de  la  inocencia  del  procesado  o de su inimputablidad,  se  erige  en causa de mayor entidad, demostrativa de  la  injusticia  en  la  que  se  ha  incurrido  al  condenar  a  un procesado.          La  prueba  nueva  o  el  hecho  nuevo,  exteriorizan   de   la   misma  forma,  el  error  y  la  iniquidad  en  que ha incurrido la judicatura, al  proferir      una  decisión  condenatoria. Y,  de  allí  surge  la  necesidad de rescindir el fallo  para   darle  primacía  a  la  verdad  y,      consecuentemente, a la justicia material.   

                    De acuerdo  con   la   causal   invocada,   lo   primero   que  se  impone  es  constatar    que   se   trata   de   un  hecho  o  de una prueba nueva. En punto a lo que debe  entenderse  por  hecho  o  prueba  nueva,  baste  con  remitirnos  a lo   dicho  por  la jurisprudencia de  esta Corte:   

“El hecho nuevo, como lo ha sostenido la  Sala  d  e  manera  reiterada, “…es aquel acaecimiento fáctico vinculado al  delito  que fue objeto de la investigación procesal, pero que no se conoció en  ninguna  de  las  etapas  de  la  actuación  judicial de manera que no pudo ser  controvertido;  no  se  trata,  pues,  de  algo que haya ocurrido después de la  sentencia,  pero  ni  siquiera  con posterioridad al delito que se le imputó al  procesado  y  por el cual se le condenó, sino de suceso ligado al hecho punible  materia  de  la  investigación  del  que,  sin embargo, no tuvo conocimiento el  juzgador  en  el  desarrollo  del  itinerario  procesal  porque  no  penetró al  expediente.   

“Prueba  nueva  es,  en  cambio,  aquel  mecanismo  probatorio  (documental,  pericial,  testimonial)  que  por cualquier  causa  no se incorporó al proceso, pero cuyo aporte ex novo tiene tal valor que  podría  modificar  sustancialmente  el juicio positivo de responsabilidad penal  que    se   concretó   en   la   condena   del   procesado.   Dicha      prueba  puede versar sobre evento hasta entonces desconocido  (se  demuestra que fue otro el autor del delito) o sobre hecho conocido ya en el  proceso  (muerte  de  la  víctima,  cuando  la  prueba ex novo demuestra que el  agente  actuó  en  legítima  defensa),  por  manera  que puede haber    prueba  nueva  sobre  hecho  nuevo  o  respecto de variantes  sustanciales  de  un  hecho procesalmente conocido que conduzca a la inocencia o  irresponsabilidad del procesado.   

“No se dará, desde luego, esta causal de  revisión,  cuando  el  demandante  se limita a enfocar de otra manera hechos ya  debatidos  en  el  juicio  o pruebas ya aportadas y examinadas en su oportunidad  por   el   juzgador,   pues   en  tales  casos  lo  nuevo  no  es  ni  el  hecho  naturalísticamente  considerado,  ni la prueba en su estructura jurídica, sino  tal  vez el criterio con que ahora los examina el demandante, y no es eso lo que  la    ley    ha   elevado   a   la   categoría   excepcional   de   causal   de  revisión”1.   

                    Y, como es  claro  que los hechos tienen lugar y son juzgados bajo  el  nuevo  régimen procesal que instituye el sistema  acusatorio,  vale la pena traer a colación  lo  que  ha  considerado  la  jurisprudencia  de  esta  Corte en  relación  con el manejo de  la  prueba y su incidencia en el concepto de prueba y  hecho nuevos:   

“[…] variantes  en    los    conceptos    de    prueba    nueva    y   hecho   nuevo:   

     

La  jurisprudencia de la Corte ha entendido  tradicionalmente  por  prueba  nueva todo instrumento o mecanismo probatorio que  por  cualquier  causa  no  se  incorporó  al  proceso.  Y  por hecho nuevo toda  situación  fáctica  no  conocida en las instancias, o toda variante sustancial  de  una  situación fáctica conocida, que tengan la virtualidad de desvirtuar o  dejar en entredicho la verdad declarada en el fallo.   

“Frente al nuevo modelo de enjuiciamiento  penal,  estos  conceptos,  en  su  sustancialidad básica, se mantienen, pero en  atención   a   la  facultad  que  tienen  las  partes  que  intervienen  en  el  adelantamiento  del  proceso  instancial  de descubrir selectivamente los medios  probatorios  que pretenden hacer valer en el juicio oral, surge un requerimiento  adicional  a  la  exigencia de que la prueba no haya sido debatida en el juicio:  que  el  accionante  no  haya  tenido  conocimiento  de  su  existencia,  o  que  teniéndola, no haya estado en condiciones de aportarla.   

“Si  la parte ha conocido la prueba, pero  por  razones  estratégicas  o  de  cualquier  otro  tipo decide voluntariamente  renunciar  a  su  descubrimiento  y  debate  en la audiencia del juicio oral, no  tendrá  la connotación de nueva, porque lo nuevo para la estructuración de la  causal  tercera  de  revisión  será  únicamente  aquello  de lo cual no se ha  tenido  conocimiento  que  existe,  o  que  se  sabe  que existe pero que no fue  posible aducir al proceso.   

“Esta  exigencia, además de consultar la  dinámica   del   nuevo  modelo  de  enjuiciamiento  penal,  que  otorga  a  los  protagonistas  del  proceso  autonomía  en  el manejo de la prueba, reafirma el  carácter  de  acción  de  la revisión, cuya caracterización impide tener los  juicios  rescindente y rescisorio como una prolongación del proceso instancial,  donde  sea  válido  reabrir  espacios  de  discusión  probatoria  ya superados  […]”.2   

                    4. El caso  concreto.  Conforme se ha  definido  en  precedencia,  mal  puede otorgársele a  los   documentos  que  contienen  las  declaraciones  rendidas      en      el      curso      de      un     proceso     disciplinario      por     FABIOLA  MACÍAS  BARRERA  y  CARLOS  JULIO  CELY  MEDINA, el  carácter  de  pruebas  o  de  hechos nuevos, por la  sencilla  razón de que fueron conocidos en el curso  de   los   debates   en   cada   instancia   y  aún  más,   sobre   la   entidad  probatoria  de  tales  documentos  o  declaraciones  se  planteó el recurso  extraordinario      de      casación.   

                  De manera  que   si,  tal  como  lo  acepta  el  demandante,  los  documentos  que  contienen  las declaraciones y los  hechos  de  que ellas dan  cuenta,   fueron   conocidos  y  valorados  en  las  instancias    procesales    ordinarias,    mal    puede    calificárseles  como nuevos. Pierde sentido y alcance la causal propuesta,  en  tanto  no se configura el primordial presupuesto, cual es el de que se trata  de  pruebas  o  de  hechos  nuevos.   

                    No  es  admisible  pretender  que  el alegado desconocimiento de los documentos o de las  declaraciones      que      los     contienen,  injustificado  o  no, les otorgue el carácter  ex novo. Obsérvese que todo ello  fue  dilucidado  por la Corte al inadmitir el recurso  extraordinario    de    casación,    al estudiar si hubo desconocimiento de  los  documentos  como  prueba  o si fue indebidamente  valorada     o     interpretada     por   el   juzgador   de   segundo   grado,   concluyéndose  por demás, que la prueba si fue  considerada,  esto es, no fue desconocida, y por otra  parte,  también fue adecuadamente interpretada.   

                                          5.  Tiene  trascendencia  en  el  caso, la actitud adoptada por la defensa del procesado en  el  curso  de la actuación en las instancias, puesto  que,  como  lo refiere el libelista el defensor en la  audiencia     pública,     desistió   de   la   práctica  de  la  prueba  documental3.   

                                          En  este caso, como es fácil   advertirlo,   mal   puede  reclamarse  el  carácter  de prueba nueva de los documentos  que  contienen  las  declaraciones de FABIOLA MACÍAS  BARRERA  y  CARLOS  JULIO CELY MEDINA, rendidas en el  proceso  disciplinario  administrativo,  si  como se  denota,   el   mismo   abogado   desistió   de  la  práctica  de la prueba,  ya   por   estrategia   o   por   desconocimiento   de  la  sistemática  o  por  un  yerro  atribuible al  mismo,  lo  que ratificara en sus alegaciones finales  al   exponer:   “…  desistí  de  la  prueba  testimonial   pues ya  habían  declarado  y  a mi juicio habían   dicho   lo   que   para   la  defensa  era  una  versión  totalmente      detallada      y     diferente  de  la  declaración inicial  del  proceso  disciplinario  en  cita. Lo anterior en  virtud   de   la   interpretación  que  le  di  al  artículo  434  del  c.p.p.,  ley  906  de  2004,  en el sentido de encontrarse  la    prueba    documental    en    manos   de   la  Fiscalía   y   del  Despacho  desde  la  audiencia  preparatoria,         pero        aclarando  que  nunca  renuncié a la  prueba  documental  sino  consideré      que     no     era     necesario  introducirla  pues  ya  estaba en manos de todos los  sujetos procesales…”   

                   Sobre el  mismo  punto  merece  mencionarse  que  al iniciarse las alegaciones finales, el  defensor  advirtió a la audiencia, que no   consideraba   necesario   insistir   en  la  práctica  de algunos testimonios que merced a su petición  se  habían ordenado, por considerar  que  el  tema  que  estos testigos debían tratar, se  encontraba       suficientemente       agotado4.   

                        Es  importante   destacar  igualmente  que  el  Defensor  desconoció  la  técnica  probatoria,  y,  al  desistir  de la práctica de los  testimonios,     desistió     implícitamente   de   introducir   como   prueba   los  documentos  que  contenían  las  declaraciones  de  CELY  MEDINA  y  MACÍAS   BARRERA.   En   tanto   era   justamente,  en el momento en que los  interrogaba,  cuando  debió introducirlos, hacer uso  de  tales  documentos,  para  objetar  y  confrontar  la  credibilidad de dichos  testimonios,  en  cuanto, en su sentir, se oponían a  lo  referido  años atrás  en el juicio disciplinario.   

                                          Carece  de  asidero  jurídico  la  pretensión  del demandante,  para   que   se   considere   prueba   nueva,  aquellos  documentos  que  fueron  suficientemente  conocidos  en  el  curso  del  proceso,  pero  que debido a una  errática  decisión del  interesado,        no        pudieron        considerarse        válidamente  como  pruebas  en  el  desarrollo  del  proceso.  Una  tal  decisión  desconocería el concepto natural y  obvio  de  aquello  que  debe  tenerse  como  nuevo,  y  de  la  misma  forma el  carácter  adversarial  del  sistema  acusatorio que  impone  cargas  a  los  sujetos  procesales   y   cuyo   incumplimiento   no  puede  ser  superado  por  el  juzgador.   

                       Lo  anterior       conlleva      a      concluir   que  no  constatándose  el  carácter ex novo de las pruebas aducidas, la causal  invocada                 está llamada a fracasar.   

                                         6.  Ahora bien, no basta con aducir la  prueba  o  el  hecho  nuevo,  sino  que  es  preciso  argumentar  y demostrar la  incidencia   de   esa   prueba  nueva  o    del    hecho    nuevo    sobre    la    responsabilidad   del  sentenciado,  esto  es,  establecer cuál  es  la  trascendencia del medio probatorio allegado      en      cuanto      respecta      a      la     responsabilidad            o           inimputabilidad.  Sobre  tal  aspecto,  vale  la pena  indicar,     de     una     parte     que    no    fueron    las    declaraciones   de   CELY   MEDINA  y  MACÍAS         BARRERA,         afirmando  que GORDILLO sí  había  agredido verbalmente a ADAME  ERAZO,  las únicas  pruebas  demostrativas  de    la   ocurrencia  de  este  hecho,  sino  que,  en  igual  sentido  se  consideraron  otros  testimonios  como  el  de  GLORIA NELCY VIANCHA   y   el   del   mismo  FREDY  ADAME  ERAZO.   

                       La  contradicción  que  pretende  el  demandante existe  entre    las    declaraciones    de   CELY   MEDINA   y   MACÍAS  BARRERA,  unas rendidas      en      el      juicio    disciplinario    y    las    otras    dos   vertidas      en      los          juicios  laboral  penal,  no  aparecen  tan  evidentes   como   quiere   hacerlo  ver;    de    una    parte,  sostiene que variaron el sentido de  la     declaración    indicando    que    primero  afirmaron  que  NO  PRESENCIARON  o  que  NO  FUERON  TESTIGOS       y       luego       afirmaron  QUE NO ESCUCHARON.   

                                         Leídas y comparadas las declaraciones  se   establece   que  los  señores  CELY  MEDINA  y  MACÍAS     BARRERA,     en    ningún      momento      de        sus       diversas       intervenciones       desconocieron       haber      estado     en  el  lugar  de  los  hechos  o  que  hubieran  sido  testigos o  presenciado   el  suceso  sobre   el   cual   deponen,  por  el  contrario,  son  claros  en  afirmar  que  allí             estuvieron, celebrando con los demás        compañeros.       Coinciden      ambos  en  el  sentido de sus  declaraciones  ante la jefatura de  Recursos   Humanos  de  la Compañía  de  Servicios  Públicos de Sogamoso,  así  lo  expuso  CELY  MEDINA:   que   GORDILLO   se  levantó  con cólera como reclamándole  a  ADAME, que los compañeros de  trabajo  intervinieron  y  lo  sostuvieron,  que  la  Revisora  Fiscal   fue   la   que   más    discutió   pero   no   se   le  entendía  porque  estaba  tomada. Por su parte  MACÍAS    BARRERA    expone    que   el   gerente  llegó  y se presentó la  discusión   con   IVAN,   aunque  no  precisa  los  términos,  intervino la revisora Fiscal ANDREA y le  dijo    unas    cosas    al   gerente.5   

                   Como se  advierte,  si  el  sentido  de la declaración de los  testigos  giraba  en  torno  a  la  existencia  o  a la constatación   de   que   se   produjo   altercado   o  discusión,  desavenencias  o  insultos  entre  el gerente ADAME ERAZO y el  señor     GORDILLO,     tales     declaraciones  lo  dejan en claro. Si con posterioridad ratifican el  hecho    y    son    más    detallistas   en   la  exposición  no se están  contradiciendo  sino  debe  entenderse  que   han  sido   más  expresivos,  más                   minuciosos,  pero   se   mantiene   en   lo  esencial,  que  existió  la disputa,   el   altercado.  Ello  no  revela  contradicción,        la        mayor        o        menor       elocuencia  del  testigo en una u otra  declaración  sobre  el mismo tema, puede derivar de  la  técnica del  interrogador,  de  la  estrategia  del  mismo para extraer la  verdad,  de  su  conformidad  con  lo  dicho o de la  necesidad   de   ahondar  más   frente   a  los  fines   que   pretenda.  Así,   en  el  asunto  laboral  el objeto de la prueba se centraba en demostrar la existencia de  una  disputa  entre los dos adversarios, pues a partir de ese hecho se        constituía  la  tesis  de  que  el  despido  se  produjo con justa causa.   

                          Como  consecuencia  del  análisis precedente, resulta ajustado a derecho concluir que  la causal de revisión invocada no es fundada.   

         

En  mérito de  lo   expuesto,   la   CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA   DE  CASACIÓN  PENAL,   administrando   justicia   en   nombre  de  la   República  y  por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.    DECLARAR    INFUNDADA  la  causal  de  revisión presentada como fundamento de la demanda  incoada por IVÁN ALFONSO GORDILLO.   

2. Devuélvanse  las    diligencias        al        despacho        de       origen.   

Notifíquese y  Cúmplase   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

Magistrado  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMARGO  

Magistrado  

PAULA CADAVID LONDOÑO  

Conjuez  

DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

Conjuez  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Radicación 25885   

2 Auto  del 15 de octubre de 2008, Radicación No.  29.626   

3 Esta  prueba  no  se introdujo dentro de la audiencia del juicio oral, en razón a que  al  decir  del  artículo  434 de la Ley 906, pues ya se encontraba en manos del  juzgado  de  conocimiento, del ministerio público y en especial de la Fiscalía  General  de  la  Nación,  desde  la  etapa  de audiencia preparatoria, luego en  concepto  de  la  defensa  del  señor  GORDILLO,  no era necesario introducirla  nuevamente  en  la  audiencia, y nunca fue rechazada por el despacho, ni el ente  acusador,  sin  embargo,  esto  le  fue  planteado al despacho al momento de los  alegatos  de  la  audiencia del juicio oral, donde se le manifestó a la señora  juez  de  primera  instancia  que  se  renunciaba a la declaración de estas dos  personas,  pues  ya  habían  declarado  en la audiencia del juicio oral y de su  versión  se  desprendían  suficientes  elementos  de  juicio para que con esta  prueba   documental  se  encontrara  absoluta  certeza  de  que  faltaban  a  la  verdad…”   

4 Ver  minuto 13:28 audiencia del 27 de noviembre de 2007.   

5 Ver  folios 150 y s.s. entre otros.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *