SP14151-2016(45647)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado ponente  

SP14151-2016  

Radicación 45647  

(Aprobado Acta No. 312)  

Bogotá  D.C.,  octubre  cinco (5) de dos mil  dieciséis (2016)   VISTOS:  

Decide    la  Corte   el   recurso  de  casación  interpuesto por el defensor de ALFONSO    ISMAEL    ESCOBAR   BARRERA,  contra   la   sentencia  a  través de la cual el Tribunal Superior de Bogotá  lo  condenó  como  autor  del delito de violencia   intrafamiliar  el   31  de  octubre de 2014.   

HECHOS:  

Antes    de  la  media  noche del 16 de diciembre de 2008, ALFONSO  ESCOBAR  llegó a su residencia ubicada en  la  diagonal 91 No. 4 A 45, apartamento 1401 de Bogotá y luego de  discutir  con  su  esposa  Constanza López Álvarez por documentos relacionados  con  el  divorcio  que  se  encontraba  en  trámite,  la  agredió físicamente  tomándola  por  el  cuello,  pero ésta logró soltarse. Al ser valorada por el  Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal,  le  fue  dictaminada  una incapacidad  definitiva de 3 días sin secuelas.   

Adicional a lo anterior, dentro de la vigencia  del  matrimonio  ALFONSO  ESCOBAR  agredió  frecuentemente  a  su  cónyuge con  malos  tratos  verbales,  burlas  y  ofensas sobre su  persona,    tildándola  de    loca,   estúpida,  ignorante,  mitómana  y  ridícula,  a causa de lo cual le produjo un trastorno  depresivo permanente.   

ANTECEDENTES PROCESALES:  

En      audiencia      preliminar    realizada   el   17   de   enero  de  2012  ante  el  Juez  69 Penal Municipal de  control     de    garantías    de    Bogotá,  la  Fiscalía imputó a ALFONSO  ISMAEL  ESCOBAR  BARRERA  la comisión del  delito  de  violencia intrafamiliar agravada (artículo 229-2 de  la  Ley  599  de  2000,  modificado  por  el  artículo  33  de  la  Ley 1142 de  2007),  sin  que  fuera  solicitada la imposición de  medida de aseguramiento.   

Una vez presentado  el  escrito  de  acusación,  en  audiencia  del  8  de  agosto de 2012  la  Fiscalía  acusó  a  ESCOBAR   por   el   citado            punible.   

El  5  de  septiembre  de  2014,  el Juzgado 21  Penal   del  Circuito  de  Conocimiento  de  Bogotá  lo  condenó a 72 meses de  prisión  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo  lapso  como  autor  del  delito objeto de acusación,  negándole  la  condena  de ejecución condicional y la prisión  domiciliaria.   

          El  defensor  apeló  ese  pronunciamiento y el Tribunal Superior de  Bogotá,  a  través  de  la  sentencia recurrida en casación, dictada el 31 de  octubre  de  2014,  lo confirmó y le otorgó la prisión domiciliaria y permiso  para trabajar.   

LA DEMANDA:  

          El  recurrente  presentó  un  cargo  de  nulidad  por violación del  debido  proceso,  dada  la  “indeterminación fáctica de la Fiscalía desde la  audiencia   de  formulación  de  imputación”,  en  quebranto del principio de congruencia entre acusación y fallo.   

          Luego   de   citar  jurisprudencia  de  esta  Sala  sobre  el  tema  propuesto,  señaló  que  sobre la violencia física  que  originó  a  Constanza López Álvarez 3 días de incapacidad sin secuelas,  la  Fiscalía no precisó si  los  hechos  ocurrieron el 16 o el 17 de diciembre de 2008, pues en la audiencia  de  imputación  se  refirió  a  la  primera  fecha,  mientras en la acusación  aludió  a  la  segunda,  imprecisión  que no aclaró el Tribunal, en  cuanto  se limitó a señalar que el  suceso acaeció en diciembre de 2008.   

         Con    relación    a    la   violencia   psicológica,  en  la  audiencia de imputación la  Fiscalía  refirió  marginalmente  el  trastorno depresivo de Constanza López,  valorada  por  el  Departamento de Psiquiatría del Instituto de Medicina Legal,  pero  fue  únicamente  en  la  acusación  cuando  dijo  que tal alteración en  su  salud  mental  era  resultado  del  mal trato  de su esposo ALFONSO ISMAEL ESCOBAR, sin especificar  de  qué  manera se produjo dicha violencia y tanto menos señalar su duración,  de  modo  que  el  juez  conminó  a  la  Fiscalía  para que acortara el lapso y entonces se estableció  hasta  la  fecha  de  presentación del escrito de acusación, esto es, el 29 de  marzo  de  2012,  incluyendo  aspectos  fácticos  ajenos  a  la formulación de  imputación,   motivo   por  el  cual  el  Tribunal  se  vio  obligado a marginar las conductas ocurridas  luego   de   cuando   tuvo  lugar  esa  primera  audiencia,  desbordando  su  ámbito  de  competencia  al  arrogarse la calidad de titular de la acción penal.   

         Respecto  del  maltrato económico la Fiscalía fue imprecisa pues  no  lo  abordó  en la formulación de imputación, ni en la acusación, pero lo  trató  en  el juicio con pruebas acerca del no pago de servicios públicos o de  la  administración  del  apartamento  en  el cual residía Constanza López por  parte  de  ALFONSO ESCOBAR, con el fin de   llenar   el   vacío   sobre   la  acreditación  del  maltrato  psicológico,  por  ser  ella cónyuge dependiente.   

         Si   bien  es  cuestionable  dar  por  demostrada  una  situación  famélica  de  la víctima en atención a los altos costos que demandaba para el  procesado  pagarle  su  estadía  en el Club Metropolitan, tales como alimentos,  peluquería,  manicure,  masajes y recreación, lo que sí es reprochable es que  tal  aspecto  no  fue  objeto  de  imputación,  pese  a  lo  cual  se         incorporó    en   la   fase   del   juicio,  circunstancia que afectó  las bases del proceso.   

A  partir de lo  expuesto,  el  recurrente  solicitó  a  la  Sala  declarar  la  nulidad  de  la  actuación  desde  la  audiencia  de  formulación  de  imputación,  a  fin  de  rehacerla  conforme  a  los parámetros definidos para preservar el principio de  congruencia, el debido proceso y el derecho de defensa.   

ACTUACIÓN ANTE LA CORTE:  

          En  la audiencia de sustentación oral intervinieron el defensor del  procesado,  el  Fiscal  Delegado ante la Corte, la Procuradora para la Casación  Penal y el apoderado de la víctima.   

1.           El defensor.   

Fundamentalmente  reiteró  los  argumentos  plasmados  en  su  demanda  respecto  de  la  violencia  física, psicológica y  económica  sustento  del fallo objeto de impugnación que afectó el derecho al  debido  proceso  de su asistido, así como el derecho de defensa por la falta de  claridad  fáctica  de la Fiscalía a lo largo del proceso, que en la acusación  y  el juicio adicionó nuevos hechos diversos de los que soportaron la audiencia  de imputación.   

          Insistió  en  su  pretensión  invalidatoria del proceso, inclusive  desde  la audiencia de imputación y sugirió en desarrollo de la jurisprudencia  se  establezca  si  el delito de violencia intrafamiliar requiere habitualidad y  reiteración, como lo ha planteado alguna doctrina española.   

2.           La Fiscal.   

Señaló  la Delegada que el cargo propuesto  no  debe  prosperar  pues  tanto  en  la  audiencia de imputación como en la de  acusación  se  imputó  a  ALFONSO  ISMAEL ESCOBAR la violencia física por las  agresiones  que  generaron  3  días  de  incapacidad,  además del maltrato que  venía  presentándose  desde  hace 23 años y por ello fue condenado, de manera  que no se violó el principio de congruencia.   

          Sugirió a la Corte no casar el fallo atacado.   

3.           La Procuradora.   

Luego de aludir a los alcances del principio  de  congruencia, la Delegada señaló que en este caso la narración fáctica en  la  audiencia de imputación da cuenta de la discusión entre Constanza López y  ALFONSO  ESCOBAR  en su casa de habitación por unos documentos relacionados con  su  divorcio,  motivo  por  el  cual  éste  la  tomó  del cuello y ella logró  soltarse,  estableciéndose  una  incapacidad médico legal de 3 días; también  se  mencionó  lo  expuesto  por  la  denunciante  acerca  de las agresiones que  durante   23   años   realizó  el  acusado  en  forma  repetitiva,  situación  corroborada  por  el  dictamen  del  Departamento  de  Siquiatría  Forense  del  Instituto  de  Medicina  Legal  a  instancia  de  la  Comisaria  de Familia y la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  donde se estableció el 20 de diciembre de  2011  que padece trastorno depresivo permanente como consecuencia directa de las  agresiones de que ha sido objeto por parte de ESCOBAR BARRERA.   

Tal    imputación   fue   detallada   y  circunstanciada.  En  el  escrito de acusación la Fiscalía precisó que por un  error  se  manifestó  en  la  imputación  que  los  hechos ocurrieron el 16 de  diciembre de 2008, cuando en realidad se trató del día siguiente.   

La narración fáctica de la Fiscalía en su  intervención  oral  coincide  con la de la imputación, en la cual se mencionó  la violencia sicológica.   

Conforme  al  artículo 288 de la Ley 906 de  2004  la  relación clara y sucinta de la Fiscalía debe entenderse como breve y  concisa,  sin que deba ser tan minuciosa, pues el principio de congruencia no es  de  tal  rigor  que  así  lo exija. El respeto al debido proceso se concreta en  mantener  el  núcleo esencial fáctico y en este caso, tanto en la imputación,  como  en  la  acusación, los alegatos preliminares, los alegatos de cierre y la  sentencia,  coinciden  en  que  denunciante  y  denunciado  eran  cónyuges  y a  mediados  de  diciembre  de 2008, por una discusión, ALFONSO ESCOBAR le apretó  el  cuello,  generándole  3 días de incapacidad, además de que según lo dijo  Constanza  López,  durante  23 años padeció maltratos de su esposo y resultó  afectada psicológicamente.   

Si  la  violencia  física ocurrió el 16 de  diciembre  de  2008 en la noche o en la madrugada del 17, ello es intrascendente  pues  no  hubo  confusión  como  para sorprender a la defensa, se trató de una  simple diferencia de horas.   

Aunque  la Fiscalía no detalló la forma de  la  violencia  sicológica,  el  dictamen  del Departamento de Psiquiatría y lo  dicho  por la denunciante acerca de haber sido agredida durante 23 años permite  mantener la imputación.   

Diferente  es que si la agresión económica  se  incluyó  en  la  acusación  y  fallo,  no  en la audiencia de imputación,  podría ser excluida.   

En la normativa internacional se reconoce la  violencia  contra  la  mujer,  motivo  por  el  cual  merece  protección por su  vulnerabilidad.   

Con base en lo expuesto, la Delegada sugirió  a  la  Sala  no  casar  el fallo impugnado pues se preservó el núcleo esencial  fáctico  y  únicamente  se adicionó la violencia económica, sin repercusión  punitiva.   

4.           El apoderado de la víctima.   

          Solicitó  a la Corte no casar el fallo de condena, pues el defensor  debía  demostrar  cómo  se  vulneró  el  debido  proceso  del  acusado. En la  actuación  se  advierte  que  no  hubo  violación  alguna, se garantizaron los  derechos  del  procesado  y  se  debatió  la  violencia  física,  psíquica  y  económica causada a su asistida.   

          La  defensa  estuvo en condición de contradecir las pruebas durante  el  juicio.  Hay  congruencia  entre  formulación  de imputación, acusación y  fallo,  y  debe  disponerse el envío del proceso al juez de ejecución de penas  para  que  disponga  la  captura  de ALFONSO ISMAEL ESCOBAR BARRERA.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

Fundamentalmente  el  defensor  soportó  el  cargo  por quebranto  del      principio      de     congruencia     en     3     aspectos.    El    primero,    con  relación  a  la violencia física  de   ALFONSO  ESCOBAR  sobre  Constanza  López  que  le generó 3  días  de incapacidad sin secuelas, la Fiscalía no precisó si  los   hechos  ocurrieron  el  16  o  el  17  de  diciembre  de  2008.      El      segundo,  respecto  de  la  violencia  psicológica,  en la audiencia de  imputación  la  Fiscalía  refirió  marginalmente  el  trastorno  depresivo de  la  víctima,  pero  fue  hasta   la  acusación  cuando  precisó que tal  alteración   era   resultado   del   mal   trato   de   su   esposo.  El  tercero,  en cuanto la violencia  económica  no  fue  aducida  en  la formulación de  imputación   o  en  la  acusación  y  únicamente  se  aludió  a ella en el  juicio  con  pruebas acerca del no pago de servicios  públicos    o    de    la    administración   del   apartamento   por  parte del procesado. En tal orden,  entonces, se pronunciará la Corte.   

1.            Acerca de la fecha en la cual tuvo lugar  la  agresión  física  del acusado sobre quien para la época era su esposa, en  la    audiencia   de   imputación   la   Fiscalía   señaló   “la   madrugada   del   17   de   diciembre   de   2008”,  mientras  que  en  el  escrito  de  acusación  indicó que se  trataba  de  “hechos ocurridos el 16 de febrero del  2008”.   

En la audiencia de formulación de acusación  la  Fiscalía  expresó  que en el escrito previo incurrió en un error, pues la  agresión  ocurrió  el  17  de diciembre de 2008. Más adelante, al efectuar la  imputación  fáctica  indicó que los sucesos acaecieron el 16 de diciembre del  referido año.   

          En  los  alegatos  de conclusión del juicio la Fiscalía manifestó  que  el  acusado  acometió físicamente contra Constanza López en la noche del  16  de  diciembre  de  2008, madrugada del 17, al pretender que ésta firmara un  documento.   

          Sobre  el  particular  se tiene que tal como lo señaló la víctima  al  declarar en la primera sesión del juicio oral el 10 de febrero de 2014, los  hechos  ocurrieron  “el  16  de diciembre amanecer  (sic)     17     de  2008”  cuando  acudió  al  CAI  de  Rosales a pedir  ayuda,  luego  de  que  su  esposo  llegó a la residencia sobre las 11:30 de la  noche,  tuvo  lugar  la  discusión  y  fue  agredida. Más adelante en la misma  declaración   refirió  que  los  sucesos  tuvieron  lugar  en  “la  noche del 16, amanecer del 17 de diciembre de 2008, cuando él  llegó  con un documento y yo estaba hablando con la niña por Skype”.   

Entonces,  si la agresión física por parte  de  ALFONSO ESCOBAR sobre su esposa Constanza López ocurrió en la noche del 16  de  diciembre  de  2008 o en la madrugada del 17, tal aspecto no reviste entidad  alguna  como  para suponer que se indujo en error a la defensa capaz de privarla  de una adecuada estrategia.   

          Si  de  acuerdo  con los artículos 288 y 337 de la Ley 906 de 2004,  tanto  la  formulación  de  imputación  como  la  acusación deben contener la  “relación   clara   y   sucinta  de  los  hechos  jurídicamente  relevantes”, constata la Sala que en  este  asunto  la  Fiscalía relató con exactitud el comportamiento con ocasión  del   cual  ALFONSO  ESCOBAR  agredió  a  Constanza  López,  a  quien  le  fue  dictaminada  una  incapacidad  de  3  días,  sin  que  la imprecisión temporal  referida  tenga trascendencia, como si ocurre, por ejemplo, en aquellos casos en  los  cuales el acusado aduce no haber estado en el escenario de los hechos a una  hora determinada.   

El  legislador  exige  a  la Fiscalía en la  imputación  y  en  la  acusación la relación expresa y concisa de los hechos,  con  el  propósito  de  garantizar al procesado su defensa, pues conociendo con  claridad  el  cómo,  cuándo  y  dónde de la conducta que se le imputa, podrá  estar  en  condiciones  de  trazar  su  estrategia  defensiva  para  invocar una  coartada,  aducir  y  acreditar  probatoriamente  sus exculpaciones, descargos y  negaciones  o  brindar  las  explicaciones  atinentes  a  su  inocencia  o menor  responsabilidad,   que   deberán   ser   ponderadas   en   su  momento  por  el  juez.   

          Si  en  este  caso ALFONSO ESCOBAR y su defensor han tenido claridad  acerca  de  los  hechos que respecto de la agresión física de Constanza López  fueron  imputados,  como  puede inferirse de las diferentes intervenciones de la  defensa  en  el curso de la actuación y, en especial, de que en la audiencia de  acusación  no  solicitaron  aclaración, adición o corrección alguna sobre el  escrito  acusatorio  (artículo  339  de  la  Ley  906 de 2004), así como de la  sustentación  del  recurso  de apelación interpuesto contra el fallo de primer  grado,  no  tiene  entidad  trascendente exigir a la Fiscalía la hora exacta de  aquellos,  pues  es  claro  que  ocurrieron  en  las  últimas  horas  del 16 de  diciembre  de  2008  o en las primeras del día siguiente, de modo que el motivo  invocado no tiene vocación de prosperidad.   

2.            Como  el  defensor  afirmó  que  en  la  audiencia   de   imputación   la  Fiscalía  no  se  refirió  a  la  violencia  psicológica,   pues   marginalmente   aludió  al  trastorno depresivo de la  víctima  y  fue hasta la  acusación  cuando  señaló  que  tal  alteración    era    resultado   del   mal   trato   que  le  daba  ALFONSO  ESCOBAR, encuentra la Sala que  en  aquella diligencia, realizada el 17  de  enero  de  2012  en  el Juzgado 69 Penal municipal de control de garantías,  tras  referir  el  tiempo,  sitio  y forma en que se  produjo   la  ofensiva  corporal  contra Constanza López, la Fiscalía expresó:   

“Señala  la  denunciante  que  no  es  la  primera  vez que se suscitan agresiones físicas y  verbales  con  su denunciado, pues a lo largo de 23 años se han presentado toda  clase  de  agresiones, todas injustas, según el dicho de la denunciante, que ha  hecho  la  relación  familiar  insostenible  a más de que nunca abandonaron el  hogar  conyugal  no  obstante  la  agritud de estas relaciones y ello hacía que  fuera perenne y repetitiva la agresión del indiciado.   

“La  señora  denunciante  no  solo  ha padecido agresiones físicas, sino que remitida por la  Comisaría  de Familia y por la Fiscalía General de la Nación fue valorada por  el  Departamento de Siquiatría Forense del Instituto de Medicina Legal donde se  estableció  que  conforme  a la valoración surtida el 20 de septiembre de 2011  la  señora  afectada  padece  trastorno  depresivo permanente como consecuencia  directa  de  las  agresiones  de  que  ha  sido  objeto  por  parte  del  señor  indiciado”.   

         A  su  vez,  en  el  escrito  de acusación sobre el tema abordado  indicó la Fiscalía:   

“La precitada  también  señaló  encontrarse afectada emocionalmente por la situación vivida  con  su  esposo  y la situación económica a la cual  fue sometida.   

“En razón de  esto  último,  se  remite a la precitada ante el Instituto Nacional de Medicina  Legal,  Área  de  Psiquiatría  Forense,  Dr  Jairo  Roncallo,  donde en primer  peritaje  (BOG  2010  014933  DE  DICIEMBRE  16  DEL 2010), se conceptúa que la  precitada  ha presentado alteraciones en su salud mental donde hay predominio de  síntomas  depresivos,  su cuadro clínico es compatible con trastorno depresivo  que  según  el  relato  es  reactivo  al  maltrato suministrado por su esposo y  requiere  tratamiento  por  parte  de  psiquiatría. Y en segundo reconocimiento  aportado  por  el  Juzgado  1  de  Familia Descongestión (BOG 2010 015569 19 DE  DICIEMBRE  DE  2011) se concluye, entre otros, que la precitada CONSTANZA LÓPEZ  DE  ESCOBAR  presenta una sintomatología depresiva ansiosa crónica, en la cual  hay      una      relación     directa     con     malos     tratos”.   

         En   la   audiencia   de  formulación  de  acusación,     la     Fiscalía  aludió  a  la  violencia física ocurrida el 16 de diciembre de  2008  y  reiteró  en  lo  fundamental  la  imputación  fáctica  transcrita en  precedencia  por  la  violencia  psicológica.    

         Así  las cosas, considera la Corte que  no  asiste  razón  al  censor, pues con independencia de que en la audiencia de  imputación  no  se  hubiera  utilizado  exactamente el término “violencia  psicológica”, no hay duda  que  desde  aquella  oportunidad  la  Fiscalía  refirió  que  Constanza López  “fue  valorada  por  el  Departamento  de  Siquiatría  Forense  del Instituto de Medicina Legal donde se  estableció  que  conforme  a la valoración surtida el 20 de septiembre de 2011  la  señora  afectada  padece  trastorno  depresivo permanente como consecuencia  directa  de  las  agresiones  de  que  ha  sido  objeto  por  parte  del  señor  indiciado”.   

         Lo   propio   hizo   en   el   escrito   de  acusación  y  en  la  correspondiente   audiencia,   así   como  en  los  alegatos  de  clausura  del  juicio,  en  los  cuales  precisó  (a  partir  de  lo  declarado  por Constanza López en el debate    oral    el    10  de  febrero  de  2014, cuando dijo que ALFONSO ESCOBAR le decía  loca,  estúpida,  ignorante,  loca,  mitómana  y  ridícula) que fue objeto de  malos  tratos verbales, burlas y ofensas   sobre   su  persona,  de  manera  que  la Sala no advierte la incongruencia fáctica   que   sobre  la  violencia  psicológica  alega  el  defensor, es decir, desde la  audiencia  de  imputación  hasta  las  alegaciones finales se imputó fácticamente el mismo proceder del  acusado,  que  generó en  Constanza  López  un  trastorno depresivo permanente  dictaminado     por     el     Instituto     de    Medicina    Legal.   

         Aunque  en la audiencia preparatoria la  Fiscalía  precisó  que  la  violencia psicológica  tuvo  lugar  hasta la fecha de presentación del escrito de acusación, esto es,  el  29  de  marzo  de  2012,  lo cierto es que para salvaguardar el principio de  congruencia   en  el  ámbito  fáctico,      en      el      fallo  de  segundo  grado  se  dispuso  que  si  la  formulación de imputación se erige en  condicionante  fáctico  de  la  acusación,  sin que ésta pueda incluir hechos  nuevos,  se “marginará del análisis las conductas  ocurridas  luego  del 17 de febrero de 2012”, fecha  en  la  cual  tuvo  lugar  la  audiencia  de  imputación,  sin que tal proceder  del  Tribunal  desbordara  su ámbito de competencia  funcional  como  lo  plantea  el  defensor,  por  el contrario, se ajustó a los  cánones legales y jurisprudenciales sobre tal aspecto.   

         3.                     Como  el recurrente  adujo  con relación a la violencia económica que la  Fiscalía  fue  imprecisa  pues no la abordó en la formulación de imputación,  ni  en la acusación, pero la trató en el juicio con pruebas acerca del no pago  de  servicios  públicos  o  de  la  administración  del apartamento en el cual  residía  Constanza  López por parte de ALFONSO ESCOBAR, considera la  Corte  que  le  asiste  razón,  en  cuanto  se  advierte  que,  en  efecto,  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación  se  aludió  a  la violencia física ocurrida en  la   noche   del   16   de   diciembre   de  2008,  así  como  al  “trastorno  depresivo permanente como consecuencia  directa  de  las  agresiones  de  que  ha  sido  objeto  por  parte  del  señor  indiciado”, pero no se mencionó de manera alguna la  violencia económica.   

         En    el    escrito    de    acusación    también   fue            referida  la  violencia  física  y la  psicológica.  Sin  mayor precisión manifestó la Fiscalía que “La    precitada    también    señaló    encontrarse    afectada  emocionalmente   por  la  situación  vivida  con  su  esposo  y  la  situación  económica a la cual fue sometida”.   

         En  los  alegatos  de  conclusión del  juicio,  la  Fiscalía reiteró sus consideraciones sobre la violencia física y  la  psicológica,  pero  añadió  que dadas las mejores condiciones económicas  del   procesado  dejó  insatisfechas  las  necesidades básicas de la víctima, motivo por el cual debió  alimentarse   en   un   club   o   acudiendo   al  favor  de  amigos.   

         Ya   en   el   fallo  de  primer  grado  se  realizaron  alusiones  tangenciales a la violencia económica, por ejemplo:   

“(…)  desencadenaron  el  trámite  de  divorcio,  que  trajo  como  consecuencia,  la  cimentación  de  mayor  rechazo  de  parte  de  Alfonso Ismael Escobar Barrera,  dejando  en  el  completo  abandono  a su pareja matrimonial, al punto que al no  cancelar  los servicios públicos, éstos le fueron suspendidos; amén que dejó  de  participar en forma activa en los demás gastos que imponían (el suministro  de   los   víveres   para   el   hogar).  Lo  anterior,  debido a que la víctima siempre fue una persona  dependiente,  y  debía  contar  con  anuencia  de  su  cónyuge para suplir sus  necesidades incluso las primarias”.   

         En la sentencia del Tribunal se expresó al respecto:   

“Así  las  cosas,  ante  este  amplio  espectro  del comportamiento incriminado, la omitida  concurrencia  del  agente al sustento del núcleo familiar y, en lo que interesa  señalar,  del  cónyuge  económicamente  dependiente,  en  cuanto  comporte un  maltrato  en  ese  otro ámbito referido, bien puede actualizar entonces el tipo  penal de violencia intrafamiliar”.   

“(…) resulta  evidente  que  la  violencia  económica  atribuida  por  la Fiscalía a ESCOBAR  BARRERA  constituye  una modalidad de maltrato psicológico que se subsume en la  descripción  típica  de  que  trata el artículo 229 de la Ley 599 de 2000. Lo  anterior,  porque  esa  conducta  omisiva,  de  acuerdo  con  el  contexto de la  acusación  formulada,  se  habría  desplegado con el inequívoco propósito de  afianzar  el maltrato psicológico de la denunciante y, por esa vía, menoscabar  la  unidad  familiar,  a  tal punto, que el enjuiciado, según fue aducido en el  recuento  de  la  afectada,  conocedor  de  la  incapacidad económica de ésta,  remitió  cartas  a  la  administración  en  las  que  indicó  que la cónyuge  ‘tenía     que  responder’  por  las  expensas      comunes      del     apartamento     donde     vivían”.   

Pese a lo anterior, en el fallo de segundo  grado se afirmó:   

“El Tribunal  tampoco  pierde de vista, a partir de lo probado en el juicio, que durante     el    periodo    en    el    cual    la    denunciante  López  Álvarez fue sometida económicamente mantuvo  el  acceso  a los servicios, tanto alimentarios como estéticos del Metropolitan  Club  (pagados  mediante  la  firma  de comandas con  cargo   a   la  cuenta  del  procesado,  precisa  la  Corte), conforme lo alega  el  recurrente. Ello, no obstante, de modo alguno y por varias razones conduce a  colegir  la  inexistencia de la violencia física desplegada por ESCOBAR BARRERA  contra   su   cónyuge,   ni   el   maltrato  psicológico  a  ésta”.   

         De  acuerdo  con el anterior recuento específico de la actuación  procesal,     encuentra     la    Sala  que  el  aspecto fáctico sustento de la violencia económica no  fue  dilucidado en la audiencia de imputación, de manera que tampoco podía ser  incluido  en  el  escrito  de  acusación  o  en  la  correspondiente  audiencia  dispuesta para ello y tanto menos en los fallos de instancia.   

Sobre  el particular se tiene que en procura  de  la  cabal implementación del sistema penal acusatorio, la Corte1 ha insistido  en  los requisitos objetivos mínimos con los cuales debe contar la Fiscalía al  momento  de  formular  tanto  la  imputación, como la acusación, además de la  coherencia   que   en   ese   sentido   debe   mantener   a   lo   largo  de  la  actuación.   

En efecto, el artículo 288 de la Ley 906 de  2004  exige a la Fiscalía en la audiencia de imputación comunicar al indiciado  su  condición,  por  ser  investigado  respecto de la comisión de una conducta  punible,  motivo  por  el  cual le corresponde expresar oralmente la específica  individualización,  identificación  y ubicación del imputado, así como hacer  una  “relación  clara  y  sucinta  de  los hechos  jurídicamente relevantes”.   

Si  bien  en  ese  estadio  no  es necesario  descubrir  elementos  materiales  probatorios  ni  evidencia  física, se impone  ofrecer  al  juez  de  control  de  garantías  elementos de juicio tendientes a  acreditar  la  índole penal del comportamiento y la relación del procesado con  el    mismo,    para    que    esté    en    condiciones   de   “inferir  razonablemente  que el imputado es autor o partícipe del  delito  que  se  investiga”,  según lo establece el  artículo 287 de la legislación procesal citada.   

Por  lo  anterior, se ha insistido en que la  formulación  de imputación fáctica y jurídica, se desarrolla a partir de una  fase  inicial  ubicada en el ámbito de la posibilidad, que luego, en virtud del  principio  de progresividad y a partir de los elementos materiales probatorios y  evidencia,  da paso a la formulación de acusación con un grado de probabilidad  de  verdad,  momento  final  de  la  investigación  que la dota de un carácter  definitivo  y  circunscrito al marco fáctico y jurídico dentro del cual habrá  de surtirse el debate oral.   

Entonces,  la  formulación  de  imputación  comporta  un  condicionante  fáctico  de  la acusación, del allanamiento o del  preacuerdo,  sin  que  los  hechos puedan ser modificados, cuyo núcleo debe ser  respetado,  de  manera  que  la  Corte,  más allá del principio de congruencia  concretado  desde  el  acto  de  acusación  al  definir  los aspectos material,  jurídico  y personal del objeto del proceso que se reflejarán en la sentencia,  ha  hecho  énfasis en el principio de coherencia, con el propósito de que a lo  largo  de  la  actuación  se  preserve  el  núcleo fáctico entre los actos de  formulación  de  imputación  y acusación, sin que entonces la Fiscalía pueda  adicionar  gradualmente hechos nuevos (CSJ SP, 8 jul. 2009. Rad. 31280 y SP, 1°  feb. 2012. Rad. 36907, entre otras).   

Desde  luego,  la  precisión  exigida  a la  Fiscalía  desde  la  formulación  de  imputación  de informar al imputado los  hechos   y  circunstancias,  con  las  consecuencias  jurídicas  que  aparejan,  habilita  el  ejercicio  pleno  del  derecho de defensa en orden a organizar una  estrategia  frente  al  poder punitivo estatal, al punto que le permite optar de  manera  libre, consciente y voluntaria por aceptar los cargos con miras a lograr  una  sustancial  rebaja  de  la  pena  o  continuar  el  trámite ordinario para  discutir  en  el juicio los hechos o su responsabilidad, allegando pruebas en su  favor o controvirtiendo las aducidas en su contra.   

Cuando  surgen  nuevos aspectos fácticos no  contenidos   en  la  formulación  de  imputación,  es  necesario  ampliar  tal  diligencia  o incluso practicar otra de la misma índole, a fin de no sorprender  al  procesado,  limitante  que  subsiste  aun en la audiencia de formulación de  acusación,  en  la  que  si bien el Fiscal puede corregirla, no está facultado  para alterar su núcleo fáctico.   

Conforme a lo expuesto, la Sala advierte que  si  en  este  caso  la  Fiscalía no refirió en la audiencia de formulación de  imputación   la   violencia  económica  predicada  de  ALFONSO  ESCOBAR  sobre  Constanza  López y en la acusación tampoco fue explícita al respecto, además  de  que únicamente en los  alegatos  de  conclusión  del  juicio  aludió  a  la  insatisfacción en las  necesidades  básicas  de la víctima, pese a lo cual  el  juez  de  primer  grado  y el Tribunal afirmaron que además de la violencia  intrafamiliar  física y psicológica ejercida por el  procesado  respecto de su  cónyuge, estaba la violencia económica,  en virtud del citado principio de coherencia se impone marginar  del fallo tal imputación.   

         Ahora,      como      en     la     dosificación     punitiva  realizada  por  el  juez  de  primera   instancia   y  avalada  por  el  Tribunal, entre los extremos de 72  a  96 meses de prisión correspondientes al primer cuarto de movilidad, decidió  imponer  la  sanción  mínima,  encuentra  la  Sala  que  la marginación de la  imputación  fáctica  por  la violencia económica no tiene repercusiones en el  ámbito  sancionatorio,  en  cuanto  no  es  viable  a  la  luz del principio de  legalidad  de  la  pena  imponer una pena inferior a la dispuesta en las instancias.   

         Así  las cosas, dispondrá la Sala la casación parcial del fallo  impugnado,  en  el  sentido de marginar la imputación fáctica por la violencia  económica,    sin    que    ello    tenga   efecto  alguno  en  el  quantum  de pena impuesta.   

          Precisión final   

Como  en  su  alegación  en  esta sede el  defensor  refirió  que  es  necesario un pronunciamiento de la Corte en orden a  establecer  si  el delito de violencia intrafamiliar puede consumarse en un solo  acto   o  es  necesaria  su  prolongación  en  el  tiempo,  encuentra  la  Sala  que el artículo 229 de la Ley 599 de 2000, modificado  por el artículo 33 de la Ley 1142 de 2007 dispone:   

“Violencia  intrafamiliar.  El  que  maltrate física o sicológicamente a cualquier miembro  de  su  núcleo  familiar,  incurrirá,  siempre  que  la conducta no constituya  delito  sancionado  con  pena  mayor,  en  prisión  de  cuatro  (4)  a ocho (8)  años.   

“La  pena  se  aumentará  de  la  mitad  a  las tres cuartas partes cuando la conducta recaiga  sobre  un  menor,  una  mujer, una persona mayor de sesenta y cinco (65) años o  que   se   encuentre   en   incapacidad  o  disminución  física,  sensorial  y  psicológica o quien se encuentre en estado de indefensión.   

“Parágrafo. A  la  misma  pena quedará sometido quien, no siendo miembro del núcleo familiar,  sea  encargado  del  cuidado  de  uno  o  varios  miembros  de una familia en su  domicilio  o  residencia,  y  realice  alguna  de  las conductas descritas en el  presente artículo”.   

Se trata de un tipo penal subsidiario pues  únicamente   será   aplicable  si  el  maltrato  físico  o  psicológico,  no  constituye  delito  sancionado  con  pena mayor, como  ocurre,  por  ejemplo,  con  cierta clase de lesiones  personales        o        el       homicidio2.   

         Desde  luego,  corresponde  al  juez  en cada caso constatar si la  violencia    física    o    el    maltrato    psicológico    tienen  suficiente entidad para lesionar de  manera    efectiva    el   bien   jurídico   de   la   unidad   familiar  (antijuridicidad  material), pues en no pocas ocasiones,  situaciones  incidentales  no  son  aptas  para  dar  al  traste con la armonía  de  la  familia, de modo  que   si   conforme  con  el  artículo  2º  de  la  Constitución  Política,  “Las  autoridades de la  República  están  instituidas para proteger a todas las personas residentes en  Colombia,  en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades,  y  para  asegurar  el  cumplimiento  de los deberes sociales del Estado y de los  particulares”,              desbordaría  la  judicatura  el  legítimo alcance del  derecho  penal  si  tuviera como delictivas ciertas conductas  inocuas3 o  intrascendentes,  cuya  sanción     sí     podría     traer   consecuencias   irreparables  para  la  unidad  familiar  al  disponer,  por ejemplo, la  privación de libertad de uno de los miembros del núcleo.   

En  el caso objeto de estudio encuentra la  Corte    que   el   maltrato   psicológico  de  ALFONSO  ESCOBAR   sobre   su   esposa   Constanza   López,  derivado     de     burlas  y expresiones verbales ofensivas, que  culminó  con la agresión  física     del     16     de     diciembre   de   2008,  se  prolongó  por  mucho  tiempo  dada la decisión de los cónyuges de  convivir  juntos,  pese  a  la  mala  relación  que  sostenían,  como lo declaró la víctima,  a  causa  de  lo  cual  le produjo un  trastorno  depresivo  permanente,  luego no se trató, conforme a la imputación  sostenida  por la Fiscalía a lo largo de la actuación, de un incidente aislado  e insustancial.   

          En  suma,  conforme a la definición típica del delito de violencia  intrafamiliar,  no  se precisa de un comportamiento reiterado y prolongado en el  tiempo  del  agresor  sobre su víctima, pues bien puede ocurrir que se trate de  un  suceso único, siempre que tenga suficiente trascendencia como para lesionar  de  manera cierta y efectiva el bien jurídico de la unidad y armonía familiar,  circunstancia    que    debe    ser   ponderada   en   cada   asunto4.   

Ejecución de la sentencia:  

          Como  en  su  condición de no recurrente en casación, el apoderado  de  la  víctima  solicitó, además de no casar el fallo, disponer el envío de  la  actuación  al  juez de ejecución de penas para que disponga la captura del  acusado,     corresponde     a     la     Corte    efectuar    las    siguientes  precisiones:   

(a)           En  la  sentencia condenatoria de primer  grado  se  negó  al procesado la condena de ejecución condicional de la pena y  la   prisión  domiciliaria,  disponiéndose:  “en  firme   el   fallo   líbrese   orden   de   captura  en  su  contra”.   

(b)            Impugnada  tal decisión, el Tribunal de  Bogotá  decidió  en  su  sentencia  “CONCEDER al  acusado   ALFONSO   ISMAEL  ESCOBAR  BARRERA  la  prisión  domiciliaria  previa  suscripción  de  acta  de  compromiso y constitución de caución prendaria por  valor  de  200  salarios  mínimos mensuales legales vigentes a disposición del  funcionario  de conocimiento, con permiso para trabajar en el horario de 8 de la  mañana  a  6  de la tarde en días hábiles. Para el último fin consignado, el  sentenciado  deberá  sufragar,  de  acuerdo  al  artículo 38F de la Ley 599 de  2000,  el  costo  del  mecanismo  electrónico de vigilancia cuyo uso acarrea el  otorgamiento de dicha autorización”.   

          (c)                        En   la   misma  providencia  se  precisó  que  “en   el   fallo   de   primera   instancia,  sin  inconformidad  alguna,  fue  dispuesta  la  ejecución  de la pena, que ahora lo  será   en   el   domicilio,   una   vez   en   firme  la  sentencia”.   

          (d)                       Si  con  el  fallo de casación cobra firmeza la  decisión  de condena, corresponde a los jueces de ejecución de penas y medidas  de  seguridad  proceder  de  conformidad, esto es, vigilar el cumplimiento de la  sanción  en  el  domicilio de ALFONSO BARRERA, con permiso para trabajar en los  términos y con las exigencias definidas por el Tribunal.   

Por  lo expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL  DE  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  administrando  justicia  en  nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1.               CASAR  parcialmente  el  fallo  del  Tribunal.  En consecuencia, excluir la imputación  fáctica por la violencia económica.   

2.            DECLARAR que en  lo demás, el fallo impugnado se mantiene incólume.   

Contra   esta  providencia  no  proceden  recursos.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr. CSJ SP, 29 abr. 2015. Rad. 43211.   

2  Cfr. CSJ AP, 22 oct. 2014. Rad. 43598.   

3  Cfr. CC C-285/97.   

4 CSJ  AP, 30 sep. 1999. Rad. 16209.     

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