CP126-2016(47965)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ  FRANCISCO  ACUÑA  VIZCAYA   

Magistrado  Ponente   

CP126-2016   

Radicación No. 47965  

(Aprobado acta número No.243)  

Bogotá D. C., diez (10) de agosto de dos mil  dieciséis (2016).   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud  de extradición del ciudadano argentino JUAN  CARLOS   FRANCISCO   BOSSI,  formulada   por  el  Gobierno  de  la  República  de  Argentina.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  Nota  Verbal  No.  98/13  (letra  MRC)  de  2  de  julio  de  2013,  el Gobierno de la  República  de  Argentina,  a  través  de su Embajada en Colombia, solicitó la  detención   preventiva  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  argentino  JUAN     CARLOS     FRANCISCO     BOSSI,  a quien se le  investiga     en     ese    país    por    los    delitos    de    «…  homicidio  agravado  p/ el conc. de  dos  o  más  personas, privación ilegal de la libertad (art. 144 bis inc. 1) e  imposición de tortura (art. 144 ter. Inc. 1).»   

2.  En respuesta a  esa  solicitud,  el  Fiscal General de la Nación, mediante resolución de 17 de  octubre      de     2013,     ordenó     la     captura     de     BOSSI,  la  cual se hizo efectiva el 10 de  marzo de 2016.   

3. Con Nota Verbal  No.  96/16  (letra  MRC) de 12 de abril de 2016, la Embajada de la República de  Argentina  presentó  formalmente  a  Colombia  la solicitud de extradición del  mencionado  ciudadano,  con ocasión de la causa No. 43000367/2003/5, adelantada  por  el  Juzgado  Federal  No.  4  de  Rosario, Secretaría de Derechos Humanos.   

4.  El 19 de abril,  de  mismo año, la Oficina de Asuntos internacionales del Ministerio de Justicia  remitió  la  actuación  a  la  Corte,  iniciándose  el  trámite  respectivo.   

5.   Mediante  comunicación  de  20  de  mayo  de  2016,  JUAN CARLOS  FRANCISCO   BOSSI   se  acogió  al  trámite  de  la  extradición  simplificada  de que trata el artículo 70 de la Ley 1453 de 2011.  Esa petición fue coadyuvada por su defensor.   

6.  El  23 mayo de  2016,  el  despacho  corrió  traslado  al  Procurador  Segundo Delegado para la  Casación Penal.   

7.  Esa autoridad,  luego  de  entrevistar  al  requerido  en  su  lugar de reclusión y elaborar la  correspondiente  acta  de  verificación de garantías fundamentales, conceptuó  que   su   manifestación  de  acogerse  al  trámite  simplificado  fue  libre,  espontánea, sin apremio o vicio del consentimiento.   

Asimismo, señaló que no existe duda acerca  de la plena identidad de la persona sujeta a este procedimiento.   

CONSIDERACIONES  

El artículo 35 de la Constitución Política  establece  que  la  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u ofrecer de  acuerdo  con  los  Tratados  Públicos  y, en su defecto, con la ley. Aspecto en  torno  al  cual  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  conforme  con  sus  facultades,  precisó  que  el  instrumento  aplicable  en  este  asunto  es  la  Convención  sobre  Extradición,  suscrita  en Montevideo el 26 de diciembre de  1933, aprobada en virtud de la Ley 74 de 1935.   

Con fundamento en lo previsto en ese Tratado,  la  Corte  examinará los requerimientos para la procedencia de la extradición,  siguiendo,  el  siguiente  orden: 1) documentación anexa y validez formal de la  misma;  2)  acreditación  de  la  identidad  plena  de la persona solicitada en  extradición;  3)  principio de la doble incriminación; 4) providencia que debe  servir de fundamento a la petición; y 5) causas de improcedencia.   

1.  Documentación anexa y validez formal de  los documentos aportados.   

El artículo 5° de la Convención establece  que  la  solicitud deberá hacerse por el respectivo representante diplomático,  y  a falta de este por agentes consulares o directamente de Gobierno a Gobierno,  acompañada  de  los  siguientes documentos: a) copia auténtica de la sentencia  ejecutoriada   si   la  persona  requerida  se  encuentra  condenada,  b)  copia  auténtica  de la orden de detención si se trata de un acusado, con indicación  de  los hechos imputados y copia de las normas sustanciales aplicables al caso y  de  las  que  regulan  la  prescripción  de  la  acción  o de la pena, y c) en  cualquier  caso,  los  datos  que  permitan  la  identificación  de  la persona  solicitada.   

Esas exigencias formales se cumplieron en el  caso analizado.   

La  solicitud  de extradición fue tramitada  por   vía   diplomática   y   adjunta   a   ella   aparecen   los   siguientes  anexos:   

i)  Auto  de 17 de  marzo  de  2011,  por  medio  del  cual  el  Juzgado  Federal  No. 4 de Rosario,  Secretaría     de    Derechos    Humanos,    dispuso    recibir    «declaración  indagatoria»   y   detener  a  JUAN  CARLOS  FRANCISCO  BOSSI,  en  la  causa  N°  43000367/2003.1   

ii)  Copia  del  exhorto  de  17  de  marzo de 2016, librado por esa autoridad judicial, a fin de  que  se  conceda  la  extradición  del  procesado.2   

iii)  Copia de las  normas  del  Código  penal  y  el Código Procesal Penal Argentino.3   

Los   documentos   enunciados   aparecen  debidamente  certificados  por  la  Secretaría  del  Juzgado  Federal  No. 4 de  Rosario  y  la  Presidenta  de  la  Cámara  Federal  de Apelaciones de Rosario.   

Además,  en  ellos se encuentran claramente  especificados,  entre otros aspectos, la identidad de la persona solicitada, los  hechos  y  circunstancias  que  dieron  origen a la acción penal, los elementos  materiales  probatorios  que  sustentan  el caso, la descripción de los delitos  cometidos  y  las  normas  sustanciales  que  definen  y sancionan penalmente la  conducta.   

En cuanto a los hechos que dieron origen a la  solicitud  de extradición, la documentación anexa señala, en síntesis, que a  JUAN  CARLOS  FRANCISCO BOSSI  se  le  imputa  «…  haber  intervenido  bajo  el  apodo  de  Julio  César  Balonchard,  siendo a esa fecha  personal  civil de inteligencia del Destacamento de Inteligencia 121 del Comando  del  II Cuerpo del Ejército Argentino –a  cuyo cargo se encontraba el control operacional de la zona II del  Estado  Argentino durante el último gobierno de facto, instaurado a través del  llamado  Proceso de Reorganización Nacional (24/03/76 al 10/12/83)- en el marco  del  plan  clandestino  y  sistemático  de  persecución, secuestro, torturas y  desaparición  física  (homicidios)  de  personas  que integraban movimientos o  agrupaciones  tildadas  de realizar actividad subversiva; y concretamente, haber  intervenido  en  numerosas  privaciones  ilegitimas  de  la  libertad,  mediando  violencia  y  amenazas,  y posterior desaparición física (homicidio) ocurridas  entre los años 1977 y 1978».   

Por   lo  anterior  se  concluye  que  las  exigencias   del   artículo   5°   de  la  Convención,  relacionadas  con  la  presentación  de  la  solicitud  de  extradición  por  vía  diplomática y la  aportación  de  la  documentación  exigida  para  su  procedencia, debidamente  formalizada,  se cumplieron por el país requirente, y desde esa perspectiva los  documentos  aportados  con  tal  fin  se  tornan  aptos  y  suficientes para ser  considerados  por  la  Corte  en el estudio que debe preceder al concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  solicitada.   

El  Gobierno  de  la República de Argentina  solicita   la   entrega   de   JUAN  CARLOS  FRANCISCO  BOSSI,  nacido  el 21 de diciembre de 1949 en Rosario,  Provincia  de  Santa  Fe,  quien  se  identifica  con  DNI  No. 8.048.949.    

Pese a que el requerido, al ser abordado por  las   autoridades,   exhibió   la   cédula   de   ciudadanía  colombiana  No.  1.014.672.134  a  nombre  de  LUIS  JACOBO  PIEDRAHITA  QUINTERO, tras un registro personal, le fue encontrado  un  documento  que  le  identifica  como  JUAN  CARLOS  FRANCISCO BOSSI.   

Con  el  fin  de corroborar la identidad del  capturado,  el  laboratorio de dactiloscopia de la SIJIN MEVAL realizó registro  y     cotejo     dactiloscópico     «…  entre  las  impresiones  dactilares  de  la  tarjeta de reseña  decadactilar  a nombre de Luis Jacobo Piedrahita Quintero CC. Nro. 1.014.612.134  de  Bogotá  CD  (Cundinamarca).-y  el ‘informe  de  la  Vista  Detallada  de  la  Consulta  WEB’  a  nombre de: Luis Jacobo Piedrahita  Quintero,   número   de  documento  (NUIP)  1.014.672.134  de  Bogotá.  D.  C.  (Cundinamarca),  copia  circular  roja tarjeta decadactilar con membretes y logo  símbolos          de          ‘INTERPOL’ Nro.  Control  A-2197/4-2011,  diligenciada a nombre de: Juan Carlos Francisco Bossi y  la  Identificación  logos  República  Argentina  Policía  Federal  Argentina,  cédula  de  identidad  Nro.  8.955.025,  con  una  fotografía y una impresión  dactilar  Digito  pulgar derecho, por su reverso nombres y apellidos Juan Carlos  Francisco          Bossi          (sic)…»4 y la  tarjeta  de  reseña  decadactilar con membretes y logo símbolos de la Policía  Nacional  SIJIN  MEVAL,  concluyendo que las impresiones dactilares corresponden  entre sí.   

Adicionalmente,   el   requerido   se   ha  identificado     como    JUAN    CARLOS    FRANCISCO  BOSSI  en  la  constancia  de  buen  trato  durante el  procedimiento  de  la aprehensión, el acta de notificación de los derechos del  capturado  y  el  poder que confirió a un abogado para su representación en el  presente trámite.   

3.     Jurisdicción     del    Estado  requirente.   

Conforme  lo  preceptúa  el  literal a) del  artículo     1    de    la    Convención    sobre  Extradición,  constituye  exigencia  para la entrega,  que  el  Estado  requirente  tenga jurisdicción para juzgar el hecho delictuoso  atribuido al individuo reclamado.   

Dicho  requisito  se satisface por cuanto la  base  del  requerimiento  se  encuentra  en  los acontecimientos ocurridos en la  órbita  territorial operacional del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército que  abarcaba  a  las  provincias  argentinas  de  Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes,  Chaco, Misiones y Formosa.   

Por  tanto,  el  lugar  de  comisión  de la  conducta  punible  le  otorga  jurisdicción  y  competencia  al  poder judicial  argentino  para  investigar  y  juzgar  los  delitos  que  le  son  imputados al  requerido  en  extradición.   

4.  Principio de la doble incriminación.   

El  artículo  primero  literal  b)  de  la  Convención  exige  para  la procedencia de la extradición: (i) que la conducta  imputada  a  la  persona  reclamada  se  halle  tipificada  como  delito  en  la  legislación  del  país  requirente  y  del  país  requerido,  y  (ii)  que se  encuentre   sancionada  con  pena  mínima  de  un  año  de  privación  de  la  libertad.   

La  jurisprudencia  de  esta Corporación es  clara  en señalar que la verificación del requisito de la doble incriminación  debe  hacerse con base en las normas vigentes al momento de emitir el respectivo  concepto5. Las razones de tal orientación son las siguientes:   

(…)  [P]or  tratarse la extradición de un  mecanismo  de cooperación internacional de carácter eminentemente contingente,  en  cuanto  hace  a  su  modalidad  pasiva,  esa  confrontación  normativa debe  realizarse,  como  también ha sido reiterado por la Sala, con fundamento en las  disposiciones  de  orden  interno  vigentes  al  momento  de rendir el concepto,  razón  por  la  cual  el  principio de favorabilidad que podría argüirse como  producto  natural  de  la sucesión de leyes no sería aplicable, por cuanto las  normas  del país requerido no son las que regirán el caso en el extranjero. Lo  que   a   este  propósito  determina  el  concepto  es  que,  sin  importar  la  denominación  jurídica ni el bien jurídico afectado, el acto desarrollado por  el  ciudadano cuya extradición se demanda sea considerado como delictuoso en el  territorio                  patrio.6   

Aclarado  lo  anterior,  se  observa  que el  ciudadano    argentino    JUAN    CARLOS   FRANCISCO  BOSSI  es  requerido  en extradición para ser juzgado  por  su  participación  en conductas de homicidio agravado en concurso de dos o  más  personas,  privación  ilegal  de  la  libertad  e imposición de tortura,  comportamientos  que,  según  se consigna en el exhorto de 17 de marzo de 2016,  hallan  adecuación  típica  en  las descripciones contenidas en los artículos  80,  142 (Ley No. 20.6429), 144 bis, 144 ter (Ley 14.616) y 210 (Ley 20.642) del  Código Penal Argentino (Ley 11.179).   

Los enunciados de esas disposiciones son los  siguientes:    

ARTICULO 80. – Se  impondrá  reclusión  perpetua  o  prisión  perpetua,  pudiendo  aplicarse  lo  dispuesto en el artículo 52, al que matare:   

(…)  

6º  Con  el  concurso premeditado de dos o  más personas.   

(…)  

ARTICULO  142. –  Se  aplicará  prisión  o  reclusión  de tres a quince años, al que privare a  otro  de  su  libertad  personal,  cuando  concurra alguna de las circunstancias  siguientes:  1.  Si  el hecho se cometiere con violencias o amenazas o con fines  religiosos  o  de  venganza;  2.  Si  el  hecho se cometiere en la persona de un  ascendiente,  de  un  hermano,  del cónyuge o de otro individuo a quien se deba  respeto  particular;  3.  Si  resultare grave daño a la persona, a la salud o a  los  negocios del ofendido, siempre que el hecho no importare otro delito por el  cual  la ley imponga pena mayor; 4. Si el hecho se cometiere simulando autoridad  pública  u orden de la misma; 5. Si la privación de la libertad durare más de  un  mes,  6.  Si  el  hecho  se cometiere para compeler a la víctima o a otro a  hacer, no hacer o tolerar algo a lo que no estuviese obligado.   

ARTICULO 144 bis.  –   Será   reprimido  con  prisión  o  reclusión  de  uno  a  cinco  años  e  inhabilitación  especial  por doble tiempo: 1. El funcionario público que, con  abuso  de sus funciones o sin las formalidades prescriptas por la ley, privase a  alguno  de  su libertad personal; 2. El funcionario que desempeñando un acto de  servicio  cometiera  cualquier  vejación  contra  las  personas  o les aplicare  apremios  ilegales;  3.  El  funcionario público que impusiere a los presos que  guarde,  severidades,  vejaciones, o apremios ilegales. Si concurriere alguna de  las  circunstancias  enumeradas en los incisos 1, 2, 3, 5 y 6 del artículo 142,  la  pena  privativa  de  la  libertad  será  de  reclusión o prisión de 2 a 6  años.   

ARTICULO 144 ter.-  1.  Será  reprimido con reclusión o prisión de 3 a 10 años e inhabilitación  absoluta  y  perpetua  el  funcionario  público que impusiere, a los presos que  guarde,  cualquier  especie  de  tormento. El Máximo de la pena privativa de la  libertad  se  elevará  hasta  15  años  si  la  víctima  fuese  un perseguido  político.  Si resultare la muerte de la persona torturada, la pena privativa de  la libertad será de reclusión o prisión de 10 a 25 años.   

ARTICULO  210. –  Será  reprimido  con  prisión o reclusión de tres a diez años, el que tomare  parte  en  una  asociación  o banda de tres o más personas destinada a cometer  delitos  por  el  solo  hecho de ser miembro de la asociación. Para los jefes u  organizadores  de  la  asociación el mínimo de la pena será de cinco años de  prisión o reclusión.   

Esos comportamientos están contemplados, en  su   orden,  en  el  Código  Penal  colombiano  -Ley  599  de  20007-:   

ARTICULO   103.   HOMICIDIO.  El  que  matare  a otro, incurrirá en prisión de doscientos ocho  (208) a cuatrocientos cincuenta (450) meses.   

ARTICULO    104.   CIRCUNSTANCIAS   DE  AGRAVACION.  La  pena  será  de cuatrocientos (400) a  seiscientos  (600)  meses  de  prisión, si la conducta descrita en el artículo  anterior se cometiere:   

(…)  

10.  Si se comete en persona que sea o haya  sido  servidor  público, periodista, juez de paz, Defensor de Derechos Humanos,  miembro  de  una  organización  sindical  legalmente  reconocida,  político  o  religioso en razón de ello.   

ARTICULO      169.      SECUESTRO  EXTORSIVO.  El  que  arrebate,  sustraiga,  retenga  u  oculte  a una persona, con el propósito de exigir por su libertad un provecho o  cualquier  utilidad,  o para que se haga u omita algo, o con fines publicitarios  o  de  carácter político, incurrirá en prisión de trescientos veinte (320) a  quinientos  cuatro  (504)  meses  y  multa de dos mil seiscientos sesenta y seis  punto  sesenta  y  seis  (2.666.66) a seis mil (6.000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

Igual  pena se aplicará cuando la conducta  se  realice  temporalmente  en  medio de transporte con el propósito de obtener  provecho económico bajo amenaza.   

   

ARTICULO 170. CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION  PUNITIVA.   La   pena  señalada  para  el  secuestro  extorsivo  será  de  cuatrocientos  cuarenta  y  ocho (448) a seiscientos (600)  meses  y  la  multa será de seis mil seiscientos sesenta y seis punto sesenta y  seis  (6666.66)  a  cincuenta  mil  (50000)  salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  sin  superar  el  límite máximo de la pena privativa de la libertad  establecida  en  el  Código  Penal,  si  concurriere  alguna  de las siguientes  circunstancias.   

(…)  

2.  Si  se  somete  a la víctima a tortura  física  o  moral  o  a  violencia  sexual  durante  el  tiempo  que  permanezca  secuestrada.   

3.  Si  la  privación  de  la libertad del  secuestrado se prolonga por más de quince (15) días.   

(…)  

5. Cuando la conducta se realice por persona  que  sea  servidor  público  o  que  sea  o haya sido miembro de las fuerzas de  seguridad del Estado.   

(…)  

10.  Cuando  por  causa  o con ocasión del  secuestro    le    sobrevengan    a   la   víctima   la   muerte   o   lesiones  personales.   

11.  Si se comete en persona que sea o haya  sido  periodista,  dirigente  comunitario, Defensor de Derechos Humanos, miembro  de  una  organización  sindical  legalmente  reconocida,  política,  étnica o  religiosa o en razón de ello.   

12.  Si  la  conducta  se comete utilizando  orden de captura o detención falsificada o simulando tenerla.   

(…)  

16. En persona internacionalmente protegida  diferente o no en   

el  Derecho  Internacional  Humanitario  y  agentes   diplomáticos,   de   las  señaladas  en  los  Tratados  y  Convenios  Internacionales ratificados por Colombia.   

(…)  

ARTICULO   174.   PRIVACION   ILEGAL  DE  LIBERTAD.  El  servidor  público  que abusando de sus  funciones,  prive  a  otro  de su libertad, incurrirá en prisión de cuarenta y  ocho (48) a noventa (90) meses.   

ARTICULO   178.   TORTURA.  El  que  inflija  a  una  persona  dolores  o sufrimientos graves,  físicos  o  psíquicos,  con  el  fin  de  obtener  de  ella  o  de  un tercero  información  o confesión, de castigarla por un acto por ella cometido o que se  sospeche  que  ha  cometido o de intimidarla o coaccionarla por cualquier razón  que  comporte  algún  tipo  de discriminación incurrirá en prisión de ciento  veintiocho  (128)  a doscientos setenta (270) meses, multa de mil sesenta y seis  punto  sesenta  y  seis  (1066.66)  a  tres mil (3000) salarios mínimos legales  vigentes,  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por el mismo término de la pena privativa de la libertad.   

En la misma pena incurrirá el que cometa la  conducta con fines distintos a los descritos en el inciso anterior.   

No se entenderá por tortura el dolor o los  sufrimientos  que  se  deriven  únicamente  de  sanciones  lícitas  o que sean  consecuencia normal o inherente a ellas.   

ARTICULO 179. CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION  PUNITIVA. Las penas previstas en el artículo anterior  se    aumentarán    hasta    en   una   tercera   parte   en   los   siguientes  eventos:   

(…)  

2. Cuando el agente sea un servidor público  o  un  particular  que  actúe  bajo  la determinación o con la aquiescencia de  aquel.   

(…)  

4.  Cuando  se  cometa  por  razón  de sus  calidades,  contra  las  siguientes personas: servidores públicos, periodistas,  comunicadores  sociales,  defensores  de  los  derechos  humanos,  candidatos  o  aspirantes  a  cargos  de  elección popular, dirigentes cívicos, comunitarios,  étnicos,  sindicales,  políticos  o  religiosos,  contra  quienes  hayan  sido  testigos  o  víctimas  de  hechos punibles o faltas disciplinarias; o contra el  cónyuge,   o   compañero   o  compañera  permanente  de  las  personas  antes  mencionadas,  o  contra  sus  parientes hasta el tercer grado de consanguinidad,  segundo de afinidad o primero civil.   

5.  Cuando  se cometa utilizando bienes del  Estado.   

6.   Cuando   se  cometa  para  preparar,  facilitar,  ocultar o asegurar el producto o la impunidad de otro delito; o para  impedir    que    la    persona   intervenga   en   actuaciones   judiciales   o  disciplinarias.   

ARTICULO    340.    CONCIERTO    PARA  DELINQUIR. Cuando varias personas se concierten con el  fin  de  cometer delitos, cada una de ellas será penada, por esa sola conducta,  con prisión de cuarenta y ocho (48) a ciento ocho (108) meses.   

Cuando el concierto sea para cometer delitos  de   genocidio,  desaparición  forzada  de  personas,  tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo, tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias    sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,   extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,  o  Financiamiento  del  Terrorismo  y  administración de recursos relacionados con  actividades  terroristas, la pena será de prisión de ocho (8) a dieciocho (18)  años  y  multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil (30000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen, constituyan o financien el concierto para delinquir.   

(…)  

En   ese   orden,  la  conducta  imputada  constituye  delito  en  Colombia  y es sancionada con pena mínima de un año de  privación   de   la   libertad,   cumpliéndose   la   exigencia  de  la  doble  incriminación.   

5.  Prescripción  de  la  acción  y de la  pena.   

De acuerdo con el literal a) del artículo 3  de   la  Convención  sobre  Extradición,   el   Estado   requerido   no  estará  obligado  a  conceder  la  extradición   

a) Cuando estén prescritas la acción penal  o  la  pena,  según  las  leyes  del  Estado  requirente  y  del  requerido con  anterioridad    a    la    detención    del   individuo   inculpado.   

La  anterior  exigencia  impone  a la Corte  examinar  la  configuración  de esa categoría jurídica tanto en Colombia como  en  Argentina, con la salvedad que solamente se revisará la prescripción de la  acción  por  cuanto  el  requerimiento tiene como propósito obtener la entrega  del    requerido    para    procesarlo,    no    existiendo    aún    sentencia  condenatoria.   

5.1. Prescripción en Argentina.   

        Las   normas   del   Código   Penal   de  la  República  Argentina  preceptúan,  en materia de  prescripción de la acción, lo siguiente:   

Artículo   62.   La   acción  penal  se  prescribirá durante el tiempo fijado a continuación: (…)   

2.  Después  de transcurrido el máximo de  duración  de  la  pena  señalada  para  el  delito,  si  se  tratare de hechos  reprimidos  con reclusión o prisión, no pudiendo, en ningún caso, el término  de   la   prescripción   exceder   de   doce  años  ni  bajar  de  dos  años;  (…).   

Artículo 63. La prescripción de la acción  empezará  a  correr  desde la media noche del día en que se cometió el delito  o, si éste fuese continuo, en que cesó de cometerse.   

Si  bien, las conductas penales que motivan  la  solicitud de extradición ocurrieron, presuntamente, en el lapso comprendido  entre  los  años  de  1976  y  1978,  acaeciendo,  de  ordinario,  el fenómeno  jurídico  de  la  prescripción  de  la  acción penal, se tomará en cuenta la  providencia  No. 63/DH de 22 de marzo de 2016, dictada por el Juzgado Federal de  Rosario  4,  en  la  cual  se  calificó  esos  punibles  como crímenes de lesa  humanidad  y  respecto de ellos se predicó la imprescriptibilidad de la acción  penal.   

El  sustento  fáctico  y  normativo de esa  determinación   fue  expuesto,  en  síntesis,  de  la  siguiente  forma:    

… [L]os mismos tuvieron lugar en el marco  de  los  delitos  perpetrados  a  partir  del 24 de marzo de 1976 en el contexto  institucional  dado  en  la  República  Argentina  cuando  las  Fuerzas Armadas  derrocaron  al  gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de  Perón,  dentro  específicamente  de  la  órbita  territorial  operacional del  Comando  del  Segundo Cuerpo de Ejército que abarcaba a las Provincias de Santa  Fe,  Entre  Ríos, Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa, y tenía su asiento en  la  Ciudad  de  Rosario.  Los hechos que se pretenden imputar constituyen graves  violaciones  a  los  derechos humanos y revisten el carácter de delitos de lesa  humanidad y, por ende, resultan imprescriptibles.   

(…)  

Así  se  los ha considerado en la presente  causa  en  el marco de las resoluciones: 249 del 14.6.2004 (fs. 1296/1332); Auto  No.  270  del  2.9.2004  (fs.  1707/1718)  y  Auto  No.  9/B  del 15.5.2006 (fs.  2623/2634),  Auto  No.  33/B  del  15.5.2006  (fs. 4517/4527); Auto No. 50/B del  22.8.2008  (fs.  4852/4862);  Auto  No. 25/B del 15.4.2009 (fs. 5283/5293); Auto  No.  70/B del 6.10.2009 (fs. 6052/6067); Auto No. 97/DH del 29.12.2010 y Auto de  fecha 09.09.2014 (fs. 13.140/13.334).   

Lo  mismo se dijo en el marco de los hechos  investigados  en  la causa: “CABRERA, JUAN ANDRÉS Y OTROS S/ PRIVACIÓN DE LA  LIBERTAD,  AMENAZAS,  TORTURAS  Y  DESAPARICIÓN  FÍSICA”, Expte. No. 38/04 y  acumulado  173/05  (la  cual actualmente se encuentra acumulada a la causa en la  cual  se  libra el presente pedido de extradición) mediante autos: No. 17/B del  17.03.2008,  No.  86/B  del  17.11.2008  y  No.  34/B  del  06.05.2009 todas del  acumulado   No.   38/04)  siendo  que  estas  dos  últimas  fueron  confirmadas  parcialmente  por  acuerdo  No.  170/09  del 29.10.2009 de la Cámara Federal de  Apelaciones de esta ciudad.   

También   de   lesa   humanidad   fueron  calificados  los  hechos  investigados  en  el  expediente:  “Jordana Testoni,  Enrique  y  otros S/ privación ilegítima de la libertad, amenazas, tormentos y  desaparición  forzada”,  expediente  No.  581/03  (También  en la actualidad  acumulada  a  la presente), esto así mediante autos: 256de fecha 17.6.2004 (fs.  339/360  del  acumulado  No.  581/03); No. 273 de fecha 6.9.2004 (fs. 621/630 de  acumulado  No. 581/03); No. 25/B de fecha 31.7.2006 (fs. 1065/1079 del acumulado  No.  581/03);  No.  34/B  de  fecha  21.5.2008  (fs. 2915/2925 del acumulado No.  581/03),  no.  70/B  del  06.10.2009  (fs.  6052/6067).  Entre  las resoluciones  confirmatorias     de     la     C.F.A.R.,     cabe     destacar    –por  ser  la  primera-el  acuerdo  No.  170/05  (por  el  que se confirmó parcialmente la resolución de esta instancia  No. 256 del 17.6.2004 de fs. 339/360).   

Finalmente   en  el  marco  de  la  causa  “Guerrieri,  Pacual  Oscar  y Otros S/ Asociación ilícita”, expediente No.  20/07  (Actualmente  acumulada  también a los presentes) se calificaron de lesa  humanidad  los hechos descriptos en el encabezado del punto b) en que se relatan  los  hechos  que se pretende imputar a Juan Carlos Francisco Bossi (dichos autos  son:    No.    45/B    de    fecha    24.10.07,    fs.    301/316   –del acumulado No. 20/07-); no. 43/B de  fecha   30/06/08   –fs.  393/339  –de acumulado No.  20/07-;    No.    52/B    de    fecha    1/09/08,   fs.   596/602   –  del  acumulado No. 20/07- y No. 31/B  de   fecha   28/04/09,  fs.  887/892  – del acumulado No. 20/07-   

        En  ese  orden, para las autoridades judiciales del país requirente  la  acción  no ha prescrito,  debido  a  la  naturaleza  de  las  conductas penales atribuidas al requerido en  extradición.   

5.2.  Prescripción en Colombia.   

        El  artículo  83  del  Código  Penal,  la  acción penal prescribe  «… en un tiempo igual al  máximo  de la pena fijada en la ley, si fuere privativa de la libertad, pero en  ningún    caso    será    inferior    a   cinco   años,   ni   excederá   de  veinte…».   

Conforme  a  esa  disposición,  la acción penal a consecuencia de las  conductas  atribuidas  a  JUAN  CARLOS FRANCISCO BOSSI  estaría, de ordinario, prescrita.   

No  obstante, para la Sala la calificación  de  imprescriptibilidad realizada por la autoridad judicial del país requirente  exige una evaluación diferente del mencionado requisito.   

La jurisprudencia nacional, en concordancia  con  los  diferentes  tratados  y convenciones que han sido incorporados nuestro  ordenamiento  jurídico,  bien  por  anexión  expresa  o por vía del bloque de  constitucionalidad  (artículo  93  de  la  Constitución Política)8, ha señalado  que  las  desapariciones forzadas, torturas y homicidios por razones políticas,  en  tanto  constituyen  graves y sistemáticos ataques a los derechos humanos se  entienden   comprendidos   dentro   de  la  calificación  de  delitos  de  lesa  humanidad9.    

La relación de esa calificación jurídica  con  el fenómeno de la prescripción es un asunto que también ha sido abordado  por  nuestra  jurisprudencia.   Se  ha  dicho,  por ejemplo, respecto de la  desaparición  forzada,  que  la  imprescriptibilidad  de la acción penal no es  contraria  a la Constitución Política, siempre y cuando tal posibilidad no sea  entendida  en  términos  absolutos. Es decir, vinculado el presunto responsable  al  proceso,  a  través de indagatoria o acusación formal, empezarán a correr  los  términos  de  prescripción  de  la  acción  penal,  si  el  delito está  consumado.10   

         

En ese orden, la providencia No. 63/DH de 22  de  marzo  de  2016,  dictada por el Juzgado Federal de Rosario 4, en la cual se  calificó  esos punibles como crímenes de lesa humanidad y respecto de ellos se  predicó  la  imprescriptibilidad  de la acción penal, concuerda plenamente con  el marco constitucional colombiano.   

Tal  determinación  se  torna  vinculante  porque,  por  un lado, no corresponde a esta Corporación determinar si, efecto,  JUAN  CARLOS  FRANCISCO BOSSI  incurrió  en  conductas  de  lesa  humanidad, porque tal actividad le exigiría  realizar  una  labor  jurisdicional  que  desborda  la  finalidad  del  presente  trámite,   siendo   suficiente,   entonces,  con  evidenciar  la  coherencia  y  razonabilidad   de   la   fundamentación   allí   expuesta  y,  por  otro,  el  reconocimiento  pleno  de  sus consecuencias jurídicas favorece la cooperación  internacional  encamidada  a  eradicar  la  impunidad  en  los  casos de delitos  sistemáticos  contra  la  vida, la libertad y la dignidad inherente de todo ser  humano,  bienes  fundamentales  protegidos  en  la  Convención  Americana sobre  Derechos  Humanos,  la  Declaración  Americana  de  los  Derechos y Deberes del  Hombre  y  la  Declaración  Universal  de  los  Derechos  Humanos,  entre otros  intrumentos.   

Por  último,  el  reconocimiento  de  la  calificación  de  lesa  humanidad  de  los  delitos  atribuidos  a  JUAN CARLOS  FRANCISCO  BOSSI,  realizada  por la autoridad judicial argentina, coherente con  los  hechos  descritos  y  razonable  en su fundamentación, permite a esta Sala  aplicar  el referido criterio interpretativo y, en consecuencia, concluir que el  término  de  prescripción  máximo  previsto  para  los  delitos  imputados al  requerido  no  ha  sido superado porque, apenas recientemente, a través de auto  de  17  de  marzo  de  2011,  dictado  por  el Juzgado Federal No. 4 de Rosario,  Secretaría  de  Derechos  Humanos,  se  ordenó su comparecencia para recibirle  «declaración  indagatoria»,   en   la   causa  N°  43000367/2003.   

6. Providencia que debe servir de sustento a  la solicitud.   

El artículo 5° del Convenio exige para la  procedencia  de  la  extradición  que  el  país  requirente aporte copia de la  sentencia  si  la  persona  requerida  se  halla condenada, o por lo menos de la  orden  de  detención,  emanada  de  un  juez  competente,  acompañada  de  una  relación  precisa  de  los  hechos  imputados  y  de  las  normas  sustanciales  aplicables al caso.   

Para  dar  cumplimiento  a esa exigencia la  Embajada  de  la  República de Argentina aportó copia autenticada del auto del  17  de  marzo  de  2011, por medio del cual el Juzgado Federal No. 4 de Rosario,  Secretaría     de    Derechos    Humanos,    dispuso    recibir    «declaración  indagatoria»   y   detener  a  JUAN  CARLOS  FRANCISCO  BOSSI, en la causa N° 43000367/2003.   

De  esta  manera,  se  cumple la condición  referida  a  la  existencia  de una decisión judicial que comporte cuando menos  afectación del derecho a la libertad de la persona requerida.   

7.  Naturaleza  jurídica  de  los  hechos  fundantes de la solicitud.   

        El  Convenio sobre Extradición  proscribe  la  extradición  de  personas  acusadas  de  delitos  políticos,   puramente   militares   o   contra  la  religión, prohibición que  para  este  evento  no  aplica  por cuanto el delito objeto del requerimiento no  ostenta   tal   connotación,  por  tratarse  de  una  infracción    penal  dirigida  contra  personas  protegidas  por el Derecho Internacional Humanitario11   

.  

Las  restantes  condiciones que impiden la  extradición, esto es, que el individuo haya cumplido  su   condena   o  haya  sido  amnistiado  o  indultado  en  el  país  del  delito,  esté siendo juzgado por  el   mismo   hecho   que   funda   la   petición  de  extradición  en  el  país  requerido o deba comparecer  ante  un Tribunal de excepción del Estado requirente,  no   se   configuran,   pues  no  se  deducen  de  la  documentación  aportada ni han sido reseñadas por el  país   requirente,   por  el  requerido  o  por  su  defensa.   

8.       Conclusión.   

Acorde   con   lo   anotado,   la   Sala  conceptuará  a  favor  de la extradición     de    JUAN    CARLOS    FRANCISCO  BOSSI.   

Con todo, la Sala recuerda que la República  Argentina,  en  virtud  de  lo preceptuado en el artículo 17 de la Convención  sobre Extradición, se obliga  a  lo  siguiente:  «a) A no  procesar  ni  a  castigar» al  requerido   «…  por  un  delito  común cometido con anterioridad al pedido de extradición y que no haya  sido  incluido  en  él,  a  menos  que el interesado manifieste expresamente su  conformidad.     b)     A     no     procesar    ni    a    castigar»     al     reclamado    «…  por delito político, o por delito  conexo   con   delito   político,   cometido  con  anterioridad  al  pedido  de  extradición».   

Por  otra  parte,  es preciso consignar que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que el reclamado en  extradición  no  sea condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos diversos  a  los  que  motivaron la solicitud de extradición, ni sometido a desaparición  forzada,  torturas,  tratos  o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes, como  tampoco  a  la  sanción de destierro, cadena perpetua o confiscación, conforme  lo establecen los artículos 11, 12 y 34 de la Carta Política.   

También  le  corresponde  condicionar  la  entrega  a  que  se  le  respeten  todas  las garantías debidas en razón de su  calidad  de  justiciable,  en particular a que su situación de privación de la  libertad  se  desarrolle  en condiciones dignas, de conformidad con lo dispuesto  en  los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y  9,   10,   14   y   15   del   Pacto   Internacional   de   Derechos  Civiles  y  Políticos.   

Adicionalmente, es del resorte del Gobierno  Nacional  exigir al país reclamante que tenga en cuenta el tiempo de privación  de   la   libertad   cumplido   por   el   reclamado   con   ocasión   de  este  trámite.   

La  Sala se permite indicar que, en virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2º  del  artículo  189 de la Constitución  Política,  le  compete  al  Gobierno  en  cabeza  del  señor  Presidente de la  República  como  supremo  director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos  impuestos  al  conceder  la  extradición,  quien  a  su  vez es el encargado de  determinar      las      consecuencias      derivadas     de     su     eventual  incumplimiento.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN    PENAL,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE a  la  extradición  del ciudadano argentino JUAN  CARLOS  FRANCISCO BOSSI,  solicitado por el Gobierno de Argentina  para  ser  procesado  por los delitos de «…  homicidio  agravado  p/  el  conc.  de  dos  o  más  personas,  privación  ilegal de la libertad (art. 144 bis inc. 1) e imposición de tortura  (art.  144 ter. Inc. 1)» con  ocasión  de la causa No. 43000367/2003/5, adelantada por el Juzgado Federal No.  4 de Rosario, Secretaría de Derechos Humanos.   

        La  Secretaría  de  la  Sala  comunicará  esta  determinación  al  requerido,  a su defensor, al Agente del Ministerio Público y al Fiscal General  de  la  Nación  para lo de su cargo y devolverá el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para los trámites subsiguientes.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

   

    

1 Fl.  75. Carpeta anexa   

2 Fls.  41 – 69. Carpeta anexa   

3 Fls.  27    –   46.   Cno.  Corte.   

4  Informe FP-13 de 10 de marzo de 2016. Fls. 6-7, Cno. Corte.   

5 CSJ  CP, 12 junio 2013, rad. 39574   

6 CSJ  CP, 18 junio 2014, rad. 43592. CP102-2014   

7 Todas  las   penas   aumentadas  por  mandato  del  artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004.   

8  Convención  para  la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (Firmada  por  Colombia el 12 agosto de 1949 y ratificada el 27 de Octubre de 1959. Ley 28  de  27  de  mayo  de 1959); Convención contra la tortura y otros tratos o penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  adoptada  en  Naciones  Unidas  el  10  de  diciembre   de   1984   (Aprobada   mediante   Ley   70  de  1986);  Convención  Interamericana  sobre Desaparición Forzada de Personas (Aprobada por la Ley 707  de  2001)  y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, adoptado el 17  de  julio  de  1998  (Aprobado  por medio del Acto Legislativo 2 de 2001), entre  otros.   

9 CSJ  SP, 02 septiembre 2008, rad. 22076   

10 CSJ  AP, 08 mayo 2008, rad. 29168   

11  Esta  Corporación  ha aclarado que, tal como ha sido  definido  internacionalmente,  no  tienen  el  carácter  de delitos políticos:  «Los crímenes de guerra,  esto  es,  violaciones al derecho de la guerra (ius in bellum), de las que hacen  parte  tanto  las  infracciones  graves  al  Derecho  Internacional  Humanitario  cometidas   en   el  marco  de  un  conflicto  armado  internacional,  como  las  violaciones  graves  al  derecho  Internacional  de  los  Derechos  Humanos y al  Derecho  Internacional  Humanitario con ocasión de un conflicto armado interno,  (ii)  Los  crímenes  de  lesa  humanidad,  es  decir,  conductas  de asesinato,  exterminio,  esclavitud,  deportación o desplazamiento forzoso, encarcelación,  tortura,  violación  sexual,  prostitución  forzada,  esterilización forzada,  persecución   por   motivos   políticos,   raciales,   nacionales,   étnicos,  culturales,   religiosos  u  otros  motivos  definidos,  desaparición  forzada,  apartheid  u  otros  actos  inhumanos  que  causen graves sufrimientos o atenten  contra  la salud mental o física, no cometidos necesariamente en el curso de un  conflicto   armado,   suponen   la   existencia  de  un  ataque  generalizado  o  sistemático,  o  (iii) En general, conductas que hayan vulnerado gravemente los  derechos   humanos   o   el   derecho   internacional   humanitario.»  CSJ AP, 24  noviembre 2010, rad. 34482     

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