AP449-2016(47138)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP449-2016  

Radicación N° 47138.  

Aprobado acta No. 25.  

Bogotá, D.C., tres (3) de febrero de dos mil  dieciséis (2016).   

V I S T O S  

Se  decide    lo    que    corresponde   ante  los  recursos de  apelación  interpuestos por  el    delegado    de    la    Fiscalía   y   por   la   defensora,  respectivamente,  en contra  del   auto   proferido   en  audiencia  del   3   de  noviembre  de  2015 por el  Tribunal    Superior    de   Bucaramanga,  mediante  el cual denegó la  preclusión  de  la  indagación  seguida  contra  DORIS   STELLA   DELGADO   CHAPARRO  por  el  delito de Calumnia.   

A N T E C E D E N T E S  

1.          Fácticos   

En el auto objeto  de    apelación,    se   enunciaron   como  hechos  jurídicamente  relevantes los siguientes:   

La  presente  investigación tuvo su origen  con   la  denuncia  interpuesta  por  el  señor  Dagoberto  Hernández  Muñoz,  asistente  de  fiscal, reseñando que producto de una conciliación dentro de un  proceso  penal  llevado  en la Fiscalía Local de Málaga el 14 de septiembre de  2012  recibió  el  dinero  pactado,  lo  cual  fue comunicado a quien tenía la  calidad  de  denunciante, la señora Ana Libia Carrero Morales, quien manifestó  que  pasaría  por  el mismo para el 17 del mismo mes y año, indicando que ante  problemas  personales  tuvo  que solicitar permiso para ausentarse de su trabajo  los  días  17  y  18  de  septiembre  de 2012, lo que fue comunicado a la antes  mencionada  así  como  que para el 19 siguiente a la primera hora de la mañana  podía pasar por el circulante.   

Para  el  19  del  mes y año referenciado,  cuando  el  denunciante  arribó a las instalaciones de la Fiscalía de Málaga,  más  exactamente a la oficina donde cumplía sus labores, notó que las guardas  de  la  puerta  de  acceso a la misma habían sido cambiadas, situación que fue  corroborada  por la hoy indiciada, la fiscal Doris Stella Delgado Chaparro y por  quien  en  ese  entonces  estaba  a  cargo de la coordinación de Fiscalías, la  doctora  Claudia  Karina  Trujillo  Avendaño,  una vez ingresaron a la oficina,  procedió  a  abrir  una  de  las  gavetas  de  su escritorio sacando la carpeta  contentiva  de la investigación donde hubo acuerdo conciliatorio por la suma de  un  millón  quinientos  mil  pesos  ($1.500.000),  así  como dicha cantidad de  dinero.  En  dicho  momento  también  estaban  presentes el ministerio público  representado  por  el doctor Luis Guillermo Archila Acelas y dos funcionarios de  la  Policía  Nacional  adscritos  a  la  SIJIN,  el sargento Edgar Almeida y el  patrullero Luis Antonio Díaz Ravelo.   

Señaló   el  querellante  que  el  acto  mencionado  fue  humillante,  ante  el  comportamiento de su superior del que se  evidenciaba  pensaba  que  aquel era un “ladrón” o “pícaro”, afectando  su  imagen  tanto  como  funcionario como persona del común, ya que no solo él  sino   su  familia  se  vieron  inmersos  en  murmuraciones  y  comentarios  mal  intencionados.   

2. Procesales   

El 18  de  marzo de  2013,   Dagoberto   Hernández  Muñoz  presentó     querella    en   contra   de  DORIS  STELLA  DELGADO  CHAPARRO   por  el  delito  de  Calumnia.   

La  respectiva  indagación  fue  iniciada  por  la Fiscalía Primera Local de Málaga y, luego,  remitida  a  la  Unidad  delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  correspondiendo su conocimiento a la No 3.   

El  5  de  octubre  de  2013,  las  partes  concurrieron  a  audiencia  de  conciliación  sin  que  llegaran  a  un acuerdo  que   extinguiera la acción penal.   

El   20   de  octubre de 2014,  la  Fiscalía  Tercera  delegada  ante  el Tribunal radicó  solicitud de audiencia de preclusión por atipicidad de la  conducta investigada.   

La  audiencia  respectiva  tuvo  lugar  en  sesiones   del   6  de  mayo  y del 3        de        noviembre de 2015. En esta última, el  Tribunal  denegó  la solicitud de preclusión de la  indagación  y concedió,  en    el    efecto    suspensivo,    el  recurso de apelación promovido     por    el    delegado  de    la Fiscalía  y por la defensora.   

E  L   A  U  T  O   A  P  E  L  A D  O   

El   Tribunal   decidió  no  precluir  la  indagación con base en el siguiente razonamiento fundamental:   

…  el  actuar  de  la  encartada, cuando  actuó  en  la  forma  en  que  lo  hizo en pos de la búsqueda del dinero de la  conciliación  que  se había consolidado en el proceso aludido los días 19, 20  y  21  de  septiembre  de  2012 al interior de las instalaciones de la Fiscalía  Segunda  Local  de  Málaga  donde  le  atribuyó  de  viva  voz  a su asistente  Hernández  Muñoz  que  era  un  “ladrón”, que se había apoderado de esos  dineros,  que  además  cambió las guardas de la chapa de la puerta de acceso a  la  oficina  de este servidor, ordenando y citando a entrevista a la querellante  Carrero  Morales  y  montando  un  operativo para lograr una eventual captura en  flagrancia  convencida que se había apropiado de ese circulante, agotó el tipo  penal  objetivo  de  la  conducta  de  calumnia,  comoquiera  que la funcionaria  conocía  que  el  dinero  reposaba en la gaveta del escritorio de la víctima y  aún  así desplegó comentarios tendenciosos tildándolo de ladrón, situación  que  bien podría constituir el aspecto subjetivo o dolo de la conducta punible,  que es lo que echa de menos el señor fiscal investigador.    

E L  R E C U R S O  

        I. Recurrentes   

        (i) Fiscalía   

        En  primer lugar, advierte que es innegable la tipicidad objetiva de  la  conducta  desplegada por DORIS STELLA DELGADO CHAPARRO cuando atribuyó a su  asistente,   Dagoberto   Hernández  Muñoz,  un  delito  contra  el  patrimonio  económico  y,  también,  que  aquélla  conocía  la  ilicitud  de  esa  falsa  imputación.  Por  ello,  continúa,  propuso  la  atipicidad  subjetiva  de  la  conducta  al  estimar  que  la  indagada nunca pretendió lesionar la integridad  moral,  para  lo  cual  ilustró  el  contexto  en  que  ésta se enteró que su  subalterno  recibió y guardó $1.500.000 que correspondían a Ana Libia Carrero  Morales  en  virtud de un acuerdo conciliatorio, así como las acciones que ante  ello  emprendió:  ordenar  la  búsqueda  de  la carpeta procesal y del dinero,  comunicarle  a  la  Coordinadora  de  la unidad de fiscalías, disponer  la  entrevista  de  la  acreedora, cambiar la guarda de la chapa de la oficina de su  asistente y la preparación de una eventual captura en flagrancia.   

          Asegura  que,  si  en  gracia  de  discusión,  fuese  cierto que el  denunciante,  vía telefónica, le informó a su jefe que el dinero estaba en su  escritorio  dentro  de  la carpeta y que lo entregaría a su destinataria apenas  se  reintegrara  a sus funciones, de igual forma la intención de la última era  la  de  dar  la oportunidad al empleado de explicar su actuación, de corroborar  sus  afirmaciones,  de  librar su propia responsabilidad ante la custodia ilegal  de  unos  dineros  en  su despacho y de aprestigiar a la Fiscalía General de la  Nación,  todo lo cual quiso se hiciera en presencia de ella, de la Coordinadora  y  de un agente del Ministerio Público. En esas circunstancias, advierte que la  concurrencia  de  policías  no  desvirtuaba  la  rectitud  de esos fines porque  así  se aseguraba la captura en caso de una flagrancia.   

Por  último,  agrega  que  si  los  demás  empleados   escucharon   cuando   la  fiscal  DELGADO  CHAPARRO  vociferaba  que  “Dagoberto       había      cometido      un  delito”, tal y como lo declaró José Domingo Robles  Díaz,  debe  atenderse  a  los antecedentes de la personalidad de aquélla, los  cuales  permiten entender que, así como lo resaltó Tulia Inés Silva Díaz, la  conducta    que    motivó    la    denuncia    fue   fruto   del   “apresuramiento”,  que debió actuar  de  otra  manera.   Así,  solicita  la  revocatoria  de  la  decisión del  Tribunal   y   se   ordene   la  preclusión  deprecada.       

(ii) Defensa  

Solicita  la revisión del auto que negó la  preclusión   al  considerar  que  la  conducta  de  la  indagada  es  atípica,  inclusive,  desde  el punto de vista objetivo, por las siguientes razones: a) la  conducta  atribuida al denunciante efectivamente existió, pues se comprobó que  ejercía  la  custodia  de  un  dinero  sin  que  ostentara  esa función; b) la  indagada  sólo  sirvió  de  intermediaria,  pues  se  limitó a comunicar a su  coordinadora  Claudia Karina Trujillo Avendaño la situación denunciada por Ana  Libia  Carrero  Morales,  como  era su deber teniendo en cuenta que ésta expuso  irregularidades  susceptibles  de  investigación oficiosa en el ámbito penal y  disciplinario;  y,  por último, c) las diligencias de reacción ante la noticia  fueron  realizadas  por la coordinadora y no por la fiscal DELGADO CHAPARRO, por  lo  que  mal  puede  creerse  que  ésta  hubiese  señalado a su Asistente como  “ladrón”  o  dado por  segura la pérdida del dinero.    

Por  su  parte,  la  indagada intervino para  expresar  que ante el reclamo de una usuaria sobre la existencia de unos dineros  en  la  fiscalía de la cual era responsable, procedió a buscar el proceso para  establecer  la  realidad  de  lo  acontecido  con  la ayuda de otros asistentes,  resultando  infructuosa esa labor, por lo que no pudo brindar respuesta alguna a  la  peticionaria.  Ante  tales  circunstancias, le comunica a su coordinadora la  situación  cumpliendo  sus  deberes como servidora pública, siendo ésta quien  decide  asegurar  la oficina del Asistente para preservarla del eventual ingreso  de  otros  funcionarios,  solicitar el acompañamiento de la Procuraduría y, en  general,  dirigir  las  diligencias  posteriores. En ese contexto, asegura nunca  haber  afirmado  que  los  dineros se habían perdido o que alguien los robara y  que  es  falso que en algún momento haya sido enterada por el denunciante de la  custodia de aquéllos.   

II. No recurrentes  

(i) Procuraduría  

Estima  que no hay lugar a la preclusión de  la  investigación  porque  en  la  comunicación  que  la  indagada  hizo  a su  coordinadora  de la situación, se vislumbra una actuación dolosa cuando, al no  encontrar  la actuación procesal en la que se había producido la conciliación  que  justificaría  la entrega de dineros, concluyó la comisión de un ilícito  por  parte de Dagoberto Hernández Muñoz. Y fue ante esa comunicación que o la  fiscal  implicada  o  la  coordinadora  decidió  el cambio de guardas y todo un  operativo  para  cuando  aquél se reintegrara. En ese orden, continúa, hubo un  exceso  en  la  conducta  desplegada  y  en  el informe que dio la indagada a su  superior.   

(ii) Víctima  

Solicita  se mantenga la decisión impugnada  porque  la Fiscalía no probó la ausencia de dolo que esgrimió como fundamento  de  la  preclusión  ni  que  la  conducta de la indagada estuviese amparada por  alguna  causal de justificación. Además, recuerda, la peticionaria admitió la  configuración  objetiva  del  delito en cuanto a la existencia de la acusación  de  apropiación  de  dineros  que se lanzó en contra del denunciante. Así las  cosas,  la adecuación o no de la conducta de DORIS STELLA DELGADO CHAPARRO a la  protección  de  la  institución en la que labora, será objeto de análisis en  el    respectivo   juicio   y   no   en   el   escenario   anticipado   de   una  preclusión.   

Afirma   que  la  funcionaria  investigada  excedió  el  cumplimiento  de  sus  deberes  llegando  a afectar la honra de su  representado  con  pleno conocimiento de lo que hacía. No obstante, rechaza que  los  recurrentes  intenten  ubicar  los  hechos  en el terreno de una especie de  legítima  de  defensa  de  la  imagen  de  la  Fiscalía,  pues  no  existiría  proporcionalidad  entre la agresión que supuestamente se producía y los medios  empleados   y,  además,  el  presunto  agresor  jamás  realizó  una  conducta  irregular  como  bien  se  determinó  en  el  proceso  disciplinario  que se le  adelantó.        

C O N S I D E R A C I O N E S  

        De  conformidad  con  lo previsto en el artículo 32, numeral 3º,  de  la Ley 906 de 2004, la Sala de Casación Penal es competente para conocer de  los  recursos  de  apelación  contra  los  autos  y sentencias que profieran en  primera  instancia  los  tribunales  superiores.  En  consecuencia, se aborda el  estudio           de          los   que  fueran                propuestos   por  el      delegado      de     la     Fiscalía         y        por        la        defensora  contra  la    decisión   proferida   por   el   Tribunal   Superior   de   Bucaramanga    consistente   en  denegar  la  solicitud de  preclusión   de   la  indagación  seguida  contra  DORIS  STELLA  DELGADO  CHAPARRO  por  el  delito de  Calumnia.   

        Según  el artículo 250 de la Constitución Política, modificado  por  el  Acto  Legislativo  No  003  de 2002, la Fiscalía General de la Nación  tiene  la  obligación  de adelantar el ejercicio de la acción penal y realizar  la  investigación de los hechos que revistan las características de un delito.  Sin  embargo,  el  mismo  artículo  superior en su numeral 5º, faculta a dicho  órgano  para  solicitar  ante  el  juez  de  conocimiento  la preclusión de la  investigación  cuando,  según  lo dispuesto en la ley, no hubiese mérito para  acusar.  Esa  misma facultad aparece reiterada en el artículo 331 de la Ley 906  de  2004 y, según lo dispuesto en la sentencia C-591 de 2005, puede ejercitarse  en  cualquier  momento,  es  decir, aun con anterioridad a la formulación de la  imputación.   

        La   fuerza   de   cosa   juzgada   que  entraña  la  preclusión  como  decisión  que  pone  fin  al  ejercicio de la  acción  penal  de  manera  anticipada,  exige que la  causal  que  la  funda  se  encuentre  demostrada  de manera cierta o, lo que es  igual,  que  respecto  de  la misma  exista conocimiento más allá de toda  duda  razonable,  tal  y  como  se  ha  dicho          en         otras  oportunidades:      

Acerca de la preclusión y sus efectos, la  jurisprudencia   y   la  doctrina  de  manera  unánime  han  pregonado  que  es  imprescindible  la  demostración  plena  de  la causal invocada, de modo que si  perviven  dudas  sobre su comprobación, el funcionario judicial está compelido  a continuar el trámite.   

Sobre  el particular, esto dijo la Sala en  sentencia del 25 de mayo de 2005, radicado 22.855:   

“Significa lo anterior que la alternativa  de  poner  fin  al  proceso  por esta vía supone la existencia de prueba de tal  entidad  que  determine de manera concluyente la ausencia de interés del Estado  en  agotar  toda  la actuación procesal prevista por el legislador para ejercer  la  acción  penal, dando paso a un mecanismo extraordinario por virtud del cual  pueda    cesar    de    manera    legal    la   persecución   penal”     (CSJ    AP,    24  jun.  2008,  Rad.  29344; CSJ AP, 27 sept. 2010, Rad. 34177; y  CSJ   AP,  24  jul.  2013,  Rad.  41604)1   

.  

        En  el  evento  bajo  examen,  ante la  solicitud  de  preclusión de la indagación seguida contra DORIS STELLA DELGADO  CHAPARRO,  Fiscal Local de Málaga para la época de  los  hechos,  por  el delito de Calumnia,  elevada por el titular de la acción  penal  con  base  en  la  atipicidad subjetiva de la  conducta     (art.    332-4    C.P.P./2004);    el  Tribunal        resolvió        denegarla  considerando  que  existían  elementos   probatorios  que  permitían  inferir  una  actuación  de  la  indiciada dolosamente orientada  a  lesionar  la  integridad  moral  de  Dagoberto  Hernández Muñoz,  argumento  éste  que,  en  lo  esencial,  es compartido por el  representante   del   Ministerio   Público   y   de   quien   interviene   como  víctima.  Por su parte,  la  parte  peticionaria  y  la  defensora  impugnan  la decisión,      aquélla      insistiendo en que  el   propósito   de   la   indiciada  fue       siempre       el       de      cumplir      los      deberes      que   su   cargo   de   fiscal   le   imponían,  y   ésta   se  dedica  a  argumentar  la ausencia de tipicidad  objetiva del comportamiento.   

        Debe   advertirse,   en   primer  lugar,  que  la  defensora   carecía  de  legitimidad  para  interponer  recursos  contra el  auto  que  denegó  la   preclusión  solicitada   por   la   Fiscalía,  más    aún    cuando    ello   tuvo  lugar  en la fase        de       indagación. En efecto, sólo la parte  a  la  que  se  le  rechaza  o  deniega una    pretensión,    es   la   que  sufre  un  agravio  en el  proceso  que  la legitima para reclamar su  enmienda  por     la     vía     de     los    medios    de  impugnación,  tal regla  es  más  perentoria  en el contexto de sistemas acusatorios como el colombiano,  en  los  que  el  ruego  de  las  partes  no solo es  el   que   activa   la  jurisdicción  sino  que  delimita  el  objeto  de su  intervención.  Además,  si     antes    del  juzgamiento la defensa no  tiene  capacidad procesal  para    postular    una    preclusión,       conforme      se   desprende   del   artículo  331  procesal,     por  sustracción  de  materia,  menos  la  tendrá  para  recurrir.  En  consecuencia, la apelación propuesta  por el titular de la defensa técnica se rechazará.   

        En  lo  que  respecta a la sustentación de la inconformidad de la  Fiscalía,  como  quiera  que  el  fundamento  de la  petición  de preclusión se limitó a la atipicidad subjetiva de la conducta de  DORIS  STELLA  DELGADO CHAPARRO en la imputación falsa de un delito a Dagoberto  Hernández      Muñoz;      el     problema  jurídico  a  resolver  se  circunscribe  a determinar      si     existe  prueba que demuestre a plenitud  o  sin dudas razonables que la indiciada incurrió en  tal   conducta  con  ausencia  de  dolo,  es  decir,  sin  conocer o sin querer realizar la atribución de  una  falsa  conducta  punible  y con ello afectar la  integridad  moral  de  su destinatario. Una respuesta  afirmativa  redundará  en  la prosperidad de la postulación del fiscal y en la  consecuente   revocatoria   del   auto   impugnado,  mientras  que  cualquier   otra   opción   impone   la   confirmación  de  este  último.   

        En  principio,  puede  pensarse  que el  conocimiento  del  recibo  y/o custodia aparentemente   irregular   de   unos  dineros  por parte de quien era su asistente, excluye  la   presencia   de  un  dolo  de  calumniar  en  el  comportamiento  de  la fiscal DELGADO CHAPARRO cuando  anunció  en  público  que  su  subalterno  era  un  “ladrón”  o  se  refirió  a  él  de   cualquiera   otra   manera       que      daba   a  entender   que  se  había  apropiado  ilícitamente  de $1.500.000 cuya propietaria era Ana Libia Carrero  Morales.  Sin embargo, en  la     indagación     se     han    recopilado  elementos  materiales  probatorios  que indican que el 17 de septiembre de 2012,  mismo   día   en   que   la   indiciada   conoció  de   la   eventual   irregularidad,   también   se   enteró  por    los    mismos   protagonistas   del   suceso   que   Dagoberto   Hernández   Muñoz  no     se     había     apoderado  de los  bienes  sino  que  los  conservaba a petición de su  dueña.  Obsérvese:   

En  entrevista rendida el 17 de septiembre  de  2012,  a  las  17:20  horas,  Ana Libia Carrero Morales manifestó  que  el  día  viernes 14 anterior  Dagoberto    Hernández    Muñoz    la  llamó  a  su  teléfono para informarle que pasara  a  recoger $1.500.000 que le había  dejado    su    contraparte    en   un  acuerdo  conciliatorio  celebrado  en la fiscalía en la que él  laboraba  en  ese  tiempo,  y  que ella le pidió el  favor    que    se   los   guardara   hasta   ese   lunes   17   cuando   podía  recogerlos. Agregó  que,  llegado  este  día  se  comunicó  con el Asistente quien le informó que se encontraba de permiso, pero  que   regresaría   el   miércoles   19  y  enseguida  le  entregaría    el    dinero.    Por  último,  comentó que a finales del mes de julio,      ante     el     aviso         del         mismo  funcionario  de  la  entrega de una cuota inicial de  $700.000,         también        le  había  solicitado  que  se  los  tuviera hasta completar la cifra total2.   

           En  similares  términos,  en  entrevista  del 19 de febrero de 2014, la propietaria  del  valor pagado por concepto de una conciliación reiteró la inicial versión  agregando  que  la  fiscal DORIS STELLA DELGADO CHAPARRO fue quien la llamó ese  17  de  septiembre  de  2012  para  que,  de  manera  inmediata,       compareciera      al     despacho    y      que      estuvo      presente     mientras     era        entrevistada.       A  continuación,    se  trascribe el fragmento en que dio a conocer estos últimos hechos:   

“…, YA FUE CUANDO RECIBI LA LLAMADA DE  LA  DOCTORA  DORIS  Y ME HIZO VENIR AHI HABIA UN AGENTE DE LA SIJIN Y ME TOMARON  UNA  ENTREVISTA  UN  POLICIA UNIFORMADO NO SE QUIEN SERIA, EN ESE MOMENTO ESTABA  MUY  ASUSTADA  PORQUE LA DOCTORA DORIS SE ENCONTRABA ALTERADA DECIA QUE AQUÍ NO  ERA  UN BANCO PARA QUE GUARDARAN LA PLATA QUE ME HABIA DEJADO ME HABLABA DURO NO  ME           DEJABA           HABLAR…”3   

              Inclusive,  la misma indiciada  dio  a  entender  al  ser  interrogada  que una de las razones por las cuales se  procedió  el  17  de septiembre de 2012    a    cambiar    la   guarda   de   la   chapa   del             acceso  a  la  oficina  de  Dagoberto  Hernández  Muñoz, fue la manifestación de éste según la cual los dineros de  la   conciliación   se   encontraban  al  interior  de  aquélla:  “…Y  SEGÚN  LO  MANIFESTO  EL  MISMO  SEÑOR  DAGOBERTO  A LA  COORDINADORA  TAL  COMO  EST  APLASMADO  (sic)  EN  EL  INFORME  QUE RINDIO A LA  DIRECCION  SECCIONAL  QUE  ESOS  DINEROS  SI  SE  ENCONTRABAN ALLI Y TENIENDO EN  CUENTA   QUE   ESAS   CHAPAS  HABIAN  SIDO  UTILIZADA  SPOR  (sic)  INNUMERABLES  FUNCIONARIOS  QUE  HAN  UTILIZADO ESA OFICINA POR LO QUE LAS COPIAS DE ESA CHAPA  ERA  IMPOSIBLE  UBICAR  CUANTAS  EXISTIAN  Y QUIEN LAS TENIA FUE EL ANIMO DE QUE  COMO  DIJE ANTERIORMENTE LA OFICINA DEL SEÑOR DAGOBERTO ESTUVIERE EN LAS MISMAS  CONDICIONES  CUANDO  ÉL  LLEGARA,…” 4.    

        Además,  Claudia  Karina  Trujillo  Avendaño, quien fungía como  coordinadora  de  la  unidad  de  fiscalías  de Málaga, declaró: “…  NO  SE  SI ELLA HABLO CON EL DENUNCIADO PARA ACLARAR SI EL  DINERO  ESTABA ALLI ELLA ESTABA BASTANTE PREOCUPADA PORQUE SIENDO LA TITULAR DEL  DESPACHO  EN  SU  OFICINA  SE ESTABA RECIBIENDO DINERO DE LOS PROCESOS HASTA QUE  VINIERA  LA  INTERESADA  A  RECLAMARLOS  EN EL TRANSCURSO DEL DIA ELLA VUELVE AL  DESPACHO  Y ME DICE QUE HABIA HABLADO CON DAGOBERTO Y QUE ÉL LE HABIA DICHO QUE  SI  HA  IA  (sic)  RECIBIDO EL DINERO Y QUE LO TENIA GUARDADO EN EL CAJON DE SUS  ESCRITORIO,  YO TAMBIEN HABLE CON DAGOBERTO VIA CELULAR SOBRE LA SITUACIÓN Y ME  DIJO    QUE    SI    QUE   EL   DINERO   ESTABA   EN   EL   ESCRITORIO   EN   UN  CAJÓN…”.   

        Conforme  a  los  citados elementos   probatorios,  una     de     las     conclusiones     fácticas     posibles  a  la que puede arribarse de  manera   provisional   es   que   DORIS  STELLA  DELGADO  CHAPARRO  imputó   un   falso   delito   a   su  subalterno  Dagoberto Hernández Muñoz, luego de que  éste    y    Ana    Libia    Carrero    Morales,  sujetos  activo    y    pasivo   del   eventual  apoderamiento,  le  hubiesen informado, inclusive en  diligencia    con    aptitud    probatoria    (una  entrevista)  como ocurrió con la última, en cuanto  a  que  ninguna conducta ilícita había acontecido en relación al valor  de  $1.500.000 que el   denunciante  guardaba    en    la    carpeta   del   proceso   que   reposaba   en   su  escritorio.  Por  ende,  hasta  tanto esa eventual conclusión no desaparezca del ámbito de explicaciones   fácticas  razonables,  debe proseguirse la indagación.    

En   otras  palabras, es probable que haya existido una   conducta   dolosa   de   Calumnia  si  es  que  llegara   a   demostrarse      que      la     indagada   realizó   la  imputación  delictiva   conociendo   que  la  misma  era  falsa.  Ahora   bien,  en  este  escenario   primigenio   de   la   actuación   tal   hipótesis   se   asoma  como        una        mera       probabilidad,   nunca   como  el  resultado  de  un  juicio de  convicción  plena.  Sin  embargo,       mientras       aquélla  subsista  no  es posible afirmar que, más allá de toda duda  razonable,  se  encuentra  demostrada la ausencia de  dolo   en   el   comportamiento   que  hasta  ahora  la  Fiscalía  considera  objetivamente  típico. En consecuencia, a  esta  altura  de  la  indagación  no  es  viable  decretar  la  preclusión  por  atipicidad  subjetiva,  por  lo  menos  no  con  los elementos  probatorios    que    hasta    ahora    obran,   lo  cual   conlleva   necesariamente   a  ratificar  la  decisión del A quo.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

Primero:  Rechazar  el  recurso de apelación interpuesto por la  defensora.   

Segundo:  Confirmar  el auto proferido  el   3  de  noviembre  de  2015  por  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  mediante  el  cual denegó  la        solicitud       de       preclusión   de   la   indagación  seguida  contra  DORIS   STELLA  DELGADO  CHAPARRO  por  el delito de Calumnia.   

Contra     esa    decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 CSJ  AP,    18    de    junio   de   2014,    Rad.  43797.   

2  Folios 32 y 33 de la carpeta   

3  Folios 89-90 ibídem   

4  Folios 94-98 ibídem     

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