CP100-2014(42798)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

CP100-2014  

Radicación No.: 42.798  

Acta No.169  

Bogotá  D.C., cuatro (4) de junio de dos mil  catorce (2014).   

VISTOS  

Procede  la  Corte  a  emitir concepto sobre la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano colombiano  FRANCISCO    ANTONIO    LUGO    TORRES,  elevada por  el    Gobierno    de    los    Estados   Unidos   de  América.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  nota  verbal No. 1112 del 21 de junio de 2013, el Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  por conducto de su Embajada en Colombia,  solicitó  al  Ministerio  de Relaciones Exteriores la detención preventiva con  fines  de  extradición  del  natural  colombiano FRANCISCO ANTONIO LUGO TORRES,  requerido  para comparecer a juicio por delitos federales de narcóticos, según  la  acusación  No. 1:12-cr-00183, dictada el 23 de agosto de 2012, por la Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia.   

2.  Atendiendo  a  esa  solicitud,  la  Fiscalía General de la Nación  decretó       su      captura      mediante  resolución  del  19  de julio de 2013, la que llevaron a  cabo    integrantes    de   la   Policía   Nacional   el   25   de   septiembre  siguiente.   

3.  Mediante         nota         verbal        No.        2449  del  20  de  noviembre de la misma  anualidad1,  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos de América formalizó el  requerimiento     de     extradición    de    LUGO  TORRES,  aportando  la documentación pertinente para  el trámite.   

4.  El Ministerio  de  Relaciones  Exteriores conceptuó que para el caso  «…se     encuentra     vigente     entre  la  República de Colombia y los Estados Unidos de América,  la   “Convención   de   Naciones   Unidas  contra  el  tráfico  ilícito  de  estupefacientes  y  sustancias  psicotrópicas”  suscrita  en  Viena  el 20 de  diciembre   de  1988,…»  y  además,  que  en  los  aspectos  no  regulados  por  la  Convención,  el trámite debe regirse por los  artículos   491   y  496  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004)2.   

Remitió     además     la    nota  verbal    referida     y    los    correspondientes    anexos    al   Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho,   entidad   que   a  su  vez  dispuso       el       envío   del   expediente  a   la   Sala   de   Casación   Penal   de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   que  mediante  auto  del  2  de  diciembre  de  2013  dio inició al  trámite  de  su  resorte y el 11 de los que corrían, reconoció personería al  defensor  de  confianza del requerido.  Posteriormente se ordenó correr el  traslado  para  solicitar  pruebas,  termino  dentro  del  cual se pronunció su  apoderado.   

5. Mediante auto del  26  de  febrero  de  2014,  la Corte no accedió las solicitudes probatorias del  togado  que  representa  los  intereses de LUGO TORRES, sin que se advirtiera la  necesidad de incorporar evidencias de manera oficiosa.    

Contra  esa  determinación  instauró  el  recurso  de reposición, empero, la Sala mantuvo incólume el proveído inicial,  mediante auto del 30 de abril de la presente anualidad.   

6. Fenecida la fase  probatoria,  se  ordenó correr traslado a los intervinientes por el término de  cinco   (5)   días  para  que  presentaran  alegatos,  de  conformidad  con  lo  preceptuado  en  el inciso 3° del artículo 500 de la Ley 906 de 2004, término  dentro  del  cual,  tanto  el  defensor  del solicitado en extradición, como la  Delegada del Ministerio Público se pronunciaron.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

1. Del Ministerio Público.  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal, se refiere inicialmente al alcance del Acto Legislativo No. 01  de  1997, a los requisitos previstos en la ley para el trámite de extradición,  la  verificación  del  cumplimiento de los mismos y la actuación surtida en la  Corte.   

A continuación, entra a  verificar  la forma en que fueron expedidos y autenticados los documentos anexos  a  la  solicitud,  para  concluir  que está acreditada la validez formal de los  mismos.   

En   lo   que   tiene   que   ver  con  la  identificación  plena  del  reclamado  en  extradición,  manifiesta que en las  notas  verbales  que  soportan  la  petición, se informó que FRANCISCO ANTONIO  LUGO  TORRES  es ciudadano colombiano, nació el 4 de octubre de 1962 y porta la  cédula  de  ciudadanía  No. 79.335.464, documento con el que se identificó al  momento  de  su  captura  y que ha utilizado durante el trámite de este asunto,  sin  que  se  haya  producido cuestionamiento alguno sobre su identidad, todo lo  cual  permite  evidenciar  que  se  trata  de  la  misma  persona  reclamada  en  extradición.   

En  relación  con  el  principio  de  doble  incriminación,  después  de  citar  los  cargos  contenidos  en la acusación,  señala  que  la  imputación  circunscrita al concierto de varias personas para  cometer  delitos  tiene  correspondencia  en la Ley 599 de 2000, en el artículo  340  y  además,  en la de tráfico de estupefacientes contenida en el artículo  376  de  esa  codificación.   Como  estos  punibles  contemplan  una  pena  superior a cuatro (4) años, encuentra satisfecho este requisito.   

Sobre  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en el extranjero con la resolución acusatoria nacional, advierte que  se  cumple  satisfactoriamente  esta  exigencia,  toda  vez  que el indictment  proferido por la Corte de los  Estados  Unidos  para el Distrito de Columbia, equivale al escrito de acusación  que dicta la fiscalía en el sistema procedimental colombiano.   

          Precisa  que  el  artículo 14 de la Ley 599 de 2000, al desarrollar  el  principio  de  territorialidad  de  la ley penal, expresa que la conducta se  considera  realizada  «en el lugar donde se produjo o  debió  producirse  el  resultado», es decir, en suelo  norteamericano,  porque  los  actos  que se le atribuyen en el pliego acusatorio  traspasaron  óntica  y  jurídicamente  las  fronteras nacionales, causando sus  efectos  en  el  territorio  del país requirente, aun cuando éstos, hayan sido  ejecutados parcialmente en Colombia.   

Por esas razones, la delegada del Ministerio  Público  sugiere  a la Corte que emita concepto favorable a la extradición del  ciudadano  colombiano  FRANCISCO  ANTONIO  LUGO  TORRES,  exhortando al Gobierno  Nacional  para  que  advierta  expresamente  que  no  sea  procesado  por hechos  distintos  a  los  que  generan  su  extradición, ni sometido a pena de muerte,  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  condenado  a  las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua o  confiscación.   

2. De la defensa.  

Refiere  el apoderado de  FRANCISCO  ANTONIO  LUGO TORRES, que su prohijado no ha infringido la ley penal,  ni  en Colombia ni en los Estados Unidos, lo que se acredita con las pruebas que  aportó  al  expediente dentro del término legal y que relaciona en su escrito,  entre  ellas,  resoluciones  del  INVIMA,  del  Ministerio  de  Salud  y  de  la  Dirección Nacional de Estupefacientes.   

          Reseña  además,  que  la  empresa  de  la  cual  su  prohijado era  representante  legal,  estaba  debidamente  inscrita  en  el  Fondo  Nacional de  Estupefacientes,  además  de  haber  sido  autorizada  por  ese  organismo para  importar  la  sustancia  denominada  «pseudoefedrina  clorhidrato»,   así   como   la   fabricación   de  medicamentos derivados de la misma.   

          Manifiesta   que   la   actividad  desarrollada  por  su  defendido,  consistente  en  la producción de un medicamento antigripal que contiene, entre  otros  ingredientes,  120 miligramos de pseudoefedrina, no puede ser considerada  típica  como lo pretenden mostrar las autoridades del país requirente, pues lo  hizo  en  el  marco  de  una  labor  comercial  debidamente reconocida y con los  permisos que exigen diversas instituciones en Colombia.   

          Critica  las pruebas aportadas con la solicitud de extradición, las  que    estima   fueron   «manipuladas   de   manera  intencional,  para  mostrar  como  delito  un  negocio  lícito  de  comercio de  medicamentos».  Ello, toda vez que se informa en  las        declaraciones        que        sustentan       el       indictment,  la  incautación de diversas  cantidades  de  efedrina  y  pseudoefedrina  en capsulas, pero no se precisa que  éstas,   contenían  acetaminofén  y  otros  químicos  legales  en  forma  de  medicamento.   Por  ende,  pide  a la Corte, que verifique en las guías de  exportación,  que  el  producto  estaba  debidamente  registrado como sustancia  médica y no, como estupefaciente.   

          Agrega  el  defensor,  que su prohijado no tuvo trato alguno con los  demás   coacusados   por   la   Corte  Distrital  de  Columbia,  salvo  algunas  negociaciones  de  venta  de los productos médicos que su empresa fabricaba, lo  que  hace «malintencionado»  el  contenido  de  las declaraciones juradas y en concatenación con las pruebas  que  aportó, da a entender «la falta de veracidad de  la  prueba  acusatoria  y por ende la carencia absoluta del delito».   

          Alude  a  la experiencia laboral de FRANCISCO ANTONIO LUGO TORRES en  el  campo farmacéutico por alrededor de 30 años, para decir que su conducta no  es    la   de   un   «narcotraficante»,  sino la de un empresario que respetando el ordenamiento jurídico  colombiano,  desarrolló un producto antigripal que contenía pseudoefedrina, lo  que  hizo  sólo  hasta  el  año 2009, cuando esa sustancia fue prohibida en el  país,  por  lo  que  en  esa  anualidad  y  en  apoyo  del  Fondo  Nacional  de  Estupefacientes,  dispuso en forma controlada la destrucción de 500 kilos de la  misma,   actuar   que   no  obedece  al  de  alguien  que  infrinja  las  normas  penales.   

          En   su   concepto,   no   se   cumple  el  principio  de  la  doble  incriminación,  toda vez que la actividad que desarrollo FRANCISCO ANTONIO LUGO  TORRES  en  Colombia,  está  regulada  por  el  INVIMA,  el  Fondo  Nacional de  Estupefacientes3    y    el    Ministerio   de   Salud4.   

          Además,  la  Fiscalía General de la Nación incumplió los deberes  que  le  asisten,  en  torno  a la investigación de los hechos constitutivos de  delitos,  cuestión  que  lesionó  los  derechos  fundamentales de su protegido  jurídico,  porque  si  el ente acusador conocía de tales eventos, debió poner  en  marcha  el  aparato  judicial  nacional, más no someter a LUGO TORRES a que  fuera  juzgado  por  una  autoridad  foránea,  si  está amparado por las leyes  internas  que  le serían más favorables, amén de que en su sentir e invocando  la  Convención  de  Viena  sobre  el  derecho  de  los  tratados,  «el  país  donde se inician los actos delincuenciales debe asumir  la  competencia  conforme  a  su jurisdicción aun cuando esos actos terminen en  otro estado».   

          Por  lo  anterior,  pide  a  la  Corte que ordene a la Fiscalía que  ejerza  las  funciones constitucionales de investigación y acusación asignadas  a  dicho  organismo,  máxime  que  en  casos  como  el  presente  y para que se  verifique  el  principio  de  la  doble  incriminación,  se  debe  acudir a los  conceptos  del  Consejo  Nacional  de  Estupefacientes  y a todo el ordenamiento  jurídico,  para  que  así  sea  dable afirmar la configuración del punible de  «tráfico  de  estupefacientes para el procesamiento  de   narcóticos»,  siendo  que  ese  principio  debe  compaginarse   con   los   de   legalidad,  según  el  cual  el  delito  debe  contemplarse  como  tal en el  ordenamiento   interno  y  subsidiariedad,  en  virtud  del cual, si existen tratados internacionales, éstos  deben ser prevalentes.   

          Concluye  afirmando,  que  si  bien  en la actualidad las sustancias  efedrina  y pseudoefedrina son prohibidas, no lo eran en los años 2008 y 2009 e  incluso   «no   lo  era  en  Honduras»,   razones   por   las   que  estaba  debidamente  autorizado  para  importarlas   como   materia   prima   en   la   producción   de   medicamentos  antigripales.   Por  tal  razón,  estima  que  no  se cumple en el caso el  principio  de  la  doble incriminación y de contera, solicita a la Corte que se  niegue la extradición.   

CONCEPTO DE LA CORTE  

1.    Aspectos    generales.   

La competencia de la Sala de Casación Penal  dentro  del  trámite de extradición, está enfocada a emitir concepto sobre la  procedencia  de  entregar  o no a la persona solicitada por otro país, después  de  examinar  los  aspectos  a  que se refiere el artículo 502 de la Ley 906 de  2004,  sin dejar de considerar que el artículo 35 de la Constitución Política  en  su  inciso 2º, reformado por el Acto Legislativo No. 1 de 1997, autoriza la  extradición  de  colombianos  por  nacimiento cuando son reclamados por delitos  cometidos  en  el  exterior  y  las  conductas que los originan así también se  consideren en la legislación penal colombiana.   

Con base en ese marco normativo, entrará la  Sala  a estudiar la solicitud de extradición del ciudadano colombiano FRANCISCO  ANTONIO LUGO TORRES.   

2.   Lugar   y  fecha  de  las  conductas  imputadas.   

Sobre  este  aspecto, debe observarse que de  acuerdo  con  la  acusación  No. 1:12-cr-00183, dictada el 23 de agosto de 2012  por  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, las  imputaciones  que  recaen  sobre  FRANCISCO  ANTONIO LUGO TORRES, corresponden a  conductas  relacionadas con el tráfico de sustancias controladas en los Estados  Unidos  y  otros países, llevadas a cabo entre el año 2008 y hasta la fecha de  radicación  de  la acusación, esto es, con posterioridad al 17 de diciembre de  1997,  de  lo cual surge que se satisface la condicionante constitucional de que  el  hecho  haya  sido  cometido en el exterior, después de la emisión del Acto  Legislativo  No.  01  de  ese  año,  reformatorio  del artículo 35 de la Carta  Política.   

En  esas  condiciones,  no  aparece  motivo  constitucional impediente de la extradición.   

3.  Validez  formal  de  la  documentación  presentada.   

Libia  Mosquera Viveros, Cónsul de Colombia  en  Washington,  autenticó los documentos aportados en apoyo de la solicitud de  extradición   del  ciudadano  colombiano  FRANCISCO  ANTONIO  LUGO  TORRES,  de  conformidad con el artículo 251 del Código General del Proceso.   

En  tal  forma,  la  mencionada  funcionaria  certificó  la  firma  de  Sonya  N.  Johnson,  Auxiliar  de Autenticaciones del  Departamento  de Estado de los Estados Unidos de América, quien a su vez avaló  la  del  Secretario  de  Estado,  John  F. Kerry y éste, la rúbrica de Eric H.  Holder,  Jr.,  Fiscal  General,  quien  acreditó  la  de  Magdalena A. Boynton,  Directora  Asociada  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales, División de lo  Penal,  del  Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos, encargada de dar  cuenta  de  la  autenticidad  de  la  declaración  de  Joshua  P. Jones, Fiscal  litigante  de  la  Unidad contra Narcóticos y Drogas Peligrosas de la División  Penal  del  Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos y además, la del  Agente   Especial   de   Investigaciones   de   Seguridad   Nacional,  Jason  M.  Shatarsky5.   

Adicionalmente, el Jefe de Legalizaciones del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores abonó la firma de la agente consular, el  13       de       noviembre       de       20136.   

Como documento anexo y debidamente traducido,  aparece  la acusación No. 1:12-cr-00183, dictada el 23 de agosto de 2012 por la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito de Columbia, contra  FRANCISCO  ANTONIO  LUGO  TORRES,  así como la orden de captura librada por esa  Corte7.   

Del   mismo   modo,  figuran  las  copias,  traducidas  en  debida  forma,  de  las disposiciones penales del Código de los  Estados     Unidos     aplicables     al     caso8.   

En consecuencia, la documentación presentada  en  respaldo  del  pedido  de  extradición  de FRANCISCO ANTONIO LUGO TORRES es  formalmente válida, por lo que se halla reunido este requisito.   

4.  Identidad  plena  del  solicitado  en  extradición.   

De  acuerdo  con  las  notas  diplomáticas  números  1112  y  2449,  FRANCISCO  ANTONIO  LUGO TORRES también conocido como  «Paco»,   es  ciudadano  colombiano,  nació  el  4  de octubre de 1962 en nuestro país, y se identifica  con la cédula de ciudadanía No. 79.335.464.   

Al ser notificado de la orden de captura con  fines  de  extradición,  LUGO  TORRES  se  identificó  con ese documento, cuyo  número   aparece   en   el   acta   de   derechos   del   capturado9   y  en  el  trámite   aquí   surtido   no   se   puso   en   cuestión  la  identidad  del  requerido.   Por  lo  tanto,  este  condicionamiento  también se encuentra  satisfecho.   

5. Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero.   

Como   lo   ha   reiterado   en   diversas  oportunidades  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, se  cumple  con  el requisito en mención acatando lo previsto en el numeral segundo  del   artículo   493   de   la   Ley   906  de  2004,  es  decir,  «que  por  lo  menos se haya dictado en el exterior resolución de  acusación o su equivalente».   

En  el  presente  evento, el 23 de agosto de  2012  el  Gran  Jurado  del  Tribunal  de Distrito de los Estados Unidos para el  Distrito   de   Columbia,   profirió   la   acusación   No.   1:12–cr–00183,   con   base  en  los  delitos  señalados  anteriormente,  acto procesal que equivale al escrito acusatorio del  artículo  337  de  la Ley 906 de 2004.  Tales providencias, si bien no son  idénticas,  guardan  similitudes  que  las  tornan equivalentes, con lo cual el  requisito legal en estudio se estima acreditado.   

Cabe recordar en torno a esta temática, que  a  pesar  de  ser disímiles los sistemas procesales de los países involucrados  en     el     presente     trámite    de    extradición,    el    indictment  proferido  por  la  autoridad  judicial  de  los  Estados  Unidos, resulta equivalente al escrito de acusación  previsto  en  la  legislación  procedimental  penal nacional, pues contiene una  narración  sucinta  de  las  conductas investigadas, con especificación de las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar;  tiene  como fundamento las pruebas  practicadas  en  la  investigación;  califica jurídicamente las mismas, con la  invocación  de  las  disposiciones  penales aplicables y tal cual sucede con el  proferimiento  de  la  acusación en nuestro ordenamiento, marca el comienzo del  juicio,  en  el cual el acusado tiene la oportunidad de controvertir las pruebas  y los cargos dictados en su contra.   

Por lo anterior, este requerimiento también  se cumple a cabalidad.   

6.    El   principio   de   la   doble  incriminación.   

De acuerdo con el numeral 1º del artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal, la doble incriminación se presenta  cuando   el   hecho   que   es   motivo  de  la  extradición  está    «previsto    como    delito   en   Colombia   y   {es}  reprimido con una sanción privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo  no  sea inferior a cuatro (4) años».   

La Corte tiene dicho que para establecer si  la  conducta  que  se  le  imputa  al  requerido  en  el  país  solicitante  es  considerada  como  delito  en  Colombia, debe hacerse una comparación entre las  normas  que  allí  sustentan  la  sindicación,  con  las de orden interno para  establecer  si  éstas  también  recogen los comportamientos contenidos en cada  uno de los cargos.   

Tal   confrontación   se   hace  con  la  normatividad  que está en vigor al momento de rendir el concepto, puesto que lo  emite  dentro del trámite de un mecanismo de cooperación internacional, razón  por  la cual la aplicación del principio de favorabilidad que podría argüirse  como  producto  natural  de  la  sucesión  de  leyes no entraría en juego, por  cuanto  las  domésticas no son las que operarán en el extranjero.  Lo que  a  este  propósito  determina el concepto es que, sin importar la denominación  jurídica,  el  acto  desarrollado por el ciudadano cuya extradición se demanda  sea igualmente considerado como delictuoso en el territorio patrio.   

Pues  bien,  de  acuerdo  con  el  resumen  contenido  en  las  notas verbales y la acusación No. 1:12-cr-00183, dictada el  23  de  agosto  de  2012  por  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Columbia,  contra  FRANCISCO  ANTONIO  LUGO TORRES se formulan los  siguientes cargos:   

CARGO UNO  

Desde  aproximadamente  2008  y  de manera  continua  a  partir  de  entonces,  hasta la fecha de radicación de la presente  Acusación,  inclusive,  ambas  fechas  siendo  aproximadas e inclusivas, en los  países  de  Colombia,  Panamá,  Honduras,  Guatemala, Belice, México, Estados  Unidos   y   otros,   los   acusados…FRANCISCO   ANTONIO  LUGO  TORRES,  alias  “Paco”…,  juntos  y  con otros tanto conocidos como desconocidos al Jurado  Indagatorio,  se  conspiraron  de  manera consciente, deliberada e intencionada,  con  fines  de  cometer  delitos  en  contra  de  Estados  Unidos,  a saber: (1)  distribuir  pseudoefedrina  y  efedrina,  sustancias  químicas  de  la Lista I,  sabiendo  y  pretendiendo  que  dichas  sustancias  químicas catalogadas fueren  introducidas   ilícitamente   a  Estados  Unidos,  y  sabiendo  o  con  motivos  razonables  para creer, que las sustancias químicas catalogadas se utilizarían  para   fabricar   una   sustancia  controlada;  y  (2)  ayudar  y  facilitar  la  fabricación  de  50 gramos o más de metanfetamina, una sustancia controlada de  la  Lista  II, sabiendo y pretendiendo que dicha metanfetamina fuere introducida  ilícitamente   a  Estados  Unidos,  en  violación  de  las  Secciones  959(a),  960(b)(1)(H)  y (d)(3) del Título 21 del Código de los Estados Unidos; todo en  violación  de la Sección 963 del Título 21 del Código de los Estados Unidos,  y la Sección 2 del Título 18 del Código de los Estados Unidos.   

(…)  

CARGO DOS  

Desde  aproximadamente  2008  y  de manera  continua  a  partir  de  entonces,  hasta la fecha de radicación de la presente  acusación,   inclusive,  ambas  fechas  siendo  aproximadas  e  inclusivas,  en  conformidad  con  la  Sección  3238  del  Título 18 del Código de los Estados  Unidos,  dentro  de la competencia del Tribunal Distrital de Estados Unidos para  el  Distrito  de  Columbia,  en  los  países  de  Colombia,  Panamá, Honduras,  Guatemala,  Belice,  México,  Estados  Unidos y otros, los acusados…FRANCISCO  ANTONIO  LUGO  TORRES,  alias  “Paco”…, juntos y con otros tanto conocidos  como  desconocidos  al  Jurado Indagatorio, se conspiraron de manera consciente,  deliberada  e  intencionada, con fines de introducir pseudoefedrina y efedrina a  Estados  Unidos  desde un lugar fuera de este, sabiendo o con motivos razonables  para  creer  que  la  pseudoefedrina y la efedrina se utilizarían para fabricar  una  sustancia controlada, en violación de las Secciones 952(a) y 960(d)(3) del  Título  21 del Código de los Estados Unidos; todo en violación de la Sección  963  del  Título  21  del  Código  de  los  Estados Unidos y la Sección 2 del  Título 18 del Código de los Estados Unidos.   

Soporta el pliego de cargos, la declaración  jurada  de  Jason  M. Shatarsky, Agente Especial de Investigaciones de Seguridad  Nacional    (HSI),    quien   refiere   que   «Lugo  Torres…negociaban  y  coordinaban los envíos de pseudoefedrina y efedrina que  se    utilizaban    posteriormente    para    la    fabricación   ilícita   de  metanfetamina.   En el transcurso de la investigación, agentes de la DEA y  de    HSI    incautaron   más   de   540   kilogramos   de   pseudoefedrina   y  efedrina»10, en las formas relacionadas a continuación:   

La  Policía  Nacional  de  Colombia (PNC)  recibió  información  de  una  fuente  confidencial, y el 23 de julio de 2010,  incautó  un  contenedor de carga que salía de Cartagena, Colombia, con destino  a   Honduras,  y  encontró  2.102  millones  cápsulas  que  contenían  252.24  kilogramos  de pseudoefedrina…Con base en esta incautación, la PNC legalmente  interceptaron  llamadas  telefónicas  entre…Lugo  Torres  y  otros.  Las  llamadas  telefónicas  legalmente  interceptadas  revelaron  que…Lugo  Torres  conseguían  la  pseudoefedrina  y  luego  la  volvieron a empacar para enviar a  Honduras.   

9.  El  13  de  enero  de  2011,  llamadas  telefónicas  legalmente  intervenidas  de teléfonos celulares asociados con la  organización  narcotraficante  revelaron que un cargamento de pseudoefedrina se  enviaría  desde Bogotá, Colombia, hacia la Ciudad Panamá, Panamá para volver  a  empacarse  y  luego  enviarse a Honduras.  La PNC interceptaron llamadas  telefónicas   legalmente,   en  las  que  participaron  Lugo  Torres…mientras  coordinaban  dicho  cargamento.  La PNC también supieron que el cargamento  transitaría   por  la  Ciudad  de  Guatemala  con  rumbo  a  Honduras.  Agentes  policiales  guatemaltecos  posteriormente  incautaron el cargamento en la Ciudad  de  Guatemala…La PNC legalmente interceptaron llamadas telefónicas entre Lugo  Torres…en las que hablaron sobre la incautación.   

10.   En   febrero   de  2011,  llamadas  telefónicas   legalmente   interceptadas   indicaron   que   miembros   de   la  organización   traficante,   incluido   Lugo   Torres…estaban   negociando  y  organizando   un   cargamento   de  33.000  cápsulas  que  contendrían  cuatro  kilogramos         de         pseudoefedrina.11   

Ahora  bien, de acuerdo con la normatividad  allegada,  la sección 952 (a) del Título 21 del Código de los Estados Unidos,  preceptúa   que   «será   ilegal   la    importación   hacia…los   Estados  Unidos…desde   cualquier  otro  lugar  fuera  del  país,  de  una  substancia  controlada  de la Tabla I o II del subcapítulo I de este capítulo, o cualquier  estupefaciente   de   la   Tabla  III,  IV  o  V  del  subcapítulo  I  de  este  capítulo…».   

La Tabla I, contenida en la Sección 802 del  Título    21    de   la   citada   codificación,   contiene   las   siguientes  sustancias:   

(C)   Efedrina,   sus  sales,  isómeros  ópticos, y sales de sus isómeros ópticos.   

(…)  

(K)  Pseudoefedrina,  sus sales, isómeros  ópticos, y sales de sus isómeros ópticos.   

A  su  vez,  la  Lista  II  de  sustancias  controladas  hace  mención  a la metanfetamina, sus sales, isómeros y sales de  sus isómeros.   

Igualmente,  la  Sección 960 (a) del mismo  Título       determina       como       «actos  antijurídicos»,   la   importación,  exportación,  elaboración,  posesión con la intención de distribuir, o distribución de una  sustancia controlada.   

Por su parte, la Sección 960 (b) establece  las siguientes penas:   

(1)  En  caso de una violación del inciso  (a) de esta sección, cuando se trata de…   

(H) 50 gramos o más de metanfetamina, sus  sales,  isómeros  y sales de sus isómeros, o 500 gramos o más de una mezcla o  sustancia  que  contiene  una  cantidad  detectable de metanfetamina, sus sales,  isómeros, o sales de sus isómeros.   

…quien  cometa  dicha  violación  será  condenada  a  un  término  de  privación de libertad no menos de 10 años y no  mayor  de  pena  de  reclusión  a  perpetuidad…una multa no superior a lo que  resulte  mayor  de  lo  autorizado  según  las  disposiciones  del Título 18 o  $10.000.000, …   

(d)    Pena    por    importación   o  exportación   

Quien      a      sabiendas      o  deliberadamente…   

(3)  importe  o  exporte  una  sustancia  química  regulada  en  la  lista  sabiendo,  o teniendo motivos razonables para  pensar  que,  la  sustancia  química  se utilizará para fabricar una sustancia  controlada…   

Será multado…o encarcelado no más de 20  años  en  el  caso  de  una  violación  del  párrafo…  (3) que trata de una  sustancia química de la lista I.   

          Ahora  bien,  los  cargos imputados a FRANCISCO ANTONIO LUGO TORRES,  concretados   en   el   concierto   para  el  tráfico  de  sustancias  para  el  procesamiento  de  narcóticos,  tienen  su  correspondencia en el Código Penal  colombiano,  específicamente  en  el  artículo 340, inciso 2º, modificado por  los  artículos  8º  de la Ley 733 de 2002, 14 de la Ley 890 de 2004 y 19 de la  Ley 1121 de 2006, así:   

Concierto   para   delinquir.  Cuando  varias  personas  se  concierten  con  el fin de cometer  delitos,  cada una de ellas será penada, por esa sola conducta, con prisión de  cuatro (4) a nueve (9) años.   

Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos   de…  tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas…  la pena será de prisión de ocho (8) a dieciocho (18) años y  multa  de  dos  mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil (30.000) salarios  mínimos legales mensuales.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir.   

         Además,  la  introducción  de  la  sustancia  vedada  a territorio  norteamericano,  tiene  correspondencia en la legislación punitiva patria, toda  vez  que  el  artículo 382, modificado por los artículos 14 de la Ley 890 y 12  de la Ley 1453 de 2011, tipifica el delito de    tráfico  de sustancias para el procesamiento de narcóticos,  de la siguiente manera:   

El  que  ilegalmente  introduzca al país,  así  sea  en  tránsito,  o  saque  de  él,  transporte,  tenga  en  su poder,  desvíe  del  uso  legal  a  través  de  empresas  o  establecimientos  de  comercio, elementos o sustancias  que  sirvan  para  el  procesamiento  de  cocaína,  heroína,  drogas de origen  sintético  y  demás  narcóticos  que  produzcan dependencia, tales como éter  etílico,  acetona, amoniaco, permanganato de potasio, carbonato liviano, ácido  sulfúrico,   ácido   clorhídrico,   diluyentes,   disolventes,   sustancias  contempladas en los cuadros uno y dos de la Convención  de     Naciones    Unidas    contra    los    Estupefacientes    y    Sustancias  Psicotrópicas  y  las que según concepto previo del  Consejo  Nacional  de  Estupefacientes  se  utilicen con el mismo fin, así como  medicamentos  de  uso  veterinario,  incurrirá  en prisión de 96 a 180 meses y  multa   de   3.000  a  50.000  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.  (Énfasis agregado).   

         La  norma en cita, en cuanto hace a su descripción típica, refiere  como          sujeto         activo         a         quien         «ilegalmente»,  introduzca  (incluso en  tránsito),  saque,  transporte,  posea  o  desvíe  de  su  uso  legal mediante  establecimientos  comerciales,  elementos  que  sirvan  para el procesamiento de  cocaína,  drogas  de  origen  sintético  o  cualquier  otro estupefaciente que  produzca  dependencia,  señalando  algunas de las sustancias utilizadas con ese  propósito.   

         Además,  se  remite  a las contempladas en los cuadros I y II de la  Convención   de   las   Naciones   Unidas   contra   el  tráfico  ilícito  de  estupefacientes  y  sustancias  psicotrópicas de 1988 y las que según concepto  previo  del  Consejo  Nacional  de  Estupefacientes,  se  utilicen  con el mismo  fin.   

         La  Convención  de  Naciones  Unidas contra el tráfico ilícito de  estupefacientes    y   sustancias   psicotrópicas12,  contempla  en su artículo  3º  el  deber  de  los  Estados  firmantes  de  tipificar  como  delitos, entre  otros:   

La  fabricación,  el  transporte  o  la  distribución  de  equipos,  materiales  o  de  las  sustancias enumeradas en el  Cuadro  I  y el Cuadro II, a sabiendas de que van a utilizarse en el cultivo, la  producción   o  la  fabricación  ilícitos  de  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas     o     para     dichos    fines.13   

         Y  en el cuadro I anexo del instrumento internacional, se relacionan  las siguientes sustancias:   

    

* Ácido  lisérgico.   

* Efedrina.   

* Ergometrina.   

* Ergotamina.   

* 1  –       fenil       –         2        – propanona.   

* Seudoefedrina.   

* Las sales de las  sustancias  enumeradas  en  el  presente  cuadro,  siempre  que la existencia de  dichas        sales        sea        posible.14     

         Además,  la  Sala de Casación Penal dijo en providencia CSJ AP, 20  de febrero de 2008, Rad. 28.719, lo siguiente:   

Si se revisa la resolución número 000826  del  10  de  abril  de  2003 (D.O. núm. 45192) “por la cual se expiden normas  para  el  control  y vigilancia de la importación, exportación, procesamiento,  síntesis,   fabricación,   distribución,   dispensación,   compra,  venta  y  destrucción  de  Materias  Primas  de  Control  Especial y medicamentos que las  contengan”,  emitida  por el Ministro de la Protección Social en ejercicio de  sus  atribuciones  legales,  en  especial las conferidas por la Ley 9ª de 1979,  Capítulo  IV  de  la  Ley  30  de 1986 y el Decreto 3788 de 1986, se sabrá con  total  claridad  que las sustancias químicas efedrina  y  metanfetamina  hacen  parte  de la enumeración de  sustancias  sujetas  a  control en el país, que sirven para el procesamiento de  drogas  que producen dependencia (estupefacientes) y que pertenecen al monopolio  estatal.   

La  Metanfetamina  está clasificada en el  GRUPO    III,    entre    las   «Anfetaminas,   anorexiantes   y   estimulantes  generales».   

La Efedrina, está clasificada en el GRUPO  IV15   como   una   sustancia  que  se  utiliza  frecuentemente  en  la  fabricación   ilícita   de  estupefacientes  y  sustancias  psicotrópicas  en  cumplimiento  de  la  Convención  de las Naciones Unidas de 1988 como sustancia  precursora:  «la  Efedrina,  y  sus sales, isómeros  ópticos     y     sales     de     sus     isómeros     ópticos».   

         De  lo expuesto y como en anterior oportunidad lo explicó la Corte,  siendo  la  efedrina  y  la  pseudoefedrina  sustancias  controladas16,  su manejo  al  margen  de la ley se encuentra sancionado por nuestro país, en atención al  contenido  del  artículo 382 del Código Penal, que debe observarse en ilación  con  la  Convención  atrás citada y las disposiciones que complementan el tipo  punitivo    (Cfr.    CSJ   CP,   087   –           2014).   

De  otra  parte,  como  la  precitada  acusación  también  incluye  la extinción del derecho de  dominio,  es  preciso  señalar  que  tal  afirmación no puede ser entendida en  estricto sentido como un cargo.   

        En  efecto, como lo ha venido expresando esta Corporación respecto  de     situaciones    semejantes    –  CSJ  CP,  8  de  junio  de  2005, Rad.  23.293;  CSJ  CP,  3 de mayo de 2007, Rad. 26.756; CSJ CP, 4 de octubre de 2009,  Rad.   31.825;   y   CSJ   CP   062  –  2014,  entre  otros  –,  el  señalamiento  de  la  extinción del derecho de dominio no  comporta  imputación  alguna,  pues  se  trata  del  anuncio de la consecuencia  patrimonial   que   la   declaratoria   de  responsabilidad  acarrea,  respecto de los bienes involucrados  en  el delito de cuya comisión se acusa al requerido, tema ajeno a la solicitud  de              extradición.   Por  lo  tanto,  este  aspecto  no   se   encuentra   comprendido   dentro  de  los  tópicos  que  analiza la  Sala      al     emitir     concepto.   

         Por  las  consideraciones  anteriores,  se cumple el requisito de la  doble   incriminación   en   el   asunto   que   concita  la  atención  de  la  Corte.   

        7. Respuesta a los alegatos de la defensa.   

7.1.  Estima  el  representante  judicial  de  FRANCISCO ANTONIO LUGO TORRES, que en el caso no se  cumple  el  principio  de  la  doble  incriminación,  pues  su defendido tenía  autorización  del Fondo Nacional de Estupefacientes, para importar la sustancia  pseudoefedrina  y además, se le concedió registro sanitario por el INVIMA a la  empresa            Option           Pharma17,  para  la  fabricación del  medicamento   antigripal   «Optiongrip», con un contenido de 120 mg. de esa sustancia.   

La  alegación  de  la  defensa  sobre  la  actividad  que  desarrollaba LUGO TORRES en Colombia, como fabricante autorizado  de  un  medicamento  antigripal,  es  un  aspecto  que  tiene  que  ver  con  la  responsabilidad  que  le  endilga  el  Gran  Jurado  de  la  Corte  Distrital de  Columbia,  por  negociar  y coordinar «los envíos de  pseudoefedrina  y efedrina que se utilizaban posteriormente para la fabricación  ilícita          de         metanfetamina»18,  punto del cual no se puede  ocupar  la  Corte  en  el  concepto  que  debe  rendir  dentro  del  trámite de  extradición,  que  no sobra decirlo, se circunscribe a los elementos contenidos  en  el  artículo 502 de la Ley 906 de 2004, estándole vedado emitir juicios de  responsabilidad    que    le    competen    a    las   autoridades   del   país  requirente.   

En  ese  sentido,  se dijo en CSJ CP, 28 de  mayo de 2008, Rad. 29.233, que:   

«al  no  ser  fin del concepto a su cargo  adelantar  estudio  sobre  la fuerza persuasiva de los medios probatorios que se  aducen  en  contra  del reclamado, ni la forma como los mismos se obtuvieron, ni  la  suficiencia  o  insuficiencia  argumental  de  la  acusación, en cuanto son  aspectos  propios  de  la exclusiva soberanía de las autoridades judiciales del  país  solicitante,  encargados,  de  acuerdo con sus propias leyes, de absolver  las  posiciones  de  la  defensa  en torno a los mismos, las pruebas que busquen  discutir   tales   tópicos   u   otros   semejantes   en  esta  sede,  resultan  inconducentes».   

7.2.  Por  las  mismas  razones,  las  inquietudes que expone sobre las pruebas aportadas por el  Gobierno  norteamericano  con  la  solicitud  de  extradición, son aspectos que  deben  ser  debatidos  ante  la  Corte  extranjera  que requiere a su defendido,  porque  ello  conlleva  un análisis de su responsabilidad en la actividad de la  empresa   criminal,  de  la  cual  se  le  acusa  pertenecer  en  el  respectivo  indictment.   

7.3. De otro lado,  no  es  cierto  que  la  Convención  de Viena sobre el Derecho de los Tratados,  obligue   al  país  «donde  se  inician  los  actos  delincuenciales  {a} asumir  la   competencia   conforme  a  su  jurisdicción»19.   

Por   el  contrario,  del  contenido  del  artículo  14 del Código Penal, se desprende que la conducta punible se realiza  «donde   se   produjo   o   debió   producirse  el  resultado»,  y  además,  la  Corte  de tiempo atrás  viene  acogiendo  la tesis de la ubicuidad, conforme con la cual, la conducta se  considera  cometida,  tanto  en  el  lugar  donde  se  realizó  la acción o la  omisión,  como  en  el  sitio  en  el  cual  se  produjo o debió producirse el  resultado  (Ver, entre otras, las decisiones CSJ CP, 8  de    octubre    de   2008,   Rad.   30.038   y   CSJ   CP,   072   –           2014).   

En tal sentido, ninguna razón le asiste al  defensor,  pues como quedó expuesto en la concreción de los cargos, los hechos  fueron  cometidos  tanto en Colombia como en Estados Unidos, según se consignó  en la acusación foránea transcrita en páginas precedentes.   

7.4.  Finalmente,  cabe  señalar  que cuando la Sala verificó el cumplimiento del principio de la  doble  incriminación,  constató que el tráfico de las sustancias ilícitas es  castigado  por  las  normas  penales  antes del año 2008, como se reconoció en  decisión CSJ CP, 15 de mayo de 2008, Rad. 28.718 al referir que:   

…se  advierte que la metanfetamina y los  medicamentos  que  la contengan, así como la efedrina, están clasificadas como  sustancias       de       control      especial20 en el territorio colombiano  y  sometidas  a fiscalización internacional, razón por la que se incluyeron en  el artículo 8, Grupos III y VII, de la resolución 000826 de 2003.   

Por lo anterior puede concluirse que siendo  la  metanfetamina  y  la  efedrina  sustancias controladas por cuanto pueden ser  utilizadas  para  la  producción de estupefacientes21,  las  conductas  que se le  atribuyen  al requerido…encuentran su tipificación en el citado artículo 382  de la Ley 599 de 2000.   

De  lo  anterior,  surge  evidente  que las  conductas  atribuidas  a  LUGO  TORRES  por las autoridades norteamericanas, son  castigadas  de  igual forma por la ley penal colombiana, zanjándose con ello el  presunto  incumplimiento  del  principio  de  la  doble incriminación al que se  refiere el defensor en su escrito.   

Con tales consideraciones, se da respuesta a  las  alegaciones  presentadas  por  la  defensa,  que no sobra decirlo, pretende  trasladar  a  esta  sede  el  proceso  judicial  y  las  controversias  sobre la  responsabilidad  penal  del  requerido que deben plantearse ante las autoridades  de  los  Estados  Unidos  de América, porque la Corte, como se ha mencionado en  forma  insistente,  se limita a la verificación de las exigencias contenidas en  el   artículo   502   del   Código   de   Procedimiento   Penal,  Ley  906  de  2004.   

8. Decisión.  

Los anteriores razonamientos acordes con lo  señalado  por  el  Ministerio  Público,  permiten  tener  por  acreditadas las  exigencias  legales  para  conceptuar  de  manera  favorable  a  la solicitud de  extradición  formalizada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América a  través  de  su  Embajada  en  nuestro  país, respecto del ciudadano colombiano  FRANCISCO  ANTONIO  LUGO  TORRES, por los cargos atribuidos en la Acusación No.  1:12-cr-00183,  dictada  el  23  de  agosto de 2012 en la Corte Distrital de los  Estados Unidos para el Distrito de Columbia.   

8.1.  La  Corte  considera  pertinente  precisar,  en orden a proteger los derechos fundamentales  del  requerido, que el Estado solicitante deberá garantizarle la permanencia en  el  país  extranjero  y  el  retorno  al de origen en condiciones de dignidad y  respeto  por la persona humana, cuando el extraditado llegare a ser sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable  o  eventos similares, incluso después de su  liberación  por  haber  cumplido la pena que le fuere impuesta en razón de los  cargos que motivaron la solicitud de extradición.   

Del  mismo modo, atendiendo lo dispuesto en  el  artículo  494  de la Ley 906 de 2004, el Gobierno Nacional puede subordinar  la  concesión  de  la  extradición  a las condiciones consideradas oportunas y  exigir  que  el  solicitado  no  sea  juzgado  por  hechos  diversos  de los que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a sanciones distintas de  las  impuestas en la eventual condena, ni a penas de muerte, destierro, prisión  perpetua  o  confiscación,  desaparición  forzada,  torturas,  tratos crueles,  inhumanos  o  degradantes,  por  el  país  solicitante,  de  conformidad con lo  dispuesto  por  los artículos 12 y 34 de la Constitución Política de Colombia  y  como  lo  sugiere  la  Procuraduría  General  de  la Nación a través de su  Delegada.   

Así  mismo, debe condicionar la entrega de  FRANCISCO   ANTONIO   LUGO   TORRES   a   que   se   le   respeten  –como a cualquier otro nacional en las  mismas   condiciones  –,  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular  a  que  tenga  acceso  a  un  proceso público sin  dilaciones  injustificadas,  se presuma su inocencia, cuente con un intérprete,  tenga  un  defensor designado por él o por el Estado, se le conceda el tiempo y  los   medios   adecuados  para  que  prepare  la  defensa,  presente  pruebas  y  controvierta  las que se aduzcan en contra, a que su situación de privación de  la  libertad  se desarrolle en condiciones dignas, a que la eventual pena que se  le  imponga  no  trascienda  de su persona, a que la sentencia pueda ser apelada  ante  un  tribunal  superior,  a  que  la pena privativa de la libertad tenga la  finalidad  esencial  de  reforma  y  readaptación  social  (Artículos 29 de la  Constitución;  9  y  10  de  la Declaración Universal de los Derechos Humanos;  5-3.6,  7-2.5,  8-1.2 (a) (b) (c) (d) (e) (f) (g) (h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos;  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos).   

Además,  no  puede ser condenado dos veces  por  el  mismo  hecho,  por  mandato  de  la  Carta  Política,  ni dársele una  denominación jurídica distinta a la misma circunstancia fáctica.   

8.2. Igualmente, el  Gobierno  debe condicionar la entrega a que el país solicitante, conforme a sus  políticas  internas  sobre  la  materia,  le ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que el extraditado pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  habida cuenta que la Constitución de 1991, en su artículo 42,  reconoce  a  la  familia  como  núcleo  esencial de la sociedad, y garantiza su  protección,  lo  cual  se  refuerza con la Convención Americana sobre Derechos  Humanos   (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos (artículo 23).   

8.3.  De la misma  manera,  el  Gobierno, encabezado por el señor Presidente de la República como  Jefe  de Estado, deberá efectuar el respectivo seguimiento a las exigencias que  se  impongan  a  la  concesión de la extradición y determine las consecuencias  que  se  derivarían  de su eventual incumplimiento, al tenor de lo señalado en  el ordinal 2° del artículo 189 de la Constitución Política.   

Además,  proferida  la  sentencia  por  la  autoridad  judicial  extranjera,  si fuere condenatoria, deberá informar a esta  Corporación  acerca  del cumplimiento de los condicionamientos a que se refiere  este  concepto,  dado  que  en  ejercicio  del  control  constitucional, se hace  necesario  que  la  Corte Suprema de Justicia reflexione sobre la posibilidad de  emitir  conceptos  desfavorables,  respecto  de  solicitudes  de extradición de  nacionales  colombianos,  cuando constate que el Estado requirente no cumple con  las exigencias que el Presidente de la República debe hacerle.   

Cabe  subrayar  que  FRANCISCO ANTONIO LUGO  TORRES  se  encuentra  privado  de  la libertad para los efectos del trámite de  extradición,  desde el 25 de septiembre de 2013, lapso que deberá tenerse como  parte de la pena que llegare a imponerse en el país requirente.   

Por lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de   la   Corte   Suprema   de   Justicia,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a la extradición de FRANCISCO ANTONIO  LUGO  TORRES,  de  anotaciones conocidas en el curso del proceso, por los cargos  atribuidos  en  la Acusación No. 1:12-cr-00183, dictada el 23 de agosto de 2012  en   la   Corte   Distrital   de   los   Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,  a  su  defensor,  al  Ministerio  Público y al Fiscal General de la  Nación,  para  lo de su cargo.  Devuélvase el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de su competencia.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios 55 a 60 de la carpeta.   

2  Mediante   oficio   DIAJI/GCE  No.  2588,  obrante  a  folios  47  y  48  de  la  carpeta.   

3 Cita  en  la  alegación  la  resolución  302  de  esa  entidad,  no  refiere de qué  año.   

4  Invoca la resolución 3962 de 2009.   

5  Folios 62 a 66 de la carpeta.   

6 Folio  61 ídem.   

7  Folios 164 a 170 y 172 del expediente.   

8  Folios 151 a 162 ibídem.   

9 Folio  23 de la carpeta.   

10  Folios 184 a 197 de la carpeta.   

11  Ídem.   

12  Incorporada  al  ordenamiento  jurídico  colombiano  mediante  Ley 67 de 1993 y  ratificada el 10 de junio de 1994.   

13  Literal IV) del apartado a) del artículo 3º citado.   

14http://www.cancilleria.gov.co/sites/default/files/ConvencionNacionesTraficoIl%C3%ADcitoEstupefacientes.pdf   

15 En  realidad hace parte del Grupo VII.   

16 De  acuerdo  al  artículo  2º  de  la Resolución No. 000826 de 2003, “Estupefaciente.   Es   la   sustancia   con  alto  potencial  de  dependencia   y   abuso”   (en  sentido  semejante  artículo  2º  de la Ley 30 de 1986), efecto que coincide con el previsto en el  artículo  382  del  Código  Penal,  lo  cual  explica  la  inclusión de estas  sustancias  en  la  citada  resolución,  según  se  observa  en  su  artículo  8º.   

17 De  la que es su representante legal.   

18  Folio 186 de la carpeta.   

19  Página 18 del escrito de alegaciones presentado por la defensa.   

20  Artículo  2  de  la  resolución  000826  de  2003  emitida por el Ministro  de  la  Protección Social, que  contiene   la   definición   sobre   materia   prima  o  sustancia  de  control  especial.   

21 De  acuerdo  al  artículo  2º  de  la Resolución No. 000826 de 2003, “Estupefaciente.   Es   la   sustancia   con  alto  potencial  de  dependencia   y   abuso”   (en  sentido  semejante  artículo  2º  de la Ley 30 de 1986), efecto que coincide con el previsto en el  artículo 382 del Código Penal.          

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