CP043-2015(45275)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         

EUGENIO   FERNÁNDEZ  CARLIER   

Magistrado  Ponente   

CP043-2015   

Radicación    No.  45275   

(Aprobado acta N° 148)  

         

Bogotá D.C., veintinueve (29) de abril de dos  mil quince (2015).   

Por  el trámite simplificado, la Corte emite  concepto  respecto de la solicitud de extradición del ciudadano colombiano JUAN  CARLOS      GIRALDO      SALAZAR,     formulada    por    el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos   de  América.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  Nota  Verbal   No.  1668  de  22  de  septiembre  de  20141, el Gobierno de los Estados de  Unidos  de  América,  a  través  de  su  Embajada  en  Colombia  solicitó  la  detención  provisional  con fines de extradición del ciudadano colombiano JUAN  CARLOS  GIRALDO  SALAZAR,  a efectos de «comparecer a  juicio    por    delitos   federales   de   narcotráfico   y   concierto   para  delinquir», según la Acusación Formal No. 4:14CR73,  dictada  el  9  de  abril  de 2014, por la Corte Distrital de los Estados Unidos  para el Distrito Este de Texas, División Sherman.   

2.  La  Fiscalía  General  de  la  Nación, atendiendo dicha solicitud, mediante resolución de 16  de          octubre          de          20142, dispuso la captura de GIRALDO  SALAZAR,  la cual se hizo efectiva por miembros de la Policía Nacional el 28 de  noviembre  siguiente,  en  la  calle  77  Sur No. 46B-95, Municipio de Sabaneta,  Departamento           de          Antioquia3.   

3.  La Embajada de  los  Estados  Unidos  de  América,  a  través de Nota Verbal No. 0083 de 26 de  enero  de  20154, formalizó la referida solicitud de extradición.   

4.  El mismo 26 de  enero   de  2015,  la  Dirección  de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales  del  Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,   mediante   el   oficio   DIAJI  No.  01085,   conceptuó  que  para  el  caso  «se  encuentra  vigente  entre  la  República  de  Colombia  y los Estados Unidos de  América,  la “Convención de Naciones Unidas contra  el      tráfico      ilícito      de      estupefacientes     y     sustancias  psicotrópicas”,   suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988». Así mismo, que en los aspectos  no  regulados  por  esa Convención, de conformidad con los artículos 491 y 496  de  la  Ley  906  de  2004,  el  trámite  se  regirá  por  lo  previsto  en el  ordenamiento jurídico colombiano.   

5.  La  Oficina de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de Justicia y del Derecho, consideró  completo  el  expediente  y  lo  remitió  a esta Sala, a través del oficio No.  OFI15-0001425-OAI-1100  de  28  de  enero  de  2015,  transcribiendo el concepto  emitido   por   su   homólogo   de   Relaciones   Exteriores  de  26  de  enero  anterior.   

6.  El 29 de enero  del  año  en curso, esta Sala reconoció personería adjetiva a la defensora de  confianza  designada  por  el  requerido  JUAN  CARLOS GIRALDO SALAZAR y ordenó  correr  el  traslado  común  de  que  trata  el  artículo 500 de la Ley 906 de  2004.   

El requerido y su defensora manifestaron, de  manera  formal, acogerse al trámite de extradición simplificada previsto en el  parágrafo  1º del artículo 500 del Código de Procedimiento Penal, adicionado  por   el  artículo  70  de  la  Ley  1453  de  20116.   

En  razón  de  ello,  se  dispuso  correrle  traslado  al Ministerio Público, quien, luego de practicar la respectiva visita  y     elaborar     la     correspondiente     acta7,  aseguró que la petición no  desconoce  los  derechos  fundamentales del requerido8, la coadyuvó y solicitó a la  Corte  emitir concepto de plano respecto de la extradición a los Estados Unidos  del  ciudadano  JUAN  CARLOS  GIRALDO  SALAZAR, al considerar que se cumplen los  requisitos    constitucionales    y    legales    para    concederla9.   

CONSIDERACIONES  

    

1. Aspectos generales.    

A  pesar  de  que  en  este evento se elevó  petición  de  extradición  simplificada, la competencia de la Corte dentro del  trámite  permanece  incólume,  es decir, está enfocada a expresar un concepto  sobre  la  procedencia  de  entregar  o  no a la persona solicitada por un país  extranjero,  después  de  examinar los puntos a que se refiere el artículo 502  de la Ley 906 de 2004.   

El  estatuto  procesal en cita, aplicable al  caso  en  virtud de la ausencia de convenio con los Estados Unidos de América y  por  la  época  en  que  sucedieron  los  hechos, establece que el concepto que  corresponde  emitir  a  la  Corte debe fundamentarse en los siguientes aspectos:   

     

i. la validez formal de la documentación presentada,   

ii. la   demostración   plena   de   la   identidad   del   solicitado,   

iii. el principio de la doble incriminación,   

iv. la  equivalencia de la providencia proferida en el país extranjero,  y   

v. el  cumplimiento  de  lo previsto en los tratados públicos si fuere  el caso.     

De  otra  parte,  los  artículos  35  de la  Constitución  Política, 490 y 493 de la Ley 906 de 2004, señalan que la Corte  debe  verificar que los hechos imputados al requerido hayan sido cometidos en el  exterior  y  con  posterioridad  al  17 de diciembre de 1997; que no se trate de  delitos  políticos  y  se  encuentren  sancionados en el ordenamiento jurídico  interno  con  pena  privativa  de  la  libertad  no  inferior  a  cuatro  años.   

Asimismo,   en   garantía   del   derecho  fundamental  al  debido  proceso,  se  debe constatar que contra el requerido la  justicia  colombiana  no  haya  ejercido  jurisdicción  sobre  los  hechos  que  fundamentan el pedido de extradición.   

El cumplimiento de los aspectos indicados se  examinará en los siguientes apartados.   

2.   Validez   formal  de  los  documentos  aportados.   

El estatuto procesal penal de 2004 prevé que  la  solicitud  de  extradición  se  formule  por vía diplomática, o de manera  excepcional  por  la  oficina  consular  o  de  gobierno a gobierno (artículo   495),   la   cual   deberá  acompañarse  de  la  siguiente información y documentación de acuerdo como lo  establece  la  legislación  del  Estado  requirente:  (i) copia o trascripción  auténtica  de  la  sentencia, de la resolución de acusación o su equivalente;  (ii)   indicación   exacta   de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  del lugar y fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión de  todos  los  datos  que  sean  útiles para establecer la identidad de la persona  reclamada;  y,  (iv)  reproducción  certificada  de  las  disposiciones penales  aplicables al caso.    

Lo  que  concierne  a  documentos  en idioma  extranjero  y  otorgados  en  el  extranjero,  los incisos segundo y último del  artículo  251  del Código General del Proceso, a través del cual se modificó  el   259   del   Código   de   Procedimiento  Civil10,   disponen    que  los  documentos  públicos  otorgados  en país extranjero por funcionario de éste o  con   su  intervención,  se  aportarán  apostillados  de  conformidad  con  lo  establecido  en  los  tratados  internacionales  ratificados por Colombia. En el  evento   de   que  el  país  extranjero  no  sea  parte  de  dicho  instrumento  internacional,  los  mencionados  documentos  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente diplomático de la República de Colombia  en dicho país, o en su defecto por el de una nación amiga.   

La  firma del cónsul o agente diplomático,  continúa  la  norma,  se abonará por el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticará  previamente por el funcionario competente del mismo y los de éste  por el cónsul colombiano.   

Los documentos que cumplan con los anteriores  requisitos,  finaliza  tal  precepto, se entenderán otorgados conforme a la ley  del respectivo país.   

Estas  exigencias  de  carácter  formal  se  hallan  debidamente  reunidas en el caso analizado. La solicitud de extradición  fue  tramitada  por  vía  diplomática,  el  Cónsul de Colombia en Washington,  Leonardo  Quintero, autenticó los documentos aportados en apoyo de la solicitud  del  ciudadano  JUAN CARLOS GIRALDO SALAZAR, de conformidad con el artículo 251  del     Código    de    General    del    Proceso11.   

En  tal  forma,  el  mencionado  funcionario  certificó  la  firma  de  Jeffry M. Olson,  Director  Asociado  de  la  Oficina  de  Asuntos Internacionales,  División  de  lo  Penal  del  Departamento de Justicia de los Estados Unidos de  América,  encargado  de  dar  cuenta  de  la  autenticidad de las declaraciones  juradas  de Ernest González,  Fiscal  Auxiliar  de la Fiscalía de los Estados Unidos para el Distrito Este de  Texas   Disivión   y  de  Robert  Nedeau,  Agente  Especial  de la Administración para el Control de Drogas  (DEA),   además   está   la  rúbrica  de  Veda  L.  Matthews, Auxiliar de Autenticaciones del Departamento  de Estado de los Estados Unidos.   

Documentos  que reposan en el expediente con  sus  respectivos  sellos  y  cintas  de  seguridad, debidamente suscritos por el  Secretario   de   Estado  John  F.  Kerry  y  el  Procurador  General  de  los  Estados  Unidos  Eric       H.      Holder,      Jr.12   

Adicionalmente,  el  26 de enero de 2015, la  Jefe  de  Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores abonó la firma  de  la  agente  consular,  tal  como  consta en el documento suscrito por ésta.  (folio     61     carpeta     adjunta).   

Como documento anexo y debidamente traducido,  aparece  la  Acusación Formal No. 4:14CR73, proferida el 9 de abril de 2014 por  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Este de Texas, contra  JUAN    CARLOS    GIRALDO    SALAZAR    y    otros13,  así  como  la  orden  de  arresto  librada  por  esa  Corte contra el requerido14.   

Del mismo modo, figuran las copias traducidas  al  castellano,  de  las disposiciones penales del Código de los Estados Unidos  aplicables             al             caso15.   

Se concluye entonces, que los requerimientos  formales  de  legalización  de  la  documentación  que soporta la solicitud de  extradición,  impuestos  por  la legislación del Estado requirente y el Estado  colombiano,  efectivamente  se  cumplen  y  que  por  esa  razón los documentos  aportados  para  tal  fin  son  aptos  para  ser considerados por la Corte en el  estudio que precede al concepto.   

3.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

Del examen de la documentación aportada por  el    Gobierno    de    los    Estados    Unidos    de   América   -solicitud  de  detención  provisional  con fines de extradición,  solicitud   formal   de   extradición,  la  acusación  y  los  testimonios  de  apoyo-,  se establece que la persona reclamada es JUAN  CARLOS  GIRALDO  SALAZAR,  ciudadano  colombiano,  nacido el 12 de septiembre de  1977, identificado con cédula de ciudadanía No. 71.780.777.   

Estos  datos coinciden plenamente con los de  la  persona aprehendida por virtud del presente trámite de extradición, según  aparecen  consignados  en  el  acta  de derechos del capturado, diligencia en la  cual   se   efectuó   confrontación  dactiloscópica  verificándose  así  su  identidad.    

Adicionalmente,  con  esos datos ha suscrito  las  actas  donde se le comunicaron sus derechos, también las notificaciones de  las  actuaciones  surtidas  ante  la  Sala de Casación Penal y el pedimento del  trámite simplificado.   

Por lo tanto, no existe duda alguna respecto  de  que  el detenido es el ciudadano pedido en extradición. En consecuencia, se  satisface  el segundo de los presupuestos contemplados en el artículo 502 de la  Ley 906 de 2004.   

4.     Principio     de    la    doble  incriminación.   

Este  principio  impone  verificar  que  el  comportamiento  delictivo  imputado al ciudadano reclamado en extradición en el  país  solicitante,  esté  previsto  como  delito  en Colombia y tenga adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años  –artículo 493 del  Código de Procedimiento Penal del 2004-.   

Pues bien, se encuentra que el marco fáctico  que  dio  origen  a  la  acusación  es  expuesto  en  la  solicitud  formal  de  extradición  (Nota verbal 0083 del 26 de enero de 2015) en los términos que se  pasan a ver:   

Juan  Carlos  Giraldo  Salazar es requerido  para  compercer  a  juicio por delitos federales de narcóticos y por delitos de  concierto  para  delinquir.  Es el sujeto de la acusación No. 4:14CR73, dictada  el  9  de  abril  de  2014,  en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito Este de Texas (…).   

(…)  

La  investigación  ha  revelado  que  los  acusados   son   miembros  de,  o  están  involucrados  con  una  organización  internacional  de  tráfico  de  narcóticos de gran escala dirigida por Fernain  Rodríguez  Vásquez  (la  DTO  Rodríguez  Vásquez), la cual es responsable de  distribuir   más   de   100   toneladas  de  cocaína  al  año  a  través  de  Centroamérica  y Norteamérica. La DTO Rodríguez Vásquez también suministró  cocaína  al  cartel de Los Zetas en México. La cocaína era transportada a los  representantes  de  Los  Zetas  en  Guatemala  y posteriormente era transporta a  México  para  su  distribución  final  en  el  área  de Dallas, Texas. La DTO  Rodríguez  Vásquez  utilizó  numerosos rótulos para identificar su cocaína,  incluyendo  el  logo  de la compañía petrolera Texaco; dicho logo se encontró  en  una  incautación de múltiples toneladas de cocaína por la Guardia Costera  de  los  Estados  Unidos  (USCG)  en  aguas internacionales fuera de Costa Rica,  halladas  en  embarcaciones  auto-propulsadas  semi-sumergibles en mayo del 2010  (sic).   

Por  lo  reseñado,  y de conformidad con la  documentación  aportada  por  el Estado requirente, JUAN CARLOS GIRALDO SALAZAR  es  sujeto de la Acusación Formal No. 4:14CR73 dictada el 9 de abril de 2014 en  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito Este de Texas,  División Sherman, por los siguientes cargos:   

Cargo Uno  

Violación:  846 del Título 21 del Código  de   

los   Estados   Unidos   (Concierto  para  poseer   

con    intensión    de    elaborar   y  distribuir   

cocaína)  

         Que  desde alguna fecha en enero de 2008 o alrededor de esa fecha y  continuando  hasta  el  30 de agosto de 2013, incluida esa fecha, en el Distrito  Este de Texas y en otros lugares,   

(…)  

Juan  Carlos  Giraldo  Salazar,  alias  El  Vampi   

(…)  

         Acusados,  a  sabiendas  e intencionalmente se aunaron, concertaron  para  delinquir  y  acordaron  uno  con  otro  y  con otras personas conocidas y  desconocidas  por  parte del gran jurado de los Estados Unidos, para a sabiendas  e  intencionalmente  poseer  con  intención  de  elaborar  y  distribuir, cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  o  susancia  que  contenía  una  cantidad  detectable  de  cocaína,  una  sustancia  controlada  de  la Categoría II, una  violación  de  la  Sección 841(a)(1) del Título 21 del Código de los Estados  Unidos.   

En violación de la Sección 846 del Título  21 del Código de los Estados Unidos.   

Cargo Dos  

Violación:   963  del  Título  21  del   

Código  de  los  Estados Unidos Concierto   

para  importar  cocaína  y  elaborar  y  distribuir   

cocaína  con la intensión y sabiendo que  la   

cocaína  sería importada elícitamente a  los   

Estados Unidos  

         Que  desde alguna fecha en enero de 2008 o alrededor de esa fecha y  continuando  hasta el 30 de agosto de 2013, incluida esa fecha, en la República  de  Colombia,  la  República  de  México, el Distrito Este de Texas y en otros  lugares,   

(…)  

Juan  Carlos  Giraldo  Salazar,  alias  El  Vampi   

(…)  

Acusados, a sabiendas e intencionalmente se  aunaron,  concertaron  para  delinquir  y  acordaron  uno  con  otro y con otras  personas  conocidas  y  desconocidas  por  parte  del gran jurado de los Estados  Unidos,  para  cometer  los  siguientes delitos contra los Estados Unidos: (1) a  sabiendas  e intencionalmente importar cinco (5) kilogramos o más de una mezcla  o  sustancia  que  contenía  una cantidad detectable de cocaína, una sustancia  controlada  por  la  Categoría  II,  a los Estados Unidos de las Repúblicas de  Colombia  y México, en violación de las Secciones 952 y 960 del Título 21 del  Código  de  los Estados Unidos, y (2) a sabiendas e intencionalmente elaborar y  distribuir  cinco  (5) kilogramos o más de una mezcla y sustancia que contenía  una  cantidad  detectable de cocaína, una sustancia controlada de la Categoría  II,   con   la   intención  y  sabiendo  que  tal  sustancia  sería  importada  ilícitamente  a  los  Estados  Unidos, en violación de las Secciones 952 y 960  del Título 21 del Código de los Estados Unidos.   

En  violación  de  la  Sección  963  del  Título 21 del Código de los Estados Unidos.   

Cargo Tres  

Violación: 959 del Título 21 del Código  de   

los  Estados Unidos y 2 del Título 18 del   

Código de los Estados Unidos (Elaboración   

y   distribución  de  cocaína  con  la  intención y   

sabiendo  que la cocaína sería importada   

elícitamente    a    los    Estados  Unidos)   

(…)  

Juan  Carlos  Giraldo  Salazar,  alias  El  Vampi   

(…)  

Acusados,  a  sabiendas e intencionalmente  elaboraron  y  distribuyeron  cinco  (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla o  sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable  de cocaína, una sustancia  controlada  por  la Categoría II, con la intención y sabiendo que tal cocaína  sería importada ilícitamente a los Estados Unidos.   

En  violación  de  la  Sección  959  del  Título  21 del Código de los Estados Unidos y la Sección 2 del Título 18 del  Código de los Estados Unidos.   

Cargo Cuatro  

Violación:  70503(a)  y  70506(a)  y  (b)  del   

Título  46  del  Código  de  los Estados  Unidos   

(Concierto para Poseer con la intención de   

Distribuir cocína, estando a bordo de una   

nave  sujeta  a  la  jurisdicción  de los  Estados   

Unidos)  

(…)  

Juan  Carlos  Giraldo  Salazar,  alias  El  Vampi   

(…)  

(…) estando a bordo de una nave sujeta a  la  jurisdicción de los Estados Unidos, en violación de las Secciones 70503(a)  y  70506(a)  y  (b)  del  Título  46 del Código de los Estados Unidos y de las  Secciones   960(b)(1)(B)(ii)   del   Título  21  del  Código  de  los  Estados  Unidos.   

Así, entonces, se tiene que GIRALDO SALAZAR  es  requerido  como  sujeto  de  acusación  por  los  delitos  de: cargos  uno y cuatro: concierto para poseer  con  la  intención  de fabricar y distribuir (cinco gramos o más de cocaína),  usando  para  ello, inclusive, una nave sujeta a la jurisdicción de los Estados  Unidos;    cargos    dos    y   tres:   elaborar  y  distribuir  cinco  (5)  kilogramos  o  más de cocaína  sabiendo  que dicha sustancia sería importada ilícitamente al país que hoy lo  solicita en extradición.   

   

En efecto, tales señalamientos constituyen  delitos   en  los  Estados  Unidos,  de  acuerdo  con  las  normas  sustanciales  mencionadas  en  la acusación, de las cuales obra traducción al español en el  informativo  y  tratan  de conductas que en la legislación penal colombiana son  constitutivas   de   concierto   para   delinquir   agravado   y   tráfico   de  estupefacientes,    tipos  penales  contenidos  en  el  artículo  340  y 376, respectivamente, del Código  Penal (Ley 599 de 2000). Dice la normativa citada:   

ARTÍCULO  340.  CONCIERTO PARA DELINQUIR.  [Modificado  por el artículo 8 de la ley 733 de 2002  y  sus penas aumentadas por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004] Cuando varias  personas  se  concierten  con el fin de cometer delitos, cada una de ellas será  penada,  por  esa  sola  conducta, con prisión de cuarenta y ocho (48) a ciento  ocho (108) meses.   

[Modificado  por el artículo 19 de la ley  1121  de  2006]  Cuando  el  concierto  sea  para  cometer delitos de genocidio,  desaparición  forzada  de personas, tortura, desplazamiento forzado, homicidio,  terrorismo,    tráfico    de    drogas   tóxicas,  estupefacientes          o          sustancias         sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   Financiamiento  del  Terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen, constituyan o financien el concierto para delinquir.   

ARTICULO 376. TRAFICO, FABRICACION O PORTE  DE  ESTUPEFACIENTES.   Artículo  modificado  por el  artículo 11 de  la  Ley  1453 de 2011. El nuevo texto es el siguiente:> El  que  sin  permiso  de  autoridad  competente,  introduzca al país, así  sea  en  tránsito  o saque de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,  financie  o  suministre a cualquier título sustancia estupefaciente,  sicotrópica  o drogas sintéticas que se encuentren contempladas en los cuadros  uno,  dos,  tres  y  cuatro del Convenio de las Naciones Unidas sobre Sustancias  Sicotrópicas,  incurrirá  en prisión de ciento veintiocho (128) a trescientos  sesenta  (360)  meses  y  multa  de  mil  trescientos treinta y cuatro (1.334) a  cincuenta     mil     (50.000)     salarios     mínimos    legales    mensuales  vigentes.   

Si  la  cantidad de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de  derivados  de  la  amapola,  doscientos  (200) gramos de droga  sintética,  sesenta  (60)  gramos  de  nitrato de amilo, sesenta (60) gramos de  ketamina  y  GHB,  la  pena  será  de sesenta y cuatro (64) a ciento ocho (108)  meses  de prisión y multa de dos (2) a ciento cincuenta (150) salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

Si la cantidad de droga excede los límites  máximos  previstos  en el inciso anterior sin pasar de diez mil (10.000) gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos de hachís, dos mil (2.000) gramos de  cocaína  o de sustancia estupefaciente a base de cocaína o sesenta (60) gramos  de  derivados  de  la  amapola,  cuatro  mil (4.000) gramos de droga sintética,  quinientos  (500)  gramos  de  nitrato  de  amilo,  quinientos  (500)  gramos de  ketamina  y GHB, la pena será de noventa y seis (96) a ciento cuarenta y cuatro  (144)  meses  de  prisión  y  multa  de  ciento  veinte  y  cuatro  (124) a mil  quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Lo visto muestra que las conductas imputadas  a  JUAN  CARLOS  GIRALDO  SALAZAR  en  el  país  requirente  están tipificadas  igualmente   como   delitos   en  la  legislación  penal  colombiana,  bajo  la  denominación  de  tráfico,  fabricación o porte de  estupefacientes  y concierto  para           delinquir          agravado  con  sanciones privativas de la  libertad cuyos mínimos no son inferiores a cuatro (4) años.   

De  manera que, sobre este aspecto, resulta  indiscutible  que  se  cumple  con  el  principio  de  la  doble  incriminación  normativa y punitiva.   

5. Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero.   

Conforme a este requisito, debe establecerse  que  la decisión que contiene el cargo contra la persona reclamada, por el cual  se  pide  la  extradición,  corresponda  en sus aspectos formal y sustancial al  acto   procesal   conocido   en   la  legislación  colombiana  como  acusación  (arts.   336  y  337  L.  906  de  2004),  es decir, a la decisión que sirve de introducción a la fase del  juicio,  a  través  de  la  cual  el  Estado acusa a una persona determinada de  violar  la  ley  penal, discrimina los cargos que le imputa, consigna los hechos  que  le  sirven  de  fundamento y determina la época y el lugar de comisión de  los  ilícitos,  para  que  el  acusado  tenga  la  posibilidad  de conocerlos y  oponerse.    

Confrontada   la  Acusación  Formal  No.  4:14CR73,  dictada  el  9 de abril de 2014 por la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el Distrito Este de Texas, contra JUAN CARLOS GIRALDO SALAZAR, por  concierto  y tráfico de drogas, se verifica que la referida decisión, al igual  que  sucede con la acusación en el sistema procesal colombiano, contiene cargos  concretos,  contra  persona  determinada,  señala  los  hechos que le sirven de  sustento,  las  circunstancias  de  su ejecución, identifica las normas penales  aplicables  al caso y marca la iniciación del juicio, donde el referido acusado  tendrá  la  oportunidad  de  ejercer el derecho de defensa, caracterizaciones a  partir  de  las  cuales se observa que se está en presencia de actos procesales  equivalentes.   

6.   Procedencia   de   la   extradición   

Según lo expuesto, en este asunto respecto  de   la   Acusación  No.  4:14CR73,  aparecen  acreditados  los  requerimientos  relacionados   con  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la  demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado y la equivalencia de la  providencia  proferida  por  el Estado requirente; de igual modo que los delitos  por  los cuales se hace el pedido se llevaron a cabo en Estados Unidos y la pena  mínima en la legislación colombiana no es inferior a 4 años.   

Adicionalmente,  la  conducta  punible  se  ejecutó  con  posterioridad  al  17  de  diciembre de 1997, no es de naturaleza  política,  tampoco  en  la  actuación  existe  información de la que se pueda  deducir  que  los  hechos  aludidos  en  la  acusación proferida en los Estados  Unidos,  fueron  objeto  de juzgamiento por alguna autoridad judicial colombiana  y,  el  requerido,  coadyuvado por su defensora, manifestó acogerse al trámite  de  la  extradición  simplificada,  lo  cual  fue  debidamente  avalado  por el  Ministerio Público.   

En  este  orden de ideas, la Corte emitirá  concepto  favorable  a  la  extradición  que demanda el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  los cargos contenidos en la acusación No. 4:14CR73,  contra JUAN CARLOS GIRALDO SALAZAR.   

7. Cuestión final.  

Debe  advertirse  que  atañe  al  Gobierno  Nacional,  si  en  ejercicio  de su competencia lo  estima,    subordinar    la    concesión   de   la  extradición   a   las   condiciones  que  considere  oportunas,   exigiendo   en   todo   caso,   que   el  solicitado   no   vaya   a   ser  juzgado por un hecho  anterior,  ni  sometido  a  penas  diversas  a  la  que  motiva  la  extradición,  tampoco  a  tratos crueles inhumanos o degradantes, ni a las penas de destierro,  prisión    perpetua   o   confiscación,  o  a  castigo  diferente  al  que  sea  impuesto en la condena,  así       mismo       se       prevendrá  al  Estado  requirente  para que  el    procesado    en  caso   de   condeno  no  sea  sancionado dos veces por el mismo hecho.   

De  la  misma  manera  a  él    compete   hacer   los   pronunciamientos   referentes   a   la  reciprocidad.   

De  igual modo, si el Gobierno Nacional lo  considera    necesario,    el   Estado   requirente  deberá    garantizar    la   permanencia   en   el  país  extranjero  y  el  retorno  al  de  origen, en  condiciones   de   dignidad   y   respeto  por  la  persona  humana,    no    solo   cuando   el  extraditado  llegare  a  ser liberado  por  haber  cumplido  la  pena  que  originó     la     petición  de  extradición,  sino tambien en el  eventual   caso   que   llegare  a  ser  sobreseído,  abuselto,  hallado  inocente,  o  de  situaciones  similares  que conduzcan a su  libertad.   

Finalmente,   el   Gobierno   Nacional  advertirá  a  su homólogo  del  Estado  requirente, que en el presente evento la  persona  solicitada  ha permanecido privada de la libertad por razón   de   este   trámite,   tiempo  que  deberá computarse en caso de imponerse condena en su  contra.   

Por  esa razón,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  numeral  2º del artículo 189 de la  Constitución Política, le  corresponde  al  Gobierno,  encabezado  por  el señor  Presidente  como  supremo  director  de  la  política  exterior   y   de   las   relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento    a    los    condicionamientos  que se impongan a la concesión de  la  extradición y determinar las consecuencias que se  derivarían        de        su        eventual  incumplimiento.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde  condicionar  la  entrega  a  que el país reclamante, de acuerdo con   sus   políticas   internas   sobre   la   materia,  le  ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos en su artículo 17 y el  Pacto   Internacional   de   Derechos  Civiles  y  Políticos  en  el  artículo  23.   

Adicionalmente,  el  Gobierno Nacional debe  hacer  las  exigencias  que  estime  convenientes  a  fin  de  que  en el Estado  reclamante  se  le  reconozcan  todos  los derechos y garantías inherentes a la  persona  del solicitado, en especial las contenidas en la Carta Fundamental y en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y desarrollan derechos  humanos   (artículo   93   de   la   Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos),  en virtud del deber de protección a esos derechos que para todas  las    autoridades    públicas    emana    del   artículo   2º   ibídem.   

8. Concepto.  

En  mérito  de lo expuesto, la    Sala    de    Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   emite  concepto  favorable  a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano  JUAN CARLOS GIRALDO SALAZAR, identificado con cédula de ciudadanía  No.  71.780.777,  formulada  por el Gobierno de los Estados Unidos de América a  través  de  su embajada en Colombia, por los cargos contenidos en la acusación  formal  No.  4:14CR73,  dictada  el 9 de abril de 2014 por la Corte Distrital de  los    Estados    Unidos   para   el   Distrito   Este   de   Texas,   División  Sherman.   

Por la Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al  requerido JUAN CARLOS GIRALDO SALAZAR, a su defensora,  al  representante del Ministerio Público y al Fiscal General de la Nación para  lo de su cargo.   

Devuélvase el expediente  al  Ministerio  de  Justicia  para  los trámites subsiguientes señalados en la  ley.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al emitir concepto favorable a la solicitud  de  extradición  del  ciudadano  JUAN CARLOS GIRALDO  SALAZAR  requerido  por  el  Gobierno  de  los Estados  Unidos,  la  Sala  señala  como  uno  de  los  aspectos  a  corroborar  por  la  Corporación  el  relativo  al  ejercicio de la jurisdicción nacional sobre los  hechos que sustentan la petición de extradición.   

Comparto  la  decisión de la Sala en punto  del  concepto  favorable  a  la  solicitud  de  entrega;  sin embargo, considero  necesario   enfatizar,  como  lo  he  hecho  en  ocasiones  anteriores,  que  no  corresponde   a   la  Corte  pronunciarse  sobre  la  configuración  del  instituto  de  la cosa juzgada por  cuanto   con   ello   excede   la   competencia   que   le   ha  sido  atribuida  legalmente.   

En efecto, tratándose de un concepto sobre  la  viabilidad  de  una extradición, la labor de la Sala debe estar orientada a  corroborar  los siguientes aspectos: (i) demostración de la plena identidad del  solicitado;  (ii)  validez  formal de la documentación soporte de la solicitud;  (iii)  principio  de  doble  incriminación; (iv) equivalencia de la providencia  extranjera  con  la  resolución de acusación colombiana; y (v) cumplimiento de  los tratados, si fuere el caso.   

Dentro de estos presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  ley 600 de 2000 y 502 de la ley 906 de 2004, no se  incluye  el  examen  del  instituto  de  la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió    plasmar    en    el    concepto   manifestación   alguna   sobre   el  particular.   

En  ese  contexto,  advierto  cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de  sentencia  ejecutoriada  proferida  en  Colombia  en contra del requerido por los mismos hechos origen de  la  petición,  constituye asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de  la  Corte;  si  tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la  Sala  precisar  en  su  concepto que dicha temática deber ser dilucidada por el  Presidente  de  la  República,  en  su  condición  de  máximo director de las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo con las funciones políticas deferidas  por el artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

Igualmente,  es  oportuno  recordar  que en  desarrollo  del  mencionado  principio  de legalidad, compete a la Sala tener en  cuenta  que  la  extradición  no procede por delitos políticos, ni respecto de  colombianos  por nacimiento cuando se trate de hechos cometidos con anterioridad  al  17  de  diciembre  de 1997, como tampoco por punibles reprimidos en Colombia  con sanción privativa de libertad inferior a cuatro años.   

En los anteriores términos dejo sentada mi  aclaración de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Folios  36 al 42 carpeta adjunta.   

2 Folios  2 al 5 carpeta adjunta.   

3 Folios  4 y 5 ibídem.   

4 Folios  53 al 60 ibídem.   

5 Folios  43        y        44        ibídem.   

6 Folio  16 del cuaderno de la Corte.   

7 Folios  26 a 29 Ibídem.   

8 Acta  de 5 de marzo de 2015. Folios 26 a 29 Ibídem.   

9 Folios  24 y 25 del cuaderno de la Corte.   

10 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25  del  estatuto procesal  penal.   

11  Folio 62 de la carpeta adjunta.   

12  Folios  62  al  66  de  la  carpeta adjunta.   

13  Folios 160 al 167 ibídem.   

14  Folio 171 ibídem.   

15  Folios 141 al 158 ibídem.     

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