CP024-2015(42380)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

República de Colombia     

Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

         

CP024-2015  

Radicación 42380  

Aprobado en acta No. 100  

Bogotá. D.C, once (11) de marzo de dos mil  quince (2015).   

La  Corte  emite  concepto  respecto  de la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    venezolano   ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ, formulada por el  Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.   

ANTECEDENTES  

1.-  Mediante  oficio  número OFI13-0024799-OAI-1100 del 27 de septiembre de 2013, la Jefatura  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio de Justicia y del  Derecho  comunicó  que  a través de su Embajada en Colombia, el Gobierno de la  República   Bolivariana   de  Venezuela,  mediante  la  Nota  Verbal  protocolo  II.2.C6.E3  001917  del  25 de junio de 2013, solicitó la detención preventiva  con    fines    de    extradición   del   ciudadano   venezolano   ANTONIO GÓMEZ LÓPEZ.   

Indicó  que,  según  se  informa  en  la  petición,     el     señor     ANTONIO    GÓMEZ  LÓPEZ es requerido por el Juzgado Tercero de Primera  Instancia  en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial  Penal del Estado  Aragua,   por   la   presunta   comisión  de  los  delitos  de  “legitimación   de   capitales   y   asociación   para  delinquir,  contrabando   agravado   y   obtención   de   divisas   a   través  de  medios  fraudulentos”.   

En atención a dicha solicitud, la Fiscalía  General  de  la  Nación, mediante resolución de 28 de junio de 2013 ordenó la  captura   con  fines  de  extradición  del  ciudadano  venezolano  ANTONIO   GÓMEZ   LÓPEZ,   quien  fue  aprehendido  con  fundamento  en  la circular roja de INTERPOL el 21 de junio de  2013  y  notificado  de  la  orden de captura con fines de extradición el 28 de  junio siguiente.   

2.- El Gobierno de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela  a  través de su Embajada en nuestro  país,  mediante  Nota  Verbal  II.2C6.E3  002819  del 16 de septiembre de 2013,  formalizó    la    solicitud    de   extradición   del   señor   ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ, adjuntando copia  de  la  documentación  que  se indicará y analizará en detalle al examinar la  validez de la misma.   

         3.-   El   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  por  su  parte,  en  oficio  DIAJI/GCE 2116 del 25 de  septiembre  de  2013  conceptuó  que  “El  tratado  aplicable  al  presente  caso  es  el “Acuerdo sobre  extradición”,  suscrito  en   Caracas   el   18   de   junio   de   1911   en   el   marco  del  Congreso  Bolivariano.   

         4.-  El  Ministerio  de  Justicia  y del  Derecho  remitió  las  diligencias enviadas por la representación diplomática  del  Gobierno requirente, “teniendo en cuenta que se  encuentran  reunidos  los  documentos  que  exige  la  normatividad convencional  aplicable al caso”.   

   

5.-  El  4  de  octubre  de 2013 se reconoció al defensor y se ordenó el traslado a las partes  por   el   término  de  diez  días,  para  que  solicitaran  las  pruebas  que  pretendieran  hacer  valer,  término  dentro del cual, el requerido, coadyuvado  por  su abogado, solicitó se impartiera el trámite simplificado previsto en el  artículo 70 de la Ley 1453 de 2011.   

Con  este propósito, el 12 de noviembre de  2013  se  corrió  traslado al Ministerio Público, despacho que señaló que la  solicitud   indicada  de  acogerse  al  trámite  simplificado  regulado  en  el  artículo  70  de  la  Ley  1453 de 2011 debía aceptarse y proceder a emitir el  concepto correspondiente.   

         6.-   El  23  de  abril de 2014, la  Sala  negó  la  petición  del  nuevo  defensor  del  requerido,  con  la  cual  pretendía  que se acepte su renuncia a la solicitud de trámite simplificado de  la  extradición,  aspecto  que fue examinado nuevamente en detalle por la Corte  el  2  de  julio  del  mismo año, fecha en la cual mayoritariamente declaró la  nulidad  de  lo  actuado  a  partir  del  auto  por  medio  del cual se negó la  solicitud de desistimiento.   

         7.-  El  15 de octubre de 2014, después  de  constatarse  por  parte  del  Ministerio  Público la falta de voluntad para  continuar  libremente  con  el  trámite  simplificado,  de  conformidad  con el  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004, la Sala ordenó correr traslado para  solicitar pruebas.   

         8.-  El 21 de enero del presente año la  Sala  negó  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensa  del señor  ANTONIO GÓMEZ LÓPEZ, decisión que no  fue   impugnada,   razón   por   la   cual  se  corrieron  los  términos  para  alegar.   

         9.-         La        Procuradora               Tercera              Delegada,  después de  relacionar   la   actuación   procesal  y  analizar  la  documentación  aportada, señala que “ante  la  ausencia de convenio vigente del Estado Colombiano con  la   República   Bolivariana   de  Venezuela”,  el  concepto  se debe sustentar  en  las  normas  de  la  Ley 906 de 2004 que regulan la materia. En ese sentido,  considera  que  se  cumplen  a  cabalidad  los  presupuestos  señalados  en  el  artículo  502 de la citada ley, y que por lo tanto no existe óbice para que la  Corte  conceptúe  favorablemente  a  la solicitud de extradición del ciudadano  Venezolano.   

         

10.-    El  defensor  del  requerido  solicita      de      la      Corte      un     pronunciamiento     desfavorable   a   la   solicitud   de  extradición.   

         Sostiene  que  el  Acuerdo suscrito entre las dos naciones el 18 de  junio  de  1911,  consagra  en el artículo 2º, el sistema de númerus clausus.  Así,  desde un punto de vista estrictamente formal, como el señor ANTONIO GÓMEZ  LÓPEZ  y su hijo Jhonatan Germán son requeridos por  los  delitos  de legitimación de capitales, contrabando agravado, obtención de  divisas  a  través  de medios fraudulentos y asociación para delinquir, y esos  delitos  no  se  encuentran  relacionados  en  el artículo 2º del Convenio, la  extradición no procedería.   

         Sin  embargo,  aclara  el  defensor,  la  Corte  ha indicado que el  principio  de doble incriminación no se constata formal, sino materialmente, es  decir,  en  relación  con  el tema fáctico y no con el nomen iuris que se debe  verificar  si  dicho  axioma  se satisface. En ese orden, el señor GÓMEZ  LÓPEZ es requerido por el delito  de  lavado  de  capitales, conducta descrita en la legislación del vecino país  en  el  artículo  4º de la Ley contra la Delincuencia Organizada y en Colombia  en  el  artículo  323  de  la  Ley  599 de 2000, bajo el epígrafe de lavado de  activos.   

         De  igual  manera  lo  es  por  el  delito de contrabando agravado,  conducta  descrita  en  el  artículo  20  numeral  3º  de  la  Ley sobre dicha  temática,  comportamiento similar al tipificado en Colombia en el artículo 319  de la Ley 599 de 2000.   

Asimismo   se  le  imputa  el  delito  de  Obtención  de  Divisas a través de Medios Fraudulentos, conducta que la define  el  artículo  10º de la Ley contra Ilícitos Cambiarios y que corresponde a la  descrita en el artículo 310 del Código Penal Colombiano.   

         Por   último,  se  le  atribuye  el  delito  de  Asociación  para  Delinquir,  conducta  descrita  en el inciso primero del artículo 340 de la Ley  599  de  2000.  En  la República Bolivariana de Venezuela, acota el abogado, se  acude  para  su tipificación a lo dispuesto en los artículos 2, 5 y 13.3 de la  Convención  de  las  Naciones  Unidas contra la Delincuencia Organizada, y no a  los  artículos  6º  y  16  de  la  Ley  contra la delincuencia Organizada, que  describe el delito en los siguientes términos:   

“Quien  forme  parte  de  un  grupo  de  delincuencia  organizada  para  cometer  uno  o más delitos de los previstos en  esta  ley,  será  castigado  por  el  solo hecho de la asociación, con pena de  cuatro a seis años de prisión.”   

         

De  acuerdo con ello, sostiene el defensor,  si  se  aplica  el  sistema  indicado,  el  concepto favorable a la solicitud se  ofrece  indiscutible,  mas  no  si  se  acude  al  sistema de eliminación. Este  último  método,  asegura,  está  previsto  legalmente  en  el numeral 1º del  artículo 493 de la Ley 906 de 2004 en los siguientes términos:   

“Requisitos  para  conceder  u ofrecer la  extradición:   

         “1.-  Que  el  hecho  que  la motiva también esté previsto como  delito  en  Colombia  y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo  no  sea inferior a  cuatro años.” (Se resalta)   

         El  delito  de lavado de activos en Colombia es sancionado con pena  mínima  de  seis años de prisión (artículo 323 de la Ley 599 de 2000), el de  contrabando   con  tres  años  (artículo  319  idem),  el  de  exportación  o  importación  ficticia  con  dos  años  (artículo  310 del Código Penal) y el  concierto  para  delinquir  con  una  sanción mínima de tres años de prisión  (artículo 340  ibidem).   

         En  esos  términos,  es  fácil observar que de los cuatro delitos  por  los cuales el ciudadano venezolano es requerido, tres de ellos se sancionan  con  pena  inferior  a  cuatro  años, por lo cual la extradición no procede, y  frente  al  lavado  de  activos,  la  Corte  debe verificar si de acuerdo con la  legislación   colombiana,   se  reúnen  los  presupuestos  de  una  medida  de  aseguramiento.   

         

Reitera  la  defensa,  con  base  en  esos  argumentos,  su solicitud de que el concepto sea negativo.   

11.- En su propio  nombre,  el  señor  ANTONIO GÓMEZ LÓPEZ   señala   que  entiende  que  de  acuerdo  con  la  legislación  colombiana  en  el  concepto  se  verifica simplemente aspectos formales, por lo  cual  se  negaron  las pruebas que su defensor solicitó, pero pide que, la Sala  haga un pronunciamiento negativo en un plazo razonable.   

12.-  A solicitud  de  la  Corte,  mediante  oficio  DIAJI  No. 0402 del 26 de febrero del presente  año,  la  Directora  de  Asuntos  Internacionales  del Ministerio de Relaciones  Exteriores, conceptuó:   

         “En  este  sentido,  revisando  nuevamente  el  acervo probatorio  presentado   por  la  República  Bolivariana  de Venezuela en la petición  formal  de  extradición  del  señor  ANTONIO GÓMEZ  LÓPEZ,  se observa que ha invocado la “Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  la  Delincuencia Organizada Transnacional”,  adoptada  en  New  York,  el 27 de noviembre de 2000, de la cual los dos Estados  son  parte  y  consagra  una  cláusula  de extradición en su artículo 16, que  prevé  la  adición  de  los delitos a que hace referencia ese artículo, entre  los  delitos  que  dan  lugar  a la extradición en todo tratado de extradición  vigente entre las partes.   

         

“Finalmente,  y teniendo en cuenta que el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores en el presente caso ha conceptuado que el  requerimiento   de  extradición  procede  con  sujeción  a  los  tratados,  la  “Convención   de  las  Naciones  Unidas  contra  la  Delincuencia  Organizada  Transnacional”,  adoptada  en  Nueva  York,  el  27  de  noviembre de 2000, se  considera  incluida  en el concepto emitido por este Ministerio con la finalidad  de  que se verifique el cumplimiento de las exigencias previstas en el precitado  instrumento en el presente trámite.”   

SE CONSIDERA:  

Primero.   El  artículo 502 de la Ley 906 de 2004, establece que:   

“La   Corte   Suprema   de   Justicia,  fundamentará  su concepto en la validez formal de la documentación presentada,  en  la demostración plena de la identidad del solicitado, en el principio de la  doble  incriminación,  en  la  equivalencia  de  la providencia proferida en el  extranjero   y,   cuando   fuere   el  caso,  en  el  cumplimiento    de   lo   previsto   en   los   tratados   públicos.” (Se resalta)   

Por     su     parte,    conforme   lo   indicó  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  en  oficios  DIAJI/GCE  2116  del 25 de  septiembre  de  2013,  y  DIAJI  No.  0402  del  26  de  febrero  de  2015,  son  instrumentos  aplicables  el  “Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición”,  suscrito en Caracas el 18 de  julio    de    1911,   y  la  “Convención  de  las Naciones Unidas contra la  Delincuencia  Organizada  Transnacional”,  adoptada  en  New  York,  el  27 de  noviembre de 2000.”   

En   consecuencia,   el  concepto  que  corresponde   emitir   a  la  Corte  se  debe  ceñir  a  lo  dispuesto  en  las  disposiciones   de   la   legislación   interna  y  las  normas  convencionales  mencionadas,  aprobadas  en nuestro país mediante las Leyes 26 de 1913 y 800 de  2003.   

Pues   bien:  el   artículo   I   del  Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición,  celebrado  entre  la  República  de  Colombia  y  varios  países  americanos,  entre  los  cuales   se  incluye  la  República  Bolivariana  de  Venezuela,   estipula  que  cada uno de los Estados signatarios:   

         “…convienen     en     entregarse  mutuamente,  de  acuerdo  con lo que se estipula en este Acuerdo, los individuos  que  procesados  o  condenados  por  las  autoridades  judiciales  de  cada  uno  cualquiera  de los Estados contratantes, como autores, cómplices o encubridores  de  alguno o algunos de los crímenes o delitos especificados en el artículo 2,  dentro  de  la  jurisdicción de una de las partes contratantes, busquen asilo o  se   encuentren   dentro   del   territorio   de   una  de  ellas.  Para  que la extradición se efectúe es preciso que las pruebas de  la  infracción  sean  tales,  que  las  leyes  del lugar donde se encuentren el  prófugo  o  enjuiciado  justificaría su detención o sometimiento a juicio, si  la   comisión,  tentativa  o  frustración  del  crimen  o  delito  se  hubiese  verificado         en        él”.   

         Por      su     parte,     el     artículo     IV     dispone       que      «no  se  acordará la extradición» por  delitos  políticos  y el V preceptúa que tampoco se convendrá la extradición  en los siguientes casos:   

         “a)  Si con arreglo a las leyes de uno  u  otro  Estado  no  excede de seis meses  de  privación  de libertad el máximum de la pena aplicable a la  participación  que se imputa a la persona reclamada, en el hecho por el cual se  solicita   la   extradición.  (Resaltado  fuera  de  texto)   

         

         “b) Cuando según las leyes del Estado  al  cual  se  dirige  la solicitud, hubiere prescrito la acción o la pena a que  estaba sujeto el enjuiciado o condenado.   

         “c)  Si el individuo cuya extradición  se  solicita ha sido ya juzgado y puesto en libertad o ha cumplido su pena, o si  los   hechos   imputados   han   sido   objeto   de   una   amnistía  o  de  un  indulto”.   

         A      su      vez,      el      artículo      VI     estatuye    que    la   solicitud   de  extradición  «deberá  hacerse  precisamente por la  vía  diplomática» y el VIII regula lo concerniente  a los requisitos de la solicitud y al efecto señala:   

         “La  solicitud de extradición deberá  estar  acompañada  de  la  sentencia  condenatoria  si el prófugo hubiese sido  juzgado  y  condenado;  o  del  auto  de  detención  dictado  por  el  Tribunal  competente,  con  la designación exacta del delito o crimen que lo motivaren, y  de  la fecha de su perpetración, así como de las declaraciones u otras pruebas  en  virtud  de  las  cuales  se  hubiere  dictado  dicho auto, en caso de que el  fugitivo sólo estuviere procesado.   

         “Estos   documentos  se  presentarán  originales  o  en  copia,  debidamente  autenticada,  y a ellos se agregará una  copia  del  texto  de  la  ley  aplicable  al caso, y en cuanto sea posible, las  señas de la persona reclamada.   

         “La  extradición de los prófugos, en  virtud  de las estipulaciones de este Tratado, se verificará de conformidad con  las leyes de extradición del Estado al cual se haga la demanda.   

         “En  ningún  caso  tendrá  efecto la  extradición  si  el  hecho  similar  no  es  punible  por  la ley de la Nación  requerida.”   

         De  otra  parte,  el  numeral  2º,  del  artículo  16  de  la  “Convención de las Naciones  Unidas       contra       la       Delincuencia Transnacional”,  complementa  la  relación de delitos  por  los  cuales,  según el  artículo   II   del   “Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición        de       1911”,   procede  la              extradición,  al incluir las conductas graves, esto  es,   las   que   están   penalizadas   con   sanciones  máximas  superiores   a   cuatro   años   de  privación  de  libertad,  en el siguiente sentido:   

       “Cuando la solicitud de extradición  se  base  en  varios  delitos  graves distintos, algunos de los cuales no estén  comprendidos  en  el  ámbito  del presente artículo, el Estado Parte requerido  podrá  aplicar  el  presente  artículo  también  respecto  de  estos últimos  delitos.”   

       Al  respecto,  conforme al  literal  b)  del  artículo  2 de la Convención mencionada, por  delito   grave   se   entiende  “la  conducta  que  constituya  un  delito  punible  con  una  privación  de la libertad máxima de  al  menos cuatro años o  con una pena más grave.”   

De   manera  que    la    Corte    debe   constatar    al    emitir   concepto   acerca  de  la  solicitud  de extradición presentada por la  República    Bolivariana   de   Venezuela   en   relación   con   ANTONIO GÓMEZ LÓPEZ:   

(i)  Que  el  pedido  se  haya formulado por vía diplomática y esté acompañado, en el caso  de  personas  procesadas,  de copia auténtica del auto de detención emanado de  juez  competente  con la designación exacta del delito que lo motiva y su fecha  de  perpetración,  de las declaraciones u otras pruebas en virtud de las cuales  se  hubiere  dictado,  así  como  las  señas  de la persona reclamada y de las  normas sobre prescripción;   

(ii)   Que  las  pruebas  consideradas por la autoridad judicial  del  Estado  requirente  para  dictar  el  auto  de  detención  o  la sentencia  condenatoria   también   puedan   justificar  similares  medidas,  tal  cual  si la comisión del punible  se     hubiese     verificado    en    el    país  requerido;   

(iii)  Que el  hecho  por  el  cual  se  solicita  tenga carácter delictivo y una pena mínima  superior  a  seis meses de privación de la libertad en el país requirente y en  el   requerido,  o  una  pena  de  privación  de  libertad máxima de al menos cuatro años o una pena más grave.   

(iv)  Que  no  esté  prescrita  la  acción  o  la  pena,  conforme  a  las  leyes  del Estado  requerido;   

(v)  Que  el  individuo  no  haya cumplido su condena o haya sido amnistiado o indultado en el  país   donde   hubiere   cometido   la   conducta;  y   

(vi) Que no se  trate de un delito político o conexo a él.   

Segundo.    Validez   formal   de   la  documentación.   

       A la solicitud se anexaron los siguientes documentos:   

(i)   Copia  certificada  de  la sentencia número 304 del 25 de abril de 2013 por la Sala de  Casación  Penal  del  Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana  de  Venezuela, mediante la cual declaró procedente la solicitud de extradición  activa   del  ciudadano  venezolano  ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ.   

(ii)  Copia  certificada  de la actuación No. 3C-SOL-1387-12 que cursa en el Juzgado Tercero  de  Primera  Instancia  en  Función de Control del Circuito Judicial del Estado  Aragua,    en    contra    de    ANTONIO    GÓMEZ  LÓPEZ  y  otros,  por la  probable  comisión  de  los  delitos de legitimación de capitales, asociación  para  delinquir,  contrabando  agravado  y  obtención  de  divisas a través de  medios fraudulentos.   

(iii)  Copia  certificada  de  la  orden  de  aprehensión  011-12  del  1º de junio de 2012,  emitida  contra  ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ  por  el  Juzgado  Tercero  de Primera  Instancia en Función de Control de Aragua.   

(iv)  Oficio  número  1827-2013  del  8 de agosto de 2013,  mediante  el  cual  el  Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela  conceptúa  ante  la  Sala  de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia,  declarando procedente la solicitud de extradición en mención.   

           (v)   Se  indicaron   las  normas  relativas  a  la  prescripción  de  la  acción  penal  relevantes  para  el  caso,  y las que describen las conductas por las cuales es  pedido        en        extradición       el       ciudadano       ANTONIO GÓMEZ  LÓPEZ.   

(vi)  Autenticación  de  la  firma de la Secretaria de la Sala de Casación Penal del  Tribunal  Supremo  de  Justicia  de  Venezuela,  la  cual  es  autorizada por el  Registrador  Principal  del  Distrito  Capital,  Departamento de Legalizaciones,  Mauro  José Pérez Flores, y ésta a su vez autenticada por el Director General  del  Servicio  Autónomo  de  Registros  y  Notarías, con fecha 29 de agosto de  2013.   

(vii) Además, se  allegó  fotocopia  del  pasaporte  expedido  por  la  República Bolivariana de  Venezuela   a   ANTONIO   GÓMEZ  LÓPEZ,  copia  de  la  orden  de  captura con fines de extradición y el  informe  dando  cuenta  de  las  circunstancias  en  que  se  hizo  efectiva  la  misma.   

Desde el punto de vista documental y de la  información  suministrada  de  acuerdo  con  lo  preceptuado  en el artículo V  del  “Acuerdo Bolivariano  sobre      Extradición”,      la     solicitud  satisface              dichas         exigencias, toda vez  que  fue presentada por la vía diplomática al haber  sido  radicada  por  conducto  de  la Embajada de la  República   Bolivariana   de  Venezuela  en  Colombia  ante  el  Ministerio  de  Relaciones     Exteriores,     y    a  la misma se  acompañaron   copia  certificada  de  la  orden  de  aprehensión  emitida  el  1º  de  junio  de  2012  en  contra  de  ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ, dictada por el  Juez  Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial  Penal  del Estado de Aragua, en la cual se precisan las conductas imputadas y su  calificación    jurídica,    época    de    realización,    y   datos   personales  que  permiten  identificar  al  requerido.   

2.          Demostración plena de la identidad del  solicitado.   

Confrontada la información contenida en la  solicitud  de  extradición,  advierte  la  Corte  que  el requerido responde al  nombre    de   ANTONIO   GÓMEZ   LÓPEZ,  nacido  el  27  de  mayo  de  1961,  hijo  de  Antonio y María,  identificado  con  cédula  de  ciudadanía  número V 5.310.136 y pasaporte del  mismo  país  venezolano, datos que coinciden con los suministrados por éste al  haber  sido  notificado  de  la orden de captura y bajo los cuales ha actuado en  este  trámite  sin que se haya formulado ningún cuestionamiento en relación a  la misma.   

Se  cumple,  en consecuencia,  éste  requisito.   

3.    Principio    de    la    doble  incriminación.   

El requisito más discutido es el de doble  incriminación.  Sin embargo, la Corte observa que en el caso que se analiza los  argumentos  del  defensor  no  se  pueden admitir. En efecto, el artículo I del  “Acuerdo  Bolivariano  sobre        Extradición”       prevé  que  la  pena  para  el  o  los  delitos  por los cuales se  solicita  la  entrega  debe  ser  mayor  a  seis  (6)  meses de privación de la  libertad,    y    de   otra,   la   “Convención   de   las   Naciones  Unidas  contra  la  Delincuencia  Organizada      Transnacional”,     impone  como  presupuesto  de  la extradición que el delito por el  cual  se  solicita  sea sancionado con una pena privativa de la libertad máxima  superior a cuatro (4) años o con una pena más grave.   

Eso significa que si la norma convencional  aplicable  fuese únicamente el “Acuerdo Bolivariano  sobre  extradición”  habría  que convenir en que,  además  de  los  seis  meses  de  pena  privativa  de  la libertad (artículo  5  literal  a), el delito por  el  cual  se  procede debe figurar entre los enlistados en el artículo 2º, del  mencionado   Convenio.   Sin  embargo,  como  también  lo  es  la  “Convención  de  las Naciones Unidas  contra     la    Delincuencia    Organizada    Transnacional”,    es  evidente  que la extradición procede  por   los  delitos  que  tienen  asignada  una  pena  privativa  de  la  libertad máxima igual o superior a cuatro años (artículo    16    numeral    2    de   la   última   convención  mencionada),   sin  consideración  a  la  lista  de  conductas   de   que   trata  el  artículo  2  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre  extradición.   

Por lo tanto, la temática que el abogado  le  propone  desarrollar  a  la Sala carece de sentido en el presente caso, toda  vez     que     la     interpretación     sistemática     del     “Acuerdo      Bolivariano      sobre     Extradición”      y      la     “Convención  de  las Naciones Unidas  contra  la  Delincuencia  Organizada Transnacional”,  permiten  concluir  que las normas convencionales definen claramente el tema, en  el  sentido  de  que  al  emitir  el  concepto  prima la gravedad de la conducta  definida  por  el  monto  de  la  pena  y  no  el  sistema de lista elaborado en  consideración  al  nomen  iuris  del comportamiento por el cual el requerido es  solicitado.   

La Corte, por lo tanto, analizará desde la  perspectiva  estudiada  este  puntual requisito en relación con el requerido, y  desde   luego   no  respecto  a  la  otra  persona  nombrada  por  el  defensor.   

Al  respecto,  véase  que  el señor  ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ es  solicitado por la comisión de los siguientes delitos:   

Legitimación  de  Capitales,   descrito  en  el  artículo  4º   de  la  Ley  contra  la  delincuencia  organizada  publicada  en la Gaceta Oficial Extraordinaria número  5.789   del   26   de   octubre   de   2005,  vigente  para  la  época  de  los  hechos,   Asociación para delinquir,  tipificado  en  el  artículo  6º de la misma Ley; Contrabando  agravado,  previsto  en  el  ordinal  3º,  artículo  20 de la Ley sobre el delito de Contrabando, publicada  en  la  Gaceta Oficial Extraordinaria número 6.017 del 30 de diciembre de 2010,  y   Obtención   de  Divisas  a  través  de  Medios  Fraudulentos,   conducta  elevada  a  delito  en  el  artículo  10º  de  la  Ley contra Ilícitos Cambiarios, publicada en la Gaceta  Extraordinaria número 5.975 del 17 de mayo de 2010.   

Tales delitos se encuentran tipificados en  el  país  requirente  en  la  forma  que  en seguida se indicará, precisando a  renglón  seguido,  para cada conducta, la correlativa disposición que describe  el comportamiento en la legislación colombiana:   

(i).   Delito   de   Legitimación   de  Capitales:   

“Legitimación  de  Capitales. Quien por sí o por interpuesta persona  sea  propietario  o  poseedor  de  capitales,  bienes  haberes o beneficios cuyo  origen  derive,  directa  o  indirectamente,  de  actividades  ilícitas,  será  castigado  con  prisión  de  ocho a doce años y multa equivalente al valor del  incremento patrimonial ilícitamente obtenido.”   

En  Colombia,  tal  conducta  se encuentra  tipificada  en  el  artículo  323  de  la  Ley  599  de 2000, adicionado por el  artículo  8  de  la  Ley  747  de  2002  y  42  de  la Ley 1453 de 2011, en los  siguientes términos:   

“Lavado  de  activos.  El que adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte  transforme,  custodie o administre bienes que  tengan  su  origen  inmediato  en  actividades  de  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  secuestro  extorsivo, rebelión, tráfico de armas, delitos contra el  sistema  financiero, la administración pública o vinculados con el producto de  los  delitos objeto de un concierto para delinquir, relacionados con el tráfico  de  sustancias tóxicas, estupefacientes o sustancias sicotrópicas, o les dé a  los  bienes  provenientes  de  dichas  actividades apariencia de legalidad o los  legalice,  oculta, encubra la verdadera naturaleza, origen, ubicación, destino,  movimiento  o  derecho  sobre  tales  bienes, o realice cualquier otro acto para  ocultar  o  encubrir  su  origen  ilícito incurrirá, por esa sola conducta, en  prisión de diez (10) a treinta (30) años.   

(ii).  Delito  de  Asociación:   

“Asociación.  Quien  forme  parte  de  un  grupo  de  delincuencia  organizada  para  cometer uno o más delitos de los previstos en esta Ley, será  castigado  por  el solo hecho de la asociación, con pena de cuatro a seis años  de prisión.”   

“Se  consideran  delitos de delincuencia  organizada  de  conformidad  con  la  legislación de la materia, además de los  delitos tipificados en esta ley, los siguientes:   

“9.  El contrabando y los demás delitos  de naturaleza aduanera y tributaria.”   

En  Colombia,  en  los  incisos  primero y  segundo  del  artículo  340  del Código Penal, modificado por las Leyes 733 de  2002   y  1121  de  2006,  se  describe  el  comportamiento  en  los  siguientes  términos:   

“Concierto para  delinquir.  Cuando varias personas se concierten para  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas será penada, por esa sola conducta, con  prisión de cuarenta y ocho (48) a ciento ocho (108) meses.   

Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos  de…  enriquecimiento  ilícito, lavado de activos… la pena será de  prisión  de  ocho  (8)  a  dieciocho (18) años, y multa de dos mil setecientos  (2.700)    hasta    treinta    mil    (30.000)    salarios    mínimos   legales  mensuales.   

(iii) Delito de contrabando:  

Contrabando       “Serán  sancionados  con  pena  de prisión de seis a diez años  quienes: (…)   

“Declaren  o  presenten  ante la aduana,  como  sustento  de  la  base  imponible  o  como  fundamento del valor, facturas  comerciales  falsas,  adulteradas,  forjadas,  no  emitidas  por  el proveedor o  emitidas   por   éste   en   forma   irregular  en  complicidad  o  no  con  el  declarante.”   

En la legislación patria, el artículo 319  de  la  Ley  599  de 2000, modificado por el artículo 69 de la Ley 788 de 2002,  describe     la     conducta    en    los    siguientes    términos:   

“El que en cuantía superior a cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  importe  mercancías al  territorio  colombiano,  o  las exporte desde él, por lugares no habilitados, o  las  oculte,  disimule,  o  sustraiga  de  la  intervención y control aduanero,  incurrirá   en   prisión   de   cuarenta   y   ocho   (48)   a   noventa  (90)  meses…   

“Si  la  conducta  descrita en el inciso  anterior  recae  sobre  mercancías  cuyo  valor  supere los doscientos salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  se impondrá una pena de ochenta (80) a  ciento cuarenta y cuatro (144) meses…”   

(iv).  Obtención  de Divisas a través de  medios fraudulentos.   

“Obtención  de  Divisas  a  través  de  medios  fraudulentos. Quien obtenga divisas, mediante  engaño,   alegando   causa   falsa   o  valiéndose  de  cualquier  otro  medio  fraudulento,  será  penado  de tres a siete años de prisión y multa del doble  al  equivalente  en  bolívares del monto de la respectiva operación cambiaria,  además  de  la  venta  o  del  reintegro  de  las  divisas  al Banco Central de  Venezuela.   

“Si el engaño, la causa falsa o el medio  fraudulento  que  se  empleare,  son  descubiertos antes de la obtención de las  divisas,  la  pena  se  rebajará  conforme  a  las  disposiciones  del  Código  Penal.”   

En Colombia, el artículo 310 de la Ley 599  de 2000, señala:   

“Exportación o  importación  ficticia.  El que con el fin de obtener  provecho  ilícito de origen oficial simule exportación o importación, total o  parcialmente,  incurrirá  en prisión de treinta y dos (32) a ciento cuarenta y  cuatro (144) meses.   

La equivalencia entre los delitos imputados  en  el  país  requirente  y  el  país requerido, por lo expuesto, se satisface  cabalmente.   

4.  Equivalencia de la providencia dictada  en el exterior.   

Esta exigencia igualmente se constata en el  caso    particular,   conforme   se   procede   a   precisar,   pues  de  acuerdo  con  el artículo I del  Acuerdo Bolivariano sobre Extradición:   

«…para   que  la  extradición  se  efectúe  es preciso que las pruebas de la infracción sean tales, que las leyes  del  lugar  donde  se  encuentre  el  prófugo  o  enjuiciado  justificaría  su  detención  o  sometimiento  a juicio, si la comisión, tentativa o frustración  del    crimen    o   delito   se   hubiese   verificado   en   él».   

A  su  vez,  el  artículo  VIII del mismo  dispone:   

«La solicitud de  extradición  deberá estar acompañada… del auto de detención dictado por el  Tribunal  competente,  con  la  designación  exacta  de  delito o crimen que la  motivaren,  y  de  la  fecha  de su perpetración, así como las declaraciones u  otras  pruebas  en  virtud  de las cuales se hubiere dictado dicho auto, caso de  que       el       fugitivo      sólo      estuviere      procesado…».   

    Por  su parte, la Ley 906 de  2004  establece  en los artículos 306 (modificado por el artículo 59 de la Ley  1453 de 2011) y 308, lo siguiente:   

“Artículo 306.  Solicitud  de imposición de medida de aseguramiento.  El  fiscal  solicitará  al  juez  de  control  de  garantías imponer medida de  aseguramiento,  indicando  la  persona, el delito, los elementos de conocimiento  necesarios  para  sustentar la medida y su urgencia, los cuales se evaluarán en  audiencia  permitiendo  a  la  defensa  la  controversia  pertinente».   

Dichas  normas,  como acaba de verse, son  compatibles  en  cuanto  constituyen  un  límite  a  la  libertad personal y un  fundamento   material   sobre  la  existencia  de  la  conducta  y  la  probable  responsabilidad del imputado.   

5.-  Cumplimiento  de  otros  presupuestos  previstos    en    el   Acuerdo   Bolivariano   sobre   Extradición.   

De  conformidad  con  el  artículo  I del  Acuerdo Bolivariano,   

“Para que la extradición se efectúe es  preciso  que  las  pruebas de la infracción sean tales, que las leyes del lugar  donde  se  encuentre  el  prófugo  o  enjuiciado  justifican  su  detención  o  sometimiento  a  juicio,  si la comisión, tentativa o frustración del crimen o  delito se hubiese verificado en él.”   

En  ese  orden,  se  debe  considerar  lo  siguiente:   

Por  solicitud del Fiscal 7 del Ministerio  Público  del  Estado  de Aragua y del Fiscal 84 del Ministerio Público a Nivel  Nacional,  el  Juzgado  Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control del  Circuito  Judicial  Penal  del  Estado  Aragua,  dictó el 1º de junio de 2012,  orden  de  aprehensión,  entre  otros, contra ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ, de las notas civiles ya indicadas, por  la   posible   comisión   de   los   delitos  de  Asociación  para  delinquir,  Legitimación   de   Capitales,  Obtención  de  Divisas  a  través  de  Medios  Fraudulentos y Contrabando Agravado.   

La  petición  la  elevaron con base en la  voluminosa   documentación   obtenida   en   la   diligencia   de  “Verificación  Aduanera  practicada  por  los funcionarios de la  Dirección  de los Servicios de Resguardo de la Guardia Nacional Bolivariana”,  realizada   el  27  de marzo del año 2012 a la Empresa Agrobueyca S.A., uno de  cuyos  propietarios  es  el  ciudadano  ANTONIO GÓMEZ  LÓPEZ,   las   autoridades  judiciales  del  Estado  requirente ordenaron la aprehensión del susodicho ciudadano.   

De  acuerdo con los antecedentes del caso,  se  subraya, que entre otras conductas, se atribuye al requerido la importación  de materiales agrícolas:   

“se  efectuó  una  revisión  física  aleatoria  de  los archivos ubicados dentro de referida  empresa  (sic),  de  los  cuales  se retuvieron retiene (sic) preventivamente de  conformidad  con  lo establecido en el artículo 36 de la Ley sobre el Delito de  Contrabando,  a  los  efectos  de  su  posterior análisis. Posteriormente en el  análisis  exhaustivo  efectuado  a la documentación retenida preventivamente a  la  empresa en la Visita de Verificación Aduanera se presume el cometimiento de  un  ilícito  Aduanero,  toda  vez  que  de la documentación auditada, se puede  verificar,  que la empresa AGROBUEY S.A (Sic), importa  materiales  agrícolas, con sobre precio, todo ello a  objeto  de  obtener  de  manera fraudulenta mayores asignaciones de divisas, por  parte de la Comisión de Administración de Divisas.”   

En la petición, y en la orden judicial de  aprehensión,  se  relacionaron  34  documentos  encontrados en la diligencia de  verificación,  varios de ellos indicativos de cotizaciones a precios inferiores  a los que sirvieron de referente para realizar el cobro de Divisas.   

Se   hizo   referencia   igualmente   a  transferencias  bancarias  en  las  cuales  figura  como  beneficiario  final la  Empresa  Agrobueyca,  por  reintegro  de  divisas  realizadas por el CADIVI, que  corresponden  a  valores  superiores  a  un mayor valor del declarado, según la  información   vertida   en   los  documentos  recogidos  en  la  diligencia  de  verificación aduanera.   

Pues bien:  

De  acuerdo con el artículo 308 de la Ley  906  de  2004,  la  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva procede  cuando:   

“…   de   los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  recogidos  y asegurados o de la información  obtenidos  legalmente, se pueda inferir razonablemente que el imputado puede ser  autor  o  partícipe de la conducta delictiva que se investiga, siempre y cuando  se cumpla alguno de los siguientes requisitos:   

“1.-  Que  la  medida de aseguramiento se  muestre  como necesaria para evitar que el imputado obstruya el debido ejercicio  de la justicia.   

“2.-   Que  el  imputado  constituye  un  peligro para la seguridad de la sociedad o de la víctima.   

“3.- Que resulte probable que el imputado  no comparecerá al proceso o que no cumplirá la sentencia.”   

         Dos  son  los  presupuestos:  uno, relacionado con la intervención  del  imputado  en el comportamiento delictual, y dos, la necesidad de la medida.   

En   cuanto   al  primer  requisito,  la  imputación   versa,   según   se  puede  interpretar  fielmente  del  auto  de  aprehensión,  por  hechos  que  se suscitan entre el  9  de  diciembre de 2011 y el 27 de marzo de 2012 en  razón  de  que  ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ,  Presidente de la Empresa Agrobueyca, S.A. solicita divisas para  cancelar    al    proveedor    secundario    la    mercancía    adquirida   con  sobreprecio.   

CADIVI  O.B.C.V.  emite   los  pagos  con  sobre  precio  a  nombre  de  los  proveedores  secundarios    donde    GÓMEZ   LÓPEZ    es    accionista.   Una  vez  obtenidas  las  divisas  de  CADIVI  O.B.C.V.,  los proveedores secundarios envían  y  cancelan  los  montos  a  los  proveedores  originales  y las diferencias las  depositan   en   cuentas   a   sus   nombres   o   de   sus   empresas   en   el  exterior.   

De  manera  que  según  la  legislación  colombiana,  con  las pruebas anotadas igualmente y de manera razonable se puede  inferir   la   participación   de   ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ  en  las  conductas  que  se le imputan, todas  ellas  con  un  alto contenido de fraude, incluido el contrabando, de manera que  se  cumple  con  la  exigencia que impone la norma convencional indicada, con la  precisa   observación  de  que  se  trata,  según  se  anota  en  el  auto  de  aprehensión,  de comportamientos realizados entre el  9  de  diciembre  de  2011  y  el  27  de  marzo  de  2012     (fs,     233     Anexo    1).   

En cuanto al segundo, ha dicho la Sala que  basta  uno  de ellos para sustentar la medida, y en este caso no cabe duda, como  el  mismo  procedimiento  de extradición, lo confirma, que existe la suficiente  ilustración  para  colegir  que es muy probable que el imputado no comparecerá  al proceso en caso de una eventual sentencia condenatoria.   

  En esa medida, el requisito previsto  en  el  artículo  VIII  del Acuerdo Bolivariano de Extradición, como todos los  demás que exige este Tratado, se cumplen en el presente caso.   

De otra parte, el artículo IV del Convenio  Bolivariano  prohíbe  acordar la extradición por delitos políticos o conexos,  categoría  que  no  corresponde  a  los comportamientos ilícitos atribuidos al  requerido.   

De  igual  manera  no  habrá lugar a la  extradición  “Cuando según las leyes del Estado al  cual  se  dirige  la  solicitud,  hubiere  prescrito  la acción o la pena a que  estaba  sujeto el enjuiciado condenado.” Si se tiene  en  cuenta  las  fechas de comisión del delito, es evidente que por el monto de  la  sanción  a  imponer  la  prescripción de la acción penal no es asunto que  esté  en  discusión,  pues  ni  siquiera  ha transcurrido el término de cinco  años  (5),  tiempo  mínimo  de  prescripción  de la acción penal, según los  términos  del artículo 83 de la Ley 599 de 2000; de manera que por la pena que  comportan  las  conductas  por  las  cuales  se  procede,  ese  tema no está en  discusión.   

Para  finalizar,  el  literal  c,  del  Artículo   V   del   Acuerdo  Bolivariano,  señala  que  no  se  acordará  la  extradición   “Si  el  individuo  cuya extradición se solicita ha sido ya juzgado y puesto en libertad  o  ha  cumplido  su  pena,  o  si  los  hechos  imputados han sido objeto de una  amnistía  o  de un indulto”, cuestión de la que no  existe evidencia en el trámite.   

En  consecuencia, tal como lo ha pedido el  Ministerio  Público,  el  concepto  favorable a la solicitud de extradición es  inexorable,    desestimándose    por   infundadas   las   alegaciones   de   la  defensa.   

6. Cuestión final.  

La Corte, como lo ha venido haciendo frente  a   casos   similares   con  criterio  mayoritario,  no  hace  condicionamientos  especiales  para  que al Gobierno Nacional los trasmita al Estado requirente por  tratarse   de   la   entrega   de   un   ciudadano   venezolano   y   no  de  un  colombiano.   

Solamente  se  demanda que se advierta que  deberá  computarse  el  tiempo  que  ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ  ha  permanecido  privado  de  la libertad con  ocasión del trámite de esta extradición.   

En razón a las anteriores consideraciones,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación  Penal,   

CONCEPTÚA  

FAVORABLEMENTE  a  la  extradición  del ciudadano Venezolano ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ,  solicitada  al Gobierno de Colombia  por  su  homólogo  de  Venezuela,  por  razón de las  conductas  punibles  de  legitimación  de capitales,  asociación  ilícita  para  delinquir,  contrabando  agravado,  y obtención de  divisas      a      través     de     medios     fraudulentos,     relacionadas    en    la   orden   de   aprehensión   No.    011-12    de    1º    de   junio   de   2012   proferida  por  el Juzgado Tercero de Primera Instancia en Función  de  Control  del  Circuito  Judicial  Penal  del  Estado  de Aragua (Venezuela),  comportamientos  realizados  entre  el  9  de  diciembre  de  2011  y  el  27 de marzo de 2012.   

Comuníquese  por  Secretaría de la Sala  esta  determinación  al  requerido  ANTONIO  GÓMEZ  LÓPEZ,  a  su  defensa,  a la Procuraduría Tercera  Delegada  para  la  Casación Penal y a la Fiscalía General de la Nación, para  lo de su cargo.   

Remítase el expediente al Ministerio del  Interior para lo de su competencia.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

EYDER PATIÑO CABRERA  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO  

Al   emitir   concepto  favorable  a  la  extradición    del    ciudadano    ANTONIO   GÓMEZ  LÓPEZ  requerido  por  el  gobierno de Venezuela, la  Sala  señaló  en  punto  de  principio  de  doble incriminación que el delito  venezolano  de  “obtención de divisas a través de  medios   fraudulentos”  equivalía  al  tipo  penal  nacional de exportación ficticia.   

Comparto  la decisión de la Sala en punto  del  concepto  favorable  a  la  solicitud de entrega respecto de los delitos de  legitimación de capitales, asociación ilícita para  delinquir  y  contrabando  agravado,  más no así en  relación  con  el  punible de obtención de divisas a  través  de medios fraudulentos porque no satisface el  requisito de doble incriminación.   

Dicho   principio   comporta   que   los  comportamientos  atribuidos  al reclamado en el país extranjero también tengan  en  Colombia  connotación delictiva, cotejo que se realiza entre la imputación  fáctica  foránea y la normatividad interna, con independencia del nomen    iuris    asignado   en   cada  ordenamiento  jurídico,  a  efectos  de  establecer o descartar la equivalencia  exigida  en  los tratados aplicables al caso y en el artículo 502 de la Ley 906  de 2004.   

Según  lo  certificó  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  el  presente  requerimiento se rige por el Acuerdo  Bolivariano sobre Extradición y  por  la  Convención de las Naciones Unidas Contra la  Delincuencia Organizada Transnacional.   

Acorde  con  el  artículo  I  del  primer  estatuto,   los   Estados   contratantes  convienen  entregarse  los  individuos  procesados  o  condenados  por  las  autoridades  judiciales  de  cada país por  “alguno  o  algunos  de  los  crímenes  o  delitos  especificados  en  el  artículo 2º…”. Y conforme  con  el  canon  16-1  del  segundo  convenio,  los  delitos  comprendidos en ese  compendio   son   los   que   entrañen  la  participación  de  “un   grupo   delictivo   organizado”,  “siempre  y  cuando el delito por el que se pide la  extradición  sea  punible  con  arreglo  al  derecho  interno  del Estado Parte  requirente       y       del       Estado       Parte      requerido”.   

Pues   bien,   en  este  evento  no  hay  equivalencia  entre  el  delito  venezolano  de obtención de divisas por medios  fraudulentos  con  el  de  exportación ficticia nacional, situación que debió  verse  reflejada  en el concepto en atención principio de legalidad  derivado de la más amplia noción del  derecho fundamental al debido proceso.   

En  efecto,  si  el  debido  proceso  se  encuentra  conformado  por  un  conjunto  de  garantías  dispuestas  en orden a  proteger  a  los ciudadanos sometidos a cualquier clase de diligenciamiento, con  base  en  las  cuales  se  definen  unos ritos y unos pasos por los cuales deben  cursar   los   trámites   en   procura   de  conseguir  una  recta  y  cumplida  administración  de justicia, la seguridad jurídica y la fundamentación de las  resoluciones  judiciales  conforme  a derecho, todo lo cual se materializa en el  principio  de  imperio de la ley expresamente establecido en el artículo 230 de  la  Constitución  Política,  es  claro  que  a  tales  reglas definidas por el  legislador   debe   someterse   la   Sala   al   emitir   concepto   sobre   los  requerimientos.   

Si respecto del trámite de extradición el  legislador   y  los  convenios  aplicables  al  caso  prevén  la  necesidad  de  corroborar  el  principio  de  doble  incriminación, esta labor debe hacerse de  manera  precisa  por  la  Sala  a  efectos  de  que  conceptúe  acorde  con  la  normatividad vigente.   

Los tipos penales referidos en el concepto  del  que  me aparto parcialmente no están incluidos en el listado del artículo  2º  de  la Convención Bolivariana sobre Extradición  y,    además,  la  descripción  fáctica  del  punible  foráneo  no  está  considerada como delito en Colombia por cuanto las  divisas   se   obtienen   de   diferentes  operadores  autorizados  (bancos,  corporaciones  financieras, comisionistas de bolsa, casa  de  cambio, entre otras) y no exclusivamente del Banco  Central  como  ocurre  en  el  país  reclamante.  Por su parte, la exportación  ficticia  persigue obtener exenciones y/o estímulos tributarios previstos en la  ley1 y no la obtención directa de divisas.   

En los anteriores términos dejo sentado mi  salvamento parcial de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha    ut  supra.   

    

1  Mediante  la  Ley  48  de  1983  el  Gobierno  Nacional  creó el certificado de  reembolso   tributario   -CERT-   cuyos   propósitos   son:  i)  Estimular  las  exportaciones   mediante  la  devolución  total  o  parcial  de  los  impuestos  indirectos,  tasas  y  contribuciones  pagados por el exportador y, ii) Promover  aquellas  actividades  que tiendan a incrementar el volumen de las exportaciones  sobre la base del valor exportado.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *