CP014-2017(48708)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

CP014-2017  

Radicación No.: 48.708  

Acta No. 37  

Bogotá  D.C.,  quince (15) de febrero de dos  mil diecisiete (2017).   

VISTOS  

Procede la Corte a  emitir  concepto  sobre  la solicitud de extradición  del    ciudadano    HÉCTOR    JAIRO   CORTÉS,           elevada   por   el   Gobierno   de   la  República         de         Ecuador.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  Notas  Diplomáticas 4-2-183/2016 y  4-2-260/2016 del  23  de  mayo y 27 de junio de 2016, el Gobierno de la República del Ecuador por  conducto  de  su  Embajada  en  Colombia,  solicitó al Ministerio de Relaciones  Exteriores  la  detención preventiva con fines de extradición de HÉCTOR JAIRO  CORTÉS,  ciudadano colombiano, sentenciado el 17 de octubre de 2014 por la Sala  de  lo  Penal  de  la  Corte  Provincial  de Justicia de Pichincha, a la pena de  “seis  años  de  reclusión  mayor  ordinaria”,  como    cómplice   del   delito   de   “elaboración,   producción,   fabricación  o  preparación  de  sustancias       estupefacientes      y      psicotrópicas”      previsto  en el artículo 60 de la Ley de Sustancias Estupefacientes  y                   Psicotrópicas1.   

La   anterior  determinación  revocó  la  sentencia  proferida  el 18 de agosto de 2012 por el Juez del Primer Tribunal de  Garantías  Penales  de Pichincha, mediante la cual HÉCTOR JAIRO CORTÉS había  sido  declarado  inocente de los cargos señalados. Además, el 29 de octubre de  2015,   se   declaró   improcedente   el  recurso  de  casación  por  la  Sala  Especializada  en  Penal,  Penal Militar, Penal Policial y Tránsito de la Corte  Nacional de Justicia.   

2.    El  ciudadano  mencionado  fue capturado el 18 de mayo de  2016   por   miembros   de   la   Policía  Nacional  en la ciudad de Bogotá, en  cumplimiento   de   la   Circular   Roja   de   Interpol   número  A-2499/3-2016, con fecha de publicación  de     29    de    marzo    de    2016.2   De   esta  manera,  a  través  de  resolución  adiada  25  de  mayo  de  2016,   el  Fiscal  General  de  la  Nación  decretó  la  captura  de  HÉCTOR  JAIRO CORTÉS para  los            fines            anotados,3   providencia   que  le  fue  debidamente    notificada   al   requerido   en   esa   misma   data4.   

3.   Mediante   Nota   Verbal     No.     4-2-360/2016  del  11  de agosto de 20165,    la  referida   representación  diplomática  formalizó  el  requerimiento  de  extradición  de  HÉCTOR   JAIRO   CORTÉS,  aportando  la  documentación   apostillada   pertinente   para  el  trámite.   

4.    El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó   que    «Conforme  a  lo  establecido en nuestra legislación procesal penal  interna,  (…) se encuentran vigentes los siguientes  tratados   de   extradición   y   multilaterales   de  Cooperación  entre  las  partes:    “Acuerdo    sobre    extradición”,  adoptado  en Caracas, el 18  de  julio  de  1911. La “Convención de las Naciones  Unidas   contra   el   Tráfico   Ilícito   de   Estupefacientes  y  Sustancias  Psicotrópicas”,  adoptada  en  Viena,  el 20 de diciembre de 1988»6.   

Por  su  parte,  la  Jefe  de la Oficina de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de Justicia y del Derecho, con oficio  No.      OFI16-0022235-OAI-1100      del  18  de  agosto  de 2016,  remitió a esta Corporación la solicitud de extradición con la  documentación                reunida7.   

5.  Mediante auto del 19 de agosto siguiente se dio inicio  al  trámite  en  esta  Corporación,  y se requirió a HÉCTOR JAIRO CORTÉS la  designación          de          apoderado8.   

6.   El   2  de  septiembre  de  2016,  se  reconoció  personería  a  la  abogada  de confianza  nombrada   por  el  solicitado  y  se  ordenó  correr  el  traslado contemplado en el artículo 500 de la Ley  906   de   2004   para  que  los  intervinientes  solicitaran  la  práctica  de  pruebas9.   

7.  Dentro  de ese  término,  la  defensora  solicitó  que  se  allegaran  a la actuación algunos  elementos  de  juicio, mientras que el Delegado del Ministerio Público informó  que    no   elevaría   solicitudes   probatorias.10   

8. Por auto del 2 de  noviembre  de  2016,  la  Sala  decidió no decretar la práctica de las pruebas  solicitadas   por   la   abogada   del   requerido11.   Determinación   que  se  mantuvo  incólume  mediante  auto  del  30  del  mismo  mes  y año12.   

8. Acto seguido, se  ordenó  correr  traslado  por  el  término  de  cinco  (5)  días para que los  intervinientes  presentaran  los  alegatos, de conformidad con lo preceptuado en  el  inciso  3°  del  artículo  500  de la Ley 906 de 2004, término dentro del  cual,   se   pronunciaron   el   Delegado   del   Ministerio   Público   y   la  defensa.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

    

1. Ministerio Público.     

Luego  de  sintetizar la actuación, exponer  consideraciones  generales  sobre  la  procedencia  de la extradición, citar la  normatividad  aplicable  y  precisar  cuáles son los fundamentos del concepto a  cargo  de  la  Corte,  el  Procurador  Segundo  Delegado para la Casación Penal  enunció  los  documentos  aportados con la solicitud de extradición y la forma  como  fueron  expedidos  y autenticados en el país de origen, para concluir que  está   acreditada   la   validez   formal   de   la  documentación13.   

En   lo   que   tiene   que   ver  con  la  identificación  plena  del  solicitado  en  extradición,  manifiesta que en la  información  allegada  por el gobierno requirente, se precisa que HÉCTOR JAIRO  CORTÉS,  nació  el  20  de  agosto de 1972 en Pereira (Risaralda),   y   es  titular  de  la  cédula  de  ciudadanía          No.          79.674.82214.  Información  que coincide  con  los  datos  aportados  en  la  Resolución de fecha 25 de mayo de 2016, por  medio   de   la  cual  se  decretó  la  captura  del  requerido  con  fines  de  extradición.   

Ahora,   como   el  hecho  que  motiva  la  extradición  debe  estar  previsto  en  la legislación colombiana como delito,  «y  [tener]  señalada pena privativa de la libertad  cuyo  mínimo  no sea inferior a cuatro (4) años», el  Delegado  del  Ministerio  Público hace referencia a la conducta por la cual es  solicitado  HÉCTOR  JAIRO, para determinar que tiene en nuestra normatividad su  equivalente  jurídico  en  el  tipo  penal de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,  descrito  y  sancionado en el artículo 376 del Código Penal,  con  pena  superior a esa proporción.  Considera, por tanto, que se cumple  con   el   requisito  de  la  doble  incriminación15.   

En cuanto a la equivalencia de la providencia  proferida  en  el extranjero con la resolución acusatoria nacional, asevera que  «el  pronunciamiento  judicial remitido por el país  requirente  que  contiene  los  delitos  aprobados por el Tribunal de Garantías  Penales  con  sede  en  el  Cantón Quito, Provincia de Pichincha, responde a la  Resolución  de  acusación de nuestra legislación penal adjetiva»16.  De  ahí  entonces,  se  cumple  igualmente  con  esta  exigencia.   

En  virtud  de  lo anterior, el Delegado del  Ministerio  Público  solicita  a  la  Corte  emitir  concepto favorable, con la  exhortación  al  Gobierno  Nacional para que advierta al país requirente que a  la  persona  extraditada  se  le  respeten  todas  las  garantías  debidas a su  condición          de          justiciable.17   

    

1. La Defensa.     

La  abogada de HÉCTOR JAIRO CORTÉS solicita  emitir  concepto negativo a la extradición de su prohijado por cuanto, dice, no  están  acreditados  los  requisitos  relacionados  con  la validez formal de la  documentación   presentada   por   el  Gobierno  de  la    República  de Ecuador y la plena identidad  del  reclamado.  Lo anterior, argumenta, porque la sentencia del 18 de agosto de  2012  «donde  declaran inocente al ciudadano Héctor  Jairo   Cortés»,  no  lo  individualiza  de  manera  completa  y  detallada,  es  decir, en dicho proveído no se mencionan los datos  personales   (nombres,   apellidos,   documento  de  identidad,   edad,   lugar   de   origen,   domicilio,   ocupación,   grado  de  instrucción) que permiten identificarlo.   

Además, agrega la memorialista que si bien su  representado  impuso  firma  y  huella  dactilar  en  el  acta  de  derechos del  capturado,  ello no es óbice para entender que, en efecto, sea la misma persona  que fue enjuiciada en la República de Ecuador.   

Aunado  a  lo anterior, la apoderada judicial  alega  violación  de  los  derechos y garantías fundamentales de HÉCTOR JAIRO  CORTÉS  pues  «transcurrieron más de 100 días para  que  se formalizara el pedido de extradición negándose la fiscalía a proceder  a    su    libertad    como    era   su   deber»18.   

CONCEPTO DE LA CORTE  

1.  Inexistencia de motivos impedientes de  la solicitud de extradición.   

El  artículo  35  de  la  Carta  Política,  modificado  por  el artículo 1° del Acto Legislativo No. 01 de 1997, establece  que  la  extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo con los  tratados  públicos  y  en  su defecto con la ley, por delitos considerados como  tales  dentro  de la legislación penal interna, que no ostenten el carácter de  políticos  y  que  hayan  sido  cometidos  en  el  exterior  a partir del 17 de  diciembre  de  1997,  fecha  en  la  que  entró  a  regir  el  mencionado  acto  legislativo.   

Sobre  este  aspecto, debe observarse que la  conducta  punible  de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes no es de  carácter  político,  situación  que  impide  que se configure la prohibición  referida;  además,  de  acuerdo  con  la  documentación  aportada por el país  requirente,  los  hechos  materia  de juzgamiento ocurrieron en el año 2011, en  territorio                ecuatoriano19.   

Por lo anterior,  frente  a  estos  aspectos  no  aparece  motivo  constitucional impediente de la  extradición.   

2. Aspectos generales.  

La  Corte  tiene  sentado que su competencia  dentro  del trámite de extradición está enfocada a expresar un concepto sobre  la  procedencia  de  entregar  o  no  a  la  persona  solicitada  por  un  país  extranjero,  después  de  examinar los puntos a que se refiere el artículo 502  de  la  Ley  906  de  2004,  sin  dejar  de considerar que el artículo 35 de la  Constitución  Política,  en su inciso 2, reformado por el Acto Legislativo No.  1  de  1997,  autoriza  la  extradición  por  delitos cometidos en el exterior,  siempre  que  las  conductas  también se consideren punibles en la legislación  penal colombiana.   

De  conformidad  con  el artículo    35    de   la   Constitución  Política,   modificado   por   el  1º  del  Acto Legislativo No. 01 de 1997,  la    extradición    se   solicitará,  concederá  u ofrecerá  de acuerdo con los tratados públicos  y, en su defecto, con la ley.   

En  este orden, en el caso bajo examen, el  Ministerio   de   Relaciones   Exteriores   precisó  que,   

«Se  encuentran  vigentes  los  siguientes  tratados  de  extradición y multilaterales de Cooperación entre las Partes: El  “Acuerdo  sobre  Extradición”, adoptado en Caracas, el 18 de julio de 1911.   

La  “Convención  de  las Naciones Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y Sustancias Sicotrópicas,  adoptada  en  Viena,  el 20 de diciembre de 1988”20».   

Por esta razón, el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte  en  este  asunto  debe  ceñirse  a  las condiciones de la  precitada  normativa  internacional  vigente entre Ecuador y Colombia y aprobada  en     nuestro     país     mediante     Ley     26     de     1913.   

        El   artículo   I  del  Acuerdo                sobre               Extradición, también  conocido    como    Acuerdo    Bolivariano   sobre  Extradición,  celebrado  entre  Colombia  y  varios  países americanos, entre  ellos,  la República del Ecuador, prevé   que   cada   uno  de  los  Estados  signatarios   

(…)  convienen en entregarse mutuamente,  de   acuerdo   con   lo   que   se   estipula   en  este  Acuerdo,  los    individuos    que   procesados   o   condenados  por  las  autoridades  judiciales  de cada uno cualquiera de los  Estados     contratantes,     como    autores,  cómplices o encubridores de  alguno   o   algunos  de  los  crímenes  o  delitos  especificados   en   el   artículo   2,  dentro de la jurisdicción de una de  las  partes contratantes, busquen asilo o se encuentren dentro del territorio de  una  de  ellas.  Para  que la extradición  se  efectúe  es  preciso  que  las  pruebas  de  la infracción sean tales, que las leyes  del   lugar   donde  se  encuentren  el  prófugo  o  enjuiciado  justificaría  su  detención   o   sometimiento   a   juicio,   si   la  comisión,  tentativa o frustración del crimen  o   delito  se  hubiese  verificado   en   él”  (Subrayas  propias).   

        Por   su   parte,   el   artículo  IV  establece  que  «no  se  acordará       la      extradición»   por  delitos  políticos  y  el  canon  V  preceptúa que  tampoco  procederá en los  siguientes casos:   

a)   Si  con  arreglo  a  las  leyes  de  uno  u  otro  Estado  no  excede  de  seis  meses de  privación    de   libertad   el   máximum   de   la  pena  aplicable  a  la  participación  que  se  imputa a la persona reclamada, en el hecho por el cual  se solicita la extradición.   

b) Cuando según  las  leyes del Estado al cual se dirige la solicitud,  hubiere  prescrito  la acción o la pena a que estaba  sujeto el enjuiciado o condenado.   

c)     Si    el    individuo    cuya  extradición se solicita ha sido ya juzgado y puesto  en  libertad  o  ha  cumplido  su  pena,  o  si  los  hechos  imputados han sido  objeto de una amnistía o  de un indulto.   

        A  su  vez, el artículo VI dispone que  la    solicitud    de   extradición   «deberá  hacerse      precisamente     por     la     vía  diplomática»   y   el   canon  VIII  regula  lo  concerniente  a  los  requisitos  de la solicitud de  extradición    y    al    efecto    señala:   

La  solicitud  de  extradición  deberá  estar acompañada   de   la   sentencia   condenatoria  si  el  prófugo   hubiese   sido   juzgado   y   condenado;  o  del  auto  de  detención  dictado  por el Tribunal competente, con  la  designación  exacta  del delito o crimen que lo  motivaren,     y    de    la    fecha    de    su  perpetración,  así como  de  las declaraciones u otras pruebas en virtud de las cuales se hubiere dictado  dicho  auto,  en  caso  de  que  el  fugitivo  sólo  estuviere procesado.   

Estos documentos se presentarán  originales  o  en copia, debidamente  autenticada,  y  a  ellos  se agregará una copia del  texto   de   la   ley   aplicable   al  caso,  y  en  cuanto  sea  posible,  las  señas de la persona reclamada.   

La extradición  de  los prófugos, en virtud de las estipulaciones de  este  Tratado,  se verificará de conformidad  con las leyes de extradición del  Estado al cual se haga la demanda.   

En ningún caso  tendrá    efecto    la    extradición   si   el  hecho  similar  no  es  punible  por  la  ley  de  la  Nación requerida.   

De  esta manera, los aspectos que la Corte  debe   constatar   en   punto   de  emitir  concepto  sobre   la   solicitud  de  extradición  presentada  por  la  República del  Ecuador     en    relación    con    HÉCTOR   JAIRO   CORTÉS  son los siguientes:   

i) Que el pedido de extradición   se   haya   formulado   por   vía  diplomática   y  esté  acompañado,    en   el   caso   de   persona          condenada,  de la respectiva sentencia,  así  como  de las señas  del    reclamado    y    de   las   normas   sobre  prescripción;   

ii) Que el hecho por el que se solicita la  extradición       tenga      carácter  delictivo  y  una  pena  mínima  superior   a   seis   meses   de  privación  de  la  libertad  en  el  país  requirente  y  en  el  requerido  (principio  de doble incriminación);   

iii)    Que    no    esté  prescrita  la  acción  o  la  pena,  conforme a las leyes del Estado requerido;   

iv)  Que el individuo no haya cumplido su  condena  o  haya  sido  amnistiado  o indultado en el  país del delito;   

v)   Que  no  se  trate  de  un  delito  político     o     conexo    a    él.   

       3. Conducto  diplomático     y     documentación necesaria.   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en el  artículo   V   del   Acuerdo   Bolivariano   sobre  Extradición,  la  solicitud  debe efectuarse por vía  diplomática  aportando  copia  auténtica  del fallo  condenatorio,  de  las  señas  de  la  persona  reclamada y de las normas sobre  prescripción.   

Siendo  ello  así,  la Corte constata el  cumplimiento  de  tal  exigencia toda vez que la solicitud fue presentada por la  vía  diplomática,  esto  es,  fue  radicada  por conducto de la Embajada de la  República   del   Ecuador   en   Colombia  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores.   

La    petición    fue   acompañada  de  copia apostillada de las tres sentencias proferidas  dentro        del        proceso        penal21  que  cursó  contra HÉCTOR  JAIRO  CORTÉS  y otros,  determinaciones que contienen la relación de los  hechos   imputados,   delito  atribuido  y  fecha  de  realización,  así  como  los  datos  personales  que  permiten identificar al  reclamado.  De igual forma,  se  aportó  copia  de las leyes aplicables y de las  relativas   a   la   prescripción  de  la  acción  y  de  la  pena, con lo cual se satisface el presupuesto analizado.   

De  igual forma,  el  país reclamante aportó copia de la Circular  Roja  de  INTERPOL  No.  de control: A-2499/3-2016 emitida  contra  el ciudadano colombiano HÉCTOR JAIRO CORTÉS  22,   y   de   la   tarjeta  dactilar  del  requerido.   

       4.             Identificación     del requerido en extradición.   

Esta exigencia se orienta a establecer si el  país   requirente   suministró   información  que  permita  individualizar  e  identificar  a la persona reclamada, de suerte que cuando se produzca su captura  no exista duda sobre su individualidad.   

Revisada  la  información  contenida en la  solicitud  de  extradición,  advierte  la Corte que el reclamado, HÉCTOR JAIRO  CORTÉS  es  ciudadano  colombiano,  nacido  el  20  de  agosto  de  1972,  y se  identifica con la cédula de ciudadanía No. 79.674.882.   

Al ser notificado de la orden de captura con  fines  de  extradición,  HÉCTOR  JAIRO  se  identificó  con  ese  número  de  identificación               personal23, el cual también aparece en  el  acta  de  derechos  del  capturado  y  constancia  de buen trato24,  al  igual  que  en  el  memorial  allegado a esta Corporación a través del cual confirió  poder     a     una    abogada    de    confianza25.    

Además  de  lo  anterior, la identidad del  capturado  fue corroborada a través del informe de la misma fecha, rendido bajo  juramento  por  un  perito  de  dactiloscopia  de  la Policía Nacional – SIJIN,  acerca  de  la  reseña  dactiloscópica practicada a HÉCTOR JAIRO CORTÉS y su  cotejo  con  las  huellas  que  como  suyas  obran  en  su tarjeta decadactilar,  concluyéndose  que  se  trata  de la misma persona titular de la cédula arriba  especificada26.  Igualmente, obra informe de investigador de campo correspondiente  a  la  reseña  fotográfica  del referido ciudadano27.   

En  consecuencia,  no  hay  duda  alguna en  cuanto a la plena identidad del requerido en extradición.   

5.     Principio    de    la    doble  incriminación   

Frente  a  esta  exigencia  la Corporación  examina  si  los  comportamientos  atribuidos  al reclamado como ilícitos en el  país  extranjero  tienen  en  Colombia  la misma connotación, es decir, si son  considerados  delitos  y, de ser así, si conllevan la pena mínima señalada en  el   tratado   o   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal,  según  sea  el  caso.   

En  tal  sentido,  el  artículo  I  del  Acuerdo      sobre      Extradición  prevé la entrega en los eventos donde el reclamado es procesado  o  ha  sido  condenado  por  un hecho de connotación  delictual  tanto  en  el Estado requirente como en el  requerido,  sancionado con privación de la libertad cuyo máximo exceda de seis  meses.   

Pues  bien, la  sentencia     de     condena     proferida    por    la    autoridad    judicial  ecuatoriana    en    contra    de    HÉCTOR   JAIRO   CORTÉS        se        refiere  al  delito  de  tráfico  de  drogas,   según   el  siguiente contexto fáctico:   

(…) El titular  de  la  acción  penal pública manifiesta que llega a conocimiento de Fiscalía  que  a  las  06hl0  se  recibió una llamada telefónica en la prevención de la  Jefatura  Provincial  de  Antinarcóticos de Pichincha, de parte de un ciudadano  con  acento colombiano, el mismo que por temor a represalias en contra suya o de  su  familia no quiso identificarse, quien señaló conocer que ese día pasaría  a  territorio ecuatoriano desde Colombia un vehículo camión Chevrolet NPR rojo  con  placas PQD-610, el cual tendría un hueco (doble fondo) en su cajón, en el  que  iría  transportando  droga,  de  la cual una parte sería almacenada en la  ciudad  de  Quito,  además  indicó  que  el  camión  iría  escoltado por una  camioneta  Toyota Hilux, nueva sin placas, color verde, con espejos niquelados y  con  tres  ocupantes  en su interior, estos dos vehículos según el denunciante  habrían  pasado  a  las  06h00  por el Puente Internacional “Rumichaca”. En tal  virtud  los  equipos operativos que se encontraban en la ciudad de Tulcán a las  06h20,  avanzaron  hasta  la Panamericana observando a la altura del cantón San  Gabriel  circular  con  dirección  al  sur al vehículo marca Chevrolet, modelo  NPR,  color rojo, de placas PQD-610, el mismo que era conducido por un sujeto de  contextura  gorda,  tez  trigueña,  cabello color negro lacio, vestía camiseta  tipo  polo  color  blanca con rayas diagonales de diferentes colores, a quien se  le  denominará  como  SUJETO  CONDUCTOR  DEL  CAMIÓN  (…)  A  las  13h55, la  camioneta  marca  Toyota,  modelo  Hilux, sin placas, color verde, conjuntamente  con  sus  tres  ocupantes,    llegaron  a Guayllabamba a la Gasolinera  Primax,  por  donde  ingresaron  llegando  a  la calle principal que cruza dicha  ciudad,  estacionándose  una  cuadra  más  adelante del parque principal donde  permanecieron   aproximadamente   quince  minutos,  se  bajaron  del  automotor,  caminaron  al  parque  y  regresaron  al  auto,  durante todo el trayecto se las  observó  hacer  uso  del  teléfono celular y regresar a ver a todo lado. A las  13h59,   se  procedió  a  realizar  el  registro  del  interior  del  domicilio  constatando   la   existencia   de  varios  objetos  destinados  al  camuflaje  de droga, observándose que en el cambión Chevrolet,  de  placas  PQD-610,  en  el  piso del cajón tenía un doble fondo en el que se  observó  varios  paquetes  con  una  envoltura  de  color  azul,  verificado su  interior  se constató la presencia de una sustancia blanquecina, que sometida a  la   prueba   preliminar   de   campo  dio  positivo  para  COCAINA. (…)   

A las 15h55, con la presencia del personal  de  criminalística  y  del  señor Fiscal del caso se realizó la fijación del  lugar  de  los  hechos  y  al  verificar el piso del cajón de madera de camión  marca  Chevrolet,  modelo  NPR, color rojo, placas PQD-610, encontrándose en su  interior  en  el  piso  de  dicho  cajón ocultos 239  paquetes  en  forma de ladrillo, envueltos con cita de  embalaje  color  azul,  posterior  un plástico adherente transparente, abajo se  encuentra  un  lámina de plomo, una envoltura de plástico transparente seguido  de  cinta  de  embalaje  color  marrón,  una capa de plástico transparente, un  látex  color  negro,  un recubrimiento de cinta de embalaje color marrón y una  capa  de  plástico  transparente  en  cuyo  interior se encontró una sustancia  blanquecina  que  tiene  el  logotipo  en alto relieve del número “1” en un  círculo,  sustancia  que al ser sometida a la prueba de campo dio positivo para  cocaína    con    un   peso   bruto   de   435.601  gramos.   

(…)  El  titular  de  la  acción  penal  pública  en  acatamiento  de  lo  previsto  en  el artículo 221 del Código de  Procedimiento  Penal  solicita  la  vinculación  de los ciudadanos Julio César  Segura,  Bridgett  Soraya y  Héctor Cortés, ya que en  el  curso  de  la instrucción fiscal han aparecido datos que hacen presumir que  hay   otras  personas  que  tienen  algún  grado  de  participación  hecho  en  análisis,  es  así  que en el inmueble en donde fue  encontrado  el vehículo que transportaba la sustancia ilícita se encontró una  serie  de  insumos  todos  ellos  relacionados  con  la  actividad  florícola  y  documentos  que  hacen  relación a que la propiedad  pertenece  a la señora Bridgett Soraya Cortés. En los allanamientos realizados  a   varios   inmuebles   ubicados   en   la   ciudad   de   Quito,  se  tiene  documentos  en  los  que consta como propietaria de las  fincas  florícolas  Juliana’s Rosees y Julián Farms la señora Bridgett Soraya  Cortés,   conjuntamente  con  su  cónyuge  Héctor  Cortés,  en  la versión  rendida  por  la ciudadana Mónica Quinchiguango, esposa del señor Julio César  Segura,  expresa  que  los  cónyuges  Cortés son los propietarios del inmueble  ubicado  en  Guayllabamba, así como de las florícolas ya citadas. En cuanto al  ciudadano  Julio  César  Segura,  sé  tiene  que su actividad es la de Gerente  General  de  la Empresa Florícola Juliana Farms, el vehículo aprehendido marca  Toyota,  placas PLB-255, su propiedad la ostenta el señor Julio César Segura y  el  oficial  encargado del operativo que culminó con la aprehensión de los hoy  procesados,  identificó  como  el  conductor de dicho vehículo al señor Julio  César                    Segura28.  (Subrayas  ajenas al texto original).   

Además,   tal  acontecer  delictivo  fue  precisado   en   la   notificación   Roja   de  Interpol,  número  de  control  A-2499/3-2016, de la siguiente manera:   

La  exposición  de los hechos y los datos  jurídicos  provienen  de la solicitud original enviada por la OCN y no han sido  modificados  por  la Secretaría General: Exposición  de     los     hechos:    Pichincha    –  Quito (Ecuador): el 2 de noviembre  de  2011 en un operativo policial llevado a cabo el 2 de noviembre de 2011 en el  sector  de  Guallabamba  en  la urb. Bellos Horizontes, al norte de la ciudad de  Quito.  En  la vivienda de los cónyuges Bridgett Soraya Cortés y Héctor Jairo  Cortés  se  realizó  la  incautación  de 435.601 gr. De cocaína y además se  encontraron  clara  evidencias e indicios de que los antes mencionados estarían  participando  en  el tráfico de estupefacientes, puesto que en esa propiedad se  encontraron  materiales (gatas hidráulicas, cartones corrugados que se utilizan  para  empaquetar  las  flores)  los cuales eran utilizados durante el proceso de  acopio,  transporte  y  comercialización  de  sustancias  narcóticas objeto de  fiscalización   hacia  otros  países  a  través  de  una  empresa  florícola  perteneciente     a     la    familia    Cortés29.   

En  virtud  de lo anterior, las autoridades  judiciales  de la República del Ecuador calificaron el comportamiento endilgado  a  HÉCTOR  JAIRO  CORTÉS,  como  constitutivo del delito de tráfico de droga,  tipificado   y   sancionado   en  el  artículo  60  de  la  Ley  de  Sustancias  Estupefacientes  y  Psicotrópicas,  en  concordancia con los artículos 43 y 47  del Código Penal, como pasa a reseñarse:     

    

* LEY     DE     SUSTANCIAS    ESTUPEFACIENTES    Y    PSICOTROPICAS,  CODIFICACION.     

Codificación       25,   Registro  Oficial Suplemento 490 de 27 de Diciembre del 2004.   

Art.       60.-   Sanciones  para  el  tráfico  ilícito.-  Quienes compren,  vendan   o   entreguen   a   cualquier título, distribuyan,  comercialicen,   importen,   exporten    o,   en   general,   efectúen     tráfico    ilícito    de   sustancias    estupefacientes,         psicotrópicas        y    otras    sujetas   a  fiscalización,  serán reprimidos con  reclusión  mayor  extraordinaria de doce a diez y seis años y multa de sesenta  a ocho mil salarios mínimos vitales generales.   

Se   entenderá por tráfico ilícito  de  sustancias  estupefacientes,  psicotrópicas   u  otras   sujetas      a      fiscalización     toda     transacción  mercantil   o   toda   entrega,  a  cualquier  título, de dichas  sustancias,  realizada   en   contravención   a   los   preceptos  de  esta Ley.   

    

* Código Penal     

Art.  43.- Son  cómplices  los  que  indirecta  y  secundariamente cooperan a la ejecución del  acto punible, por medio de actos anteriores, o simultáneos.   

Si de las circunstancias particulares de la  causa  resultare que el acusado de complicidad no quiso cooperar sino en un acto  menos  grave  que  el cometido por el autor, la pena será aplicada al cómplice  solamente en razón del acto que pretendió ejecutar.   

Art.  47.- Los  cómplices  serán  reprimidos  con  la  mitad  de  la  pena  que se les hubiere  impuesto en caso de ser autores del delito.   

Ahora  bien,  el  anterior  cargo, tiene su  correspondencia  en  el  artículo  376  del  Código  Penal,  modificado por el  artículo  11  de  la  Ley  1453 de 2011, que tipifica el delito de tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes, con  la  circunstancia de agravación prevista en el numeral 3º del  artículo 384 del Código Penal, de la siguiente manera:   

ARTICULO 376. TRAFICO, FABRICACION O PORTE  DE  ESTUPEFACIENTES.  El que sin permiso de autoridad  competente,  introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,  financie  o  suministre a cualquier título sustancia estupefaciente,  sicotrópica  o drogas sintéticas que se encuentren contempladas en los cuadros  uno,  dos,  tres  y  cuatro del Convenio de las Naciones Unidas sobre Sustancias  Sicotrópicas,  incurrirá  en prisión de ciento veintiocho (128) a trescientos  sesenta  (360)  meses  y  multa  de  mil  trescientos treinta y cuatro (1.334) a  cincuenta     mil     (50.000)     salarios     mínimos    legales    mensuales  vigentes.   

(…)  

Si la cantidad de droga excede los límites  máximos  previstos  en el inciso anterior sin pasar de diez mil (10.000) gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos de hachís, dos mil (2.000) gramos de  cocaína  o de sustancia estupefaciente a base de cocaína o sesenta (60) gramos  de  derivados  de  la  amapola,  cuatro  mil (4.000) gramos de droga sintética,  quinientos  (500)  gramos  de  nitrato  de  amilo,  quinientos  (500)  gramos de  ketamina  y GHB, la pena será de noventa y seis (96) a ciento cuarenta y cuatro  (144)  meses  de  prisión  y  multa  de  ciento  veinte  y  cuatro  (124) a mil  quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes”.   

ARTICULO 384. CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION  PUNITIVA.  El  mínimo  de las penas previstas en los  artículos anteriores se duplicará en los siguientes casos:   

(…)  3. Cuando la cantidad incautada sea  superior  a mil (1.000) kilos si se trata de marihuana; a cien (100) kilos si se  trata  de  marihuana  hachís;  y  a  cinco  (5) kilos si se trata de cocaína o  metacualona   o  dos  (2)  kilos  si  se  trata  de  sustancia  derivada  de  la  amapola.   

Se colige entonces, que la conducta punible  atribuida  a  HÉCTOR  JAIRO  CORTÉS,  está  tipificada  penalmente en nuestro  país,  y sancionada con penas privativas de la libertad que superan ampliamente  el  término de seis meses. Por tanto, el presupuesto de la doble incriminación  se satisface.   

Ahora  bien, respecto de este tópico, cabe  mencionar  que se equivoca la Delegada del Ministerio Público cuando afirma que  el  hecho  que  motiva  la  solicitud de extradición  «tenga  señalada pena privativa de la libertad cuyo  mínimo  no  sea  inferior  a  cuatro  (4)  años»,  pues  esta  preceptiva  corresponde a lo normado en el  numeral  1º  del  artículo 493 del Código de Procedimiento Penal, que no rige  para  el  presente  asunto  pues, tal y como fue conceptuado por el Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  al  caso sub examine le es aplicable el “Acuerdo         sobre         extradición”,        adoptado  en Caracas, el 18 de julio de  1911,  cuyo artículo 2º  establece  que  el hecho  por  el  que  se  solicita la extradición      se     encuentre     tipificado    en    los    ordenamientos    jurídicos  de  Colombia   y   Ecuador,  y       en      ambos      el      “máximum de la pena aplicable”            sea   superior   a   seis   meses  de  privación de la libertad.   

Lo anterior, tal y como lo explicó la Sala  en    providencia    CSJ   AP3872   – 2015:   

…para    el    caso,    el   Código   de   Procedimiento   Penal   tiene   un   carácter  supletorio,  razón  por  la cual deben aplicarse las  normas   de  esa  codificación  que  no  se  opongan  al  referido  instrumento  internacional,  según  se  desprende  de lo dispuesto en el artículo 490 de la  Ley  906 de 2004, que prevé que «la extradición se podrá solicitar, conceder  u  ofrecer  de  acuerdo  con  los  tratados  públicos  y,  en su defecto con la  ley».   

6.  Equivalencia  de  las  providencias  proferidas en el extranjero.   

De acuerdo con el artículo VIII del Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición  suscrito  en  Caracas  en 1911, el presupuesto  mínimo   exigido   para   solicitar  la  extradición  refiere  a  “la  sentencia  condenatoria  si el prófugo hubiese sido juzgado y  condenado”.   

En  este  caso,  dicho  requerimiento  se  encuentra  más  que  satisfecho, como quiera que el sustento de la solicitud de  extradición  de  HÉCTOR  JAIRO CORTÉS radica en la sentencia proferida por la  Sala  de  lo  Penal  de  la  Corte Provincial de Justicia de Pichincha, el 17 de  octubre,  mediante  la  cual,  el  nombrado requerido fue condenado a la pena de  «seis años de reclusión  mayor   ordinaria»,  como  cómplice  del delito de tráfico de droga, de acuerdo con los sucesos descritos  con antelación.   

En esa determinación, además, se concretan  los  hechos  imputados -destacando las circunstancias  de   tiempo,  modo  y  lugar  que  los  rodearon-,  el  fundamento  probatorio,  la  conducta constitutiva del delito, las normas en que  se  encuentra previsto y las consecuencias del mismo, tal como sucede en nuestra  legislación.  Por  ello,  para  la  Sala  es  claro  que  también  se cumple a  cabalidad con el requisito de la equivalencia.   

En  conclusión,  la determinación dictada  por  la autoridad judicial del Gobierno de la República del Ecuador, reúne los  requisitos  formales  y  sustanciales  exigidos en el instrumento internacional,  por lo que se verifica cumplido también este condicionamiento.   

7. Prescripción de la acción y de la pena   

De   acuerdo  con  el  literal  b)  del  artículo  V  del Acuerdo  Bolivariano     sobre     Extradición,   el  Estado  requerido  no  estará  obligado  a  conceder  la  extradición,   

«b)  Cuando  según  las  leyes  del  Estado  al  cual se dirige la solicitud, hubiere prescrito la acción  o  la  pena  a  que estaba sujeto el  enjuiciado o condenado».   

       La   anterior   exigencia   impone   a   la   Corte   examinar  la  configuración  de  esa  categoría  jurídica  en Colombia, con la salvedad que  sólo  se  revisará  la  prescripción  de  la pena por cuanto el requerimiento  tiene  como  propósito  obtener  la entrega del requerido para que cumpla       la      sanción  penal  que  le  fue  impuesta  por   las  autoridades  ecuatorianas.   

       De   acuerdo   al   artículo   89  del  Código  Penal  nacional,  la   sanción   penal  prescribe  “en  el término fijado para ella en la  sentencia  o  en  el  que le falte por ejecutar, pero en ningún caso podrá ser  inferior a cinco (5) años”.   

       Siendo  ello  así,  acorde  con  la  información aportada por el  país  requirente, no ha prescrito la pena por cuanto  la  sentencia  condenatoria adquirió ejecutoria, por lo menos, el 29 de octubre  de  2015,  fecha  en  la cual, la Sala Especializada en  Penal,  Penal  Militar,  Penal  Policial  y  Tránsito  de  la Corte Nacional de  Justicia  declaró improcedente el recurso de casación interpuesto, y desde esa  fecha,   no   han   transcurrido   los   seis  años  que  constituyen  el  término  de la  sanción  penal impuesta a HÉCTOR JAIRO CORTÉS.   

       7.   Naturaleza  jurídica    de    los    hechos    fundantes    de   la   solicitud.   

       El           artículo  IV  del Acuerdo Bolivariano sobre  Extradición proscribe la  extradición   de   personas  acusadas  de  delitos  políticos    y   conexos,   situación   que  en  este  evento  no  se  configura  porque  el          tráfico         de  estupefacientes    no  ostenta tal connotación,  por   tratarse   de  una  infracción    penal  ordinaria      o     delito     común.   

Las   restantes   limitantes   de   la  extradición,   relativas  al  cumplimiento  de  la  condena  u  otorgamiento de amnistía o indulto en el  país    donde    se  cometió  delito,  no  se  configuran,  pues  no  se  deducen     de     la    documentación  aportada  ni han sido reseñadas por  el     país    requirente,    por    el     requerido     o    por    su  defensa.   

         

       8.  Aclaraciones Finales.   

8.1  Frente a las  alegaciones  presentadas por la abogada defensora de HÉCTOR JAIRO CORTÉS, debe  la  Sala  indicar  que,  como  fue  analizado  en precedencia, no existe ninguna  irregularidad   en   lo   que  atañe  a  los  requisitos  relacionados  con  la  validez  formal  de  la  documentación   presentada   por   el   Gobierno   de  la  República de Ecuador y  la   plena  identidad  del  reclamado.   

Ello,  por  cuanto,  con  los  documentos  mediante  los  cuales  la  autoridad foránea solicitó la detención preventiva  con   fines  de  extradición  de  HÉCTOR  JAIRO  CORTÉS  y  formalizó  dicha  petición,   así   como   con  los  restantes  que  obran  en  la  carpeta,  se  establecieron  los  datos  necesarios  que  permitieron  a la Corte, estudiar de  manera detallada si se cumplía o no con esos requisitos.   

En  particular,  debe resaltarse que, en la  sentencia  proferida  por  el  Juez del Primer Tribunal de Garantías Penales de  Pichincha     (Ecuador),     en     el     acápite     titulado    «[i]identidad   de  los  procesados»,  se  indicó:  «6.  Héctor  Jairo  Cortes,  de  nacionalidad  colombiana,  con  cédula  de  ciudadanía No.  172142940-3,  de  39  años,  de estado civil casado, de ocupación floricultor,  domiciliado           en           Quito»30.        Además,   la   autoridad   foránea   allegó   como   “ANEXO  A”,  la tarjeta decadactilar  del  ciudadano  HECTOR  JAIRO  CORTÉS,  en  la  cual  se precisó: «filiación  No.  172142940-3  de Cortés Héctor Jairo, nacido en  Pereira  Colombia,  el  20  de  agosto  de  1972,  sexo  masculino»31.  Documento  este  último que permitió, además, la realización del cotejo dactiloscópico  a  través  del  cual  se  corroboró  que  la  persona  condenada  en  el país  extranjero     es    la    misma    sometida    al    presente    trámite    de  extradición.   

Por ende, lo sostenido por la apoderada del  reclamado  en  extradición,  quien  asegura que éste no fue individualizado ni  identificado, carece de total fundamento.   

8.2 Ahora bien, el  artículo  IX32  del Acuerdo  sobre  Extradición  del 18 de julio de 1911 impone al  Estado  requirente  la  carga  de  formalizar la solicitud en el “término  de  la distancia”, so pena de  que   cese  la  detención  provisional  del  requerido.  Esta  expresión,  fue  interpretada  por canje de notas diplomáticas, en el sentido de que el plazo es  de  90  días33.   

Bajo tal entendido, no advierte la Corte que  ese  término  se  haya  superado  en  el  presente evento. Es que, realizada la  contabilización  pertinente,  se  tiene que desde el momento de la aprehensión  del  reclamado,  lo  que ocurrió el 18 de mayo de 2016, hasta que se formalizó  la   solicitud   de   extradición,   es  decir,  el  11  de  agosto  siguiente,  transcurrieron   86   días   calendario,   circunstancia  que  no  acredita  el  presupuesto  objetivo  descrito,  y por ende, desestima la censura de la defensa  relacionada    con   la   violación   de   los   derechos   fundamentales   del  requerido.   

       9. Concepto   

Los razonamientos expuestos en precedencia,  acordes  con  lo  señalado  por  el  Ministerio  Público,  permiten  tener por  acreditadas  las  exigencias  legales  para  conceptuar de manera FAVORABLE a la  solicitud  de  extradición  formalizada  por  el  Gobierno  de la República de  Ecuador  a  través  de  su  Embajada  en  nuestro  país,  con fundamento en la  sentencia  proferida  el  17  de  octubre  de 2014 por la Sala de lo Penal de la  Corte  Provincial de Justicia de Pichincha, que condenó a HÉCTOR JAIRO CORTÉS  a  la  pena  de  “seis  años  de  reclusión mayor  ordinaria”,  como cómplice del delito de tráfico de  droga   previsto   en  el  artículo     60     de    la    Ley    de    Sustancias    Estupefacientes    y  Psicotrópicas.   

9.1.  La  Corte  considera  pertinente,  en  orden  a  proteger  los  derechos  fundamentales del  requerido,  prevenir al Gobierno Nacional, para que en el evento en que acceda a  la  extradición  de  HÉCTOR  JAIRO  CORTÉS,  advierta  al  Estado solicitante  garantizarle  a  éste  la permanencia en el país extranjero y el retorno al de  origen  en  condiciones  de  dignidad y respeto por la persona humana, cuando el  extraditado  sea  liberado  por  haber cumplido la pena que le fuere impuesta en  razón del cargo que motivó la solicitud de extradición.   

Del  mismo modo, atendiendo lo dispuesto en  el  artículo  494  de la Ley 906 de 2004, el Gobierno Nacional puede subordinar  la  concesión  de  la  extradición  a las condiciones consideradas oportunas y  exigir  que  el  solicitado   no sea juzgado por hechos diversos de los que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a sanciones distintas de  las  impuestas en la condena, ni a penas de muerte, destierro, prisión perpetua  o  confiscación,  desaparición  forzada, torturas, tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  por  el país solicitante, de conformidad con lo dispuesto por los  artículos 12 y 34 de la Constitución Política de Colombia.   

Así  mismo, debe condicionar la entrega de  HÉCTOR     JAIRO    CORTÉS    a    que    se    le    respeten    –como  a  cualquier otro nacional en  las  mismas  condiciones–  todas  las  garantías,  a  que  su  situación  de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la pena no trascienda de su persona y  que  la  pena  privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y  readaptación social.   

Además,  que  no  puede  ser condenado dos  veces  por  el  mismo  hecho, por mandato de la Carta Política, ni dársele una  denominación jurídica distinta a la misma circunstancia fáctica.   

Igualmente, el Gobierno debe condicionar la  entrega  a que el país solicitante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de  la  sociedad,  y  garantiza  su  protección,  lo cual se  refuerza  con  la  Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículo 17) y  el   Pacto   Internacional   de   Derechos   Civiles   y  Políticos  (artículo  23).   

De la misma manera, el Gobierno, encabezado  por  el señor Presidente de la República como Jefe de Estado, deberá efectuar  el  respectivo  seguimiento  a las exigencias que se impongan a la concesión de  la  extradición y determine las consecuencias que se derivarían de su eventual  incumplimiento,  al tenor de lo señalado en el ordinal 2° del artículo 189 de  la Constitución Política.   

Finalmente, el Gobierno Nacional advertirá  al  del  Estado  requirente,  que deberá computarse el tiempo que HÉCTOR JAIRO  CORTÉS  ha  permanecido privado de la libertad con ocasión de este trámite de  extradición.   

7.2.  Por  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE a  la  extradición  de  HÉCTOR JAIRO CORTÉS de anotaciones conocidas en el curso  del  proceso,  para  que cumpla la condena impuesta en la sentencia proferida el  17  de  octubre  de  2014  por  la  Sala  de  lo Penal de la Corte Provincial de  Justicia     de     Pichincha,     por     el     delito    de    tráfico    de  estupefacientes.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,  a  su  defensor,  al  Ministerio  Público y al Fiscal General de la  Nación,  para  lo de su cargo.  Devuélvase el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de su competencia.   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

   

    

1  Carpeta Ministerio de Justicia y del Derecho. Folios 46, 50 y 130.   

2  Ibíd.   Folios   4   –  6.   

3  Ibíd. Folios 39 – 43.   

4  Ibíd. Folio 37 – 38.   

5  Ibíd. Folio 71.   

6  Cuaderno Corte. Folio 1.   

7  Ibíd. Folio 1.   

8  Ibíd. Folio 5.   

9  Ibíd. Folio 10.   

10  Ibíd.   Folios   15   –  20.   

11  Ibíd.   Folios   23   –  32.   

12  Ibíd. Folios 43 – 49.   

13  Ibíd. Folio 58.   

14  Ibíd. Folio 59.   

15  Ibíd. Folio 61.   

16  Ibíd. Folio 62.   

17  Ibíd. Folios 63.   

18  Ibíd. Folio 65.   

19  Carpeta Ministerio de Justicia y del Derecho. Folio 117.   

20  Cuaderno Corte. Folio 1.   

21  Sobre  este punto es menester aclarar que: “HÉCTOR  JAIRO  CORTÉS,  con  cédula ecuatoriana No. 1721429403, y pasaporte colombiano  No.  CC79674822  fue  sentenciado por la Sala de lo Penal de la Corte Provincial  de  Justicia  de Pichincha, el 17 de octubre, a la pena modificada de seis años  de  reclusión  mayor ordinaria, como cómplice del delito de tráfico de droga,  tipificado   y   sancionado   en  el  artículo  60  de  la  Ley  de  Sustancias  Estupefacientes  y  Psicotrópicas,  en  concordancia con los artículos 43 y 47  del   Código   Penal,   vigentes   a   la   fecha  del  ilícito.  La   mencionada   resolución   revocó  el  estado  de  inocencia  declarado  a  favor  de  Héctor Jairo Cortés por el Tribunal A-quo;   e,  interpuesto  el  recurso  de  casación  de  la  sentencia  condenatoria,  que  fue  declarada  improcedente por la Sala Especializada de lo  Penal,  Penal  Militar,  Penal  Policial  y  Tránsito  de  la Corte Nacional de  Justicia, el 29 de octubre de 2015.”   

22  Ibíd.   Folios   93   –  94.   

23  Ibíd.   Folios   8   –  9.   

24  Ibíd. Folio 38.   

25  Cuaderno Corte. Folio 7.   

26  Ibíd.  Folio   18  –  19.   

27  Ibíd. Folio 17.   

28  Ibíd. Folios 117 – 119.   

29  Ibíd. Folio 83.   

30  Carpeta Ministerio de Justicia y del Derecho. Folio 87 reverso.   

31  Ibíd. Folio 85.   

32   Artículo  IX:  (…) Cesará la  detención  provisional,  si  dentro  del término de la distancia no se hace en  forma  la  solicitud  de  extradición  conforme a lo estipulado en el artículo  8º.   

33 El  párrafo  final  del  Artículo  IX en el cual se establece el “Término de la  distancia”   para   formalizar   las  solicitudes  de  extradiciones  ha  sido  interpretado  por  cambio  de  notas  diplomáticas,  por  un periodo máximo de  noventa  (90)  días  calendarios,  dejando a salvo el caso fortuito o la fuerza  mayor,  que  se  acreditará cuando no sean notorios, por medio de la respectiva  Cancillería.  Las  Notas  Diplomáticas  DM/OJ.009571  y  RE  Nº  6/17  de las  respectivas  Cancillerías  son de fecha 24 de febrero de 1998, fechas del canje  y en la que también entraron en vigencia.     

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