AP965-2016(47340)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

            

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

         

AP-965-2016  

Radicación Nº 47.340  

(Aprobado mediante Acta No. 46)  

Bogotá, D. C., veinticuatro (24) de febrero  de dos mil dieciséis (2016).    

                                              VISTOS   

         

La  Sala  decide  el  recurso  de apelación  propuesto  contra  el  auto  de  diciembre  15  de  2015,  por medio del cual un  Magistrado  con  funciones de control de garantías de la Sala de Justicia y Paz  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  resolvió el incidente de levantamiento de  medidas    cautelares   de   embargo,   secuestro   y  suspensión  del poder dispositivo sobre los bienes de  la    Cooperativa    Multiactiva    Comercializadora  Agroindustrial      de      los     Llanos      Orientales     –    COAGROINDULLANOS    –  cuya  titularidad  real fue atribuida por la Fiscalía General de  la  Nación al postulado Daniel Rendón Herrera, conocido con el alias de “Don  Mario”,  ex  integrante  del  bloque  Centauros  de las autodefensas unidas de  Colombia,  excluido del proceso de justicia y paz el 9 de septiembre de 2013 por  la    respectiva    Sala    de    Conocimiento    del   Tribunal   Superior   de  Bogotá.   

         

                     

ANTECEDENTES   

               

                        1.     Imposición   de   medidas  cautelares.   

     

1. En  audiencia  celebrada  el 19 de  noviembre  de  2014, una Magistrada con funciones de control de garantías de la  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá resolvió la solicitud  de  medidas  cautelares  presentada por la Fiscalía General de la Nación sobre  varios  bienes  muebles  e  inmuebles  cuya  titularidad real atribuyó a Daniel  Rendón  Herrera1,  ofrecidos  para  reparar  a  las  víctimas  de  su accionar, por  pertenecer a la organización armada a la que perteneció.     

     

1. La  Magistrada  impuso las medidas  cautelares  de  suspensión  del  poder  dispositivo,  embargo        y  secuestro  de  todos  los  activos que aparecen en los  estados  financieros  de  la  Cooperativa  COAGROINDULLANOS,  del inmueble donde  funciona   la   entidad   ubicado   en   la   carrera  11  No.  19  –  52  del municipio de Granada (Meta),  de  los  muebles  y  enseres  que  en él se encuentren, y del predio Las Brisas  situado   en   la   vereda   Puerto   Palma  del  municipio  de  Fuente  de  Oro  (Meta).     

     

1. De  igual  forma,  decidió que se  diera  cumplimiento  a  lo  establecido  en el artículo 95 del C. de P. P. y se  comunicara  a la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos y a las entidades  que     controlan     las    cooperativas    de    las    medidas    preventivas  decretadas.     

     

1. Finalmente,  solicitó  a la misma  fiscal delegada realizar las diligencias de embargo y secuestro.     

    

1. Incidente de desembargo.     

     

1. El 10 de marzo de 2015, el apoderado  judicial  de  los  asociados  de  la  Cooperativa Multiactiva Comercializadora y  Agroindustrial       de       los       Llanos      Orientales      –    COAGROINDULLANOS    –  y  de  la  cooperativa misma propuso  incidente  de  desembargo respecto de los bienes inmuebles, muebles y enseres de  propiedad  de  la entidad afectados con las medidas cautelares decretadas por la  Magistrada de Justicia y Paz el 19 de noviembre de 2014.     

Afirmó  que  las  medidas fueron impartidas  desconociendo   los   derechos  de  la  cooperativa  y  los  asociados,  quienes  invirtieron  de  su  propio  peculio  altas  sumas  de dinero para fortalecerla,  adquirir  los  activos  que  hoy  le  pertenecen  y beneficiarse de la actividad  productiva, comercial y de exportación desarrollada.   

Que el ofrecimiento de la cooperativa como un  bien  de  la  organización  armada  efectuado  por  Daniel  Rendón  Herrera no  corresponde  con la realidad que surge del desarrollo y la actividad empresarial  de  la entidad que representa, en cuya consolidación participaron los asociados  y  el  Estado  mismo  a través de los programas de apoyo y fomento agropecuario  desplegados por el Ministerio de Agricultura.   

Si bien en el departamento del Meta operó el  grupo  paramilitar  liderado por alias “Don Mario” y en esa región tiene su  domicilio  la  Cooperativa   “NO ES CIERTO, que  el  citado  señor  haya  constituido  la  Cooperativa  COAGROINDULLANOS  o haya  patrocinado   su   actividad  empresarial;  pues  el  radio  de  acción  de  la  Cooperativa,  al  igual  que  la  capacidad  de  liderazgo  y  gestión  de  sus  directivos,  se  convirtieron  en  la  fortaleza  de  la  entidad…”2    

2.2  Para  soportar  la reclamación aportó  pruebas  documentales,  solicitó  la práctica de varios testimonios, requirió  se  oficiara  a  diferentes  entidades públicas y privadas con el propósito de  acreditar  la  actividad  empresarial  y  la capacidad económica de la empresa,  así  como  la realización de una auditoria a los libros y documentos contables  de COAGROINDULLANOS.   

          2.3  El 4 de mayo de 2015, se llevó a cabo vista pública en la que  el  incidentante  concretó  sus  pretensiones  y  las  pruebas requeridas, y en  sesión  del  21  del  mismo  mes y año el Magistrado resolvió las solicitudes  probatorias decretando algunas y negando otras.   

          2.4  Durante  los  días  17 de junio, 29 de julio y 20 de agosto de  2015  se practicaron las pruebas testimoniales solicitadas por el actor, y el 17  y  30  de  septiembre  de  la misma anualidad los intervinientes presentaron sus  alegaciones finales.   

          2.5  El  15 de diciembre último el Magistrado decidió el incidente  manteniendo  las  medidas  cautelares  impuestas  el  19  de  noviembre de 2014.   

                    

          2.6  Notificada  en  estrados la decisión, el apoderado judicial de  los  asociados y de COAGROINDULLANOS interpuso y sustentó recurso de apelación  contra    misma,    impugnación    que    fue    concedida    en    el   efecto  devolutivo.   

         

         

DECISIÓN IMPUGNADA  

Después  de  discurrir ampliamente sobre la  actuación  procesal  surtida  tanto  en  el incidente de imposición de medidas  cautelares  como  en  el de oposición, el Magistrado negó las pretensiones del  incidentante  manteniendo  las  medidas  cautelares  impuestas  sobre los bienes  muebles e inmuebles de la cooperativa COAGROINDULLANOS.   

Consideró, inicialmente, que el artículo 17  B  de  la  Ley  975  de  2005 sólo permite a los terceros presentar oposiciones  frente  a  las  medidas  cautelares cuando se fundamenten en la demostración de  buena  fe  exenta  de  culpa,  respecto  de  la  cual  el  apoderado judicial no  presentó elementos materiales de convicción que la soporten.   

Aseguró   así  mismo,  que  las  únicas  manifestaciones  que  al respecto hizo el apoderado judicial se concretan en que  la  buena fe se reflejaba en la contabilidad que se manejaba, presunción que no  fue  desvirtuada por la Fiscalía General de la Nación, y en el hecho de que la  cooperativa   no   hubiere   vendido  sus  bienes,  no  obstante,  considera  el  a  quo,  no  son  esos  los  únicos aspectos a verificar en el incidente de oposiciones.   

Contrario a lo afirmado por el incidentante,  destacó  que  al  trámite  se  allegaron  las  versiones  del postulado Daniel  Rendón  Herrera  en  las  que  aseguró  que  la organización armada financió  directamente  a  un  grupo  de  campesinos  del  municipio  de El Dorado (Meta),  subvención  que  se  dio  cuando aún no se había constituido la cooperativa y  ello  desvirtúa  la  buena  fe  alegada,  para  lo  cual  también  destaca  la  declaración  suministrada  el  15 de junio de 2012 por la gerente de la entidad  Luz  Adriana  Sarria  en la que afirmó que para la fundación de la cooperativa  “obviamente  algo tenían que ver ellos”,  refiriéndose  a  los  grupos paramilitares que operaban en la  región.   

Sostuvo que la vinculación de la Cooperativa  con  las  autodefensas  unidas  de  Colombia la señala también la declaración  rendida  por el ex paramilitar Manuel de Jesús Piraban, plegándose el juzgador  a  los  argumentos  expuestos por el apoderado de las víctimas para quien en el  incidente  quedó  demostrado  la  poca  o  nula  diligencia  y  cuidado  en  la  actuación  de  los  dirigentes  de  la empresa en el manejo y desarrollo de las  actividades a ellos confiadas.   

Luego  de  abordar  el  estudio  de  algunas  pruebas  aportadas  tanto al incidente de imposición de medidas cautelares como  en  el de oposición, concluyó el Magistrado que hubo una definitiva injerencia  del  grupo  ilegal en la creación de la cooperativa, para lo cual fue necesario  convencer  a  los 25 campesinos por medio de un tercero, el entonces alcalde del  municipio del Dorado (Meta), Fredy Díaz Gutiérrez.   

De este modo, pierde sentido afirmar la buena  fe  en la voluntad de los campesinos fundadores de la asociación, de quienes la  administradora  Luz  Adriana  Sarria  sostuvo  que  los paramilitares fueron los  gestores  y  financiadores  de  la  empresa al señalar que algo tenían que ver  como se lo hizo saber Eusser Rondón.   

Así,  para  el  a  quo  la  voluntad de los campesinos estuvo viciada por  la  fuerza del grupo armado, recayendo el reproche en la falta de cuidado de los  dirigentes  de  la cooperativa como lo fue Eusser Rondón dada su participación  en     los     destinos     de     la     misma    al    haberse    demostrado  que  fue  uno  de  los  fundadores  así  no  haya  figurado  formalmente  como  tal,  reconocido  político  de  la  región y aliado con el grupo paramilitar, bloque  Centauros,  del  que recibió apoyo para financiar su campaña a la gobernación  del  departamento  del  Meta como lo sostuvo Manuel de Jesús Piraban, y además  era  considerado como un “socio avanzado”  conforme  lo  indicó Simeón Sánchez Murillo, de quien afirma  pertenecía  al  grupo armado al margen de la Ley, encargado de designar cuadros  directivos,  captar  y manejar dineros para la cooperativa como ocurrió con los  $30.000.000 entregados por él directamente.   

Concluyó  el  a  quo que “para nadie era un  secreto  que  COAGROINDULLANOS  era,  pertenecía  o estaba influenciada por los  ilegales    armados    en    mención”3, y pese a ello  los  directores,  gerentes  o  miembros  del  Consejo  de  Administración de la  entidad  actuaron  complacientes  con  las  directrices de quienes materialmente  manejaban la cooperativa.   

Igualmente, destacó el Magistrado de primera  instancia  que el aporte de $400.000.000 que hizo Diego Rivas Ángel desdice del  supuesto  buen  manejo  de la contabilidad que se tenía en la cooperativa, pues  no  obstante  lo  cuantioso  de la donación hecha por Rivas Ángel destaca como  llamativo  que  ninguno de los socios y directivos hayan expresado inconformidad  ni  reclamo,  omisión  que  explica las manifestaciones que desde el inicio dio  Daniel  Rendón  Herrera  en  el sentido de fundar esa empresa con 25 campesinos  por  quienes la organización armada invirtió $25.000.000 por cada uno, para un  total  de  $625.000.000,  siendo conocedores de ello los fundadores, encontrando  racional  el hecho que la gerente Luz Adriana Sarria se comprometiera a devolver  “esos”  $600.000.000  a  Daniel   Rendón   Herrera,   restándole  credibilidad  a  las  justificaciones  propuestas  por  ella  para  ese  propósito  y las reuniones sostenidas con los  jefes del grupo armado.   

         

                  LA IMPUGNACIÓN   

                               

El   apoderado   judicial  de  la  cooperativa  y  de  los      asociados      apeló      la  decisión,   presentando   como   sustentación  las  siguientes razones:   

1.  Hay  un error de procedimiento en la implementación de las medidas  cautelares   ya   que   no  se  aplicaron  sobre  la  cooperativa entendida como  unidad, sino sobre bienes específicos.   

La argumentación  expuesta  por el Magistrado  en  el  auto  confutado  está  encaminada a sustentar que los asociados tenían  conocimiento  que  la  cooperativa había sido gestada  con  la participación de grupos paramilitares pero no  hay  ninguna  medida contra la cooperativa    como   empresa   y   en     la    decisión    se  concluye  que  las  medidas  cautelares  impuestas se mantienen a  pesar   que   contra   la   persona   jurídica   no   se   ha  impuesto  medida  alguna.   

En   estas  condiciones,   conforme   a   lo   regulado  en  el  Código  de  Comercio,        debió   decretarse  una  toma  de  posesión  de  bienes  y  haberes de la cooperativa con el fin de  administrarla,   interrogándose  ¿por  qué  no  se  tocó    la    persona  jurídica?   

         

Concluyó  el    primer   argumento   señalado   que   la   decisión  tomada  por  el  a  quo  “no  tiene nada que  ver  con  lo  que estamos atacando” porque según la  tesis  del  funcionario y de  la   fiscalía,   la   cooperativa   tuvo  un  origen  ilegal  por  los  aportes  hechos por Daniel Rendón Herrera.   

         2.   Pasó por alto el Magistrado que  los  bienes  los adquirió la cooperativa el 7 de mayo  de  2006  y  que  para  el  año  de  2004  los  postulados Manuel de   Jesús  Piraban  y  Miguel  Arroyave  habían  indicado  a  la  gerente  de  la  entidad  que  siguiera  con el negocio porque no era importante  económicamente    para   ese   momento,  razón  por  la  cual  Luz Adriana Sarria buscó otros socios que  aportaron dinero para quedarse con las instalaciones del IDEMA.   

3.  Señala  que  la  buena  fe  exenta de culpa o buena fe cualificada,   conforme   a   los  antecedentes  jurisprudenciales,  está  referida a aquellos  eventos  en  los  que  un  tercero  adquiere  un bien  a   otro,   pero  en  el  presente    caso   la   cooperativa   adquirió  el bien inmueble  al  Ministerio  de  Agricultura y no  a    una    entidad  vinculada a un grupo al margen de la Ley,    por    esa   razón  no abordó el tema de la buena exenta  de culpa.   

4.   Siendo  ello   así,  cuestiona  la  argumentación  del  a   quo   dirigida   a  probar  la  ilicitud  o  ilegalidad           de           la          cooperativa,          preguntándose      nuevamente  ¿por  qué  no  se hizo una toma de posesión de la  entidad?,                medida      que      estima       la      correcta   ya  que  por  esa  vía  la  cooperativa   hubiera  seguido   funcionando,   pero  no  se  hizo  porque  la  Fiscalía  se  orientó  exclusivamente   a   los   bienes,   que  reitera,  fueron  adquiridos  al  ente  gubernamental por un medio autorizado legalmente.   

5.   En  el  análisis    probatorio    el   a   quo    tomó    varias    afirmaciones    de    los   declarantes   para  señalar  que  todos  conocían     que    la    cooperativa    había    sido    creada    por    los  paramilitares,      no      obstante,      insiste,     “¿por    qué    no    se    tocó   la   cooperativa?”  si  conforme  al  artículo  515  del  Código de Comercio el  concepto  de  empresa  abarca  el  establecimiento  de  comercio  y sus activos,  aspectos    que    lo   llevan   a   persistir   en  que no existe consonancia entre la medida adoptada o  implementada   y   la  decisión  tomada  objeto  de  alzada.   

6.   Daniel  Rendón  Herrera  no  ofreció  el  lote  y  la  finca afectados con las medidas  cautelares   como   de   propiedad   del  grupo  de  autodefensas,  porque para ese momento no los había  adquirido  la  cooperativa.  Únicamente      hizo     mención,     lo    mismo    que    Manuel    de    Jesús    Piraban,  de  un  proyecto  para  comercializar  el plátano de la  región,  y  sólo años después es que se    adquieren   los   dos   predios  por la gestión de la administradora.   

7. No se cuenta  con  pruebas  que indiquen que los campesinos fundadores de la cooperativa hayan  sido  paramilitares, no se conocen investigaciones por el delito de testaferrato  en  contra  de  ellos  o  contra  la  gerente,  motivo por el cual   la  afirmación  del  Magistrado   según   la   cual   los  agricultores conocían la  causa      ilícita     implica     una    apreciación   subjetiva   del  funcionario  judicial  porque  el hecho que los paramilitares hayan efectuado inversiones para financiar a  los  lugareños no quiere  decir que los actuales asociados hayan recibido esos aportes.   

8.           Con relación a la conciliación  que  intentó  realizar la gerente de la cooperativa en la fiscalía se pregunta  qué  se  perseguía  con  ese  ofrecimiento  y qué  hubiera  ocurrido si los  miembros  de la        asociación     hubiesen    tenido    la    capacidad    para    entregarle    a    Daniel    Rendón  Herrera  los 600 millones de pesos y qué sucedería  si  el postulado se hubiera retractado de ofrecer los  bienes afectado.   

9.          Culminó          señalando   que   COAGROINDULLANOS   seguirá  viva,  legalizada,  pero    con   origen   paramilitar,   vigente,          pero  sin  bienes,  porque  no se hizo  toma  de posesión de ella liquidándola y vendiendo sus activos como lo dispone  la legislación vigente.   

NO RECURRENTES  

1.    La  Fiscal     Delegada  intervino  para  solicitar la confirmación del auto  de  primera  instancia al  no  haberse  demostrado  la  buena  fe  exenta de  culpa.   

Indicó que en el incidente de oposición  no  se  logró  refutar  el  origen  de  los dineros con los que se conformó la  cooperativa,  los  que  acorde  a  lo indicado por Daniel Rendón Herrera fueron  aportados por la organización paramilitar, bloque Centauros.   

Adicionalmente,      destaca  que en la región se tenía el  conocimiento  sobre  los vínculos de la cooperativa con personas pertenecientes  a  la  organización paramilitar de la zona, independientemente que no figuraran  en  la  conformación  de  la  entidad,  y la ausencia de soportes contables que  demostraran  el  origen  lícito  de  los  dineros  para  la conformación de la  cooperativa y los aportes de los nuevos socios.   

2.          La     Agente     del    Ministerio  Público                 apoyó       la      ratificación    de   la   decisión  impugnada.   

Aseguró  que el accionante no probó los  fundamentos  de  la  oposición  que den cuenta de la  buena fe exenta de culpa y no se demostró que en la  creación  de  la  cooperativa  no  hubo  dineros  del grupo armado liderado por  Rendón   Herrera   y   Miguel  Arroyave.   

Señaló     que     debió        probarse   que   en   la  creación  de  la  cooperativa  los  fundadores actuaron de buena exenta  de  culpa, por el contrario, lo que se advierte es un  proceder  negligente  al  no   haberse   tomado  precauciones   para   que  sus  acciones  se  ajustaran  a  la Ley,  ya  que en la región del Alto Ariari se conocía que operaba un  grupo  al  margen  de  la  Ley,  además,          Luz          Adriana         Sarria         afirmó  no desconocer que dineros del  grupo  hubieran  podido  ingresar en la constitución  de la cooperativa.   

                       3.  El apoderado judicial de  las  víctimas  solicitó  la   confirmación   de   la   decisión   porque   los   argumentos   del   recurrente   no   desvirtúan  el     análisis     probatorio     realizado     por     el        a        quo,   la  inscripción  de  las  medidas  decretadas  contra  la  cooperativa  no se rigen  totalmente por el Código de Comercio al  tratarse  de  una  persona  jurídica  de  economía  solidaria,  además,  los bienes de la entidad y los que a futuro  adquiera     son    objeto    del    ofrecimiento  y  hacían  parte  de la  medida  cautelar  la  que  se  extiende  a todos los  bienes  y no únicamente a los que se tenían para el  momento de la oferta.   

Destaca  que  la  tesis  de  la anomalía  procesal  planteada por el  recurrente  es  un tema nuevo no esbozado en el incidente.   

Los  demás  argumentos  del  recurrente  referentes    al    análisis   probatorio   efectuado   por   el   a  quo no es procedente como quiera que  la  censura  no se hizo de  manera  objetiva  y sí existen elementos de prueba que indican que en el origen  de  la  cooperativa  tuvo  iniciativa  el  grupo  armado  al  margen  de la ley.   

4. El   apoderado   del  Fondo  para  la  Reparación  a  las Víctimas intervino para señalar  que  para  ese  momento  no  se  había  registrado  la medida cautelar sobre la  cooperativa  y  que en la decisión que resolvió las  mismas si se afectó la entidad.   

CONSIDERACIONES  

           

1. Competencia     

De  conformidad  con  lo  previsto  en  los  artículos  26 y 68 de la Ley 975 de 2005, y 32 de la Ley 906 de 2004, esta Sala  es    competente    para    decidir    sobre    el    recurso    de   apelación  interpuesto.   

2.  Las  medidas cautelares de secuestro,  embargo  y  disposición  del  poder  dispositivo  en  el  proceso de Justicia y  Paz.   

La  Sala  ha  destacado  que  el  proceso  diseñado   en   la   Ley   975   de   2005  tiene  por  finalidad  «facilitar  los  procesos  de paz y la  reincorporación  individual  o  colectiva a la vida civil de miembros de grupos  armados  al  margen  de  la  ley,  garantizando  los  derechos  de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación».4   

Propósito reiterado en el artículo 5 de  la  Ley  en  cita  al  señalar  que  «el proceso de  reconciliación  nacional al que dé lugar la presente ley, deberá promover, en  todo  caso,  el derecho de las víctimas a la verdad,  la  justicia  y  la reparación y respetar el derecho  al  debido  proceso y las garantías judiciales de los procesado.» (Líneas de subrayado fuera del texto).   

Consecuente con este designio, el legislador  adicionó5  la  Ley  975  de  2005,  previendo  la posibilidad de extinguir el  dominio  de  los  bienes  entregados, ofrecidos o denunciados por los postulados  para  contribuir  a la reparación integral de las víctimas, así como aquellos  identificados  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  en  el curso de las  investigaciones,  permitiendo  igualmente  la afectación previa de los mismos a  través  de las medidas cautelares de embargo, secuestro y suspensión del poder  dispositivo   conforme  al  procedimiento  establecido  en  el  artículo  17  B  ibídem,  siempre que   «(…)  de  los  elementos  materiales  probatorios  recaudados  o  de  la  información  legalmente  obtenida  por la Fiscalía, sea  posible  inferir la titularidad real o aparente del postulado o del grupo armado  organizado   al   margen   de   la   ley,  respecto  de  los  bienes  objeto  de  persecución…”   

En  efecto,  reza la disposición en cita  que  “el fiscal delegado solicitará al magistrado  con  funciones  de  control  de  garantías  la  programación  de una audiencia  preliminar  para  la  solicitud  y  decisión  de  medidas cautelares, a la cual  deberá  convocarse  a  la  Unidad  Administrativa  Especial para la Atención y  Reparación   Integral  a  las  Víctimas  Fondo  para  la  Reparación  de  las  Víctimas.  En  esta  audiencia  reservada,  el  fiscal delegado solicitará sin  dilación  al magistrado adopción de medidas cautelares de embargo, secuestro o  suspensión del poder dispositivo sobre los bienes».   

       A  partir de las disposiciones reseñadas, es posible colegir que la  imposición  de  las  medidas  cautelares  en  mención proceden respecto de los  bienes  entregados, ofrecidos o denunciados por los postulados para contribuir a  la   reparación  integral  de  las  víctimas,  como  también  sobre  aquellos  identificados  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  en  el curso de las  investigaciones,       siempre       que      sea      posible      inferir   que  su  titularidad,  real  o  aparente,  corresponde  al  postulado  o  al grupo armado al margen de la ley al  cual pertenecía.   

La  Corte  ha sido clara al señalar que la  exigencia  probatoria   para  la  afectación  de  los  bienes a través de  medidas  cautelares  en  este  proceso  de  justicia  transicional  es  el de la  inferencia,  a  la  cual  es  posible  llegar  por  las  manifestaciones  que el  postulado haga en la versión libre.   

Al  respecto  la  Sala  tiene  dicho  que:   

“En términos  de  estándar  probatorio  para  la  imposición  de  la  medida,  como  se  ve,  la  versión  constituye  prueba  sumaria de que los  bienes  entregados  por  el  desmovilizado  están  llamados  a  reparar  a  sus  víctimas,  amén  de  las  declaraciones  de quienes  aparecen   como   los   despojados   de   los   bienes  objeto  de  las  medidas  cautelares.   

Así, resulta que las medidas cautelares se  deben  imponer  con  fundamento  en la credibilidad que merece la versión libre  del  desmovilizado  que acepta haber desarraigado o despojado a las personas que  reconoce  como  víctimas  en  su confesión, y de la relación que se perciba o  que  se  pueda  probar  entre ellas y el correspondiente bien, que fue entregado  por     el     desmovilizado     con    fines    de    restitución.”6   

Ahora,  lo  anterior, será posible siempre  que   los   bienes   posean   vocación  reparadora,  es  decir,  «la  aptitud  que deben tener todos los bienes entregados, ofrecidos  o  denunciados por los postulados en el marco de la presente ley para reparar de  manen     efectiva     a    las    víctimas.”7   

3.  El  incidente   de  oposición  de  terceros a la medida cautelar.   

El  artículo  17  de  la  Ley 1592 de 2012  determina  que  en  los casos en que haya terceros que se consideren de buena fe  exenta  de  culpa  con  derechos  sobre  los  bienes  afectados  con las medidas  cautelares  con  miras a la extinción de dominio en virtud del artículo 17B de  la  Ley  975  de 2005, podrán promover un trámite incidental para presentar su  oposición  a  las  medidas  impuestas, estableciendo, igualmente, el trámite a  surtir   bajo   la  dirección  del  Magistrado  con  funciones  de  control  de  garantías.   

Con  anterioridad  a  la  vigencia  de esta  norma,   la  Sala  se  había  pronunciado  respecto  del  objeto  del  trámite  incidental  que  pueden  promover  los  terceros  al  señalar  que  con  él se  busca   “(…)  demostrar que en relación con  el  bien  ofrecido  por  el  postulado  y  respecto del cual se ha decretado una  medida  cautelar,  ese  tercero  tiene  un  mejor  derecho  que  no  puede verse  afectado.   

Dado  que las medidas cautelares tienden a  afectar  el  derecho  de  dominio  o  la disponibilidad sobre el mismo o bien el  derecho   de  posesión  y  sus  derivados,  el  incidente  tendrá  por  objeto  establecer  en  cabeza  del tercero un mejor derecho de propiedad o de posesión  que  debe  ser  respetado.  Así,  en  el  caso  de  la  propiedad, el incidente  apuntará  a  demostrar  que  el  derecho  radica en ese tercero, ya porque así  aparece  consignado  en  el  registro  inmobiliario, o bien por cuanto aunque el  bien  aparezca  en cabeza del postulado es en realidad de propiedad del tercero,  como  cuando  media  una simulación, o como cuando a pesar de no estar inscrito  el  acto que materializa la propiedad, existen escrituras u otros documentos que  indican   que  el  postulado  cedió  la  propiedad.  Se  buscará  entonces  el  levantamiento  de  la medida de embargo o de limitación o suspensión del poder  dispositivo    sobre    el   bien.”   (CSJ AP, 14 Nov. 2012, Rad. 40063.)   

4. Sobre el recurso de apelación y el deber  de sustentación en la Ley de Justicia y Paz.   

         

El  artículo  26  de  la  Ley 975 de 2005,  modificado  por el artículo 27 de la Ley 1592 de 2012 dispone que el recurso de  apelación  “(…) solo  procede  contra  la  sentencia y contra los autos que resuelvan asuntos de fondo  durante  el desarrollo de las audiencias, sin necesidad de interposición previa  del  recurso de reposición. En estos casos, se procederá de conformidad con lo  previsto  en  los artículos 178 y siguientes de la Ley 906 de 2004 y las normas  que los modifiquen, sustituyan y adicionen.   

(…)  

La  apelación  se concederá en el efecto  suspensivo  cuando  se  interponga  contra  la  sentencia,  contra  el  auto que  resuelva  sobre  nulidad  absoluta, contra el que decreta y rechaza la solicitud  de  preclusión  del  procedimiento,  contra  el  que  niega la práctica de una  prueba  en  el  juicio,  contra el que decide sobre la exclusión de una prueba,  contra  el  que  decide  sobre la terminación del proceso de Justicia y Paz. En  los demás casos se otorgará en el efecto devolutivo.”   

A  su vez el artículo 178 de la Ley 906 de  2004,  al  que  remite  expresamente  la norma anterior, señala el trámite del  recurso de alzada cuando se dirige contra los autos que lo admite.   

La  redacción  de  la  disposición es del  siguiente tenor:   

“Se  interpondrá,  sustentará  y  correrá  traslado  a  los  no  impugnantes en la  respectiva  audiencia.  Si el recurso fuere debidamente sustentado se concederá  de   inmediato   ante  el  superior  en  el  efecto  previsto  en  el  artículo  anterior.   

Recibida  la actuación objeto del recurso  el  juez  lo resolverá en el término de cinco (5) días y citará a las partes  e  intervinientes  a  audiencia de lectura de auto dentro de los cinco (5) días  siguientes.   

Si   se  trata  de  juez  colegiado,  el  Magistrado  ponente  dispondrá  de cinco (5) días para presentar proyecto y de  tres  (3)  días la Sala para su estudio y decisión. La audiencia de lectura de  providencia será realizada en 5 días.”   

5. El Caso Concreto.  

Preliminarmente  al  estudio del recurso de  apelación  propuesto  por  el  abogado  que  representa  los  intereses  de  la  Cooperativa   Multiactiva   Comercializadora   Agroindustrial   de   los  Llanos  Orientales  y  de  los  asociados, resulta necesario aclarar que el trámite del  recurso  es  el  previsto en el artículo 178 del Código de Procedimiento Penal  de  2004,  atendiendo  a  la  remisión  expresa que de esta norma se hace en el  artículo 26 de la Ley 975 de 2005.   

Siendo  ello  así,  la  sustentación debe  efectuarse  en  el  curso  de  la  audiencia en la que se emitió la providencia  atacada,  sin  que  las alegaciones puedan ser adicionadas en etapas posteriores  dado el carácter preclusivo de las fases procesales.   

De esta manera la Sala se pronuncia frente a  la  afirmación  que  hiciera  el  recurrente  al  culminar  su intervención de  sustentación   de   la   impugnación,   al   señalar  que  con  posterioridad  complementaría  sus  argumentos  ante  la  Corte,  por  escrito,  y  con  otros  argumentos.   

Ahora,  para mayor claridad de la decisión  que  se  adoptará  por la Sala, previamente se hará una reseña de las razones  que   se   esbozaron   por   el   a  quo  para  mantener  las medidas cautelares impuestas y las que propuso  el censor para confrontarla.   

En  esencia, el a  quo  no atendió la petición del incidentante por los  siguientes motivos:   

     

i. No  se  presentaron  elementos  de juicio que soportaran la buena fe  exenta  de  culpa del tercero como lo reclama el artículo 17 B de la Ley 975 de  2005.     

     

i. El  postulado  Daniel  Rendón Herrera aseguró en la versión libre  que  la  organización  armada  financió  directamente a los campesinos para la  constitución  de la cooperativa, aspecto que igualmente encuentra soporte en la  versión   de   ex  paramilitar  Manuel  de  Jesús  Piraban  y  la  gerente  de  COAGROINDULLANOS,  Luz  Adriana  Sarria,  al  afirmar que en la fundación de la  entidad algo tenían que ver los miembros del grupo armado.     

     

i. Los  campesinos  fueron  compelidos por la organización armada para  que  participaran en la constitución de la cooperativa y por ende sabían de la  ilicitud del origen capital.     

     

i. Los  dirigentes  de la entidad, entre ellos Eusser Rendón, actuaron  sin  diligencia  y  cuidado,  y  además  se  probó que Eusser pertenecía a la  organización ilegal.     

     

i. El  buen  manejo  de la contabilidad es desvirtuada con el aporte de  $400.000.000 realizado por Diego Rivas Ángel.     

Todo  lo anterior le permitió concluir que  para  nadie era secreto que COAGROINDULLANOS pertenecía o estaba influencia por  el grupo paramilitar.   

Por  otra  parte, los argumentos con que se  atacó la decisión se concretan en el siguiente orden:   

     

i. Se  incurrió  en un error de procedimiento por la Magistrada cuando  impuso    las    medidas    cautelares    al    no    haber    afectado   a   la  cooperativa.     

     

i. No  se  impuso ninguna medida contra COAGROINDULLANOS como empresa y  en  la  decisión confutada se dice que las cautelas se mantienen a pesar que la  persona jurídica no se tocó.     

     

i. Conforme  al  Código  de  Comercio  se  debió  decretar la toma de  posesión  de los bienes y haberes de la cooperativa con el fin de administrarla  y liquidarla.     

     

i. Se  pasó  por  alto que los bienes fueron comprados el 7 de mayo de  2006  por  la  cooperativa  y  en el año 2004 Manuel de Jesús Piraban y Miguel  Arroyave  autorizaron  a la gerente para que continuara con su trabajo porque no  les representaba importancia económica para ese momento.     

            

i. La  buena  fe exenta de culpa se refiere a los eventos en los que un  tercero  adquiere  un  bien, y como en el caso de marras uno de los inmuebles se  compró   al   Ministerio   de   Agricultura  por  tal  razón  no  abordó  ese  tema.     

     

i. Daniel  Rendón  Herrera  no denunció el inmueble donde funciona la  entidad  y  la  finca  Las  Brisas como bienes de la organización ilegal porque  para    el   momento   del   ofrecimiento   la   cooperativa   no   los   había  adquirido.     

     

i. No  se probó que los campesinos fundadores de la cooperativa fueran  paramilitares  o  que  se  les  investigue  por  testaferrato,  por  lo tanto el  raciocinio  del  Magistrado según el cual los asociados fundadores conocían la  causa ilícita es injustificada.     

     

i. De  manera  reiterativa cuestiona la decisión por no haberse tocado  a la cooperativa al momento de imponer las medidas cautelares.     

Precisadas  de esta forma las dos posturas,  la  Sala  anticipa  que  se confirmará el auto impugnado al no advertir motivos  que  hagan  necesaria  su  revocatoria  como  lo  ha sugerido el recurrente. Las  razones son las siguientes:   

La  parte  o  interviniente que recurre una  decisión  judicial está en el deber de argumentar con suficiencia los vicios o  yerros  fácticos o jurídicos que ameriten la modificación o revocatoria de la  providencia  objeto de censura, como se desprende de la redacción del artículo  178  de  la  Ley  906  de  2004  al  disponer  que  el  recurso  se sustentará   y   si  fuere  debidamente  sustentado  se  concederá de  inmediato   ante   el   superior,  en  el  efecto  que  corresponda.8   

En  virtud  de  esta  carga  procesal,  el  impugnante  está  obligado  a señalar de manera clara y precisa los motivos de  disentimiento,  esto  es,  las  razones por las cuales el superior debe revocar,  modificar  o  aclarar la providencia confutada, emergiendo, igualmente, el deber  de  confrontar  puntualmente  los fundamentos de la decisión atacada, actividad  que  a  la  par  limita  la  competencia del funcionario encargado de desatar la  alzada.   

Analizadas  las  razones  que  esgrimió el  a   quo  para  denegar  la  pretensión  de  los  terceros,  cotejadas  con  las  afirmaciones hechas por el  apoderado  judicial  al  sustentar  el  recurso, encuentra la Sala que éstas no  alcanzan  a  derruir o minar los raciocinios y conclusiones a las que arribó el  Magistrado  de  primera  instancia,  pues  aquellas no fueron atacadas realmente  como le correspondía al actor.   

En  efecto,  siendo  que la motivación del  a  quo  giró  alrededor de  concretos  aspectos  facticos  y  probatorios que impedían levantar las medidas  cautelares  decretadas  sobre  los  bienes  de la cooperativa, fundamentalmente,  porque  las  propiedades fueron adquiridas por una persona jurídica constituida  con  capitales  provenientes  de  un grupo armado al margen de la Ley, debió el  recurrente  atacar  esos argumentos, demostrando los desaciertos del juzgador en  su construcción.   

No   obstante   la   claridad   de   las  manifestaciones  del  a quo,  el  apelante  estructuró su estrategia defensiva a partir una tesis no debatida  durante  el  curso del incidente, ni tenida en cuenta por el juzgador para tomar  la  decisión  censurada,  actuar  que de entrada conspira contra la prosperidad  del recurso.   

Justamente,  a lo largo de su intervención  como  recurrente9,  el  abogado enfiló su propuesta denunciado un yerro cometido por  la  Magistrada  que  adoptó  las  medidas  cautelares, al haber afectado bienes  individualmente considerados y no a la persona jurídica.   

Persistió  en éste argumento, al punto de  aseverar  que  lo  que debió realizar la Fiscalía y la Magistratura en aquella  oportunidad  fue  haber  solicitado  y  decretado,  respectivamente, una toma de  posesión  de  COAGROINDULLANOS  conforme  lo  permite  el  Código de Comercio,  crítica   que  ninguna  relación  guarda  con  las  razones  de  la  decisión  confutada.   

Ahora,  también  indicó  el  a  quo que el incidentante no demostró la  buena  fe  exenta  de  culpa  de  los  asociados  y  de  los  administradores  y  directivos.  Ante  este  argumento  el  único  reparo que presentó el actor lo  soportó  en  lo  superfluo  de  su demostración dado que uno de los bienes fue  adquirido  al  Ministerio  de  Agricultura y no al grupo armado ilegal, y porque  tal  exigencia  sólo  es  predicable  a los casos en que el tercero adquiere un  bien.   

Infortunada  se  muestra  la  postura  del  apelante  en  este  punto del disenso, si en cuenta se tiene que el sustento que  habilita  la  intervención  del  tercero a través del incidente regulado en el  artículo  17  C  de   la  Ley  975  de  2005,  deviene  precisamente en la  consideración  de  haber  actuado  de  buena fe exenta de culpa respecto de los  bienes  cautelados,  o como lo sostuvo la Sala “Dado  que  las  medidas  cautelares  tienden  a  afectar  el  derecho  de dominio o la  disponibilidad  sobre  el  mismo o bien el derecho de posesión y sus derivados,  el incidente tendrá por objeto establecer en cabeza  del  tercero  un  mejor  derecho  de  propiedad  o  de  posesión  que  debe ser  respetado”.   

Adicionalmente, el recurrente dejó de lado  que  uno  de  los  fundamentos  que  sustentaron  la  imposición de las medidas  cautelares  y  la  negativa  a  su  levantamiento  fue el origen ilícito de los  recursos  que  sirvieron  para  la constitución de la cooperativa al haber sido  aportados  por  Daniel  Rendón  Herrera  miembro  del  bloque  Centauros de las  A.U.C.,   encargado  de  las  finanzas  de  la  agrupación,  como  también  la  inyección  de  aportes  de  dudosa  procedencia como los $400.000.000 que donó  Diego  Rivas  Ángel  por  solicitud  de  Eusser  Rondón,  hombre  cercano a la  organización  armada,  por  lo  que  la  demostración de la buena fe exenta de  culpa cobraba especial transcendencia en el debate probatorio.   

Ahora,  razón  le  asiste  al  censor  al  señalar  que  los  bienes  inmuebles  no  fueron  entregados por Daniel Rendón  Herrera  para  reparar a las víctimas, pues ciertamente su desmovilización del  grupo  paramilitar se dio en el año 2004 y la compra de los predios se efectuó  en  el mes de mayo de 2006, no obstante ello, no puede perderse de vista que fue  la  cooperativa  constituida  por  el  grupo  armado  ilegal quien adquirió los  bienes,  afectándose de ilicitud los mismos, sin que tenga incidencia alguna el  hecho  de  haber  sido  adquiridos por un medio autorizado legalmente como es la  subasta pública, y a una entidad gubernamental.   

Ninguna  trascendencia muestra la tesis del  recurrente  al  señalar  que la Fiscalía no haya demostrado que los campesinos  fundadores  de  la  cooperativa fueran miembros de la organización paramilitar,  ni  que  se  les  haya  investigado  por  el delito de testaferrato, pues fue el  propio  Daniel Rendón Herrera quien aseguró que los colonos no pertenecían al  grupo   armado   y   que   inicialmente   fueron  reacios  a  participar  en  la  configuración  de  la  cooperativa,  razón  por  la  cual  se debió acudir al  alcalde  del  municipio  del  Dorado  para que los convenciera de participar sin  tener  que  aportar  dinero  alguno  dado  que  el  capital pertenecía al grupo  armado.   

Finalmente,  debe advertir la Corte que las  medidas  cautelares  decretadas  mediante  el  auto  de 19 de noviembre de 2014,  únicamente  afectaron  los  bienes  muebles  e  inmuebles  de  propiedad  de la  Cooperativa   Multiactiva   Comercializadora   Agroindustrial   de   los  Llanos  Orientales,  sin que la Magistrada se hubiese ocupado de la entidad como persona  jurídica,  pues la solicitud presentada por la Fiscalía se limitó al embargo,  secuestro  y  suspensión  del  poder dispositivo de los bienes cuya titularidad  aparecían  en  cabeza  de  la  cooperativa, razón por la cual la Sala no puede  decidir  en  el  estudio  del  recurso  si  la  decisión  de  la Magistrada con  funciones  de  control de garantías se apartó del ordenamiento jurídico al no  afectar  cautelarmente  a  COAGROINDULLANOS  como  ente  autónomo  acorde  a lo  preceptuado  en  el  inciso  3  del  artículo  17  B de la Ley 975 de 2006 o el  Código  de  Comercio dado que esa discusión o debate no fue propiciado durante  el  trámite  incidental y por lo tanto no pudo ser analizado ni decidido por el  a quo.   

         Así  las  cosas,  la  Sala confirmará el auto objeto de apelación  por las razones esbozadas en la motivación que antecede.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

         

RESUELVE:  

1.   CONFIRMAR  integralmente la providencia recurrida.   

2. Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese   y  cúmplase.   

GUSTAVO   ENRIQUE   MALO   FERNÁNDEZ   

JOSÉ   LUIS   BARCELÓ   CAMACHO   

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER        PATIÑO   CABRERA   

       PATRICIA   SALAZAR   CUÉLLAR             

LUIS      GUILLERMO    SALAZAR  OTERO   

         

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

           

11  La audiencia reservada tuvo inicio el  17 de agosto de 2012.   

2  Folio 4 del escrito.   

33  Folio 26 de  la decisión.   

4 Cfr.  Artículo 1º de la Ley 975 de 2005.   

5  Ley  1592  de  2012, artículos 15 y 16 que crean los  artículos 17 A y 17 B, respectivamente.   

6 CSJ,  AP, 5 oct 2011, Rad. 36728.   

7  Artículo 11C de la Ley 975 de 2005   

8   En  términos  similares  se  regula la apelación contra sentencias en el artículo  179 de la Ley 906 de 2004.   

9  Récord desde 1.38.13 hasta 2.05.     

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