AP855-2015(45403)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP855-2015  

Radicado N° 45403.  

Aprobado acta No. 74.  

Bogotá, D.C., veinticuatro (24) de febrero de  dos mil quince (2015).   

V I S T O S  

La  Corte  resuelve  de  plano el impedimento  manifestado     por     el    doctor    Fausto    Rubén    Díaz    Rodríguez,  Magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Villavicencio,  quien  informa  la  necesidad  de  separarse del conocimiento en  primera  instancia  del  proceso  seguido  contra  Ronald  Floriano Escobar, por  considerar  que  en  su  caso concurre la causal 11° del artículo 56 de la Ley  906  de  2004,  ante  la denuncia disciplinaria presentada por la «Comunidad   de   Villavicencio  contra  la  Corrupción»   y   remitida   al  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria,  por la Secretaria Privada del Procurador General  de la Nación.   

A  N  T  E  C E D E N T E  S   

Fueron relatados en el escrito de acusación,  como se transcribe a continuación:   

A  través  de  información  divulgada por  medios  de  comunicación  a  nivel  nacional se tuvo conocimiento de la fuga de  HERNÁN  DARÍO  GIRALDO, alias “CESARÍN”, integrante principal de la banda  criminal  conocida  como  la “oficina de Envigado”, condenado por el Juzgado  5°  Penal  del  Circuito Especializado de Medellín, mediante sentencia de 4 de  julio  de  2010  a  20  años,  9  meses  y  18 días de prisión por delitos de  homicidio  agravado, concierto para delinquir con fines de homicidio a la cabeza  de  la  organización  y fabricación, tráfico y porte de armas y municiones de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas  y  explosivos,  además  le negó los  subrogados   de   la   condena  de  ejecución  condicional  y  la  de  prisión  domiciliaria,  sin  embargo  se  encontraba  gozando  del  beneficio de prisión  domiciliaria   que  le  fuera  concedida  por  cuenta  del  Juzgado  Segundo  de  Ejecución   de   Penas   y   Medidas   de   Seguridad   de   Descongestión  de  Villavicencio.   

En  efecto  se  verifica que el titular del  precitado  juzgado,  el  doctor RONALD FLORIANO ESCOBAR, quien tenía a cargo el  proceso  de  ejecución  de  la  pena  de alias “CESARÍN”, le correspondió  resolver  solicitud  presentada  por  éste tendiente a que se le sustituyera la  prisión  en  establecimiento  carcelario  por  prisión  domiciliaria,  la cual  ciertamente  le  concedió  mediante  auto  de  fecha  12  de  diciembre de 2013  consideración  a  ser  padre  cabeza de familia, pese a que igual petición con  los  mismos  fundamentos  le había sido ya negada el 5 de marzo de 2013, por el  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Acacías,  Meta,  con  base  en   que  no  se acreditaba la calidad de padre cabeza de  familia,  no  cumplía  el aspecto subjetivo y no se permitía la concesión por  la  gravedad  de  la  conducta,  además  porque  dicho beneficio le había sido  negado en la sentencia condenatoria.   

ACTUACIÓN   PROCESAL   

El 15 de septiembre de 2014, ante el Juzgado  Primero   Penal   Municipal   con   funciones   de   control  de  garantías  de  Villavicencio,  se  le  formuló  imputación  a  Ronald Floriano Escobar por el  delito  de  prevaricato  por  acción  agravado.  La  Fiscalía  no solicitó la  imposición de ninguna medida de aseguramiento.   

Un delegado del ente instructor,  adicionó  la  imputación  en  audiencia  celebrada  el 8 de octubre de 2014, en el Juzgado  Tercero    Penal    Municipal    Ambulante   con   funciones   de   control   de  garantías        de       Villavicencio,    argumentando    que    de    acuerdo   con   nuevos  elementos materiales probatorios  allegados      a     la     investigación,     se  estableció   que   el   imputado  había   rehusado  resolver  en  este  evento  de   acuerdo   con   su   propio   criterio,  porque  con  anterioridad, al menos  en      cinco      casos     similares,   había  negado   el   sustituto  de  la  prisión  domiciliaria,  y que ese aspecto   era   constitutivo   del  tipo  subjetivo de prevaricato por acción.   

La   Fiscalía  presentó  el  escrito  de  acusación  el  28  de noviembre de 2014. La fase del  juicio  le  correspondió a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Villavicencio,  conformada por los  Magistrados  Alcibiades  Vargas  Bautista, Joel Darío  Trejos    Londoño   y   Fausto   Rubén      Díaz      Rodríguez,   quienes  se  declararon  impedidos  para  conocer  en  este  asunto.   

En efecto, los dos  primeros  funcionarios presentaron un escrito fechado el 9 de diciembre de 2014,  invocando   la   causal   5   del  artículo  56  del  Código   de   Procedimiento   Penal   (L.  906/04),  es decir, la existencia de  amistad íntima con el procesado.   

El  doctor  Díaz  Rodríguez,  por su parte,  señaló desde el pasado 4  de  diciembre,  que  de  conformidad  con lo establecido en el artículo  56,  numeral  11,  del  Código de  Procedimiento   Penal,   se   declaraba  impedido  para  integrar  la  Sala  que  debía  conocer  el proceso adelantado contra el Juez  Ronald  Floriano  Escobar,  puesto  que  había  sido formalmente vinculado a una  investigación   disciplinaria   por   los   mismos  hechos:   

De manera respetuosa, me permito manifestar  a   los  demás   colegas   integrantes  de  esta  Sala  de  Decisión   Penal,   y   en   los  términos  de  la  causal 11° del art. 56  del   C.  de  P.P.,  que  me  declaro  impedido  para  integrarla  y  asumir  la  decisión  que  deba  adoptarse  dentro  del  asunto  seguido  contra  el  doctor  RONAL  (sic)    FLORIANO   ESCOBAR   por   el   delito   de   prevaricato   por  acción   agravado,   dado   que   los  hechos  por  los  cuales  es  judicializado  sirvieron de base para  vincularle     (sic)  formalmente   a   la   investigación  disciplinaria  (…)  adelantada  por  la  Sala  Disciplinaria  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura.  Por  lo anterior, a fin de garantizar la  debida   imparcialidad  que  debe  predicarse  de  la  función    de    la    administración   de  justicia,  solicito  se  me  aparte  del  conocimiento  del  referenciado proceso.   

Hubo  de  conformarse  una Sala de Conjueces  que,  el 28 de enero de 2015, resolvió aceptar el impedimento planteado por los  doctores  Alcibiades  Vargas  Bautista y Joel Darío Trejos Londoño, y declaró  improcedentes  las razones aducidas por el doctor Fausto Rubén Díaz Rodríguez  para separarse del conocimiento en este caso.   

La   Sala   de   Conjueces   precisó  que  «…el Consejo Superior de la Judicatura–Sala  Disciplinaria,  no ha vinculado  legalmente  al  doctor  Fausto  Rubén  Díaz  Rodríguez,  a  la investigación  disciplinaria,  no  se  han  formulado  cargos  en  su  contra, y la indagación  preliminar,  en  su calidad de Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Villavicencio,  responde a un oficio enviado por la  “comunidad  de  Villavicencio  contra  la  corrupción”, no por el Dr. Ronal  (sic)      Floriano  Escobar.»   

En   esas   condiciones,  fue  enviada  la  actuación a esta Corporación.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

De acuerdo con lo establecido en el artículo  58A  de  la  Ley  906  de  2004  (adicionado  por  el  artículo  83  de  la  Ley  1395  de  2010), la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia es competente para resolver de  plano  el  impedimento manifestado por el doctor Fausto Rubén Díaz Rodríguez,  atendiendo  a  que  no  fue  aceptado por la Sala de Decisión de Conjueces y se  trata de un Magistrado de Tribunal Superior.   

Como  lo  ha  señalado la jurisprudencia de  esta   Corporación,   el   instituto   de  los  impedimentos  consiste  en  una  manifestación  unilateral,  voluntaria,  oficiosa  y  obligatoria que hacen los  funcionarios  judiciales  con  el  fin  de  apartarse  del  conocimiento  de  un  determinado  asunto,  cuando  adviertan  que  su  imparcialidad  se encuentra en  entredicho,  porque  recae sobre ellos una de las causales consagradas en la ley  para el efecto.   

Sin embargo, este imperativo ético y legal,  de  clara  raigambre constitucional, como se dijo atrás, no obedece a la simple  voluntad  o  capricho  del  funcionario,  para  que no signifique simplemente la  dejación  de  la función pública deferida, y tampoco corresponde a las partes  seleccionar   a   su   amaño   el   funcionario   encargado   de   dirimir   la  controversia.   

En consideración a ello, las causas que dan  lugar  a  separar del conocimiento de un caso determinado a un juez o magistrado  no   pueden   deducirse   por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas  con carácter de orden público,  fundadas  en  el  convencimiento del legislador de que son éstas y no otras las  circunstancias   fácticas   que   impiden  que  un  funcionario  judicial  siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal  imparcial,  según  lo previsto por el artículo 10 de la Declaración  Universal  de  los  Derechos  del  Hombre  de  1948, el artículo 14.1 del Pacto  Internacional  de  Derechos Civiles y Políticos de 1966, el artículo 8.1 de la  Convención  Americana  de Derechos Humanos de 1968 y el artículo 5º de la Ley  906 de 2004.   

Ahora  bien, debe aclararse que la causal de  impedimento   invocada   por  el  Magistrado  Fausto  Rubén  Díaz  Rodríguez,  enlistada  en  el  numeral 11 del artículo 56 de la Ley 906, se presenta cuando  «…antes  de formular la imputación el funcionario  judicial  haya  estado  vinculado  legalmente  a  una  investigación  penal,  o  disciplinaria  en  la  que  le  hayan  formulado  cargos,  por  denuncia o queja  instaurada  por  alguno  de  los intervinientes. Si la denuncia o la queja fuere  presentada  con posterioridad a la formulación de la imputación, procederá el  impedimento     cuando     se     vincule    jurídicamente    al    funcionario  judicial.»   

Pero,  es  indispensable  que  la denuncia o  queja  se instaure por alguno de los intervinientes, aspecto que en este caso no  se    ha    verificado,    porque    –se  itera– fue  presentada  por la «Comunidad de Villavicencio contra  la  Corrupción» y remitida al Consejo Superior de la  Judicatura,  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria,  por la Secretaria Privada del  Procurador General de la Nación.   

En  consecuencia, no se tiene certeza acerca  de  que  hubiese sido el procesado, el defensor, el fiscal, alguna víctima o el  representante  del  Ministerio  Público,  quien  presentara la denuncia o queja  contra el doctor Díaz Rodríguez.   

Además,  es  evidente que de acuerdo con la  oportunidad   temporal   en  la  que  se  instauró  la  queja,  es  decir,  con  anterioridad  a  la  celebración de la audiencia de imputación, el impedimento  sería  procedente  únicamente  si  el  funcionario judicial denunciado ha sido  vinculación  al  trámite,  es  decir –en  lo que tiene que ver con los asuntos disciplinarios–,   se   le   ha  dictado  pliego  de  cargos.   

Y, conforme se desprende del auto dictado el  18   de   febrero   de  2014,  por  un  Magistrado  de  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  el  objeto  de dicha  providencia  es  la  apertura  de una «…INDAGACIÓN  PRELIMINAR  contra  los doctores ALCIBIADES VARGAS BAUTISTA, RUBÉN DÍAZ y JOEL  TREJOS,  en su calidad de Magistrados de la Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial de Villavicencio, con el fin de verificar la ocurrencia de la  conducta,  determinar  si  es  constitutiva  de  falta  disciplinaria o si se ha  actuado    bajo    el    amparo    de    una    causal    de    exclusión    de  responsabilidad.»   

Conforme   se  desprende  de  los  motivos  expresados  por  el  Magistrado Fausto Rubén Díaz Rodríguez, su intención de  separarse  del conocimiento del proceso penal seguido a Ronald Floriano Escobar,  carece  de  fundamento  porque,  tratándose de un anónimo, no se ha acreditado  que   la   denuncia   o   queja  hubiese  sido  instaurada  por  alguno  de  los  intervinientes en el proceso penal.   

Además         –se         insiste–,  el impedimento procede sólo cuando  se    vincule    jurídicamente    al   funcionario  judicial,  es  decir, cuando adquiera la condición de  disciplinado  o  acusado,  misma  que  se  tiene,  según  lo  establecido en el  artículo  91  la  Ley 734 de 2.002, «…a partir del  momento  de  la apertura de investigación o de la orden de vinculación, según  el caso.»   

Conforme  se  desprende de la objetividad de  los  precitados antecedentes, éstos no corresponden a ninguna de las hipótesis  previstas  en la causal de impedimento mencionada, pues aún si se admitiera que  la  queja  fue  presentada  por  uno  de  los  intervinientes  del proceso penal  (Ministerio  Público),  lo  cierto  es  que  el  Magistrado Fausto Rubén Díaz  Rodríguez  en ningún momento ha sido vinculado legalmente a una investigación  disciplinaria,  si  se  tiene  en  cuenta  que  por  razón  de la queja de esta  naturaleza  que  en  su  contra  se  formuló,  no se ha ordenado la apertura de  investigación   ni   se  ha  dispuesto  la  vinculación  de  los  denunciados.   

En síntesis, no se sabe quién instauró la  queja  disciplinaria  con  anterioridad  a  la  formulación  de imputación; y,  tampoco  se  le  ha notificado a los denunciados y, en especial, al doctor Díaz  Rodríguez  la  apertura de investigación; razones de sobra para considerar que  no  se  configura  la causal de impedimento aducida por el funcionario judicial,  en  cuanto  en  virtud  de  ella  no  ha  sido  vinculado legalmente al trámite  disciplinario,    lo    que    impone   declarar   improcedentes   los   motivos  aducidos.   

En consecuencia, la Sala declarará infundado  el impedimento propuesto.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

PRIMERO.  DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  manifestado  por  el  doctor  Fausto  Rubén  Díaz  Rodríguez,  Magistrado  de  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Villavicencio.   

SEGUNDO.  DEVOLVER  INMEDIATAMENTE las  diligencias  al  Tribunal  de  origen a fin de que continúe con el trámite del  proceso.   

TERCERO. Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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