AP7214-2014(44636)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP7214-2014  

Radicación n° 44636.  

Aprobado acta No. 407.  

Bogotá,  D.C., veintiséis (26) noviembre de  dos mil catorce (2014).   

V I S T O S  

Decide  la  Sala  acerca de la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de revisión presentada por el defensor del sentenciado  Rafael   Montaña  Gómez  contra  la sentencia dictada el 24 de abril de 2013 por  el  Tribunal Superior de Ibagué que confirmó la dictada el 19 de julio de 2011  por   el   Juzgado   Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  la  misma  ciudad,  condenándolo  a  la  pena  principal de 126  meses  de  prisión  y  multa  de  9.525  s.m.l.m.v.  al declararlo autor    penalmente   responsable   de  concierto    para    delinquir   agravado.   

A N T E C E D E N T E S  

El aspecto fáctico fue fijado por el Tribunal  como se transcribe a continuación:   

Desde  el  mes de junio del año 2009 y por  información  suministrada  por  fuente  no  formal,  “anónima”, se puso en  conocimiento  del director del C.T.I. del municipio de Espinal, de la existencia  de  una  organización  delictiva  dedicada  de  tiempo  atrás  al  tráfico de  estupefacientes,  organización  de  la  que  hacía  parte una mujer a quien se  conocía  en la localidad con el remoquete de “LA GORDA SOL”, suministró la  fuente  los  nombres  de  los  demás miembros de la organización, así como la  dirección  de  los  sititos (sic) desde donde se comercializaban las sustancias  estupefacientes.   

En  procura  de  establecer la verdad de la  información,  la  policía judicial adscrita al C.T.I. intervino legalmente las  líneas  celulares  utilizadas  por  los  traficantes  lográndose establecer la  existencia  de  una organización dedicada a la distribución, comercialización  y  venta  de  estupefacientes,  desde  inmuebles ubicados en los barrios Isaías  Olivar,  San  Rafael  y  la  Esperanza  de  Espinal  y  del  barrio San Luis del  municipio de Flandes.   

Como  consecuencia, se practicaron en forma  simultánea  diligencias  de  allanamiento y registro el día 17 de diciembre de  2009  en el municipio de Espinal y en Flandes Tolima en los sitios identificados  como  los  centros de acopio y distribución de las ilegales sustancias, los que  culminaron  con  el  hallazgo  de importantes elementos materiales probatorios y  evidencias  físicas,  tales  como dinero en efectivo, sustancias ilícitas como  marihuana,  cocaína  y  sus  derivados,  medios  de  comunicación, celulares y  además  se  logró  la captura de las personas presuntamente involucradas en la  referida  red de traficantes de estupefacientes, entre ellos, SOL ÁNGEL BARRIOS  (conocida  en  el  argot  delincuencial  como  la  gorda  Sol),  GUSTAVO  TEJADA  MARTÍNEZ  (el  paisa),  JORGE  ENRIQUE SEPÚLVEDA (el barroso), EDISON FABRICIO  JARA  CASTRO,  SHIRLEY  JOHANA  MEDINA  SALCEDO,  DIEGO ARMANDO RAMÍREZ, HERLEY  RÍOS  BETANCUR  (el  amarillo),  MARCO  GERMÁN  VILLALBA  LEAL,  MARÍA FARIDE  HERNÁNDEZ  (la  mami  o  la  loca  Faride),  DIEGO FERNANDO NÚÑEZ GUTIÉRREZ,  SANDRA  PATRICIA  OLAYA,  DANIEL  SÁNCHEZ  SEPÚLVEDA  (Danielito),  EDWIN YAIR  HERNÁNDEZ  (nene),  RAFAEL  MONTAÑA  GÓMEZ (Chelo), NANCY PENAGOS YAIMA, JHON  JAIRO SÁNCHEZ PENAGOS y HÉCTOR ANDRÉS TORRES GARCÍA.   

ACTUACIÓN  PROCESAL  

De  la  exigua  información  que obra en el  expediente,  se  ha podido constatar que contra Rafael  Montaña   Gómez   se  formuló  imputación  por  la  conducta   punible   de   concierto   para   delinquir   agravado   –para     cometer     delitos     de  narcotráfico–, de acuerdo  con  la descripción que consagra el artículo 340, inciso 2, del Código Penal,  modificado por el artículo 19 de la Ley 1121 de 2006.   

La Fiscalía General de la Nación presentó  el  escrito  de acusación, entre otros, contra Rafael  Montaña Gómez, por el delito imputado.   

El  conocimiento  se  le  asignó al Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado de Ibagué, que luego de celebrar las  audiencias  de  formulación  de  acusación, preparatoria y del juicio oral, le  impuso  la  pena  principal  privativa de la libertad de 126 meses de prisión y  multa  por  el equivalente a 9.525 salarios mínimos legales mensuales vigentes,  al  declararlo  autor  penalmente  responsable  de  concierto para delinquir con  fines de narcotráfico.   

El fallo fue recurrido en apelación por los  defensores   de  Rafael  Montaña  Gómez,  Shirley  Johana  Medina Salcedo, Jorge Enrique Sepúlveda, María  Faride   Hernández,   Sol  Ángel  Barrios  Aguirre,    Herley  Ríos  Betancur,  Gustavo  Tejada  Martínez  y  Daniel Sánchez Sepúlveda  y confirmado en lo que al accionante en  revisión respecta.   

Contra  la  sentencia  de  segunda instancia  recurrieron  en  casación  Sol  Ángel  Barrios  Aguirre, Shirley Johana Medina  Salcedo,  Gustavo Tejada Martínez, Marcos Germán Villalba Leal, Ángela María  Aguirre  y  Edison  Fabricio  Jara  Castro.  No  obstante,  el  defensor  de los  mencionados  procesados  desistió  de  la  impugnación  extraordinaria ante el  Tribunal  Superior  que  aceptó  la renuncia, por auto del 20 de junio de 2013.   

LA   DEMANDA   

Con  fundamento  en  el  numeral  7°  del  artículo   192   de   la   Ley   906  de  2004,  el  defensor  de  Rafael   Montaña  Gómez  pide  que  se  modifique   la   sentencia   de   segunda   instancia,  toda  vez  que  mediante  pronunciamiento  judicial  la  Sala de Casación Penal cambió favorablemente el  criterio   jurídico  que  sustentó  el  incremento  punitivo  previsto  en  el  artículo  14  de  la Ley 890 de 2004, cuando al mismo tiempo se niega la rebaja  de pena por la aceptación de cargos.   

Agrega  que  la  Corte  Suprema de Justicia  consideró  tal  proceder  contrario al principio de proporcionalidad de la pena  y,  en  consecuencia,  explicó  que  no había justificación para aumentar  el  castigo  a  la  luz  de  la  legislación  en cita, al tiempo que se negaban los  beneficios   por  allanamiento  o  preacuerdos  en  relación  con  los  delitos  incluidos en el artículo 26 de la Ley 1121 de 2006.   

Señala el accionante que esta Corporación  varió  en  esos  términos favorablemente el criterio jurisprudencial, conforme  consta  en  la  sentencia  del  27 de febrero de 2013 (Rad. 33254), lo que en su  sentir   impone   la   obligación   de   fijar   la  pena  en  un  quantum   inferior   al   que dispusieron las instancias.   

A  la  demanda  se  anexó el poder especial  otorgado   por   Rafael  Montaña  Gómez,  para adelantar  la  acción  de  revisión;  copia de la que asegura ser la sentencia de primera  instancia;  copia de un acta de audiencia de lectura de fallo celebrada el 19 de  julio  de  2011  en  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito Especializado de  Ibagué;  copia  de  la  sentencia  de  segunda  instancia;  copia de un acta de  audiencia  de  lectura  de  fallo  celebrada el 8 de mayo de 2013 en el Tribunal  Superior  de  Ibagué;  y,  copia  de  un  auto  que admite el desistimiento del  recurso extraordinario de casación.   

  C O N S I D E R A C I O N  E S   

Analizando  lo  que  constituye el objeto de  este  pronunciamiento, debe destacarse que la acción de revisión fue concebida  por   el   legislador  como  un  mecanismo  a  través  del  cual  se  busca  la  invalidación  de  una  decisión  que ha adquirido firmeza y de la cual resulta  razonable  predicar  que entraña un contenido de injusticia material, porque la  verdad  procesal  declarada  resulta  ser  absolutamente diferente a la realidad  histórica  que  se  sometió  a juzgamiento; demostración que sólo es posible  jurídicamente  dentro  del  marco  delimitado  por  las  causales taxativamente  señaladas en la ley.   

Acorde   con   esa   naturaleza,  para  la  admisibilidad  de  la  demanda  se  impone  el  cumplimiento  de las rigurosas y  precisas   exigencias   señaladas  en  el  artículo  194  de  la  Ley  906  de  2004.   

Como  en  este  caso  el  invocado  cambio  jurisprudencial  tiene  que  ver  con  la  aplicación  del  incremento punitivo  consagrado  por  el  artículo  14  de  la  Ley 890 de 2004, en relación con el  allanamiento   a   cargos   o   los  preacuerdos  cuando  se  trata  de  admitir  responsabilidad  por  los  delitos que señala el artículo 26 de la Ley 1121 de  2006   (terrorismo,   financiación   de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión  y conexos), no cabe  duda  que  se trata de un tema inherente a la punibilidad que, por consiguiente,  se aviene a la causal propuesta.   

Ahora  bien,  sobre  esta causal la Sala ha  reiterado               pacíficamente1:   

De  otra  parte esta Corte ha señalado los  elementos  demostrativos  necesarios  para  estructurar la causal referida en el  numeral  6  del  artículo  citado  (artículo  192-7,  Ley  906/04). Indicó la  Corporación que,   

“Para  la  estructuración  de  la causal  invocada  corresponde  al demandante indicar los fundamentos sobre los cuales se  sustenta  la  sentencia  considerada injusta, acreditar el pronunciamiento de la  Sala  Penal en el cual se estudia el aspecto que constituye el soporte del fallo  condenatorio  y  demostrar  que  hubo  un  cambio favorable con incidencia en la  providencia    cuya   rescisión   se   reclama”2.   

De  lo anterior se extrae que la demanda de  revisión  sustentada  en la causal 6° de la Ley 600 (numeral 7° Ley 906) debe  cumplir  como  mínimo  los  siguientes  requisitos:  que  se  dirija contra una  sentencia  ejecutoriada  cuya  condena  se  haya  fundamentado  en  un  criterio  jurisprudencial  específico  de la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación  Penal;  que  el referente jurisprudencial de la Sala Penal se cambie mediante un  fallo  proferido con posterioridad a la providencia que se revisa; que a través  de  un  análisis  comparativo  se  pueda demostrar que fundamentado en el nuevo  razonamiento  jurídico  el proveído atacado habría sido más beneficioso para  el demandante.   

Para  mayor  claridad  dentro del caso bajo  examen  es  necesario  precisar  que  el  pronunciamiento  judicial  al que hace  referencia  la  causal  6°  de revisión debe ser de aquellos proferidos por la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia por ser el órgano de  cierre  de  la  jurisdicción ordinaria penal encargada de la unificación de la  jurisprudencia     en    las    materias    de    su    competencia.”   

Acorde  con  lo  anterior,  en  casos  como  éstos  lo  pertinente es llevar a cabo una labor de  constatación  mediante  la  cual  se muestre objetivamente que la decisión que  contiene  el  cambio  jurisprudencial favorable y la que se considera injusta se  fundamentan  en  presupuestos similares, con lo cual la incidencia de la primera  en la segunda resulta inevitable.   

En el evento que ahora ocupa la atención de  la  Sala,  es  claro  que  el  demandante  ha  demostrado  que hubo un cambio de  jurisprudencia  favorable  para quienes habiendo sido condenados anticipadamente  por  los  delitos  de  terrorismo,  financiación  del  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión y conexos, no fueron beneficiados  con  ninguna  reducción  punitiva por allanamiento o preacuerdos, en el sentido  de  que a ellos tampoco se les afectaría con el incremento general de penas que  consagra  el  artículo  14  de  la  Ley 890 de 20043:   

Por   consiguiente,   a   la  luz  de  la  argumentación  aquí  desarrollada,  fuerza  concluir  que habiendo decaído la  justificación  del  aumento  de  penas  del  art.  14 de la Ley 890 de 2004, en  relación  con  los  delitos  incluidos  en  el  art.  26 de la Ley 1121 de 2006  –para los que no proceden  rebajas     de     pena     por     allanamiento     o    preacuerdo–, tal incremento punitivo, además de  resultar   injusto   y   contrario  a  la  dignidad  humana,  queda  carente  de  fundamentación,  conculcándose de esta manera la garantía de proporcionalidad  de la pena.   

No  obstante,  sin  ninguna  dificultad  se  advierte  que  la demanda carece de sustento fáctico, porque el libelista parte  de tres falsas premisas.   

En    primer    lugar,    Rafael  Montaña  Gómez no fue condenado  por  ninguno  de  los  delitos  enlistados  en el artículo 26 de la Ley 1121 de  2006,  porque  la  conducta  que  se le imputó, por la que se le acusó y se le  sentenció,  es  la  de  concierto para delinquir agravado, puesto que tenía la  finalidad de cometer delitos de narcotráfico.   

Segundo,    porque    a    Rafael  Montaña  Gómez se le condenó en  trámite  de  un  proceso  ordinario. No es cierto que se hubiese allanado a los  cargos  ni  que  celebrara  algún  preacuerdo  con la Fiscalía, conforme puede  constatarse  en  la  sentencia de segunda instancia, en la que, al relacionar la  actuación  procesal,  el  Juez Colegiado deja expresa constancia de que quienes  celebraron  preacuerdos  y  aceptaron  cargos,  pero  por el delito de tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  fueron Edison Fabricio Jara, Diego  Armando  Ramírez Díaz, Héctor Andrés Torres García, Marcos Germán Villalba  Leal, Gustavo Tejada Martínez y Jhon Jairo Sánchez Penagos   

La  tercera  alude  a  que  a  Rafael   Montaña   Gómez   no   se  le  incrementó  la pena de acuerdo con la preceptiva del artículo 14 de la Ley 890  de  2004,  porque la sanción se fijó dentro de los parámetros que consagra el  artículo  19  de  la  Ley 1121 de 2006, que modificó el inciso 2 del artículo  340 del Código Penal (Ley 599 de 2000).   

En  síntesis,  la  variación  del criterio  jurisprudencial   favorable  al  que  hace  referencia  el  accionante,  ninguna  incidencia   tiene   sobre   la  conducta  punible  por  la  que  fue  condenado  Montaña  Gómez  y  mucho  menos  con  la pena impuesta, puesto que en relación con el delito de concierto  para  delinquir  agravado  no existe ninguna restricción para el reconocimiento  de  rebajas  de pena por allanamiento o preacuerdos. Además, no se le impuso el  incremento  de  pena  previsto  en  el  artículo  14 de la Ley 890 de 2004 y la  sanción  que  dedujeron  las instancias (126 meses de prisión y 9.525 s.m.l.m.  de  multa)  se aviene legalmente a la preceptiva del artículo 19 de la Ley 1121  de  2006,  cuyos límites oscilan entre los 8 y los 18 años de prisión y entre  los 2.700 y 30.000 s.m.l.m. de multa.   

A  lo  anterior  se  suma  que  esta acción  procede   exclusivamente   contra   decisiones   ejecutoriadas   (sentencias   y  preclusión),  y  es  deber  inicial  del actor allegar copia o fotocopia de las  providencias  de  primera  y segunda instancias, con su respectiva constancia de  ejecutoria, proferidas en la actuación cuya revisión se demanda.   

Sin  embargo,  examinado  el  expediente  se  observa  que  si  bien el libelista arrimó como anexo de su escrito unas copias  de  las  que  asegura corresponden a los fallos proferidos en las instancias por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado de Ibagué y por la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad,  lo cierto es que omitió  allegar  la  constancia de ejecutoria, documento necesario para tener certeza de  que   la   decisión   está  amparada  por  el  fenómeno  de  la  res  iudicata  o  firmeza  material, pues  esta  acción tiene como presupuesto ineludible el agotamiento de cualquier otra  alternativa procesal o mecanismo de impugnación.   

Así  las  cosas,  dado  que  la  acción de  revisión  no  constituye  una  prolongación  del  juicio y el escrito incumple  básicamente  las  exigencias que para su admisión establecen los numerales 3°  y  4º  del  artículo 194 del Código de Procedimiento Penal, resulta imperiosa  su  inadmisión  de  conformidad  con  lo indicado en el artículo 195 del mismo  estatuto.   

En  mérito  a  lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

  R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por   el  apoderado  especial  de  Rafael  Montaña    Gómez,   de  conformidad  con  las razones consignadas en la anterior motivación.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 CSJ  AP, 16 Ago. 2011, Rad. 36428 y CSJ AP, 2 May. 2012. Rad. 38829.   

2 CSJ  AP, 25 Sep. 2006, Rad. 23795.   

3 CSJ  SP, 27 Feb. 2013, Rad. 33254.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *