AP7204-2014(42787)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  Ponente   

AP 7204 – 2014  

Radicación n° 42787  

Aprobado acta nº 420  

Bogotá,  D.C.,  tres (3) de diciembre de dos  mil catorce (2014)   

VISTOS:  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de BARNAVI STEELE ANTONIO en  contra  de  la  sentencia  de  segunda instancia proferida por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de San Andrés, Providencia y Santa  Catalina,  el  24  de junio de 2013, mediante la cual confirmó el fallo emitido  por  el  Juzgado  2°  Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de esa  ciudad,  emitido el 8 de mayo del mismo año, condenando al mencionado procesado  como   autor  de  la  conducta  punible  de  Tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

H E C H O S  

Los  hechos tuvieron ocurrencia a eso de las  cinco  de  la  mañana  del  día  19 de marzo de 2013, cuando prevalidos de una  orden  judicial  de  allanamiento  y  registro,  agentes de la Policía Nacional  ingresaron  a  una  residencia  ubicada en el barrio La  loma,    sector    de    entrada    a   Teleislas, en jurisdicción de San Andrés  Isla.   

Durante  el  procedimiento  de registro, los  uniformados  hallaron una sustancia pulverulenta, la misma que al ser sometida a  una  prueba de identificación preliminar homologada, arrojó como resultado que  se trataba de clorhidrato de cocaína en peso neto de 10 gramos.   

En  el  acto  se  produjo la aprehensión en  flagrancia  de  BARNAVI  STEELE  ANTONIO,  señalado de ser el poseedor de dicha  sustancia.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

En audiencia preliminar llevada a cabo el 19  de  marzo  de  2013  ante  el  Juzgado  2º  Promiscuo Municipal con función de  Control  de  Garantías  de  San  Andrés Isla, la Fiscalía 50 Seccional de esa  ciudad   formuló   imputación   a   BARNAVI   STEELE  ANTONIO  por  el  delito  de    Tráfico,    fabricación    o    porte    de  estupefacientes. Previo a ello, ante el mismo juez, se  produjo  la  legalización  de  la diligencia de allanamiento y registro y de su  concomitante captura, ocurrida en situación de flagrancia.   

El   imputado  se  allanó  a  los  cargos  formulados   y   en   su   contra   no   se   impuso   medida  de  aseguramiento  alguna.   

El  8  de  mayo de 2013, ante el Juzgado 2º  Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de San Andrés, Providencia y  Santa  Catalina,  se llevó a cabo la audiencia de verificación de allanamiento  y  se  emitió  el  fallo,  siendo  condenado  BARNAVI  STEELE ANTONIO a la pena  principal    de    5    años    y    12    días   de   prisión   –hecha  la  rebaja  de la ¼ parte de la  mitad  por  el  allanamiento a cargos- y multa de $515.812.oo, y la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término,  negándole  el  derecho  a  los  subrogados  de  la condena de  ejecución     condicional     y     la     sustitutiva     de    la    prisión  domiciliaria.   

Apelado el fallo por el defensor del acusado,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  San  Andrés,  Providencia y Santa  Catalina,  lo  confirmó  íntegramente  mediante providencia del 24 de junio de  esa  anualidad,  la  cual  fue oportunamente recurrida en casación por el mismo  sujeto procesal.   

RESUMEN DE LA IMPUGNACIÓN  

Como  cargo  único,  el  defensor  acusa la  sentencia  de  segundo  grado con fundamento en el numeral 1º del artículo 181  de  la  Ley  906  de 2004, “por aplicación indebida,  interpretación  errónea  y falta de aplicación de la misma, llamada a regular  el caso” (sic).   

Como fundamento de su censura plantea que los  falladores  no  tuvieron  en  consideración  la  cantidad de droga incautada al  acusado  -10  gramos  de  cocaína-  para  imponer  la  sanción  de 60 meses de  prisión,  la  misma que resulta desproporcionada, pues debió imponerse la pena  de 48 meses solicitada por la Fiscalía.   

Como  “argumento  principal”,  considera  el  libelista  que  es  una  “dosificación  errónea”  de  la  pena,  por  lo  que  se  incurrió  en  una  aplicación indebida.    

Pero  además, resalta que si para el delito  de  homicidio,  cuando  existe  allanamiento  a  cargos  y  el acusado carece de  antecedentes,  la  rebaja  es  del  50% sobre la pena imponible, en este caso en  virtud  del derecho de igualdad debe rebajarse la pena impuesta al acusado en la  misma  proporción,  pues «en caso de incompatibilidad  entre  la  Constitución  y  la  Ley  u  otra  norma  jurídica,  se  aplica  la  Constitución».   

Además,     concluye,    «la  ley permisiva o favorable aun siendo posterior se aplicará de  preferencia  a  la restrictiva o desfavorable», por lo  que   demanda   de   la   Corte   que   se   case   la   sentencia  «dosificando  la  rebaja  en  un 50% de la pena a imponer a Barnavi  Steel  Antonio  y  como  consecuencia  de  ello  otorgarle  el  subrogado  de la  suspensión    condicional   de   la   ejecución   de   la   pena».   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Como  en  este evento surge evidente que el  impugnante  ignora  por completo los requisitos de fundamentación exigidos para  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación, desde ya anticipa la Sala que  inadmitirá la misma.   

Debe  recordarse que con el advenimiento de  la  Ley  906  de  2004,  se ha buscado resaltar la naturaleza de la casación en  cuanto  medio  de  control  constitucional  y legal habilitado de manera general  contra  todas las sentencias de segunda instancia proferidas por los Tribunales,  con  el  cometido  de obtener la efectividad del derecho material, el respeto de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios que le  fueran  inferidos  o  la unificación de la jurisprudencia, en seguimiento de lo  consagrado por el artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

Precisamente,  en  aras  de materializar el  cumplimiento  de  tan específicos intereses, la Ley 906 de 2004 dotó a la Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia de una serie de facultades  especiales,  como aquella consagrada en el artículo 184, referida a la potestad  de  «superar los defectos de la demanda para decidir  de  fondo» en las condiciones indicadas en él, esto  es,  atendiendo  a  los  fines  de  la casación, fundamentación de los mismos,  posición   del   censor  dentro  del  proceso  e  índole  de  la  controversia  planteada.   

Es  necesario,  sin  embargo,  inadmitir la  demanda  si,  como  postula  el  inciso segundo de aquél precepto: «el  demandante  carece  de  interés,  prescinde  de  señalar la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de sustentación o cuando de su contexto se  advierta  fundadamente  que  no  se precisa del fallo para cumplir alguna de las  finalidades del recurso».   

Atendidos  estos criterios, ha señalado la  Corte  que  el libelo impugnatorio no puede ser un escrito de libre elaboración  y  que  al  menos  debe  cumplir con unas mínimas condiciones de admisibilidad,  tales  como:  i)  la  acreditación  del  agravio  a  los derechos o garantías,  producido  con  ocasión  de  la sentencia; ii) el señalamiento de la causal de  casación  elegida,  con sujeción a los parámetros lógicos, argumentales y de  postulación  propios del motivo casacional postulado; y, iii) la determinación  de  la  necesidad del fallo de casación para alcanzar alguna de las finalidades  señaladas  para  el  recurso  en  el  ya  citado artículo 180 de la Ley 906 de  20041   

.  

De  acuerdo con los referentes normativos y  jurisprudenciales  que  vienen  de reseñarse, advierte la Sala varias falencias  en  el  libelo  objeto  de  estudio, las cuales dan al traste con la pretensión  casacional del actor.   

Necesario es señalar, en primer lugar, que  el  libelista hizo caso omiso de su deber de consignar cuál es la finalidad del  recurso  en los términos del artículo 180 de la Ley 906 de 2004, circunstancia  que  por  sí  sola amerita el rechazo de la demanda, pues debió  explicar  qué  pretendía  con  el recurso extraordinario, esto es, si la efectividad del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos,  o  la  unificación  de la  jurisprudencia.   

Además, invocando violación directa de la  norma  sustancial,  con  fundamento  en el numeral 1 del artículo 181 de la Ley  906  de  2004,  no  distingue, como era su deber, el sentido de la violación de  juicio   que   atribuye   al   fallador,  esto  es,  si  incurrió  en  yerro  por  selección  de  una  norma  que  no era la llamada a  gobernar  el  asunto  (aplicación indebida); omisión de otra que sí resolvía  los  extremos  de  la  relación  jurídico  procesal  (falta  de  aplicación o  exclusión  evidente);  o  porque,  habiéndola  seleccionado  correctamente, al  aplicarla  al caso le atribuyó un sentido jurídico que no tiene o le extendió  consecuencias    contrarias   a   su   naturaleza   jurídica   (interpretación  errónea).   

Tampoco  hace  alusión a cuál fue la norma  aplicada  de  manera indebida por el Tribunal o cual fue la dejada de aplicar al  caso  concreto.  Y,  por supuesto, en su defecto ninguna referencia consignó en  relación   con   una   supuesta   interpretación   errónea  de  algún  canon  legal.   

En   un   claro  desconocimientos  de  los  principios  que  rigen  el recurso extraordinario, en especial, los de claridad,  precisión  y  fundamentación,  el  demandante  ensaya una suerte de alegato de  instancia,  introduciendo  de  manera  incoherente  variados  conceptos  que  no  resisten el mínimo análisis.   

Es así como termina reclamando, con desapego  a   cualquier   consideración   por   la   lógica  jurídica,  la  prevalencia  constitucional  en torno a la rebaja punitiva en virtud al allanamiento a cargos  del  acusado. Asegura que resultó quebrantado el derecho de igualdad, porque si  para  el  delito  de homicidio  se  prevé  una  rebaja  del  50%,  con  el  mismo  descuento  debió haber sido  favorecido quien fue condenado por un delito de menor entidad.   

Sólo  un  total  desconocimiento  de  las  disposiciones  procesales  de la Ley 906 de 2004, puede llevar a la realización  de  semejante  raciocinio,  pues  no  es  cierto  que  tratándose del delito de  homicidio la disminución de  la  pena  por allanamiento a cargos sea distinta a la que está prevista para el  delito   de   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes.  La  realidad  es  que  en uno y otro  delitos  se  recibe  igual  beneficio  punitivo en relación con las rebajas por  aceptación de cargos.   

Más  allá  del despropósito argumentativo  del  libelista,  es  preciso  dejar  por sentado que en este caso los juzgadores  procedieron  de  acuerdo  con  el  mandato  del  parágrafo  del  artículo  301  –parágrafo- de la Ley 906  de  2004,  modificado  por  el  artículo  57 de la Ley 1453 de 20112.   

Esto  es, que individualizada la pena dentro  del  cuarto  mínimo,  conforme  los  criterios  del  artículo  61  de  la  ley  procedimental,  se  procedió  a  la  aplicación  de la rebaja punitiva, que de  acuerdo  al  momento  del allanamiento a cargos en la audiencia de imputación y  tratándose  de  una  situación  de  flagrancia,  correspondió  a  la  máxima  disminución  posible  (1/4 de la mitad o, lo que es lo mismo, 12.5%). Por ello,  la  pena  establecida  en  69  meses  de  prisión,  con dicha rebaja, quedó en  definitiva en 60 meses y 12 días de prisión.   

Así   las   cosas,   el  cargo  propuesto  no    tiene    la    aptitud    para   su  estudio  de  fondo  por  parte de la  Sala.   

DECISIÓN  

De   conformidad   con  lo  consignado  en  precedencia,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  de casación presentada por el  defensor  de  BARNAVI  STEELE  ANTONIO,  no  sin  antes advertir que revisada la  actuación  en  lo  pertinente,  no se observó que con ocasión de la sentencia  impugnada  o  dentro de la actuación, hubiese existido violación de derechos o  garantías  del  acusado,  como  para  superar  los defectos y decidir de fondo,  según  el  imperativo  del  inciso  3°  del  artículo  184  de  la Ley 906 de  2004.   

Cabe advertir, para finalizar, que contra la  presente  decisión  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo  establecido  en  el  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004 y  con  las  reglas  que  ha  definido  la Sala en pronunciamientos anteriores a la  presente                  decisión3   

.  

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del acusado BARNAVI STEELE  ANTONIO,  en  seguimiento  de  las  motivaciones  plasmadas en el cuerpo de este  proveído.   

2.  De conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004, es facultad del  demandante elevar petición de insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1                     Entre  otros,  CSJ  AP, 13 de junio de 2007, Rad. 27.537; AP, 25 de  julio de 2007, Rad. 27.810.   

2                     Norma  declarada  exequible  por la corte Constitucional, sentencia  C-645 de 2012.   

3                     CSJ, AP 12 de diciembre 2005, Radicado 24.322.     

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