AP3310-2014(42983)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

AP3310-2014  

Radicación No. 42983  

(Aprobado Acta No. 189)  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de junio de dos  mil catorce (2014).   

    

1. VISTOS     

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  revisión presentada por el apoderado del  condenado  RAFAEL  ANTONIO  NIÑO BURBANO,  contra  la  sentencia  emitida el 21 de julio de 2009      por      el     Tribunal     Superior     de     Neiva,  mediante  la  cual  revocó  parcialmente  el fallo de  primer  grado proferido el 28 de noviembre de 2007 por  el  Juzgado  Tercero  Penal del Circuito Especializado  de  la  misma  ciudad  y  en  su  lugar lo  condenó  a  40  años  de  prisión  y  multa  de  50  SMLMV al  hallarlo  responsable,  en  calidad   de  coautor  del  concurso  de conductas punibles de homicidio agravado, tentativa de homicidio en  persona  protegida,  tentativa de homicidio agravado, actos de terrorismo, daño  en  bien  ajeno agravado y,  determinador  del  ilícito  de  utilización  de  medios  y  métodos de guerra  ilícitos y autor del delito de rebelión.   

2.  HECHOS   Y   ACTUACIÓN   PROCESAL  RELEVANTE:   

Fueron resumidos en pretérita ocasión por  la  Sala  cuando  inadmitió la demanda de casación presentada por el apoderado  de  otro  de los procesados vinculados a la actuación procesal, de la forma que  sigue:   

1. El 2 de julio  de  2003,  en  la plaza del municipio de Isnos (Huila), a eso de las 11:45 a.m.,  en  momentos  en que dos agentes de la Policía Nacional atendían un llamado de  la  comunidad,  a  su  paso  fue  activada una carga explosiva que se encontraba  oculta  en  una motocicleta, acto que arrojó como resultado la muerte de uno de  los   uniformados,   graves   lesiones  a  su  compañero  así  como  a  varios  transeúntes  y  residentes  del  lugar,  destrozos  en  inmuebles  y vehículos  cercanos,  y  conmoción  general  en  la población1.   

2.   Por  los  anteriores  hechos,  con  base en un informe rendido el 11 de agosto de 2003 por  el  Ejército  Nacional,  Cuarta  División,  Novena  Brigada,  se  supo  que el  atentado   fue   ordenado  por  las  llamadas  “Milicias  Bolivarianas”  del  autodenominado   grupo   irregular   “Fuerzas   Armadas   Revolucionarias   de  Colombia”  (FARC),  y  que  los ejecutores del siniestro fueron BERNABÉ RAMOS  CHAPARRO,  RAFAEL  ANTONIO  NIÑO BURBANO  y  ALEXANDER ORDÓÑEZ MAJIN (los dos últimos aprehendidos el 25  de  julio  siguiente  al  suceso  con  otras  personas  en posesión de material  bélico),  motivo  por  el  que  tras  acopiar  pruebas  que confirmaban aquella  sindicación,  el  21  de  mayo de 2004 se dispuso vincular al presente asunto a  los             tres             citados2.   

3. Escuchados en  indagatoria  NIÑO BURBANO y  ORDÓÑEZ  MAJIN,  y  declarado persona ausente RAMOS CHAPARRO, les fue resuelta  la  situación  jurídica  el 7 de diciembre de 2004 con medida de aseguramiento  de  detención  preventiva  por los delitos de homicidio agravado (agotado en un  suboficial  de  la  Policía  Nacional),  tentativa  de  homicidio  agravado  en  concurso  homogéneo  (respecto  de otro agente de la misma institución y siete  civiles  que  resultaron  heridos),  utilización de medios y métodos de guerra  ilícitos,  actos  de  terrorismo, daño en bien ajeno agravado y rebelión (Ley  599  de  2000,  artículos  103,  104, numerales 8° y 10°, 142, 144, 265, 267,  numeral  1°,  y  467), conductas punibles por las que luego de perfeccionada la  investigación,  el  20  de  septiembre  de  2005, la Fiscalía profirió contra  ellos  resolución  de  acusación, la cual alcanzó ejecutoria material el 2 de  noviembre  siguiente al quedar en firme el auto que declaró desierto el recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  defensor  de  ORDÓÑEZ  MAJIN3.   

4. La etapa de la  causa  se  adelantó,  en  principio, ante el Juzgado Tercero Penal del Circuito  Especializado  de  Neiva  (Huila),  y  con  posterioridad  el expediente pasó a  conocimiento  del  Primero,  cuyo  titular  finiquitó el debate oral y público  mediante  sentencia  de  28  de  noviembre  de  2007,  en  la que condenó a los  acusados  como  autores  de  rebelión  y  los  absolvió  de los demás delitos  atribuidos  en  el  pliego de cargos, razón por la que a cada uno le impuso las  penas  principales  de  seis  (6)  años y seis (6) meses de prisión y multa en  cuantía  de  ciento  veinticinco  (125)  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes,  así  como  la  accesoria  de  inhabilidad  para  ejercer  derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la privativa de la libertad, y les  negó       los       subrogados       penales4.   

5. Del expresado  fallo  apeló  el  representante  de  la  Fiscalía  y  el  Tribunal Superior de  Distrito  Judicial de Neiva (Huila), mediante el suyo de 21 de julio de 2009, lo  revocó  en  cuanto  a  los  delitos  por los que la primera instancia profirió  absolución,  y  en  su  lugar,  también  halló  responsables  a  Ramos    Chaparro   como   determinador    y    a    Niño  Burbano  y  ORDÓÑEZ  MAJIN como  coautores  materiales,  de  los hechos punibles de homicidio agravado, tentativa  de  homicidio agravado en concurso homogéneo, utilización de medios y métodos  de  guerra  ilícitos,  actos de terrorismo y daño en bien ajeno agravado, y en  tal  virtud le impuso a cada uno las penas principales de cuarenta (40) años de  prisión  y  multa  equivalente  a  cincuenta  (50)  salarios mínimos mensuales  legales  vigentes,  así  como  la  accesoria de ley por un lapso de veinte (20)  años,   confirmando   en   lo   demás  a  la  sentencia  recurrida5.   

Contra  esa decisión sólo el defensor del  procesado  últimamente  citado,  en  tiempo,  interpuso  y sustentó el recurso  extraordinario          de         casación6.   

La  demanda  de  casación fue inadmitida a  través de auto del 15 de septiembre de 2010 (Rad. No. 33.174).   

3. LA DEMANDA DE REVISIÓN  

3.1.          –El  actor  invocó  la  causal 3ª de  revisión  contenida  en  el  artículo  220 de la Ley 600 de 2000, esto es, por  haber  aparecido  con  posterioridad  a  la sentencia hechos o pruebas nuevas no  conocidas   al   momento   de   los  debates,  que  establecen  la  inocencia  o  inimputabilidad del condenado.   

3.2.  Hizo alusión en forma deshilvanada a  la  actuación  procesal  que  según  sostiene,  se produjo dentro del presente  caso.       Transcribe      fragmentos      de      plurales      «declaraciones  extraproceso  con  fines  judiciales»  omitiendo   efectuar  argumentación  alguna  en  relación  a  las  mismas,  limitándose  a  sostener  que «la revisión  que   estamos   impetrando   es   respecto  de  la  vinculación,  detención  y  encarcelamiento  de  una persona que no ha participado en la realización de las  conductas  punibles  con  actos,  de  los  cuales  en  sentencia  se  le condeno  (sic)».   

Solicita  decretar la práctica de diversas  pruebas  con  la  finalidad  de  demostrar  la inocencia de RAFAEL ANTONIO NIÑO  BURBANO,  las que «no aparecen dentro del proceso por  razones  inteligibles»  pues  muchos de los testigos  -añade-   se   hallaban   en   las   «filas  de  la  insurgencia»    en    tanto    que    «los  otros  por  temores  propios  de la guerra no son llamados a  declarar»          y        «por ello son nuevas».   

Con  la  demanda  allega  las declaraciones  extraproceso    rendidas    ante    Notario   por   (i)   ZULY   YOLIMA   MURIEL  SAMBONI7.   (ii)  BETY  ADRIANA  RUANO  PÉREZ8.   (iii)   OLIVERIO   MUÑOZ  URBANO9.   (iv)   ELIAS   BOLAÑOS   MOSQUERA10.  (v)  LADY  ESPERANZA  TORO  DELGADO11.  y  (vi).  YUBEIMAR  HERNÁNDEZ LASSO12.   

Poder   firmado  por  el  condenado  para  instaurar  demanda de revisión. Certificaciones expedidas por el «CODA»13         respecto  de que ZULY YOLIMA MURIEL SAMBONI y OLIVERIO MUÑOZ   BURBANO,  dijeron  pertenecer  a  las  FARC  y haberse desmovilizado14.   

Copias  fotostáticas parciales15  de  las  sentencias  dictadas  por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de  Neiva    el    28    de    noviembre    de    200716  y del Tribunal Superior de  dicha  ciudad17    del   21   de   julio   de   200918.  Copia incompleta del auto  dictado  por  esta  Sala  a  través del cual inadmitió la demanda de casación  instaurada  por  el  defensor  de  uno de los procesados condenados dentro de la  actuación  cuya  revisión  se pretende (CSJ, SP, del 15 de septiembre de 2010,  Rad.  33.174). Copia ilegible de un documento al parecer expedido por un Juzgado  cuya   denominación   no   se   logra   establecer19.   

4. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.   La  Corte  Suprema  de  Justicia  es  competente  para conocer de la acción propuesta, como quiera que el numeral 2°  del  artículo 75 de la Ley 600 de 2000 la habilita para ello por estar dirigida  la  acción  de  revisión contra una sentencia dictada en segunda instancia por  un Tribunal Superior de Distrito Judicial.   

2. Como ha sido reiterado por la Sala, dicha  acción  está prevista legalmente como un mecanismo a través del cual se busca  la  remoción  de  una providencia que pese a tener ejecutoria material, de ella  se  advierte  razonablemente  un  contenido  de  injusticia,  porque  la  verdad  procesal  declarada  es bien diversa a la verdad histórica del acontecer objeto  de juzgamiento.   

Es  por  lo  tanto  una  excepción  a  la  inmutabilidad  que  informa  la  cosa  juzgada, que a la postre desvirtuaría la  inoponibilidad  de  una  decisión en firme, lo cual encuentra justificación en  el  interés  general  de  obtener  la  verdad  y  realizar la justicia en claro  cumplimiento  de  los  fines  esenciales del Estado contemplados en el artículo  2º   de  la  Constitución  Política  de  garantizar  la  efectividad  de  los  principios,  derechos  y deberes consagrados en ese texto superior y asegurar la  vigencia de un orden justo.   

3.-  En  manera  alguna  la  revisión  se  constituye  en  un  recurso,  ni puede asimilarse a una instancia adicional para  intentar  reabrir  el  debate  probatorio, por ello, tiene la calidad de acción  independiente  del  proceso.  Por  consiguiente,  su prosperidad solo es posible  dentro  del  marco  que  delimitan  las  causales  señaladas expresamente en la  ley.   

4.  Según  lo exige el artículo 222 de la  Ley  600  de  2000,  la  acción de revisión se promoverá por medio de escrito  dirigido  al funcionario competente y deberá contener: i). La determinación de  la  actuación  procesal  cuya  revisión  se demanda con la identificación del  despacho  que  produjo  el  fallo.  ii).  El  delito  o delitos que motivaron la  actuación  procesal  y  la  decisión.  iii).  La  causal  que  se invoca y los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  en  que  se  apoya la solicitud. iv). La  relación   de   las  evidencias  que  fundamentan  la  petición.  Se  acompañará  copia  o  fotocopia  de  la decisión de única,  primera    y    segunda    instancia   y  constancias  de su ejecutoria, según  el caso, proferidas en la actuación cuya revisión se demanda.   

En   el  caso  concreto  únicamente  las  exigencias  contempladas  en los numerales 1° y 2° de la referida disposición  medianamente  se  cumplen.  No sucede lo propio en relación con el numeral 3°,  pues  no  se  desarrolla  la  causal  pretendida,  como  más adelante se verá.  Tampoco  se  verifica la perentoria exigencia contemplada en el inciso final del  numeral    4º,    que   establece:   «Se  acompañará  copia  o  fotocopia  de  la decisión de única,  primera   y   segunda  instancias  y  constancia  de  su  ejecutoria,  según  el  caso,  proferidas en la actuación cuya revisión se  demanda». (Subraya la Sala).   

Lo  anterior,  en  razón  a que las copias  fotostáticas   de   las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  fueron  presentadas  incompletas,  adjuntándose únicamente las páginas impares de las  mismas,  a  partir  de  lo  cual  se  advierte  la imposibilidad para la Sala de  acometer el estudio de la demanda por la señalada circunstancia.   

Súmese  a  lo anterior que no se allegaron  las  respectivas  constancias  de ejecutoria de las sentencias cuya revisión se  reclama,  no pudiéndose tener como tal el documento ilegible visible a folio 80  del  cuaderno  de  Corte,  del  cual no se puede extraer dato alguno que pudiera  servir  para  el  cometido  de que trata el inciso final del artículo 222 de la  Ley 600 de 2000.   

Cabe   anotar   que  el  acatamiento  del  mencionado  requisito  es  presupuesto  para  el  ejercicio  de  la  acción  de  revisión,  ya  que resulta indispensable que se demuestre que las sentencias se  hallan  ejecutoriadas,  esto  es,  revestidas  o amparadas de la autoridad de la  «cosa  juzgada»,  exigencia que  no  es  de  carácter  formal,  sino que deviene de la necesidad de delimitar la  procedencia de la acción, aspecto que no cumple el demandante.   

5. Lo consignado en precedencia resultaría  más  que  suficiente  para  inadmitir  el  libelo,  no  obstante, además de lo  anterior,  debe  la Corte precisar que la causal 3ª del artículo 220 de la Ley  600  de  2000 invocada, aparece manifiestamente improcedente, lo cual constituye  razón aneja para la inadmisión de la demanda.   

En  efecto,  conviene  advertir  que  dicha  causal  faculta la formulación de la acción  de revisión cuando después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan pruebas no  conocidas  al tiempo de los debates que conduzcan a la inocencia del condenado o  a su inimputabilidad.   

Adviértase además que, según lo indica la  norma,  el  actor  deberá presentar «los fundamentos  de   hecho   y   de  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud».  De  tal  suerte  que si aspira a que eventualmente se dé paso a la  apertura  del  trámite inherente a ésta causal, debe, como mínimo, acorde con  reiterada   jurisprudencia   de   la   Sala   en  relación  con  este  concreto  aspecto,   

presentar  un discurso jurídico coherente,  tendiente   a   demostrar,   con  apoyo  en  los  anexos  pertinentes,  que  con  posterioridad  a la sentencia condenatoria aparecieron hechos nuevos o surgieron  nuevas  pruebas,  no conocidas al tiempo de los debates, de manera que se genere  un  grado  significativo de persuasión en el sentido que el condenado puede ser  inocente   o   que   pudo  haber  actuado  en  condiciones  de  inimputabilidad,  independientemente  de la decisión que hubiere de adoptarse en la sentencia que  decida la acción de revisión.   

Implica como mínimo identificar, explicar y  aportar,  si  fuere el caso, los hechos y pruebas nuevas, elaborando con base en  ellos  proposiciones jurídicas idóneas para verificar que, de haberse valorado  al  tiempo  del  proceso, se hubiera concluido que el enjuiciado era inocente, o  que era inimputable.   

Se  trata, pues, de remover la autoridad de  la  cosa juzgada buscando evitar la persistencia de un fallo que ahora se revela  materialmente  injusto,  ante  el  advenimiento  de  hechos o pruebas nuevas con  entidad  suficiente  para  tornar  la  condena en absolución, por inocencia del  procesado,   o   permitir  la  modificación  de  las  decisiones  tomadas  para  adaptarlas   a   quien   ha   debido   procesarse  como  inimputable. (CSJ SP, 9 Mar. 2007, Rad. 25885).   

En el caso de la especie, el actor -frente a  esta  concreta  exigencia- limita su labor a transcribir extensos fragmentos del  contenido   de   las  declaraciones  extraprocesales  que  adjunta,  ciñéndose  únicamente,  en  algunos  eventos,  a  sostener que determinado declarante tuvo  conocimiento  de  la  forma  como  se  llevaron  a  cabo  los  preparativos  que  culminaron  con el atentado del 2 de julio de 2003 en la población de San José  de  Isnos,  sin  presentarle  a  la  Corte fundamentos sólidos y convincentes a  partir  de  los  cuales pudiera evidenciarse que de haber sido tenidas en cuenta  dichas  declaraciones  en  la  actuación  procesal, tendrían la virtualidad de  mutar el fallo condenatorio en uno absolutorio.   

En  otros  casos,  el libelista se limita a  sostener  que  el  testigo  desempeñaba  un  determinado  cargo  dentro  de  la  organización  al  margen  de  la  ley  -FARC-  y por ende conocía «quiénes     habían     sido     los    autores    directos    y  mediatos»   del  atentado  y  que  por  motivos  de  seguridad no fue posible su ubicación.   

En otros eventos, el demandante alude a que  algunos  testigos   supieron  o  conocieron de la forma como se realizó el  atentado,   o   sencillamente  expone  que  la  declaración  de  uno  de  ellos  «tiene      relación      con     las     otras  pruebas».   

Así   peticiona,   que   amén   de  las  declaraciones         que         adjunta,   «se ordene y decrete la  práctica  de  pruebas  que  se  han  referido sumariamente (…)» y   se  valoren  las  aportadas  con  el  «propósito  de demostrar la inocencia»   de  RAFAEL  ANTONIO NIÑO BURBANO.   

Esta pretensión resulta equívoca, toda vez  que  esta  fase  de la acción se encamina a determinar si la demanda cumple con  las  exigencias  a  que  se  viene  aludiendo,  mas no para que la  Sala de  entrada disponga la práctica de pruebas.   

Vistas  así  las  cosas -como se anotó en  precedencia-  ante  el insalvable obstáculo de haberse allegado incompletas las  sentencias  y  que  tampoco  se  ofrece constancia de su ejecutoria, amén de la  argumentación  precaria  que  se  intenta, la decisión de la Sala no puede ser  otra que la inadmisión de la demanda.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda   de   revisión   presentada  por   el   apoderado  de  RAFAEL  ANTONIO NIÑO BURBANO con base en  las consideraciones plasmadas en precedencia.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

IMPEDIDO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

IMPEDIDA  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cuaderno original # 1, folios 1-60.   

2  Ídem,  folios  188-190,  199-204,  228-231, 235-236, 239-240, 244-248, 252-256,  283, 286 y 288-295.   

3  Cuaderno  original  # 2, folios 2-8, 57, 63, 164-166, 177-194, 219-224, 226-230,  233-234, 248-268, 312, 332-352, 358, 368 y 381.   

4  Cuaderno   original  #  3,  folios  3-5,  148-150  y  235-283.   

5  Cuaderno del Tribunal, folios 52-80.   

6  Ibídem, folios 113-148.   

7  Fls. 15-17 Cuaderno de la Corte   

8  Fls. 19- 20 Cuaderno de la Corte   

9  Fls.  22-  23 Cuaderno de la Corte   

10  Fls.  25-  27 Cuaderno de la Corte   

11  Fls.  28-  29 Cuaderno de la Corte   

12  Fls.  30-  32 Cuaderno de la Corte   

13  Comité  Operativo  para  la  dejación  de las armas  adscrito al Ministerio de Defensa Nacional   

14  Fls. 18 y 24 Cuaderno de la Corte   

15  Únicamente  fueron  allegadas  las hojas parciales marcadas con los números:1,  3, 5, 7, 9, 11, 13, 15, 17, 19 hasta 49.   

16  Fls. 33  a 57 Cuaderno de la Corte   

17Únicamente  fueron  allegadas  las hojas parciales  marcadas  con  los números impares:1, 3, 5, 7, 9, 11, 13, 15, 17, 19 hasta 29   

18  Fls. 58  a 72 Cuaderno de la Corte   

19  Fl.  81 Cuaderno de la Corte     

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