AP6333-2014(36530)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado  Ponente   

AP6333-2014  

Radicación N° 36.530  

(Aprobado Acta N° 346)  

Bogotá,  D.C., veinte (20) de octubre de dos  mil catorce (2014)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Corte se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de  Ariel  Antonio  Mahecha Usgame,  contra  la  sentencia  dictada  el 25 de  agosto  de  2006  por  el  Tribunal  Superior  de Cundinamarca, mediante la cual  confirmó  la  emitida  el  18  de abril del mismo año por el Juzgado Penal del  Circuito  de  Villeta,  por  medio  de  la  cual  lo condenó por los delitos de  homicidio  agravado,  en  concurso  con  homicidio  en grado de tentativa, hurto  calificado y agravado y porte ilegal de armas de fuego.   

HECHOS  

1. El 13 de abril de 2002, a eso de las 10:00  p.m.,  varios  sujetos  vestidos  con  uniformes de uso privativo de las Fuerzas  Militares  y  fuertemente  armados,  incursionaron  en  la finca “La  Esperanza”,  vereda “Chapaima”,  del  Municipio  de  Villeta  (Cundinamarca)  y,  tras  obligar  a  sus  moradores a salir, ultimaron a Noé e  Israel  Ávila  Enciso y al joven Andrés Romero Ávila -entonces de 14 años de  edad-,  escapando con vida de la ejecución José Noé Ávila Romero, quien, aun  cuando  en  la  huida recibió dos impactos de arma de fuego, se ocultó a pocos  metros   de   la   vivienda   y   desde   allí   presenció  el  obrar  de  los  agresores.   

2.  La  acción delincuencial fue igualmente  observada  por  Magola  Romero  de Ávila, Fabián Ávila Ávila y Jazmín Novoa  Ávila,  a  quienes  dejaron con vida luego de saquear el dinero en efectivo que  encontraron en el inmueble.   

3. Los sobrevivientes del ataque reconocieron  como  partícipes  del  suceso,  entre otros, a Willinton Galindo Romero, Freddy  Santos   Ordóñez,   Jaime   Hernán   Enciso   Hernández,  y  “Nicasio   Mahecha   Tinoco”,  después  identificado     como    Ariel    Antonio    Mahecha  Usgame.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

1.   Tras   mediar  distintas  labores  de  inteligencia   el   16   de  febrero  de  2004  se  vinculó  formalmente  a  la  investigación     a     Ariel    Antonio    Mahecha  Usgame.   

2.  El  22  de  junio  del  mismo  año,  la  Fiscalía  profirió  resolución  de  acusación  en  su  contra  como presunto  coautor  de  las conductas punibles de homicidio agravado en concurso homogéneo  y  sucesivo,  homicidio  agravado  en  grado  de  tentativa,  hurto calificado y  agravado,  y  porte ilegal de armas de uso privativo de las Fuerzas Armadas y de  defensa personal.   

3.  El 18 de abril de 2006, el Juzgado Penal  del   Circuito   de   Villeta   emitió  sentencia  condenatoria  en  contra  de  Ariel Antonio Mahecha Usgame,  por  los delitos atribuidos en la acusación, y en tal virtud le impuso una pena  principal de treinta y ocho (38) años de prisión.   

4.  Apelado  el  fallo fue confirmado por la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca, el 25 de agosto de 2006,  decisión    frente    a    la    cual   la   defensa   interpuso   el   recurso  extraordinario.   

5.  El  3  de  junio  de  2009,  la  Sala de  Casación  Penal  de  esta  Corporación  no casó la sentencia impugnada.    

FUNDAMENTOS DE LA DEMANDA  

Se  sustenta  en  la  causal  tercera  del  artículo 220 de la Ley 600 de 2000, que dice:   

“Cuando  después  de la sentencia condenatoria aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas,  no  conocidas  al  tiempo  de  los  debates,  que  establezcan  la inocencia del  condenado, o su inimputabilidad”.   

El   letrado   refiere,   que   la  prueba  ex  novo  que  expone  como  sustento  de  la  causal invocada está referida a la declaración extraprocesal  de  Wilmar  Marín Cano, quien se encuentra recluido en el mismo establecimiento  carcelario  donde  purga  pena  el recurrente (Cómbita) y en la cual manifiesta  por escrito:   

MUY RESPETUOSAMENTE ME DIRIJO A SU DESPACHO  CON  EL  FIN  DE ACLARAR LOS HECHOS OCURRIDOS EL 13 DE ABRIL DE 2002 EN LA FINCA  LA  ESPERENZA  DE LA VEREDA CHAPAIMA DEL MUNICIPIO DE VILLETA-CUNDINAMARCA DONDE  DI  LA  ORDEN  DE  AJUSTICIAMIENTO HACIA EL SEÑOR NOE AVILA ROMERO PORQUE TENIA  INFORMACIÓN  QUE  TRABAJABA  CON  LOS  PARAMILITARES.  LOS HOMBRES QUE ENVIE AL  AJUSTICIAMIENTO  SE  EXCEDIERON  EN  LA ORDEN AJUSTICIANDO AL MENOR ANDRES AVILA  ROMERO  Y  AL  SEÑOR  ISRAEL  AVILA  ENCIZO  Y QUE EN NINGÚN MOMENTO ESTAS DOS  ULTIMAS MUERTES SE HABÍAN ORDENADO.   

HACE UNOS MESES EN EL PABELLÓN No. 1 CONOCI  AL  SEÑOR  ARIEL  ANTONIO  MAHECHA USGAME IDENTIFICADO CON CC 80282287 Y CON TD  4151  QUE SE ENCUENTRA PAGANDO UNA CONDENA POR LOS HECHOS ANTERIORMENTE NARRADOS  Y  EN  LOS  CUALES EL SEÑOR NO TIENE NADA QUE VER EN LOS HECHOS PUESTO A QUE NO  LO   CONOCÍA  Y  LO  VENGO  A  DISTINGUIR  EN  ESTAS  CIRCUNSTANCIAS.  QUEDO  A  DISPOSICIÓN  DEL  TRIBUNAL PARA ACLARAR ORALMENTE LO SUCEDIDO ANTE LA AUTORIDAD  QUE   DISPONGA1.   

Lo anterior, aduce, desvirtúa la acusación  y   la   condena  impuesta  a  Ariel  Antonio  Mahecha  Usgame, concluyéndose, por tanto, que su representado  es   inocente,   por  cuanto  nunca  participó  en  los  crímenes  que  se  le  endilgaron.   

   Finamente  señala que: «Se  aclara,  y  se reitera, respetuosamente, que la intención de  acudir  a la revisión, como lo permite la ley, no es abrir debates ya surtidos,  sino  demostrar, con estas probanzas (declaración y disposición de ampliación  de  la  misma),  que  ARIEL  ANTONIO  MAHECHA USGAME fue condenado injustamente,  vulnerándose   su   presunción  de  inocencia,  y  el  principio  de  la  duda  razonable.»   

CONSIDERACIONES  

1.  De  conformidad con lo establecido en el  artículo  75,  numeral  2°,  de la Ley 600 de 2000, la Sala es competente para  conocer  de  la  acción de revisión presentada por el defensor de Ariel  Antonio  Mahecha  Usgame, atendiendo  que  se  promueve  contra  una  sentencia  dictada  en  segunda instancia por un  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial,  pronunciamiento que se encuentra en  firme.   

2.  Ahora  bien,  según  lo ha decantado la  jurisprudencia,  este  mecanismo  judicial  se  erige  como  una  excepción  al  principio  de  la  cosa  juzgada en tanto que por su conducto se busca dejar sin  efectos   la  intangibilidad  de  la  declaración  contenida  en  la  sentencia  ejecutoriada,  de  acreditarse  la  configuración de cualquiera de las causales  previstas  para ello, en este caso, las del artículo 200 de la Ley 600 de 2000.   

El  carácter  inmutable  que  se  pretende  remover  implica  la  satisfacción de una serie de exigencias formales que debe  cumplir   el   libelo,   contempladas   en   el   artículo   222   ibídem,  entre las cuales están indicar  la  causal  que se invoca junto con los fundamentos de hecho y de derecho en que  se   apoya   la   solicitud   y   relacionar   las   pruebas  que  sustentan  la  pretensión.   

En  caso  de  no  acatarse  los  requisitos  previstos   en   la   disposición   en   cita,   la  decisión  ha  de  ser  la  inadmisión.   

3.  Esa  será  la  determinación  en  este  evento,  toda  vez que el accionante es superficial en la exposición de su caso  y  de  modo  alguno  asume  la revisión como una fase propicia para plantear su  llana  inconformidad  con  la  decisión  de  condena.  En  lugar  de  acreditar  fehacientemente  que  la  prueba  que  cataloga  nueva  es  apta  para  poner en  entredicho,  de  forma  inexorable,  la declaración de justicia contenida en la  sentencia,   asume  que  es  deber  de  la  Corte  conferirle  el  carácter  de  incontrovertible  y  de esa pretendida connotación inicia a especular acerca de  la   inocencia   de   su   defendido,   a   la   manera   de   un   alegato   de  instancia.   

          4.  Así  las  cosas, en orden a demostrar la causal aducida, no son  los  hechos  o  las  pruebas  que  dejaron  de  incorporarse  al proceso por ser  desconocidas  las  que  dan  lugar  a  su revisión, sino aquellas que sin mayor  dificultad  resquebrajan  la  providencia  atacada,  en  otras palabras, las que  ab  initio  transmiten  la  credibilidad  suficiente  para  cuestionar el sentido material de las sentencias  proferidas  por  la  judicatura (Cfr. CSJ AP, 25 Oct 2004, Rad 20605; CSJ AP, 19  Dic 2012, Rad. 38249).     

          Ahora   bien,   frente   al   motivo   de   revisión   invocado  la  jurisprudencia  de  la  Corte  ha  señalado  que  por prueba nueva se entiende,  todo  elemento  o  medio probatorio que por cualquier  causa  no  se  presentó y debatió en el juicio. Y por  hecho  nuevo  toda situación fáctica no conocida en  las  instancias, o toda variante sustancial de una situación fáctica conocida,  que  tenga  la  virtualidad  de  contrarrestar  o  dejar en entredicho la verdad  declarada  en el fallo (CSJ ASP, 15 oct. 2008, radicado  29626).    

5.  Pues  bien,  examinados los lineamientos  precedentes  frente  al  elemento allegado por el letrado contentivo en una hoja  manuscrita  en  la cual reposa la declaración extrajuicio de Wilmar Marín Cano  se  tiene  que  esta  no reúne las características de prueba nueva, menos aún  aporta hechos nuevos no conocidos al momento de los debates.   

En efecto, la afirmación genérica puesta de  presente  por  parte de Wilmar Marín Cano en la cual se declara el determinador  de  las  conductas  delictivas  investigadas  en nada se opone al sólido acervo  probatorio  que  determinó  la coautoría del recurrente, donde se destacan las  declaraciones  de  Magola  Romero,  José  Noé  Ávila  Romero y Fabián Ávila  Ávila,  quienes  fueron  testigos  presenciales  de  los  fatídicos  hechos, y  coincidieron  en  señalar  al condenado junto con otras personas más, como uno  de los participes  en la muerte de sus familiares.   

Así,   Magola  Romero,  en  su testimonio señaló las circunstancias  de   modo,   tiempo   y  lugar  en  que  ocurrió  el  suceso,  y  en  particular los motivos por los que le  fue  posible  reconocer  como  partícipes del mismo,  entre   otros,   a   “Nicasio  Mahecha”,  de  quien dijo que sus padres eran  “Marco     Antonio  Mahecha”      y  “Blanca              Tinoco”,   y   que   para   ese   entonces  tenía  20  años de edad,  datos   que  coinciden  con  los  del  aquí  acusado  Mahecha     Usgame,  según   lo   acreditaron  organismos   de   inteligencia   -el  DAS-    y    lo    corroboró  el  mismo  procesado al suministrar sus  generales  de  ley  en  la injurada, en la que además  aceptó  que  en  la  vereda  Chapaima de Villeta era  conocido  con el “…alias  ‘Nicasio’…”.   

Por  su  parte,  José  Noé  Ávila  Romero  expresó    que   como  logró  huir  con  vida  el  día   del  crimen,  tras  quedar  herido, se escondió  entre  un  cañaduzal  a  pocos  metros de la casa, y  reconoció          a         “Nicasio”  y  otros  integrantes  del  grupo  que  asaltó la finca,  porque  hicieron  presencia  con el rostro descubierto luego de que habían   ultimado   a   sus  parientes  (papá,  tío    y   hermano),   suministrando   de  aquél  los mismos datos personales atrás       reseñados       y      una  descripción  física  que  corresponde  con  la del procesado, incriminación que  tiempo  después          reiteró.   

Y,  Fabián Ávila  Ávila     coincide     con     el    anterior  al  señalar  que cuando   su   tío  estaba  escondido  entre las cañas, algunos  de   los  maleantes  se  quitaron  las  prendas  con  las  que  se cubrían el  rostro      y      otros      se     llamaban          por    el    nombre,   agregando   respecto   de   “Nicasio      Mahecha”     que     éste    se    hallaba  atrás   de   la   casa   cuando  le  dispararon  a  Andrés      y      fue      él  quien  “lo acabó      de      matar”.   

Entonces,  frente  al  panorama probatorio  descrito,  el  que  ahora se presente el determinador  de    los  homicidios a sostener que  en  los mismos   nada  tuvo  que  ver  el   condenado   Ariel  Antonio  Mahecha  Usgame,  apenas  representa  un  elemento  de juicio  allegado  extemporáneamente, y que aún en  el  hipotético  caso de aceptar que el declarante Wilmar Marín  Cano  dice  la  verdad,  no  encuentra  la  Sala  cómo  esa prueba ex   novo   pueda  enervar  -por  sí sola- los argumentos probatorios  expuestos    y   que   sirvieron   de   sustento   para   la   sentencia,   más  cuando,  los falladores dieron completa credibilidad  y  efectos  incriminatorios  a lo dicho por testigos directos, que no desaparece  porque otro testigo diga lo contrario.   

De manera que, las manifestaciones de Marín  Cano  carecen  de aptitud para concitar un trámite revisional por la vía de la  causal  tercera,  pues  este  motivo  debe  fundarse  en  pruebas concretas, que  suministren  información  inequívoca  y objetiva sobre un hecho nuevo, o sobre  una    variante    sustancial    conocida,   susceptible   de   ser   verificada  probatoriamente,  y de la cual pueda en principio establecerse, con un plausible  índice  de  probabilidad,  que la verdad histórica es distinta de la declarada  en el fallo; situación que no acontece en esta oportunidad.   

Son  estas  las  razones  por  las cuales la  demanda será inadmitida como se anunció en renglones anteriores.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda de revisión presentada  por  el apoderado del sentenciado Ariel Antonio Mahecha  Usgame.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Comuníquese y cúmplase.  

Fernando Alberto Castro Caballero  

José Luis Barceló Camacho  

IMPEDIDO  

José Leonidas Bustos Martínez  

Eugenio Fernández Carlier  

IMPEDIDA  

María    del    Rosario    González  Muñoz   

Gustavo Enrique Malo Fernández  

Eyder Patiño Cabrera  

Patricia Salazar Cuéllar  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Folio  12.     

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