AP6279-2015(46920)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP6279-2015  

Radicación N° 46920  

Aprobado acta No. 380.  

Bogotá,  D.C., veintiocho (28) de octubre de  dos mil quince (2015).   

V I S T O S  

Se   pronuncia   la  Corte  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda de casación instaurada por  el  defensor  de  IGNACIO  EVELIO VALENCIA  ALVEAR,  en  contra  de la  sentencia      proferida      el     28         de        mayo       de       2015   por  el  Tribunal  Superior  Militar,  que  confirmó  la  que  a  su  vez había dictado el  Juzgado   Militar      Tercero     de  Brigada del Ejército Nacional, en el  sentido   de   condenar   al   procesado      como      autor      del      delito      de     Homicidio.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos     

En  la  sentencia  de  segunda instancia se  transcriben     los  supuestos  fácticos de la resolución de acusación,  así:   

Los  hechos tuvieron lugar en el campamento  militar  acantonado  en  inmediaciones  del  acueducto  del  municipio  de Pasto  Nariño,  a  la  1:30  de  la  mañana del 1º de enero del año 2008, cuando el  SUBOFICIAL  C3.  LUIS CARLOS VASQUEZ GUERRA en su condición de Comandante de la  segunda  sección  guerrero  2,  se percató de que cuatro de los trece soldados  que  formaban  su  pelotón  no  se  encontraban  en  la  base  y  que  todos se  encontraban  nombrados  de servicio como centinelas para la noche del 31 de 2007  (sic)  y la madrugada del 01 de enero de 2008, se evadieron de la base militar y  en  su lugar se fueron a celebrar el fin de año al barrio Villa Angela en donde  estuvieron  consumiendo  bebidas  alcohólicas,  las  cuales inicialmente fueron  autorizadas  por  el  suboficial  comandante  pero  luego de que éste fuera por  ellos  y  les  hiciera  fuertes  recriminaciones  y  ejercicios  físicos  a los  soldados  implicados,  de nombres VALENCIA y MENA se resistieron a cumplir estas  órdenes,  tomaron los fusiles que encontraron y dispararon indiscriminadamente,  y  por estos hechos el soldado JESUS EIVAR BURBANO PERES es alcanzado por uno de  los proyectiles el cual le causó su deceso.   

    

1. Procesales     

El Juzgado 91 de Instrucción Penal Militar  ordenó  la  apertura  de  una  indagación preliminar el 29 de enero de 2008 y,  luego,  la  de  una investigación formal el 21 de febrero siguiente,  a la cual fue vinculado el  SLC.  IGNACIO  EVELIO  VALENCIA  ALVEAR  mediante  diligencia  de  indagatoria.   

El   26   de  marzo  de  2008,  se  definió  la situación jurídica  del  procesado  imponiéndole  medida de aseguramiento  de  detención  preventiva por el delito de Homicidio.  Ante  el  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  defensor, el  16  de  abril  siguiente,  se  modificó  la  resolución en el  sentido    de   que   la   calificación   jurídica   era   la   de   Homicidio  culposo.   

El  4  de  julio  de  2008,  se admitió la  demanda  de  constitución  de  parte  civil  presentada por un apoderado de los  señores   José   Miguel   Urbano   Pantoja   y  Esther  Ruby  Pérez  Melo  de  Urbano.   

Una vez clausurada la investigación el 7 de  enero  de  2009,  la Fiscalía Penal Militar ante el Juzgado Militar de Escuelas  de  Formación,  Capacitación  y Técnicas de la Fuerza Aérea; a solicitud del  defensor  y  del  delegado  de la Procuraduría, el expediente fue remitido a la  Fiscalía  Penal  Militar  16  ante  el  Juzgado  Militar  Tercero  de  Brigada.   

Luego,  con  motivo  de  la  Resolución No  000303  del 27 de noviembre de 2009, la investigación fue nuevamente asignada a  la  Fiscalía  Penal  Militar ante el Juzgado Militar de Escuelas de Formación,  Capacitación  y  Técnicas, la cual se declaró impedida y remitió el asunto a  la  Fiscalía delegada ante el Tribunal Superior Militar que, en providencia del  16  de  marzo  de  2010, no aceptó los argumentos del  despacho  de  origen y, en  consecuencia, lo devolvió.   

El  16  de septiembre de 2011, la Fiscalía  calificó  el  mérito  del  sumario  profiriendo  resolución  de acusación en  contra  del  SLC.  IGNACIO EVELIO VALENCIA ALVEAR como presunto autor del delito  de  Homicidio  culposo.  Por  esa  razón,  el  proceso  fue remitido al Juzgado  Militar  Tercero  de  Brigada,  el  cual,  al  efectuar  el control de legalidad  respectivo,  decretó la nulidad del proveído calificatorio considerando que el  llamamiento  a  juicio  debió ser por el delito de Homicidio con dolo eventual.  Esta  decisión  fue  confirmada  por  la Segunda Sala de Decisión del Tribunal  Superior  Militar el 29 de marzo de 2012, al desatar la apelación promovida por  el delegado de la Fiscalía.   

El  14  de  febrero  de  2013, se calificó  nuevamente  el  mérito  del  sumario  acusándose al procesado por el delito de  Homicidio  y  el 20 de septiembre hogaño se decretó la iniciación del juicio.  Vencido  el período probatorio, el 28 de noviembre de  2013   se  llevó  a  cabo  la  Audiencia  de  Corte  Marcial  y  el  18  de diciembre siguiente el juzgado  profirió  sentencia  condenatoria por el delito de Homicidio imponiendo la pena  principal  de  prisión por 13 años y la accesoria de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por  el mismo término.   

El 28 de mayo de 2015, el Tribunal Superior  Militar  decidió  la  apelación  promovida  por  el  defensor  confirmando  la  sentencia  de  primera  instancia.  En  contra  de  esa determinación, el mismo  sujeto  procesal interpuso el recurso extraordinario de casación sustentándolo  mediante  la  respectiva  demanda  presentada el 24 de  julio de 2015.   

L A   D E M A N D A  

Una vez identifica  los  sujetos  procesales, la sentencia impugnada, los  hechos    materia    de    juzgamiento     y    la    actuación,  transcribe  los  fines  de  la  casación del artículo 180 del  C.P.P.  y,  seguidamente,  propone como cargos “las  siguientes  afectaciones  de  derechos y garantías fundamentales”,  en  el  estudio  de  las  cuales solicita prevalezca el derecho  sustancial:   

Primera:  aduce que no se aplicaron  adecuadamente  las  reglas  del debido proceso porque  se    omitió   la   vinculación   al   proceso   del   soldado   Mena            José           Bernardo,  quien  también  disparó su  arma    el    día   de   los   hechos.   En   consecuencia,   se   habría  vulnerado  el  principio  de  investigación integral, lo cual también ocurrió  cuando  no  se  auscultó  el estado de embriaguez de los militares a efectos de  determinar     si     tenían     capacidad     de    comprender    la ilicitud  de  sus conductas. En este  acápite  también  denuncia  el desconocimiento de las normas sobre competencia  porque,  asegura,  ésta  correspondía   a   la  justicia  penal  ordinaria  toda  vez  que  ingerir  bebidas  alcohólicas  y  disparar a los compañeros, son  actuaciones  que  excluyen  la relación con el servicio.   

Segunda:  cuestiona  la  justicia penal militar porque  en  ésta la garantía de  la  defensa  es distinta a la de la ordinaria y no se  aplican  los principios de igualdad e imparcialidad,  muestra de lo cual es  el  escaso número de condenas proferidas en contra de oficiales, contrario a lo  que  sucede  con  suboficiales y soldados. A pesar de  ello,  recuerda  que  la  Corte Constitucional ha limitado la competencia de esa  jurisdicción a los delitos cometidos en actos del servicio.   

Tercera:  se   duele   de  la  interpretación  equivocada         “de   los   hechos,  las  pruebas  y  las  normas”,  vía a través de la cual, estima, se desconoció el sistema de  la  sana  crítica  consagrado  en  el  derecho positivo colombiano.  En  tal  sentido,  aduce  que  si la  prueba  enseña que el autor de los disparos fue el soldado Mena José Bernardo,  debió  vinculársele  al  proceso, y que si también  aquella  indicaba  que  los involucrados se encontraban en estado de embriaguez,  debió   investigarse   la   existencia  de  la  capacidad  para  comprender  la  antijuridicidad  de  la  conducta.   

Conforme  a  lo  anterior,  estima  que se  desconocieron  las  reglas  de  apreciación  de  la  prueba,  por  lo  que solicita se admita la demanda y  se  case  la  sentencia  declarándola  nula para que  se vincule al soldado Mena José Bernardo o para que  se   remita   por   competencia   a   la   justicia  ordinaria.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

I.    De  conformidad  con  lo  previsto  en el artículo 213 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000 (en adelante C.P.P./2000),    aplicable    por   la      remisión     dispuesta  por  el artículo 372 de la  Ley    522   de   1999;   la   Corte   pasa   a   examinar   la  demanda  de  casación  instaurada por  el  defensor  del  SLC.  IGNACIO  EVELIO  VALENCIA     ALVEAR;  con   el   objeto   de  determinar   si   es   admisible   o   no,  lo  cual  dependerá  de    la  legitimidad  del recurrente y del cumplimiento de los  demás    requisitos  exigidos  por  la  ley  procesal,  entre  los que se  destacan     “la  enunciación  de la causal y la formulación del cargo, indicando en forma clara  y   precisa   sus   fundamentos   y   las   normas   que  el  demandante  estime  infringidas”.   

II. En  primer  lugar,  resulta    evidente    que   el   demandante  se  encuentra plenamente legitimado para recurrir en  casación   conforme   lo   establece  el  artículo  209   del  C.P.P./2000,  el cual coincide en lo esencial con el artículo 369  del  Código  Penal  Militar,  pues  se  trata del sujeto procesal titular de la  defensa   técnica.   Además,   le   asiste   interés  jurídico  porque  la providencia judicial impugnada (sentencia condenatoria)  produce       consecuencias       notoriamente       adversas       al     procesado,     por  vía  de  la imposición de sanciones penales cuya naturaleza  es   la   de   privar   o   limitar   el  ejercicio  de  derechos  y  libertades  fundamentales.    Por  último,  es de advertir que ya antes, en sede de la apelación propuesta contra  el  fallo  de  primera  instancia,  la  defensa  había  expresado los         argumentos        de  inconformidad    que   ahora   reitera.   

III. En segundo lugar, debe recordarse que,  según  lo  dispone  el  artículo  205,  inciso  1, del C.P.P./2000, el recurso  extraordinario  de casación es procedente contra las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los tribunales superiores de  distrito  judicial  y por el Tribunal Penal Militar, en los procesos adelantados  por  delitos  cuya  pena  sea  de  prisión con un límite máximo imponible que  exceda  de  8  años.  Entonces,  si  la sentencia cuestionada en el evento bajo  examen  fue  proferida  por  el tribunal castrense y  decidió  la  responsabilidad penal por una conducta  de    Homicidio  que  apareja una pena   privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo  es de 25  años   (art.   103   Código   Penal),  cantidad  ésta que supera la antes  anotada   y  mucho  más  los  6 años  que para el mismo efecto contempla el  artículo  368  del Código Penal Militar; forzoso es  concluir   que  el  recurso  es  procedente  por  la  naturaleza  de  la decisión contra la cual se dirige  y   por   la   categoría   de   la   autoridad   que   la   emitió.   

IV. En cuanto a los fines de la casación,  el demandante alude indistintamente a la efectividad  del  derecho  material, al respeto de las garantías de los intervinientes, a la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  éstos  y  a la unificación de la  jurisprudencia.   Más  allá   de   la   cita  indiscriminada  de  los objetivos que, según la ley procesal penal, justifican la  intervención  del  tribunal  de  casación,  en  la  demanda  se  omite cualquier argumento que desarrolle  la  necesidad  de  alcanzar  aquéllos  en el asunto  litigioso.  Ahora bien, podría pensarse que como la  sustentación    del    recurso   se   funda   en   eventuales   “afectaciones         de        derechos        y        garantías  fundamentales”,   la  casación  se  legitimaría,  por  lo  menos, en la búsqueda del respeto de las  garantías  del  procesado  y  de la reparación de los agravios que a éstos se  habrían   producido.   Sin  embargo,  como  se verá, ninguna de las censuras  expuestas  constituye  un cargo susceptible de examen en la sede extraordinaria,  por  lo que ni siquiera de  ellas  puede  extraerse  la necesaria justificación  teleológica.   

V.  En  todo  caso,   la   demanda   no  puede  ser  admitida  por  las  razones  que  a  continuación se exponen:   

(i)  No  se  señala   la   causal  en   que   funda  la  pretensión  de  casación         de  la  sentencia,  por lo menos no lo  hace  de  manera  expresa,  lo  cual  ubica  a la Corte en el inaceptable rol de  intérprete  de  una  argumentación que debe ser clara y precisa, tal y como lo  exige  el  numeral 3º del artículo 212.   En   un  principio,  sostiene  que  denuncia  “afectaciones  de  derechos y garantías  fundamentales”,  con lo  cual  pareciera  acudir  a la causal de nulidad; sin embargo, esa conclusión es  equívoca  porque  toda  forma  de  violación de la ley demandable en casación  ocasiona  algún  grado de lesión para un derecho o una garantía. Además,  al final de la sustentación  se   refiere   al   desconocimiento   de  las  reglas  de  apreciación  de  las  pruebas  y  con  ello  apuntaría  a una infracción  indirecta, más esta censura no guarda relación con  una  eventual  nulidad  y,  en todo caso, ni siquiera  precisa   si   denuncia   un   error  de  hecho  o  uno  de  derecho,   mucho   menos   identifica  un  específico  cargo.   

(ii)  En   efecto,   si  bien  se   cuestionan   dos  situaciones     del  proceso    que    podrían    generar    su  nulidad,  por  lo  menos  de  atenderse a la denominación que les asigna,  no  se  cumplen  con las mínimas exigencias legales  para  la formulación de  un   cargo   de   tal   naturaleza.   En  efecto, en la argumentación jamás  se  señala el orden de prioridad para el estudio de  las   hipotéticas   causales   de   invalidación   de  lo  actuado;             tampoco  se  determina la magnitud del  efecto  buscado  en  cuanto no se precisa la porción  del  proceso  supuestamente afectada; y, por último,  ningún análisis contiene la sustentación en punto  a  los  principios  que  orientan  la  declaratoria de las nulidades,    según    el    artículo   310  C.P.P./2000   (instrumentalidad   de   las  formas,  trascendencia,      protección,      convalidación,      subsidiariedad      y  taxatividad)   y su  aplicación al caso sometido a estudio.   

(iii)         El    demandante    cuestiona    la  integralidad  de la investigación por la omisión en  vincular     al     proceso    al  soldado  José   Bernardo  Mena,  quien  sería  coautor  del  Homicidio,  y  en  auscultar lo relativo al estado de embriaguez del acusado con  el  objeto  de  corroborar  su     imputabilidad    al    momento    de    los  hechos.   

El  primer  hecho,  a más de infundado  porque  la eventual falta de  ejercicio  de  la  acción  penal contra otro partícipe del delito no    viene    acreditada    en   la   demanda,   escapa  al  objeto  del  proceso  bajo  examen   que,  como  se  sabe,  viene  delimitado  por  la  acusación  y  ésta  únicamente  comprendía  la  conducta  realizada  por  el  SLC.  IGNACIO EVELIO  VALENCIA  ALVEAR  en  la  muerte  violenta de su compañero Jesús Eivar Burbano  Pérez  sucedida  el  1 de enero de 2008. Además, si  bien  es  cierto  que “por cada conducta punible se  adelantará  una  sola  actuación  procesal,  cualquiera  que sea el número de  autores   o   partícipes”,  como  lo  dispone  el  artículo  89  del  C.P.P./2000,  esa regla tiene excepciones constitucionales y  legales  como  la  misma disposición aclara y, en todo caso, su desatención no  genera  nulidad  salvo  que se afecten garantías constitucionales. En el asunto  de  la  controversia,  ni  siquiera se adujo que esa  vulneración habría ocurrido.   

En   segundo  lugar,    se    reprocha    que   la   investigación     fue    deficiente  porque       no  incluyó  la    práctica    de   pruebas   que  permitieran establecer la  capacidad    del    acusado    para   comprender  la  ilicitud  de  su  conducta  debido  al  estado  de  embriaguez   en   que  se  encontraba.  Ese  argumento  es  puramente  conjetural,  pues  el recurrente ni  siquiera  asegura  si  la  actividad  probatoria  supuestamente  omitida habría  tenido  como  resultado el fundamento de una declaratoria de inimputabilidad del  procesado   o   de   una   causal  de  ausencia  de  responsabilidad;  en  pocas  palabras,  pretende  se  decrete  la  nulidad  del  proceso con base en un hecho que el imagina ha podido  ocurrir.  De  otra  parte,  la  sentencia de segunda  instancia     contiene     un     argumento     que    no    fue    atacado  por  el  casacionista  y  que  desvirtúa  por  completo  la omisión que denuncia: al proceso se incorporó un  dictamen  pericial  sobre  la  embriaguez  de IGNACIO EVELIO VALENCIA ALVEAR que  concluyó  que  los  hallazgos  clínicos no eran concluyentes para concluir       una      embriaguez  aguda.  Además, como allí mismo se resalta, fue el  mismo  procesado  el  que  dio  cuenta  de  su  capacidad  de comprensión de la  significación     de     su     comportamiento1.   

En  tales  circunstancias,  el  reparo  a  la validez del proceso no es sino el ropaje bajo el  cual  el  demandante  pretende  esgrimir  un  desacuerdo personal con una de las  conclusiones  probatorias  de la sentencia, en apoyo  del  cual  ni  siquiera  insinúa  un eventual vicio de hecho o de derecho en el  proceso  de  apreciación  de la prueba. Siendo así,  la  verdadera  pretensión  del  censor es imponer su criterio valorativo porque  subjetivamente  estima  es  el  mejor,  lo  cual  resulta inaceptable en sede de  casación.  Además,  tal  actitud  denota en aquél falta de lealtad porque omite información del proceso  que    resulta   relevante   para   determinar   la  admisibilidad de la demanda.   

(iv)    También    se    aduce   la   falta   de   competencia   de   la   justicia   penal  militar  porque el delito  por  el  cual se condenó a IGNACIO EVELIO VALENCIA ALVEAR no tendría relación  con  el  servicio.  Al  efecto,  considera  que  esa  relación      se      quebró     desde  que  el  soldado se evadió de la base militar, se dedicó a  ingerir  bebidas  alcohólicas y, finalmente, disparó su arma oficial en contra  de    sus    propios  compañeros.  Aunado  a  lo  anterior,  cuestiona  en  abstracto  la   diferencia   entre  la  justicia  castrense  y  la  penal  militar  en  cuanto  al  ejercicio  de la defensa, a la  igualdad   de   los  intervinientes  y  la       imparcialidad de los funcionarios.   

Al  igual  que  en la censura anterior, el  recurrente  omite  información fáctica para el estudio de su admisibilidad que  al  ser  incluida,  casualmente, convierte su pretensión en una aspiración sin  fundamento.   En   esta  oportunidad,  con  base  en  un  recuento cercenado de los hechos jurídicamente  relevantes,  aduce  la  ausencia  de  relación  del  delito  por el cual se acusó y condenó con el servicio militar y, por ende, la  falta  de  competencia  del  juez  penal  del  Ejército  Nacional. Entonces,  basta  adicionar  los  supuestos fácticos suprimidos y  desaparecen  los  cimientos  de la causal de nulidad  invocada. Obsérvese:   

a)  Es  cierto  que el SLC. IGNACIO EVELIO  VALENCIA    ALVEAR    se    evadió    de    la    base   militar   y   que,  luego,  ingirió  bebidas alcohólicas; pero también  lo  es  que  esas  actuaciones  fueron  realizadas  cuando  aquél  se  encontraba  nombrado  de servicio como centinela para la noche  del 31 de diciembre de 2007 y la madrugada del 1 de enero de 2008.   

b) Es cierto que  el  militar  procesado  disparó su arma de dotación oficial contra sus propios  compañeros;   pero  se  omitió  decir  que  esto  ocurrió  cuando,  luego  de  ser  regresado a la base  militar,  su  superior  funcional,   C3   Luis  Carlos   Vásquez          Guerra,   en   ejercicio   del   poder  disciplinario  que  le asistía, lo reconvenía y le imponía el cumplimiento de  unas     medidas    correctivas    –ejercicios    físicos-.    Además,  se  olvidó decir que los  disparos      que,  indiscriminadamente,  aquél  hizo  fue  la  reacción  de insubordinación  ante  las órdenes de su  superior.   

El contexto integral de la reconstrucción  histórica   de   los   acontecimientos   deja  sin  sustento   la   petición   del  demandante  porque  devela las circunstancias de tiempo, modo y lugar en  que  se cometió el delito  de  Homicidio,  a  partir  de  las  cuales  se puede  establecer,  sin  duda alguna, la relación directa y próxima de ese  hecho  con el servicio que cumplía  IGNACIO  EVELIO  VALENCIA ALVEAR entre el 31 de enero  de  2007 y el 1 de enero de 2008, en su condición de  soldado  campesino  del  Ejército Nacional. Además,  la  crítica  al  diseño  legislativo  o a la operatividad de la justicia penal  militar,  escapa  a  la  órbita  de  competencia  del tribunal de casación. En  consecuencia,    como   quiera   que   el              demandante             no             suministró   fundamentos         adicionales  de  su  pretensión  y  que  en la  sentencia de segunda instancia la misma fue resuelta  de  manera  correcta y con  suficientes       argumentos;      se    concluye    que   la  censura  es  inadmisible  para  estudio  por  su evidente falta de cimientos.    

VI.  Conclusión   

En virtud de lo  expuesto,   la   Corte  inadmitirá      la     demanda     presentada     por     el      defensor     del        SLC.       IGNACIO         EVELIO         VALENCIA         ALVEAR,  teniendo  en  cuenta  que (i) no se  justificó  la  necesidad  de  la  intervención del  juez extraordinario, (ii)  no  contiene los supuestos de hecho de una causal de  casación,  y (iii) no se advierte la vulneración de  garantías fundamentales.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

Inadmitir la demanda  de   casación   presentada   por   el  defensor     del    SLC.     IGNACIO     EVELIO    VALENCIA  ALVEAR.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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