AP6233-2014(44722)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP6233-2014  

Radicación n° 44722  

(Aprobado Acta No. 337)  

Bogotá,  D.C., quince (15) de octubre de dos  mil catorce (2014)   

ASUNTO  

Se  pronuncia la Sala en torno al impedimento  para   conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  sentencia  condenatoria  emitida  el  7  de  julio  de  2014  en  disfavor  de Jhon  Fillo  Ordoñez  Bolaños, presentado  por  los  doctores  Ary  Bernardo  Ortega  Plaza y Jesús Alberto Gómez Gómez,  Magistrados  de  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Popayán, rechazado por  los demás integrantes de la Sala de Decisión Penal.   

ANTECEDENTES  

El  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito de  Patía-El  Bordó (Cauca), mediante sentencia del 7 de julio de 2014, condenó a  Jhon  Fillo Ordoñez Bolaños  como    autor    responsable    de   la   conducta   punible   de   fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de fuego o municiones,  determinación   contra   la   cual   el   defensor   interpuso  el  recurso  de  apelación.   

Asumido  el  conocimiento  del asunto por la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Popayán, los  magistrados   Ary   Bernardo  Ortega  Plaza, designado como ponente y Jesús Alberto Gómez Gómez, integrante  de  la  Sala  de Decisión, manifestaron su impedimento para conocer del asunto,  apoyados  en  lo  preceptuado  en el artículo 56, numeral 4°, de la Ley 906 de  2004.   

Aseguran  los  funcionarios  que en anterior  oportunidad  manifestaron  su  opinión  en  relación con el asunto materia del  proceso,  toda vez que por medio de pronunciamiento del 12 de diciembre de 2012,  confirmaron  el  auto a través del cual el Juzgado Único Penal del Circuito de  Patía-El  Bordó  en el curso de la audiencia preparatoria, no excluyó el acta  de incautación del arma de fuego ni los peritajes sobre la misma.   

Agregan que la Sala para adoptar la decisión  en  comento,  se  refirió  a la jurisprudencia sobre la regla de exclusión, la  prueba  ilícita  y  la prueba ilegal, como también explicó que no le asistía  razón  al  impugnante al demandar la exclusión de la prueba, habida cuenta que  el  lugar  registrado  fue  un  establecimiento  público, motivo por el cual el  propietario  del  mismo  “…no  guardaba allí una  expectativa  de  intimidad…”, y por consiguiente la  intromisión del Estado era razonable y legítima.   

Recordaron  que en dicha oportunidad la Sala  concluyó  que  no se había vulnerado derechos fundamentales de las personas ni  se  pretermitieron  requisitos  esenciales  para  que la Fuerza Pública hubiese  ingresado al lugar.   

Adicionalmente, mediante decisión del 12 de  agosto  de 2013 la Sala confirmó el auto emitido por el Juzgado de Conocimiento  el   12   de   julio   del  mismo  año,  mediante  el  cual  “…por    aquellos    mismos    hechos    de   la   incautación   del  revolver…”,  rechazó  la solicitud de preclusión  por atipicidad del hecho investigado.   

Explicaron que en esa oportunidad consideró  la  Sala  que  la  petición de preclusión por parte del defensor del imputado,  apoyada  en  la  existencia  del  Decreto  19 del 10 de enero de 2012, que en su  artículo  97 se refiere a la “Actualización de los  Registros  de  las  Armas  de  Fuego  y  de  los  Permisos  Vencidos”  no  era  viable,  en razón a que de tal normatividad en manera  alguna  se  desprende  la  ausencia de alguno de los elementos estructurales del  delito.   

Recuerdan que en esta oportunidad el defensor  impugna  la  sentencia  condenatoria,  por considerar que no está demostrado el  elemento  normativo  del  tipo en cuanto no se puso en peligro el bien jurídico  de  la seguridad pública; porque no existe certeza del arma de fuego incautada,  el  ingreso  del acta de incautación no debía valorarse, y las autoridades del  Ejército  Nacional  no  podían  ingresar,  sin  permiso  del  propietario,  al  establecimiento   público,  configurándose  la  cláusula  de  exclusión  por  ilicitud probatoria.   

En   tales   condiciones,  consideran  que  “…atendiendo  las  alegaciones  recursivas  para  dictar  la  sentencia  de  segunda  instancia resplandece que declaramos nuestra  opinión  o motivación sustantiva sobre el asunto que también corresponderían  a   los   temas   propuestos   hoy   como   materia   de  apelación…”.   

Remitida   la   actuación   a   la   Sala  correspondiente  del Tribunal Superior de Popayán en orden a que se pronunciara  respecto  del  impedimento  manifestado,  expresó  que  ningún  obstáculo  se  presenta  en  orden a que los Magistrados conozcan del presente asunto, toda vez  que,  en  primer término, las determinaciones adoptadas en anterior oportunidad  en  torno  del  asunto,  no  fueron  extraprocesales,  sino  en  ejercicio de la  competencia  atribuida  por  el artículo 34, numeral 1º, de la Ley 906 de 2004  para  conocer  de  los  recursos  de  apelación contra los autos que en primera  instancia profieran los Jueces del Circuito.   

En  segundo  término, sostuvieron que en el  auto  del  12  de diciembre de 2012 decidieron sobre la ilicitud de determinadas  pruebas,  sin  que  con  ello  se  realizara  valoración  probatoria acerca del  delito,  menos  de  la  responsabilidad  del  acusado en el punible que le fuera  atribuido.   

Agregan  que  en esta oportunidad el proceso  llega  con  la  finalidad  que  se  resuelva  el recurso de apelación contra la  sentencia  condenatoria  “…actuación que implica  tomar  decisiones  de  mérito  sobre  el asunto materia del proceso, que abarca  más  aspectos  que  el  elucidado  con  ocasión de la apelación reseñada con  anterioridad,  de  manera  que  por  las  referidas  causales  ha  de negarse el  impedimento planteado…”.   

Afirman  que  en  cuanto se relaciona con el  hecho  de  haber  conocido  de  la  solicitud  de  preclusión y haberla negado,  eventualidad  que  daría  lugar  a  la  estructuración  de  la  causal  14 del  artículo  56  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  no  es cualquier tipo de  participación  la que amerita la separación del proceso, sino aquella que haya  comprometido  la  imparcialidad  del  Juez,  como  cuando  se  ha  efectuado una  valoración  probatoria  o  se ha tenido un conocimiento profundo y detallado de  los hechos materia de juzgamiento.   

Mencionan   que  en  esta  oportunidad  la  solicitud  de  preclusión  se  fundamentó  en lo previsto por el Decreto 19 de  2012  relativo  a  la actualización de los registros de las armas de fuego y de  los  permisos  vencidos,  sin  que  “…se  hubiese  realizado  un  examen  de  cualquiera  de  los  elementos materiales probatorios  acopiados,  o  sobre  la  forma  de  ocurrencia  de  los  hechos,  o la eventual  responsabilidad  del acusado, lo que permite concluir que el conocimiento previo  que  tuvieron  los magistrados no afecta su probidad e imparcialidad…”.   

Por  lo  tanto,  no  aceptó  la  Sala  el  impedimento y dispuso el envío de las diligencias a la Corte.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.            La  Sala  de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  es competente para resolver de plano el asunto sometido a  su  consideración,  conforme  a lo previsto en el artículo 57 de la Ley 906 de  2004, modificado por el 82 de la Ley 1395 de 2010.   

2.            Ahora bien, es necesario señalar que la  garantía  al  debido  proceso  prevista  en el artículo 29 de la Constitución  Política,   implica   el   respeto   y   efectivo  cumplimiento  de  todas  las  prerrogativas judiciales instituidas en beneficio de las personas.   

En  ese  orden  de  ideas,  la  legislación  procesal  penal  ha  establecido  una  serie  de  eventualidades que, en caso de  presentarse,  dan  lugar  a  que el funcionario que ha de conocer de determinado  asunto  se  declare impedido para decidir, o en su defecto sea recusado, pues de  esta  manera  se  garantiza  la  transparencia  en  el  ejercicio de la función  pública.   

En  cuanto hace referencia a las causales de  impedimento,  se  tiene  que se trata de una institución jurídica implementada  con  el  fin  de  garantizar  al conglomerado social que el funcionario judicial  llamado  a  resolver  el  conflicto  jurídico,  sea  ajeno a cualquier interés  distinto  al  de  administrar  una  recta  justicia  y,  en consecuencia, que su  imparcialidad  y  ponderación  no  se  afecten  por  circunstancias  ajenas  al  proceso.   

Por   tal  motivo,  la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial debe ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la concurrencia de cualquiera de las causales que  de  modo  taxativo  contempla  la  ley, para negarse a conocer de un determinado  proceso,   con   lo  cual  se  excluye  la  analogía  o  la  extensión  en  su  aplicación.   

3.             En   la   presente   actuación,   los  Magistrados  del  Tribunal  de  Popayán  invocan como motivo para apartarse del  conocimiento  del  asunto, su participación previa en el asunto con ocasión de  la emisión de dos determinaciones distintas.   

En   primer  lugar,  aducen  que  mediante  decisión  del  12  de diciembre de 2012, confirmaron el auto a través del cual  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  de Patía-El Bordó en el curso de la  audiencia  preparatoria,  no  excluyó el acta de incautación del arma de fuego  ni  los  peritajes  sobre  la misma, circunstancia que según se desprende de la  parte  final  del  escrito  de  impedimento,  consideran los funcionarios daría  lugar  a  la  configuración  de la causal de impedimento prevista en el numeral  4°  del  artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004,  cuyo tenor literal dispone  “…Que el funcionario judicial haya sido apoderado  o  defensor de alguna de las partes, o sea o haya sido contraparte de cualquiera  de  ellos, o haya dado consejo o manifestado su opinión sobre el asunto materia  del               proceso….”.   

4.            La  Sala ha sostenido que esta causal se  presenta  cuando  la  opinión  o  concepto  del  funcionario  es trascendental,  vinculante  y se ha producido por fuera del proceso judicial, pues de otra forma  el  Juez  se  vería  impedido  para  conocer  de  cualquier  asunto en que haya  realizado   cualquier  tipo  de  valoración.  En  razón  de  lo  anterior,  ha  manifestado    la    Corte    Suprema    su    criterio,   en   los   siguientes  términos:   

“…La opinión  o  concepto  anticipado  que  constituye  motivo  de impedimento -tiene dicho la  jurisprudencia  de  la  Corte-,  debe  ser  sustancial,  vinculante y sobre todo  emitido  fuera  del  proceso y no dentro del mismo, “pues sólo aquella que se  produce  extraprocesalmente  puede  conducir  a la separación del asunto (…).  Asimismo,  la  opinión  con  virtualidad  suficiente  para  la  separación del  conocimiento  del  asunto, debe ser de fondo, sustancial, esto es que vincule al  funcionario  judicial con el asunto sometido a su consideración al punto que le  impida  actuar  con imparcialidad y ponderación que de él espera la comunidad,  y particularmente los sujetos intervinientes en la actuación.   

Ha  sido  posición  recurrente  de la Sala  señalar  que,  no  toda opinión o concepto sobre el objeto del proceso origina  causal  impediente, pues la que adquiere relevancia jurídica en esta materia es  la  emitida  por  fuera del proceso y de tal entidad o naturaleza que vincule al  funcionario  sobre  el  aspecto que ha de ser objeto de decisión. No es aquella  opinión  expresada  por  el  juez  en ejercicio de sus funciones, exceptuado el  evento  de  ‘haber dictado  la  providencia cuya revisión se trata’, porque ello entrañaría el absurdo de  que  la  facultad que la ley otorga al juez para cumplir su actividad judicial a  la  vez  lo  inhabilita  para  intervenir  en  otros  asuntos de su competencia,  procedimiento  que  ni  la  ley  autoriza  ni  la  lógica justifica…”1   

No  sobra recordar que en decisión de 25 de  abril  de  2012,2  la Sala admitió que en ocasiones excepcionales el pronunciamiento  que  hace  un  funcionario judicial en ejercicio de su cargo dentro del trámite  penal,  puede  afectar  su  imparcialidad  y ponderación, por lo cual se vería  inmerso en la causal debatida.     

Cabe    relievar    que    para    la  separación  del conocimiento del asunto es necesario  verificar    en   el   caso   concreto,   cómo   la  intervención  previa  del  funcionario representa un  verdadero  compromiso  que  puede ir en desdoro de la imparcialidad suya o de la  confianza  de la comunidad  en su actuación.     

De otra parte, en cuanto se relaciona con el  hecho  que  la  opinión  anticipada  que constituye motivo de impedimento   debe  ser  emitida  fuera  del  proceso y no dentro del mismo, ha sido posición  recurrente de la Sala señalar que:   

“…No  toda  opinión  o  concepto  sobre el objeto del proceso origina  causal  impediente, pues la que adquiere relevancia jurídica en esta materia es  la  emitida  por  fuera del proceso y de tal entidad o naturaleza que vincule al  funcionario  sobre  el  aspecto  que ha de ser objeto de decisión. No  es  aquella  opinión expresada por el juez en ejercicio de sus  funciones,  exceptuado  el  evento  de  ‘haber  dictado  la  providencia  cuya  revisión   se   trata’,  porque  ello  entrañaría  el  absurdo  de  que  la  facultad  que  la ley otorga al juez para cumplir su actividad judicial a la vez  lo  inhabilita  para  intervenir  en otros asuntos de su competencia,   procedimiento   que   ni   la   ley   autoriza  ni  la  lógica  justifica…”  (CSJ  AP, 8  may. 2013, Rad. 41224).   

En  esta oportunidad, es claro que la causal  propuesta  por  los  Magistrados por haberse pronunciado acerca de la exclusión  de  algunas  pruebas  no  se  estructura, en cuanto lo  realizado    por    los  servidores  judiciales      se  limitó al estricto cumplimiento de sus funciones, en  cuanto  tenían  el  deber de verificar la legalidad del  pronunciamiento emitido en primera instancia respecto  de tal tema.   

No     constituye    compromiso      de      la      imparcialidad      que     los  Magistrados                hayan  realizado     una     evaluación     en  torno a la posibilidad de excluir o no  el  acta  de  incautación  del  arma  de fuego y los peritajes practicados a la  misma,     porque    de    ninguna    manera    esa  decisión     judicial    puede    siquiera    por  analogía    definirse    como   una   “opinión”        o        “consejo”,  para   utilizar   los  términos  consignados  en  la  causal     4°    del  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004, si se quiere  extender  el  problema  para  detectar  si  aflora  ostensible algún  motivo  que  justifique la separación  del conocimiento.   

De  manera  reiterada la Corte ha explicado  que  cuando  la  norma relaciona el antecedente previo  consistente  en  que el funcionario haya dado opinión  o   consejo,   necesariamente   remite   a   un  tipo  de  actuación  extraprocesal,  ajeno  al  estricto  cumplimiento de la labor de  administrar  justicia  deferido al mismo por razón de  su  cargo, pues, se reitera,  si    lo    manifestado    se   consigna   formal   y   materialmente   en   una  decisión,  ello  supera  esa  informalidad  a la que  remite  la causal en cita y cuyo fin es precisamente evitar que lo expresado por  fuera   del   proceso  sea  reiterado  en  este  poniendo  en  entredicho  la  seriedad  e  imparcialidad de  quien así ha actuado.   

De  otro  lado,  es  necesario indicar  que  la  decisión adoptada  en  segunda  instancia  por  los Magistrados del Tribunal  Superior   sobre   la  no  exclusión   el  acta  de  incautación   del   arma   de   fuego   y   los   peritajes  practicados  a  la  misma,     no    constituye    automáticamente  un  preconcepto sobre la responsabilidad penal que pueda  predicarse  del acusado, por  lo    cual    no    es  razón    suficiente    de   afectación  de  las  garantías de imparcialidad e  independencia  judicial   que  se  materializan a  través     de     la     institución de los impedimentos.   

Lo anterior  en  razón a que ese            proveído  se  limitó  al análisis  del  estado  de  la  jurisprudencia  en  torno  a  la denominada “regla   de   exclusión”  y  acerca  “…del dimensionamiento  de  la  prueba  ilícita o  prueba   ilegal…”,  luego  de  lo  cual  concluyeron  que  “…la parte  impugnante  no  está  asistida de razón    jurídica   para   demandar   la  exclusión    de   lo  hallado…”.   

Expresaron  igualmente los funcionarios en  dicho  pronunciamiento  que  “…el  encuentro del  revolver    en   ese   local   el   “MIRADOR”,    de    pública  concurrencia,  se  ejecutó  de  acuerdo  a  los  principios  de  razonabilidad  y proporcionalidad, esto es, sin  afectar      “expectativa     razonable     de  intimidad” de persona alguna, en su vida privada o  la familia…”   

Una   vez  precisado  lo  anterior      y      examinada     la  determinación  que     se     declara     contendría  una  opinión o concepto previos en  relación  a la decisión  que  ha  de  adoptar  en esta oportunidad el Tribunal  Superior     frente     a     la     sentencia  condenatoria  emitida en contra del acusado  Jhon  Fillo Ordoñez Bolaños; advierte  la   Corte  Suprema  que  ninguna      referencia      o     consideración  expusieron     los    Magistrados    en   esa  providencia  en  torno a la tipicidad del delito o la  responsabilidad penal del  acusado,  esto es, en cuanto a que hubiese ejecutado  una  conducta o a que la misma fuere típica,   antijurídica   o   culpable.   

Esa   ya   es   una   razón  suficiente  para  declarar infundado el impedimento.  Sin  embargo,  también  debe  advertirse  que la          decisión      en     cuestión  no  contiene  un  discurso sobre la  eficacia  o  el  valor que le merecieron a   los  funcionarios  judiciales  los  elementos     materiales     probatorios     cuya  exclusión      fue      solicitada,   que  es  la  vía  más  expedita  para  exponer  criterios  sustanciales y vinculantes,  sino  que  su  argumentación frente a tal aspecto se  limitó     a     reducir     a     términos    breves    y    precisos  sobre  la ausencia de los  requisitos      necesarios     para     ordenar     su     exclusión,  luego  no  emerge con claridad una  eventual  lesión  a  la imparcialidad con que deben  abordar    los    funcionarios   el   examen   del   presente   caso.   

En   tal   virtud,   aquella   providencia   judicial   no  contiene  un  análisis  sustancial  exhaustivo  que  permita  prever  una  eventual  lesión  a la imparcialidad con que deben       abordar      los  Magistrados  el  examen  del caso  presente.   

No  se materializa, entonces, en el asunto  examinado,  la  causal  de  impedimento prevista  en  el  artículo 56, numeral  4º,   de   la   Ley   906  de  2004,  aducida   por   los  Magistrados  del  Tribunal    Superior   de   Popayán   para  separarse  del  conocimiento  del asunto ahora sometido a su  consideración.   

5.           En   segundo   lugar,   aducen   los  integrantes  de  la  Sala  en  orden  a  fundamentar  su declaración    de    impedimento,    que    mediante    decisión  del  12 de agosto de 2013 confirmaron  el  auto  emitido  por el Juzgado de Conocimiento el 12 de julio del mismo año,  mediante  el  cual rechazó la solicitud de preclusión por atipicidad del hecho  investigado,  circunstancia  que  no  obstante  no  lo señalan los Magistrados,  eventualmente  daría lugar a la estructuración de la causal 14 contenida en el  artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

En torno a dicho tema, se ha pronunciado la  Corporación en los siguientes términos:   

“…En efecto,  atendiendo  a  que  la  finalidad  de  los  impedimentos  es la de garantizar la  imparcialidad  e  independencia  judicial,  resulta un imperativo legal para los  administradores   de  justicia  separarse  de  los  asuntos  en  los  cuales  el  equilibrio  como  deban actuar se vea comprometido por la presencia de alguna de  las  causales  previstas  en  la  ley,  ya  que el juez del juicio no debe tener  influenciado  su  criterio por haber participado en el proceso como fiscal, juez  de  control  de  garantías, o juez de conocimiento en el caso de haber decidido  sobre la preclusión de la investigación elevada por la fiscalía.   

Decisión  que  por  gravitar  generalmente  sobre  puntos  de  derecho sustancial impide que el juez que decide la solicitud  pueda   adelantar   el   juicio  y  dictar  sentencia,  precisamente  por  haber  comprometido  su criterio apreciando los elementos materiales de prueba, lo cual  pone  en  tela de juicio su independencia e imparcialidad, como valores supremos  de  la  administración  de justicia…”.3   

Conforme al criterio expuesto, la Sala estima  que  en el presente caso no se configura la causal anunciada por los Magistrados  de  la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de Popayán, pues si bien  se  pronunciaron  en  segunda  instancia  en torno a la solicitud de preclusión  elevada  en  el  curso  de  la actuación,  lo  cierto  es  que  tal  eventualidad  por  sí  sola  no resulta  suficiente  para  estructurar  la  mencionada  causal  de  impedimento, sino que  adicionalmente  es  necesario  revisar  la entidad del pronunciamiento, toda vez  que  el  impedimento  no  puede fundarse en una afirmación abstracta y general,  sino  que debe acreditarse la estrecha relación de lo decidido previamente, con  el asunto que ha de resolver el funcionario.   

En este evento, al revisar el pronunciamiento  del  Tribunal  del  12  de  agosto  de 2013 frente a la solicitud de preclusión  elevada  por la defensa, se advierte que la decisión hizo alusión –en       exclusiva-  al  examen del contenido del artículo 97 del Decreto 19 de 2012,  referido  a   la actualización de los registros de las armas de fuego y de  los   permisos   vencidos,  aspecto  en  relación  con  el  cual  luego  de  la  transcripción  de  lo  totalidad de la norma en mención, sostuvo la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  que “…con la facticidad y  la  ley,  no  se  determina  objetivamente  ausencia  de alguno de los elementos  estructurales  del  tipo,  máxime  que  el  arma  de  fuego, tipo revolver, con  munición  38,  Rugger,  cachas  en  pasta  verdes  y  cafés,  sin  números de  identificación  y  sin  documentación  para  porte  o  tenencia, fue incautada  porque  la  autoridad  la tomó por ilegal…”, luego  de lo cual decidió confirmar la providencia impugnada.   

Implica lo anterior que al interior de tal  proveído  no  se  realizó  un examen de cualquiera de los elementos materiales  probatorios  acopiados, o sobre la forma de ocurrencia de los hechos, o  la  eventual  responsabilidad  de  los  acusados,  lo  que  permite  concluir que el  conocimiento  previo  que  tuvieron  los  magistrados  no  afecta  su probidad e  imparcialidad.   

En tales condiciones, debe entenderse que en  la  intervención  de  los  dos Magistrados que conocieron y decidieron sobre la  negación  de  preclusión en virtud del recurso de apelación, no realizaron un  pronunciamiento  con  efectos trascendentes de cara al juicio de responsabilidad  del  acusado,  pues  ninguna  valoración  de  fondo se hizo sobre los elementos  materiales probatorios susceptibles de convertirse en prueba.   

En consecuencia, no se acepta el impedimento  propuesto  por  los  doctores  Ary Bernardo Ortega Plaza y Jesús Alberto Gómez  Gómez,  como  quiera  que  el  haber  tomado una decisión sobre el alcance del  contenido  de  una  norma referida a  la actualización de los registros de  las  armas  de  fuego  y  de  los permisos vencidos, en manera alguna genera una  opinión   trascendente   para  alterar  la  imparcialidad,  la  rectitud  y  la  ponderación, como presupuestos de la decisión judicial.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Declarar   infundado   el   impedimento  manifestado  por los doctores Ary Bernardo Ortega Plaza  y  Jesús  Alberto  Gómez  Gómez,  Magistrados  de  la Sala Penal del Tribunal  Superior  de Popayán, para conocer del recurso de apelación interpuesto contra  la  sentencia  condenatoria  emitida  el  7  de  julio  de  2014  en disfavor de  Jhon  Fillo Ordoñez Bolaños  por  el  delito  de  fabricación, tráfico y porte de  armas    de    fuego    o    municiones,       motivo       por      el      cual      deberán continuar frente al conocimiento del  mismo.   

Contra    esta    decisión   no   procede   ningún recurso.   

Comuníquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ M.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  de Casación Penal. Auto de 21 de febrero de 2012,  Rad. 38375; 27 de abril de 2011, Rad. 35855 entre otras.   

2 Corte  Suprema  de Justicia. Sala de Casación Penal. Auto de 25 de abril de 2012. Rad.  38331.   

3  Corte  Suprema  de  Justicia,  Casación  Penal,  Auto  de  Agosto  29  de 2006,  radicación:  25775,  reiterada  en  auto  del  18 de marzo de 2009, rad: 312242     

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