AP6002-2014(44510)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

AP6002-2014  

Radicación No. 44510  

Bogotá D.C., dos (02) de octubre de dos mil  catorce (2014).   

     

I. VISTOS     

La Sala resuelve la solicitud de preclusión  formulada  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación respecto de ÁLVARO  CERÓN CORAL, en su condición de  Magistrado   del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  a  quien  se  le  adelanta  indagación por el presunto delito de prevaricato por acción.   

     

I. ANTECEDENTES     

          1.  La  Fiscalía  9ª  Delegada  ante la  Corte  Suprema  de  Justicia eleva solicitud de preclusión con fundamento en la  causal   primera   del   artículo  332  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  concerniente  a  la  imposibilidad  de  iniciar  o  continuar el ejercicio de la  acción  penal, por muerte del indiciado ÁLVARO CERÓN  CORAL,  para  la  época de los hechos Magistrado del  Tribunal      Superior      de      Medellín,      según      lo     acreditó  documentalmente.   

           

          2.   El  señor  Fiscal 9º Delegado  ante  esta  Corporación,  a quien le fue asignada esta indagación radicada con  el  número  110016000102-2010-00104  mediante Resolución 02313 del 19 de junio  de  2013,  proferida por el Fiscal General de la Nación, sustentó su petición  en   el   fallecimiento   del  doctor  ÁLVARO  CERÓN  CORAL,   para   lo   cual   aportó  las  siguientes  evidencias:   

2.1. Señaló que  la  indagación se inició a raíz de la compulsa de copias ordenada por la Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia en providencia del 14 de abril de 2010  dentro  del  proceso  con  radicación 33494, para que se investigara la posible  desavenencia  legal  de la decisión del doctor ÁLVARO  CERÓN  CORAL, para ese momento Magistrado de Control  de  Garantías  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  por  medio  de  la cual  solicitó  a  la Sala de Conocimiento de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Bogotá  la  exclusión  del  proceso  de  justicia  transicional  del postulado  Andrés Felipe Vásquez Ruiz.   

         2.2. Que a ÁLVARO  CERÓN     CORAL    la  Fiscalía  General  de  la  Nación  le  inició  indagación como Magistrado  del   Tribunal   Superior   de  Medellín   por   el  presunto  delito de prevaricato por acción    de    que    trata   el  artículo  413  del  Código  Penal,  y el 28 de mayo de 2010 se  elaboró el correspondiente programa metodológico.   

         2.3.  Para  acreditar  la  condición  de  aforado    de   ÁLVARO   CERÓN   CORAL,  la  Fiscalía  exhibió el acta de posesión como Magistrado del  Tribunal  Superior  de  Medellín expedida por la Secretaria General de la Corte  Suprema de Justicia el 21 de julio de 2010.    

     

1. Igualmente la Fiscalía exhibió el  registro  civil  de  defunción número 07370582 expedido por la Notaría 26 del  Círculo  de  Bogotá  en  el correspondiente formato de la  Registraduría  Nacional  del  Estado Civil, por medio del cual se acredita la muerte del doctor  ÁLVARO  CERÓN  CORAL el 15  de agosto de 2012.     

         3.   La   representante  del  Ministerio  Público  avaló  la petición de la Fiscalía, por estimar que está probada la  causal  objetiva  invocada,  como  es la muerte del indiciado, razón por la que  solicita  se  declare  la extinción de la acción penal y, consecuentemente, la  preclusión de la investigación.   

         4.- El defensor del indiciado no obstante  que  coadyuva  la solicitud de preclusión, puso de presente la necesidad de que  se  analice  la posibilidad de que preferentemente, por orden cronológico, esta  Corporación  se  pronuncie  sobre  las  varias  solicitudes  de preclusión que  presentó  con  anterioridad  a la muerte del indiciado en el año 2012 y que no  fueron  resueltas  por  la  fiscalía,  pedido  que hizo invocando la atipicidad  objetiva de la conducta por la cual se le compulsaron copias.   

Agregó  que  su  pedido  se  soporta en la  posibilidad  de  que  se salvaguarde el derecho a la honra de su defendido, así  como  también  se respete la igualdad de armas, intereses constitucionales que,  en  su  criterio,  deben  prevalecer  sobre  la  causal  objetiva  por la que la  Fiscalía solicitó la preclusión.   

     

I. CONSIDERACIONES.     

1. No hay duda que  la    Corte   tiene   competencia   para   decidir   sobre   la   solicitud   de  preclusión, dada la calidad de aforado del indiciado  ÁLVARO  CERÓN  CORAL, esto  es,   la  de  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  conforme  al  artículo  32-6  de  la  Ley  906  de  2004,  además,  por  cuanto  los  mismos  habrían   sucedido en el  marco del ejercicio de sus funciones.   

         2.     De     acuerdo    con  lo dispuesto en el artículo    331    de    la    Ley    906    de    2004,   “en   cualquier   momento  el  Fiscal  solicitará    al    juez    de   conocimiento   la  preclusión,   si   no   existiere   mérito  para  acusar”.  Posibilidad  que  conforme  a  la  sentencia  de constitucionalidad C-591 de 2005 proferida por la  Corte     Constitucional,     comprende     la     fase     de     indagación,   esto   es,  antes  de  la  imputación.   

A esto es necesario agregar, para responder  el   pedido   y   los  planteamientos  efectuados  por  el  defensor,     lo  siguiente:   

Como  primera  medida, el defensor no tiene  legitimidad  para  hacer  la solicitud de preclusión,  en   tanto   ese   pedido,   conforme  al  Código  de  Procedimiento  Penal que  consagra  el sistema acusatorio colombiano   (Ley   906   de  2004),  solamente       lo      puede  hacer el  fiscal.   

En   efecto,  el  artículo  332 del Código de Procedimiento Penal  señala  que:  “El fiscal  solicitará   la   preclusión   de   la   investigación   en   los  siguientes  casos…”.  Esta  referencia  normativa es clara en  torno  a  que únicamente al fiscal se le faculta para solicitar la terminación  del proceso.   

Es  de  anotar  que esta prerrogativa tanto  para  el ministerio público como para el defensor quedó limitada en la fase de  investigación  solamente a los eventos de vencimiento de términos previstos en  los  artículos  175  y 294 de la Ley 906 de 2004, y en la fase de juzgamiento a  la  concurrencia  de las causales contempladas en los numerales 1 y 3 del citado  artículo 332 de esa misma normatividad.   

Precisamente  la Corte Constitucional en el  estudio  de  exequibilidad  del artículo 332 de la Ley 906 de 2004 realizado en  la  sentencia C-118 de 2008, dejó en claro que si el fiscal es el titular de la  acción  penal,  es  consecuente que sea el único facultado, de manera general,  para  tomar  la  iniciativa a fin de disponer de ella, como sucede al momento de  solicitar   la   preclusión.   En  consecuencia,  concluyó  esa  Corporación:  «  […] es razonable dentro del diseño del sistema  penal  acusatorio  que  la  solicitud  de  preclusión de la investigación y la  consecuente  terminación  del  proceso  penal  sea  una facultad principalmente  atribuida  a  quien  tiene a su cargo la investigación del delito, pues en caso  contrario  el  debate  respecto  de la ocurrencia del hecho y la responsabilidad  del   imputado   se   adelantará   en   la   etapa   del  juicio.»1   

De  otra parte,  el  defensor  manifestó  que  con  la  solicitud  de  preclusión propende   por  el  respeto  a  la igualdad de armas   entre   las  partes  en  el  sistema  acusatorio,  tema      frente     al   cual   la   Corte   Constitucional  precisamente  en  el  mencionado  fallo que   declaró  la  exequibilidad  del  artículo   332   y   concretamente   en  el  punto  relacionado  con la exclusiva facultad legislativa otorgada al fiscal para pedir  la          preclusión,         concluyó:   

En  este sentido, se ha venido sosteniendo  reiteradamente   que   el   principio   de   igualdad  de  armas  puede  admitir  limitaciones,  especialmente  justificables en la etapa de investigación penal,  puesto  que  a pesar de que es fundamental que las partes cuenten con los medios  procesales  suficientes  para  defender  sus  intereses en el proceso penal, esa  igualdad  de  trato  no  puede  conducir  a  la eliminación de la estructura de  partes  que  consagra  el  sistema  penal acusatorio. De hecho, incluso, algunos  doctrinantes   sostienen   que,  por  la  naturaleza  misma  del  sistema  penal  acusatorio,  el  principio  de  igualdad  de  armas es incompatible y no se hace  efectivo  en  la  investigación, en tanto que el equilibrio procesal a que hace  referencia  esta  garantía  solamente  puede  concretarse  cuando las partes se  encuentran  perfectamente  determinadas,  por  lo que, sólo en el juicio, puede  exigirse  que el ataque y la defensa se encuentren en situación de igualdad. De  todas  maneras,  a  pesar  de que la defensa también podría preparar el juicio  mediante  la  búsqueda de elementos probatorios y de evidencias que desvirtúen  la  posible acusación, lo cierto es que en la etapa de la investigación el rol  fundamental  corresponde  a la Fiscalía General de la Nación porque ella tiene  a  su  cargo  la  tarea  de desvirtuar la presunción de inocencia que ampara al  imputado…   

En consecuencia, no podría concluirse que  para  efectos de garantizar la igualdad de armas en el proceso penal, la defensa  también  debería  tener  la  posibilidad  de  solicitar  la  preclusión de la  investigación  penal  con  idénticas  condiciones  a las señaladas al órgano  investigador,  o  que la defensa tendría absolutamente todas las facultades que  tiene  el  ente  acusador  o  que, por el contrario, la fiscalía debería tener  todas  las  ventajas probatorias que con la presunción de inocencia ampara a la  defensa,  pues  ello  no sólo desconocería los diferentes roles que asumen las  partes  en  el  proceso  penal,  sino  que  dejaría  sin efectos las etapas del  proceso   penal  que  el  constituyente  diseñó  para  que  cada  uno  de  los  intervinientes  desempeñen  sus tareas dirigidas a lograr la justicia material.  Luego,  resulta  evidente  que,  por  la  estructura  misma  del  proceso  penal  acusatorio,  la  igualdad de armas entre la defensa y la Fiscalía se concreta y  se hace efectiva principalmente en la etapa del juzgamiento”   

              

Esta     visualización    constitucional    ha   sido   adoptada   por   la   Sala   de  Casación  Penal  de  esta  Corporación  en  varias  oportunidades,  por  ejemplo SP, 19 may. 2008, rad.  28.984; y AP, 1 jul. 2009, rad. 31763.   

Por  último,  dejando a un lado   la   falta   de   legitimidad  del      defensor      para     solicitar     la  preclusión    de   la   investigación,  tampoco  considera esta Sala que el  derecho   a   la   honra   del  indiciado  fallecido  prevalezca    sobre  la    voluntad    legislativa    de   impedir   la   continuación   de  la  actuación  penal  por su  muerte,  en  tanto,  sencillamente, el proceso penal  colombiano  con  tendencia  acusatoria  creado  en la Ley 906 de 2004 supone el  enfrentamiento  de  dos  partes,  una  de  ellas que  ostenta,  entre  otras  cosas,  la titularidad y disponibilidad de la acción  penal   y   la  otra  que  se  defiende,   luego   cuando   una   de   ellas  desaparece  por  muerte,  la   contienda   desde  el  punto  de  vista  penal  no  puede  proseguir.   

Además,  el  derecho a la honra no  se  trasgrede por el hecho  que   prevalezca   la  preclusión     por     muerte,     pues   el   deceso  del  investigado,   incluso   del   procesado  frente  al  que   no   se  ha  dictado  sentencia  condenatoria  en  firme,  en  lo  que respecta a la  persecución  penal,  la  presunción  de inocencia  se  consolida      hacia     futuro,    sin   posibilidad   alguna   de   desvirtuarla   ante   la  jurisdicción penal.   

Razones  éstas  por  las  que,  entonces,  se rechazará la solicitud  del defensor. Ahora bien:   

        3.             Entre      las     causales     de  preclusión  establecidas  en  el  artículo  332  del Código de Procedimiento  Penal,   aparece   la  invocada  por  la  Fiscalía,  es decir, la primera, relativa a la imposibilidad de  iniciar  o  continuar  el  ejercicio  de  la  acción  penal,  que  en  el  caso concreto se encuentra en la  muerte  del denunciado, lo que se traduce en un freno  legislativo a la procesabilidad del indiciado.   

        Como  quiera  que  el señor  Fiscal  9º Delegado ante la Corte,  ciertamente  acreditó, con los documentos referidos  en     párrafos     anteriores,     el    fallecimiento    del   indicado  Dr.    ÁLVARO   CERÓN  CORAL  el día 15 de agosto de 2012, resulta clara la  imposibilidad  de  proseguir  con la persecución penal.       

         En  estas  condiciones,  no queda otra alternativa que declarar    la   extinción   de   la  acción  penal, así como  lo   ordena  el  artículo  77  del  Código de Procedimiento Penal.   

Corolario   de   lo  anterior,  ante  la  imposibilidad   de   continuar   con   el  ejercicio  de  la  acción  penal,  habrá de accederse, como lo  solicita    la    Fiscalía,    a    decretar   la  preclusión   de   la  indagación adelantada en  contra  de   ÁLVARO   CERÓN   CORAL,  atendiendo  a  lo preceptuado en los  artículos  331  y  332-1  de  la  Ley  906 de 2004,  precisando  que  una  vez  en  firme esta  determinación,  cesará   con   efectos   de   cosa  juzgada  la  persecución  penal  en  su  contra con respecto a los hechos materia de este  asunto  y  se  archivará  el expediente.   

En mérito de lo  expuesto,   la   Corte   Suprema   de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

1.-          Rechazar  por  falta de legitimidad la  solicitud  de preclusión elevada por el defensor del  indiciado.   

2.-  DECLARAR  EXTINGUIDA    LA    ACCIÓN   PENAL   por  muerte del indiciado ÁLVARO    CERÓN    CORAL,    en   su  condición  de Magistrado  del   Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de  Medellín  y,  en  consecuencia,  DECRETAR  LA  PRECLUSIÓN de  la  investigación adelantada en su  contra,  de  acuerdo con  las     razones     aducidas     en    la    parte  considerativa, precisando  que   una   vez   en   firme   esta  determinación,  cesará   con   efectos   de   cosa   juzgada   la  persecución  penal en su  contra  en  relación con  los hechos materia de este asunto.   

3.-   Una  vez  cobre  ejecutoria  la decisión,          ARCHÍVESE      el      expediente.   

4.-    Contra    esta    providencia    procede    el    recurso   de  reposición.   

La  decisión  queda notificada en estrados.  Cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Sentencia C-118 de 2008     

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