AP5530-2016(47940)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado Ponente  

AP5530-2016  

Radicación No. 47940  

Aprobado Acta No. 266  

Bogotá, D.C., veinticuatro (24) de agosto de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala sobre las solicitudes  probatorias   presentadas  oportunamente  por  la  defensa  del  requerido  JUAN  EVANGELISTA           RUIDÍAZ          MAYA1.   

ANTECEDENTES:  

La  Embajada de la República Federativa del  Brasil,  mediante  Nota  Verbal  50  del  1º  de  marzo  de 2016, formalizó la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano colombiano JUAN EVANGELISTA RUIDÍAZ  MAYA,  requerido  para  ser  juzgado  por  delitos  relacionados  con  tráfico de personas y estupefacientes  dentro  de  la acción penal 2001.32.00.000708-9 seguida por la 2ª Vara Federal  Criminal  de  la  Sección Judicial del Estado de Amazonas, por hechos ocurridos  el 16 de noviembre de 1998 en territorio peruano.   

Con  fundamento  en  esa petición, mediante  Resolución  del  18  de  marzo  de  2016,  la  Fiscalía  General de la Nación  decretó    la   captura   de   JUAN   EVANGELISTA   RUIDÍAZ   MAYA,  la cual se hizo efectiva el 7 de abril  siguiente en vía pública de Cartagena.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  No.  DIAJI  0506 del 4 de marzo de 2016, dirigido a la  Cartera del Interior y de Justicia, conceptuó:   

Conforme  a  lo  establecido  en  nuestra  legislación  procesal  penal  interna,  se informa que es del caso proceder con  sujeción  a  los  instrumentos  internacionales vigentes entre la República de  Colombia y la República Federativa de Brasil.   

En  consecuencia,  y  una  vez  revisado el  archivo  de  tratados  de  este  Ministerio,  es  de  indicar  que se encuentran  vigentes   los   siguientes   tratados   de  extradición  y  multilaterales  de  Cooperación entre las Partes:   

    

* El  “Tratado de  extradición”  entre  la  República  Federativa del Brasil y la República de  Colombia, suscrito en Río de Janeiro, el 28 de diciembre de 1938.     

    

* La “Convención de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Sicotrópicas”,  adoptada  en  Viena,  el  20 de diciembre de 19882.     

Por  su parte, el Viceministro de Justicia y  del  Derecho,  con  oficio  OFI16-0009273-OAI-1100  del  14  de  abril  de 2016,  remitió  a esta Corporación la solicitud de extradición con la documentación  reunida,  incluida  la  relacionada  con  un primer requerimiento elevado por la  Embajada  de Brasil mediante la Nota Verbal 253 el 15 de agosto de 2014, el cual  fue  cancelado  el  28  de  octubre  siguiente  a  través  de  la  Nota  Verbal  334.   

El  29  de abril de 2016 la Corte asumió el  conocimiento  de  dicha  solicitud  y  requirió  a  JUAN  EVANGELISTA  RUIDÍAZ  MAYA  para  que  designara  apoderado  que  lo  asista  en  el  trámite,  siendo  nombrado  el  defensor de  confianza  con  quien  se surtió el traslado previsto en el artículo 518 de la  Ley 600 de 2000 para la solicitud de pruebas.   

PETICIONES PROBATORIAS:  

La  defensa  solicitó tener como prueba los  siguientes documentos:   

    

1. Denuncia penal 17-JF-SR del 1º de  julio  de  1992, a través de la cual el requerido informó sobre la pérdida de  sus  documentos  de  identificación  al Jefe del Puesto de Vigilancia PNP Santa  Rosa  de  la  Policía Nacional del Perú, y comprobante del trámite adelantado  con  el  propósito  de  obtener  el  duplicado  de  la  cédula  de ciudadanía  colombiana.   Según   indicó,   dichos  documentos  demuestran  que  pudo  ser  suplantado.     

    

1. Declaraciones juradas rendidas por  Leycita   Balvina   Olártegui   Macedo   y   Joel   Macedo  Macedo  sobre  el  arraigo  de  RUIDÍAZ  MAYA  en el distrito de Pucallpa  (Perú)  entre  1998  y  2014. En la primera de éstas la deponente da cuenta de  que    desde   1998   hasta   2009   el   requerido   vivió   en   «Jr.  Playwood Mz F, Lote 4-D AA.HH. Las Poncianas del Distrito de  Yarinacocha,   Provincia   de   Coronel   Portillo,   Departamento   de  Ucayalu  (Perú)»  y,  en la segunda, el Gerente del Taller de  Mecánica  “Joel” ubicado  en  ese  municipio afirmó que RUIDÍAZ MAYA laboró en su establecimiento entre  el 28 de octubre de 2006 y el 20 de octubre de 2014.     

    

1. Pasaportes con sellos de entrada y  salida  de  RUIDÍAZ MAYA de Colombia y carta de migración del Perú. Con estas  pruebas  busca  demostrar,  que  a  pesar  del  proceso  seguido en su contra en  Brasil, nunca fue detenido por las autoridades migratorias.     

    

1. Orden de captura A-3579/5-2010 del  28  de  mayo  de  2010  dictada  por el Gobierno de Brasil contra el requerido y  oficio  del  8  de  octubre  de  2014, mediante el cual la Policía Nacional del  Perú   –  Dirección  de  Apoyo  a  la Justicia División de Requisitorias le notificó a RUIDÍAZ MAYA el  arresto provisorio con fines de extradición.     

    

1. Notificaciones  realizadas  por la  Corte  Superior  de  Justicia del Callao al requerido, a través del Juzgado 4º  Penal  de  esa  ciudad, sobre la apertura de instrucción y citación a declarar  dentro  del  proceso de extradición pasiva seguido en su contra por el Gobierno  de Brasil en el 2014.     

    

1. Auto  del  9 de diciembre de 2014,  mediante  el  cual  el Juzgado Penal de Turno Permanente de la Corte Superior de  Justicia  del  Callao  admitió  la acción de hábeas  corpus presentada a favor del requerido por su hermano  Iván     Alberto     Ruidíaz    Maya.     

    

1. Auto  del  9  de diciembre de 2014  proferido  por  el Juzgado 4º Penal del Callao que dispuso la excarcelación de  JUAN  EVANGELISTA  RUIDÍAZ  MAYA,  en  razón  a  que  el Gobierno de Brasil no  formalizó la solicitud de extradición.     

    

1. Certificado de antecedentes expedido  por   la   Contraloría   Delegada  para  Investigaciones,  Juicios  Fiscales  y  Jurisdicción Coactiva.     

    

1. Copia de la cédula de extranjería  y  pasaporte  de  la esposa del requerido y de los registros civiles de sus tres  hijos.     

    

1. Certificación laboral, carné de  afiliación  a ARL y al SISBEN, copia del contrato de arrendamiento en la ciudad  de   Bogotá   y   constancia   de   afiliación   a   Café  Salud  EPS  en  el  2009.     

    

1. Legislación peruana, brasilera y  colombiana sobre prescripción de la acción penal, y     

    

1. Fotografía  publicada  en varios  medios  de  comunicación  respecto  de  la  captura  realizada  en la ciudad de  Cartagena el 7 de abril de 2016.     

Asimismo,  pidió que se oficie (i)  a  la  Embajada  de  Perú  para que  certifique  si JUAN EVANGELISTA RUIDÍAZ MAYA fue procesado por alguna autoridad  en   ese   país,  (ii)  al  Juzgado  4º  Penal  del Callao para que informe el trámite surtido respecto de  la  solicitud de extradición elevada por la República Federativa del Brasil en  el  2014, (iii) a la Policía  Nacional  de  Perú  para  que  allegue  copia  del informe de captura del 16 de  noviembre  de  1998  y (iv) a  Migración  Colombia para que informe las entradas y salidas del país por parte  del solicitado.   

Finalmente,  la  defensa  demandó  que  se  escuche en indagatoria a RUIDÍAZ MAYA.   

Mediante escrito extemporáneo recibido en la  Sala  el  pasado  27  de  mayo  la  defensa  solicitó  que se oficie a Interpol  Colombia  para  que  informe  por  qué,  a pesar de la circular roja dictada en  contra de RUIDÍAZ MAYA, no había sido capturado con anterioridad.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.   Las   Pruebas   en   el  Trámite  de  Extradición   

Tratándose   de   un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  conforme  al  artículo 520 de la Ley 600 de  2004,  la  Corte  debe  concentrarse  en  corroborar  los  siguientes  aspectos:  (i)  demostración  de  la  plena   identidad  del  solicitado,  (ii)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la  solicitud,  (iii) principio  de     doble    incriminación,    (iv)  equivalencia  de  la  providencia extranjera con la resolución de  acusación  colombiana  y (v)  cumplimiento de los tratados, si fuere el caso.   

Según  lo  conceptuado por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  se  encuentra  vigente «[e]l  “Tratado  de  extradición”  entre  la República Federativa del Brasil y la  República  de Colombia […]», razón por la cual son  las  exigencias  allí contenidas las que en este caso la Corte debe corroborar.   

Del  mismo  modo, será en relación con las  previsiones  de  dicho convenio el examen de pertinencia, conducencia y utilidad  de las pruebas demandadas.   

El   artículo  1º   del   referido   acuerdo   prevé que cada uno de los Estados signatarios:   

«[…]   se   obligan   en  las  condiciones  establecidas     por    el    presente  Tratado,  y  de acuerdo con las formalidades vigentes en cada uno  de  los  dos  países, a la entrega recíproca   de   los   individuos   que,  habiendo  sido  procesados  o  condenados   por   las  autoridades  judiciales  de  una de ellas, se encontraren en el territorio de la  otra».   

Además,   el  artículo  2º exige  que las conductas desplegadas por el requerido comporten una  pena   superior  a  un  año  de  prisión.   

Por   su   parte,   el  artículo    3º  señala  que  no   procede   la  extradición  en  los  siguientes eventos:   

     

a. Cuando el  Estado   requerido   fuere   competente,   según  sus  leyes,  para  juzgar  el  delito;   

b. Cuando, por  el  mismo  hecho,  el  delincuente  haya  sido  ya, o esté siendo juzgado en el  Estado requerido;   

c. Cuando la  acción   o   la   pena   hubiere   prescrito   ya,  según   las   leyes   del   Estado   requirente   o  requerido;   

d. Cuando la  persona  reclamada  tuviere  que  comparecer,  en  el  Estado  requirente,  ante  tribunal   o   juzgado   de   excepción;   

e. Cuando el  delito  fuere  puramente  militar  o  político, o de  naturaleza   religiosa,   o   dijere   relación   a  manifestaciones    del    pensamiento    en    esos  asuntos.     

Parágrafo  1º La alegación del fin o  motivo     político    no    impedirá    la   extradición   si   el   hecho  constituyere  principalmente  infracción  de  la ley  penal común.   

En    este    caso,    concedida    la  extradición,  la  entrega  de  la  persona reclamada  quedará   pendiente  del  compromiso,   por   parte  del  Estado  requirente,  de  que  el  fin  o  motivo  político      no  concurrirá    a    agravar   la   pena.   

Parágrafo  2º   No   se  reputarán  delitos   políticos   los  hechos  delictuosos  que  constituyeren  manifestación franca de anarquismo, o  fueren    subversivos   de   las   bases   de   toda  organización  social,  ni tampoco el atentado contra  el Jefe del Estado o las personas de su familia.   

Parágrafo  3º  La  apreciación  del  carácter   del   crimen  corresponderá     exclusivamente     a     las     autoridades     del    Estado  requerido.   

A  su  vez,  el  artículo  4º     dispone     que  cuando los  hechos tengan    lugar   fuera   del   territorio  de    Colombia    y  Brasil,  la  petición de  extradición               será    procedente    si  las leyes de ambos países   así  lo  autorizan.   

Por    otro    lado,    el      artículo      5º            prevé  que  la     solicitud     de    extradición   debe  formularse     por     el    respectivo    representante    diplomático  o,  en su defecto, por los agentes consulares o directamente  por  el Gobierno. Además,  dispone    que    dicha   petición   deberá      estar     acompañada  de  los documentos que se  relacionan a continuación:   

a)  Cuando  se  trate  de simples acusados:  copia  o  traslado  auténtico  del  mandamiento  de prisión o de auto procesal  criminal equivalente, emanado de juez competente;   

b)  Cuando  se trate de condenados: copia o  traslado auténtico de la sentencia condenatoria.   

Estas   piezas   deberán   contener   la  indicación  precisa  del  hecho  incriminado,  el  lugar  y  la fecha en que se  cometió  el  mismo,  e  ir  acompañados  de  copia  de los textos de las leyes  aplicables  al caso y de los referentes a la prescripción de la acción o de la  pena,  como  también  de  los  datos necesarios para comprobar la identidad del  individuo reclamado.   

Parágrafo 1º Las piezas justificativas de  la  petición  de  extradición  se  acompañarán,  cuando fuere posible, de su  traducción a la lengua del Estado requerido.   

Parágrafo  2º  La  presentación  de  la  solicitud  de  extradición por vía diplomática constituirá prueba suficiente  de  la  autenticidad  de  los  documentos  presentados  en apoyo de aquella, los  cuales se tendrán, por tal modo, como legalizados.   

En   resumen,  los  aspectos     que     la     Corte     debe     constatar     para   emitir   concepto   son   los  siguientes:   

1.     Que     el     pedido     de  extradición  se  haya formulado por vía    diplomática    y    se    haya  acompañado  de  la  sentencia  condenatoria  si  el  prófugo  hubiese  sido juzgado y condenado o, en el  caso    de    personas    procesadas,   de   copia  auténtica   del   auto   de  detención  emanado  de  juez  competente  con  la  designación   exacta   del   delito   que   lo   motiva   y   su   fecha  de  perpetración,  así como  las  señas  de la persona reclamada y de las normas  sobre prescripción.   

2. Que el hecho  por   el  que  se  solicita  la  extradición  tenga  carácter  delictivo  y  una  pena  mínima    superior    a   1    año   de   privación   de   la   libertad   en  el  país  requirente  y  en  el  requerido  (principio  de doble incriminación);   

3. Que no esté  prescrita   la   acción   o   la  pena,   conforme   a   las   leyes   de   cualquiera  de  los  Estados  parte;   

4. Que el reclamado no haya sido juzgado y  puesto  en  libertad, cumplido su condena o haya sido amnistiado o indultado por  el delito base del requerimiento;   

5.   Que  no  se  trate  de  un  delito  político o actos conexos  o  delitos  contra  la  religión o faltas puramente  militares.   

De    otra    parte,    el   artículo  142  de  la  Ley  600  de   2000  faculta   a   los  jueces  a rechazar  de  plano las «maniobras      dilatorias      o  manifiestamente      inconducentes»,         mientras         que         el        artículo            235 dispone  la    inadmisión   de   todas   aquellas   pruebas  que   no  conduzcan  a  establecer  la  verdad sobre los hechos materia del proceso o las que hayan sido  obtenidas  en  forma  ilegal.  El  funcionario  judicial  rechazará   mediante   providencia   interlocutoria   la   práctica  de  las legalmente prohibidas o  ineficaces,  las  que  versen  sobre  hechos  notoriamente  impertinentes  y las  manifiestamente superfluas.   

Así,   la  aducción  y práctica de  pruebas    al    interior    del    trámite    de  extradición  se  rige  por las pautas generales que  reglamentan    el   recaudo   probatorio   en   el  procedimiento     penal,     imponiéndose     el  análisis  de la conducencia, pertinencia y utilidad  de  los medios de convicción solicitados3, de cara a  los  puntuales  aspectos  que  la  Corte  debe  abordar  al  emitir su concepto.   

En         consecuencia,        si        las        pruebas        solicitadas       no      guardan  relación  con  esos  temas,  versan  sobre  hechos  notoriamente    impertinentes    o    carecen    de    utilidad,    deben    ser  desestimadas.   

2.  Peticiones  probatorias de la defensa   

Precisados    los   parámetros  bajo  los  cuales  corresponde  adelantar  la  actividad probatoria en el trámite de  extradición,    es    claro    que   la   pretensión   de   la   defensa  relacionada  con  el  presunto  juzgamiento  previo  por  autoridades  judiciales  peruanas  no puede admitirse,  porque no ostenta pertinencia ni utilidad.   

Ello,     por    cuanto      el     imperativo  de  verificar  la  existencia de una  decisión   judicial   anterior   y   de   fondo   respecto   de   los  mismos  hechos  que  motivan  el  requerimiento,  procede sólo cuando existe evidencia  sobre  la  probable  afectación  del  principio del  debido      proceso     por     desconocimiento de la cosa juzgada.   

En   ese   orden,   le   corresponde     al    requerido    o  a    su    defensor  aportar  información  concreta  sobre  la  autoridad ante la  cual  se  adelantó  el juzgamiento o cualquier otro  medio  de  convicción que  permita    suponer    la    existencia   de  decisión    ejecutoriada    sobre    el    mismo  asunto.   

En  el  caso  bajo examen, ninguno de los  intervinientes     ha     informado    el    ejercicio    precedente    de    la  jurisdicción  por  parte  del  Estado  peruano    en   relación   a  los  mismos  hechos  por  los  que  el  gobierno     de     la    República     Federativa    de    Brasil  requirió   la   extradición  de  JUAN      EVANGELISTA      RUIDÍAZ  MAYA,      resultando      improcedente      esa  petición   probatoria   al   estar   fundada   en  especulaciones    y    no    en    datos    concretos    y    reales.   

Por  otro  lado,  la variada documentación  aportada  por  la defensa de JUAN EVANGELISTA RUIDÍAZ MAYA con el propósito de  establecer:  a)  que en 1992 extravió sus documentos y, por tanto, que pudo ser  suplantado  por  quien  cometió  los  ilícitos  que  se  le  atribuyen, b) sus  movimientos  migratorios,  c)  su  arraigo y el de su familia para el momento de  los  hechos,  d) el trámite y posterior archivo de la solicitud de extradición  adelantada  por  la República de Brasil en el 2014 ante la República de Perú,  en  razón  del cual RUIDÍAZ MAYA fue detenido y posteriormente excarcelado, e)  la   acción   constitucional   de   hábeas  corpus  promovida   por   su  hermano  ante  las  autoridades  peruanas,  y g) la fotografía del momento de su captura en Cartagena en la que,  en  su  criterio,  se  advierte  que  fue tratado como una persona peligrosa, no  guardan  relación  con  los  temas  que  debe  verificar  la Corte al emitir su  concepto y por ello, se denegará su acopio.   

En  efecto,  verificar  la  existencia  de  trámites  previos  de  extradición  o  las  actuaciones  e  intervenciones del  requerido  o  terceros  en  otras  actuaciones  judiciales,  no  tienen  ninguna  relación con el objeto del concepto.   

Además,  la  prueba  relacionada  con  la  supuesta  suplantación  personal del solicitado está dirigida a controvertir y  desvirtuar  la  situación  fáctica  que  sirve de fundamento a la solicitud de  extradición,  objetivo que debe concretarse ante las autoridades brasileras que  formularon  el  requerimiento,  por  ser  el escenario natural para cuestionar y  debatir los cargos imputados a JUAN EVANGELISTA RUIDÍAZ MAYA.   

En  el  mismo  sentido,  se  denegará  la  aducción  de  las normas brasileras, peruanas y colombianas sobre prescripción  de  la  acción  penal. Las primeras, porque fueron aportadas por la embajada de  Brasil  en  cumplimiento del tratado sobre extradición aplicable, las segundas,  por  cuanto  la  prescripción  debe  verificarse  únicamente  respecto  de los  Estados  involucrados,  y  la  tercera,  en  razón  a  que el artículo 177 del  Código  General  del  Proceso  dispone  que  las  normas jurídicas con alcance  nacional no requieren prueba.   

En  consecuencia, se dispone el desglose de  los documentos aportados, los cuales serán devueltos a la defensa.   

Los restantes medios de convicción pedidos  por  la defensa tampoco resultan útiles y pertinentes, pues están orientados a  señalar  que JUAN EVANGELISTA RUIDÍAZ MAYA es ajeno a los hechos imputados por  las autoridades judiciales brasileras.   

En  efecto,  nótese  cómo  los  registros  migratorios  se piden para demostrar que el requerido no pudo cometer el delito,  la  declaración  del  solicitado  para  obtener  su  versión de los hechos, la  certificación  del Juzgado 4º Penal del Callao para establecer que una primera  solicitud  de  extradición nunca fue formalizada y la constancia de la Embajada  de  Perú para que determine si el requerido fue capturado el 16 de noviembre de  1998 y dejado en libertad por falta de elementos de juicio.   

Es  decir, no atañen a la demostración de  la  plena  identidad  del  solicitado,  la  validez  formal de la documentación  presentada  como  soporte de la solicitud, el principio de doble incriminación,  la  equivalencia  de  la providencia extranjera con la resolución de acusación  colombiana o el cumplimiento de los tratados.   

En  otras palabras, la participación de la  Corte  en  el  trámite  no está encaminada a comprobar si los cargos imputados  ocurrieron,   si  el  solicitado  es  responsable,  si  los  medios  probatorios  acopiados  son  suficientes  para  construir  una  decisión  desfavorable  o si  reúnen   las   exigencias  procesales  necesarias  de  validez  ante  el  país  requirente,  aspectos que no tienen ninguna relación con el objeto del concepto  y  cuyo  escenario  natural  para ser reivindicados por la defensa es el proceso  penal base de la solicitud.   

Por  tanto,  es  ante la autoridad judicial  brasilera  que  se  deben  plantear  asuntos  como  el  propuesto  en torno a la  participación   del  requerido  en  los  hechos  que  fundan  la  solicitud  de  extradición.  Es  allí  donde  se  ejerce  la  defensa frente a la imputación  fáctica y jurídica proyectada en la acusación.   

Por  tales  motivos,  la  Sala  negará  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensa  del  requerido  JUAN  EVANGELISTA  RUIDÍAZ  MAYA,  por  carecer de utilidad, no guardar relación con  los  temas  que se deben abordar en el concepto y resultar superfluas, según se  expuso al resolver cada postulación probatoria.   

Con todo, según la denuncia ofrecida por el  Ministerio  Público  Federal de Brasil que sirve de fundamento en la actuación  seguida  contra el requerido, el 16 de noviembre de 1998 la Policía Nacional de  Perú  sorprendió  cerca  de  diez  personas  reparando la pista clandestina de  aterrizaje Sacambú, localizada en territorio peruano.   

Posteriormente,  la  Policía  Federal  de  Brasil  determinó  que  RUIDÍAZ MAYA contrató de manera ilegal a indígenas y  pescadores  brasileros para la construcción y refracción de la referida pista,  la cual, además, era utilizada para el transporte de narcóticos.   

Por  tal razón, resulta pertinente y útil  establecer  el  cumplimiento  del  artículo  4º  del  tratado de extradición,  relacionado  con la existencia de disposición legal que autorice al Gobierno de  Brasil  para  castigar  infracciones  cometidas  fuera de su territorio. Por tal  motivo,  se  decretará,  de  oficio, el recaudo de dicha normativa a través de  los  Ministerios de Justicia y del Derecho y de Relaciones Exteriores, así como  de la Embajada de Brasil en Colombia.   

En  firme esta determinación y practicadas  las  pruebas  ordenadas,  de conformidad con lo dispuesto en el inciso final del  artículo  518 de la Ley 600 de 2000, se dejará el expediente en Secretaría de  la  Sala por el término de cinco (5) días a disposición de los intervinientes  para que presenten alegatos finales.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.            NEGAR   por  improcedentes  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensa  de  JUAN EVANGELISTA  RUIDÍAZ  MAYA.  En  consecuencia, se dispone desglosar y entregar los elementos  allegados con la presente solicitud probatoria.   

2.                DECRETAR  de  oficio,  el  acopio de las normas que habilitan la  aplicación  de  la ley penal brasilera respecto de hechos ocurridos fuera de su  territorio.  Lo  anterior, se cumplirá a través de los Ministerios de Justicia  y  del  Derecho  y  de  Relaciones  Exteriores  y  de  la  Embajada de Brasil en  Colombia.   

3.           En firme esta determinación CORRER  traslado por cinco (5) días a los  intervinientes  para  que presenten sus alegatos de acuerdo a lo dispuesto en el  inciso final del artículo 518 de la Ley 600 de 2000.   

4.           Contra esta decisión procede el recurso  de reposición.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 En el  presente  caso  se aplica la Ley 600 de 2000 por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de extradición se concretaron el 16 de noviembre de 1998, época  en   la   cual  estaba  vigente  ese  ordenamiento  procesal  penal.  Así mismo, se consultan las exigencias  previstas      en      el      “Tratado      de  extradición”   suscrito   entre   la   República  Federativa  del Brasil y la República de Colombia el 28 de diciembre de 1938 en  Río  de Janeiro, aprobado a través de la Ley 85 de esa misma anualidad, según  conceptuó   el   Ministerio   de  Relaciones  Exteriores  durante  el  presente  trámite.   

2  Folios 103 y 104 carpeta anexa.   

3  Recuérdese  cómo  la  Corporación tiene decantado que la prueba es conducente  cuando  ostenta  la  aptitud  legal  para forjar certeza en el juzgador, lo cual  presupone  que  el medio de convicción esté autorizado en el procedimiento; es  pertinente  cuando  guarda  relación  con  los  hechos,  objeto  y  fines de la  investigación  o el juzgamiento; es racional cuando es realizable dentro de los  parámetros  de  la  razón  y,  por  último,  es  útil  cuando reporta algún  beneficio, por oposición a lo superfluo o innecesario.     

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