AP5354-2015(46752)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP5354-2015  

Radicado N° 46752.  

Aprobado acta No. 321.  

Bogotá,  D.C., dieciséis (16) septiembre de  dos mil quince (2015).   

V    I    S   T   O  S   

Si no fuera porque se advierte que la acción  penal  se  encuentra  prescrita,  sería del caso entrar a determinar si reúnen  los  requisitos formales para su admisión las demandas de casación presentadas  contra  la  sentencia  proferida el 26 de marzo del año en curso por la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Florencia, a  través  de  la  cual,  al  desatar  el recurso de apelación interpuesto por la  defensa,  el  apoderado de La Equidad Seguros Generales O.C., el apoderado de la  parte  civil  y  los  apoderados  de  la  Cooperativa de Motoristas de Florencia  -Coomotor  Florencia  Ltda.-  y  de  Jorge  Norberto  Roa Bermúdez (vinculados   como  terceros  civilmente  responsables),  confirmó,  con modificaciones, el fallo emitido el 6 de junio de  2014  por  el  Juzgado 2° Penal del Circuito de la capital del Departamento del  Caquetá,  mediante  el  cual  se  condenó  a  JAIRO  MORA BENAVIDES como autor  penalmente  responsable  de  los  delitos de Homicidio  culposo,   en  concurso  homogéneo,  y  Lesiones  personales culposas, en concurso  homogéneo,  a  139  meses  y  9  días  de prisión y multa equivalente a 63.33  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  así  como  a la accesoria de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas, por lapso  igual  a  la  restrictiva de la libertad, y la privación del derecho a conducir  vehículos por tres años, entre otras determinaciones.   

A N T E C E D E N T E S  

De acuerdo con lo señalado en la sentencia de  segunda instancia:   

Aproximadamente a las 11:50 de la noche del  21  de agosto de 2006, en el kilómetro 48 de la vía Suaza (Huila) – Florencia, entre los túneles 3 y 4,  se  produjo  un  accidente  de  tránsito  porque  la  buseta de placas SQL 997,  número  interno 2570, afiliada a la empresa COOMOTOR FLORENCIA LTDA., conducida  por  Jairo  Mora  Benavides,  la  cual  cubría  la  ruta  Bogotá  –  Florencia,  se  estrelló contra la  pared  del  túnel  3  y  luego  contra  el  muro del alcantarillado y la peña,  quedando  totalmente  destruido  el  vehículo,  con  el saldo de 8 muertos y 19  personas heridas.   

Durante  las pesquisas se determinó que el  peaje   Chinauta  del  municipio  de  Fusagasugá  (Cundinamarca)  el  automotor  presentó  fallas  en el sistema de frenos, puesto que chocó contra un muro del  mismo  peaje  y después fue reparado en el lugar por un mecánico, quien soldó  el  tubo  que  conducía  el líquido de frenos a la llanta delantera izquierda;  sin  embargo,  prosiguió  el  viaje,  arribó  a  Neiva,  allí  recogió  unos  pasajeros  y  continuó  su  rumbo  hacia  esta capital, pero desafortunadamente  surgieron  nuevos  desperfectos en el sistema de frenos y bajando la cordillera,  cuando llegaba a destino final, sufrió el fatídico accidente.   

La Fiscal Tercera  Delegada  ante  los  Juzgados Penales del Circuito de  Florencia,   adscrita   a   la   Unidad  de  Reacción  Inmediata,  el  22  de  agosto  de  2006,  dispuso la  apertura   de   investigación  preliminar,  en  cuyo  desarrolló  practicó  inspección judicial al lugar de los hechos e incorporó  las  historias  clínicas  de  los lesionados, las actas de levantamiento de los  cadáveres,  los  registros  civiles  de defunción y el informe de accidente de  tránsito,   e  igualmente  escuchó  en  declaración  a  algunos testigos, procediendo en la misma fecha a  decretar   la   apertura  formal  de  investigación,  actuación     a    la    que    se    vinculó           mediante    indagatoria   a JAIRO MORA BENAVIDES.   

Evacuadas  varias       pruebas,       admitidas   sendas  demandas    de    constitución    de    parte  civil,     vinculados  como  terceros   civilmente   responsables      el     señor     Jorge  Norberto Roa Bermúdez1 y la empresa  Coomotor           Florencia          Ltda.2,  y  llamada  en garantía La  Equidad       Seguros       Generales      O.C.3,         fue      clausurada      la     etapa  instructiva4    y   su  mérito         probatorio        calificado      el      15    de    septiembre    de    2009,  acusándose a MORA      BENAVIDES     como  posible  autor  responsable  de  los  delitos  de Homicidio     culposo     (artículo  109,  Ley  599  de  2000),  en  concurso  homogéneo,  y  Lesiones personales culposas  (artículos  111,  113-1-2,  114-1-2,   115,  116  y  120,  ibídem),  en  concurso  homogéneo,   determinación   ésta   que  cobró  ejecutoria  el  15   de   abril   de  2010,  conforme  la  constancia   obrante   al  folio  234  del  cuaderno  original  tres.   

La     etapa     de    juicio             correspondió  al  Juzgado  Segundo      Penal     del  Circuito de Florencia, despacho     que,     luego     de  celebrar  las  audiencias  preparatoria  y  pública de juzgamiento5,  el  6  de  junio  de 2014  emitió  el  fallo  pertinente,  a  través del cual  condenó  a JAIRO   MORA   BENAVIDES  como  autor  penalmente responsable de  los delitos por los cuales fue acusado.   

Contra la anterior decisión, el defensor, el  apoderado  de La Equidad Seguros Generales O.C., el apoderado de la parte civil,  la  apoderada  de  Coomotor Florencia Ltda. y el apoderado de Jorge Norberto Roa  Bermúdez,  interpusieron recurso de apelación,  el  que  fue  decidido el 26 de marzo de 2015    por   una   de   las   Salas   de  Decisión  del  Tribunal  Superior      del      Distrito      Judicial      de      Florencia,     confirmando,     con    algunas  modificaciones,      la     sentencia   de   primer   grado,  fallo   contra  el  cual  el    apoderado    de   la   empresa   de   transporte          interpuso       recurso      de        casación,         presentando     la     respectiva     demanda     en     término,   luego   de   lo  cual   arribó  el   proceso   a  esta  Corporación          el         7        de        septiembre         siguiente.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

Como primera premisa para la decisión que  ha  de  tomar la Sala, conviene recordar que cada uno  de     los     Homicidios    culposos     por     los    cuales  JAIRO  MORA     BENAVIDES     fue    acusado    y   condenado   en   las  instancias,  está  consagrado en  el  artículo  109 de la  Ley         599         de        2000,  con  pena  de  prisión  de dos  (2) a seis (6)  años; y  en  lo  que  respecta  a  las diferentes Lesiones  personales  culposas,  se tiene  que  la  de mayor entidad es la consagrada en el mismo compendio, artículo 116,  inciso  segundo,  sancionada  con pena privativa de la libertad de 14 meses y 12  días  a  40  meses  (teniendo en cuenta la reducción  contemplada en el artículo 120 ibídem).   

Así las cosas, de conformidad con las reglas  de  prescripción previstas en los artículos 83 y 86 del Código Penal de 2000,  la  acción  penal  por los ilícitos por los cuales se acusó y condenó a MORA  BENAVIDES,  prescribió  el  15  de  abril  de  2015,  pues,  la  resolución de  acusación  quedó  ejecutoriada  el 15 de abril de 2010, según se hizo constar  en  los  antecedentes  procesales  reseñados,  por  lo  que  al  día siguiente  comenzó  a  correr  el  lapso prescriptivo por un término igual a la mitad del  máximo  de  la  sanción establecida para cada uno de los punibles en cuestión  (36   y   20   meses,   respectivamente),  sin  que,  en  todo  caso,  pueda ser inferior a cinco (5) años,  tiempo  éste  que se cumplió cuando se encontraba el proceso en la Secretaría  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Florencia  surtiéndose la  notificación del fallo segundo grado.   

En  estas condiciones, abatido por el tiempo  el  ius  puniendi de que es  titular  el Estado, no queda a la Sala alternativa diferente a la de declarar la  prescripción,  fenómeno  que  impide  el  ejercicio  de  la  acción  penal en  cualquiera  de  las  fases  o  sedes  del  proceso  penal y, en consecuencia, de  conformidad  con  el artículo 39 del Código de Procedimiento Penal de 2000, se  decretará  la  cesación  del  procedimiento adelantado en contra de JAIRO MORA  BENAVIDES.   

Como   consecuencia  de  la  decisión  se  cancelarán  las  medidas  restrictivas  personales  o  sobre bienes que se haya  impuesto al procesado en mención.   

Del  mismo  modo,  debe  señalarse  que, de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  98  de  la  Ley  599 de 2000,  igualmente  la  acción civil proveniente de la conducta punible ha prescrito en  relación   con  el  penalmente  responsable.  En  relación  con  los  terceros  civilmente   responsables  que  fueron  debidamente  vinculados  a  la  presente  actuación,  será  la  jurisdicción  civil  la  que  deberá  pronunciarse  al  respecto,  pues la prescripción respecto de ellos se ajusta a lo previsto en la  legislación  de  tal  especialidad,  tal  y como lo consagra la parte final del  precitado           artículo           986.   

Ahora bien, como el fenómeno jurídico de la  prescripción  se  presentó  cuando  el proceso se encontraba en la Secretaría  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Florencia  surtiéndose la  notificación  del  fallo de segunda instancia, lo viable era que esta autoridad  hubiera  procedido ipso facto  a  dar  aplicación  al  artículo  83  de  la Ley 599 de 2000, pues, una vez se  presenta  la  prescripción,  el  único  camino a seguir es su declaración por  parte  del  funcionario  judicial  que  tiene  el  proceso y no continuar con el  trámite  que  se  está  surtiendo  en  ese momento, para que finalmente sea la  Corte,  en  este  caso,  la  que  proceda a decretar la extinción de la acción  penal.   

Un  tal  proceder  va  en  contravía  del  principio  de  celeridad  consagrado  en  el  artículo  4 de la Ley 270 de 1996  -pronta  y  cumplida  administración  de  justicia-,  lo  que  de  suyo  genera  congestión  judicial  y  que  los superiores jerárquicos dediquen tiempo a ese  tipo  de  situaciones,  en lugar de utilizarlo en resolver más rápidamente los  asuntos  sometidos  a su consideración, como ha sido reiterado por la Sala, sin  que  para  este  caso  se  haya  tenido  en  cuenta por el Tribunal en mención,  demostrativo  ello de la poca atención prestada por esa Corporación judicial a  las  recomendaciones  que  efectúa la Sala de Casación Penal en las diferentes  decisiones que adopta.   

De otro lado, comoquiera que se advierte que  por  parte  de  los  juzgados  de  primera  instancia que tuvieron a su cargo el  expediente  se  pudo  haber incurrido en mora en el trámite del proceso, lo que  condujo  a  que  el Estado perdiera la oportunidad de cumplir de manera efectiva  con  uno  de  sus deberes, cual es el de administrar pronta y cumplida justicia,  ya   que   desde   la   fecha  en  que  fue  recibido  el  proceso  (29  de  abril de 2010) y hasta el momento  de  emisión  del  fallo  de  rigor  (6  de  junio de  2014)  transcurrió  prácticamente  el  término  de  prescripción,  se  compulsará  copia  de  la actuación surtida en la etapa de  juzgamiento   para   ante  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional   de   la   Judicatura   del   Caquetá,   para   los   fines  legales  pertinentes.   

Por lo expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Primero:  DECLARAR  prescritas las    acciones   penal   y   civil  adelantadas  en  contra  de  JAIRO  MORA  BENAVIDES,  quien  fue  acusado  por  los  delitos        de        Homicidio     culposo,       en       concurso      homogéneo,      y      Lesiones           personales  culposas,  en  concurso  homogéneo.   

Segundo:  Como  consecuencia  de  lo  anterior,  ORDENAR LA CESACIÓN  DEL   PROCEDIMIENTO   seguido  contra  el  mencionado acusado.   

Tercero:  ORDENAR  la cancelación  de      las      medidas      restrictivas     personales     y     reales  que  se    haya   impuesto  a        MORA  BENAVIDES,  por razón de  este proceso.   

Cuarto:  Frente  a la eventual   prescripción  de  la  acción  civil ejercida dentro  del    proceso    penal    contra   los  terceros  civilmente  responsables  (Jorge   Norberto  Roa  Bermúdez     y     la     empresa    Coomotor    Florencia    Ltda.),  se  declara  que  es  la  jurisdicción  civil  la competente para pronunciarse  al respecto.   

Quinto:  Contra  este auto procede el recurso de reposición.   

Sexto:  Por  parte  de la Secretaría de la Sala         compúlsense  las  copias  aludidas en la parte considerativa, con destino a  la   Sala   Jurisdiccional   Disciplinaria   del   Consejo   Seccional   de   la  Judicatura       del       Caquetá,    para    los    fines    legales  pertinentes.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Juzgado de origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO  

Con  el  debido  respeto  que la decisión de  mayoría  merece,  procedo  a consignar las razones de mi disentimiento respecto  de  la  declaración  de  cesación  de  procedimiento  por prescripción de las  acciones  civil  y  penal  por  el  concurso  de  delitos de homicidio culposo y  lesiones  personales  culposas  por  el  cual  se acusó al procesado JAIRO MORA  BENAVIDES.   

He   de   comenzar   por  advertir  que  mi  discrepancia  es  frente  a  la  oportunidad  en  que se hace la declaración de  prescripción  de  la  acción  civil  y por quien la realiza, y no en cuanto se  relaciona  con  la cesación de procedimiento penal por las referidas conductas,  ya  que  el supuesto en que se funda tal determinación no amerita reparo alguno  de mi parte.   

Tal  y  como  lo  expuse  en  el curso de los  debates  orales  en  el  seno  de  la  Sala, no puedo prohijar la providencia en  comento  sin  referirme  a  la decisión de declarar prescrita la acción civil,  pues  si  bien ella corresponde a una interpretación literal de la norma que la  establece  (Art. 98 del C. Penal), su aplicación inmotivada no se compadece con  el  deber  de  establecer  primero  la  razón  de  ser  de  la disposición, su  conformidad  con  la  Carta  Política,  o  al  menos con el principio rector de  aplicación  prevalente relativo al restablecimiento del derecho, según el cual  los  funcionarios  judiciales  deberán  adoptar las medidas necesarias para que  cesen  los  efectos  creados  por la comisión de la conducta punible, las cosas  vuelvan  al  estado  anterior, y se indemnicen los perjuicios, pues es claro que  el  delito  -como  fuente  de  obligaciones-,  ni,  por  supuesto,  sus  efectos  materiales,  económicos  y sociales, desaparecen por haber operado el fenómeno  de la prescripción de la acción penal.   

No  se  tuvo  en  cuenta, que la disposición  aplicada   al   caso   se   ofrece  excesivamente  gravosa  para  los  intereses  patrimoniales  de  las  personas  naturales  que  resultaron perjudicadas con la  conducta,  quienes  ven  frustradas  sus  expectativas de reparación y resultan  sancionadas     a     consecuencia     de    la    inactividad    del    órgano  jurisdicente.   

Esto, si se da en considerar que en el evento  presente  la  parte  civil ejerció la acción en oportunidad y acudió a uno de  los   mecanismos   previstos  por  el  ordenamiento  jurídico  para  lograr  el  restablecimiento de sus derechos.   

Con la decisión mayoritariamente adoptada, no  sólo  se  exonera,  sin  más,  de  toda  responsabilidad civil por la referida  conducta  al  acusado,  sino  que  deja  a  los  afectados sin instrumentos para  perseguirlo,  tan  sólo por haber optado por pretender la indemnización dentro  del  proceso  penal, y no por la vía civil donde la prescripción de la acción  opera  en  términos  mucho más amplios, se interrumpe con la notificación del  auto  admisorio  de  la demanda y no hay lugar a declararla como consecuencia de  la  simple y llana inactividad del órgano judicial, sino que, además, no puede  ser  declarada  de oficio sino que su configuración debe alegarla oportunamente  la parte interesada en su reconocimiento.   

Y  si  bien  no  desconozco  que  el Tribunal  Constitucional  mediante Sentencia C-570 de 2003 declaró exequible el Artículo  98   de   la   Ley  599  de  2000,  bajo  el  supuesto  de  que  “la  medida  de  ligar  el  término  de prescripción de la acción  civil  al  de  la  acción  penal, cuando la primera se ejerce en el marco de la  segunda,  es proporcional y ajustada a la exigencias propias del proceso penal y  a  las  características  que  identifican  al  papel  de  la parte civil en las  últimas  diligencias”, tampoco puedo pasar por alto  que  el  pronunciamiento  de  la Corte Constitucional, pese a haberlo anunciado,  desconoció   su   propia  consideración  en  el  sentido  que  “en  cuanto hace a la acción civil, el objetivo de la prescripción  es  extinguir el derecho de reclamar judicialmente el crédito como consecuencia  de   la   inactividad   del   acreedor   en   demandar  el  cumplimiento  de  la  obligación”.   

De ahí que, con todo y el pronunciamiento en  relación  con la exequibilidad del precepto, considero que cuando el legislador  precisa   en   el   artículo   98   del   Código   Penal  que  “la  acción  civil  proveniente  de  la conducta punible, cuando se  ejercita  dentro  del  proceso penal, prescribe, en relación con los penalmente  responsables,  en  tiempo  igual al de la prescripción de la respectiva acción  penal”,  debe  ser entendida en el sentido de que el  juez  penal  no  puede  proferir  el fallo civil correspondiente a la demanda de  constitución  de  parte  civil, y el afectado queda en libertad de reclamar los  perjuicios  ante  la  jurisdicción  civil  mientras que la acción se encuentre  vigente,  pues, en palabras de la propia Corte Constitucional en la sentencia en  comento,  “no  sería  razonable  que el juez penal  dictara   la   condena   en   perjuicios   si   la  acción  penal  ya  ha  sido  prescrita”.   

Lo  contrario  implicaría,  con  carácter  general,  victimizar  nuevamente  al  sujeto  pasivo de la infracción por haber  incurrido  en  el desacierto de acudir a la jurisdicción penal con la esperanza  de  que  allí  se  produjera  en  un tiempo menor la reparación por el agravio  padecido,  frente  a la opción de ir ante los jueces civiles, ya que a pesar de  haber  ejercido  en  tiempo  el  derecho  de reclamar el pago por los perjuicios  recibidos  con  la  conducta  delictiva,  la lentitud del aparato judicial en el  trámite  de su pretensión, le implicó perder el derecho frente al responsable  del  ilícito,  para  obligarlo iniciar un proceso contencioso administrativo en  contra  del  órgano  judicial  que  frustró  sus expectativas, nada de lo cual  hubiera   ocurrido   de   haber   presentado   la   demanda   ante  la  justicia  civil.   

Son  estos  razonamientos los que me llevan a  discrepar respetuosamente de la decisión mayoritaria.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

Fecha ut supra.  

    

1   Propietario  de              la  buseta de  placas SQL-997.   

2   Folio  27,  cdno.  orig.  3,  etapa  instructiva, y folios 44 y 82 cdno. orig. 1  -parte  civil-,  20 cdno. orig. 2  -parte civil-, y 28 cdno. orig. 3 -parte  civil-.   

3   Folio 79, cdno. orig. 2, parte civil.   

4   12 de mayo de 2009.   

5   Es  de  anotar  que  en el interregno comprendido del 9 de abril de 2012 al 5 de  noviembre  de  2013,  la actuación estuvo a cargo del Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  Florencia,  conforme lo dispuso la Sala Administrativa del Consejo  Seccional  de  la  Judicatura del Caquetá (Acuerdo 513 del 8 de marzo de 2012 y  Acuerdo 609 del 30 de octubre de 2013).   

6   Sentencia  del  23  de agosto de 2005, radicado 23718, y autos del 20 de febrero  de  2008, radicado 29235, del 20 de octubre de 2008, radicado 30249, y del 18 de  enero de 2012, radicado 36841.     

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