AP5173-2016(47548)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado Ponente  

AP5173-2016  

Radicado  N° 47.548  

(Aprobado acta Nº 243)  

Bogotá, D. C., diez (10) de agosto de dos mil  dieciséis (2016).   

I. MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  resuelve la apelación interpuesto  por  la  Fiscalía  y  el  apoderado  de  víctimas contra la decisión del 3 de  febrero  de  2016,  en  la  que  el Tribunal Superior de Cundinamarca negó tres  solicitudes  de  prueba  en  audiencia  preparatoria cursada contra Guillermo  Hernán  Burgos Rodríguez (Juez  Promiscuo   Municipal   de  Sasaima),  enjuiciado  por  el  delito  de  falsedad  ideológica en documento público.   

II.  HECHOS:   

Se  compendian de lo expresado en el escrito  de acusación:   

En  el  Juzgado  2°  Civil  del Circuito de  Bogotá  se  inició  proceso ejecutivo mixto de José Secundino Leguizamón Gil  contra  Ana  Elodia  Melgarejo  Sepúlveda  y María Melva Tovar de Boada; en su  trámite    se   comisionó  al  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Sasaima  (Cundinamarca)  para  la  práctica  de  la  diligencia  de  secuestro sobre los  inmuebles  identificados  con  los folios de matrícula No. 156-3170, 156-10700,  156-31201,  156-37201,  156-40554,  156-60436, 156-61492, 156-62850, 156-70789 y  156-66416,  fincas  denominadas  San Mateo, El Cajón, Las Huertas, El Descanso,  Zapote,            Las            Huertas1,  Mata  de  Guadua,  Mata  de  Guadua2,  El  Porvenir  y  un  lote  que  corresponde  al último registro.   

La  encomienda fue cumplida el 3 de marzo de  2010;  en ella se presentó oposición por parte de Santander de Jesús Carranza  España  respecto  del  predio  “El Porvenir”, con registro inmobiliario No.  156-664363,  petición  que fue negada por el Juzgado Municipal y apelada ante  el Tribunal Superior de Bogotá.   

La última autoridad judicial en mención se  abstuvo  de  resolver alzada porque el 31 de agosto de 2011 el Juzgado 2° Civil  del   Circuito   de   esta  ciudad  ordenó  la  terminación  del  proceso,  el  levantamiento  de  las  medidas cautelares y el archivo definitivo, en razón al  acuerdo    transaccional    realizado    entre    las    partes    del    pleito  ejecutivo.   

Posteriormente,  José Secundino Leguizamón  Gil   solicitó   al  Juzgado  de  conocimiento  la  entrega  de  los  inmuebles  secuestrados,  ordenándose  con proveído del 18 de julio de 2012 comisionar al  Despacho  Judicial  de Sasaima (Cundinamarca) para la devolución de los predios  referidos.   

El  21  de  agosto  de  ese  año  el  Juez  Guillermo   Hernán   Burgos   Rodríguez,  titular del Juzgado Promiscuo de la localidad aludida, cumpliendo  el  comisorio  entregó  los  bienes  a  José  Secundino  Leguizamón  Gil y no  permitió   oposición   alguna;   realizó   la  diligencia  sobre  las  fincas  inicialmente   enumeradas,  “todos  los  cuales  se  encuentran  englobados  y se conocen en el sector como EL PORVENIR, vereda Nariz  Alta     del     Municipio     de     Sasaima”.4   

Se  cumplió  la  actuación encargada en el  bien   denominado  “El Cajón”, con matrícula inmobiliaria 156-31201 y  se  consignaron  descripciones  de  bienes  y  linderos que no corresponden, los  cuales  son  propios del predio “El Porvenir” con folio No. 156-60436,   donde  sí  existe  una  casa,  construcciones, enramadas, marraneras, así como  cerdos  y  vacunos,  “ya que según orden impartida  por   la   Fiscalía  a  la  Policía  Judicial  con  intervención  del  perito  topógrafo,  se  constató y se probó en que predio se encontraban estos bienes  descritos,  informando  que  estaban  en el predio “El Porvenir”5   

Por último, el acta señaló el trámite que  se  adelantó,  las personas encontradas en la diligencia y los demás hallazgos  en los inmuebles objeto de la entrega.   

III.   ANTECEDENTES  PROCESALES RELEVANTES   

1.  El  29  de abril de 2015 se imputó, con  fundamento   en  los  hechos  expuestos,  a  Guillermo  Hernán   Burgos   Rodríguez,  en  calidad  de  Juez  Promiscuo   Municipal   de  Sasaima  (Cundinamarca),  los  delitos  de  falsedad  ideológica  en  documento  público  en concurso heterogéneo con el punible de  abuso de autoridad por acto arbitrario e injusto.   

2.  En  audiencia  del  28  de octubre de la  anualidad  referida,  el Tribunal de Cundinamarca precluyó la actuación por la  conducta contra la administración pública.   

3.  En sesión del 2 de diciembre de 2015 se  efectuó  la  preparación  del  juicio  oral,  donde  únicamente  la Fiscalía  realizó  enunciación  y  solicitud  de  medios  de convicción. La defensa del  acusado   pidió   la   exclusión   la   totalidad   de   los  pedidos  por  su  contraparte.   

IV. LA DECISIÓN APELADA  

El           a-quo  en vista del 3 de febrero de 2016,  se  ocupó de la petición probatoria del Ente Acusador y dispuso el decretó de  algunas    solicitadas    e    inadmitió    las    que   a   continuación   se  enuncian:   

– Las decisiones de tutela del 23 de enero y  22   de   julio   de   2013   de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  –Sala  de  Casación  Civil- y Tribunal  Superior  de  Bogotá -Sala Civil-, respectivamente; lo anterior, por no haberse  argumentado  en  punto  de la necesidad, utilidad, pertinencia o conducencia, la  introducción de las copias descritas.   

–  El  informe  pericial  rendido  por  el  investigador  del  CTI  Wilson  Páez  y  el  álbum fotográfico que soporta la  experticia  en  cita,  por  no  haberse  concretado  el  objeto  del  mismo y al  discernirse     como     repetitiva     al     señalar     los     “linderos  geográficos”, aspecto que  se  probaría  con  los  ya  decretados folios de matrícula inmobiliaria de los  predios.   

– El testimonio de Giovanny Moreno Beltrán,  por   avizorarse   iterativo  al  tener  el  mismo  fin  que  persigue  con  las  exposiciones   de   José   Carlos   Salcedo   Ospino   y  Santander  de  Jesús  Carranza.   

V. SUSTENTACIÓN DEL RECURSO  

1.  El  apoderado  de  víctima  señaló  que  si  bien  no fue el sujeto procesal que realizó la  petición  probatoria,  se  encuentra  legitimado en razón de su pretensión de  verdad  y  justicia,  afectadas  con  la negativa de las pruebas peticionadas en  audiencia.   

Acto seguido expuso argumentos en contra del  decreto   adverso   a   la   práctica  de  algunos  elementos  de  convicción.   

2.    La   Delegada   Fiscal   reclamó   que  las  decisiones  judiciales  negadas  pretendían  demostrar  la  afectación  de  las  víctimas, quienes, pese a que existía una  orden  judicial,  no  han  podido  gozar de sus bienes por el actuar el acusado;  sobre  al  dictamen  pericial,  adujo  que  busca  establecer  la facilidad para  determinar  los  linderos  de  los  inmuebles  afectados  con  la  decisión  de  secuestro  y,  finalmente,  relativo  al testimonio de Giovanny Moreno, dijo que  tenía  como  objeto  acreditar  el  atropello  que  él,  su  familia, bienes y  animales  tuvieron  que  afrontar  con la actuación del procesado el día de la  diligencia cuestionada.   

VI. NO RECURRENTES  

1.  El  defensor  y  el  acusado  solicitaron se confirme la decisión impugnada, al haber precluido  la  oportunidad  de  fundamentar en debida forma la pertinencia y conducencia de  las     pruebas     que     motivaron     la     negativa    del    a-quo.   

De otro lado, en lo que atañe al testimonio  peticionado,  aducen  que  es  irrelevante  para  demostrar los presuntos hechos  constitutivos  de  falsedad  ideológica,  ya que la petición se fundamentó en  relación  con  el presunto abuso de autoridad, el que fue objeto de preclusión  en la actuación procesal.   

2.   El   Ministerio  Público  pidió  revocar  la  decisión del Tribunal que inadmitió algunos  medios  de  convicción  que considera relevantes para la teoría del caso de la  Fiscal,  especialmente  porque  los  planos  topográficos realizados por Wilson  Páez  permiten establecer los linderos y diferenciar el terreno afectado con la  medida,  de  donde  se  deriva  la  falsedad  del acta del 21 de agosto de 2012.   

Referente  a  la  declaración  de  Giovanni  Moreno,  expuso  que es indispensable por ser la persona que cuidaba el predio y  atendió   la   diligencia,   la   cual   será  valorada  en  los  alegatos  de  conclusión.   

CONSIDERACIONES:   

    

1. Competencia     

La  Corte  es  competente para conocer de la  impugnación  de conformidad con lo dispuesto en el numeral 3º del artículo 32  de  la  Ley  906 de 2004, por tratarse de un auto proferido en primera instancia  por  un  Tribunal Superior de Distrito Judicial, en atención a la calidad foral  del acusado.     

1. Cuestión Previa:     

No   obstante  concedió  el  a-quo  la  apelación  interpuesta por el  representante  de  la  víctima,  esta  Colegiatura se abstiene de resolverlo en  razón  a  que  el interviniente especial carece de legitimación para incoarlo,  al no haber sido quien solicitó las pruebas denegadas.   

Lo    anterior   siguiendo   la   línea  jurisprudencial   de   esta   Corporación:   (CSJ   AP   6   mar.   2013   Rad.  40330)   

                       «3.1.  Legitimidad  del  Representante  de  las  Víctimas                 para  impugnar  las  decisiones  probatorias adoptadas en la          audiencia preparatoria.   

                  Esta Sala de  la  Corte  de  tiempo  atrás  ha  venido  prohijando             la intervención de las  víctimas  en  desarrollo  del  proceso regido            bajo las formas establecidas en  la  Ley  906  de  2004,  en  los          términos    concebidos    por    la    Corte  Constitucional  en  la sentencia          C-454  de  2006,  por  medio  de  la  cual  se  introdujo   dentro   de  la              redacción  del  artículo 357 de la Ley 906 de  2004,    facultándola                  para  hacer  “solicitudes probatorias”, con  la   advertencia   que  tal              habilitación   se   daba  en  “igualdad  de  condiciones  que  la  defensa            y  la  fiscalía”6.   

                   Es por esto  por  lo  que  también  ha puntualizado que la            facultad para solicitar pruebas  y,  por  contera,  para  impugnar  la            decisión que resuelve sobre ellas, debe  valorarse   a   partir   de              quienes  tienen  la potestad para intervenir en  su   práctica,  de  tal            suerte que si la Fiscalía  y  la  defensa  son  las únicas partes           llamadas  a  cumplir tal finalidad, las  víctimas   no   están                 legitimadas  para  recurrir  respecto  de  las  pruebas  que  no  solicitó              directamente   o   por   intermedio   de   la  Fiscalía   en   las   oportunidades              que tenía  para   ese   cometido.»  (Subrayas   fuera   de   texto  original)   

En  consecuencia,  la  representación de la  víctima  puede propender por los derechos a la verdad y la justicia, pero en lo  que  hace relación con la apelación contra la negativa probatoria de elementos  que  no  haya  solicitado  -directa  o  indirectamente-  no  tiene interés para  recurrir,  situación  que  se  presenta  en  el  caso en estudio, por lo que se  reitera,  la  Corte  se  abstendrá  de  resolver  su  impugnación.     

    

1. Problema Jurídico:     

Tomando  en  consideración  el objeto de la  apelación,  corresponde  dilucidar el siguiente cuestionamiento procesal: ¿Son  pertinentes,  conducentes  y  útiles  los  tres medios de prueba negados por el  a-quo  al  Ente  Acusador?   

    

1. Reglas para el decreto probatorio     

Toda vez que la inadmisión de los medios de  convicción  se  sustenta  en  razones de pertinencia, conducencia y utilidad de  los  mismos,  la  Sala  considera  importante  reiterar  las reglas que rigen el  decreto probatorio.   

Al  respecto  la  Corporación expresa: (CSJ  AP5785-2015, rad. 46153)   

«  (…)  Múltiples son las decisiones de  esta     Corte     en    las    que    se    afirma    que    la    pertinencia   tiene  que  ver  con  los  hechos.  Así  lo  establece  el  artículo  375 de la Ley 906 de 2004 en cuanto  señala  que “el elemento material probatorio, la evidencia física y el medio  de  prueba,  deberán  referirse,  directa  o  indirectamente,  a  los  hechos o  circunstancias  relativos  a  la  comisión  de  la  conducta  delictiva  y  sus  consecuencias,  así  como  a  la  identidad  o  a  la responsabilidad penal del  acusado.  También es pertinente cuando sólo sirve para hacer más probable uno  de  los  hechos  o circunstancias mencionados, o se refiere a la credibilidad de  un testigo o de un perito”.   

Así, los debates en materia de pertinencia  deben  reducirse  al  análisis  de  la relación de los medios de prueba con el  tema  de  prueba,  esto  es,  con  los hechos que deben probarse en cada caso en  particular.   

Ahora,  la  Ley  906  de 2004 consagra como  regla  general que las pruebas pertinentes son admisibles. Así se desprende del  artículo  357  en  cuanto  afirma que el juez dará la palabra a la Fiscalía y  luego  a  la defensa para que soliciten las pruebas que requieran para sustentar  su  pretensión, y a renglón seguido precisa que el juez decretará las pruebas  solicitadas  cuando  ellas  “se  refieran  a  los  hechos de la acusación que  requieran  prueba,  de  acuerdo  con  las  reglas de pertinencia y admisibilidad  previstas  en  este  código”.  En la misma línea, el artículo 376 establece  que  “toda prueba pertinente es admisible”, salvo en los eventos consagrados  en         sus         tres         literales7.»   

De  igual manera, en la decisión mencionada  se   indicó   que   los   criterios   de  conducencia  se   refieren  a  cuestiones  de  derecho8,     en  correspondencia  al  artículo  373  del Código de Procedimiento Penal de 2004;  mientras  que,  “la utilidad de la prueba se refiere  a  su  aporte concreto en punto del objeto de la investigación, en oposición a  lo  superfluo  e intrascendente” (CSJ AP 17 Mar 2009,  Rad. 22053).   

Se  itera  que,  como lo viene señalando la  Sala,  la  parte  que  solicita  la  práctica  de  un medio de convicción debe  explicar  de manera sucinta y clara la pertinencia, la cual está delimitada por  el tema de prueba.   

«  (…) Según lo expuesto, el estudio de  pertinencia  comprende  dos  aspectos perfectamente diferenciables aunque estén  íntimamente  relacionados:  la trascendencia del hecho que se pretende probar y  la  relación  del  medio  de  prueba con ese hecho. La inadmisión de la prueba  puede  estar fundamentada en una u otra circunstancia, o en ambas. En efecto, es  posible  que  una parte logre demostrar que un determinado medio de prueba tiene  relación  directa  o indirecta con un hecho, pero se establezca que el hecho no  haga parte del tema de prueba en ese proceso en particular.   

La  Corte  ha  precisado  que  el  nivel de  explicación  de  la  pertinencia puede variar dependiendo del tipo de relación  que  tenga  el  medio  de conocimiento con los hechos jurídicamente relevantes.  Así,  cuando  la  relación  es directa, la explicación suele ser más simple,  como  cuando se solicita el testimonio de una persona que presenció el delito o  de  un  video  donde  el mismo quedó registrado. Cuando se trata de pruebas que  tienen  una  relación  indirecta  con  el  hecho jurídicamente relevante, como  cuando  sirven  para  demostrar  un  dato  a  partir  del cual pueda hacerse una  inferencia  útil  para  la teoría del caso de la parte, ésta debe tener mayor  cuidado  al  explicar  la  pertinencia  para  que el Juez cuente con suficientes  elementos  de  juicio para decidir si decreta o no la prueba solicitada. (CSJ 08  Jun.  2011,  Rad.  35130).»  (CSJ  AP5785-2015,  rad.  46153)   

De  otra  parte,  la falta de utilidad de un  elemento   de   conocimiento   puede  predicarse  cuando  existen  razones  para  considerarlo  superfluo,  repetitivo,  injustamente  dilatorio  de la actuación  entre  otros  supuestos, como excepción a la regla prevista en el artículo 376  del Código de Procedimiento Penal.   

    

1. Caso concreto.     

Expuesto   lo   anterior,   la  Colegiatura  analizará  cada  una  de  las  pruebas  que  fueron  inadmitidas       por      el      a-quo   con  miras  a  establecer  si  la  decisión  adoptada  está  conforme a derecho.    

5.1.- La  representante  del  Ente Acusador solicitó la incorporación de  las  copias  de  las  sentencias  del  23  de  enero  y  22  de  julio  de 2013,  provenientes  de la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia y de  la  Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá, respectivamente. En la primera,  se  ampararon  los  derechos  de  Santander  de  Jesús Carranza y Osiris María  Castro  ordenando  dejar  sin  efectos  las  decisiones  sobre la entrega de las  fincas  comprometidas  dentro  del proceso ejecutivo mixto 2009-00-111-00 y a su  vez  restituir  el  inmueble  del  que  fueron despojados los accionantes; en el  segundo  auto,  se  ordenó a los Jueces Segundo Civil del Circuito de Bogotá y  Promiscuo  Municipal  de  Sasaima,  dar  cumplimiento a lo dispuesto por la Alta  Corporación.   

Sobre    el    particular,  se ratificará la decisión        del        a-quo,  en tanto  que  de  la  intervención  de la representante de la  Fiscalía  en audiencia preparatoria, no se vislumbra  la   existencia  de  fundamentación  mínima  de  cara a los criterios de necesidad, utilidad y pertinencia  para   la   introducción   de  las  copias  de  las  providencias  referidas en  cuanto  hace  relación  con  la  presunta  falsedad.   

En  principio,  no se desconoce que existe  una  relación  entre  las  providencias, los predios y  las  personas  presuntamente  afectadas con el actuar  del  procesado;  sin  embargo,  no  es  suficiente que  incumba   el   medio  de  convicción  con el objeto debatido, sino con el tema  probandum que en este caso  es  la  supuesta  conducta  contra  la fe pública por la cual se enjuicia al Juez  Burgos               Rodríguez.   

El  vínculo del  elemento   de   prueba   no   es   exclusivo  con  la  materialidad  de la conducta objeto de investigación,  pues  conforme  con  el artículo 375 de la Ley 906 de  2005,   hay   otros   aspectos   que   interesan   a  la  resolución   del   asunto   a   los   que  se  puede  referir,  como  por ejemplo, el talante  subjetivo  (CSJ AP 6 mar. 2013  Rad.  40330), situación  que  tampoco  se  argumentó  por  la  funcionaria    acusadora    respecto    de    los    fallos   judiciales de tutela pedidos.   

Así   las  cosas,    la  Sala encuentra acorde a derecho la  decisión   del  a-quo,  porque   la  Fiscalía no argumentó  debidamente  las  razones en las que  cimenta     la    relevancia    de    las  decisiones aludidas para demostrar  la falsedad documentaria que se le endilga al acusado.   

Ahora  bien, se resalta que el fundamento  esbozado  por  la  apelante,  más que un reproche al  auto   recurrido,  se  orienta  a  complementar  los  desaciertos  argumentativos indicados por el Tribunal de Cundinamarca al denegar  el     elemento     de     convicción,       explicaciones  que  en todo caso, desnaturalizan la  finalidad   del   recurso   de   alzada   al  haber  fenecido  en  la  audiencia  preparatoria   la   posibilidad   de   esgrimir  la  sustentación pertinente, por tanto, en este aspecto  –se     reitera-  habrá   de   confirmarse  la  decisión.   

5.2.- Referente a  otro  medio  demostrativo  inadmitido,  la  representante  del Ente Acusador pidió se decretara como prueba  para  practicar  en  juicio oral, el dictamen pericial y álbum fotográfico del  27   de  octubre  de  2014  rendido  por  el  experto  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigaciones   –CTI-,  Wilson  Páez,  al  haberse  practicado  por  orden de la Fiscalía y con el fin  demostrar  la  materialidad  de  la  conducta  por  la  que  se  acusa  al  juez  Guillermo   Hernán   Burgos   Rodríguez.   

La anterior experticia fue inadmitida por el  Tribunal   tras  considerar  que  no  se  concretó  el  tópico  del  medio  de  conocimiento,  en atención a que sólo se indicó que buscaba la distinción de  “los    linderos    geográficos    del    predio  (sic)”,  por  tanto,  no  es  relevante  e  incluso  repetitiva,    al    haberse    autorizado    la   introducción   (como     elemento     documental     demostrativo)    de  los  certificados  de  tradición  y libertad de las matrículas  inmobiliarias  No.  156-60436  y  156-31201,  donde  se  puede  verificar  tales  aspectos.   

Para la Corte es imprescindible rememorar lo  expuesto  por  la Fiscalía, al momento de pedir el bloque de pruebas, entre las  que se incluyó el peritaje:   

“«(…)  Se  constató  que  en  la  finca  el  Cajón  no se encuentra ninguno de los bienes  descritos  en el acta, cuyo contenido entonces riñe con la realidad, es en otro  predio,  exactamente en el predio “El Porvenir”, con matrícula inmobiliaria  156-60436  donde  se  encuentra la casa, las construcciones, las enramadas y los  demás  elementos  descritos anteriormente, ya que según orden impartida por la  Fiscalía  a  Policía  Judicial  con  intervención  de  perito  topógrafo  se  constató  y  se probó que se encontraban estos bienes descritos informando que  se  encuentran  en  el  predio  “El  Porvenir”.9   

Sobre los criterios de admisibilidad de los  elementos  materiales  probatorios,  adujo  en  forma  general, la titular de la  acción penal:   

“Este  hecho nos parece trascendente, su  señoría,  el juicio de admisibilidad en punto de su pertinencia, con el fin de  demostrar   que  el  Juez  doctor  Burgos,  consigna  en el acta de la diligencia situaciones que riñen con  la  realidad,  porque  el  inmueble  donde  se  desarrolla  la  diligencia no se  denomina  el  Cajón  sino  el  Provenir  (sic),  y es allí donde existían los  animales,  las construcciones y los demás elementos que he enunciado y que como  servidor  público en ejercicio de sus funciones extiende un documento que puede  servir  de  prueba  consignando una falsedad. Es conducente, es decir la aptitud  legal   dado  que  la  prueba  no  está  prohibida  en  la  Ley  como  elemento  demostrativo  de  la  materialidad  de  la  conducta  de  haber  consignado  una  información  que  ahora  es  cuestionada.  La  trascendencia  referida al punto  específico  a  que  el acusado plasma una información inexacta sobre un predio  que     no     correspondía.”     10   

Al  efecto, surge imperioso precisar que,  contrario  a  lo  manifestado  por  el  a-quo,  la  acusadora  si  realizó una argumentación  en  torno  a  los  criterios  de admisibilidad del peritaje del  topógrafo,  pues  con claridad y desde el inicio de  su  manifestación expuso el objeto de la experticia  y   su   relación   con   los  hechos  materia  de  juzgamiento,  especialmente  por  haberse practicado  presuntamente  la  diligencia en una finca diferente a la que se cita en el acta  del  21  de agosto de 2012 y que puede ser  relevante a fin de establecer la tipicidad y responsabilidad de  la conducta.   

Conforme  la  argumentación  de  la  solicitante,  el  medio de conocimiento técnico   pretende   demostrar  que  eran  diferenciables  el  inmueble  sobre el que se realizó la diligencia y el que se  indica  en  el  acta,  así  como  su  facilidad  para  distinguir  los predios;  información  que  no  contienen  los  folios  de  matrícula  inmobiliaria Nos.  156-60436  y  156-31201,  lo que, además de pertinente, deviene útil al debate  probatorio    y    como    elemento    demostrativo   al   incluir   el   álbum  fotográfico.   

Establecidos    los    criterios   de  admisibilidad  del  dictamen cuestionado, procede la revocatoria de la decisión  adoptada  frente  a  la  pericia  y  del álbum fotográfico practicado el 27 de  octubre  de  2014  por el investigador del CTI Wilson  Páez, en la forma en que  ha sido expuesto.   

5.3.- Por último,  en  relación  con  la  declaración  de  Giovanny Moreno Beltrán (administrador  de  la finca), el Tribunal  admitió  dos  declarantes  sobre el mismo tópico, calificando de repetitivo el  tercero,  pues  entendió  que tenía el mismo fin perseguido con la exposición  de Salcedo Ospino y Carranza.   

En la impugnación la apelante señaló que  la  declaración  pedida  aportaría información del acontecer en la diligencia  realizada  por  el  Juez  Burgos Rodríguez  en  la  cual  estuvo presente Moreno Beltrán, siendo afectado con  las decisiones adoptadas en cuanto al desalojo del inmueble.   

Sobre este punto, la defensa en apoyo de la  decisión   de  instancia,  pidió  se  tuviera  tal  elemento  probatorio  como  impertinente,  dado  que  se  alejaba  del  tema de prueba que lo constituye una  presunta  falsedad  en  documento  público  y por ende, carece de relevancia lo  atinente  al  acontecer  histórico de la diligencia, que es lo que le consta al  testigo.    

La Corte considera que según los términos  de  la  acusación,  lo  trascendente en este caso es establecer si Guillermo  Hernán Burgos Rodríguez, en su  calidad  de Juez Promiscuo Municipal de Sasaima, afectó el bien jurídico de la  fe  pública  al expedir el acta de la diligencia del 21 de agosto de 2012 en la  que  hizo  entrega  de unos bienes a José Secundido Leguizamón Gil; por tanto,  no  es  este  el  escenario  para  discutir  otros supuestos sobre los que ya se  precluyó  la  investigación,  como  el presunto acto de autoridad arbitrario e  injusto  por el que se había acusado inicialmente al implicado, que es sobre lo  que dijo la Fiscalía, podría declarar el testigo.   

         

         Así  las  cosas,  la  exposición  de  Moreno Beltrán, conforme lo  afirmado  por  el  Ente  Acusador, no demostraría la falsedad documentaria sino  otros  hechos  sin  relevancia  con el tema a probar, por tanto, es claro que la  Fiscalía  no  argumentó  suficientemente la pertinencia de la prueba, por ello  procede, la confirmación de la decisión recurrida.   

         En  mérito de lo expuesto,  la CORTE  SUPREMA    DE    JUSTICIA,    SALA   DE   CASACIÓN  PENAL,   

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RESUELVE  

        PRIMERO.          Abstenerse         de   resolver   el   recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  Representante de las Víctimas, por las razones anotadas.   

SEGUNDO:  Revocar   parcialmente  el  auto  proferido el 3 de  febrero  de  2016  por  el  Tribunal  Superior de Cundinamarca, con el objeto de  decretar  la  práctica del dictamen pericial  y el álbum fotográfico del  27  de  octubre  de  2014,  efectuado por el investigador del Cuerpo Técnico de  Investigaciones  (CTI)  Wilson  Páez, solicitado por  la Fiscalía, con fundamento en lo expuesto.    

TERCERO.     Confirmar  el  auto  del Tribunal de primera instancia en los demás aspectos  que fueron objeto de impugnación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Devuélvase  el  expediente  al Tribunal de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

GUSTAVO     ENRIQUE    MALO FERNÁNDEZ   

JOSÉ FRANCISCO  ACUÑA VIZCAYA   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Hay     dos     inmuebles     con     la     misma  denominación   

2  Igualmente,  existen  otros  dos predios con el mismo  nombre.   

3 En el  escrito  de  acusación  se  trae  ese número de registro, que no corresponde a  ninguno de los inicialmente señalados.   

4 Cfr.  Folio 150 ibidem   

5 Cfr.  Folio 151 ibidem.   

6  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  auto de 7 de diciembre de 2011, radicación 35796.   

7 “a)  Que  exista  peligro de causar grave perjuicio indebido. b). Probabilidad de que  genere  confusión  en  lugar  de  mayor claridad al asunto, o que exhiba escaso  valor    probatorio,    y,    c)    que    sea    injustamente   dilatoria   del  procedimiento”.   

8 DEVIS  ECHANDÍA,  Hernando. Teoría General de la Prueba Judicial. Bogotá: Ed. Temis,  2002.   

9 Cfr.  Inicia  a  Record 48:25 de la audiencia preparatoria del 2 de diciembre de 2015.   

10 Cfr.  Record. 50:26 audiencia preparatoria del     

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