AP4994-2014(42806)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP4994-2014  

Radicación N°42806  

(Aprobado   Acta  No.280)   

Bogotá  D.C.,  veintisiete (27) de agosto de  dos mil catorce (2014).   

Se     pronuncia    la    Sala  sobre la  admisión de la      demanda     de     revisión    presentada   por   el  apoderado  de  MARÍA   LUCÍA   HINCAPÍE   y      ROGER     FRANK     HERNÁNDEZ  GÓMEZ    contra  la  sentencia   dictada   en  segunda  instancia  por  el  Tribunal   Superior   de   Cali   el  11  de  noviembre  de  2004,  en   el   proceso   adelantado   en   su  contra   por               los           delitos de secuestro  extorsivo         agravado         y        hurto        calificado.    

Hechos  

          El  4  de  abril  de  2000, el grupo GAULA de la policía nacional,  en cumplimiento   de   una   orden   emitida   por   la   fiscalía,  realizó  un allanamiento en el inmueble ubicado en la calle  20 No.17C-55 de la ciudad de Cali,  con  el  fin  de  verificar  una  información  que  daba  cuenta  de la posible  presencia  en  el  lugar de  una      persona     secuestrada,     hallando  en el  sitio, en una pieza cerrada  por  fuera  con  candado,  al  señor  JHONSTON  QUISPE  NOVOA,  de nacionalidad  peruana,   quien   al   ser   liberado  manifestó  que  desde hacía más de un mes se hallaba secuestrado  y  que los plagiarios exigían por su liberación cien mil dólares. En el lugar  fueron  capturados  MARÍA  LUCÍA  HINCAPÍE, ROGERS  FRANK  HERNÁNDEZ  GÓMEZ y  CARLOS MARIO CIFUENTES HENAO.   

Actuación procesal relevante  

          1.  La fiscalía acusó a los implicados  por   los   delitos   de   secuestro   extorsivo  agravado  y  hurto  calificado  agravado,  y  rituado  el  juicio,  el Juzgado Cuarto  Penal    del    Circuito    Especializado   de   Cali,   mediante   sentencia  de  15  de  junio de 2004, los  absolvió   de   los   cargos  imputados.   

          2.  Apelada esta decisión por la fiscal  del  caso  y  la  representante del ministerio público, el Tribunal Superior de  Cali,  en  decisión  de  11  de noviembre de 2004, revocó el fallo impugnado y  condenó   a   MARÍA  LUCÍA  HINCAPÍE,  ROGER  FRANK  HERNÁNDEZ GÓMEZ        y       CARLOS  MARIO CIFUENTES HENAO, a 26 años  de  prisión  y  multa  de  2666  s.m.l.m.v.,  como  autores responsables de los  delitos imputados en la acusación.   

          3.      Inconforme      con      este  pronunciamiento,    el  defensor  de  los  procesados  recurrió en casación,  pero  la  Corte,  mediante  auto  de  22 de septiembre de 2005 (radicado 23971),  inadmitió  la  demanda  por  no cumplir los  requisitos  mínimos  requeridos  para  su estudio de fondo y  no  advertir    violaciones    a    garantías  fundamentales         que        ameritaran   ser   protegidas de manera oficiosa.   

         La demanda   

         Se  sustenta  en  la  causal  primera del artículo 192.1 de la Ley 906 de 2004, que permite  el  acceso  a  la  acción  de revisión “cuando se haya condenado a dos (2) o  más  personas  por  un mismo delito que no hubiere podido ser cometido sino por  una o por un número menor de las sentenciadas”.   

         Sostiene  que  el  inmueble   donde  se  produjo  la  captura  de  MARÍA       LUCÍA       HINCAPÍE,       había       sido   tomado  por  ella  en  arriendo,  quien  para  poder  cubrir  sus costos subarrendaba  habitaciones,  teniendo en  ese       momento       como       inquilinos      a     ENERIETH   CAICEDO  y  CARLOS  MARIO  CIFUENTES.    

         Explica  que  este  último le pidió permiso a MARÍA LUCÍA para  hospedar  un  amigo  de nacionalidad peruana, quien durante su permanencia en el  lugar   salía  y  entraba  del  inmueble  sin  ninguna limitación, jugaba  cartas,  parqués,   hacía  llamadas telefónicas a Perú, y dormía en la  misma habitación de CARLOS MARIO.    

         Esto  es  ratificado  por  su  representada  y  confirmado por los  testimonios  de  LUPERCIO  BOTACHE  GARCÍA, VÍCTOR MANUEL ROJAS CABRA, NÉSTOR  ALONSO  DELGADO, MARÍA DUNIRIS RÍOS y LAURA CECILIA RAMÍREZ QUINTERO, quienes  sostienen  que el ciudadano peruano no se hallaba secuestrado y que salía de la  casa  como  si fuera otro  inquilino,  todo  lo  cual  indica  que MARÍA LUCÍA  no pudo haber cometido las conductas punibles que le  endilgan.   

         ROGERS   FRANK   HERNÁNDEZ  GÓMEZ,  por  su  parte,  se  hallaba  visitando  a CARLOS MARIO CIFUENTES HENAO   a la hora de efectuarse el  allanamiento,  razón  por  la cual fue  puesto  a  órdenes  de  la  autoridad  judicial,   sindicado   de  ser  también     secuestrador,    quien  al       ser      interrogado      manifestó   haber   visto  al  ciudadano  peruano  en  el  lugar,  desde  hacía  más  o menos mes y medio, con alguna  frecuencia.                                             

         De  lo  expuesto  concluye  que  MARÍA  LUCÍA HINCAPIÉ y ROGERS  FRANK  HERNÁNDEZ  GÓMEZ no pudieron haber cometido  los   punibles   que  les  imputan,  “en    razón    a    que    se    trató    de   un   ‘autosecuestro’,   es  decir,  por estar inmersos en una conducta atípica, amén de que jurídicamente  pese  a  la  ‘pluralidad  de      autores’  –si  es  que  se puede  predicar  ello’, no se  estableció  la  coautoría  en  el  dominio  de  la  acción, pues es propia de  pluralidad  de  agentes,  y en el presente asunto, mis representados no ostentan  la  condición  de  captores  del  presunto  retenido,  ni  de  par (sic)    de   autores   directos   o  inmediatos”.    

         Agrega   que   tampoco   “ejecutaron  conductas  contentivas  de  elementos  estructurales  del tipo penal de secuestro extorsivo agravado y hurto  calificado”,  como autores indirectos o inmediatos, y que los juzgadores no le  dieron  valor a los videos incorporados al plenario, donde se muestra el diseño  de  la edificación allanada, y donde se ve que todas  las puertas de los cuartos tenían candado por fuera.   

         Sustentado  en estas consideraciones solicita a la Corte admitir a  trámite la demanda y revocar la sentencia del tribunal.   

         SE CONSIDERA   

1.  Normatividad aplicable   

El trámite y decisión de esta acción debe  sujetarse  a  la reglamentación establecida en la Ley 600 de 2000, por tratarse  del estatuto bajo el cual se rituó el caso.   

2.  Competencia   

La  Sala  es  competente  para conocer de la  acción  propuesta,  de  acuerdo  con lo dispuesto en el artículo 75.2 ejusdem,  por  estar  dirigida  contra  una  sentencia dictada en segunda instancia por un  Tribunal de Distrito, que hizo tránsito a cosa juzgada.   

          3. Aclaración previa   

La  Corte asume, para efectos del estudio de  la  demanda,  que  la causal que el accionante invoca en apoyo de su pretensión  es  la  prevista  en el numeral primero del artículo 220 de la Ley 600 de 2000,  por  ser, como ya se indicó, el estatuto aplicable al caso, y por guardar   absoluta  identidad  sustancial con la causal prevista en el numeral primero del  artículo    192    de    la    Ley    906    de   2004,   que   equivocadamente  propone.       

4. Estudio de la demanda.  

La causal que el accionante plantea autoriza  acudir  en  revisión  cuando se ha condenado a dos o más personas por un mismo  delito,  que  no hubiese podido ser cometido sino por una o por un número menor  de las sentenciadas.   

La Corte, al referirse al contenido y alcance  de  esta  causal,  ha  sostenido  que  se  incurre  en ella cuando la situación  probatoria  acredita  que  en el hecho investigado intervino una sola persona, o  un  número plural de personas claramente determinado, y los juzgadores condenan  a un número superior.     

Esto  implica  tener  que  demostrar  que el  número  de   condenados  es  mayor  al  número de personas que según los  fallos  intervinieron  en  la comisión del delito, y por tanto, que en el grupo  de  sentenciados se encuentra  incluida al menos una persona inocente (CSJ,  AP,  6  de julio de 2010, radicado 31506; CSJ, AP, 16 de julio de 2012, radicado  35680;  CSJ, AP, 18 de diciembre de 2013, radicado 42861; CSJ, AP, 28 de mayo de  2014, radicado 43678, entre otras).   

Las  argumentaciones  dirigidas  a  discutir  aspectos  de  naturaleza  distinta, como la existencia del hecho, o la tipicidad  de  la conducta,  o la participación del condenado en el delito, no tienen  cabida  en  el  ámbito  de  esta  causal,  ni  de  ninguna otra, por no guardar  relación  con su contenido,  y porque la revisión no es una prolongación  de  las  instancias, donde puedan continuar discutiéndose aspectos probatorios,  sino  un  espacio  excepcional establecido para corregir situaciones demostradas  de injusticia material,   

“[…]  esta  causal no se refiere a los  casos  en  los  cuales  el  actor, a partir de una particular valoración de las  normas  y de los hechos, considera, en contraposición a lo resuelto en el fallo  objeto  de  la  acción,  que  el  sentenciado no es coautor o partícipe de una  determinada  conducta,  puesto  que  esta controversia resulta ser propia de las  instancias,  o  la  casación,  no  de la revisión, en cuya sede adviene viable  retomar  controversias  probatorias  o  jurídicas  ya definidas”.1   

En  el  caso  que  centra la atención de la  Sala,  el demandante invoca la causal primera del artículo 192 de la Ley 906 de  2004,  cuyo  contenido,  como  ya se dijo, es sustancialmente idéntico al de la  prevista  en  el  artículo  220.1 de la Ley 906 de 2004, pero al ocuparse de su  demostración  se  dedica  a  discutir la existencia de las conductas imputadas,  con  el  argumento  de  que  la  supuesta  víctima  nunca  estuvo privada de la  libertad,  y  que  los  juzgadores  se  equivocaron  en  la  valoración  de las  pruebas.   

Estas  alegaciones ninguna relación guardan  con  el  contenido  de  la  causal  propuesta, pues cuando se acude a ella no es  posible  discutir,  como ya se indicó, la existencia del hecho, ni su carácter  delictivo,  ni  la solvencia demostrativa de la prueba incriminatoria, sino solo  la  falta  de coherencia intrínseca de la sentencia, por haber declarado que el  delito  fue  cometido por un número determinado de personas y haber condenado a  un número mayor, hipótesis que el accionante no demuestra.   

Dicha situación tampoco surge del contenido  del  fallo, pues el tribunal declaró probada la participación de al menos tres  personas  en la comisión de los delitos investigados, y la decisión de condena  incluyó  un número igual, realidad que descarta la actualización de la causal  invocada  y pone al descubierto la inidoneidad formal y sustancial de la demanda  para  su  admisión  a trámite. Por tanto, se la inadmitirá, en aplicación de  lo  dispuesto  en  el  artículo 223 inciso segundo de la Ley 600 de 2000.    

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda de revisión presentada  por   el   apoderado   de   MARÍA  LUCÍA  HINCAPIÉ  y  ROGER  FRANK  HERNÁNDEZ  GÓMEZ.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

          NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE   

                FERNANDO      ALBERTO     CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  C.S.J. Revisión 10685. Fallo de 6 de marzo de 2001, entre otros.     

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