AP4459-2015(46096)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP4459-2015  

Radicación N° 46096  

(Aprobado acta Nº 271)   

Bogotá, D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

Procede la Sala a verificar los presupuestos  de  lógica y debida argumentación de la demanda de casación presentada por la  defensora   de   BEATRIZ   ELENA   ESCOBAR   RESTREPO  y  CARLOS ALBERTO VALENZUELA  CHARRY.   

H E C H O S  

Fueron   expuestos   por  el  ad     quem     de     la    siguiente  manera:   

“German Alonso Escobar Posada como titular  del  derecho  de  dominio  sobre un inmueble, autorizó a sus hijas BEATRIZ   HELENA   y  Gloria  Benilda  a  hipotecarlo  por  valor  de  $33.000.000,  con el fin de construir en la plancha  superior  del  mismo  dos  apartamentos,  uno  para  cada  una de ellas y con el  compromiso    de   compartir   el   pago   de   la   obligación.   BEATRIZ   ELENA   nunca   cumplió   el  compromiso,  dando lugar al embargo del inmueble por cuenta del crédito, Gloria  Benilda  y  su  esposo  consiguieron  el  dinero  para  pagar  la  obligación y  acordaron  con  BEATRIZ y su  padre  la  promesa  en  venta del apartamento 202, como contraprestación por el  pago   realizado  de  la  obligación  por  ella  incumplida.  Luego  de  muchas  contingencias,   cuando  Gloria  y  su  esposo  fueron  a  registrar  la  venta,  encontraron  que  ya  se  había  registrado  una venta previa de Germán Alonso  Escobar  a  su  hija  BEATRIZ  ELENA ESCOBAR RESTREPO  y  su esposo CARLOS ALBERTO  VALENZUELA  CHARRY. El aparente vendedor y su esposa,  padres  de  las  hermanas  Escobar Restrepo, negaron haber suscrito la escritura  pública”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Culminada  la fase del juicio y anunciado el sentido absolutorio del  fallo  por  el  Juzgado  25 Penal del Circuito de Medellín, estrado judicial al  que  correspondieron  las  diligencias,  se  dictó  sentencia el 31 de julio de  2014,  a  través  de  la  cual  se  exoneró a ESCOBAR  RESTREPO  y  VALENCIA CHARRY  de   los  delitos  de  estafa  agravada  y  abuso  de  condiciones  de  inferioridad  (artículos  246,  251  y  267,  numeral 1º, del  Código Penal).1   

          2.  Apelada  esta determinación por la Fiscalía y el representante  de  las víctimas, fue modificada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Medellín  -Sala Penal- el 26 de febrero de 2015, que revocó la absolución  proferida  por  el  tipo  de  estafa agravada para imponer a los acusados, en su  lugar,  las  penas  principales  de  prisión  por  sesenta (60) meses, multa de  noventa   (90)   salarios   mínimos   legales   mensuales  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término  de  la  sanción  privativa  de  la  libertad,  al hallarlos coautores  responsables  del  ilícito.  En  la  misma decisión, les concedió la prisión  domiciliaria  y ordenó a la oficina de registro de instrumentos públicos, zona  sur  de Medellín, la cancelación de la escritura pública 4955 del 23 de julio  de  2008,  inscrita  en  el  folio  de  matrícula  inmobiliaria Nº 001-285367,  confirmando  en  lo  demás  el proveído impugnado.2   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

La  defensora  pública  de  los  procesados  interpuso    el   recurso   extraordinario   para   postular   un   cargo   único  en  contra  del  fallo  de  segunda  instancia, al amparo de la causal prevista en el artículo 181, numeral  2º,  de  la  Ley  906 de 2004, “por violación a la  garantía  fundamental  de  la  congruencia entre la acusación, la solicitud de  condena  elevada por el ente acusador y la sentencia condenatoria”.   

Luego  de  esbozar  algunas  consideraciones  generales  sobre el tema, refirió que en este asunto la Fiscalía elevó cargos  por  una  serie  de  negociaciones  surtidas  en  los  años  2005  y 2008 y las  compendió   en  un  solo  iter  criminis,  no  obstante, el ad quem “desligó”  lo  que  constituían dos eventos diversos y dedujo la  defraudación  del  patrimonio económico por el último de ellos que, en gracia  a  discusión,  configuraría  un  ilícito  diferente  al  que  fue  materia de  actuación.  El  juzgador con este proceder, asevera, suplió la omisión de ese  sujeto  procesal  de  detallar  en forma circunstanciada los delitos por los que  pide condena, al tenor del artículo 448 de la Ley 906 de 2004.   

Por  consiguiente,  en  su  concepto, con el  fallo   extra   petita  se  conculcó  la  estructura  del  trámite,  así,  solicita  casar la providencia  impugnada,  declarar  la  nulidad y se “abs[uelva] a  mis representados”.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  La  casación, según lo ha decantado la  jurisprudencia,  no  es  una  tercera  instancia  de  la  actuación penal ni un  escenario  propicio  para  disentir  de  cualquier  manera de la interpretación  normativa  o  de  la  valoración  probatoria realizada por el juzgador, tampoco  para  detectar  cualquier  clase  de  irregularidad  en  el  proceso. El recurso  extraordinario  y  la  intervención  de  la  Corte  conforme  el  principio  de  limitación,  por  regla  general,  se  restringe  a  verificar  si  la  demanda  contentiva  de  la  impugnación  acredita  errores  ostensibles y trascendentes  sintetizados  de forma taxativa en las causales legales que lo hacen procedente,  para  el  presente  asunto,  las  previstas en el artículo 181 de la Ley 906 de  2004.   

El  censor  no  debe  perder de vista que la  lógica  del  trámite  se  refleja  en dichas causales y que los deberes de una  correcta  postulación y adecuada fundamentación tienen su razón de ser en que  el  recurso  es  de  naturaleza  rogada,  por tanto, no tiene cabida el sustento  argumentativo  fundado  en  vaguedades  o  encaminado  a que la Sala analice las  pruebas  como  juez  de instancia, pues no se trata de prolongar la controversia  que  feneció  con la emisión de una providencia amparada con la presunción de  acierto  y  legalidad, ni tampoco debe equipararse esta sede a una fase auxiliar  para   que  la  Corporación  examine  libremente  la  presencia  de  eventuales  anomalías   (Cfr.   CSJ   AP,  18  Ago  2010,  Rad.  33559).   

2.  Con  este  preámbulo  se  anuncia  la  inadmisión  de  la demanda,  por  carecer  de  una  argumentación  conceptual adecuada que acredite el vicio  objeto de reproche. Véase:   

3.   Basta  confrontar  el  contenido  del  cargo   único   con   los  acápites  del  proveído  del  ad  quem a  partir  de los cuales la censora edifica una hipotética falta de  congruencia,  para  advertir  cómo  la  demandante  con  la  visión aislada de  apartes  del  fallo pretende exhibir un yerro aparente, pues no puede predicarse  falta  de  consonancia  entre  la  acusación,  la  petición  efectuada  por la  fiscalía  al  finalizar  el juicio oral y la sentencia, cuando la calificación  jurídica  de  los  sucesos imputados en este caso nunca se modificó durante el  transcurso  del  proceso,  circunscribiéndose en todas estas fases, respecto de  la  sanción  impuesta,  a circunstancias constitutivas de estafa (artículo 246  del  Código  Penal).  Por  ende,  la  acusación por este delito y la posterior  condena  por  el  mismo,  no  por otro, ni por hechos distintos a los que fueron  endilgados   desde   los   albores  de  la  actuación,  descartan  la  presunta  conculcación del principio.   

3.1. En ese orden, al cotejarse el escrito de  acusación,  en  concordancia con lo expuesto en la formulación de imputación,  la  Fiscalía describió el trasegar que antecedió a la compraventa fraudulenta  del  inmueble  ubicado  en  la  calle  64  B  No. 43-41 de Itagüí (Antioquia),  transacción  irregular  al  hacerse  víctima  a su propietario, Germán Alonso  Escobar   Posada,   de   un   ardid   desplegado   por   su  hija,  BEATRIZ          HELENA         ESCOBAR         RESTREPO,  y el cónyuge  de  ésta, CARLOS ALBERTO VALENZUELA CHARRY,   que  propició  la  confección  de  un  escenario  con  el  que  fraudulentamente  lograron  a  su  favor la tradición del predio, maniobra cuyo  desvalor  consignó  aquel  sujeto procesal durante el alegato de cierre, en los  siguientes términos:   

“[…]  Lo  llevaron  a  una tienda, a la  esquina  de  su  residencia,  en  el  municipio  de Envigado, y que luego que su  esposa  Elena  de  Jesús  se  ofuscara  y  los  dejara  por unos minutos solos,  aprovecharon  su  ceguera  y  su  estado  lamentable  de  salud,  que tenía una  cirugía  de  cataratas  y  demasiados quebrantos de salud, y lo hicieron firmar  unos  documentos  en  blanco  diciendo que ensayara su firma, sin que en ningún  momento  estuviera  enterado  de  lo  que  estaba  firmando,  ni que él hubiera  asistido  a  una  Notaria  a  suscribir  dicho documento, ni mucho menos que él  hubiera  prestado  su  cédula de ciudadanía, reclamando tanto en la entrevista  que  se  recibió antes de que falleciera como en otros actos a esa hija y a ese  yerno  que  le  habían  quitado  sus  bienes,  sin  que  en ninguna oportunidad  quisieran  devolverlo, sin que además le cancelaran algunas sumas de dinero que  le adeudaban por los bienes que supuestamente le compraron […].   

[…]  Afirmó  que  el  comportamiento era  típico  y  estaba  regulado en el artículo 246 del Código Penal, dado que los  sujetos  agentes  obtuvieron  provecho  ilícito,  consistente  en  llevar  a la  víctima  hasta  una tienda y decirle “ensaye aquí su firma” sin saber qué  era  lo  que  estaba firmando y que en ese sentido es el engaño y el error, que  la  contraprestación  fue  llevar  a  su  patrimonio  los  bienes  que  no  les  pertenecían,  porque  de  saber  la víctima las intenciones de los autores del  punible,  no  hubiera  aceptado  ningún  negocio  con  ellos y esta conducta es  agravada   porque  supera  los  100  SMLV  para  el  2008  […]”.3   

De   cara   a   lo  anterior,  indicó  el  Tribunal:   

“Está demostrada, porque nadie desvirtuó  su  ocurrencia,  la reunión de los acusados con Germán Alonso Escobar, el día  23  de  julio  de  2008, por un lapso de 15 minutos en una cafetería cerca a su  casa,  fecha  y lugar en que se dijo firmó documentos que estaban en blanco. Se  trata,  según  la declaración rendida por Elena de Jesús Restrepo Escobar, de  la  única  oportunidad  en  que  Germán Alonso estuvo a solas con BEATRIZ    HELENA    y    CARLOS    ALBERTO,    los    acusados.   

La  mencionada  reunión se dio después de  que   BEATRIZ   ELENA  ESCOBAR  RESTREPO    y    CARLOS   ALBERTO   VALENZUELA  CHARRY   conocieron  la  intención  de  obtener  el  cumplimiento  del  contrato  de promesa de venta entre ellos suscrito, a través  del  otorgamiento  de  la  respectiva  escritura  por  parte  de  Germán Alonso  Escobar.  Así  se  infiere  de  la denuncia que con fecha 2 de julio presentara  BEATRIZ  ELENA en contra de  su  hermana,  en  la cual relató que ésta le comunicó esa intención el 25 de  junio de ese año.   

Sobre  este  último aspecto Gloria Benilda  Escobar  manifestó  que cuando enteró a su hermana de su intención de obtener  la  titulación  del  bien  por  ella  prometido  en  venta ésta le dijo que la  denunciaría  como  en  efecto  lo hizo y que estaba dispuesta a hacer cualquier  cosa   para   evitar   que   esa  escritura  se  registrara.  Se  trata  de  una  manifestación  anterior  de  esta  mujer,  indicativa  de  la  magnitud  de  su  intención.   

Y,  finalmente, la tan pluricitada reunión  se  dio  el  mismo  día del otorgamiento de la escritura pública 4955 del 2008  con la que se concretó la defraudación […].   

[…]  Lo  anterior  no es todo, pues de la  prueba  arrimada  al  juicio  se  extracta que el sentido de la vista de Germán  Alonso  Escobar,  estaba  en  grado sumo deteriorado, reducido a su más mínima  expresión,  lo  que  le impediría determinar con seguridad que la totalidad de  las   hojas   que   firmó  en  la  cafetería  eran  tamaño  carta  o  estaban  completamente  en  blanco.  Esta  no  es  una  invención de la Sala, pues basta  revisar  la declaración rendida por la doctora Beatriz Helena Bedoya Toro en la  que  se  refirió  a  unas pericias rendidas en proceso civil sobre el estado de  salud  de  Germán  Alonso  Escobar,  de  los  cuales  vale destacar lo por ella  observado  en una historia clínica de 2004, 4 años atrás a su dictamen, en la  que  se  afirma por oftalmólogo que el paciente estaba ciego por el ojo derecho  (visión 20/100) y casi ciego por el izquierdo (visión 20/64).   

En las condiciones descritas, a pesar de la  lucidez  de que gozaba Germán Alonso Escobar, se constituía en presa fácil de  un  engaño  […],  con  mayor razón si se considera que al momento de plasmar  las  firmas  en las hojas puestas a su disposición no se encontraba ya presente  su  esposa,  Elena  de  Jesús  Restrepo,  quien  se  retiró del lugar ante las  agresiones verbales de su hija y de su yerno.   

Ligado  al  aspecto  acabado  de  analizar,  resulta  interesante apreciar lo dicho por Elena de Jesús en su declaración en  juicio  cuando  explicaba  los  motivos  para  retirarse  del lugar y dejar a su  esposo   con   BEATRIZ  y  CARLOS   ALBERTO,  en  el  sentido  de  que  en  ese  momento  el último de los mencionados le dijo que la  escritura  de  venta a Gloria Benilda se la devolverían porque eso era un robo.  Esta  manifestación pone de presente la intención de los acusados de defraudar  a            Germán            Alonso”.4   

Este recuento, entonces, excluye la pregonada  incongruencia,  toda  vez que, según lo anotado, los acusados fueron llamados a  juicio,  entre otros, por el artificio que permitió obtener la firma de Germán  Alonso  Escobar  Posada  en  la  escritura  pública  por  medio  de la cual les  transfirió  su  inmueble  sin  que  éste  tuviese  conocimiento  del  acto  de  disposición  que  rubricó, siendo el juicio de reproche por ese comportamiento  puntual  el  que  delimitó  el  ámbito  del  pronunciamiento de la judicatura.   

Por  tanto,  el  antagonismo  frente  a este  contexto  objetivo  lo  que denota es una crítica residual con la que se aspira  suscitar  un  efecto  indeterminado,  método que vulnera el principio de debida  fundamentación  que  rige  la  censura  por  cuanto no se enseña, verbi   gratia,  la  manera  en  que  los  implicados  fueron  sorprendidos  con  la  atribución de acontecimientos de los  cuales  no  tuvieron  oportunidad  de  defenderse o el modo fehaciente en que el  juzgador  de  segundo  grado  excedió  el  reclamo  impetrado por la Fiscalía.   

3.2.   La  garantía  de  congruencia,  se  recuerda,  lo  que  pretende es impedir al juez hacer más gravosa la situación  del  implicado  en  un  trámite  penal  por  la  adición  de hechos nuevos, la  supresión  de  atenuantes  reconocidas  en  la  acusación  o  la inclusión de  agravantes  no  contempladas  en  ella,  debiendo  el  funcionario en el caso de  proferir  condena  guardar  correspondencia  entre  lo imputado, lo juzgado y lo  sentenciado,  sin  que  ello  sea óbice para que dicte fallo por unos delitos y  absuelva  por otros o dicte sanción por una conducta punible de menor entidad y  del  mismo  género  a  la  enrostrada,  siempre  que en cualquier hipótesis se  ajuste  a  las  circunstancias  fácticas debatidas en la actuación y no afecte  los  derechos  de los intervinientes (CSJ SP, 25 Abr 2007, Rad. 26309; CSJ SP 16  Mar 2011, Rad. 32685; CSJ AP, 10 Dic 2012, Rad. 38532).    

De   contera,   el  principio  solo  exige  intangibilidad  tratándose de la relación fáctica realizada en la imputación  que,  catalogada  en  específicos  tipicidades, permita conocer cuáles son los  sucesos  por  los  que  se  adelanta  la  acción  penal.  Dichos eventos, en el  sub  examine,  permanecieron  incólumes,  en  consecuencia,  es  infundado  que  se  alegue  violación de la  garantía  atendiendo  que  en la acusación, la unidad de acción con la que se  dijo   incurrieron   ESCOBAR   RESTREPO  y     VALENZUELA     CHARRY  en  un concurso de tipo penales involucraba necesariamente, en los  términos  decantados  por  el  ad quem, la  anómala  reunión  orquestada  para  defraudar  a la víctima y  orientada  a  validar  ciertos actos jurídicos, con independencia de otra clase  de  conductas  antecedentes, concomitantes o ulteriores que desde la teoría del  caso   de  la  Fiscalía,  desechada  por  las  instancias,  pudiesen  llegar  a  constituir  diversas infracciones penales -en lo que coincide la censura, aunque  sin  decir cuáles- o intensificar el dolo con el cual se ejecutó el delito por  el que se emitió condena.   

4.  De  esta  manera,  surge palmario que la  labor  demostrativa  de la censura se centró en la exposición abstracta de una  tesis  difusa  respecto  del  modo en que, para la libelista, debe entenderse el  principio  de  congruencia,  como  si  de  un  alegato  de instancia se tratara,  coyuntura  con  la  que  desconoce  que  la  simple  disparidad  de criterios no  configura  un  error  susceptible  de  ser  demandado  en esta sede.   

            Por  ende, al no acreditar el reparo la materialización del yerro  denunciado  y  obviar  la  presentación  dialéctica  de un vicio trascendente,  conforme      se      anunció,      la      demanda      será     inadmitida,  además  porque  tampoco  se  avizora  violación  a  las  garantías fundamentales que haga necesario superar  los  defectos del libelo ni se percibe de su contexto que se precise de un fallo  para  cumplir con alguna de las finalidades del recurso (artículo 184 de la Ley  906 de 2004).   

5.  Por  último,  se  recuerda  que  frente a esta determinación tiene  cabida  el  mecanismo  de insistencia de acuerdo con los lineamientos señalados  en  la  providencia  del  12  de  diciembre  de  2005,  proferida en el radicado  24322.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por la           defensora  de  BEATRIZ  ELENA   ESCOBAR   RESTREPO   y   CARLOS  ALBERTO  VALENZUELA  CHARRY.   

Contra  esta decisión procede el mecanismo  de insistencia   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folio   570   y   siguientes   cuaderno   actuación  2   

2  Cfr. Fl. 618 y s.s c.a 2   

3  Cfr.  Fl.  10  y  s.s  sentencia  primera instancia /  Anverso Fl. 574 c.a 2   

4  Cfr. Fl. 20 y s.s fallo segunda instancia / Fl. 720 y  s.s c.a 2     

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