AP4367-2014(44189)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA    SALAZAR  CUÉLLAR   

MAGISTRADA  PONENTE   

AP4367-2014   

Radicación    No.:  44.189   

Acta  No.243   

Bogotá D. C.,  treinta (30) de julio de  dos mil catorce (2014)   

VISTOS  

De  acuerdo  con lo dispuesto por el numeral  4º  del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, se pronuncia la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, sobre la competencia para conocer del  recurso  de  apelación  interpuesto  por HÉCTOR FABIO  VARGAS  BENÍTEZ,  por  medio  de  apoderado judicial,  contra  la sentencia condenatoria proferida el 7 de junio de 2013 por el Juzgado  Segundo   Penal   del   Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Rionegro  –   Antioquia,  por  los  delitos  de homicidio en concurso con fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego o municiones.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.  Da  cuenta  la  actuación  que  el  6  de  septiembre  de 2009, aproximadamente a la 1:00 de la  mañana,  en  inmediaciones  de  la  vereda  Chaparral  del municipio de Guarne-  Antioquia,  cerca  de  la taberna denominada «Misa de  siete», se suscitó un altercado entre José Giovanny  Álvarez  Ospina,  Milton  Andrés  Pulgarín  Alzate  y  HÉCTOR  FABIO  VARGAS  BENÍTEZ,  en  desarrollo  del  cual,  el  último  exhibió  un arma de fuego y  efectuó dos disparos, resultando herido Pulgarín Alzate.   

Advertido  de  ello,  HÉCTOR  FABIO  VARGAS  BENÍTEZ  subió  al herido a su carro para transportarlo al Hospital de Guarne,  sin  embargo,  se  dirigió  a  su casa donde permaneció un tiempo, al cabo del  cual condujo a la víctima, ya sin vida, al centro médico.   

2. Por solicitud de  la  Fiscalía, el 2 de diciembre de 2009, el Juzgado Primero Promiscuo Municipal  de  Guarne-  Antioquia libró orden de captura en contra de HÉCTOR FABIO VARGAS  BENÍTEZ, la cual se hizo efectiva el 4 de los que cursaban.    

En  la misma  data,  ante  el  Juzgado  Primero  Promiscuo con Funciones de  Control  de  Garantías de Guarne se legalizó la captura de VARGAS BENÍTEZ, la  Fiscalía  le  formuló imputación por los delitos de homicidio en concurso con  fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o municiones y pese a que fue  solicitada   por   parte   del   ente  acusador  la  imposición  de  medida  de  aseguramiento,  el  juzgado  se  abstuvo  de  hacerlo,  por lo que se ordenó la  libertad del imputado.   

3. El 7 de junio de  2013  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito con Función de Conocimiento de  Rionegro   –  Antioquia,  profirió  sentencia,  condenando  a  HÉCTOR FABIO VARGAS BENÍTEZ a la pena de  232  meses de prisión, como autor de las conductas de homicidio en concurso con  fabricación,  tráfico  y  porte de armas de fuego o municiones, al paso que le  negó  tanto  la suspensión condicional de la ejecución de la condena, como la  prisión domiciliaria.   

4.  Inconforme con  esa  determinación,  el defensor del procesado la apeló, razón por la que las  diligencias   fueron  remitidas  a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Antioquia,   donde  mediante  proveído  del  29  de  mayo  de  20141, el Magistrado  Ponente  ordenó  enviar  el  expediente  a  sus  homólogos  de  la  ciudad  de  Medellín,  en  atención  a  lo  establecido  en  el  artículo 1º del Acuerdo  PSAA14-10145  del 28 de abril de la presente anualidad, proferido por el Consejo  Superior        de        la        Judicatura2.   

5.  No obstante, el  Magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  a quien  correspondió  el  expediente por reparto, declaró que aplicaba la «excepción  de  inconstitucionalidad  del  Acuerdo PSAA1410145 de  2014».   

Como sustento de su afirmación, refirió que  el  Consejo Superior de la Judicatura, desconoció el contenido del artículo 63  de  la  Ley  Estatutaria  de la Administración de Justicia con la modificación  que  fue  introducida  por  la  Ley 1285 de 2009, al proferir el citado Acuerdo,  donde  claramente  se  indica  que  al  adoptar  medidas  para  ejecutar el plan  nacional  de  descongestión,  debía  respetarse «la  especialidad  funcional  y la competencia territorial»  para  distribuir  los  asuntos  que  Tribunales  y  Juzgados  tengan para fallo;  apartado  que va en consonancia con la garantía del juez natural que hace parte  del debido proceso constitucionalmente consagrado.   

Así,   como  al  implementar  el  Acuerdo  PSAA14-10145   el   Consejo  Superior  desconoció  el  factor  de  «competencia  territorial», al asignar a  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín el asunto, que compete es a la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Antioquia, dispuso, al tenor del artículo  4º                  Constitucional3,    aplicar    la   referida  excepción   de   inconstitucionalidad,   por   ser   ese  Acuerdo  «una     norma     jurídica     contraria     al     ordenamiento  constitucional».    Precisó   que  no  es  una  «excepción  de  ilegalidad,  la cual corresponde la  jurisdicción      de      lo      contencioso      administrativo».   

Finalmente  acotó,  que  la  decisión  de  remitir  el  asunto  nuevamente  al  Tribunal  Superior  de Antioquia no podría  entenderse   como   un   «conflicto   negativo   de  competencias…ni  de  trámite  de  definición  de  competencias»,  porque  el  Magistrado  de  esa  Corporación,  al  allegarle  el  proceso,   no   lo  hizo  a  través  de  una  decisión  judicial  «sino  en  cumplimiento  de un acto administrativo que aquí se ha  declarado      contrario      a      la      Carta     Fundamental».   

6.  Recibido  el  expediente  por  el  Tribunal  Superior de Antioquia, los Magistrados de la Sala  Penal   de   esa   Corporación,   mediante   proveído   del  15  de  julio  de  20144  criticaron  la  actitud  del  funcionario judicial del Tribunal de  Medellín,   porque  en  su  concepto,  sólo  algunas  leyes  estatutarias  son  parámetro  de  control  de  constitucionalidad,  como así lo explicó la Corte  Constitucional en la decisión CC C-238/10.   

Por  lo anterior, el criterio con el cual el  Magistrado   de   Medellín   inaplicó  el  Acuerdo  al  estimar  que  existía  «una   muy   discutible   incompatibilidad  con  el  artículo  63  literal  a) de la ley 270 de 1996…no tiene fundamento normativo  formal  vigente  y  en  consecuencia  constituye una vía de hecho»,  pues  desconoce la presunción de constitucionalidad de que gozan  las  leyes  y  las normas jurídicas, sin que haya construido de manera rigurosa  la   pauta  mediante  la  cual  aplicó  el  control  constitucional  difuso  de  constitucionalidad.   

Entonces,  para  la  Sala Penal del Tribunal  Superior   de  Antioquia,  al  desvirtuarse  tal  figura  de  la  excepción  de  inconstitucionalidad,  el  eje  del  asunto  sí  consiste  en  una «manifestación     de     incompetencia     por     razón    del  territorio».   

Acto   seguido  precisó,  que  tanto  esa  Corporación,  como  su  homólogo  de  Medellín,  se encuentran ubicados en la  misma    ciudad,    razón    por   la   que   ninguno   de   los   «sujetos   procesales»   tendrá   que  soportar  alguna  carga  adicional que vaya en desmedro de su acceso al servicio  de la administración de justicia.   

Destacó  además,  que el acuerdo proferido  por  el Consejo Superior de la Judicatura le encarga a una autoridad de la misma  categoría   adoptar   la   sentencia   de  segunda  instancia  que  en  derecho  corresponda,  por  lo  que  las  partes no serán convocadas a ninguna audiencia  diferente que la de lectura de fallo.   

Además,   como   de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  456  del Código de Procedimiento Penal de 2004,  sólo  es  posible decretar la nulidad de lo actuado por incompetencia del juez,  en  virtud  del  fuero  o  cuando  el conocimiento del proceso corresponda a los  Jueces  Penales del Circuito Especializado, la distribución temporal y concreta  de  los  procesos  no  contraviene  lo  estipulado  en  el  artículo  29  de la  Constitución Política.   

En  consecuencia de lo anterior, remitió la  actuación  a  esta Corporación para que defina a qué autoridad le corresponde  conocer del presente asunto.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1. Corresponde a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia, conforme a los  lineamientos  contenidos  en  el  numeral  4°  del  artículo 32 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de 2004),  pronunciarse  sobre  la  competencia  cuando se trate de aforados  constitucionales  y  legales,  o  de  tribunales,  o  de  juzgados de diferentes  distritos.   

Por   ello,   como   lo   ha  indicado  la  jurisprudencia      de     esta     Corporación5,  es de su resorte resolver la  controversia  en  el  presente  asunto,  en  el  cual  el  Tribunal  Superior de  Antioquia  considera  que  el  llamado  a  resolver  el  recurso  de  apelación  formulado  por  el  defensor  de  HÉCTOR  FABIO VARGAS BENÍTEZ contra el fallo  condenatorio  proferido  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito con Funciones  de    Conocimiento    de   Rionegro   – Antioquia, es su homólogo de la ciudad de Medellín.   

2.  Para el asunto  que  concita  la  atención de la Corte, es preciso rememorar el auto CSJ AP4253  – 2014, del 30 de julio del  presente  año,  donde  se  pronunció  la  Sala  sobre situación idéntica que  vincula  a  quienes  ahora  acuden  por  vía del instituto de la definición de  competencias, así:   

En  orden  a  adoptar  la  decisión que en  derecho  corresponda,  impera recordar en primer lugar que el concepto de bloque  de   constitucionalidad,  fue  sistematizado  en  la  sentencia  C  –   225   de   1995,  pronunciamiento  reiterado  en  la  jurisprudencia  constitucional posterior sobre la materia, en  los siguientes términos:   

El  bloque  de  constitucionalidad  está  compuesto  por  aquellas normas y principios que, sin aparecer formalmente en el  articulado  del  texto  constitucional,  son  utilizados  como  parámetros  del  control  de  constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido normativamente  integrados  a  la  Constitución,  por diversas vías y por mandato de la propia  Constitución.   Son   pues   verdaderos    principios   y   reglas   de  valor  constitucional,  esto  es,  son  normas  situadas  en el nivel constitucional, a  pesar  de  que  puedan a veces contener mecanismos de reforma diversos al de las  normas del articulado constitucional stricto sensu.   

La  evolución  del  instituto jurídico en  comento   implicó,   entre   otras,   la   distinción   entre   el  bloque  de  constitucionalidad   en   sentido  estricto  y  en  sentido  lato.  El  primero,  «se  encuentra  conformado por aquellos principios y  normas de   valor   constitucional,   los   que  se  reducen  al  texto  de  la  Constitución  propiamente  dicha y a los tratados internacionales que consagren  derechos  humanos cuya limitación se encuentre prohibida durante los estados de  excepción»;   en  tanto  el  segundo  «estaría   conformado   no   sólo   por   el  articulado  de  la  Constitución  sino,  entre otros, por los tratados internacionales de que trata  el  artículo  93  de  la  Carta,  por  las  leyes  orgánicas  y,  en  algunas  ocasiones,  por  las  leyes  estatutarias». (Sentencia  C  – 191 de 1998. Énfasis  propio).   

La integración de las leyes estatutarias al  bloque  de  constitucionalidad  no es una regla general sino una excepción, que  opera  exclusivamente cuando  una  disposición  de  rango  superior  así  lo  indica.  El  máximo  Tribunal  Constitucional lo ha precisado de la siguiente manera:   

De   los   criterios   jurisprudenciales  expuestos,  se  destaca  el  hecho  de  que  algunas  leyes  pueden  integrar el  mencionado  bloque de constitucionalidad en sentido lato, siempre que la propia  Carta  lo  haya  ordenado,  en  forma  directa  y específica, de manera que sus  mandatos  sean  respetados  por  las  leyes ordinarias y logren instituirse como  parámetros de un control de constitucionalidad sobre las mismas.   

[…]  

De manera pues que, el apoyo del demandante  en  el  fallo de constitucionalidad C-191 de 1998, para afirmar categóricamente  que   la   Ley   270   de   1996 “Estatutaria   de   la   Administración  de  Justicia” -en  los  artículos que el actor menciona y en forma determinante-  integra  el  bloque  de constitucionalidad, fue equivocado por no haber existido  en  la  misma  referencia  ni  análisis  pertinente que permitiera llegar a esa  conclusión.   

[…]  

Con base en los criterios jurisprudenciales  mencionados  y  el  contenido  normativo  de  esas  preceptivas legales, la Sala  concluye   que  las  mismas  no  pueden  invocarse  como  transgredidas  por  la  disposición sub  examine,  en  cuanto no integran el  bloque  de constitucionalidad lato sensu , pues debe insistirse en que no todo  el  contenido de una ley estatutaria es apto para ostentar esa condición, sólo  es  viable  a través de un mandato expreso del Constituyente de 1991 que apunte  hacia  esa dirección y en la Carta Política no se observa canon alguno que las  reconozca   como   reglas  de  valor  constitucional.  (Sentencia  C  –  708 de  1999. Subrayas propias).   

El   mismo  error  detectado  en  aquella  oportunidad  por la Alta Corporación se presenta en la interpretación ofrecida  por  la  Sala  Penal del Tribunal de Medellín, pues su planteamiento se basa en  que  el  Acuerdo  PSAA14-10145 del Consejo Superior de  la  Judicatura  es  inconstitucional,  en  tanto  desconoce el artículo  63  de  la  Ley  270  de  1996,  que  en virtud de  la  modificación  introducida por el  canon    15    de    la    Ley    1285    de   2009,   establece:   «el  Consejo Superior de la Judicatura,  respetando la especialidad  funcional  y  la  competencia territorial  podrá redistribuir los asuntos que los  Tribunales    y    Juzgados    tengan   para   fallo  asignándolos    a    despachos    de    la   misma  jerarquía que tengan una carga laboral que, a juicio  de   la   misma   Sala,   lo   permita» (resalto fuera del texto original).   

La  conclusión  obtenida  es errónea, dado que parte de la equivocada  premisa,  según la cual la  disposición  en  comento  hace  parte  del bloque de  constitucionalidad.  Como  se  expuso,  aunque  esté  contenida  en la Ley Estatutaria de Administración de  Justicia,   para   que   fuera   tomada   como  criterio  de  constitucionalidad  tendría   que   existir   autorización  expresa en  la    Carta    Política,    pero    ésta   no   fue   consagrada  en  ningún  apartado del texto superior.   

Por  lo  tanto,  cuando  el  Tribunal  de  Medellín   optó   por  inaplicar   el   acuerdo   mencionado   haciendo   uso  del  control  difuso  de  constitucionalidad,  también denominado excepción  de  inconstitucionalidad;  en  realidad  no  lo  confrontó  con  una norma de rango  constitucional, sino legal.   

Si  ello  es así, como en efecto lo es, la  consecuencia  lógica  es  que  no  le  estaba dado a  aquella  colegiatura desconocer el contenido del acto administrativo emanado del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  pues  no  le correspondía decidir si se  ajustaba  o  no a las previsiones de la Ley 270 de 1996, ya que la facultad para  tal  efecto  es  del  resorte  exclusivo  de  la jurisdicción de lo contencioso  administrativo.   

En   el   mismo   sentido,   el  incidente  de  definición  de  competencia  no es el escenario  pertinente  para efectuar el juicio de legalidad de los acuerdos emitidos por el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  dado que ello desbordaría el ámbito de  injerencia  de  la  Sala de Casación Penal, e invadiría indebidamente el de la  justicia contencioso administrativa.   

En desarrollo de lo anterior, en pretéritas  oportunidades  se  ha  reconocido  que  «el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ostenta  la  expresa  facultad  para reasignar los  procesos   cuando   la  congestión  de  determinados  despachos  judiciales  lo  ameritan»,  por lo que los acuerdos a través de los  cuales  se  materializa  dicha función, ostentan el rango de normas atributivas  de competencia (Cfr. CSJ SP, 22 Ene 2014, Rad. 38725).   

En el presente asunto, el artículo 1º del  Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,         ordenó        «trasladar  260  procesos  en estado de  fallo  de  Ley  906,  de  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Antioquia, a  excepción  del despacho de  la    Dra.   Nancy   Ávila,   del   más  reciente  al  menos  reciente,  para  ser  distribuidos entre 13  despachos   de   magistrados   de   la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín».   

Dicho  acto  administrativo  se  encuentra  vigente  y  es  de  obligatorio  acatamiento, pues su legalidad se presume hasta  tanto  el  juez  natural  no  resuelva  lo  contrario.  En cumplimiento de dicho  mandato,  es  posible  e  incluso  imperativo,  exceptuar  la  regla  general de  competencia  territorial para la resolución de aquellas 260 actuaciones, una de  las   cuales   es  precisamente  la  que  motiva  el  presente  pronunciamiento.  (Todos los resaltados fuera de texto).   

Lo  allí  resuelto, aplica también para el  presente  asunto  y  como quiera que aquí no están dados los presupuestos para  resolver  el  incidente  de definición de competencias propuesto, lo procedente  será  devolver  de  manera  inmediata,  las  diligencias  a  la  Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Antioquia, para que dé estricto cumplimiento al Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior de la Judicatura.  Esta determinación  será   comunicada   a   su   homóloga   con  jurisdicción  en  la  ciudad  de  Medellín.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.            ABSTENERSE  de  pronunciarse  sobre el incidente de definición de competencia propuesto por los  Tribunales Superiores de Medellín y Antioquia.   

2.             DEVOLVER  la  actuación  a  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Antioquia,  para   que   dé  estricto  cumplimiento  a  lo  ordenado  en  el  Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior  de  la Judicatura.   

3.             COMUNICAR  la  presente  determinación  a  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Medellín.   

Cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

1 Folio  350 de la carpeta   

2  ARTÍCULO  1º.- Traslado de Procesos Penales.- Trasladar 260 procesos en estado  de  fallo  de  Ley  906,  de la Sala Penal del Tribunal Superior de Antioquia, a  excepción  del  despacho  de  la  Dra. Nancy Ávila, del más reciente al menos  reciente,  para  ser  distribuidos  entre 13 despachos de magistrados de la Sala  Penal del Tribunal Superior de Medellín.   

3  ARTICULO     4.    La  Constitución  es  norma  de  normas.  En todo caso de incompatibilidad entre la  Constitución  y  la ley u otra norma jurídica, se aplicarán las disposiciones  constitucionales.   

4  A  folios 356 a 362 del C.O.   

5. Auto  de 3 de octubre de 2007, radicado 28343, entre otros.     

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